Detrás del Velo - Dr. Brian J. Bailey - E-Book

Detrás del Velo E-Book

Dr. Brian J. Bailey

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Beschreibung

El Dr. Brian Bailey hábilmente integra muchos años de experiencia en el ministerio con una profundidad única de conocimiento de la Biblia, haciendo de este comentario del libro de Hebreos un tesoro para cualquier estudiante de las Escrituras. Al usar este libro como guía de estudio, usted será mentalmente y espiritualmente ensanchado a través de la explicación de verdades como la excelencia de Cristo sobre todo lo demás, y el verdadero y vivo Camino por el que podemos entrar detrás del velo a Su misma presencia.

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Veröffentlichungsjahr: 2019

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DETRÁS DEL VELO

Una exposición de la Epístola a los

HEBREOS

 

Brian J. Bailey

Título original:

Within the Veil

Copyright © 2001 Brian J. Bailey

All rights reserved under International Copyright Law.

Versión 1.2 en inglés (2022)

Título en español:

Detrás del Velo

Copyright © 2001, 2007 Brian J. Bailey

Todos los derechos reservados.

Versión 3.0 en español

Traducción al español por Verónica Lozada de Roque.

Primera edición en español por Pastor Enrique Carbajal, Conchita Masters y Mercy Alarid.

Segunda edición en español por Instituto Bíblico Jesucristo, Guatemala, febrero 2008.

Tercera edición en español por Luisa Baldwin, revisado en noviembre 2020

Diseño de portada Carla Borges y Marcela De León.

A menos que se indique lo contrario,

todas las citas bíblicas fueron tomadas

de la versión Reina-Valera 1960,

© 1960 Sociedades Bíblicas Unidas.

Publicado en formato e-book en Diciembre 2020

En los Estados Unidos de América.

ISBN versión electrónica (E-book) 1-59665-489-9

Para obtener más información comuníquese a:

Zion Christian Publishers

Un ministerio de Zion Fellowship, Inc

P.O. Box 70

Waverly, NY 14892

Tel: (607) 565-2801

Llamada sin costo: 1-877-768-7466

Fax: (607) 565-3329

www.zcpublishers.com

www.zionfellowship.org

AGRADECIMIENTOS

A Verónica Losada de Roque, quien realizó la traducción de este libro.

Al Pastor Enrique Carbajal, Conchita Masters y Mercy Alarid, por la corrección del manuscrito de este libro.

A Carla Borges y Marcela de León, quienes diseñaron la portada de este libro.

Al equipo de Zion Christian Publishers, Carla Borges, David Kropf, Luisa Baldwin, Hannah Schrock y Suzanne Ying por su colaboración en el formato final de este libro y la impresión.

Deseamos extender nuestra gratitud a todos ustedes ya que sin todas sus horas de arduo trabajo la publicación de este libro no hubiera sido posible.  Estamos verdaderamente agradecidos por su diligencia, creatividad y excelente labor en la compilación de este libro para la gloria del Señor.

INTRODUCCIÓN

Bienvenidos al estudio de la Epístola del Apóstol Pablo a los Hebreos. El tema de nuestro estudio será “Detrás del Velo”. Por lo tanto, el propósito final en este estudio no es simplemente entender el mensaje de Hebreos, sino experimentarlo. El Tema “Detrás del Velo” es muy precioso. El Velo se relaciona con el Tabernáculo de Moisés, el cual contaba con tres secciones: el Atrio Exterior, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo –donde moraba la gloria de Dios–. Un velo separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo. Este velo, le impedía al hombre entrar a la plenitud de la presencia de Dios.

En el Antiguo Testamento, solamente el Sumo Sacerdote podía entrar detrás del velo una vez al año, en el día de la Expiación. El Espíritu Santo daba a entender por medio de este velo, que el camino a la presencia de Dios aún no estaba abierto. Mientras el Antiguo Testamento todavía estaba en vigencia, el camino al Lugar Santísimo aún no había sido revelado. Fue necesario que el Señor Jesucristo derramara Su sangre para abrir el camino que nos permite entrar detrás del velo a la presencia de Dios. Este es el tema central de Hebreos y, también, es la razón por la cual la epístola es tan sagrada. La Epístola a los Hebreos nos muestra cuán superior es el Nuevo Pacto, comparado con el Antiguo Pacto.

