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Adaptación de la obra maestra de Orwell en la que se alertaba de totalitarismos y la amenaza de un "gran hermano" que controlase al individuo constantemente 1984, en un Londres futuro, parte de una región que alguna vez fue llamada Inglaterra o Britania, integrada a su vez en un estado llamado Oceanía. Allí gobierna un partido único, acaudillado por el omnipresente y vigilante Gran Hermano. La civilización ha sido devastada por una Tercera Guerra Mundial en la que se han usado armas nucleares, y que ha tenido lugar a principios de los años cincuenta. Se han producido conflictos civiles y una revolución, tras la cual el Partido Único ha tomado el poder y manipula a los ciudadanos y la historia a su antojo. Winston Smith, funcionario del Ministerio de la Verdad que reescribe el pasado según las consignas establecidas, ve crecer en él un deseo de libertad y rebeldía contra el asfixiante Estado. Una adaptación del clásico de la literatura distópica publicado en 1949 en la que se mantiene el estilo y mensaje de George Orwell.
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Seitenzahl: 167
Veröffentlichungsjahr: 2025
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Índice
Introducción
Parte 1
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV
Capítulo V
Capítulo VI
Capítulo VII
Capítulo VIII
Parte 2
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV
Capítulo V
Capítulo VI
Capítulo VII
Capítulo VIII
Capítulo IX
Capítulo X
Parte 3
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV
Capítulo V
Capítulo VI
Apéndice
Créditos
Eric Blair
Eric Arthur Blair (1903-1950), más conocido por el seudónimo de George Orwell, nació en Motihari, antigua provincia de Bengala y actualmente estado de Bihar, en la India. Este país se hallaba entonces bajo el régimen colonial británico, que había asumido el control directo del subcontinente indio, tras disolver la Compañía Británica de las Indias Orientales (1600-1874).
Desde muy joven, E. A. Blair fue consciente de la posición económica y social de su familia. «Nací en lo que podría describirse como la parte baja de la clase media alta», escribió en su libro de no ficción El camino a Wigan Pier (The Road to Wigan Pier, 1937). En su opinión, esa clase media alta «era como los restos de un naufragio, puestos al descubierto al concluir la era de prosperidad victoriana», esto es al término del largo reinado (1840-1901) de la reina Victoria (1819-1901).
La historia de los Blair parecía ejemplificar ese declive, que era principalmente económico. Pese a la disminución de los ingresos, la familia intentaba mantener intactas sus pretensiones sociales.
El tatarabuelo de Eric había sido propietario de esclavos y de plantaciones en Jamaica, y su tatarabuela era hija del octavo conde de Westmorland. Su abuelo había sido un clérigo anglicano de misión en la India. El padre de Eric, Richard Walmesley Blair, ocupaba un cargo en el Departamento de Opio de la administración pública india, que supervisaba la exportación de opio a China, una de las principales fuentes de ingresos para los británicos en el subcontinente.
Su madre, Ida Mabel Blair, de soltera Limouzin, era maestra e hija de un maderero francés instalado en Moulmein, Birmania, hoy Myanmar. Tenía dieciocho años menos que su marido.
Eric tuvo dos hermanas, Marjorie y Avril. Solo había cumplido cuatro meses cuando su madre, Marjorie y él viajaron a Inglaterra, a fin de que el niño recibiera una educación esmerada, y se instalaron en Henley-on-Thames, en Oxfordshire. A los cinco años ingresó como alumno externo en una escuela dirigida por monjas ursulinas francesas.
Aparte de una breve visita en 1907, Eric no volvió a ver a su padre hasta 1912, cuando este se jubiló y regresó definitivamente de la India. Luego, en su madurez, el escritor atribuiría a esa infancia lejos de su padre el sentimiento de soledad y la baja estimación que siempre le había acompañado, y el inicio temprano de sus ambiciones literarias.
Tras su paso por la escuela de monjas, la familia consiguió que entrara en el exclusivo colegio preparatorio de Saint Cyprian, en la costa de Sussex, gracias a un programa de tasas reducidas. Allí permaneció como interno durante cinco años de alimentación precaria, higiene escasa y castigos frecuentes. Solo volvía a casa durante las vacaciones escolares.
En un ensayo escrito en 1947 pero publicado tras su muerte (Such, Such, Were the Joys,1952, Así fueron aquellas alegrías, en versión española), Orwell denunciaría las condiciones de Saint Cyprien, penosas e insalubres, que pudieron inspirar los tenebrosos escenarios de su última novela, 1984.
