Rachel Lee escribió su primera obra de teatro para una función escolar cuando sólo tenía doce años. Ha trabajado como guarda de seguridad, agente inmobiliario y óptica, y utiliza tanto estas experiencias como su talento y creatividad naturales para escribir historias de un gran romanticismo. A fin de cuentas, dice, la vida es la mayor aventura romántica... y, si se tiene una mente abierta y lúcida, las cosas más maravillosas aguardan a ser descubiertas a la vuelta de la esquina.