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PREMIO MIGUEL DE CERVANTES DE LAS LETRAS 2014 Vinculada a "Señas de identidad" tanto por lo que tiene de continuación de un proyecto literario y de exploración personal como por lo de ruptura con aquélla supone, "Don Julián" -publicada por primera vez en 1970 como "Reivindicación del conde don Julián"- es una pieza clave en la obra de Juan Goytisolo. Centrada significativamente en torno a la mítica figura del conde godo que abrió la puerta de la Península a los árabes, la novela es a la vez instrumento y testimonio literario de una valiente toma de postura, de una ruptura con las referencias y mitos creadores de la propia experiencia orientada a clausurar una vía y emprender un nuevo camino tanto en el ámbito intelectual como en el de la creación.
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Seitenzahl: 284
Veröffentlichungsjahr: 2015
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Juan Goytisolo
Don Julián
Uno
Dos
Tres
Cuatro
Advertencia
Créditos
En lucha con los Bizantinos y los Bereberes, los caudillos militares árabes van extendiendo sus dominios africanos y ya en el año 682 Uqba había llegado al Atlántico, pero no pudo ocupar Tánger, obligado a desviarse hacia el Atlas por un misterioso personaje al que los historiadores musulmanes llaman casi siempre Ulyan y que probablemente se llamara Julián o quizás Urbano, Ulbán o Bulian. De él se iba a apoderar pronto la leyenda con el nombre de «Conde don Julián» y, en realidad, no sabemos si era berberisco, godo o bizantino, si gobernaba Septem como conde porque la plaza dependía del Reino visigodo, si era un exarca o gobernador que dependía del Imperio de Bizancio o si, como parece más probable, era un bereber señor de la tribu católica de Gomera...
L. G. de V.: Historia de España
Maldita sea la saña del traidor Julián ca mucho fue perseverada; maldita sea la su ira, ca mucho fue dura et mala, ca sandio fue él con su ravia et corajoso con su incha, antuviado con su locura, oblidado de lealdad, desacordado de la ley, despreciador de Dios, cruel en sí mismo, matador de su señor, enemigo de su casa, destroidor de su tierra, culpado et alevoso et traidor contra todos los suyos; amargo es el su nombre en la boca de quil nombra; duelo et pesar faze la sua remenbranca en el coracon daquel quel emienta; e el su nombre siempre será maldito de quantos del fablaren.
ALFONSO XEL SABIO: Crónica General
Je voudrais trouver un crime dont l’effet perpétuel agît, même quand je n’agirais plus, en sorte qu’il n’y eêt pas un seul instant de ma vie, où, même en dormant, je ne fusse cause d’un désordre quelconque, et que ce désordre put s’étendre au point qu’il entraînât une corruption générale ou un dérangement si formel qu’au delà même de ma vie l’effet s’en prolongeât encore.
D. A. F. de SADE
Je songeais à Tanger dont la proximité me fascinait et le prestige de cette ville, plutôt repaire de traîtres.
JEAN GENET: Journal du Voleur
tierra ingrata, entre todas espuria y mezquina, jamás volveré a ti con los ojos todavía cerrados, en la ubicuidad neblinosa del sueño, invisible por tanto y, no obstante, sutilmente insinuada : en escorzo, lejana, pero identificable en los menores detalles, dibujados ante ti, lo admites, con escrupulosidad casi maniaca : un día y otro día y otro aún : siempre igual : la nitidez de los contornos presentida, una simple maqueta de cartón, a escala reducida, de un paisaje familiar : enardecido quizá por el sol? : aborrascado tal vez por las nubes? : imposible saberlo : clima aleatorio este, sujeto a influencias mudables, opues- tas : a la dictadura versátil de los caprichosos imponderables : corrientes, depresiones, temporales, calmas súbitas que ningún meteorólogo se aventura a presagiar, expuesto siempre a la burla, al mentís : luz desvergonzada, sol sarcástico allí donde reinar debiera el horizonte bajo, el cielo hermético, el fastuoso zarpar de nubes, en flotilla insólita, como esponjas tentaculares, sombrías : la infalible doctrina suplantada por un pragmatismo una pizca decadente y escéptico : el célebre anticiclón de las Azores, subiendo bruscamente de latitud y orientando su eje en el sentido N-S, empuja hacia la zona del Estrecho los frentes fríos que discurren más al norte y que os alcanzan por su extremo meridional : el menos activo, sí, pero capaz de provocar una depresión general en toda la zona, con posibles tormentas, eventuales chubascos y quién sabe si fortuitas, abundosas precipitaciones : y el docto que había decretado cielo liso y mar llana bajo la tutela bienhechora del sol advierte horas después que