KHA - Makke Mornarie - E-Book

KHA E-Book

Makke Mornarie

0,0
5,99 €

oder
-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

Esta obra es una revelación sobre la verdadera espiritualidad. Aunando el plano sutil con el físico. El primero detonante del segundo y no al revés. La realidad tal y como la conocemos es una proyección de nuestro interior que se abre para manifestar en el plano material. Todo lo que pasa fuera está pasando dentro. KHÂ integra esos dos mundos. Sus conceptos fácilmente reconocibles y la forma, expresada en términos coloquiales, permite comprender con sencillez cómo aprovechar la energía generada y cómo controlarla. El manejo de pequeños trucos simplificará la comprensión del método, proporcionando claridad mental, confianza y entendimiento ante lo que se muestra en el exterior. Conocimientos energéticos, internos y externos. Soluciones internas que manifestarán hechos en tu día a día. El desafío es verse, aceptarse y responder. Si estas dispuesto a indagar en lo "invisible"… KHÂ es la apertura que te mostrará lo "visible". Conoce tus límites y dejarás de tenerlos…

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB

Veröffentlichungsjahr: 2018

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© Makke Mornarie

Edición: Letrame Editorial.

Maquetación: Juan Muñoz Céspedes.

Diseño de portada: Antonio F. López.

ISBN: 978-84-17542-50-4

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

Letrame Editorial no tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones del autor o con el texto de la publicación, recordando siempre que la obra que tiene en sus manos puede ser una novela de ficción o un ensayo en el que el autor haga valoraciones personales y subjetivas.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

KHÂes una palabra de origen egipcio. Procede de sus doctrinas esotéricas y significa “doble”. Los egipcios conformaban una de las civilizaciones que más estudios vertió sobre la energía que recorre el cuerpo físico y los diferentes estados que lo componen.

Al doble se le llama KHÂ. Explican detalladamente que unido al revestimiento material, o lo que llamamos cuerpo físico, existe un principio/capa/energía que se acopla a la forma del cuerpo físico, y que conocemos como cuerpo astral funcionando verdaderamente como su doble. Es la representación exacta del cuerpo pero compuesta de manera más sutil.

Haciendo alusión a ese KHÂ, a esa unión, en este manuscrito plasmo las lecciones y enseñanzas que he integrado tanto del mundo físico como del astral. La percepción desde ese estado, su manifestación en lo denso, y cómo aprendí que solo se puede trabajar en uno mismo desde la energía, pero teniendo los pies en la tierra. Uno retroalimenta al otro. Ambos son complementarios y coexisten, aunque no todos sean capaces de percibirlo, o eviten hacerlo.

KHÂ es un reflejo de las experiencias vividas, de cómo reaccionar ante las dificultades, ordenar el caos interno y como hacer frente a este difícil mundo de las proyecciones que nos muestran nuestros bloqueos. Todo lo manifestado en lo denso viene generado desde lo sutil.

De todo se aprende, de todo se sale si hay intención, y nadie más que tu sabrá qué hacer en cada situación si tienes el firme propósito de hacerlo.

Buscar la forma de discernir y ver que eres algo más que un saco de huesos y facturas por pagar… conseguir ver más allá de tu materialista y quejicoso EGO, y que puedes destapar o al menos cuestionarte que hay otra parte oculta que está contigo desde el principio de los tiempos, y grita por darse a conocer.

Tú eres tu propio maestro, sigue tus pasos y afiánzate en cada uno de ellos siendo consciente de lo dejado atrás y lo aprendido.

El camino es tuyo, recórrelo sabiendo que nadie más que tú aprovechará esa lección y que nadie puede decirte qué y cómo vivir, porque tu vida es única y exclusivamente tuya.

Esa es tu elección.

Vivir o sobrevivir…

¿Aprender y enriquecer tu alma? o ¿ser cada vez más ingenuo y pasar por esta vida sin apreciar realmente el mundo donde vives?

