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El arte de la guerra es el tratado más influyente sobre estrategia, poder y sabiduría práctica jamás escrito. Redactado hace más de dos mil años por el maestro chino Sun Tzu, este texto enseña que la victoria no depende de la fuerza, sino de la inteligencia, la observación y el dominio de uno mismo. En sus trece capítulos, Sun Tzu revela las leyes eternas del conflicto: el valor de la preparación, la importancia del terreno y del clima, la gestión del tiempo, la psicología del adversario y el arte supremo de vencer sin luchar. Esta edición comentada y con prólogo contemporáneo devuelve al texto su sentido filosófico original, ofreciendo al lector moderno una guía para comprender no solo la guerra exterior, sino también los desafíos internos de la vida, la estrategia y el liderazgo. Aclamado por pensadores, estrategas y líderes de todo el mundo, El arte de la guerra sigue siendo una obra esencial para quienes buscan claridad, equilibrio y éxito en medio de la incertidumbre. Ideal para lectores de filosofía oriental, historia, gestión o desarrollo personal, este clásico inmortal demuestra que la mayor de las victorias es la que se alcanza antes de que empiece la batalla.
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Seitenzahl: 76
Veröffentlichungsjahr: 2025
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Entre las obras que han atravesado los siglos sin perder su vigencia, El arte de la guerra de Sun Tzu ocupa un lugar singular. Escrito hace más de dos mil años, en una época en que la antigua China se hallaba dividida entre reinos rivales, este breve tratado de estrategia militar se ha convertido en una lección atemporal sobre la conducción de los conflictos, el dominio de uno mismo y la inteligencia en la toma de decisiones. Detrás de sentencias breves y precisas, Sun Tzu legó una filosofía donde la victoria no depende de la fuerza, sino de la comprensión del mundo, del tiempo y de la naturaleza humana.
La obra se sitúa en la encrucijada entre la sabiduría taoísta y la experiencia militar. Sun Tzu no exalta la guerra ni la violencia: las analiza con una lucidez implacable para enseñar cómo prevenirlas o dominarlas. Su visión se apoya en la idea de armonía —la del general con sus tropas, la del hombre con la naturaleza, la del líder con las circunstancias—.
El verdadero arte de la guerra no consiste en combatir, sino en vencer sin luchar, alcanzando un nivel de claridad en el que el enfrentamiento se vuelve innecesario.
Los trece capítulos del tratado exponen, con una lógica admirable, las leyes inmutables del conflicto: la importancia de la información, el papel del clima y del terreno, la psicología de los hombres, la astucia, la paciencia y, sobre todo, la capacidad de aprovechar lo imprevisible.
Cada máxima, formulada en pocas palabras, condensa una experiencia del mundo que el paso de los siglos no ha alterado. Detrás del lenguaje marcial se revela una profunda reflexión sobre la naturaleza del poder, de la estrategia y de la sabiduría práctica.
Desde su redescubrimiento por los sinólogos europeos en el siglo XVIII, El arte de la guerra ha superado su contexto original para convertirse en un texto universal. Primero leído en Asia como manual militar, inspiró a estrategas desde Japón hasta Corea. Más tarde, en Occidente, su influencia alcanzó a figuras como Napoleón o Clausewitz.
En el siglo XX, el tratado fue adoptado por pensadores del ámbito político y empresarial: sus enseñanzas sobre la planificación, la anticipación y la adaptabilidad encontraron eco en el mundo moderno de la competencia y la negociación.
Hoy, en una época marcada por la incertidumbre y la rivalidad constante, las palabras de Sun Tzu conservan una sorprendente actualidad.
El lector moderno descubre en este libro una profundidad psicológica poco común.
Donde los tratados occidentales se centran en la táctica o la logística, Sun Tzu pone el acento en la percepción, la intuición y el conocimiento de uno mismo. Enseña que el sabio triunfa porque actúa en consonancia con las circunstancias, con medida y claridad. El adversario no es un enemigo a destruir, sino una parte del desequilibrio que debe restablecerse. Esta visión, impregnada de filosofía taoísta, confiere al texto una dimensión moral y espiritual que trasciende la guerra.
Cada generación ha encontrado en El arte de la guerra un sentido nuevo. Los militares lo leen como guía de estrategia; los diplomáticos, como escuela de prudencia; los empresarios, como manual de liderazgo; y los filósofos, como una meditación sobre la naturaleza humana. Sun Tzu habla a todos aquellos que deben enfrentarse a la incertidumbre, la competencia o la necesidad de decidir. Su mensaje es claro: la verdadera batalla no se libra contra un enemigo externo, sino contra la confusión, el orgullo y la imprevisión.