el celeste chivo desmaya, palidece y se vuelve indolente, abúlico : menguado ya, entre la niebla que lo recata y que esfuma las ondas imbricadas del mar : motivo de reflexión, en cualquier caso, para el experto que, escabechado a puros laureles, anuncia por el artefacto temperaturas, humedades, presión higrométrica, velocidad del viento y precipitaciones por metro cuadrado con el aplomo y gravedad de un arúspice : el batacazo, sí señor! : patas arriba, en meros cueros! : ninguna solución sino afeitarse el bigote : como hizo el interesado en su día, en medio de la rechifla de unos pocos y la admirada conmiseración de los más : con los ojos todavía cerrados, a tres metros escasos de la luz : el diario esfuerzo de incorporarse, calzar las babuchas, caminar hacia las luminosas estrías paralelas, tirar de la correa de la persiana como quien sube agua de un pozo : sol apático? : amotinadas nubes? : luz encabritada y violenta? : tierra muerta, quimérico mar : montes costeros, marejada repetida y monótona : petrificado oleaje de montañas desiertas, asoladas, desnudas : parameras inhóspitas, dilatados yermos : reino inorgánico quemado por el fuego del estiaje, herido por los cierzos invernizos : te concedes, inmóvil, unos breves instantes de tregua : a veces, el frente frío del anticiclón de las Azores ocupa la cuenca mediterránea y se adensa como en un embudo entre las dos riberas hasta anular el paisaje : nueva Atlántida, tu patria se ha aniquilado al fin : cruel cataclismo, dulce alivio : los amigos que aún tienes se salvaron sin duda : ninguna pena pues, ningún remordimiento : otras, la niebla parece abolir la distancia : el mar convertido en lago, unido tú a la otra orilla como el feto al útero sangriento de la madre, el cordón umbilical entre los dos como una larga y ondulante serpentina : la angustia te invade : sudor frío, aleteos del corazón, palpitaciones : atrapado, preso, capsulado, digerido, expulsado : el consabido ciclo vital por los pasillos y túneles del aparato digestivo-reproductor, destino último de la célula, de todo organismo vivo : abres un ojo : techo escamado por la humedad, paredes vacuas, el día que aguarda tras la cortina, caja de Pandora : maniatado bajo la guillotina : un minuto más, señor verdugo : un petit instant : inventar, componer, mentir, fabular : repetir la proeza de Sherezada durante sus mil y una noches escuetas, inexorables : érase una vez un precioso niño, el más exquisito que la mente humana pueda imaginar : Caperucito Rojo y el lobo feroz, nueva versión sicoanalítica con mutilaciones, fetichismo, sangre : despierto ya del todo : ojos abiertos, vista atenta a los juegos y trampantojos de la luz en el cielorraso : un leve esfuerzo : tres metros, incorporarse, calzar las babuchas, tirar de la correa de la persiana : y : silencio, caballeros, se alza el telón : la representación empieza : el decorado es sobrio, esquemático : rocas, esquistos, granito, piedra : tierra insumisa y rebelde a la domesticada vegetación, al trabajo comunitario y gregal de las diligentes hormigas : años atrás, en los limbos de tu vasto destierro, habías considerado el alejamiento como el peor de los castigos : compensación mental, neurosis caracterizada : arduo y difícil proceso de sublimación : luego, el extrañamiento, el desamor, la indiferencia : la separación no te bastaba si no podías medirla : y el despertar ambiguo en ciudad anónima, sin saber dónde estás : dentro, fuera? : buscando ansiosamente una certidumbre : África y tu primera visita al mirador de la alcazaba, con el panorama sedante de la otra orilla y el mar equitativo entre los dos : verificación cotidiana, necesaria : última garantía de tu seguridad frente a la fiera, lejos de sus colmillos y zarpazos : los músculos bruñidos por el sol, las fauces inmóviles, agazapada siempre, al acecho de la embestida : ahí mismo : tres metros, incorporarse, calzar las babuchas, tirar de la correa de la persiana : mirando a tu alrededor en un apurado y febril inventario de tus pertenencias y bienes : dos sillas, un armario empotrado, una mesita de noche, una estufa de gas : un mapa del Imperio Jerifiano escala 1/1 000 000, impreso en Hallwag, Berna, Suiza : un grabado en colores con diferentes especies de hojas : envainadora (trigo), entera (alforjón), dentada (ortiga), digitada (castaño de Indias), verticilada (rubia) : en el respaldo de la silla : la chaqueta de pana, un pantalón de tergal, una camisa de cuadros, un suéter de lana arrugado : al pie : los zapatos, un calcetín hecho una bola, otro tendido horizontalmente, un pañuelo sucio, unos calzoncillos : en la mesita : la