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Humanware aborda un paradigma clave de esta era digital: la pérdida de habilidades humanas ante la automatización y la Inteligencia Artificial. Es una guía para la integración consciente de la tecnología, la búsqueda de un equilibrio donde el usuario se vuelva activo y reflexivo. Nace de la convicción de que es posible y necesario encontrar un equilibrio entre la adopción de nuevas tecnologías y el fortalecimiento de nuestras habilidades humanas esenciales. No se trata de oponerse al progreso ni de romantizar el pasado, sino de integrar de manera consciente y armoniosa lo mejor de ambos mundos. Este libro es una invitación abierta a todos aquellos que buscan trascender la mera adaptación tecnológica y aspiran a liderar con humanidad en un mundo digitalizado. Es un llamado a abrazar la transformación, pero sin renunciar a lo que nos define como seres humanos. Bienvenido a Humanware. Que este sea el comienzo de una transformación profunda y significativa en tu forma de interactuar con el mundo y contigo mismo. Proponemos, en resumen, usar la tecnología para potenciar nuestra esencia humana.
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Seitenzahl: 178
Veröffentlichungsjahr: 2025
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Eduardo Laens
HUMANWARE
Inteligencia Artificial: buenas prácticas y efectos colaterales
Laens, Eduardo
Humanware / Eduardo Laens. - 1a ed. revisada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Temas Grupo Editorial, 2025.
Libro digital, Amazon Kindle
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-8387-99-4
1. Desarrollo Humano. 2. Tecnología. 3. Prevención de Riesgos. I. Título.
CDD 363.11
© Eduardo Laens, 2025
© TEMAS Grupo Editorial SRL, 2025.
Cerrito 136 Piso 3°A. Ciudad Autónoma de Buenos Aires C1010AAD. República Argentina Teléfonos: (5411) 4381.1182 o 4383.6336www.editorialtemas.com
ISBN 978-987-8387-99-4
1ra. edición, julio de 2025
Comité TEMAS Grupo Editorial
Dirección: Jorge Scarfi
Supervisión general: Betiana Cabutti
Diagramación editorial y corrección: Editorial Autores de Argentina
Conversión a formato digital: Numerikes
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723 Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este libro en cualquier forma y medio sin previo permiso por escrito de los autores y/o titulares de copyright.
Cubierta
Portada
Créditos
Dedicatoria
Prólogo
Introducción. El nuevo paradigma:
humanware
¿Qué es
humanware
?
Principios fundamentales de
humanware
Darwinismo adaptado
Capítulo 1. Los riesgos inherentes
Aprender de lo vivido
Fake everything
Reputación de individuos y empresas
Política y manipulación de la opinión pública
Impacto en juicios y asuntos legales
La línea borrosa entre la verdad y la ficción
Chantajes y estafas automatizadas
Hacking
y ciberataques automatizados
El papel de la inteligencia artificial en la defensa
Relaciones sintéticas
Colapso de la confianza
Defensa activa
Capítulo 2. Evolución o dependencia
¿Cómo funcionan los LLM?
La trampa de la mediocridad
La esencia humana en la era digital
El riesgo de la dependencia tecnológica
¿Ir al
spa
o al gimnasio?
No somos lo que hacemos
Impacto en el ámbito educativo
Brain rot:
esto ya lo hemos visto
Formación docente constante
Capítulo 3. Principios fundamentales de
humanware
Integración consciente de la tecnología
Prácticas para la integración consciente
Desarrollo continuo de habilidades humanas
Empatía: el puente entre las personas
Comunicación efectiva: el arte de conectar
Liderazgo: inspirando con humanidad
Creatividad: la fuente de la innovación
El camino del desarrollo continuo
Cultivando un futuro humano-céntrico
Pensamiento crítico y analítico
El peligro de delegar decisiones a sistemas autónomos
Desarrollando habilidades de pensamiento crítico
El pensamiento crítico en la era digital
Pensar el futuro
¿Ningún tipo de reglas de control?
Buenas prácticas: escritura y edición
Ejemplos prácticos para docentes
Técnicas de
prompting
creativo
Metodología
“Humanware
agile sprint
”
Impacto rápido y medible
Adaptabilidad y resiliencia
Potenciación del talento humano
Corolario
Resumen ejecutivo
Anexos
Carta Future of Life Institute – Marzo de 2023 Pause Giant AI Experiments: An Open Letter
Bibliografía
Sobre este libro
Sobre Eduardo Laens
Cubierta
Tabla de contenidos
Portada
Créditos
Humanware
Páginas finales
Para Su, Facu y Valen, mi puerto seguro en el mar de la vida.
