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Kevin Calmucci reconoce su amor por la escritura y espera poder transmitirlo de alguna u otra forma. Comenzó a escribir de muy chico, en la flor de la adolescencia, ese interludio tan oscuro y divertido. Si tuviera que definir la escritura, en su existencia fue un salvavidas, fue lo que evitó que se ahogara, la luz del faro que lo guio a la orilla y hasta el abrazo en el invierno. Nunca lo buscó. La primera vez que agarró papel y escribió jamás se le hubiera pasado por la cabeza convertirlo en arte, pero sí recuerda a detalle el alivio que sintió en sus huesos cuando lo hizo. Con el tiempo, tuvo la gracia de transformar sus sombras en cielos, empezó a ver los colores en sus desteñidos garabatos y de alguna forma lo que lo movía internamente a él también lograba generar cosas en gente que lo leía. Después de esa primera cercanía, con algunos errores y aciertos, nació Corazón de motel, su primer libro. Siempre tuvo la habilidad de ver la luz en aquello que era lúgubre y esto no fue la excepción. Su pasión por la escritura jamás ha desaparecido. Cree que siempre le gustó retratar al amor y hoy, después de algunos años, de algunos amores y decepciones, nos presenta a No necesitaba experimentar para saber que te amaba.