Autor

La primera pregunta que surge cuando leemos Hebreos es: ¿Quién es el autor? Hebreos es diferente a todas las otras epístolas, ya que el nombre del autor no aparece escrito. Por esta razón, se ha especulado mucho con respecto al autor. Generalmente, se asume que el Apóstol Pablo fue el escritor de Hebreos, pero esto ha sido puesto en duda por algunos eruditos de la Biblia por varias razones.

Además de la ausencia del saludo usual de Pablo, se ha argumentado que el estilo de Hebreos es diferente a los otros escritos de Pablo. Sin embargo, el estilo de Apocalipsis y de la tercera epístola de Juan también son distintos aunque fueron escritos por el mismo autor. Así que, poniendo a un lado estas objeciones, ¿Quién más pudo haber escrito Hebreos, sino Pablo? Debemos admitir que no hay otro autor en el Nuevo Testamento, a excepción de Pablo, que haya tenido la capacidad de escribirla.

Consideremos a los escritores del Nuevo Testamento: Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Santiago, Pedro, Judas y Pablo. Por consentimiento común, se ha determinado que ni Mateo, ni Marcos, ni Lucas tenían la habilidad para escribir Hebreos. En cuanto al apóstol Juan, la epístola a los Hebreos es sumamente diferente a Juan. Juan es sencillo y escribe desde el ámbito de la revelación pero Hebreos es un estudio muy elaborado y profundo extraído del Antiguo Testamento. Al igual, no pudo haber sido escrita por Santiago o Judas, ya que sus epístolas difieren grandemente de Hebreos.

Ciertamente, Pedro tampoco fue el escritor, ya que él mismo reconoce que las epístolas de Pablo estaban a un nivel espiritual más alto. Pedro dice en 2 Pedro 3:16, que algunos de los escritos de Pablo eran “difíciles de entender”. Si Pedro pensaba que las epístolas de Pablo eran difíciles de entender, seguramente no habría sido capaz de escribir Hebreos, que es el más complejo de todos los libros, con excepción de Apocalipsis. Por lo tanto, debemos concluir que ninguno de los escritores del Nuevo Testamento, tuvo la habilidad necesaria para escribir Hebreos, a excepción de Pablo.

Retrocediendo al año 150 d.C., Panteneo de Alejandría –un respetado maestro de su tiempo– acreditó la autoría de Hebreos a Pablo. Esto ocurrió solamente ochenta años después de la muerte de Pablo. También existen evidencias internas que favorecen a Pablo como el escritor de esta carta. En Hebreos 10:34 el autor declara: “Porque os compadecisteis de mí en mis cadenas”. Por lo tanto, el escritor fue alguien que estuvo en prisión. Este hecho apunta nuevamente a Pablo, ya que él había estado en prisión y había escrito un buen número de epístolas inspiradas mientras estuvo cautivo. El escritor también estaba relacionado con Timoteo, ya que dice en Hebreos 13:23: “Sabed que está en libertad nuestro hermano Timoteo, con el cual, si viniere pronto, iré a veros”. Por lo tanto, este hecho señala nuevamente a Pablo como el autor, quien fue amigo íntimo y padre espiritual de Timoteo.

Naturalmente, el estilo que Pablo usó para escribir Hebreos, difiere de sus otras epístolas debido a que le estaba escribiendo a los judíos y sus otras epístolas fueron escritas para los gentiles. En esas epístolas él siempre comenzó con su nombre: “Pablo, apóstol de Jesucristo”. Pablo evitaría utilizar esas palabras al escribirle a la congregación judía. En lugar de esto, él comenzó con el nombre de Dios: “Dios, habiendo hablado muchas veces...”. Habría sido inaceptable para los hebreos, si el Apóstol Pablo hubiese incluido su propio nombre, después del nombre de Dios.

Por lo tanto, si tomamos en cuenta la audiencia a la cual estaba dirigida, y consideramos la extraordinaria erudición y conocimiento de la ley judía del Antiguo Testamento que esta epístola nos proporciona, debemos concluir que debió haber sido el Apóstol Pablo quien la escribió. Muchos de los padres de la Iglesia Primitiva atestiguan esto. Nadie más que Pablo, pudo haber sido capaz de escribir esta obra maestra. Él fue, no solamente el maestro de los gentiles, sino también el maestro de la Iglesia entera. Pablo, quién fue capaz de escribir la elaborada epístola a los Romanos, sin duda, también habría tenido la capacidad de escribir Hebreos.