Allá por abril de 2022, Facu, el mayor de mis hijos, se acercó feliz y orgulloso a contarme algo que había logrado con una de las materias que tiene en el colegio.
En mi casa se respira tecnología. En la mesa familiar suelo sacar a colación noticias, avances y novedades del mundo digital que me sorprenden o divierten, por lo que no era una rareza que se hablara de inteligencia artificial generativa dentro de esa categoría de temas.
Nos contó que había recibido un pedido de trabajo práctico de parte de su profesor de Química de 4.º año del colegio secundario. Debían mirar un video de YouTube, de unos 30 minutos de duración, comprender los conceptos generales del mismo y realizar una línea de tiempo con los principales actores de la historia de la química y cuáles fueron sus logros y aportes al campo. Vale aclarar que no es una de sus materias favoritas; por el contrario, es de las que menos disfruta. Tentado por encontrar la forma de sacarse el encargo de la manera más rápida posible, decidió poner todo su empeño en aplicar tecnología a tal fin.
Nos contó que pasó el video por un TLDR (too long; didn’t read), una web dedicada a extraer el audio de los videos de YouTube, simplemente con copiar la URL del mismo, y luego transcribirlos a formato de texto con la posibilidad de resumir las ideas generales. Sin embargo, él tomó ese texto completo y se lo pasó a ChatGPT de OpenAI, con la instrucción dada por su profesor: “Necesito que identifiques los conceptos generales de este texto, quiénes son los principales actores y cuáles fueron sus logros y aportes a la química. Luego, con esa información construí una línea de tiempo”.
Todo el proceso no duró más que cinco minutos. Se sacó un 10. No aprendió nada de química.
Este suceso quedó grabado en mi memoria como una luz de alerta titilante, un recordatorio acerca de lo riesgoso de delegar ciertos procesos a estas herramientas, hasta que, el pasado 12 de diciembre de 2024, luego de una caída en todos los servicios de OpenAI, Sam Altman, su CEO, declaró públicamente: “Ayer ChatGPT tuvo una caída y tuvimos que trabajar sin él durante unas cuatro horas; nos habíamos olvidado cómo era hacerlo y realmente me hizo pensar: vamos a ser dependientes de estos sistemas, cada vez más y más. Fue una cascada de cosas, porque cuando más necesitamos las herramientas para ayudarnos a resolver problemas, no las tuvimos, estaba rota”.
Cada día, y con mayor simplicidad, nos enfrentamos a la posibilidad de hacer más con menos esfuerzo, de delegar tareas a sistemas automáticos y de acceder a información ilimitada al alcance de un clic.
En medio de esta revolución digital surge una inquietud latente: ¿estamos perdiendo algo esencial en el proceso? Santiago Bilinkis cita en sus libros y entrevistas que “cada vez que delegamos algo en una tecnología, perdemos habilidades y dejamos de valernos por nosotros mismos”. Tiene sentido. Cuando inventamos la caja de fósforos, ya no tuvimos que recordar más cómo hacer para encender un fuego con palos y piedras. Apenas tuvimos nuestra primera calculadora de mano, ya no necesitamos más recordar cómo era dividir por dos cifras.
Pero ahora, mientras nos asombramos y divertimos con lo maravilloso de las IA, que escriben por nosotros, que crean imágenes por nosotros, que hacen música por nosotros, me obligo a preguntarme: ¿corremos el riesgo de desconectarnos de nuestras habilidades innatas, aquellas que nos hacen verdaderamente humanos? La empatía, la creatividad, el pensamiento crítico y las relaciones interpersonales son pilares fundamentales que no deben ser reemplazados por algoritmos, por más avanzados que sean, porque, una vez que nos olvidemos de eso, del mismo modo en que olvidamos cómo era encender un fuego con palos y piedras, descenderemos un escalón evolutivo.
Este libro, Humanware, nace de la convicción de que es posible y necesario encontrar un equilibrio entre la adopción de nuevas tecnologías y el fortalecimiento de nuestras habilidades humanas esenciales. No se trata de oponerse al progreso ni de romantizar el pasado, sino de integrar de manera consciente y armoniosa lo mejor de ambos mundos. Quiero debatir el concepto de la ley del menor esfuerzo, de la búsqueda de la inmediatez a toda costa, en contraposición con el valor del trabajo creativo y analítico, el que nos ha traído hasta aquí, en este derrotero darwinista del que estamos tan orgullosos.