¿Qué eliges?

¿Te atreves a encontrarle “los tres pies al gato”?

Los tramos del camino me van mostrando maestros, cada uno con un abordaje diferente, una manera distinta de avanzar. Sigo mi instinto…

Yo soy el camino, yo salvo las piedras y continúo... ¡El trabajo es mío!

Soy la dueña de mi vida y como tal decido. Acierto y me equivoco, es un toma y daca de la travesía. Sigo aprendiendo...

Me felicito por mis logros, me refuerzo en la caída para levantarme con más ímpetu. Sigo mis metas...

Pues nadie ha de darme lo que ya poseo. Encontrarlo y vanagloriarme por el éxito obtenido, sin que tengan que alabarme falsamente... ¡No lo necesito! Sigo mi esencia...

Proclamo la verdad, la coherencia y la justicia. No pido más que lo que doy, empezando por mí misma. Sigo a mi corazón...

¡¡Soy mi propia maestra!!

Makke. Mornarie

PRÓLOGO

Durante más de 15 años estudiando y experimentando las consecuencias de una apertura de conciencia han sido muchas las preguntas que he tenido que ir contestando y corrigiéndome a mí misma.

Y sí… Hay que sentirlo, esto no es un paseo, ni un ratito de diversión; hay que ser consciente de lo que se va a destapar, de lo que hay detrás, lo que se va mostrando, y eso amigo... Pica y ¡¡mucho!!

Pero hoy puedo jurar que es más que beneficioso y mágico tener el placer de poder vivirlo plena y conscientemente.

Por el camino empiezas a tener bajones, empiezas a no querer más, a no saber, a no querer ver, a pedir que te paren el mundo que te bajas… y en ocasiones acabas por encerrarte dentro de todas esas emociones que te embargan y no permites sacar fuera. Te aíslas y proteges con una fuerte coraza, y aun así, las piezas empiezan a caer una tras otra.

Es un efecto dominó, salta la primera pieza y todo se desmorona.

Cuando digo TODO es TODO.

Aunque no lo creas, es para mejor, siempre que confíes en ti y termines lo que has empezado.

Momentos de sentimientos encontrados y tormentas de ideas que parecen no tener otra misión que confundir, son los primeros indicativos de que algo se prepara para el cambio.

En la calma encuentras que esa oscuridad deja paso a la luz. Una no puede ser revelada sin la otra, y lo que se mostraba impenetrable abre puertas que nunca antes hubiese atravesado. De improviso fui sorprendida por las circunstancias, las mismas que me llevaron a mirar al mundo con otra perspectiva.

Situaciones que se mostraban fuera y que lejos de llevarme a pensar que nada tenían que ver conmigo, fueron auténticas revelaciones, patrones impresos de serie que coartaban muchos aspectos de mi existencia.

En otras ocasiones hubo otro tipo de apertura y se mostraron ante mí otras partes de este amplio universo dónde las energías visibles y no visibles conforman un todo.

El ser sensible hacia ellas abrió aún más si cabe la percepción de esa vida encubierta que hasta entonces tenía.

Hoy aquí en este encuentro contigo, mi pretensión es darte mi punto de vista sobre los errores y pérdidas, que lejos de ser una desgracia fueron para mí la puerta que abrió otro plano, y una vida llena de bendiciones.

La información es poder, y hay que saber cómo utilizarla en nuestro favor.

Depende de uno mismo ver o afrentar las vicisitudes que se nos presenten.

Porque la torre cae...y toca reconstruir.

Hora de levantarse, de tomar decisiones y seguir adelante. ¡Eso sí! Con una sola idea: dar un paso cada vez, de uno en uno, comenzando un camino que te lleve a saber quién eres y encontrar el sentido a la vida. Por si no te has dado cuenta aún, suele estar al otro lado de donde creíste.

Prueba y sal “afuera”.