UN RESUMEN DE HEBREOS

Ahora, daremos un breve vistazo al bosquejo de Hebreos, recordando en todo momento el tema principal de Pablo: “Detrás del velo”. El apóstol quiere probar en esta epístola que el Nuevo Pacto es mucho mayor que el Antiguo Pacto. Por lo tanto, en la primera parte, Pablo comienza presentando la grandeza del Autor del Nuevo Pacto el Hijo de Dios mismo.

Cristo es superior a los profetas y a los ángeles

Sección 1 (1:1-14)

En el capítulo 1, versículo 1, Pablo recuerda a los hebreos que Dios habló en tiempos pasados por los profetas, pero ahora Él nos está hablando a través de Su Hijo. Por ende, Pablo declara a los hebreos siete maneras en las que Cristo es superior a los profetas (1:1-3). Luego, en el capítulo1, versículos 4 al14, Pablo muestra diez maneras en las que Cristo es mucho mayor que los ángeles.

La primera advertencia

2:1-4

En el capítulo 2:1-14, encontramos la primera de cinco advertencias en el libro de Hebreos. Pablo nos insta a “poner atención” a lo que Dios está diciendo. Puedo decir que estas advertencias son terribles y no están dirigidas a los pecadores, sino a los santos. Cada una de estas advertencias, está dirigida a aquellos que pueden convertirse en apóstatas. Por lo tanto, podemos ver claramente que Pablo no creía que una vez salvo, un hombre jamás podía perderse, tampoco lo creía Cristo, ni los apóstoles, ¡tampoco nosotros debemos creerlo!

Contemplad al Hombre: Jesús

Sección 2 (2:5-18)

He titulado esta segunda sección de la epístola: “Contemplad al Hombre: Jesús”. Esto es lo que Cristo aceptó: hacerse hombre y sufrir la muerte para traer a muchos hijos a la gloria, para destruir al que tenía el imperio de la muerte (esto es, el diablo), para liberar a aquellos que estaban sujetos a esclavitud y temor, para ser un misericordioso y fiel Sumo Sacerdote, para ser la reconciliación por el pecado y para fortalecernos en nuestras tentaciones.

Cristo es superior a Moisés

Sección 3 (3:1-6)

Teniendo en mente que el Nuevo Pacto es mucho mayor que el antiguo, Pablo desarrolla el tema de que Jesús, el administrador del Nuevo Pacto, es mucho más grande que Moisés, el administrador del Antiguo Pacto. Moisés instituyó el Antiguo Pacto, el cual separaba al hombre de la presencia de Dios por un velo, pero Cristo trajo el Nuevo Pacto con el cual quitó el velo.

La segunda advertencia

3:7-4:13

La sección 3 es seguida inmediatamente por una segunda advertencia: “No quedarnos cortos en alcanzar y entrar en el reposo de Dios”. Este es otro punto que debemos entender. Al apóstol Pablo le preocupaba que los lectores de esta epístola no alcanzaran los propósitos de Dios para su vida. No solamente quería que sus oyentes llegaran al cielo, también deseaba que terminaran la misión para su vida aquí en la tierra. De otra manera, su galardón en los cielos sería pequeño.

Cristo es mucho mayor que Aarón

Sección 4 (4:14-5:10)

Como ustedes recordarán, Aarón fue el primer sumo sacerdote en el orden levítico. Él fue el primer sumo sacerdote del Antiguo Pacto. La idea presentada aquí, es que el Hijo de Dios es mucho más grande que Aarón y todo lo que él representa. El ministerio de Aarón cesaba con la muerte, pero el ministerio de Cristo continúa para siempre.

La tercera advertencia

5:11-6:20

La advertencia que se nos da en esta sección es en contra de la pereza y la apostasía. Los creyentes hebreos se habían vuelto “Tardos para oír”. Ellos estaban satisfechos y contentos con las verdades elementales del cristianismo. Pablo los exhorta a ir más allá de los principios básicos de la fe, y a “Continuar hacia la perfección”. En lugar de dar hierbas aromáticas (los frutos del Espíritu), ellos estaban produciendo espinas y abrojos (las obras de la carne). La triste verdad es que cuando los creyentes se rehúsan a continuar, se degeneran y pierden todo su gozo.

El sacerdocio según el orden de Melquisedec

Sección 5 (7:1-28)

Después de la muerte de Cristo, el sacerdocio levítico terminó y fue instituido un nuevo sacerdocio, según el orden de Melquisedec.

