Un día en vida - Max Pérez - E-Book

Un día en vida E-Book

Max Pérez

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Beschreibung

¿Tenés miedo a la muerte? ¿Alguna vez pensaste qué hubieras hecho ante una situación extrema? Son las preguntas que realiza Samuel desde el inicio de la obra, quien nos guiará a través de relatos cortos de terror psicológico, en donde lo ético y lo moral rayan la locura de un mundo cada vez menos humano y más animal. Con cierres inesperados en cada uno de los relatos, el autor nos introduce a ambientes oscuros y a la vez realistas, con tópicos como el terror a la pérdida del cuerpo, al sufrimiento físico, a la pérdida de la consciencia o de la cordura, la violencia familiar, el bullying, el tráfico de personas y los dilemas del ser humano ante situaciones extremas, entre otros. El miedo aumenta con cada historia que relata Samuel. ¿Te animás a experimentarlo y ser un espectador más?

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Seitenzahl: 67

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Pérez, Franco Maximiliano

Un día en vida : el espectador de la muerte / Franco Maximiliano Pérez. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2023.

72 p. ; 21 x 15 cm.

ISBN 978-987-824-364-1

1. Narrativa Argentina. 2. Novelas. 3. Novelas de Terror. I. Título.

CDD A863

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2023. Pérez, Franco Maximiliano

© 2023. Tinta Libre Ediciones

Un dÍa en vida

El espectador de la muerte

Prólogo

No podría asegurar qué tan avanzada estaba la lectura del libro de Max cuando la palabra estrategia me pareció necesaria para “ponerle un mote” a lo que percibía en el estilo de este escritor. Ahora, en la tarea de escribir este prólogo, decidí recurrir al diccionario de sinónimos y antónimos y lo que leo confirma lo que me transmiten los textos de este libro:

Estratagema: artimaña/ardid/astucia/treta/trampa/añagaza

Estrategia: táctica

Estratégico: táctico/clave/decisivo/importante

Estratificación: gradación

Nada en la obra de Max Pérez está librado al azar. Me intriga el “entramado mental” previo a la escritura de este libro. Hay maestría, inocencia, rebeldía, crudeza, valentía y ansias de gritar al mundo que es mentira que los jóvenes de hoy no leen. Max es el mejor representante de la masa de jóvenes que sufren la “lectura” del mundo que los adultos les obsequiamos.

Me regocija la certeza de ciertos rostros que leerán espantados tanto realismo, pero ya lo dijo alguna vez el maestro Orlando Van Bredam: “La literatura es la vida misma; los que quieran sólo finales felices tienen autoayuda a montones”.

Max tiene demasiado por delante y confirma algo: la juventud es el futuro; pero, cuidado, entre líneas deja en claro que los adultos somos el pasado.

Hugo A. Terán

Introducción

¡Buenos días! Agradable visita la que tengo el día de hoy, siento en ti unas vibras muy particulares, “únicas”, debería decir; eso me agrada. No estoy tan acostumbrado a recibir visitas de personas como tú…

¿Quién soy? Excelente pregunta, me presento, ante tu duda, como Samuel.

No soy una persona, no soy producto de tu imaginación, no soy parte de la historia humana, ni del presente o futuro, quizás sí del pasado, pero simplemente soy Samuel. Así es como todos me conocen. Amo los relatos. ¿Sabías que soy un gran narrador? El mejor de la empresa, sin dudar, bueno, y sin presumir. ¡Ah, claro! Me olvidé de que estas aquí para eso, soy muy distraído.

Antes de comenzar, solo un par de advertencias…

Mi contenido histórico se basa en eventos ficticios, cualquier parecido con la realidad es nada más y nada menos que pura casualidad y, si intenta demandarme, junto con la compañía negaremos todo lo que usted diga en contra de nosotros y sobornaremos al jurado para salir libres del juicio.

Esta sesión no empieza a grabarse sino después de esta aclaración.

También, mis historias no son aptas para todo público, no te equivoques al leerle esto a un niño, bueno, en lo personal lo haría, me encanta ver a los niños aterrados tras escuchar la breve descripción de un asesinato.

En mi caso, puedo hacerlo sin que puedan hacerme algo, ya que no existo. En cuanto a ti, te aconsejo: ahórrate un par de problemas con el padre de esos chicos. No te conviene.

