Guardián del Mar - Victor Perez - E-Book

Guardián del Mar E-Book

Victor Perez

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Beschreibung

Nate es un sireno.
Un ser oculto en el océano.
En lo más profundo.
Simplemente viviendo.

En paz. En silencio.
En calma. Sin humanos.
Hasta que un humano se ahogó.
Una tormenta inclemente.

Un encuentro inesperado.
Un romance prohibido.
Una sirena y un humano.
Y entonces, toca elegir.

Seguir viviendo como sirena…
… o salir a la superficie, con él.
Un romance de fantasía, a su lado.
Pero, ¿a qué precio?

Y lo más importante…
… ¿Qué pasaba en el océano?
¿Tantas muertes? Tanta maldad?
Nate seguía siendo el guardián del mar…

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Veröffentlichungsjahr: 2020

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Guardián del Mar

Romance, Erótica y Fantasía con el Sireno Gay

 

Por Victor Perez

 

© Victor Perez 2020.

Todos los derechos reservados.

Publicado en España por Victor Perez.

Primera Edición.

 

 

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Índice

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

 

 

 

1

 

Nate nadaba por el mar con gran placer, disfrutando de las corrientes cálidas del océano pacifico, a la vez que se regodeaba con las sensaciones que las corrientes marítimas producían en su largo cabello. Su cola se agitaba con fuerza para hacer que la corriente lo impulsara lejos, mientras que sus fuertes brazos que se movían con gracia en el agua.

Finalmente, decidió dejar de seguir nadando al apreciar que había un sitio muy particular, una especie de cueva marina que tenía una entrada que poseía algo brillante. Como buen niño pequeño, la curiosidad siempre lo atraía a ese tipo de cosas, así que se decidió por ir hasta donde estaba ese brillo, el cual tenía una tonalidad de color verde muy especial que se asemejaba a las esmeraldas del trono de su padre.

La caverna en cuestión no parecía nada del otro mundo, pasando desapercibida por varios animales y los posibles humanos que de alguna manera se aventuraran por aquella zona, pero en las afueras de la misma había algunas inscripciones en el lenguaje de las sirenas que él podía entender, sólo que el alfabeto que usaron era muy antiguo. Por lo que podía apreciar, lo que se anunciaba en dichas piedras era la entrada a un templo, sólo que la clase de templo como tal era desconocida para su mente de siete años.

Atreviéndose a ir mucho más allá, Nate siguió nadando para atravesar dicho agujero, preguntándose qué maravillas habría en el interior del mismo. Al inicio de aquella caverna, descubrió que había una serie de cristales de todos los colores, los cuales habían formado estalagmitas y estalactitas en todo el sitio, así que debía tener cuidado para no chocar contra una de estas cosas.

Luego de varios minutos nadando, apreció que al final de la cueva había un espacio muy grande, el cual se asemejaba al salón del trono en donde se reunía su padre con sus amigos, ya que había varias estatuas de los antiguos guerreros en el sitio, así como grandes columnas de mármol que habían perdido el color debido a la invasión de las algas de estas.

Las ruinas de aquel extraño lugar estaban llenas de piedras preciosas en el suelo, las cuales se habían desprendido del techo de lo que fue en algún punto el atrio de dicho lugar. Los guerreros por su parte, estaban construidos de tal manera que en vez de una cola, exhibían su forma humana, algo que su gente dejó de hacer hace muchos años para honrar a los caídos durante la expulsión de las sirenas de tierra firme.

Según las historias de su padre, los ancestros habían habitado la tierra durante muchos años, específicamente en la ciudad de Atlantis, pero los conflictos con los humanos hicieron imposible su convivencia con ellos, ya que estos ansiaban las riquezas de la ciudad para sus fines egoístas. No sólo eso, sino que sus antepasados decidieron usar su magia para crear un terremoto que hundiese de forma definitiva a la ciudad en las profundidades del océano.

Desde ese entonces, Atlantis habías sido transportada a un lugar en el cual los humanos no podría estar, un lugar en donde era prácticamente imposible que la tecnología humana pudiese llegar sin sufrir graves daños o ser detectada a tiempo. Ese lugar era las Fosas de las Marianas.

Hoy por hoy, Atlantis era una ciudad moderna, llena de inversiones tecnológicas que pisoteaban a la del mundo exterior, también era el punto de encuentro de las civilizaciones submarinas, las cuales se unían en dicha ciudad para compartir conocimientos y ejercitar sus fuerzas en contra de cualquier amenaza. Como toda ciudad, Atlantis contaba con diversos tipos de etnias de sirenas, las cuales también tenían sus poblados en diversas regiones del mundo, aunque la “cuna de Neptuno” era para muchos la capital de los océanos.

Volviendo a la realidad, Nate dejó de observar la arquitectura de aquel lugar, concentrándose ahora en lo que estaba brillando, lo cual resultó ser una especie de esfera extraña, hecha de un material que se asemejaba al vidrio, pero que en realidad era difícil de determinar su verdadera consistencia a simple vista.

Cuando se acercó hasta la misma, notó que esta emanaba una especie de energía, casi como si quisiera que la llevaran a otro sitio. Al tocarla, Nate percibió con su tacto que no era ni caliente ni fría, más bien sentía como si esta se adaptara a su temperatura corporal.