lámpara, un cenicero lleno de colillas, un cuaderno rojo con las cuatro tablas dibujadas detrás, un librillo de papel de fumar de los que usa Tariq para liar la hierba : nada más? : ah, la araña del techo : cuatro brazos, lágrimas de vidrio : justamente hay dos bombillas fundidas, habrá que buscar otras en el bacal : intensidad 90 vatios : incorporado ya, sin remedio, a merced del nuevo día y sus aborrecibles sorpresas : refugio de microbios, podrido hasta la médula de los huesos : un último esfuerzo, coño! : tres metros y etcétera etcétera : mientras prosigues minuciosamente el apremiante inventario : una achacosa cartera de piel, un tiqué virgen del metro de París, un cheque a cuenta de la Banque Commerciale de Maroc, dos billetes de cien dirhames, una vieja reproducción de Tariq atigrado en una chilaba alistada y con las guías de los mostachos en punta : sin contar el libro del altivo, jerifalte Poeta que, despreciando la mentida nube, a luz más cierta sube : los cautelosos pies abrigados en las babuchas, inmerso en la apaciguadora penumbra fetal, avanzando a tientas por la lenitiva matriz : para tirar de la correa con la iluminación brusca del condenado a muerte, parpadeando ciegamente bajo la cascada solar : emborronada por el calor? : enturbantada de blancas nubes? : nada de eso : el mar alegre y azul, las remotas montañas canonizadas por coronitas espumosas de niebla : tu tierra al fin : contrastada, violenta, al alcance de la mano como quien dice : el anticiclón faltó a la cita, el cielo se extiende despejado sobre las aguas bravías del Estrecho : un cielo de Madonna de Murillo con angelotes que juegan y retozan sobre el cómodo edredón de una nube : un buque desliza veloz en los lejos mientras, acodado en la ventana, romántica, lermontovianamente recitas el negro ensalmo : adiós, Madrastra inmunda, país de siervos y señores : adiós, tricornios de charol, y a ti, pueblo que los soportas : tal vez el mar del Estrecho me libre de tus guardianes : de sus ojos que todo lo ven, de sus malsines que todo lo saben : comprobando una vez más, con resignación quieta, que la invectiva no te desahoga : que la Madrastra sigue allí, agazapada, inmóvil : que la devastadora invasión no se ha producido : llamas, dolores, guerras, muertes, asolamientos, fieros males : paciencia, la hora llegará : el árabe cruel blandea jubilosamente su lanza : guerreros de pelo crespo, beduinos de pura sangre cubrirán algún día toda la espaciosa y triste España acogidos por un denso concierto de ayes, de súplicas, de lamentaciones : dormid, dormid tranquilos : nadie desconfía de ti y tu plan armoniosamente madura : reviviendo el recuerdo de tus humillaciones y agravios, acumulando gota a gota tu odio : sin Rodrigo, ni Frandina, ni Cava : nuevo conde don Julián, fraguando sombrías traiciones
abierta la ventana, la melodía irrumpe : una nota sostenida a veces, quizás un breve arpegio : tañido por la flauta pastoril de algún émulo de Pan, compañero de Baco y persecutor de ninfas : escueta, ligera, sutil : suasoria : grávida de sugerencias, invitaciones, promesas : abandono de hogar, huida al monte, vida andariega y rústica : todos los pesares y nostalgias condensados en un simple acorde que el afilador ensaya y repite día tras día : hombre joven tal vez, recién catapultado de la cábila, buscándose la vida como puede por las calles inciertas de la ciudad, por esa amable selva urbanizada, por esos tiempos procelosos : con su bicicleta, correa, suavizador, esmeril : la boca emboscada en una barba de varios días, el pantalón remendado, los faldones de la camisa por fuera : quién sabe si algún chiquillo le sigue cabizbajo, absorto, pesquisando cajetillas de cigarrillos vacías, tapones de islamizada coca-cola : mientras con su inconfundible español de rezagado morisco, de último abencerraje pregona sus méritos y aptitudes, el vasto cúmulo de sus posibilidades operativas : navajas, cuchillos, cortapapeles, raspadores, tijeras : aguardando ventanas que nunca o casi nunca se abren, antes de llevar otra vez la flauta a los labios y ejercitar especialmente para ti, se diría, la melodiosa, perspicaz tentación : augurio de una vida mejor y más libre, lejos de la funesta Península y de su aletargada fauna : con aguda y enigmática sencillez : sedativa diana que inaugura el nuevo día, compensación y antídoto del brutal despertar : apostado en el chaflán como de costumbre, fuera de tu campo de observación : probablemente a pocos metros de la tapia que rodea el agreste, descuidado solar de enfrente : terreno en venta, razón Agencia Hércules, Sanlúcar 52, Tánger : en el que, como otros