Un consejo: No creas nada de lo que leas aquí, experimenta y sé tú propi@ maestr@.

SENTANDO BASESCON LOS PIES EN LA TIERRA

¿ESPIRITUALIDAD?

Desde hace unos cuantos años, se puso de moda “ser espiritual”, hablar casi de manera imperceptible, vestir de blanco, andar como si flotases, no comer carne, no beber alcohol, meditar dos horas por día, si pueden ser más mejor… “Esto” es lo que se supone que hace la gente “espiritual”, al menos lo que algunos creen que es ser espiritual...Bla,bla,bla… ¡Cuánta idiotez!

Ser espiritual es muy distinto a toda esa parafernalia montada alrededor de un mundo que cada vez parece más estrafalario y donde se pierde el oremus en muchas de las ocasiones.

Da igual si meditas o no, si pones velas o no, si hablas bajito o si eres vegetariano... No puedes separar tu parte espiritual de ti. La espiritualidad está en todo...Siempre estuvo en ti.

Formamos parte de la totalidad, no hay separación posible. Aunque te lo hayan hecho creer, eres un compendio de emociones, sentimientos, cuerpo físico, alma, y otras muchas cosas.

Eres alguien especial, eso no lo dudes, tan especial como cualquier otro. Todos y cada uno de los que estamos encarnados en este momento somos especiales. Venimos así de serie. Antaño ya se encargaron de adiestrarnos y encubrir la parte de la esencia, la parte álmica, para no mostrar debilidad.

Cuando se habla desde el interior, desde la vulnerabilidad y te muestras tal cual eres, sueles causar una sensación en el otro que puede provocar tanto incredulidad como empatía o en caso contrario una mezcla entre estupor y repulsa, ¡de todo hay!

No se trata de ir haciéndote paso como si estuvieses levitando todo el tiempo y mirando por encima del hombro... Para nada tiene que ver con ser elitista y mucho menos con ser un “tonto graduado”.

Creer que lo que haces o provocas solo tiene que ver contigo es un craso error. La interacción con los demás es la que muestra las partes de ti que no verías solo. Sin “el otro”, no serías capaz de verlo, y cuando logras asimilar que eres parte de todo eso, viendo la realidad desde un prisma diferente, tu visión cambia.

Ser espiritual no discrimina por razón de sexo, cultura, razas o cualquier otro tipo de condición, sino que por encima de creencias, ideologías o estereotipos hay una conciencia de unidad que nos hace estar interconectados con la Fuente de donde procedemos, uniéndonos a niveles que nada tienen que ver con el físico o la economía ni siquiera con la religión. Conectando con tu propósito y misión, integrándolo sin postureo.

Reconoces a quien está conectado con su YO interior cuando sus hechos acompasan sus palabras, por la manifestación en sus procesos y como “toca” a los demás para sacar lo mejor de ambos.

La espiritualidad fundamentalmente es ser auténtico, coherente y fiel a tu palabra. Dar lo mejor de ti en cada instante. Poner alma en cada acción que realizas. Nada es más espiritual que ser TÚ mismo desde la honestidad, y si logras aflorar esa esencia en todo momento siendo genuino y leal te darás cuenta de que todo te completa y eres una pieza más del puzle.

Ser espiritual es ser responsable de tus acciones, integrando cada parte de ti mismo para mejorar y elevar tu vibración.

El poner velitas, meditar y comer lo que te apetezca, decidir o pensar como desees siempre dentro de TU ética, o si haces deporte o no... Son conceptos secundarios que no te definen por ser mejor o peor persona, mucho menos con ser más o menos espiritual.

Tener un ambiente agradable a la hora de meditar, si te apetece, es estupendo, tanto como si meditas escuchando AC/DC y tu vibra se eleva con música rock. ¿Hay diferencia? Sí, tus juicios.

