La isla misteriosa (Edición resumida) - Julio Verne - E-Book

La isla misteriosa (Edición resumida) E-Book

Julio Verne

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Beschreibung

La isla misteriosa narra la odisea de Cyrus Smith, Pencroff, Gideon Spilett, Harbert y Nab, náufragos que, en una isla volcánica, reconstruyen lo indispensable mediante ciencia aplicada. Verne combina catálogo técnico —metalurgia, agricultura, comunicaciones— con peripecias y un protector, hasta enlazar con el capitán Nemo. Prosa didáctica, geografía y fe positivista, inscrita en los Viajes extraordinarios, marcan su estilo. Verne, escritor francés atento a la ciencia y a la pedagogía de Hetzel, convierte su documentación incansable y gusto por la cartografía y la ingeniería en motor narrativo. Su método busca conciliar verosimilitud técnica e imaginación popular. El regreso de Nemo funciona como clave ética, que resume sospechas y esperanzas sobre el progreso de su siglo. Recomiendo La isla misteriosa a lectores que deseen aventura con ideas: es una fábula sobre resiliencia, cooperación y responsabilidad tecnológica. Mantiene ritmo y claridad sin trivializar el conocimiento. Elija una traducción íntegra y léase con conciencia histórica: ciertos pasajes reflejan el XIX. Su vigor crítico y su alegría constructiva permanecen intactos. Quickie Classics resume obras atemporales con precisión, preserva la voz del autor y mantiene la prosa clara, ágil y legible: destilada, nunca diluida. Extras de la Edición enriquecida: Introducción · Sinopsis · Contexto histórico · Biografía del autor · Análisis breve · 4 preguntas de reflexión · Notas editoriales.

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Veröffentlichungsjahr: 2026

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Julio Verne

La isla misteriosa (Edición resumida)

Edición enriquecida. Náufragos en una isla volcánica forjan su destino con ciencia y cooperación; robinsonada victoriana con conexión al Capitán Nemo.
Introducción, estudios, comentarios y resumen de Rafael Villar
Editado y publicado por Quickie Classics, 2026
EAN 8596547891390
Quickie Classics resume obras atemporales con precisión, preserva la voz del autor y mantiene la prosa clara, ágil y legible: destilada, nunca diluida. Extras de la Edición enriquecida: Introducción · Sinopsis · Contexto histórico · Biografía del autor · Análisis breve · 4 preguntas de reflexión · Notas editoriales.

Índice

Introducción
Sinopsis
Contexto Histórico
Biografía del Autor
La Isla Misteriosa
Análisis
Reflexión
Notas

Introducción

Índice

En La isla misteriosa, la lucha entre la inteligencia humana y la indiferencia implacable de la naturaleza convierte a una porción de tierra perdida en el mapa en un laboratorio de supervivencia, ingenio y esperanza, donde cada herramienta inventada, cada recurso descubierto y cada decisión compartida ponen a prueba la promesa de la ciencia y la fortaleza de la comunidad frente a un entorno ignoto que, a la vez que amenaza, invita a reinventar desde cero el mundo material, las normas de convivencia y el sentido mismo del progreso humano y colectivo.

Publicada por entregas en 1874 y 1875 dentro del ciclo de los Viajes extraordinarios de Julio Verne, y editada en volumen en 1875, La isla misteriosa pertenece a la novela de aventuras con fuerte impronta científica, heredera de la tradición de la robinsonada. Su acción se ubica en una isla deshabitada del Pacífico, adonde llegan unos náufragos que han huido en globo durante la Guerra de Secesión estadounidense. La combinación de escenario remoto, rigor técnico y vértigo exploratorio sitúa el libro en el corazón del siglo XIX, cuando la fe en la ingeniería y la cartografía parecía capaz de domesticar lo desconocido.

El planteamiento inicial es claro: un pequeño grupo, desprovisto de comodidades modernas, debe sobrevivir y prosperar valiéndose de conocimientos prácticos, observación metódica y trabajo coordinado. Verne desarrolla la historia con una voz narrativa sobria y omnisciente, que alterna el vértigo de la peripecia con minuciosas descripciones de procesos científicos y artesanales. El tono es constructivo y confiado, sin perder la tensión del peligro constante: tormentas, escasez, accidentes y el enigma de una geografía que se revela paso a paso. La lectura ofrece, así, la doble experiencia de la aventura y la demostración, del riesgo inmediato y la paciencia experimental.