La propuesta de Humanware es sencilla, pero poderosa: convertirnos en usuarios activos y reflexivos de la tecnología, en lugar de consumidores pasivos. Esto implica desarrollar una relación saludable con las herramientas digitales, utilizándolas para potenciar nuestras capacidades y ampliar nuestras posibilidades, sin permitir que nos dominen o definan.
A lo largo de estas páginas, exploraremos cómo las habilidades blandas, el pensamiento analítico y la creatividad no solo siguen siendo relevantes en la era digital, sino que son más cruciales que nunca. En un entorno donde la información es abundante, pero la sabiduría es escasa, nuestra capacidad para interpretar, cuestionar y dar sentido al mundo es lo que nos permitirá navegar con éxito los desafíos del presente y del futuro.
Es importante reconocer que este no es un camino libre de obstáculos. Requiere introspección, disciplina y, sobre todo, una voluntad genuina de crecimiento personal.
Vivimos en una época de cambios sin precedentes, donde las decisiones que tomamos hoy tendrán repercusiones profundas en las generaciones venideras. Al adoptar esta mirada, no solo nos beneficiamos a nosotros mismos, sino que también contribuimos a la construcción de una sociedad más consciente y resiliente.
Este libro es una invitación abierta a todos aquellos que buscan trascender la mera adaptación tecnológica y aspiran a liderar con humanidad en un mundo digitalizado. Es un llamado a abrazar la transformación, pero sin renunciar a lo que nos define como seres humanos.
Te invito a emprender juntos este viaje de descubrimiento y reflexión, a cuestionar lo establecido, a desafiar tus propios límites y a imaginar nuevas posibilidades donde la tecnología y la humanidad coexistan en armonía. Al final del día, el verdadero progreso no se mide solo en términos de eficiencia o productividad, sino en cómo estos avances mejoran nuestra experiencia humana y enriquecen nuestras vidas.
Bienvenido a Humanware. Que este sea el comienzo de una transformación profunda y significativa en tu forma de interactuar con el mundo y contigo mismo.
Eduardo Laens
En las últimas décadas, hemos sido testigos de una transformación sin precedentes en la forma en que interactuamos con el mundo que nos rodea. La revolución tecnológica ha cambiado radicalmente nuestros entornos personales y profesionales, introduciendo herramientas y dispositivos que han optimizado procesos y ampliado nuestras capacidades. Sin embargo, en medio de esta avalancha de innovación, surge una necesidad imperante de redefinir nuestra relación con la tecnología. Es aquí donde emerge humanware, un nuevo paradigma que propone una integración armoniosa entre el ser humano y la tecnología, priorizando el desarrollo de nuestras habilidades esenciales mientras aprovechamos al máximo los avances tecnológicos.
El término humanware es una fusión de human (humano) y hardware/software, simbolizando la unión inseparable entre el ser humano y la tecnología. A diferencia de enfoques que separan lo humano de lo tecnológico, humanware reconoce que la verdadera innovación y el progreso surgen cuando ambos elementos trabajan en sinergia. No se trata de elegir entre uno u otro, sino de encontrar el equilibrio perfecto, donde la tecnología potencie nuestras capacidades sin opacar nuestra esencia humana.
Me obligo a explicar más aún el simple juego de palabras. No se trata de hardware ni de software, sino de centrar la tecnología en el ser humano. Es reconocer que, a pesar de los avances, son nuestras habilidades intrínsecas las que impulsan la innovación y dan sentido a las herramientas que creamos.
Pensemos en la metáfora del artesano. Un carpintero experto no solo depende de sus herramientas (hardware) o de las técnicas aprendidas (software), sino de su creatividad, experiencia y visión (humanware) para transformar la madera en una obra de arte. Sin el toque humano, las herramientas por sí solas no pueden crear algo verdaderamente único.
Humanware nos invita a potenciar habilidades blandas como la empatía, la creatividad, la escucha activa, la comunicación efectiva y el pensamiento crítico. En un mundo donde la inteligencia artificial puede realizar cálculos complejos en segundos, es nuestra capacidad para pensar de manera original y ética lo que nos distingue. La tecnología, cual traje de Ironman, amplifica la capacidad humana, pero no la reemplaza.
Este enfoque nos invita a imaginar un futuro donde la tecnología y el ser humano coexisten en armonía, potenciándose mutuamente. Es como una danza donde cada paso tecnológico es guiado por la música de nuestras necesidades y aspiraciones humanas.
En conclusión, pasar del hardware y el software al humanware no es simplemente una evolución tecnológica, sino una transformación cultural y filosófica. Es reconocer que, aunque las máquinas pueden procesar datos y ejecutar tareas, somos nosotros quienes damos significado y propósito. Al adoptar esta nueva perspectiva, no solo aprovechamos al máximo los avances tecnológicos, sino que también aseguramos que estén alineados con el bienestar y el desarrollo integral de la humanidad.