Un nuevo santuario y un Nuevo Pacto

Sección 6 (8:1-13)

Obviamente, si existe un nuevo pacto y un nuevo sacerdocio, también debe haber un nuevo santuario.

La sangre de Cristo es superior a la sangre de animales

Sección 7 (9:1-28)

Un pacto (o testamento) está basado en la muerte del testador. Un testamento no entra en vigor hasta que aquel que lo ha escrito, muere. Jesucristo es el Testador del Nuevo Testamento. Él es Aquel que delegó todas las bendiciones de los cielos a Su pueblo, pero la herencia no entró en vigor hasta que Él murió. El Antiguo Testamento fue fundado sobre la sangre, sobre la muerte de animales. Pero la sangre de los animales no puede compararse con la sangre de Dios. Así que Pablo hace la observación que la sangre de Cristo es, por mucho, superior a la sangre de los animales. Muchos de los creyentes hebreos, continuaron en su tradición del sacrificio de animales, pero Pablo les hace ver que con un sólo sacrificio, Cristo ha borrado para siempre nuestros pecados.

El camino nuevo y vivo

Sección 8 (10:1-20)

El camino nuevo y vivo es cruzar a través del velo al Lugar Santísimo con Dios. No debemos conformarnos con una relación con Dios en el Atrio o en el Lugar Santo, como muchos de los creyentes hebreos estaban dispuestos a hacerlo. En lugar de avanzar en su caminata cristiana, muchos de ellos estaban muriendo en el desierto. Ellos se contentaron con instalarse en la posición espiritual que habían alcanzado, y ya no continuaron hacia su destino final. Este destino está detrás del velo. Cristo ha abierto un camino para que Su pueblo entre al Lugar Santísimo, a la plenitud de Su presencia, al reposo total y a la madurez plena.

La vida en el Lugar Santísimo

Sección 9 (10:21-25)

Este es el bendito lugar en donde queremos morar continuamente. Aquí, nuestra conciencia está en completa paz y experimentamos la plenitud de la gloria de Dios. La redención total se encuentra detrás del velo, en el Lugar Santísimo.

La cuarta advertencia

10:26-39

Más adelante en el libro, encontramos la cuarta advertencia. Esta advertencia es en contra del pecado voluntario y de retroceder. Podríamos pensar que si alguien ha avanzado tan lejos, seguramente ya no hay peligro de retroceder. Pero, lamentablemente, en cualquier punto en la vida cristiana, uno puede retroceder y regresar a las viejas costumbres.

El testimonio de la fe

Sección 10 (11:1-40)

En el capítulo 11, encontramos el famoso capítulo de la fe y los héroes de la fe. Debido a que los creyentes hebreos mantenían muchos de sus antiguos rituales religiosos, Pablo enfatizó la fe únicamente en Cristo para salvación y perfección.

La paciencia de la esperanza

Sección 11 (12:1-13)

En esta sección, Pablo insta a los hebreos a “Despojarse de todo peso”, para poder correr hacia la meta y terminar la carrera.

La quinta advertencia

12:14-29

La advertencia final de Pablo es para que los creyentes no permitan que en su corazón crezca la amargura y en consecuencia, rechacen a Jesús. Él advierte: “Mirad que no desechéis al que habla [...] desde los cielos”.

El amor y las buenas obras

Sección 12 (13:1-25)

En conclusión, podemos ver que el amor y las buenas obras son los frutos del hombre o la mujer que vive en el Lugar Santísimo con Dios.

SECCIÓN 1

CRISTO: SUPERIOR A LOS PROFETAS Y A LOS ÁNGELES (1:1-14)

CRISTO ES SUPERIOR A LOS PROFETAS

1:1-13 “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”.

En esta epístola, el Apóstol Pablo busca probar que el Nuevo Pacto es mucho más grande que el antiguo. De modo que, lo primero que hace es presentar al Autor del Nuevo Pacto: el mismo Hijo de Dios.

“Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas”. En todo el Antiguo Testamento, el medio que Dios utilizó para hablar a los hijos de Israel fue los profetas. Dios habló a los padres por medio de los profetas. Pero ahora, Pablo explica que: “En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo”. El punto que Pablo quiere reafirmar a los hebreos en los versículos 2 y 3, es que el Hijo de Dios es mucho más grande que todos los profetas. Por lo tanto, para que la superioridad de Cristo sobre todos los profetas pueda ser comprendida, Pablo hace siete grandes aseveraciones acerca de Él.

