Una Chispa de Lujuria - Sofia Fritzson - E-Book

Una Chispa de Lujuria E-Book

Sofia Fritzson

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Beschreibung

"De repente, sus manos están por todas partes sobre su cuerpo y ella se acuesta en el sofá con él encima. Gime y se presiona contra él. Él arrima sus caderas contra las suyas y puede sentir lo duro que está bajo los vaqueros. Le desabrocha los pantalones y se los baja junto con las bragas. Él también se desviste y entonces ya no hay nada que les separe." ¿No nos hemos fijado todas nosotras en un camarero mono, con el que hemos hecho contacto con los ojos y flirteado un poquito...? "Una Chispa de Lujuria" es un excitante relato breve erótico que lleva ese flirteo un paso más allá. Bajo el muérdago en una noche fría, puede pasar cualquier cosa.

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Seitenzahl: 30

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Sofia Fritzson

Una Chispa de Lujuria

LUST

Una Chispa de Lujuria

Original title:

En gnista av lust

 

Translated by Cymbeline Núñez

Copyright © 2016 Sofia Fritzson, 2020 LUST, Copenhagen.

All rights reserved ISBN 9788726406504

 

1st ebook edition, 2020. Format: Epub 2.0

 

No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.

Una Chispa de Lujuria

 

Nina camina por la nieve en la acera y desearía haberse traído un par de calcetines de repuesto. La nieve ya ha calado sus botas y sus pies se van mojando lentamente.

Se sacude la nieve de las botas y abre la puerta a su cafetería favorita. El olor a café recién molido la recibe y suena música navideña alegre por los altavoces.

El camarero tras el mostrador sonríe cuando la ve.

–Buenos días, Nina –la mira con sus ojos cálidos de color marrón. –¿Así que has logrado llegar hasta aquí a pesar de toda la nieve?

Ella le devuelve la sonrisa a David. Él tiene un par de años menos que ella. Seguramente acaba de salir de la secundaria; nunca tuvo el valor de preguntárselo. Su cabello marrón es ondulado y siempre lleva puesto un mandil negro por encima de su camiseta negra ajustada y sus vaqueros color oscuro. Típica vestimenta de camarero, pero muy sexy.

–Sí –contesta ella aunque ya se le ha olvidado lo que le ha preguntado.

–¿Te pongo lo de siempre? –pregunta él sonriendo de nuevo.

Ella se queda mirándole la boca fijamente durante un momento y se lo imagina hablando de algo completamente diferente al tema del café, pero se obliga a volver a la realidad. Es lunes por la mañana y este chico sólo está intentando hacer su trabajo. Lo último que le hace falta es una tía babeando por él.

– Sí, por favor, pero estoy esperando a mi colega, Jill. Se supone que me viene a esperar aquí– dice ella.

–Yo que tú no me quedaría de pie ahí –dice David y sonríe más aún.

–¿Qué quieres decir?

Él lanza una mirada  al techo. Nina alza la vista y ve algo verde.

–¿Qué es eso?

–Muérdago –los ojos de David brillan mientras trata de no reírse.

–Vaya, a vosotros no se os ha escapado ni un detalle con el tema navideño.

– A mí no me mires, yo sólo soy el camarero, pero a mi hermana mayor le encanta todo lo navideño.

–Ya veo –Nina mira a su alrededor y se fija en más y más decoraciones navideñas. Hay copos de nieve pintados en las ventanas, manteles rojos en las mesas y velas, y pequeños gnomos por todas partes

– Puso el muérdago sólo para provocarme.

– ¿Ah sí? ¿Por qué?

Antes de que David pueda contestar, suena el móvil de Nina. Le ofrece una sonrisa a modo de disculpa y saca su móvil del bolso. Es Jill.

–Voy tarde –dice. Está sin aliento–. Es caer un copo de nieve y el tráfico se bloquea por completo. ¿Puedes pillarme un café y verme en la oficina?

–Claro. Hasta ahora –dice Nina y cuelga.

Mete el móvil en su bolso y alza la mirada para realizar un pedido. David ya ha empezado a preparar su latte de vainilla y rápidamente se pone a preparar el café de Jill. Ella le paga y él le brinda otra sonrisa ancha cuando le entrega los dos cafés.

–Que te lo pases genial –dice él y la mira de una manera que hace que se le llene el estómago de mariposas.