En la tradición china, la guerra es un desorden que debe evitarse. Sun Tzu comparte esa lógica de equilibrio y de mesura. Recuerda que la guerra siempre es costosa, impredecible, y que solo debe emprenderse cuando todas las demás vías han fracasado. Su ideal de “estrategia sin combate” se aproxima a la sabiduría de los antiguos maestros: vencer por la comprensión, por el orden, por la claridad, y no por la violencia.
Leer El arte de la guerra hoy significa reencontrar un tiempo en que la estrategia se confundía con la filosofía; comprender que el verdadero general no es quien destruye, sino quien ve. Es redescubrir, a través del prisma de la antigua China, una verdad universal: la victoria más completa es aquella que se obtiene antes de haber librado la batalla.
Que estas páginas, revisadas y presentadas para el lector contemporáneo, permitan apreciar la sutileza de esta obra milenaria, su belleza austera y su sabiduría profunda. Más allá de la guerra, El arte de la guerra sigue siendo una meditación sobre la conducción de la vida, sobre la inteligencia de las circunstancias y sobre el equilibrio entre la fuerza y el pensamiento.
Capítulo 1 -Sobre la evaluación
Capítulo 2 -Sobre la iniciación de las acciones
Capítulo 3 -Sobre las proposiciones de la victoria y la derrota
Capítulo 4 -Sobre la medida en la disposición de los medios
Capítulo 5 -Sobre la firmeza
Capítulo 6 -Sobre lo lleno y lo vacío
Capítulo 7 -Sobre el enfrentamiento directo e indirecto
Capítulo 8 -Sobre los nueve cambios
Capítulo 9 -Sobre la distribución de los medios
Capítulo 10 -Sobre la topología
Capítulo 11 -Sobre las nueve clases de terreno
Capítulo 12 -Sobre el arte de atacar por el fuego
Capítulo 13 -Sobre la concordia y la discordia
Sun Tzu dice: la guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es forzoso manejarla bien. No reflexionar seriamente sobre todo lo que le concierne es dar prueba de una culpable indiferencia en lo que respecta a la conservación o pérdida de lo que nos es más querido; y ello no debe ocurrir entre nosotros.
Hay que valorarla en términos de cinco factores fundamentales y hacer comparaciones entre diversas condiciones de los bandos rivales con vistas a determinar el resultado de la guerra. El primero de estos factores es la doctrina; el segundo, el tiempo; el tercero, el terreno; el cuarto, el mando; y el quinto, la disciplina.
La doctrina significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro.
El tiempo significa el Ying y el Yang, la noche y el día, el frío y el calor, días despejados o lluviosos, y el cambio de las estaciones.
El terreno implica las distancias y hace referencia a dónde es fácil o difícil desplazarse y si es campo abierto o lugares estrechos, y esto influencia las posibilidades de supervivencia.
El mando ha de tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina.
Por último, la disciplina ha de ser comprendida como la organización del ejército, las graduaciones y rangos entre los oficiales, la regulación de las rutas de suministros y la provisión de material militar al ejército.
Estos cinco factores fundamentales han de ser conocidos por cada general. Aquel que los domina, vence; aquel que no, sale derrotado. Por lo tanto, al trazar los planes, han de compararse los siguiente siete factores, valorando cada uno con el mayor cuidado:
¿Qué dirigente es más sabio y capaz?
¿Qué comandante posee el mayor talento?
¿Qué ejército obtiene ventajas de la naturaleza y el terreno?
¿En qué ejército se observan mejor las regulaciones y las instrucciones? ¿Qué tropas son más fuertes?
¿Qué ejército tiene oficiales y tropas mejor entrenadas?
¿Qué ejército administra recompensas y castigos de forma más justa?
Mediante el estudio de estos siete factores seré capaz de adivinar cuál de los dos bandos saldrá victorioso y cuál será derrotado.
El general que siga mi consejo, es seguro que vencerá. Ese general ha de ser mantenido al mando. Aquel que ignore mi consejo, ciertamente será derrotado. Ese debe ser destituido.
Tras prestar atención a mi consejo y planes, el general debe crear una situación que contribuya a su cumplimiento. Por situación quiero decir que debe tomar en consideración la situación del campo y actuar de acuerdo con lo que le es ventajoso.
El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca. Poner cebos para atraer al enemigo.
Golpear al enemigo cuando está desordenado. Prepararse contra él cuando está seguro en todas partes. Evitarle durante un tiempo cuando es más fuerte. Si tu oponente tiene un temperamento colérico, intenta irritarle. Si es arrogante, trata de fomentar su egoísmo.
Si las tropas enemigas se hallan bien preparadas tras una reorganización, intenta desordenarlas. Si están unidas, siembra la disensión entre sus filas. Ataca al enemigo cuando no está preparado y aparece cuando no te espera. Estas son las claves de la victoria para el estratega.
Ahora, si las estimaciones realizadas antes de la batalla indican victoria, es porque los cálculos cuidadosamente realizados muestran que tus condiciones