días, los niños vagabundos del barrio parecen haberse dado cita : ocho o diez, esparcidos entre los escombros y arbustos, jugando a ladrones y policías de ordinario, a algún silente ceremonial críptico hoy : avanzando con varas y palos, en ecuación lacónica, hacia el severo e incipiente ministro del culto : un muchachito europeo tocado con un sombrero tejano y con dos revólveres plateados al cinto : guerrilla precoz que en abanico se despliega a través del matorral y, a una seña del jefe, se recoge y encomienda el espíritu a la divinidad improvisada y dudosa, para alzar luego, en concertada simultaneidad, los cimbreantes fustes y descargarlos con furia sobre un arborescente matojo : sobre el secreto verdosamente celado por la frondosidad inculta, objeto de su arriesgado periplo, de la nocturna y callada iniciación gnósica : visible ahora gracias a los golpes que lo impelen y expelen, lo agitan, lo zarandean : el cadáver de un gato pelón y tiñoso, rígido, que ha apurado ahí, en esa desatendida maleza, una larga y azarosa travesía llena de sinsabores, de infortunios : punto final de una desastrosa carrera de hambre, escasez, privaciones : puntapiés, persecuciones, cantazos : existencia rescatada, quién sabe, por furtivos momentos de amor : ardientes noches del invierno africano, propicias a todos los éxtasis, a todos los olvidos : roncos maullidos de prodigiosa densidad erótica que a menudo, en medio de tu sueño, te desvelan : relegados ahora por la flexible modulación de la flauta : delgada, mudable, casi en sordina : como si, abandonando los caminos trillados, el afilador tentase la suerte más lejos : hacia los descampados de la avenida de Madrid, hacia las urbanizaciones bruscamente interrumpidas por la independencia política y la consiguiente huida masiva de los inconfesados, inconfesables capitales a otras latitudes más benignas, a otros climas más serenos : y disolverse al fin en el pulso sonoro de la ciudad : el tiempo de encender un cigarrillo e ir como todas las mañanas a la cocina y abarcar de una compendiosa ojeada el díptero e himenóptero desastre, el fúnebre y renovado botín : ejemplares de diferentes especies sorprendidos por el poderoso insecticida como los habitantes de Pompeya y Herculano por la lava del rugiente volcán : muerte súbita que extiende sus voraces tentáculos por el Foro y los Terme Stabiane, el Templo de Isis y la Casa degli Amorini dorati : alas membranosas, balancines, boca chupadora perfectamente conservados entre los peristilos de columnas dóricas, los pórticos de mármol, los pompeyanos frisos : esperando la pluma del Bulwer que los inmortalice : moscas de cuerpo corto y grueso : hormigas de estilizadas formas y extremidades largas : tábanos de metamorfosis complicada y labio inferior que se prolonga en tubo : alguna abeja tal vez, alguna cucaracha : muertos en acto de servicio : digestivo o reproductor : en la euforia del opulento banquete o en implicante y morosa conjunción copulativa : en el macellum o en el lupanar : mientras aflojas el cordón de la bolsita e introduces en ella a las víctimas con ayuda de una añosa tarjeta postal : retrato de una jeune fille Árabe muy comienzos de siglo, rabiosamente coloreado a posteriori : sin olvidar por eso el cómputo, el balance aproximativo del siniestro : muertos y más muertos centrados alrededor del carnoso señuelo y de los bien dispuestos montoncillos blancos que diligentemente ingresan en el buche de la bolsita bajo los auspicios del aflojado cordón : cincuenta o cien : a tarjetazo limpio : antes de recoger, a su vez, a los otros : los excéntricos, los marginales, los periféricos : entre los cipreses de la Villa dei Misteri o en la explanada del cuartel de los gladiadores : y, borradas las huellas de la emboscada, abrir la ventana de par en par y despejar la atmósfera : con el reclamo de la doble invitación : los menudillos de gallina y el azúcar en polvo : panal de rica miel donde los golosos han muerto y mueren y morirán : para mayor provecho de la bolsa hambrienta, del cordoncillo avaro : listos ya para la introducción lateral en la chaqueta y el cotidiano paseo hasta la biblioteca del bulevar : el tiempo de que los voluntarios acudan y repetir la encerrona, a tu regreso al apartamento, unas horas más tarde : con la caterva de insectos agrupados en torno del azúcar y los menudillos : cortándoles previsoramente la retirada y rociándoles con el pulverizador de DDT : el mecanismo de captura está en marcha y te vistes y aseas en un santiamén : el embolsado tesoro impera sobre la mesa de la cocina y cuidadosamente lo depositas en el bolsillo izquierdo de la americana : sin una mirada para la costa enemiga, visible aún entre la ropa tendida del balcón y las chimeneas del vecino inmueble, cierras la puerta con el pestillo, aguardas la jaula del ascensor, sales cautelosamente a la calle
