Enrique Díez-Canedo
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Enrique Díez-Canedo (Badajoz, 7 de enero de 1879 – Ciudad de México, 6 de junio de 1944) nace en el seno de una familia de clase media. En 1903 concluye en Madrid la carrera de Derecho, profesión que no ejerció jamás. En esta misma fecha empieza su carrera docente como profesor de Historia del Arte y de Lengua y Literatura francesas en la Escuela de Artes y Oficios y en la Central de Idiomas respectivamente. Obtiene también el premio de poesía convocado por El Liberal. Entre 1906 y 1907 publica dos poemarios: Versos de las horas y La visita del sol.Poco después verá la luz Del cercado ajeno. Versiones poéticas.  Se casa en 1909 con Teresa Manteca y vive en París durante dos años. Vuelve a España con la maleta cargada de libros que irá poco a poco traduciendo y publica diversos artículos sobre pintura y sobre música. Pero la etapa intelectualmente más fructífera de su vida se inicia cuando el 2 de diciembre de 1917 comienza su andadura como crítico literario de El Sol. En España sus críticas aparecen además en El Globo,La Voz y varias revistas literarias. De 1917 a 1932 desarrolla una intensa labor crítica, hasta que la r República le envía en ese último año de embajador a Montevideo. En su etapa de diplomático, servirá fielmente los intereses de España y de la República, pero por encima de su gestión política será el abanderado de esa gran «unidad y diversidad de las letras hispánicas». En sus viajes va a sentar las bases de Letras de América. Estudios sobre las literaturas continentales,aparecido varios años después en México el año de su muerte. Enrique Díez-Canedo no fue un hombre político pero sí un abanderado de la libertad y de la democracia. Desde su incorporación a la Liga de Educación Política apuesta siempre por el diálogo y la tolerancia. El «bienio negro», ceda-Lerroux, le cesa como embajador. Vuelve a España, a su tarea de profesor de la Escuela de Idiomas y a sus libros y críticas teatrales. Dirige la revista literaria Tierra Firme (1935-1936) y colabora en Tiempo Presente (1935). El 1 de diciembre de 1935 toma posesión de un sillón de la Academia. Investido ya académico apenas tiene tiempo de un viaje exótico a tierras asiáticas. Habrá de cambiar de barco y marchar a Buenos Aires para ocupar el cargo de embajador en la Argentina. En seguida la guerra estalla y Enrique Díez-Canedo no se encuentra a gusto. Piensa que su lugar está en España, con el gobierno al que representa y con los que luchan por la libertad. Vuelve a Valencia donde colabora en Hora de España y dirige los dos primeros números de la efímera publicación que fue Madrid. Al finalizar la contienda, Canedo marcha al exilio. Llega a Ciudad de México en 1938 y con Alfonso Reyes construye el Colegio de México. En 1940 publica un libro de poemas, El desterrado, e imparte una serie de conferencias que luego se publicarían con el título de La nueva poesía.