Como poeta fue asombrosamente precoz. Había compuesto su primer poema, que trataba sobre un tigre, a los cuatro o cinco años, dictándoselo a su madre, y con apenas once años empezó a publicar sus versos en un periódico local, The Henley Standard.
Primer amor
En septiembre de 1914, los Blair alquilaron una casa en Shiplake, Oxfordshire. Eric, que tenía once años, hizo amistad con los Buddicom, una familia cultivada, con aficiones literarias, y en particular con su hija mayor, Jacintha Buddicom (1901-2002), de trece años, que sería su primer amor.
Ambos compartían el interés por autores de literatura infantil como Kenneth Grahame (1859-1932), el autor de El viento en los sauces (1908) y Beatrix Potter (1866-1943), la autora de El cuento del cerdito Amable (1913), que pudo inspirar en parte Rebelión en la granja (1945), la penúltima novela de Orwell. En la biblioteca de los Buddicom solían leer en voz alta estos libros y otros, como Drácula (1897), de Bram Stoker (1847-1912), y Otra vuelta de tuerca (1898), de Henry James (1843-1916).
Según Jacintha Buddicom recordaría mucho más tarde en sus memorias, tituladas Eric y nosotros (Eric & Us,1974), el joven expresaba a menudo su deseo de convertirse en un famoso novelista. Quería escribir un libro de ficción inspirado en Una utopía moderna (A Modern Utopia, 1905), de H. G. Wells (1866-1946), donde el autor de La máquina del tiempo (1895) y El hombre invisible (1897) especula sobre una sociedad futura ideal, que combina el progreso con la estabilidad política.
Eric quedó segundo en el prestigioso Premio de Historia de Harrow, lo que le permitió conseguir una beca para estudiar en la escuela secundaria de Eton. Era un pasaporte casi seguro para ingresar en las afamadas universidades de Oxford y Cambridge. Cabe mencionar que en Eton tuvo como profesor de francés a Aldous Huxley (1894-1963), quien años después, en 1932, publicaría otra novela distópica, Un mundo feliz, precursora en cierto modo de 1984. Pero los informes de rendimiento académico sugieren que Eric descuidó sus estudios. Por las razones que fuera, se distrajo. Practicó deporte, colaboró en revistas literarias y escribió poemas dedicados a Jacintha Buddicom, que acabó rechazando sus proposiciones amorosas.
Como su bajo rendimiento académico le impedía conseguir otra beca, y sus padres carecían de recursos económicos suficientes para financiar su carrera universitaria, Eric dejó Eton y se presentó al examen de ingreso en la Policía Imperial de la India. Quedó en séptima posición entre los 26 candidatos aprobados, y en octubre de 1922 partió para Birmania, que entonces aún era una provincia de la India británica.
Días birmanos
En Birmania, Eric completó su formación policial, aprendió con rapidez el idioma, fue ascendido y cambió muchas veces de destino. Percibió con claridad la injusticia del sistema colonial y el racismo de los ocupantes británicos, y se enfrentó con la hostilidad de los birmanos, sobre todo de los jóvenes, que a menudo se burlaban de su autoridad.
Poco después de establecerse en Birmania, Eric perdió contacto con Jacintha Buddicom. Ella se mostró indiferente a las cartas que él le escribía quejándose de su situación, y dejó de responderle. Mientras, Eric continuaba ascendiendo. Llegó a ser responsable de la seguridad policial de unas 200000 personas, y en determinado momento tuvo a su cargo la prisión de Insein, la mayor de Birmania.
Para alejarse de la aburrida rutina de la vida policial, leía mucho y tomaba notas para una posible novela sobre Birmania. Ese aislamiento le dio la reputación de ser poco sociable. Adquirió un bigote de los llamados de lápiz, esto es, en forma de una línea delgada pegada al labio, como si estuviera dibujado. También, a imitación de los birmanos, se tatuó pequeños círculos azules en los nudillos.
En 1927 contrajo dengue, circunstancia que aprovechó para regresar de permiso a Inglaterra. Allí examinó su vida y, avergonzado de su trabajo al servicio del Imperio, tomó la decisión de renunciar a la Policía de la India y convertirse en escritor. Aunque no volvió a Birmania, reflejaría su estancia en su novela Días birmanos (Burmese Days, 1934) y en dos de sus artículos más famosos: «Un ahorcamiento» (1931) y «Matar a un elefante» (1936).