la vida de un emigrado de tu especie se compone de interrumpidas secuencias de renuente y laboriosa unidad : aunque despojada de su brillante estatuto internacional, la ciudad es crisol de todos los exilios y sus habitantes parecen acampar en un presente incierto, risueño y manirroto para algunos, austero y peliagudo para los más : probeta de intrincados experimentos químicos : de elementos de los orígenes y procedencias más dispares : burgueses precavidos, nobles elegiacos, dudosos comerciantes, especuladores fraudulentos, ejemplares de las infinitas escalas y matices de la compleja, portentosa, variopinta flora sexual : los ingredientes se yuxtaponen sin mezclarse jamás, como estratos geológicos superpuestos por el poso de los siglos o líquidos de densidad diferente que sobrenadan en la vasija experimental del científico o el estudioso : juntos sí, pero no revueltos : la gravedad específica que ejerce sobre ellos el centro común varía, como observó Fígaro, según la mayor o menor cantidad de moléculas que los integran : sólidos, líquidos y gaseosos : abajo, el sólido de los sólidos : costra del mundo, base del edificio social, sobre el cual se pisa, se anda, se sube : ni más ni menos que una piedra : en medio, el hombre líquido : corriendo y serpenteando encima del anterior : en movimiento continuo : a la caza de vacantes y empleos : hoy arroyo, mañana río : y en la cúspide, la ártica región del pensamiento : el hombre-gas, el hombre-globo : asombroso por su grandeza y su aparato y su fama : elevándose olímpicamente hacia alturas sublimes : con fuerza irresistible, como el tapón de una botella de champán : zonas bien demarcadas, reconocibles a simple vista : los beneficios de la ínclita sociedad de consumo no se manifiestan aún en esas tierras y la moda no uniforma ni iguala a los miembros de las diversas capas : así la interferencia, visible siempre, desentona más : resulta para el foráneo, para el no acostumbrado, infinitamente más brusca : el anciano ciego apoyado en el hombro de su lazarillo, zigzagueando de una acera a otra, a todas las horas del día, por todos los barrios de la ciudad : o la viejecita envuelta en una toalla raída, acurrucada contra el muro, inmóvil siempre, con la mano tendida, abierta como una estrellamar : acechando tu paso con ojillos suplicantes : muda como un reproche mudo o una muda interrogación : mientras tú tanteas los bolsillos en busca de moneda : desviando la vista y cambiando de acera cuando no tienes : o depositándola en el disco central del humano asteroide : cuyos brazos se cierran entonces sobre la presa y la engullen como si se tratara de una ostra : no sin determinar antes su valor : diez, veinte, cincuenta francos : y murmurar con voz apenas inteligible : el-hamdul-lah : interferencias estas habituales, insertas en el orden normal de las cosas, en el mecanismo que rige el buen funcionamiento del conjunto : no las improvisadas y aleatorias, y por ello mucho más temibles, del sablista de profesión, del pobre vergonzante : al que hay que escuchar y compadecer, abrumado como está el infeliz por la prodigiosa sucesión de catástrofes de toda índole que sobre él se abaten y cruelmente se ensañan en la numerosa, desdichada familia : dolores, enfermedades, accidentes que recita con voz monocorde, apelando a la magra reserva de sus fisionómicas disponibilidades : decorosamente vestido para la circunstancia con un gabán un tanto desmerecido, irregularmente abotonado y con el cuello subido hasta la altura de las orejas : las perneras del pantalón desvirtuadas por el dilatado uso y unas melancólicas y extrañas botas de gimnasta : avanzando hacia ti con grave y atormentada sonrisa : la mano derecha escapada al encuentro de la tuya, con respetuosa impaciencia : buenos días, caballero : e informarse al punto de tu firme salud de roble : contrapeso necesario, obligado, de la suya tan frágil, tan calamitosa : así asá, regularcillo nomás : el dichoso hígado, como siempre, haciendo de las suyas, jugándome una de sus malas pasadas : con el tono oficioso de quien ha pasado media vida en las antesalas y despachos de la difunta administración hispana, en instancia de vago empleo o indecisa prebenda, en solicitud de socorro improbable : contaminado del castizo y militar ambiente, del paternalismo familiar y bronco de los de tu fauna : recadero, asistente, hácelotodo de algún sátrapa más o