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Esta novela está inspirada en la vida de los jóvenes que estudian en la Universidad de Dartmouth, enclavada en Hannover, New Hampshire. Se conjugan en ella historia, romance, misterio, asesinatos e investigación policiaca, alrededor de un hecho sangriento acaecido en las instalaciones de dicha universidad. Las tomas fotográficas fueron captadas por la autora, quien recorrió las instalaciones de la universidad y la ciudad. Aunque la historia y los personajes son ficticios, esta obra alude a una realidad violenta que en los últimos tiempos ha golpeado a distintas instituciones de educación media y superior de EEUU.
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Seitenzahl: 42
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Hanover
El desastre
Ben Harigan
Claire Hilton
Señales alarmantes
Steve McHensey
Duelo en la universidad
Triste amanecer
La investigación
Epílogo
ENIGMA
D.R. Quintanilla Ediciones
©Alicia Caballero Galindo
Primera edición: 2019
Primera edición digital: 2021
Fotografías: ©Alicia Caballero Galindo
Diseño de portada y corrección: Alejandro Betancourt
ISBN: 978-607-8801-09-1
D.R. Quintanilla Ediciones
Josefina Rodríguez 1027, Col. Los Maestros. C.P. 25260. Saltillo, Coahuila
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HANOVER
Mediados de agosto de 2018
Los libros bajo el brazo por la calle Read, camino a la universidad. En pleno verano el clima era una delicia que había que disfrutar, porque para los últimos días de septiembre todo se cubría por una gruesa capa de nieve y se tornaba desagradable caminar por las calles de Hanover, Nuevo Hampshire. Esta localidad, fundada en 1761, se encuentra cerca de los límites con Canadá, en ella los veranos son cortos y los inviernos largos y muy fríos.
Mark empezaba el segundo semestre de Letras Inglesas en la Universidad de Darmouth, creada en 1769 por una congregación católica; su prestigio es muy grande, no solo por su antigüedad sino porque se caracteriza por formar profesionistas brillantes, gracias a los altos estándares de calidad que exige; ahí se han formado grandes científicos y estadistas de EE. UU. y está considerada entre las siete mejores del país. Los pobladores oriundos de esa pequeña población son amables con los extranjeros, de quienes dependen económicamente, pero sobre todo, de los estudiantes que confluyen en esta institución.
En Hanover la vegetación se conforma, en su mayoría, por pináceas de gran altura, que dan un aspecto bello y misterioso al ambiente, donde abundan lagos rodeados por juncos; entre los arbustos más llamativos están los que producen bayas de distintos colores. En casi todos los jardines hay hortensias de tonalidades lila, moradas y blancas. Adornan las calles jardineras de madera con flores de todo tipo que, gracias al clima, crecen muy bellas.
Mientras seguía su camino, a Mark se le dibujó una sonrisa al acordarse de Beth, la chica que robaba sus pensamientos. Ella era distinta a las demás; vivía en el internado que se encuentra frente a la plaza, donde están la biblioteca y la rectoría de la universidad, lugar que en verano es muy concurrido por jovencitas ligeras de ropa, que disfrutan tomando el sol en el poco tiempo de relativo calor. Beth no gustaba de asolearse, tenía una rara manía: ver el panteón que está al lado del internado desde la ventana de su cuarto, e imaginar historias acerca de esas personas que murieron hace muchos años. Este panteón es tan antiguo como la ciudad, está ubicado en una ladera, por lo que las tumbas se encuentran escalonadas en un suelo rocoso de tierra roja, algunas de ellas son monumentos impresionantes, otras se ven olvidadas porque nadie las visita ya y la humedad las hace ver más tristes y ennegrecidas por el moho, otras tantas están enmarcadas por esbeltos pinos centenarios, que parecen cantar cuando sopla el viento de invierno.
Los padres de Beth se divorciaron cuando era pequeña. Su padre, Steven McHensey, vive en Nueva York y la visita muy poco; su madre se casó y se alejó de ella, era raro que la llamara, por lo que ella le guardaba cierto rencor. A Beth no le falta dinero, pero sí cariño, a causa del desinterés de su madre y la distancia de su padre; él le mandaba dinero para que en vacaciones fuera a verlo a la Gran Manzana, pero siempre estaba ocupado en sus negocios, solo se veían a la hora de la comida y a veces la invitaba al teatro o a cenar, eran esos los únicos momentos en que convivían y platicaban; a pesar de esto, ella se aferraba a su cariño.
Beth ha recorrido varias escuelas, sin poder adaptarse a ninguna, siempre se ha sentido extraña en cualquier lugar; la falta de integración familiar le provocó ese sentimiento. El último lugar donde estuvo fue Lyon, Francia, una ciudad medieval de gran tradición, donde también acuden estudiantes de todo el mundo, y que se encuentra en una zona florida, en la que se unen los ríos Ródano y Saona. Ahí está la Universidad Jean Moulin, donde estudió algo de francés y literatura durante un año, y al terminar el curso regresó a Nueva York, habiendo hecho muchos amigos con los que mantenía contacto por internet y telefónicamente.