Cada uno tiene su propio método de encontrar su momento ZEN, su manera de acceder a ese estado que te proporciona paz o momentos de claridad; no son ni mejores ni peores que el tuyo, son diferentes, N A D A M Á S. Tu esencia es quien marca lo que haces con ese tipo de acciones.

Tal y como un cuchillo se puede emplear en cortar jamón, puede utilizarse para dar una puñalada. ¿De qué depende? De la ÉTICA de la persona.

Es inútil cuanta parafernalia busques para la ocasión, si tu interior está podrido. ¿De qué sirve que quieras ser diferente a todos porque tú eres más? ¿Más qué? ¿Crees que por hacer todas esas cosas eres mejor que el otro que no lo hace? Si es así...¡¡Tienes el EGO tan hinchado que es difícil entender cómo puedes abrocharte la camisa!!

¿Qué se puede aprender de ese tipo de personajes? Como todo tiene su lección, también de eso aprendí, porque con más de uno me topé. Y aprendí que el respeto me lo debo a mí misma y por ello elijo salir de su retorcido radio de acción, así no les daré oportunidad de intoxicarme con tal condición narcisista.

Sí. Vi que hay algo más: puedo equivocarme, de hecho, lo hago 253.522 veces al día, pero intento no juzgar y no creerme más que nadie, ayudar si me lo piden y colaborar con la mejor voluntad con mi “miniYO”, para dar lo mejor de mí en cada ocasión; y me exijo y me analizo la primera, siempre encontrando la respuesta en mí. Lo que no acepto ni consiento son los EGOS inflados que quieren darme clases de moralidad porque son vegetarianos y no dicen palabrotas… viendo en sus acciones que son capaces de las mayores atrocidades, manipulando y arrastrando en masa a gente que no sabe ni donde tiene la mano derecha. Colaboran con causas nobles porque tienen medios posibles para hacerlo y con ello calman sus conciencias, obviando que su interior es oscuro y retorcido. Cabe imaginar que difícilmente podrán dormir tranquilos.

“No la hagas y no la temas”.

No hace falta ponerse medallitas ni distinciones como si fueses un héroe. Eres espiritual porque es condición humana desde el principio de los tiempos, no es algo externo a ti. Punto.

Lo que te hace ser más o menos espiritual, más conectado contigo mismo, es cómo respondes y te enfrentas a las vicisitudes en tu día a día. En cómo tratas a tus semejantes, y cómo te tratas a ti.

Si tienes buen fondo, encontrarás paz.

Si lo que tienes es podredumbre encontrarás miseria y culpa, por mucho que lo tapes, todo al final pasa factura. TODO.

COHERENCIA

Este es el más anhelado deseo que deberíamos tener. Y el más complicado de conseguir.

La complicación cuando quiero una cosa, siento otra, pienso algo diferente y no consigo ponerme de acuerdo conmigo mism@, consciente o inconscientemente, muestra frente a mí problemas en las relaciones, enfermedad (cuando el cuerpo nos alerta) y bloqueos en mis acciones.

Se debe ser fiel a uno mismo SIEMPRE. Cada decisión tomada libremente ha de ser consciente y meditada.

La coherencia es el equilibrio entre todo ese compendio que soy, es la certeza de que voy por buen camino. Que hago lo que quiero hacer, que digo lo que quiero decir, que pienso libremente y que siento que todo eso es lo correcto.

El cuerpo es el primero que envía las señales en forma de malestar, dolor o enfermedad declarada. Estos son algunos avisos: la incoherencia está tomando el control.

La enfermedad es un efecto colateral de una emoción suprimida, evitada o callada.

Los detonantes pueden ser muchos y variados, cada uno tenemos nuestro propio mapa de patrones heredados. Cada uno somatizamos de una manera u otra las diferentes vivencias acorde a lo que haya en nuestra psique.

Y cada uno lo mostrará de una u otra manera diferente.

Quizá un mismo patrón detonante puede provocar un tumor en alguien y en otro solo una torcedura.