Una vez aclarado eso, siéntete como en tu casa, abre la imaginación y acompáñame en estas siete historias que podrían llegar a pasarles a cualquiera, incluso a ti, solo que no lo sabes…

Acto 1

Esta es mi primera historia para ti, visitante, afortunado de ser el primero en escucharlo. Claro que sí, serás el primer cliente en contemplarla, pero, antes de continuar, ¿si vieses un hombre matar a otro, llamarías a la policía para denunciar como un testigo?

Pregunta quizás un poco alocada, según dirían algunos. Pero antes de que me trates de rarito y te vayas por la puerta, quiero hacerte otra pregunta más: ¿si vieses a un policía matar a un hombre, los llamarías para denunciarlo? Quizás digas que sí.

Si es así ¡amo tu inocencia! Con que de ahí las buenas vibras. Si has dicho que no, estás en lo cierto y a tus vibras las habré confundido con alguna brisa del ventilador.

Las personas son interesantes, todas parecen ser las mismas. En multitudes todas son iguales. Pero cada una vivió algo distinto en su vida. Cualquiera puede levantarse feliz una mañana sin saber que ese es el día de su muerte.

Esta historia le pasó a un viejo amigo, lástima no está aquí con nosotros para contárnosla, pero para eso estoy yo, joven oyente, para facilitarte las cosas y hacer que tu cita aquí valga la pena con un servidor ¡magnífico como yo: Samuel! Bueno, con esa cara ya me dejas en claro que vaya directo a la historia, tienes razón, no me pagan por palabra; si fuese así, hubiera renunciado hace siglos, pero no puedo, me tienen encerrado aquí.

Capítulo 1

La descripción

Necesitaba su atención en todo momento, pero parecía no interesarle lo que le había dicho anteriormente; antes de tomar nota de todo lo que le conté, se recostó sobre el respaldo de su silla y con una mirada penetrante fijó sus ojos hacia los míos, era tan incómodo que si no hubiese hecho presencia sobre tal acto, estaría dentro de mi auto agradeciendo no estar aquí esta noche…

—A ver si entendí bien lo que usted me dijo —preguntó con desánimo—. ¿Me está diciendo que presenció un asesinato en el medio de la ruta?

—No le estoy mintiendo, si es lo que cree oficial; estaba tan tranquilo mientras iba en la carretera, escuchando música suave y apreciando la bella noche, cuando de la nada vi a una persona a lo lejos.

—Esta persona que según usted era la víctima ¿cómo era? —preguntó intrigado; fue cuando dejó de estar recostado, se balanceó contra el escritorio y me prestó más atención, la que yo quería tener desde un principio.

—Bueno, la veía a lo lejos, pensé que era una persona perdida o alguien a quien se le había averiado el auto. Estaba dispuesto a ayudarlo, pero mientras más me acercaba, fui notando que la persona cojeaba con el pie izquierdo. Luego vi su ropa manchada de sangre, muy maltratada, rota y llena de manchas. Le brotaba ese líquido por la cabeza… su rostro estaba lleno de...

—Está bien —dijo el oficial, interrumpiendo—. Quizás fue alguna persona que lamentablemente fue atacada por un animal salvaje, eso ocurre mucho últimamente.

—¡No, señor, porque en el momento en que estaba cerca, otra persona más salió de entre los árboles, se tiró encima de ese hombre y empezó a apuñalarlo! No pude ver bien quién era, pasó tan rápido que no tengo muchos detalles.

Pensaba que con todo lo narrado el policía me iba a entender, pero al parecer no me creía. Al terminar con mis palabras, él se levantó de su escritorio, dio marcha hacia la puerta y al abrirla me dijo:

—Gracias por su cooperación, vamos a iniciar una búsqueda cerca de esta área y posteriormente en la ruta veintiséis, para ver si encontramos algo.

Ante esta situación lo único que se me pasó por la cabeza fue que la ley no iba hacer algo en estas circunstancias. Para ellos, solo era una persona que llegó desde el sur en auto a dar declaraciones sobre un hecho en el que no tenía nada de pruebas que justificaran lo que decía. Y era verdad. Sin embargo, decidí al menos ser insistente una vez más y tratar de irme con la mente en paz, sabiendo que al menos lo había intentado; así que me di la vuelta, estando sentado, y le dije:

—¿Podría al menos describirle cómo era el asesino? —pregunté, un poco apenado ya que me sentía como una carga para el oficial que estaba trabajando.