menos estrellado o con esperanzas de estrellar : de algún tiranuelo de escalafón y plantilla, esclavo a su vez del Reglamento y de los decretos del Boletín oficial : espiándote con sus ojos móviles, escurridizos, durante la exposición del sombrío cuadro : revestido de peto, careta, guante y manopla, presto a manejar el sable : el médico me recetó unas midicinas formidables, unas asperinas inglesas : bueno, asperinas no : unas pastillas pa eso, pa el hígado : muy, piro que muy buenas : pausa : piro muy caras : diez dirhames que valen las condenadas : qué digo? : doce, doce dirhames : que alivian en seguida el mal, sí : pero dígame usté : de dónde sacar los cuartos? : y, pasando del caso personal al familiar, del singular al plural, en una más vasta y asoladora perspectiva, ponerse en guardia con el florete orientado peligrosamente hacia ti : mi mamá, la pobre, como siempre : tirando bien que mal : setinta años ya y la salud y los disgustos : y el dolor de cabeza que no la deja : que ni come la pobrecilla : un poquito de pan por la mañana, una taza de jarira por la tarde y pare usté de contar : como si estuviéramos en Ramadán : y la asperina, eso sí : dos veces al día, con un vasito de agua : de la mezquita a la casa, de la casa a la mezquita : rizando y pinsando : en sus hijos, en la familia de la cábila : gente de bien : no morralla de esa que no se sabe siquiera de donde viene : sino del país : buenicitos, tranquilitos : uno con su chapuza, otro buscándose la vida como puede, otro arreglándose los papeles en el Amalato : un poquito apurados de dinero, es verdad : el dichoso trabajo, siempre tan flojillo : piro sin perder la confianza en Dios : espirando que las cosas se arreglen, que alguna persona caritativa se acuerde de ellos y les eche una mano : y esgrimir limpiamente la espada para la estocada final : poca cosa esta vez : nada, casi nada : quince, veinte dirhames : justo para salir del paso : el tiempo preciso de esquivarte por el chaflán antes de que te descubra y topar de narices con él : avanzando hacia ti con grave y atormentada sonrisa : la mano derecha escapada al encuentro de la tuya, con respetuosa impaciencia : buenos días, caballero : y, después de informarse de tu salud, entregarse a una prolija descripción de la suya : el hígado, como de costumbre : o una trastada juguetona del riñón : la crisis pasó ya, gracias a Dios : piro la procesión va por dentro : un cálculo sí, una piedrecilla : y mamá, la pobre, pues tirando : setinta años ya y la salud y los disgustos : que ni come pinsando en sus hijos : sólo su asperina con un vasito de agua : gente buena : no morralla de ésa, sino del país : un poquito apurados de dinero, sí : piro sin perder la confianza en Dios : casi nada : para comprar unos kilos de harena : veinte, treinta dirhames : volviendo la cabeza, con verecundo rubor : el sable hundido hasta la empuñadura : en tanto que tú te escabulles por la tangente, pegado a la tapia de ladrillos del vecino solar, corriendo a todo correr : y el corazón te late con fuerza y el cansancio te oprime : como si llevaras una jauría detrás : con la vista adelantada hacia la bocacalle que debe librarte de su presencia : alcanzándola al fin con infinito alivio y chocando de nuevo con él : decorosamente vestido con un viejo gabán abotonado hasta las orejas : las perneras del pantalón desvirtuadas por el dilatado uso y unas melancólicas y extrañas botas de gimnasta : buenos días, caballero : espiándote con sus ojos móviles, escurridizos, durante la minuciosa exposición del sombrío cuadro : el hígado, sí señor : setinta años ya y la salud y los disgustos : buenecitos, tranquilitos : espirando que las cosas se arreglen : casi nada esta vez : cien dirhames : tirando prudentemente calle abajo hasta llegar al bulevar : con una cautelosa mirada hacia los bancos del paseo y el muro del ferrocarril y los establecimientos de baños : el viento hace oscilar las pencas de las palmeras y unos chiquillos apedrean el penacho de una de ellas, apuntando al copioso, bien granado racimo de dátiles : algunos automóviles circulan sin prisa, alguno que otro taxi : y el público de costumbre : parejas de turistas, los consabidos ociosos, un grupo de mujeres campesinas, tras sus borricos, camino del mercado : ninguna señal de peligro a derecha ni izquierda : alegre pues, y con moderado optimismo : lejos de su radio de acción, mientras enciendes un cigarrillo y aspiras el humo : aseverativo y concluyente : por lo que respecta a hoy te has salvado
