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«Cada vez que vengo, oigo el murmullo del viento que proviene del bosque junto al juncal. Parece un silbido, un tarareo o como si alguien tocase un violín. Siempre es la misma melodía y, para mí, es la melodía de mi infancia. Me hace sentir tan a salvo como entonces y me la sé de memoria. La tarareo cuando estoy nerviosa, cuando tengo miedo y cuando estoy contenta. También me viene a la mente cuando me acuesto con alguien y suena en mis sueños». Vera está pasando por un momento difícil tras su ruptura con Gustav. Lo que más quiere es ir a la cabaña cerca del lago donde tantas horas ha pasado desde que era niña. El silbido proveniente del bosque siempre ha estado ahí y ahora necesita acercarse a él más que nunca.
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Seitenzahl: 26
Veröffentlichungsjahr: 2020
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Elena Lund
LUST
El Nix: El espíritu del agua
Original title:
Näcken
Translated by Marta Cisa Muñoz
Copyright © 2019 Elena Lund, 2020 LUST, Copenhagen.
All rights reserved ISBN 9788726313468
1st ebook edition, 2020. Format: Epub 2.0
No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.
Un mirlo solitario que gorjea nítida y obcecadamente me despierta temprano el jueves por la mañana. La alarma del reloj de la mesita de noche me indica que son las 06:26 de la madrugada. Me acurruco bajo las sábanas de mi cálida cama y, luego, me acuerdo de que estoy sola en una cama a las seis y media de la madrugada en lo que solía ser nuestro dormitorio, pero que ahora es solo mío. Para cuando el reloj muestra que son las 06:27, la cálida sensación que tenía ha desaparecido y me resulta imposible volver a dormirme. Hace catorce días que me ocurre esto cada mañana. Me resulta extraño y desconcertante quedarme en la cama y el pájaro solitario de la ventana me incordia. Al abrir las persianas, sale volando del alféizar y se posa como una sombra negra en un árbol.
Vilma no llegará hasta las dos de la tarde: me quedan siete horas hasta entonces. No me lo puedo creer. ¿Qué se supone que debo hacer sola en un apartamento durante siete horas?
En la entrada yacen las tres últimas cajas de Gustav para su mudanza y pensar que se quedarán allí durante el fin de semana entero de las fiestas juninas me saca de quicio. Sé que estaré inquieta todo el fin de semana, como cuando se me olvida apagar el molinillo de café. La única diferencia es que hoy en día la mayoría de los molinillos se apagan automáticamente, mientras que las cajas de Gustav no se recogerán solas; va a tener que pasarse por aquí para llevárselas.