Porque para cada quien la vivencia es única y cómo la percibe es el “KI” de la cuestión en sí.

Ante un abandono alguien puede sentirse que ha perdido, otro puede sentirse liberado o tal vez solo confuso. No se percibirá por tanto de la misma manera.

La enfermedad nos da pistas claras sobre el conflicto que está sin resolver. Indica dónde nos hemos atascado, donde aquella emoción no expresada nos ha bloqueado la tan anhelada coherencia.

Nos han hecho creer que vivimos en un mundo donde las emociones son las que dominan, las que nos muestran de que pasta estamos hechos, las que nos hacen evolucionar o involucionar, porque hay quien ni viéndolo a pantalla completa es capaz de salir del error…

El EGO es el que domina la mayor parte de nuestra vida.

Nuestra psique está compuesta por un 95% de inconsciente y un 5% consciente, y la mayor parte de las veces reaccionamos en vez de responder porque vamos en piloto automático.

Dentro de esa zona inexplorada que llamamos inconsciente es donde se graban en nosotros los datos oportunos y las experiencias no solo de nuestro presente sino de nuestros ancestros.

La información no se pierde. Nada se pierde…

Puedes tener los ojos del abuelo, el carácter del tío materno, y los pies de tu madre... Poniendo esto como ejemplo para darnos cuenta de cómo estamos formados por una maraña de piezas que ni siquiera conocemos.

A nivel físico es más fácil verlo, porque nuestras características familiares nos delatan, físicamente hablando. Pero cuando hablamos de lo que somos… ¿Quién somos? ¿De dónde nos vienen ciertas características, ciertos aprendizajes?

Somos un cúmulo de información aplastante.

Heredamos tanto lo bueno como lo malo, y no solo el dedo torcido del abuelo o la calvicie de papá…, también todo lo que ellos vivieron, no superaron y les marcó.

Esa información que ellos llevan, pasa a nosotros, detonando en cierto momento de nuestras vidas un problema que nos impide conseguir fluidez.

Siguiendo con los ejemplos, cuando tenemos claro en qué profesión queremos desarrollar nuestra vida, pero por un patrón heredado nos vemos obligados a ceder ante la familia por lealtad, y no se nos permite realizarnos en nuestro deseo cediendo ante la profesión que nos han programado, aparecerá el bloqueo, la enfermedad o el rechazo.

Se provoca la incoherencia; estamos cediendo poder a los que no tienen derecho sobre nosotros, sobre nuestra vida. Si haces lo que ellos quieren… pierdes al no estar haciendo lo que tú realmente anhelas. Si eres cómplice de esa aterradora propuesta y te dispones a que otro dirija y opine sobre tu vida, te sobrevendrá cualquier crisis que tu cuerpo te mostrará en forma de enfermedad. O la vida te impondrá bloqueos constantes en ciertos aspectos de la misma.

La coherencia es que tú sientas blanco, pienses blanco, digas blanco y hagas blanco…

Si tus acciones son opuestas a tus sentimientos, a tus pensamientos, a tu palabra, no solo estás traicionando al mostrarte al mundo, sino a ti mismo.

Es una cuestión de respeto, y el respeto empieza por uno mismo.

Es complicado, a veces por cuestiones obvias, que uno sea coherente en todo momento, pero si sigues esta pequeña ley no te saldrás mucho del camino y es:

Haz lo que quieras hacer en cada momento,

di lo que quieras decir en cada instante,

siente sin miedo a que te rechacen,

piensa libremente sin coacciones.

SE FIEL A TI MISMO. ¡CÚMPLETE!

Siempre respetando el espacio vital del otro y sopesando todas las cuestiones que implica esa acción. Siendo responsable de todo lo que pueda ocurrir, lo hayas contemplado o no.

Deja de poner excusas: que si no voy se van a enfadar…, que si pienso diferente me van a odiar…, que si hago esto no me querrán, que si…, que si… ¡¡Ofú!! ¡Qué cansancio, qué desgaste!!