El rápido avance tecnológico ha generado una dependencia creciente en dispositivos y sistemas automatizados. Mientras que estas herramientas han simplificado tareas y mejorado la productividad, también han planteado desafíos significativos. Entre ellos, la disminución de habilidades interpersonales, la pérdida de creatividad, una menor capacidad para el pensamiento crítico y una apabullante falta de inspiración al enfrentarnos a una hoja en blanco. Además, la saturación de información y la constante conexión digital pueden llevar al agotamiento mental y a una desconexión con el entorno físico.
Tal como Joanna Maciejewska (escritora de libros de fantasía y ciencia ficción) dice: “Quiero que la inteligencia artificial lave la ropa y los platos para que yo pueda dedicarme al arte y a escribir, no que la IA haga mi arte y escriba por mí, para que yo pueda lavar la ropa y los platos”.
Captura de publicación en X (ex Twitter) de Joanna Maciejewska.
Ante este panorama, humanware surge como una respuesta necesaria. Propone un enfoque donde la tecnología es vista como una extensión de nuestras habilidades, no como un sustituto. Este paradigma invita a una reflexión profunda sobre cómo interactuamos con las herramientas digitales y cómo podemos utilizarlas para fortalecer, en lugar de debilitar, nuestras capacidades intrínsecas.
En un contexto donde la inteligencia artificial y la automatización amenazan con reemplazar muchas funciones humanas, humanware enfatiza las cualidades que nos diferencian de las máquinas. Las empresas y organizaciones están reconociendo cada vez más el valor de empleados que poseen habilidades blandas y capacidad de innovación, atributos que no pueden ser replicados por algoritmos.
Analicemos primero este gráfico del Future of Jobs Report 2023 del World Economic Forum, acerca del ranking de habilidades más valoradas para el reskilling profesional en los próximos cuatro años.
Future of Jobs Report del World Economic Forum, reskilling 2023-2027.
Sin duda, la IA y el Big Data eran una tendencia importante. De hecho, podemos ver que era la categoría que más crecía (subía 12 escalones en el ranking). Sin embargo, el pensamiento analítico y el pensamiento creativo lideraban el listado.
Más aún, podemos ver que 7 de las primeras 10 posiciones eran innatamente humanas: a las dos primeras se suman liderazgo e influencia social; resiliencia, flexibilidad y agilidad; curiosidad y aprendizaje sostenido; motivación y reconocimiento propio; empatía y escucha activa.
Ahora analicemos el mismo segmento del reporte, pero del Future of Jobs Report 2024, el último publicado:
Vemos una dimensión de IA y Big Data relegada a un puesto 11, mientras toman relevancia todas las habilidades blandas destacadas en párrafos anteriores.
Es ahí donde debemos poner el foco; es ahí donde nuestros esfuerzos de desarrollo personal deben estar direccionados. La tecnología tiene la habilidad de superarse constantemente. Aprender IA hoy es mandatorio, pero coyuntural. Tanto como aprender a manejar una máquina de línea de producción en la Revolución Industrial, a usar una computadora en los 90 o a navegar por Internet en los 2000.
Siempre va a aparecer una nueva tecnología que nos mantendrá ávidos de aprendizaje. Probablemente en un par de años las GenIA estén tan embebidas en nuestra vida como lo está hoy Internet, y estaremos hablando de cómo la computación cuántica va a transformar a la humanidad (ya está pasando, solo que no a nivel masivo).
El mundo (o mercado laboral, por ponerle una identidad simbólica a eso otro que nos mira) no espera de nosotros que seamos expertos en todas las nuevas tecnologías, sino que seamos lo suficientemente sabios para discernir cuáles de ellas son las necesarias para nuestro crecimiento individual y profesional, y que tengamos la capacidad de adoptarlas rápidamente.
Adoptar el paradigma humanware implica hacer cambios conscientes en nuestra rutina:
Comprensión informativa: analizar fuentes de información diversa para comprender los usos, aplicaciones e intenciones de las tecnologías.Fomentar el aprendizaje continuo: buscar oportunidades para desarrollar habilidades nuevas o profundizar en intereses personales que no estén directamente relacionados con la tecnología, creando y potenciando nuevas conexiones neuronales.Desafiar el uso de nuestras habilidades: luchar contra la tentación de delegar el proceso creativo o analítico, utilizando la tecnología como fuente de recolección de datos y referencias, como copiloto, no como oráculo de la verdad.Participar en comunidades: involucrarse en grupos o actividades que promuevan la interacción social y el trabajo en equipo. Somos entes sociales, nunca lo olvidemos.
