Cuentos del Multiverso - Matías D'Angelo - E-Book

Cuentos del Multiverso E-Book

Matías D'Angelo

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Beschreibung

Seleion es un extraterrestre que ha recorrido un millar de universos y sus archivos llegaron a tus manos. ¿Te atreves a leerlos? En ellos encontrarás: planetas y seres que creías olvidados, fuerzas primordiales creadoras de nuestros mundos, humanos híbridos, calaveras aladas que quieren alimentarse de tu alma, Capuchas Rojas liberando a su reino de los lupinos, viajeras que abren portales a los universos, distintos guardianes y razas cósmicas. Todos enfrentan la invasión que se avecina. Bienvenidos al multiverso.

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Seitenzahl: 90

Veröffentlichungsjahr: 2022

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Cuentos del Multiverso

Matías D'Angelo

Dirección editorial: Natalia Hatt

Corrección: Florencia Casella

Contacto: [email protected]

Ilustración de cubierta e interior: Sabrina Mariel Roldán

Diseño de cubierta y maquetado: Sofía Olguín

D´Angelo, Matías

Cuentos del multiverso / Matías D´Angelo ; ilustrado por Sabrina Mariel Roldán. - 1a ed ilustrada. - Paraná : Autopublicarte, 2022.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-8332-70-3

1. Narrativa Argentina. 2. Cuentos Fantásticos. I. Roldán, Sabrina Mariel, ilus. II. Título.

CDD A863

© Matías D’Angelo, 2022

Todos los derechos reservados. Prohibidos, dentro de los límites establecidos por la ley, la reproducción total o parcial de esta obra, el almacenamiento o transmisión por cualquier medio, las fotocopias o cualquier otra forma de cesión de la obra sin previa autorización escrita del autor.

Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723.

25 de Mayo 838 1D. Paraná, Entre Ríos. Noviembre de 2022.

Este libro está dedicado a los niños de mi familia: los que fuimos, los que somos, los que seremos.

Reconexión

Mi nombre es Seleion, también me llaman Khión. Mi nave está por ser destruida. Transmito a mi ser los archivos que mis enemigos están buscando. Observo el cosmos en una pantalla, en tanto que otras me muestran los impactos de las armas enemigas en el campo de fuerza de la nave y en los lugares donde la protección ha colapsado. Mantengo la calma. Debo escapar de los que buscan robar este conocimiento; su objetivo es utilizarlo para la guerra y la dominación.

Mi raza viaja a través del multiverso y se dedica a recuperar y preservar especies, conocimientos, tecnologías, arte e información. Tal vez hayan visto nuestros reflejos en sus historias. Somos de estatura baja y cabello blanco, que usualmente llevamos largo. Nuestra piel es de un color marrón claro casi amarillento y, en ciertas condiciones, podemos adquirir una estatura similar a la de los humanos. No intervenimos en los conflictos entre mundos y universos, a menos que nos amenacen de forma directa, pero los observamos y registramos sus historias. Intercedemos cuando algo está por perderse para recuperar la información. Me he especializado en el almacenamiento de datos. Soy uno de los mejores. Conozco lo que cada raza oculta y lo que ha olvidado, por eso me persiguen.

La estructura de lo que hasta ahora fue mi hogar está por desmoronarse. No quiero perderlo, pero no hay otra alternativa. Doy un largo suspiro. Furioso, triste y resignado, escapo en una pequeña nave de emergencia mientras la principal distrae a los enemigos y estalla.

Me encuentro en un espacio blanco, acompañado por unos seres muy altos, con cuerpos cristalinos de color rosa. Son parte de un concejo que supervisa el trabajo de mi raza y velan por el equilibrio de la existencia.

Estoy cansado: hace muchos ciclos que no regreso a mi mundo original. No recuerdo la última vez que mantuve contacto con mis semejantes. En las últimas fases, estuve viajando de un universo a otro ocupándome de los datos almacenados, en contacto con seres de otras especies y civilizaciones. Los rosas me asignan una nueva misión. No sé si aceptarla todavía.

