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¡Nueva edición en COLOR! En esta aventura, Kika se traslada por arte de magia a un viejo barco pirata. Allí tendrá que enfrentarse con el temible capitán Carrillo Barbudo y su fiera tripulación. ¿Quién vencerá?
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Seitenzahl: 47
Veröffentlichungsjahr: 2012
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KNISTER
Kika Superbruja y los piratas
Traducción de Rosa Pilar Blanco Santos
Índice
Cubierta
Kika Superbruja y los piratas
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Truco pirata n.º 1. «Nudos de marinero»
Truco pirata n.º 2. «Osa Mayor»
Truco pirata n.º 3. «El mensaje de la botella»
Sobre el autor
Créditos
Al final de este libro
encontrarás tres auténticos
trucos de pirata.
Esta es Kika, la superbruja protagonista de nuestra historia. Tiene más o menos tu edad y parece una niña corriente y moliente. Bueno, en realidad lo es…, aunque no del todo. Y es que Kika posee algo muy poco común: ¡un libro de magia!
Un buen día, Kika encontró ese libro junto a su cama. Era el libro de magia de la atolondrada bruja Elviruja, que en principio a modo de prueba, deseaba pasárselo a una bruja más joven.
Kika comprendió en el acto que aquel libro contenía auténticos encantamientos y loquísimos trucos de bruja, y ya ha probado algunos. Pero ¡cuidado…!
Será mejor que no intentes imitar los conjuros de Kika, porque…
Si al leer una palabra te equivocas,
tu cepillo de dientes se convertirá en escoba;
tu profesora, en una monstrua abominable,
y el helado que te estás comiendo,
en un pepinillo en vinagre.
Por si acaso, Kika Superbruja no le ha hablado a nadie de su fantástico libro. Es, como si dijéramos, una bruja auténtica, pero secreta. Ha ocultado la existencia del libro de magia incluso a Dani, su hermano pequeño, y esto no le ha resultado nada fácil, pues Dani es muy, pero que muy curioso, y a veces hasta puede resultar algo plasta. A pesar de todo, ¡Kika le adora!
Bueno… y a continuación, ¡sumérgete en el placer de la superlectura con las aventuras de Kika Superbruja!
–¡Ah del barco! ¡Izad las velas! ¡Levad anclas!
Dani, el hermano pequeño de Kika, desliza de un lado a otro su barco pirata. Desde que tiene ese barco de juguete le encanta jugar a piratas.
—¡Todos los cañones a babor! ¡Esperamos un ataque desde tierra firme!
Dani coloca los seis pequeños cañones en el lado izquierdo del barco. Después hace que el fiero capitán baje del palo mayor y lo coloca delante, en la proa del navío.
—¡Me huelo un ataque! —grita Dani con voz de trueno—. ¡Todos los hombres a cubierta!
Una tras otra, va sacando de la panza del barco todas las figuras de piratas y las coloca en la cubierta. Está tan ensimismado en su juego que no se da cuenta de que Kika ha entrado en la habitación y ahora está justo detrás de él. Estirando el brazo enérgicamente hacia delante, como si él mismo fuera el capitán pirata, Dani grita:
—¡Vamos a darles una buena lección a esos marineros de agua dulce! ¡Todos los hombres a los cañones!
—¡Entonces tomad esto, miserables tipejos! —interviene Kika en voz alta mientras deja caer toda una descarga de gominolas sobre el barco de Dani.
—¡Qué mala suerte! —protesta su hermano—. Si hubiera sabido que estabas detrás de mí, no habría disparado hacia delante..., ¡sino a mis espaldas!
—¡Ha sido un ataque sorpresa! —dice Kika con voz triunfal.
—Sí, pero eso no vale —intenta defenderse Dani.
—¡Claro que vale! Los combates piratas son así —responde Kika entre risas, a la vez que somete al barco a otro bombardeo de gominolas.
—¡Eres mala, mala y requetemala! —grita Dani.
Kika tiene la impresión de que su hermano pequeño está a punto de echarse a llorar e intenta arreglarlo:
—Vamos, hombre... Si no lo he hecho con mala intención —dice.
—¡No puedes atacar por sorpresa! —protesta Dani furioso, y empieza a lanzarle gominolas a su hermana—. Además, las chicas no pueden jugar a piratas. Las chicas no pueden participar en nada relacionado con ellos. ¡Y con los piratas de verdad, menos!
—¿Quién lo dice?
—Siempre ha sido así —responde Dani con tono firme.
—¿Y qué me dices del Corsario Rojo? Era una mujer, solo que disfrazada de hombre.
—Ah, sí, la de aquella película de piratas...
A Dani no le queda otro remedio que darle la razón a su hermana.
—Y todas las demás mujeres piratas famosas, ¿qué? —protesta Kika—. ¿Qué me dices de Juanita Calamidad, o de Julia Sables, Larisa la Pilla, Coral Piraña, María la Sanguinaria, Ernestina de Tepartoendós, Francisquita Picadillo y tantas y tantas otras...?
Dani se queda pasmado.
—¿Tantas piratas ha habido? —pregunta.
—Todas esas y muchas más. Y ellas fueron precisamente las más temidas en todos los mares, por una sencilla razón: porque eran más feroces que los hombres piratas.
—¿Y cómo es que nunca he oído hablar de ellas? —pregunta su hermano.
—Pues porque fueron muy listas y no se dejaron atrapar. A la mayoría de los piratas les echaron el guante y los ahorcaron, como por ejemplo a Klaus Molestagente.
Sin embargo, rara vez atrapaban a una mujer. Por eso no son tan famosas. Además, ellas encargaban a los hombres el trabajo sucio y preferían dedicarse a recoger el botín.
Dani está muerto de curiosidad. Su enfado por el ataque sorpresa de Kika ha desaparecido como por arte de magia.
—¡Cuéntame más cosas! —dice.
—¿Qué quieres que te cuente? —pregunta Kika haciéndose la tonta.
—¡Pues lo de esas increíbles mujeres piratas!
—¿De cuál de ellas quieres que te hable? ¿De Francisquita Picadillo, cuyas hazañas dieron nombre más tarde al picadillo de carne que sirve para hacer hamburguesas?
Dani se queda boquiabierto de la emoción.