1) Él es el heredero de todo

La primera de las siete grandes aseveraciones de la superioridad de Cristo, es que Él es el “Heredero de todo”. El tema contenido aquí es el de la herencia. ¿Cuál es la diferencia entre la herencia de un profeta y la herencia del Hijo de Dios? A Daniel el profeta se le dijo: “Tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días” (Dn. 12:13). A Daniel le fue mostrado, que su herencia estaba en un lugar específico en el cielo, pero el Hijo de Dios es el heredero de todo en el cielo. Todo le pertenece al Hijo. Toda potestad le ha sido dada a Él en los cielos y en la tierra (Mt. 28:18; Fil. 2:9-11). Cristo es el heredero de todo. En contraste, la recompensa de un profeta o un santo de Dios es permanecer firme en el lugar específico que Dios ha señalado para él, desde antes de la fundación del mundo.

2) Y por quien asimismo hizo el universo

El Hijo de Dios fue el co-Creador de todo el universo. Las Escrituras establecen claramente que el Padre creó todas las cosas por medio de Cristo Jesús. (Ef. 3:9; Jn. 1:3, 10). Así que, ¿Cómo se puede comparar al Creador con un profeta? Los profetas solamente declararon que Él hizo el universo, pero Aquel que lo creó, es mucho mayor que los profetas que afirmaron que Él lo hizo. En Génesis 1:26, Moisés declaró que Dios es el Creador. Jeremías también declaró que Dios hizo el cielo y la tierra (Jer. 32:17). Del mismo modo, los profetas simplemente señalaron a Dios como el Creador. Pero el Hijo de Dios creó todo, incluyendo a los ángeles y a los profetas (Col.  1:15-18).

3) El resplandor de la gloria del Padre

El Hijo de Dios es el resplandor de Su gloria. Cristo es la fuente de toda la luz. Él es la fuente de toda la gloria. El único profeta que probó y reflejó esta gloria fue Moisés. Moisés no tenía gloria propia. Él reflejaba la gloria que Cristo había puesto sobre él, mientras estaba recreándose en la presencia de Dios en el monte Sinaí. Es muy importante ver la diferencia entre Moisés y Cristo en la esfera de la gloria. El rostro de Moisés resplandecía con la gloria de Dios. Esta gloria fue puesta sobre Moisés, pero no se originó en él (Ex. 34:28-35). Dios también ha prometido a la Iglesia de los últimos días que “Su gloria será vista sobre ti (la Iglesia)” (Is. 60:1) Esto lo confirma Pablo en 1 Corintios 3:7-10. La gloria de Dios que experimentó Moisés será manifestada en una forma aún mayor en el avivamiento de los últimos días.

Cristo es la fuente de toda la luz y de toda la gloria. La gloria no se origina en los profetas o en nosotros. Hay un peligro al pensar que la gloria y el poder son algo que reside en nosotros mismos. Una vez, cuando yo estaba en una conferencia de pastores en Nueva Zelanda, hubo una amonestación profética sobre este asunto. El Espíritu advirtió: “Recuerda siempre que solamente eres un canal; tú no eres la fuente”. A través de los años, he visto a personas destruidas, debido a que pensaron que la fuente residía en ellos. La fuente es Cristo Jesús solamente. Cristo en nosotros es la fuente. Por lo tanto, existe una advertencia para que cada uno de nosotros caminemos en humildad y que siempre reconozcamos quién es nuestra fuente de poder.

4) La imagen misma de Su sustancia

Cada uno de los profetas manifestó cierto aspecto de la naturaleza de Dios. Por ejemplo, Moisés fue reconocido por su mansedumbre y Jeremías, por su compasión. A veces se ha dicho que Jeremías tenía el corazón de una mujer porque era muy, pero muy sensible. Juan, el apóstol, manifestó el amor de Cristo. Pablo mostró el atributo de la clemencia (1 Ti. 1:16).

Sin embargo, Cristo manifestó perfectamente al Padre en todos los aspectos, tanto que pudodeclararle a Felipe “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn.  14:9). Jesús es la réplica perfecta del Padre. La palabra imagen literalmente significa un sello o impresión.

Antiguamente los hombres presionaban un sello sobre cera fundida y la imagen exacta del sello quedaba sobre la cera. Esto es lo que significa realmente “La imagen misma de Su sustancia”. Cristo es totalmente similar al Padre en cada detalle, y esto no puede decirse de ninguna otra persona.

