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Creo que los textos que comparto en mis libros y en mis redes sociales son la mejor biografía posible. Lo creo porque no todo es blanco o negro, porque hay días y días y porque hay que querer conocerse en todos. Mi mejor biografía son mis poemarios «Viajes a Kerguelen», «Corazón y tiempo», «No me vas a encontrar en nadie», «Casi todo lo que tienes que saber tú», y mi novela «Se me olvidó cómo olvidarte»; y lo bueno es que, después de ellos, todavía tengo mucho que enseñaros, que enseñarme y que aprender. Así que, aunque entre sus páginas no esté toda mi vida, ese «casi todo lo que tenéis que saber sobre mí», no son un mal principio y sí una buena continuación. Escribo para describir lo que llevo dentro, lo que hay en los demás, lo que casi ni se ve pero se siente. Para saber lo que quiero, lo que quise y lo que querré. Para poner en orden todos los caos que me persiguen, para perderme en todos los desastres que soy. Escribo porque no tengo ni puta idea de conocerme mejor de otra forma, porque la palabra es mi lugar seguro, porque cuando estoy escribiendo siempre estoy en casa. Y ojalá que vosotros sintáis lo mismo cuando me leáis.