Sidney 2 - una novela corta erótica - Ashley B. Stone - E-Book

Sidney 2 - una novela corta erótica E-Book

Ashley B. Stone

0,0

Beschreibung

Sidney tiene treinta y ocho años, sus hijas ya se han ido de casa y vive su matrimonio con frustración. Incomprendida por su marido, ahora seguirá sus deseos en un club de striptease donde pasará de ser una clienta curiosa a una profesional adulada en una noche. El lugar ideal para hacer realidad sus fantasías. El DJ ya le ha puesto el ojo encima…

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern
Kindle™-E-Readern
(für ausgewählte Pakete)

Seitenzahl: 30

Veröffentlichungsjahr: 2021

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.


Ähnliche


Ashley B. Stone

Sidney 2 - una novela corta erótica

Translated by Montserrat Soler

Lust

Sidney 2 - una novela corta erótica

 

Translated by Montserrat Soler

 

Original title: Sidney 2

 

Original language: French

 

Copyright © 2020, 2021 Ashley B. Stone and LUST

 

All rights reserved

 

ISBN: 9788726746693

 

1st ebook edition

Format: EPUB 3.0

 

No part of this publication may be reproduced, stored in a retrievial system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.

Sid observaba la escena desde el backstage. Vivianne, colgada de la barra de pole dance que se deslizaba entre sus piernas, ofrecía una vista exquisita a los clientes, que le indicaban que se acercara para meterle algún billete en el sujetador.

Sid tenía las manos empapadas en sudor. Después era su turno y enseguida se dio cuenta de lo absurda que era la situación: era madre, esposa, ama de casa y a veces miembro de la asociación de padres y madres de la escuela de sus hijas. Tenía una imagen de ella bien arraigada, y a veces muy limitada, pero era una imagen cómoda. No era ninguna profesional del striptease, ni una mujer fatal, ni siquiera era joven. Haría el ridículo, era lamentable.

El pánico se apoderó de ella y dio media vuelta con la intención de huir, pero Vivianne, que acababa de terminar, la agarró por el brazo y la arrastró al escenario, riendo.

—Y ahora vais a disfrutar: Sissi es nuestra chica nueva, una mujer con un gran talento que debuta con nosotros. No os dejéis engañar por su aspecto y su apariencia, es un verdadero volcán de pasión.

Mientras por los altavoces sonaba You can leave your hat on de Joe Cocker, Vivianne le dio un azote contundente y desapareció detrás de la cortina de terciopelo azul que olía a una mezcla de pachulí y sudor.

El DJ hizo un scratch y la canción se reanudó. Sid estaba deslumbrada por la luz. Cerró los ojos y respiró profundamente para intentar recuperar el control de la situación. Después de tanto tiempo soñando con ello , no podía arruinarlo todo ahora, pensó. Además, había asumido un riesgo al estar allí, de modo que sería estúpido echarse atrás. Si tenía que ser la única vez en su vida que se subía a un escenario, lo mínimo que podía hacer era disfrutarlo y divertirse.

Levantó ligeramente la mano hacia el DJ, que puso su mano sobre el disco. Por un instante se hizo el silencio en la sala y el murmullo general cesó.

Sid se acercó a la cortina y se giró de espaldas a los espectadores. Luego, con un ligero movimiento de la mano que el DJ captó, empezaron a sonar los primeros compases de la canción. Sid empezó a mover sus nalgas y caderas, se dio media vuelta y se dobló por la cintura hasta tocarse los tobillos. Después empezó a erguirse de nuevo echando su largo cabello negro hacia atrás. Notó que el pelo le golpeaba en la espalda y se sintió femenina y hermosa.

Se dio la vuelta y miró directamente a la luz mientras se pasaba las manos por los pechos, la cintura y hasta los muslos. Agarró los pantalones cortos de velcro que llevaba puestos y tiró de ellos para dejar al descubierto un tanga de lentejuelas que le marcaba el coño atrapado y dejaba su culo carnoso al aire.