Entre los temas centrales destacan la autosuficiencia basada en el conocimiento, la cooperación como cimiento de lo común y la relación ambigua con la naturaleza: fuente de recursos y campo de pruebas, pero también límite y recordatorio de la vulnerabilidad humana. Verne examina la ética del progreso a escala doméstica: qué producir, cómo distribuir, qué tecnologías priorizar y con qué consecuencias. El orden que los protagonistas se dan a sí mismos, sus métodos de registro y la planificación del tiempo ilustran una pedagogía del hacer que trasciende la pura aventura y plantea preguntas sobre la responsabilidad que acompaña a cada avance.

Leída hoy, la novela dialoga con preocupaciones contemporáneas como la sostenibilidad, la resiliencia ante desastres y la cultura del prototipado. El relato muestra cómo el conocimiento interdisciplinar —de la química a la agronomía, de la mecánica a la geología— puede transformar un entorno hostil en un hábitat viable, sin ocultar los costos materiales y morales de esa transformación. La construcción de infraestructuras, la gestión del agua y la energía, la alimentación y la salud aparecen como problemas sistémicos que exigen decisiones colectivas. En esa mirada integral reside buena parte de su vigencia, útil tanto para lectores curiosos como para educadores.

La prosa de Verne combina precisión técnica con sentido de la maravilla. Diagramas mentales, cálculos aproximados y catálogos de herramientas se integran en escenas de exploración, fauna y clima, creando un efecto de verosimilitud que estimula la imaginación práctica. Lejos de ser un mero inventario de experimentos, el texto sostiene una trama ágil, en la que cada descubrimiento abre posibilidades y riesgos. El equilibrio entre explicación y peripecia se afianza mediante repeticiones rítmicas, retrospectivas breves y anticipaciones discretas, recursos que guían al lector sin simplificar los procesos. Este estilo didáctico-narrativo define su sello y explica su amplia influencia.

Como puerta de entrada a la narrativa científica del siglo XIX, La isla misteriosa ofrece un pacto de lectura exigente y gratificante: acompañar la invención paso a paso y medir sus efectos en la vida común. Puede disfrutarse como aventura de supervivencia, como manual dramatizado de técnicas y como reflexión sobre el poder —y los límites— de la razón aplicada. En cualquier caso, la novela propone una pregunta que aún interpela: qué mundo construimos con lo que sabemos. Esa interpelación, sostenida por un pulso narrativo firme, explica por qué continúa siendo un clásico accesible y fértil para nuevas generaciones.

Sinopsis

Índice

Julio Verne publicó La isla misteriosa entre 1874 y 1875, dentro de sus Viajes extraordinarios, como una novela de aventuras científicas y supervivencia. La historia comienza durante la Guerra de Secesión estadounidense, cuando un grupo de prisioneros escapa de un sitio en un globo aerostático arrebatado por una tormenta. Tras un periplo incontrolable, el globo cae en el océano y los fugitivos alcanzan una isla deshabitada del Pacífico. El punto de partida condensa el programa de la obra: el ingenio humano ante una naturaleza desafiante, la cooperación como recurso esencial y un territorio desconocido que habrá de comprenderse antes de poder habitarse con estabilidad.

El grupo lo lidera el ingeniero Cyrus Smith, acompañado por el reportero Gédéon Spilett, el marinero Pencroff, el joven Harbert, el fiel Nab y el perro Top. Con apenas lo puesto, priorizan tareas urgentes: hallar agua potable, encender fuego, improvisar refugio y reconocer el litoral. La isla ofrece recursos, pero ninguno procesado. La organización del trabajo, la observación metódica y una división práctica de habilidades se vuelven inmediatas. Desde el principio se perfila un laboratorio a cielo abierto donde cada hallazgo exige experimentar, errar y volver a intentar con base en principios físicos y químicos aplicados a la necesidad diaria.

Bajo el liderazgo científico de Smith, la colonia transforma su entorno con métodos elementales pero rigurosos: cocción de arcillas para útiles, hornos de cal y ladrillo, vidrio y metalurgia básica; agricultura y domesticación selectiva para asegurar alimento; y una vivienda elevada y segura en la roca, la llamada Casa de Granito. Cartografían la costa y el relieve, identifican un monte volcánico y bautizan parajes clave, incluida la Isla Lincoln. La rutina productiva estabiliza la vida común. Se perfila uno de los núcleos del libro: el saber técnico como libertad práctica, capaz de convertir una emergencia en proyecto y de dar forma política a la convivencia cotidiana.