no es sordo el mar, la erudición engaña : y las corazonadas, a menudo, también : despejado el camino, el día te pertenece : dueño proteico de tu destino, sí, y, lo que es mejor, fuera del devenir histórico : del raudo progreso que, según testigos, juvenece la faz, ayer dormida y torva, hoy floreciente y dinámica del vetusto país : estaciones de servicio y moteles, películas verdosas y extranjeras con bikini en las playas : different, yes : lleno de sabor castizo, de soleado y tipical encanto : toros, manzanillas, guitarras : luz, colorido, flamenco : embrujo sutil de las noches hispanas : populorum progressio : gracias al tacto y competencia de vuestros esclarecidos tecnócratas : próvidos celadores del secular enfermo, condenado aún, después de previsora sangría, a la inmovilidad y al reposo, a la cura de sueño, a la hídrica dieta : en vía de recuperación al fin bajo la ubicua potestad de Tonelete : abandonando el lecho, hablando a media voz, dando los primeros pasos : cortos paseos por el jardín de la clínica : sin prisas de ir al gimnasio ni de dar volteretas : con una cautela que gana diariamente nuevos prosélitos : en esos años sórdidos, con esperanza de mejoras : televisión, 600 y todas esas leches : en el andén, sí señor : apeado del tren que trabajosamente marcha : lento, pero seguro : sin reclamar su puesto en el nada eucarístico banquete : sin aspirar a las disputadas migajas : en los limbos de un tiempo sin fronteras : en el piadoso olvido : libre de seguir tus pasos donde tus pasos te lleven : de contemplar los jardincillos de la estación, el ininterrumpido ajetreo de los autocares : de sustraerte a la labia del vendedor de lotería, al celo del limpiabotas porfiado : mientras el público discurre en calma delante de ti : campesinas con sombreros trenzados, soldados de permiso, mujeres veladas, un viejo sobre un albo (dioscúrico?) caballo, algún rifeño de rostro riguroso y hermético : y el breve huracán de pronto : una inconfundible españolita que avanza elástica y ágil, como impulsada por la admiración que suscita : los masculinos ojos fijos en ella : en la brusca y candorosa insurgencia de los pechos, en el bien guardado tesoro : teológico bastión, gruta sagrada : tenaz e inexpugnable : pretexto de literarias justas, de pemanianos juegos : rebuscadas hipérboles en donde se manifiesta una vez más el natural ingenio de un pueblo singularmente dotado para el culto requiebro, el conceptual piropo : expresión cumbre de una retórica de la más rancia estirpe nacional : gachona, guapa, sultana, requetechula, faraona que eres, emperaora : en voz baja, perdiendo saliva : cumplidos que ella finge no oír o verdaderamente no oye absorta como está la criatura en la agresiva insinuación del sancta sanctorum : cerrando filas, con la guardia en alto : pasando a un metro escaso de tu mesa y ofreciendo al punto, a la especulativa reflexión, las rotundas esferas, las enjundiosas posibilidades : que oscilan y ondean con movimientos helicoidales al alejarse de ti y de cuantos no solicitados catadores ocupan la soleada terraza : imaginarios espeleólogos de la cripta, de las cavidades recónditas : residuos de la civilizadora presencia hispánica en esas tierras, algo cascados por la edad y los achaques, en la inopia operativa y mesiánica, con un sentencioso palillo entre los dientes : afrontando ahora a los bardos del vecino café : junto al horario pizarroso de los autobuses y la perfilada silueta de un hombre con un revólver tácito y elocuente : JAMES BOND, OPERACIÓN TRUENO, última semana : hasta perderse de vista y anular de golpe los remotos sueños incumplidos, las jamás satisfechas esperanzas de los broncos y bizarros carpetos : presagiadas coyundas, dulces y no cantados tientos, fecundo, genitivo soplo : enfrascados de nuevo tus paisanos en la lectura del heraldo local, en el no man’s land informativo, en la papilla dialéctica : prestigiosa muestra de vuestras realizaciones en este importante sector : discutiendo con el vecino y subrayando el evento cuando es necesario : con la voz recia, cavernosa del antiguo burócrata o jubilado suboficial : para estigmatizar las conductas irresponsables, tan frecuentes, ay, en esta hora transida de inquietudes polémicas : y reducirlas a continuación a sus justas proporciones : contagiados de la virulencia afirmativa del editorialista : avalándola con la fuerza de su carrasposa autoridad