Sin blanca en París y Londres
Se instaló en Londres, en el n.º 22 de Portobello Road, casa que hoy aparece señalada con una placa azul conmemorativa que luce el seudónimo de George Orwell, y reflexionó sobre los temas a su alcance.
A semejanza de Jack London (1876-1916), uno de sus escritores favoritos, que en 1902 había pasado varios meses en el East End (zona histórica de la ciudad de Londres que durante mucho tiempo fue sinónimo de extrema pobreza y hacinamiento) londinense para estudiar las condiciones de vida de la población trabajadora y retratarla en Gente del abismo (The People of the Abyss, 1903), Eric Blair se disfrazó de vagabundo y emprendió una serie de salidas ocasionales para descubrir el mundo de la pobreza y la miseria en el East End de Londres. En compañía de mendigos y vagabundos, viviendo en casas de caridad y a veces en la calle, descubrió que lejos de las colonias también existían opresores y oprimidos.
En 1928 se trasladó a París, donde permaneció casi dos años y subsistió trabajando como lavaplatos en un hotel y durmiendo en una pensión modesta del distrito 5. Publicó sus primeros artículos como escritor profesional, que trataban sobre el desempleo y la pobreza, y aparecieron en revistas francesas e inglesas.
En 1929 enfermó gravemente y fue trasladado a un hospital gratuito, donde los estudiantes de medicina hacían sus prácticas. Al volver a la pensión descubrió que le habían robado todo el dinero que le quedaba.
De regreso en Inglaterra se instaló con sus padres, que vivían con cierta holgura en Southwold, una pequeña ciudad costera. Conoció a Brenda Salkled, profesora de gimnasia en un colegio e hija de un clérigo, a quien propuso matrimonio. Ella lo rechazó, pero continuó siendo su amiga.
Escribió artículos y reseñas de libros ajenos para la revista Adelphi, fue tutor privado de varios niños, trabajó como recolector de lúpulo en los campos de Kent, tema sobre el que escribió un sonado artículo, y se convirtió en profesor de una pequeña escuela privada, al oeste de Londres.
Tras el rechazo de varios editores, Sin blanca en París y Londres (Down and Out in Paris and London, 1933), el libro sobre sus vagabundeos por los barrios más menesterosos de esas ciudades, fue aceptado por Victor Gollancz, editor y filántropo que publicaba obras radicales y de inspiración socialista.
Cambio de nombre
Eric Blair quería publicar su primer libro con seudónimo, para que su familia no tuviera ocasión de avergonzarse de sus experiencias como vagabundo. Tras una cuidadosa meditación, escogió el nombre de George por ser el patrón de Inglaterra y el apellido Orwell por el río Orwell, en Suffolk, uno de sus lugares favoritos. También nosotros le llamaremos George Orwell a partir de ahora.
Cuando se publicó, Sin blanca en París y Londres recibió críticas favorables. Sus personajes fueron comparados con los de Dickens y pronto apareció la edición estadounidense.
George Orwell pasó a enseñar en un colegio algo mayor, con unos 200 alumnos. En una de sus excursiones en motocicleta por los campos circundantes se empapó y contrajo una neumonía. Fue internado en un hospital rural, donde temieron por su vida. Cuando fue dado de alta, decidió abandonar la enseñanza.
Había terminado Días birmanos, una novela inspirada en su estancia en Birmania, donde denunciaba la corrupción de los nativos y la hipocresía y el fanatismo de los británicos, pero los editores se mostraron reacios a publicarla, por temor a que pudiera ser acusada de libelo. Finalmente, apareció en primer lugar en los Estados Unidos y luego en Gran Bretaña, con los nombres de algunos personajes modificados para evitar que pudieran ser reconocibles. En general, la recepción de la crítica fue favorable.
Empezó a trabajar como ayudante a tiempo parcial en una librería de segunda mano, lo que le permitía escribir por las mañanas. En años sucesivos aparecieron Días birmanos (1934), La hija del clérigo (A Clergyman’s Daughter,1935), novela de corte dickensiano inspirada en el personaje de Brenda Salkeld, a quien había conocido en Southwold, y Que no muera la aspidistra (Keep the Aspidistra Flyng, 1936), que cuenta el proceso de autoexclusión social de un joven de treinta años que prefiere un trabajo mal remunerado de ayudante en una pequeña librería a ejercer de publicista, con un sueldo elevado, en una firma importante.