Humanware no es simplemente un concepto, sino un llamado a la acción. Es una invitación a reevaluar nuestra relación con la tecnología y a tomar medidas proactivas para garantizar que, en medio de la innovación constante, no perdamos de vista lo que nos hace únicos como seres humanos.
Necesito empezar este capítulo haciendo una ferviente defensa de las soluciones con inteligencia artificial. Las uso, las recomiendo, las comercializo y educo acerca de ellas. Los algoritmos nos ganan por goleada en productividad. Ahí no hay nada que discutir. Sin embargo, me siento en la obligación de agitar las banderas de peligro, con la intención de que, como colectivo social, tengamos presentes los riesgos implícitos que traen consigo.
La revolución tecnológica que vivimos hoy nos ha permitido avanzar a pasos enormes, facilitando tareas complejas y ampliando nuestras capacidades de manera sin precedentes. Sin embargo, este progreso no está exento de desafíos y riesgos que, si no se gestionan adecuadamente, ponen en peligro tanto nuestra autonomía como nuestra esencia humana. En este contexto, el concepto de humanware se erige como un marco necesario para analizar cómo enfrentar estos peligros mientras mantenemos un equilibrio saludable entre tecnología y humanidad.
Este capítulo tiene como objetivo explorar los riesgos más críticos asociados al uso indiscriminado y desinformado de las tecnologías avanzadas, especialmente aquellas relacionadas con la inteligencia artificial generativa. Estas herramientas, diseñadas para simplificar nuestras vidas, también presentan potenciales amenazas éticas, sociales y psicológicas que, como sociedad, debemos enfrentar con anticipación y preparación. Solo al comprender estos riesgos podremos desarrollar estrategias para convertirnos en usuarios conscientes y activos, en lugar de consumidores pasivos.
En un mundo donde la línea entre la realidad y la ficción se vuelve cada vez más difusa, abordar los peligros del fake everything, el hacking automatizado y la manipulación algorítmica se convierte en una tarea esencial para proteger no solo nuestra seguridad, sino también nuestra confianza colectiva. Estos fenómenos no solo afectan a individuos aislados, sino que tienen el poder de desestabilizar comunidades, erosionar sistemas judiciales y debilitar los valores fundamentales que sostienen nuestras interacciones humanas.
Es importante enmarcar este análisis dentro de la misión de humanware, que no busca demonizar la tecnología, sino promover una relación equilibrada y reflexiva con ella. Los riesgos inherentes no son inevitables ni insuperables; son recordatorios de que la tecnología, por avanzada que sea, sigue siendo una herramienta creada y controlada por humanos. Al reconocer estos desafíos desde el principio, podemos prepararnos mejor para integrarlos en nuestras vidas, de manera que nos fortalezcan, en lugar de debilitarnos.
Este capítulo, por tanto, no pretende ser un catálogo de peligros alarmistas, sino una guía para identificar los puntos ciegos en nuestra relación con la tecnología. Al destacar ejemplos concretos y sus implicaciones éticas, el propósito es invitar a la reflexión y al desarrollo de habilidades críticas que nos permitan navegar esta era digital con confianza y propósito, porque solo al entender los riesgos podemos transformarlos en oportunidades para crecer como individuos y como sociedad.
En última instancia, el análisis de estos riesgos no debe verse como una barrera al progreso, sino como un paso necesario hacia un futuro donde la tecnología y la humanidad coexistan en armonía. Así, este capítulo inicia el camino hacia un entendimiento más profundo de cómo los avances tecnológicos nos desafían y, al mismo tiempo, nos ofrecen la oportunidad de evolucionar hacia nuestra mejor versión.
Como humanidad, hemos demostrado que, para cada avance tecnológico, tenemos la inevitable capacidad de usar las herramientas para lo que no fueron diseñadas, pero, peor aún, para fines que sabemos que son dañinos para nosotros mismos como conjunto. Internet y su dark web, la tierra libre de los delitos más aberrantes que podamos imaginar, o las redes sociales y su utilización para la manipulación de la opinión de las personas. Somos polillas que inexorablemente volamos hacia las llamas.
La inteligencia artificial generativa (GenIA) no es la excepción. Nos ofrece posibilidades increíbles, desde crear imágenes y textos hasta simular conversaciones enteras. Pero, como toda herramienta poderosa, viene con su propio conjunto de riesgos que no podemos ignorar, y estos, a diferencia de los ejemplos anteriores, tocan las fibras fundamentales de la existencia humana.