La exploración se vuelve sistemática. Penetran en bosques, grutas y riscos, con cuidados topográficos y meteorológicos. Elaboran un inventario de flora y fauna útiles, evalúan riesgos y aprenden a leer señales del clima. El relato expone tensiones morales: el límite entre audacia y prudencia, la distribución justa del esfuerzo, la educación del más joven, la relación con los animales y el paisaje. A la par, la isla impone ritmos propios: estaciones, mareas y crecidas que obligan a ensayar soluciones reversibles. La comunidad consolida reglas sencillas y objetivos compartidos, equilibrando la urgencia del presente con una planificación de mediano alcance.

Pronto surgen hechos que no encajan en la pura causalidad de sus proyectos. Un peligro se desvanece cuando parecía inevitable; una herramienta aparece cuando nadie la había fabricado; un rescate ocurre sin que los colonos puedan atribuirlo a su previsión. El título de la obra adquiere espesor: la isla es misteriosa no solo por su geografía, sino por intervenciones discretas que sostienen la supervivencia del grupo. La sospecha de una presencia oculta, humana o no, instala una inquietud que acompaña cada avance técnico, recordando que el conocimiento disponible quizá no basta para explicar todo lo que acontece.

Un mensaje hallado en el mar los impulsa a construir y probar una embarcación propia para alcanzar otra isla cercana. La operación funciona como examen de madurez técnica y de coraje colectivo. Allí encuentran indicios de un náufrago, vestigios de una biografía marcada por errores y deseos de enmienda. El encuentro abre un arco temático sobre culpa, castigo y rehabilitación, que complejiza el relato de mera autosuficiencia. La hospitalidad deja de ser una virtud abstracta y se convierte en política concreta: integrar a quien llega y reconfigurar tareas, riesgos y confianzas a la luz de una historia previa que no todos conocen igual.

De regreso, la colonia amplía su escala productiva. Optimiza hornos y forjas, fabrica herramientas más resistentes, perfecciona cultivos y almacenes, diseña mecanismos hidráulicos y comunicaciones rudimentarias entre puntos estratégicos. Para mover roca y abrir pasos, ensayan explosivos con cautela, y estandarizan procedimientos que mejoran la seguridad. La isla deviene taller, granja y aula. La incorporación del recién llegado introduce saberes prácticos y también dilemas: cómo distribuir responsabilidades, cómo reparar el daño pasado, cómo mantener el ánimo común. La pregunta central se afina: ¿puede la razón organizada transformar un medio hostil sin quebrar su equilibrio y el de la comunidad?

Las pruebas aumentan de escala. Señales geológicas anuncian la inestabilidad del volcán; temporales erosionan obras levantadas con paciencia; y, más tarde, la irrupción de forasteros hostiles traslada el desafío al terreno humano. La defensa, la estrategia y la inventiva se vuelven tan cruciales como la agricultura o la metalurgia. En momentos decisivos, la ayuda invisible reaparece con precisión desconcertante, preservando el suspenso sobre su origen y alcance. La novela tensa así dos ejes: la fe en lo verificable y la persistencia de lo inexplicado, sin negar la continuidad del esfuerzo colectivo como única base confiable para sostener la esperanza.

La isla misteriosa, serializada en 1874–1875, articula el optimismo científico de Verne con una meditación sobre cooperación, responsabilidad y aprendizaje continuo. Sin agotar de inmediato sus enigmas, propone que el conocimiento compartido es un capital cívico capaz de fundar civilización aun en condiciones extremas. Su vigencia dialoga con preocupaciones actuales: resiliencia frente a desastres, límites del progreso material, integración de quienes erraron y cuidado de ecosistemas que nos sostienen. Desde esa perspectiva, la novela trasciende la peripecia: invita a pensar qué sabemos hacer juntos, qué conviene preservar y qué misterios merecen respeto antes de intentar dominarlos.

Contexto Histórico

Índice

Publicada por entregas entre 1874 y 1875 en el Magasin d’éducation et de récréation, dirigido por Pierre-Jules Hetzel, La Isla Misteriosa apareció en volumen en 1875 dentro del ciclo de los Voyages extraordinaires de Julio Verne. Escrita durante la madurez del autor, que desde 1871 residía en Amiens, la novela se inserta en un proyecto editorial que buscaba difundir conocimientos geográficos y científicos a un público amplio, especialmente juvenil, mediante ficción rigurosamente documentada. La Francia de la época, inmersa en modernizaciones técnicas y en un intenso mercado editorial ilustrado, ofrecía un terreno fértil para relatos que combinaran aventura, enseñanza y actualidad científica verificable.