A sugerencia del editor Victor Gollancz, Orwell viajó al norte de Inglaterra, zona económicamente deprimida, para estudiar las condiciones de vida de los mineros de carbón. El resultado fue El camino de Wigan Pier, publicado en 1937 por Gollancz. Este, temeroso de que la segunda mitad del libro, donde Orwell hablaba sobre su educación y el desarrollo de su conciencia política, incomodase a los lectores, añadió al texto un prólogo exculpatorio, aprovechando que el autor se encontraba en España.
La guerra civil española
Poco después de su boda con Eileen O’Shaughnessy (1905-1945), psicóloga especializada en la inteligencia de los niños, la crisis política en España acabó de aguzarse. Apoyado por la Alemania nazi y la Italia fascista, el general Franco, proclamó un levantamiento militar, que provocó la guerra civil (1936-1939). Escritor de izquierdas y militante antifascista, Orwell decidió, como muchos voluntarios de otros países, combatir en el lado republicano.
Días antes de la Navidad de 1936, Orwell salió para España. El 30 de diciembre ya estaba en los cuarteles Lenin de Barcelona. A finales de enero, y gracias a su entrenamiento policial en Birmania, fue transferido como cabo al destacamento del ILP, Partido Laborista Independiente, que había llegado de Inglaterra para servir en la milicia del POUM, Partido Obrero de Unificación Marxista, y se le envió al frente de Aragón, en Alcubierre.
Orwell quedó conmocionado por la falta de municiones, víveres y leña, que padecían las tropas en pleno invierno. El gobierno republicano contaba con el apoyo de varias facciones que mantenían objetivos opuestos, como el POUM, la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) y el PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña), una facción del PCE (Partido Comunista Español), que contaba con el respaldo de la Unión Soviética, en forma de armas y comisarios políticos. Esa situación exasperaba a Orwell, que pronto percibió los peligros de aquella desunión.
A principios de marzo se publicó El camino a Wigan Pier. Su mujer, Eileen Blair, fue al frente a visitarle y se quedó en Barcelona, trabajando en la oficina del ILP, que ayudaba a los voluntarios británicos.
Tras algunas semanas de grandes penurias, Orwell fue hospitalizado durante diez días, a causa de una infección en una mano. A finales de abril fue a Barcelona y pidió sus papeles para alistarse en las Brigadas Internacionales, unidades militares compuestas por voluntarios extranjeros, e ir a Madrid. Sin embargo, el intento comunista de suprimir los partidos revolucionarios, como la CNT, anarquista, y el POUM, antiestalinista, derivó en las llamadas Jornadas de Mayo, una serie de batallas callejeras centradas en Barcelona que acabaron desilusionando completamente a Orwell.
Ascendido a teniente, volvió al frente. Al poco tiempo fue herido en la garganta por la bala de un francotirador, a quien quizá había llamado la atención por su altura de 1,88 m. Incapaz de hablar, fue hospitalizado y declarado médicamente no apto para el servicio.
La ilegalización del POUM y el asesinato de algunos de sus miembros hicieron que Orwell y su esposa se ocultaran de la policía comunista, que los había declarado trotskistas y los buscaba. Felizmente, y con algo de suerte, el matrimonio escapó de España en tren.
Homenaje a Cataluña
De regreso en Inglaterra, Orwell empezó a escribir inmediatamente Homenaje a Cataluña(Hommage to Catalonia, 1938), relato autobiográfico de sus seis meses en España, a mediados de julio de 1937. Su preocupación por dar a conocer la lucha que tenía lugar entre los partidos que apoyaban a la República, y por informar de que los comunistas no buscaban la revolución sino el fortalecimiento de la política exterior soviética, le condujo a enfrentarse con amplios sectores de las izquierdas inglesas, partidarios de los comunistas y de Stalin. Conviene subrayar que Orwell se veía a sí mismo como un miembro de la izquierda disidente, en contraposición a la izquierda oficial, que en su opinión tenía mucho de fascista y siempre acababa traicionando a las clases trabajadoras. Gollancz rechazó la obra, que fue aceptada por otra editorial de miras más amplias, Secker & Warburg, y constituyó un fracaso comercial cuando se publicó.
La experiencia española y el esfuerzo por terminar el libro lo antes posible habían minado la salud de Orwell, que fue acogido en un sanatorio, donde pasó algunos meses. Para evitar el invierno inglés y a fin de que pudiera reponerse del todo, un escritor amigo le financió el alquiler de una villa en el Marruecos francés, donde vivió con su mujer durante medio año y escribió la novela Subir a por aire (Coming up for air, 1939), en la que el protagonista, un agente de seguros inglés, decide tomarse unas vacaciones lejos de su familia, para visitar el pueblo donde creció, que ahora le resulta irreconocible.