5) Sustenta todas las cosas con la Palabra de Su poder

Pablo repite estas mismas verdades en Colosenses 1:15-17 cuando dijo: “Él [Cristo] es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que están en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten”. Así que, por un momento examinemos la palabra subsisten.

Un amigo mío estaba enseñando una clase a estudiantes universitarios, acerca del tema de la creación. Él les dijo a los estudiantes: “La madera de este escritorio tiene suficiente poder atómico como para destruir este edificio: ¿Qué piensan ustedes que mantiene unidos estos átomos? Los científicos no saben qué mantiene unidos a los átomos, así que ellos le han llamado ‘el factor X’”.

El factor X es Cristo porque todo se mantiene unido por Él. No hay una explicación científica. Cuando los científicos no saben la respuesta utilizan una “X”. Solamente Pablo fue capaz de explicar el factor “X”. Él dijo: “Todo está sostenido por la Palabra de Dios”. Todas las cosas subsisten o están unidas por Cristo. Esta es una verdad extraordinaria.

El poder de los profetas era muy limitado. Moisés le habló a la roca y el agua brotó. Elías le habló al cielo y descendió fuego. No obstante, el poder de ellos no se compara con el poder de Cristo, quien sostiene a todo el universo en armonía por Su Palabra. Josué, literalmente le ordenó al sol detenerse. Sin embargo, los decretos de aquellos antiguos profetas solamente tenían poder, debido a que estaban sustentados por la Palabra de Cristo. Los profetas hablaron por Su mandato. Cuando Josué ordenó: “Sol, detente”, Cristo dijo: “Sol, Josué ha hablado. Detente”.

6) Él efectuó la purificación de nuestros pecados”

Todos los profetas tenían que ser purificados de sus pecados por Dios. Todo el capítulo seis de Isaías atrae nuestra atención con respecto a esto. Isaías clamó: “¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos”. Entonces, uno de los serafines tomó un carbón encendido y tocó sus labios y dijo: “Es quitada tu culpa y limpio tu pecado” (Is. 6:5-7). Esto fue realizado en el poder del futuro sacrificio de Cristo. En el Antiguo Testamento, Dios podía limpiar y perdonar el pecado porque Él estaba viendo el sacrificio que haría Su Hijo sobre la cruz. Los pecados de los profetas tuvieron que ser limpiados y pagados por el Único que estaba sin pecado.

La diferencia entre los profetas y Cristo es que ellos necesitaban ser purificados, mientras que Cristo fue quien realizó la purificación. En este sentido, no puede haber ninguna comparación.

7) Se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas

Ninguno de los profetas fueron reyes (a excepción de Moisés y David). De Moisés se nos dice que fue rey en Jesurún (Dt. 33:5). Sabemos que David fue rey. Sin embargo, Cristo no es solamente rey, sino Él es: “El Rey de reyes y El Señor de señores” como lo establece Juan en Apocalipsis 19:16. En Salmos 24:8, Él es llamado “El Rey de Gloria”. Cristo no es solamente el rey de Israel, él es el gran Rey sobre toda la tierra (Sal. 47:2). Su nombre está por encima de todo nombre en los cielos, y en la tierra y debajo de la tierra (Fil. 2:9-11). Su posición única, a la diestra del Padre, nunca ha sido ofrecida a ningún profeta. Nunca, en ningún momento, el Padre ha dicho esto a ninguno de sus ángeles en el cielo: “Siéntate a mi diestra” (He. 1:13).

Recordando el tema “detrás del velo”, Pablo está presentando en el primer capítulo la grandeza de Aquel que abrió el velo, el mismo Hijo de Dios. En los versículos del 1 al 3, él abre y expone cuánto más grande es Cristo que los profetas. Luego, él continúa en los versículos del 4 al 14, mostrando cuánto mayor es Cristo que los ángeles. Revisemos ahora los siete puntos en los que Pablo presenta a Cristo como superior a los profetas.

Cristo es superior a los profetas porque:

1)  El Hijo hereda todo el cielo. Los profetas sólo heredan un lugar en el cielo.

2)  El Hijo hizo el universo. Los profetas sólo declararon que Él lo hizo.

3)  El Hijo es la fuente de la gloria. Los profetas sólo tuvieron algo de Su gloria en ellos.

4)  Los profetas manifestaron ciertos aspectos de la naturaleza de Dios. El Hijo expresó todas las facetas. Él es la réplica perfecta del Padre.

5)  Los profetas hablaron creativamente. El Hijo hizo la creación. Aun los átomos se mantienen unidos por la Palabra de Cristo.