¡¡SE TÚ SIEMPRE!!

Nadie va a vivir esta vida por ti. NADIE.

Estamos aquí de paso. ¿No lo pensaste?

¿Por qué tendrías que vivir una vida diferente a lo que realmente quieres?

¿Por qué tendrías que hacer lo que los demás quieren?

Empieza por ti. Todo esto no tiene que ver con lo que crees que ves fuera, con los demás, con si te ofenden, o si te rechazan…, tiene que ver contigo. Surge en TI. De igual modo que no te gusta que opinen de ti, no lo hagas con los demás.

EL RESPETO EMPIEZA POR TI.

Haz lo que buenamente quieras, no necesitas aprobación de nadie. Vive libre.

Siendo coherente en tu vida encontrarás que todo es mucho más fácil y las situaciones más complicadas se tornarán sencillas. Responderás en vez de reaccionar con cada una de tus acciones. De ese modo, el que está enfrente sabrá como mostrarse contigo porque no tendrás ambages, y serás tú en cada momento.

Entiendo que es harto complicado a veces ver más allá de lo impuesto, de lo conocido, porque siempre nos han dicho que había ciertas “órdenes” que habíamos de respetar, a veces sin ni quiera evaluarlas. Las cosas son así y punto. No se cuestionan. ¡Ufff!

¿Por qué es tan difícil? ¿Por qué no nos permitimos pensar, razonar, entender?

¿De verdad es mejor vivir amargado que intentar buscar la calma y encontrarla? Te prometo que se encuentra...

¿Qué clase de bichos raros somos para autodestruirnos conscientemente?

A veces intento entender a personas cercanas a mí, personas que ocasionalmente piden ayuda para intentar poner luz a situaciones que arrastran a través de los años. Y muchas veces... me rindo.

Cuando uno busca…, encuentra. Si lo que quieres es que los demás cambien, ¡¡no estás entendiendo nada!!

No puedes obviar que tú eres responsable de tu vida.

Llega un momento en que no puedes echarle la culpa ni a la familia, ni a los amigos, ni la pareja, ni el trabajo. Eres responsable de tu vida, de tu presente, de vivirlo, y hacerlo de la mejor manera posible. De vivir en paz, con coherencia en nuestros actos, con visión de águila para ver todo desde arriba y ver que hay más allá de todo esto que tienes delante de las narices. Eres una pieza más, eres más que un cuerpo. El cuerpo solo es una funda, un transporte. Tu “ser”, lo que realmente eres, está aquí para aprender, para superarse, para ver la vida desde la calma y desde la sabiduría, para disfrutar de lo que se te está ofreciendo, no para mostrarnos incapaces de ver el lado que más pesa sin intentar compensarlo.

Que en un momento de tu vida intentes despertar, y ver que eso que se te muestra delante no eres tú, que el camino no eres tú, que la meta no eres tú, sino que tú eres PRESENTE, podría hacer que cada caída, cada fallo o error sea esa oportunidad de hacer las cosas de otra manera, esas pruebas son el aprendizaje y es FUNDAMENTAL.

¿Por qué será que siempre aprende uno de los errores?

Pues porque ahí es donde está la hazaña, en superarse. En lograrlo.

El respeto es aprender a escuchar al otro del mismo modo que lo haces contigo mismo, o deberías hacer contigo. Las diferentes formas de pensamiento que se muestran fuera son parte de la vida cotidiana. Nos encontramos con gente con diferente forma de pensar y de sentir y no por pensar o sentir distinto a nuestras bases son malos o hay que ofenderlos u enfrentarlos.

No se puede ir por la vida confrontando con quien no piensa igual. Si te paras a pensar, que todos pensásemos igual sería aburridísimo. En la diversidad es donde encontramos verdaderos tesoros, ideas que antes quizá no hubiésemos tenido ahora pueden mostrarnos un camino alternativo, más amplio. ¿Por qué no? No tenemos límites, nos limitamos nosotros mismos, poniéndonos topes por no querer abrir la mente.