En 1939, Orwell escribió un celebrado ensayo sobre Dickens. Ese mismo año murió su padre y reunió material para su primera colección de artículos, titulada Dentro de la ballena. Al empezar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), su esposa pasó a trabajar en el Departamento de Censura del Ministerio de Información en el centro de Londres. Orwell pidió su ingreso en el ejército, pero no fue aceptado por su endeble condición física. En su lugar y para consolarse escribió un Diario de guerra 1940-1942, donde describe la vida londinense bajo los bombardeos y la amenaza constante de la invasión nazi.
Fue contratado a tiempo completo por la BBC, el servicio público de radio y televisión del Reino Unido, lo que alivió en parte su sensación de inutilidad. Su trabajo consistía en supervisar las transmisiones culturales a la India, para contrarrestar la propaganda nazi.
En 1943 murió su madre y empezó a trabajar en una nueva novela, Rebelión en la granja (Animal Farm, 1945).
Rebelión en la granja
En el prólogo que escribió en marzo de 1947 para la primera edición ucraniana del libro, Orwell explicó cómo se le había ocurrido el argumento: «A mi vuelta de España pensé en denunciar el mito soviético, mediante una historia que casi todo el mundo pudiese entender y que pudiera traducirse fácilmente a otros idiomas. Pero los detalles de la historia no se me ocurrieron hasta que un día vi a un chiquillo de unos diez años, que conducía un gran caballo de tiro por un camino estrecho, y lo azotaba cada vez que intentaba darse la vuelta. Pensé que, si los animales fueran conscientes de su fuerza, no tendríamos ningún poder sobre ellos, y que los hombres explotan a los animales del mismo modo que los ricos explotan al proletariado».
La imagen del niño azotando el caballo desencadenó en la mente de Orwell un proceso creativo que le permitió trasladar a la ficción los métodos totalitarios y la feroz represión del régimen soviético de Stalin, que él mismo había padecido durante la guerra civil española.
En la novela, un grupo de animales de una granja se rebelan contra los humanos que los tiranizan, y, con la esperanza de crear una sociedad donde los animales puedan ser iguales, libres y felices, crean un sistema de gobierno propio, con los cerdos en lo más alto de la jerarquía, que acaba convirtiéndose en otra tiranía.
Escrita durante la Segunda Guerra Mundial, Rebelión en la granja podía leerse también como una critica del totalitarismo nazi, que para Orwell era tan peligroso como el soviético. «Esta novela», escribió en su artículo «Por qué escribo» («Why I Write», 1946), «fue el primer libro en el que intenté, con plena conciencia de lo que estaba haciendo, aunar mis intenciones políticas y mis objetivos artísticos».
En 1944, el manuscrito de Rebelión en la granja estuvo a punto de perderse, cuando una bomba voladora alemana V-1 destruyó la casa en la que Orwell vivía. Por fortuna, el autor tuvo ocasión de buscarlo entre los escombros hasta encontrarlo.
Surgieron entonces grandes dificultades para publicar la novela, por el temor de los editores a que la Unión Soviética, que combatía del lado de los estadounidenses y de los ingleses contra los nazis, se sintiera ofendida.
Mientras los editores dudaban, el matrimonio Blair decidió adoptar a un niño, al que llamaron Richard Horatio Blair. Poco después, en febrero de 1945, Orwell se convirtió en corresponsal de guerra para el diario The Observer. Estuvo en el París liberado de los nazis y entró en varias ciudades alemanas y austríacas, siguiendo de cerca a las tropas aliadas.
Mientras estaba ausente, Eileen ingresó en el hospital para que le practicaran una extirpación del útero y murió bajo la anestesia. Orwell, que apenas estaba enterado de la operación, aguantó el golpe con entereza.
Rebelión en la granja se publicó en Londres el 17 de agosto de 1945 y fue un éxito de ventas inmediato, que culminó la larga lucha de su autor por alcanzar la resonancia universal manteniendo un estilo propio.
Pocos días antes de la publicación, los Estados Unidos habían lanzado sobre Japón las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. La devastación provocada por aquellas explosiones nucleares puso término a la Segunda Guerra Mundial y dio inicio a un nuevo orden político en el mundo. Empezaba la Guerra Fría, el telón de acero caía sobre Europa y la Unión Soviética había pasado de ser país aliado a convertirse enemigo. Era el momento, pensó Orwell, de escribir una novela que anticipara el futuro inmediato.
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