El arranque de la obra se sitúa en la Guerra de Secesión estadounidense (1861–1865), un conflicto industrializado que empleó telégrafo, ferrocarril y globos de observación. El sitio de Richmond, último bastión confederado, culminó en abril de 1865, y allí operaron prisiones para soldados unionistas. El Cuerpo de Globos del Ejército de la Unión, organizado por Thaddeus S. C. Lowe entre 1861 y 1863, demostró la utilidad militar de la aerostación. En este marco, el uso de un globo para huir durante una tempestad resulta verosímil respecto a los recursos y riesgos de la época, y ancla la peripecia inicial en hechos y prácticas documentadas.

La aerostación civil y científica había avanzado con rapidez en el siglo XIX. Ascensiones como la de James Glaisher y Henry Coxwell en 1862, que alcanzaron altitudes extremas, mostraron posibilidades y peligros de los globos de gas. La navegación aérea carecía de control direccional efectivo, por lo que vientos y tormentas podían arrastrar a los aeronautas a grandes distancias. Paralelamente, la meteorología comenzaba a organizarse con redes telegráficas y avisos de tormenta, como los instaurados por Robert FitzRoy en 1861 en el Reino Unido. Este contexto tecnológico y científico proporciona plausibilidad material a desplazamientos forzosos y a decisiones técnicas presentes en la obra.

El escenario oceánico remite al Pacífico del siglo XIX, donde coexistían rutas balleneras, exploraciones hidrográficas y expansiones coloniales. Expediciones como la estadounidense de Charles Wilkes (1838–1842) y las francesas de Jules Dumont d’Urville (1826–1829; 1837–1840) cartografiaron archipiélagos y costas. Francia había anexado Nueva Caledonia en 1853 y declarado protectorado en Tahití en 1842, mientras la presencia británica era dominante en Australia y Nueva Zelanda. La ciencia de entonces profundizaba en vulcanismo y arrecifes coralinos, con aportes como el estudio de Darwin de 1842. Islas poco conocidas, peligros de recalada y fenómenos geológicos activos formaban parte del imaginario y la realidad náutica contemporánea.

La novela surge entre la primera y la segunda revolución industrial, con innovaciones aplicadas a la vida cotidiana. El proceso Bessemer para acero (década de 1850), dinamos eléctricas (Werner von Siemens, 1866) y redes telegráficas intercontinentales —cable trasatlántico permanente en 1866— alimentaban una fe pública en el progreso mensurable. La química práctica, la minería y la ingeniería mecánica se consolidaban como profesiones. Verne incorporó datos de manuales, atlas y prensa ilustrada para sustentar procedimientos técnicos y descripciones. Ese entorno de divulgación científica, y la accesibilidad de conocimientos útiles, estructura la representación de la autosuficiencia tecnológica como respuesta racional ante entornos desconocidos.

En el plano literario, La Isla Misteriosa dialoga con la tradición de la robinsonada inaugurada por Robinson Crusoe (1719) y continuada por relatos decimonónicos de náufragos y colonos improvisados. Verne adaptó ese molde a los fines pedagógicos de los Voyages extraordinaires, intensificando la explicación de procesos y la precisión terminológica. La novela se relaciona, además, con otros títulos del ciclo mediante referencias geográficas y temáticas, formando un universo coherente sustentado en ciencia contemporánea. La edición original contó con abundantes ilustraciones —a cargo, entre otros, de Jules Férat—, recurso característico de la cultura impresa de su tiempo para reforzar el aprendizaje visual del lector.

La Francia que leyó la obra atravesaba transiciones políticas: la caída del Segundo Imperio en 1870 tras la guerra franco-prusiana, el nacimiento de la Tercera República y la reorganización institucional y educativa. El mercado de lectura se expandía con alfabetización creciente y colecciones asequibles, como la Bibliothèque d’éducation et de récréation de Hetzel. Este marco favoreció narrativas que exaltaban cooperación, disciplina y competencia técnica, valores apreciados por la burguesía republicana emergente. La confianza en la instrucción metódica y en el mérito profesional, difundida por la prensa y la escuela, impregna los perfiles de personajes y las soluciones colectivas que articulan el relato.