Atravieso un portal y llego a un vacío violeta, solo ocupado por una estrella apagada hecha de algo parecido al cristal. Una vez en su centro, aterrizo en una plataforma y apoyo mis manos en su superficie. Los archivos que están en mí se descargan. Me siento vacío: esas historias ya no forman parte de mí, pero siempre las recordaré. Mientras me alejo de la estrella hacia el portal de regreso, veo cómo esta se enciende en una luz dorada que se esparce. Cierro los ojos y pienso en mi hogar.

Los archivos estuvieron protegidos hasta que comenzó el despertar. Atravesaron lo que ustedes entienden como el tiempo y el espacio y ahora llegan a sus manos en distintas formas, con las adaptaciones necesarias para que puedan entenderlos. Muchos de ustedes reconocerán en ellos los mundos de donde provienen o los que visitaron, y podrán recordar. Otros los identificarán desde otra parte de su ser. Llegó el momento de reconectarse con lo que creían perdido. Mi trabajo de recuperación ha terminado.

Arcadia

Los sonidos y las luces de las máquinas de videojuegos te llaman. Miras las palancas y botones rojos, los dibujos de naves y castillos a los costados, las pantallas que destellan con personajes y escenarios de otros mundos. La mayoría de los arcades son aparatos viejos, y pocos entienden tu fascinación por ellos. Tus padres sonríen cuando te compran las fichas. Creen que son juegos. Tú sabes que son ventanas al multiverso.

Desde otro lugar, te observan.

—Es una de nosotros —dice uno de los altos.

—No lo sabemos —responde su compañera—. Es una candidata; debe elegir.

Sonríes porque superaste el nivel. Tu nave venció a la nube siniestra y rescata a los animales del planeta. El juego debería pasar a otro nivel o terminar, pero lo único que ves en la pantalla es una luz plateada.

Miras alrededor. El local está vacío, las otras máquinas titilan. Corres hacia la puerta, pero no puedes abrirla. Gritas y nadie responde. Escuchas la música del arcade. Giras hacia él y te golpea una luz.

Despiertas en un vacío blanco. Frente a ti hay un estante lleno de juguetes. Corres, eufórica. Muñecos azules, reptiles, hadas, enanos verdes, muñecas altas y rubias, elfos, esqueletos, amazonas futuristas zombis y valquirias espaciales. También, distintas naves y vehículos, animales desconocidos y monstruos. Te diviertes un buen rato, pero sientes que debes elegir uno. Tomas una de las muñecas altas y rubias. En otro universo, ellos asienten. Un destello, el lugar cambia.

Te encuentras frente a una mesa con distintas joyas y accesorios. Tiaras, pulseras, muñequeras, aros, vinchas y collares, todos con símbolos raros: hélices, espirales, varios tipos de estrellas, dragones, triángulos, rayos, mariposas… Eliges una pulsera con tres rombos superpuestos.

—Confirmado. Es una de nosotros —expresó uno de ellos.

No puedes escucharlos, pero sientes que te observan. Sacudes la cabeza y tomas un colgante con un dije en forma de rosa. Los altos se quedan en silencio durante unos segundos.

—Es una convergente.

Posas frente a un espejo, feliz por tus nuevas adquisiciones. ¿Dónde estás? Te parece que es un sueño y decides disfrutarlo. Entonces, sientes el cosquilleo. Surge de los accesorios y transforma tus ropas. Llevas una capa blanca y un traje amarillo con pollera. En tu pelo largo y castaño aparecen unas hebillas doradas. En tu cinturón blanco hay varios accesorios y un láser enfundado. Observas tu reflejo maravillada antes de escuchar un rugido a tus espaldas. La criatura con garras y escamas, con las fauces abiertas y babeantes, se lanza hacia ti. Sin vacilar, desenfundas y disparas; el monstruo se convierte en luz.