El respeto es entender que quien tienes enfrente tiene sus creencias, como tú las tuyas. Ni buenas ni malas…suyas. Mantén la calma para, si lo crees necesario, dar tu punto de vista y poder entender el “para qué” de las razones que operan en aquella persona.

Respeto significa entender la postura del otro, reconocer en él las cualidades que lo definen, aceptar y comprender sin enfrentamiento sus ideas, que son tan validas como las tuyas e igual de respetables.

Es una mezcolanza de criterios, ideas o acciones que en determinado momento nos instan a mirarnos dentro. Objetivamente para enriquecer nuestra perspectiva. De igual modo, si el otro te ofende, te grita o incluso quiere confrontación física, exige el respeto que el mismo no tiene, y por RESPETO a ti no se lo consientas.

Si cedemos ante la violencia con la que se nos increpa, y permitimos que nos agredan, estamos faltándonos a nosotros mismos, y yendo un poco más allá, nos daremos cuenta que nosotros nos “maltratamos” de igual modo.

Si admitimos la ofensa, la hacemos nuestra. Así pues, si toleras que te lo hagan una vez, puede que sea un error, si lo haces dos… es una decisión, ¡no hay excusa! Más si lo haces tres… puede que te guste. ¡No te quejes!

¿Qué beneficio tiene para ti que soportes semejante situación? Y puede que digas… que no lo tienes, que no lo hay…Me puedes decir misa cantada… Si consientes, el problema es tuyo y no del otro.

No hay evasiva posible, no puedes dejarte vapulear por el trabajo, porque los hijos, porque… porque, porque… solo son excusas y más excusas.

¡No computable! No te justifiques.

Has de mantener tu lugar. Y mantener tus capacidades intactas, haciéndote valer. Y no has de demostrárselo a nadie más que a ti mismo. Toma la decisión y no cedas ante pretensiones que te fuercen a humillarte.

¿Qué parte de ti queda intacta si lo haces? Te lo voy a decir: ¡Ninguna!

Tod@ tu estarás hech@ pedazos, permitiendo y tolerando la degradación a la que te sometieron fuera y aceptaste dentro.

No se puede seguir adelante desde un destrozo interno que te lleva a sumirte en un pozo lleno de lodo. ¡Mírate y sal de ahí!

Si la zona de confort en la que decidiste quedarte a vivir es más saludable que tener la valentía y fortaleza de romper barreras y salir adelante más fortalecid@, con un tramo de vida diferente, donde puedes ver más opciones y más vida más allá de las rejas que te autoimpusiste, ¡tienes un problemón!

Como si de una cárcel se tratase, dónde tú tienes la llave, dirígete a la puerta que te tiene sometid@ y ábrela. Las posibilidades son infinitas, pero si no lo haces quedarás sepultad@ en un infierno que hiciste a la medida.

En cualquier caso, sea cual sea el tipo de falta de respeto al que te ves encarad@, entiende que empieza dentro.

Mantén tu integridad, tu presencia y tu fuerza. Si necesitas ayuda búscala, pero no te quedes en el mismo lugar por no tomar una decisión trascendental que marcará un antes y un después en tu vida.

Da el paso…

EL CAOS

Cuando uno toma una decisión importante en su vida, cuando se muestra un problema que parece insalvable, y cierta situación nos descoloca y nos saca de la zona de confort, nos encontramos ante la más temible oscuridad. Momentos de indecisión, incomprensión y silencio.

Igual que cuando el dragón asola la ciudad con su aliento ardiente, destruyendo todo a su paso, la confusión estalla, el caos aparece de súbito, las ideas se agolpan, los sentimientos brotan de manera incontrolada, las emociones tienden a reprimirse y el bloqueo es lo que queda.