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«No trató de ocultar su erección cuando los dedos de Helena fueron a su cremallera. Abrió el primer botón y bajó la cremallera. Ella buscó dentro de sus calzoncillos y cerró su mano alrededor de su pene, el cual conocía de sobra. Los sentimientos y la complicidad volvieron rápidamente».Helena recibe un inesperado regalo de Carl, su ex, y los recuerdos del pasado la inundan: su cuerpo desnudo, sus sesiones de sexo... ¿Por qué ahora? ¿Y por qué se fue? Helena se encontrará con él y hará que la verdad salga a flote entre orgasmos.-
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Seitenzahl: 22
Veröffentlichungsjahr: 2020
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Sandra Norrbin
LUST
El engaño
Original title:
Dubbelspel
Translated by Adrián Vico Vazquez
Copyright © 2019 Sandra Norrbin, 2020 LUST, Copenhagen.
All rights reserved ISBN 9788726370201
1st ebook edition, 2020. Format: Epub 2.0
No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.
Había un regalo de Navidad encima de la mesa y Helena estaba segura de que antes no estaba allí. También estaba segura de que el regalo no era para ella. No esperaba ningún paquete y, aunque la nieve se amontonaba en la calle, era demasiado pronto para recibir el regalo de Navidad anual de su empresa.
Era evidente que la Navidad estaba a la vuelta de la esquina. Los escaparates de las tiendas estaban llenos de algún que otro Papá Noel, de regalos y de casitas de jengibre. Además, cuando llegaba la hora del descanso, el olor a vino caliente se extendía por la oficina. Helena rara vez decía que no a un lussekatt, pero si a algo no se podía resistir era a los bollos de azafrán que su abuela solía hacer con crema de almendras.
La Navidad siempre había sido su fiesta favorita. Lo que más le gustaba era pasarlas en su cabaña del norte, donde podía encender un fuego y disfrutar del calor mientras el anochecer caía sobre las montañas y el cielo se iluminaba gracias a las auroras boreales.
Sin embargo, Estocolmo en diciembre no estaba tan mal. En el jardín Kungsträdgården la gente se lo pasa bien patinando sobre el hielo y, además, solía haber uno o dos restaurantes abiertos donde poder ir a tomar una copa cuando se presentara la ocasión. Frippes, el restaurante detrás del teatro, servía el mejor vino caliente de Suecia, por lo que no tendría problemas si se quedaba en casa ese año.
Después de que Carl se fuera, la Navidad había perdido algo de magia. La primera Navidad sin él fue la peor y el hecho de no saber adónde había ido le dejó una herida que no había sanado todavía.
Se sentó junto a su escritorio, apartó el regalo y encendió el ordenador. Es cierto que parecía un regalo hermoso y seguro que haría muy feliz a la persona que lo fuera a recibir. Estaba envuelto en papel marrón, atado con cintas navideñas y tenía un sello de charol. Se habían esforzado en prepararlo.