6)  Los profetas necesitaban la purificación de sus pecados. El Hijo de Dios, quien no tiene pecado, limpió los pecados de ellos y los nuestros.

7)  La posición única del Hijo a la diestra del Padre jamás fue ofrecida a algún profeta.

CRISTO ES SUPERIOR A LOS ÁNGELES

1) Tiene “más excelente nombre” que los ángeles

1:4 “Hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.”. Los ángeles jugaron un papel muy importante en el Antiguo Testamento, especialmente en la entrega de la ley (vea Hch. 7:53). Los israelitas miraban a estos ángeles con un gran temor reverente (Ex. 23:20-23). Las intervenciones de las huestes angélicas estaban entretejidas en la historia de Israel. Sin embargo, el Hijo es digno de mucha más honra que los ángeles, porque Él es Aquel quien controlala historia.

El Hijo de Dios emitió la Ley, que a menudo fue entregada por los ángeles a los profetas. Su Nombre está sobre cualquier otro nombre en los cielos o en la tierra (Fil. 2:9-11; Mt. 28:18).

De acuerdo con la forma de pensar de los judíos, un nombre revelaba la naturaleza esencial de la persona, y también podía expresar rango o dignidad. Cristo tuvo un nombre más excelente que los ángeles, porque Él era esencialmente más excelente en todos los sentidos.

2)“Mi hijo eres tú” no fue dicho a los ángeles

1:5“Porque ¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú…”. Hay una gran diferencia entre un ángel que es creado y Cristo, quien es la misma sustancia del Padre y quien proviene del Padre. Este título único “Mi Hijo”, pertenece solamente al Señor Jesucristo. Es verdad que los ángeles fueron llamados “hijos de Dios” en Job 38:7. El Padre tiene muchos “hijos” por creación o adopción, pero Él tiene solamente un Hijo. En el río Jordán el Padre habló muy claramente: “Este es mi Hijo amado”. En Romanos 1:4, Pablo dijo: “Que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de Santidad [o por el Espíritu Santo]”.

3) Él es el Primogénito y Unigénito del Padre

“Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo”. Cristo es el primogénito del Padre. En Juan 1:18 se nos dice: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”. Aquí tenemos un entendimiento del nacimiento de Cristo (si es posible decir esto), en el sentido de que Él procedió del seno del Padre. Cristo siempre existió en el seno del Padre, pero hubo un momento (mucho antes de la creación), en el cual el Hijo salió del Padre. El Espíritu de profecía lo hace muy claro en el libro de Proverbios 8:22-30. Cristo testificó: “Porque yo de Dios he salido, y he venido” (Jn. 8:42;  16:28), y “Verdaderamente salí de ti” (Jn. 17:8). Los ángeles son creados al igual que el hombre. Sin embargo, el Hijo es el único engendrado por el Padre. El Hijo de Dios es Dios, y es igual a Dios (Jn. 1:1; 5:18). ¡Solamente el Hijo es Deidad!

4) “Adórenle todos los ángeles de Dios”

1:6 “Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios”. Dios mandó a todos los ángeles a adorar a Cristo, pero Cristo nuncarindióhomenaje a los ángeles. Esta es, en sí misma, una amplia prueba de la superioridad de Cristo sobre los ángeles. Solamente Cristo es digno de adoración. Los hombres y los ángeles nunca deben de ser adorados.

El Apóstol Pablo nos advierte en Colosenses 2:18: “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles”. Debemos de tener muy claro este punto, porque en cada avivamiento hay visitaciones angélicas, y existe la tendencia de involucrarse demasiado en los fenómenos angélicos, en lugar del Señor. Hoy, se han escrito algunos libros sobre los ángeles que producen un deseo desmedido por ver ángeles. Si deseamos ver a alguien deberíamos desear ver a Cristo. Toda la atención debe de estar dirigida a Cristo y no a los ángeles o a los hombres. Una cosa es que el Señor escoja enviar un ángel, pero nuestro deseo siempre debe estar enfocado en el Señor y no en los fenómenos angélicos. No obstante, veamos el lado positivo del tema de los ángeles.