Aunque deseaba con todas sus fuerzas llevarse aquella esfera consigo, algo dentro de su mente le impedía realizar dicha obra. Era como si esa cosa le estuviera indicando con su energía que no era el momento adecuado para hacer dicha cosa, por lo que quitó su mano con calma y miró alrededor para ver si había alguien observándolo, pero aquel recinto seguía igual de solo que al principio.

Al retirarse, Nate juraba que había una especie de voz diciéndole que volvería a aparecer por aquel sitio en algún punto, pero él de verdad no tenía tiempo para prestarle atención a aquellos desvaríos. Lo último que necesitaba en ese momento era darle más preocupaciones a su padre, quien se mostraba bastante sobreprotector con él por el hecho de ser su heredero al trono, en vista de que sólo contaba con sus hermanas para acompañarlo, y la tradición establecía que un hombre fuese el que heredara el mismo.

Debía admitir que esa era una aventura fascinante, pero por alguna extraña razón no quería decirle a nadie de lo vivido en esa extraña caverna. Volteando una última vez a ver el agujero por donde entró, se propuso en volver algún día a recorrer la misma, ansiando que este llegara más pronto que tarde.

A lo lejos, pudo apreciar que había una serie de humanos que estaban jugando con sus respectivos deportes acuáticos. Si algo tenían las sirenas, era la capacidad de escuchar y ver a largas distancias, por lo que asumió que esas personas estaban por allí disfrutando del sol de Guam. Esta era la isla más cercana a las Marianas, pero Nate en ese momento se encontraba cerca de la costa de dicho lugar, aunque debía admitir que estas personas estaban al menos a quince minutos de la isla, lo cual no era recomendable debido a que se estaba haciendo de noche.

Como pudo ver, el mar estaba agitándose lo cual era un indicio de que pronto habría una tormenta. Por lo que Nate prefirió ir de vuelta a casa, ya que no quería estar allí cuando el tifón arribara Tenía bastante experiencia para comprender que con el mar no se jugaba, así que lo más importante que debía hacer era nadar hasta casa antes de que su padre se alterara.

Sin embargo, una visión hizo que se quedara viendo el punto en donde los humanos habían estado jugando. Al parecer, una de las olas que anunciaba el tifón había volteado el barco en el que estaban, haciendo que todos los pasajeros cayeran al océano. Era común ver cómo estos nadaban por sus vidas, intentando volver a respirar el aire que tanto necesitaban, no era la primera vez que apreciaba cómo unos hombres se ahogaban.

Tristemente, había uno que parecía un joven, que había quedado atrapado con las cuerdas del barco. Debido a que estaba debajo del cuerpo de este bote, le era imposible empujarlo para poder respirar, lo cual estaba condenándolo a una muerte segura.

Nate se molestó al ver que los hombres no bajaban a ayudar al joven, pues debían de estar emparentados con él o ser amigos por lo menos, ¿cómo eran capaces de olvidarse de un compañero? El otro barco que andaba por ahí, se acercó hasta donde estaban ellos, pero el chico seguí batallando para salir de su amarre, aunque cada vez sus movimientos eran menos coordinados.

Sabiendo lo que indicaba eso, Nate tomó una decisión que comprometería seriamente a su gente si era descubierto, pero no tenía otra opción. Con fuerza, nadó hasta donde estaba el chico, usando toda la potencia que le permitían sus brazos para conseguir acercarse hasta el lugar en donde él estaba ahogándose.

Una vez allí, apreció que el joven estaba perdiendo mucho aire, lo cual explicaba la razón de que estuviera perdiendo el conocimiento con cada segundo que pasaba en el agua. Con mucha agilidad, procedió a cortar la soga, usando sus dientes para romper los hilos de la misma y liberando así al chico.

Al acercarse al joven de nuevo, vio que este abría los ojos con sorpresa durante unos segundos por su aparición, para después desmayarse debido a que sus pulmones habían tragado demasiada agua. El chico no debía de tener más de quince años como mucho, pero Nate se sintió bastante atraído a su pequeño cuerpo atlético, el cual era una evidencia de que al joven le encantaban los deportes de toda clase.

Sabiendo que cada segundo que pasaba era otro más cerca del inframundo, Nate empujó con fuerza al joven hacia la superficie, haciendo que su cuerpo fuera visto por los humanos que estaban subiendo al bote. Antes de que lograran apreciar su figura, huyó con fuerza hacia lo profundo del océano, no sin antes voltearse a ver lo que estaban haciendo los compañeros de los chicos y alegrándose de apreciar que lo subían al bote para brindarle el apoyo que necesitaba.

Ese día, Nate tocó por primera vez a un hombre, lo cual inició la llama de curiosidad en su alma por el mundo humano, así como también se llevó la bronca de su vida cuando llegó a casa una hora después y enfrentó a su padre.

 

 

 

2

 

De aquel encuentro habían pasado más de veinte años, Nate ahora era el príncipe de Atlantis y tenía que constantemente estar atendiendo a lecciones reales para desarrollar sus habilidades, las cuales consistían en clases natación, meditación e historia. Nate debía ser un maestro en todas estas áreas si quería aspirar a dirigir el reino con sabiduría, pues su padre siempre le decía que cuando él se fuera, debía dar el ejemplo a sus súbditos de que había heredado el reino por su capacidad y no por su linaje.