me consta que es sólo una minoría muy restringida en tanto que tú apuras el café de un sorbo y pagas la consumición y vuelves sobre tus pasos : hacia el horario de los autobuses y la perfilada silueta del hombre del revólver : acariciado por el lucrativo sol, tan espléndido con los países subdesarrollados o en trance de desarrollo : lejos del Norte frío, de la niebla infausta : cielo bajo el cual, durante años, incomprensiblemente has vivido : nubes densas y vaharadas de humo expulsado, diríase, por chimeneas de fábricas en contenida tensión revolucionaria : reemplazadas aquí, de ordinario, por el sol diligente, por la noche serena : cuerno lunar, estrellas que brillan en luminosos batallones : a menos que venga, voluble, el anticiclón : buscando con la mirada el cartel descolorido del Croissant Rouge : al oreo de la lluvia y el viento, pero visible aún : DONNEZ VOTRE SANG, SAUVEZ UNE VIE : y precipitándote al dispensario más próximo : en la tiniebla propia del anochecer : con las gafas ahumadas y un bigote postizo : savia rica, espesa, bienhechora : embotellada, distribuida, inyectada : movimientos ondulatorios por las pléyades ganglionares, apoteosis florida : torciendo al fin por la primera bocacalle y colándote por la puerta entreabierta : habitación rectangular con los estantes llenos de productos etiquetados, parada obligada en tu paseo sin rumbo por la ciudad : consuelos y alivios para todas las cuitas, para todos los males que el viejo despacha sin prisas : mientras comenta las dominicales incidencias del campeonato nacional de liga con un futuro Di Stéfano local : mozo de una veintena de años, de agraciado aspecto, cuya rústica greña cubre apenas el moruno bonete rematado en pompón : defensa, al parecer, del juvenil equipo y con esperanzas de promoción peninsular : asiduo entre tanto, según toda evidencia, de los bares ingleses : en esas de vista gorda y ancha manga horas nocturnas inciertas, de moral acomodaticia y flexible, curiosamente situadas, consensus omnium, más allá del bien y del mal : reloj cronómetro chapado de oro, jersey de cachemira, pantalón de buen paño de Manchester : con el carné de deportista profesional que utiliza de passe-par-tout y la fotografía de la novia en la cartera : que muestra con orgullo, sin duda, en los dulcísimos instantes de abandono, de impetuosa y radiante entrega : glosando ahora la operación de menisco de Fulano y sus aleatorias consecuencias para el porvenir de la nación al tiempo que el viejo descorre la mugrienta cortina y te invita a pasar : en seguidita estoy con usté : con el cinturón aflojado ya y la vista en los estantes cargados de chismes, en la mesa camilla, en el tarro de vidrio : como todos los días después del análisis serológico : en claustrofóbica espera : con la infusa aprensión del insecto amenazado de destrucción : intuyendo la cercana y letal presencia del enemigo : del artrópodo con pinzas de cangrejo y afilado aguijón en la extremidad abdominal : de pedipalpos poco desarrollados y cuatro pares de estigmas : cuerpo cubierto de quitinosa coraza, respiración aérea, uña venenosa : durante las obligadas prácticas de Ciencias Naturales : encerrado con él en el palenque hermético : intentando escapar, resbalando, probando de nuevo, volviendo a caer : con los ojos neutros del reverendo y los alumnos clavados en ti : alborotado el ritmo de tu nunca empedernido corazón : fascinado por la rigidez de los anillados segmentos, por la brusca erección de las pinzas : mientras el viejo dispone y recarga el agudo instrumento : atrapado en la breve y exigua palestra : desviando instintivamente la mirada, rechazando la blanda y horrible visión : los infantiles rostros que constelan el tarro y la sonrisa celestial del cura : con el sordo eco de tu pasada angustia y la frente orillada de sudor : tac : ya está : inoculando poco a poco la ponzoña que se diluirá en las venas, paralizará los centros motores y nerviosos, ganará irremisiblemente el cerebro : presto ya al fúnebre y sustancioso banquete, al sólito y deprimente final : amablemente : qué, le hago daño? : y tú, aguantando el tipo : no, en absoluto : pero respirando de alivio cuando él frota con el algodón y cierra el estuche y prosigue la futbolística charla con el mozo y tú te acomodas la ropa y sacas dos dirhames del bolsillo y le pagas y dejas el cuartucho y te despides y sales a la calle : al sol, a la luz, al griterío de la calle : con la jubilosa impresión de haber nacido otra vez y de estar vivo : optimista de pronto : como el que cree tener (engañándose siempre) toda la puñetera vida por delante
pisando la dudosa luz del día, escaleras arriba, hacia el rellano del principal : sombrío interior de un edificio un tanto deslucido, puertas con guarniciones de marquetería y un tiesto verde con un helecho escuálido : treinta y seis peldaños abruptos antes de afrontar la placa con la inscripción enunciativa en el negro aviso sobre fondo blanco : ENTRE SIN LLAMAR
