Argus - El Detective Volante - Sally Sharf - E-Book

Argus - El Detective Volante E-Book

Sally Sharf

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Beschreibung

"Argus - El detective volante" es una historia jovial para niños de 4 a 10 años. Se trata del niño Arnold, que al intentar auxiliar a una gaviota intoxicada con queso fuerte, descubre extrañamente, que ésta puede hablar. Y así comienza una amistad insólita, donde establecen una cofradía de detectives, que no transcurre desapercibida. Historia escrita por Sally Sharf e ilustrada por Stefan Prüss.

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Seitenzahl: 21

Veröffentlichungsjahr: 2022

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Todo comenzó un lunes por la tarde, cuando papá me llevó a visitar a la tía Tove en nuestro viejo y oxidado coche. Me quedaba a vivir con mi tía mientras mis padres estaban en la China. Lástima que no pude acompañarlos.

Suspirando, jugué en mi teléfono móvil durante el camino. Eran ya, las vacaciones de verano. Y ahora yo, Arnold Gusmann, llamado diariamente “Noller”, tenía que pasar dos semanas a solas con la tía Tove en Copenhague. Sin mis camaradas.

Sí, bueno, la tía fue muy amable, a pesar de que sufría de obsesión por la limpieza y siempre me puso en movimiento para arreglar todo. Pero ella, también había prometido que haríamos algunos viajes emocionantes.

Aún así, fueron las dos semanas completas que se suponía que debía estar allí, era casi como si me hubieran enviado a prisión. O tal vez más bien, campo de trabajo – le dije a papá.

Y el me repondió: ¿Prisión, campamento de trabajo?, ¡tonterías! – nunca es aburrido en lo de la tía Tove. Hay que ver cómo los días pasan rápido – afirmó y giró el auto hacia la plaza frente a la casa donde vivía la tía.

Subimos en el ascensor hasta el séptimo piso, donde vivía mi tía en un gran apartamento en medio de la ciudad. Lo especial del apartamento era que había al menos un balcón en todas las salas de estar y habitaciones que daban a la plaza con grupos de árboles.

Mi tía, me saludó con un gran abrazo y yo inmediatamente después de su habitación de invitados y desempaqué mi computadora portátil. Sería mi salvación si me aburría.

Eché así, un vistazo a la habitación y a su correspondiente balcón.

Era tan grande que podía recostarme cómodamente y contemplar la hermosa vista. Se podía ver a lo largo de todo ese acogedor camino hacia un parque, llamado “Kongens have”, donde había un campito de bochas y un teatro de marionetas.

Me gustaba ese parque y ya lo había visitado varias veces. Era lo suficientemente grande como para correr por ahí durante muchas, muchas horas. Y al final del parque estaba el castillo de “Rosenborg”, donde se encuentran las joyas de la corona que pude ver la última vez que conviví con mi tía.

La cama estaba tendida, y las sábanas impresas con un motivo de “StarWars”. Sobre la mesa de café había una pila de historietas. Y sobre el escritorio había un gran frasco lleno de golosinas. – Pues sí, mi tía sabía cómo agasajarme.

Pero antes de sumergirnos demasiado en la historia, es mejor que cuente un poco sobre mí.