Leída en su tiempo, La Isla Misteriosa funciona como vitrina del optimismo científico-industrial del siglo XIX y, a la vez, como prueba de sus límites frente a la magnitud de la naturaleza. El aislamiento geográfico obliga a ordenar trabajo, recursos y saberes, reflejando ideales de organización racional y espíritu emprendedor de la época. La elección del Pacífico, en un mundo cartografiado pero aún irregularmente conocido, recoge tensiones entre expansión imperial y curiosidad científica. Sin revelar claves argumentales, la obra ilustra cómo la técnica decimonónica forja autonomía y solidaridad, y sugiere una crítica moderada a la autosuficiencia cuando el entorno se vuelve imprevisible.

Biografía del Autor

Índice

Julio Verne (1828–1905) fue un novelista francés cuya obra definió, junto con otros autores de su tiempo, la imaginación científica del siglo XIX. Vivió en plena expansión industrial, cuando los avances en geografía, mecánica y comunicaciones transformaban la experiencia moderna. En ese contexto, concibió los Viajes extraordinarios, un vasto ciclo narrativo publicado a lo largo de varias décadas, que combinó divulgación y aventura. Su influencia abarca la literatura juvenil y de adultos, el teatro y, posteriormente, el cine, y sus libros siguen siendo de los más traducidos en el mundo. Más que adivinar el futuro, exploró posibilidades técnicas verosímiles a partir del saber de su época.

Formado inicialmente en su ciudad natal y luego en París, estudió Derecho antes de dedicarse por completo a las letras. Su llegada a la capital lo acercó al ambiente teatral y a círculos literarios que conjugaban romanticismo tardío, realismo y curiosidad por la ciencia. Frecuentó bibliotecas, conferencias públicas y publicaciones de instituciones científicas y geográficas, de las que extraía materiales para sus relatos. Entre sus lecturas influyentes figuran Daniel Defoe, Jonathan Swift y, de manera destacada, Edgar Allan Poe, cuyo sentido de lo insólito y la precisión técnica le resultaron ejemplares. Esa mezcla de documentación, ritmo dramático y maravilla sustentó su método narrativo.

El despegue de su carrera llegó con el editor Pierre-Jules Hetzel, con quien inició en los años 1860 una colaboración sostenida. Allí apareció Cinco semanas en globo (1863), éxito que abrió el camino a una serie publicada en volúmenes y por entregas en revistas ilustradas de Hetzel. El proyecto, conocido como Viajes extraordinarios, buscaba ofrecer al gran público conocimiento geográfico y científico mediante tramas de aventura. Hetzel impulsó un tono didáctico y cuidó la iconografía mediante grabados, mientras Verne aportó imaginación disciplinada y un estilo claro. La alianza editorial definió su reputación y estableció un catálogo que se expandió durante más de cuatro décadas.

En ese marco publicó títulos hoy canónicos. Viaje al centro de la Tierra (1864) exploró mundos subterráneos desde premisas geológicas; De la Tierra a la Luna (1865) y su continuación imaginaron programas balísticos y comunidades científicas; Veinte mil leguas de viaje submarino (1870) presentó la vida submarina y un navío adelantado a su tiempo; La vuelta al mundo en ochenta días (1872) dramatizó la aceleración de los transportes; La isla misteriosa (1874–1875), Los hijos del capitán Grant (1867–1868) y Miguel Strogoff (1876) ampliaron escenarios y registros. Sus novelas articularon aventura, divulgación y una reflexión sobre poder, exploración y riesgos del progreso técnico.

Verne trabajaba con mapas, manuales, revistas especializadas y crónicas de viaje, cuidando que los elementos imaginarios se apoyaran en conocimientos accesibles. Su prosa incorpora cifras, mecanismos y procedimientos, pero también paisajes, ritmos de expedición y pericia narrativa. Aunque se lo ha llamado visionario, su práctica consistió menos en profetizar que en extrapolar tendencias observables: navegación submarina, globos y dirigibles, túneles y redes de transporte, comunicaciones transoceánicas. Esa estrategia dio verosimilitud a sus ficciones y permitió que lectores de distintas edades encontraran a la vez aprendizaje y asombro. La tensión entre optimismo técnico y cautelas éticas atraviesa buena parte de su obra.

Desde fines de la década de 1880 ejerció cargos municipales en Amiens, donde residía, defendiendo iniciativas culturales y educativas en un marco republicano moderado. Realizó recorridos marítimos por costas europeas que nutrieron su documentación geográfica. Hacia 1886 sufrió un atentado que le dejó secuelas físicas duraderas, y con el tiempo su salud se vio afectada por dolencias crónicas. En los años posteriores escribió novelas de tono más sobrio y, en ocasiones, más sombrío. Parte de su obra apareció póstumamente y algunas ediciones fueron revisadas por terceros. Un caso singular es París en el siglo XX, redactada en los años 1860 y publicada en 1994.