1:7 “Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego”. El Apóstol Pablo está citando el Salmo 104:4. Los ángeles no son una deidad. Ellos solamente son mensajeros celestiales con tareas especiales que deben de cumplir. Los ángeles están subordinados a Dios como los hombres también lo están. Los ángeles son espíritus, y debido a que son espíritus, tienen la habilidad para transformarse en hombres. Esto lo podemos ver en Hebreos 13:2 donde se establece: “No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos sin saberlo, hospedaron ángeles”. Cuando usted ve un ángel en su forma espiritual, tiene manos, perodefinitivamente, también tiene alas y está vestido con vestiduras blancas. Los ángeles son muy radiantes, con una fuerza tremenda en su rostro. Obviamente, nadie estaría hospedando a un ángel sin saberlo si un ser con alas llama a la puerta. Los ángeles tienen la habilidad sobrenatural de transformarse en seres humanos.

Un pastor de Escocia amigo mío vivía con dos o tres ancianos de la Iglesia. En una ocasión, estaban en el campo en un área montañosa y desde su cabaña se podía mirar a una gran distancia. No existían otras casas alrededor. Él y los ancianos estaban allí en un breve retiro, estudiando el libro de Ezequiel. Estaban teniendo algunas dificultades en su estudio cuando, repentinamente, oyeron que alguien tocaba la puerta. Después de que invitaron amistosamente al visitante a pasar, él les preguntó: “¿Qué están haciendo?” y ellos contestaron: “Estamos estudiando el libro de Ezequiel, ¿quieres acompañarnos?” Él contestó: “Con gusto”. Para su asombro, el invitado comenzó a abrir y a exponer todos los capítulos relevantes de Ezequiel. Después de un rato, el visitante les dijo: “Se me está haciendo tarde, debo retirarme”. Así que los hermanos se levantaron junto con él, y le acompañaron a la puerta, despidiéndose cada uno de ellos.

De repente, se dijeron el uno al otro: “¡No le ofrecimos al visitante nada de comer ni de beber; qué poco hospitalarios hemos sido!”. No habían transcurrido más que unos cuantos segundos, cuando abrieron la puerta nuevamente, pero el visitante había desaparecido de la vista de ellos. Entonces, la palabra que vino a ellos fue: “Algunos sin saberlo han hospedado ángeles”.

La Escritura también nos enseña a probar o a desafiar las visitaciones angélicas como lo hizo Josué (Jos. 5:13 15) ya que algunas veces las personas son visitadas por ángeles caídos. Sólo los ángeles falsos reciben adoración; los verdaderos no la reciben (Ap. 22:8-9). Los ángeles caídos no se especializan en la humildad. Las personas que han tenido encuentros con ellos pueden decir todos sus nombres, ya que ellos están muy dispuestos a revelar, no solamente sus nombres, sino también una gran cantidad de “información”. Por lo tanto, debemos asegurarnos de no entrar en contacto con el campamento equivocado. El mormonismo es el resultado de la visitación de un ángel caído a Joseph Smith. Él debió haber desafiado a este ángel.

5) “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo”

1:8 “Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino” (ver Sal. 45:6). A los ángeles nunca se les llama “Dios”. Solamente el Hijo tiene este título. Asimismo, nunca se sugirió que los ángeles deberían tomar el trono del reino (ver He. 2:5).

6) “Te ungió Dios... más que a tus compañeros”

1:9 “Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”. Aquí Cristo se distingue de entre todos Sus hermanos, todos los profetas y todos los ángeles. El Padre lo ha ungido por encima de todos Sus hermanos, incluyendo a los ángeles. Cristo ama la justicia y aborrece la iniquidad. El problema en la Iglesia es que mucha gente ama la justicia pero no aborrece la maldad. Esto es bastante común en la vida cristiana. Por lo tanto, haríamos bien en meditar acerca de esto. Amar la justicia y aborrecer la maldad es la clave para el gozo. También es la clave para tener una unción especial. A menudo, cuando una persona no tiene gozo, es porque no aborrece la iniquidad.

7) “Y: Tú, oh señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos...”

1:10 “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos”. Nuevamente, el Hijo de Dios es exaltado como el Creador de los cielos y de la tierra. Esto concuerda con Colosenses 1:15-18, pero me gustaría repasar el versículo 16 una vez más: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades, todo fue creado por medio de él y para él”. Es primordial comprender que Jesucristo es el co-Creador del Universo. Esto se ve claramente en Génesis 1:26, donde se usa la pluralidad de Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. El asunto no es que Dios esté creando, sino que el Padre y el Hijo están creando el Universo juntos. Dios creó todas las cosas por medio de Cristo Jesús (Ef. 3:9), por Su Palabra. Ciertamente, Cristo es superior a los ángeles, porque Él los creó a ellos.