De pronto, la pulsera en tu muñeca empieza a brillar. La tocas y estás en otro lugar, una hermosa pradera llena de flores gigantes y árboles naranjas. Aparecen frente a ti: miden más de dos metros, tienen el cabello rubio y largo hasta los hombros. Visten trajes de un azul metálico, pegados al cuerpo.

—Volveremos a vernos, Josefina —te dicen, y extienden sus manos.

Surge una luz, solo puedes cerrar los ojos.

Game over. La pantalla muestra esa leyenda con tu nombre debajo, al lado de un gran puntaje dorado. Parpadeas, tratando de entender. A tu alrededor hay más chicos que juegan en las máquinas de videojuegos. Las puertas del local están abiertas. Te alejas del arcade. Sientes algo en el pecho y en tu muñeca. Acaricias la pulsera y aprietas en tu mano el dije en forma de rosa.

El comandante interestelar del futuro

El comandante se adentrará en el planeta desconocido. Los árboles serán similares a los de su mundo, solo que con tentáculos y ojos (no, en vez de ojos, bocas). Y serán de color púrpura. Algunos estirarán lenguas para cazar insectos. En un cielo desconocido, el aventurero imaginará nuevas constelaciones y descubrirá otro matiz del polvo cósmico.

Tras vencer las interferencias de la nueva atmósfera, llegarán señales de la nave al comunicador en su muñeca, pero estará muy ocupado juntando muestras. Pondrá una roca y un fruto multicolor en los bolsillos de su traje. Los de la nave insistirán con las señales porque no entenderán la importancia de la misión. El comandante recordará las advertencias de sus superiores y sacará su arma láser. Estará por retomar su labor cuando escuchará unas pisadas.

La rama se cayó de sus manos. Santiago, que hasta ese momento había estado ignorando los gritos de sus padres, sintió miedo. Miró alrededor y supo que detrás de uno de esos árboles había algo. Quiso chillar o correr, pero ya no podía moverse. Una ameba humanoide y alta, hecha de luz azul, se le acercaba. En su rostro tan solo había unos ojos con un brillo lunar. La criatura lo observó. De su cuerpo surgieron unas manos que extendió hacia el niño. Santiago repitió el gesto y miró al ser, ya sin miedo. Signos de luz entraban en sus palmas.

El comandante volverá a la nave donde, sin obviar el reporte disciplinario, lo recibirán con alivio. Llevará las muestras de regreso a su planeta.

Mientras viajaban por la autopista, se hizo de noche. En el cielo una estrella azul parpadeó y el niño sintió un cosquilleo en las manos. Cerró los ojos y supo, antes de olvidarla, su nueva misión.

El concilio pretérito

El círculo estaba completo. En el centro, una esfera de niebla contenía la nueva forma.

—Olvidarán —dijo Escamas Violetas y Pelo Largo Blanco.

—Les dejaremos remanentes —aseguró Felina Oscura—, guías y rastros del origen. —Junto a ella, Transparente Líquido asintió y miró la pirámide de luz que descansaba a varios metros.

Cánido giró hacia las montañas, escuchó el lejano murmullo del mar y sintió aromas desconocidos que anunciaban la transformación.

—Nuestros territorios ahora serán otros —dijo Fluctuante Azul y lo tomó de la mano. Cánido asintió e hizo fuerza para no aullar.

—Es el nuevo tiempo de la nueva forma —pronunció Alas Emplumadas.

—Está decidido por unanimidad. —Felina Oscura apuntó sus manos hacia la esfera blanca, y el resto la imitó. La burbuja se elevó, alejándose de ellos hacia la costa.

—Casi —afirmaron en voz baja Sombra y Niebla cuando el círculo se desarmó y sus integrantes entraron a la pirámide. Momentos después, esta desapareció—. Comencemos con nuestro plan —dijeron.

La Dama Escamas