Verne murió en 1905 en Amiens. Su legado literario ha sido vasto: continúa leyéndose en numerosos idiomas y su ciclo de aventuras científicas alimentó imaginarios pedagógicos, exploratorios y tecnológicos. Ha sido reconocido como figura central en la génesis de la ciencia ficción moderna y como maestro de la novela de aventuras informada por la ciencia. Sus historias se adaptaron con frecuencia al teatro, la radio, el cómic y el cine, reforzando su presencia popular. Más allá de modas, perdura la combinación de rigor documental, invención y sentido del viaje que propuso, capaz de despertar curiosidad y preguntas sobre el mundo humano y natural.

La isla misteriosa (Edición resumida)

Tabla de Contenidos Principal
1. LOS NÁUFRAGOS DEL AIRE
1. Un globo a la deriva
2. Cinco prisioneros en busca de libertad
3. Ha desaparecido Ciro Smith
4. Encuentran un refugio, las “Chimeneas”
5. Una cerilla les abre nuevas ilusiones
6. Salieron de caza y a explorar la isla
7. No vuelve Nab y tienen que seguir a Top
8. ¿Estaba vivo Ciro Smith?
9. Fuego y carne
10. La subida a la montaña
11. Exploración de la isla. Situación
12. Exploración de la isla. Animales, vegetales, minerales
13. Primeros utensilios y alfarería Cálculo de la latitud de la isla
14. Se determina la longitud y la latitud de la isla
15. Se convierten en metalúrgicos
16. Buscan refugio para invernar en la isla
17. Abren una brecha en el lago con nitroglicerina
18. El desagüe del lago resulta un palacio de granito
19. Transforman el “Palacio de granito” en cómoda morada
20. Resuelven el problema de la luz
21. Exploración y conversación sobre el futuro de la Tierra
22. Pasa el invierno y salen de su Palacio de granito
II. EL ABANDONADO
1. Síntoma de que están acompañados
2. Frecuentaron un despojo útil
3. Intentan explorar toda la isla
4. Siguen explorando la isla y encuentran un jaguar
5. Encuentran el globo y síntomas de que hay alguien
6. La jugada de los orangutanes
7. Puente sobre el río y animales de tiro
8. Se hacen ropa y aprovisionan la granja
9. Construyen un ascensor y fabrican el cristal
10. Encuentran tabaco y “desemboca” una ballena
11. De nuevo el invierno. Discusión sobre el combustible
12. Jup lucha como uno más. Prueba del barco construido
13. Van a la isla Tabor a salvar a un náufrago
14. Exploran Tabor y encuentran “un hombre salvaje”
15. El “salvaje” se aclimata y parece recobrarla razón
16. Los remordimientos del “salvaje”, a quien dejan libre
17. El “salvaje” cuenta su pasada vida de criminal
18. Establecen el telégrafo en la isla
19. Piensan en su futuro y antes quieren conocer la isla a fondo
20. Pasan el nuevo invierno y en una fotografía descubren un lago
III. EL SECRETO DE LA ISLA
1. ¡Buque a la vista!
2. Una nave pirata espiada por Ayrton
3. Defensa contra la nave pirata
4. La nave pirata, destruida, y los colonos se aprovechan de los restos
5. ¿Presencia de un ser extraordinario? Prueban las baterías
6. Se interrumpe el telégrafo entre la dehesa y el Palacio de granito
7. Buscan a Ayrton y hieren a Harbert
8. Cena de Harbert. La fortuna empieza a darles la espalda
9. Nab se pone en contacto con ellos y abandonan la dehesa
10. Harbert lucha persistentemente con la muerte
11. Los colonos salen en busca de los presidiarios y del personaje misterioso
12. Aparece Ayrton vivo en la dehesa y los presidiarios muertos
13. Buscan a su protector. ¡Nadie! ¡Nada!
14. Los colonos deciden construir una embarcación grande
15. Un telegrama conduce a los colonos ante el “capitán Nemo”
16. El capitán Nemo cuenta su vida y sus ideales
17. Muere el capitán Nemo, y los colonos cumplen su última voluntad
18. Se despierta el volcán y temen lo peor
19. El volcán sigue vomitando y hace desaparecer la isla Lincoln
20. Una roca en el Pacífico y una isla entierra firme