El Espíritu Santo - Dr. Brian J. Bailey - E-Book

El Espíritu Santo E-Book

Dr. Brian J. Bailey

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Beschreibung

El Espíritu Santo no es simplemente otro libro de Teología, sino una guía muy práctica y útil para encontrar un camino hacia la vida llena y guiada por el Espíritu. Aquellos que desean conocer y experimentar íntimamente al Espíritu Santo, serán bendecidos al leer la exposición del Dr. Bailey sobre los siete aspectos del Espíritu Santo: la persona del Espíritu Santo, el ministerio del Espíritu Santo, los siete espíritus del Señor, el bautismo del Espíritu Santo, los nueve dones del Espíritu, los nueve frutos del Espíritu, la vida llena y guiada por el Espíritu.

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Veröffentlichungsjahr: 2017

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EL ESPÍRITU SANTO

Su persona, ministerio, dones, frutos y Su obra en la vida del cristiano

Título original

“The Comforter”

© 1995 Brian J. Bailey

Versión 1.0 en inglés

Título en español:

“El Espíritu Santo:

Su persona, ministerio, dones, frutos y Su obra en la vida del cristiano”

© 2001 Brian J. Bailey

Versión 1.2 en español revisada en 2014

Publicado por Zion Christian Publishers.

Libro de texto de Zion Christian University.

Usado con permiso. Todos los derechos reservados.

.

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida en

manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico o mecánico, sin permiso por escrito del editor, excepto en el caso de citas breves en artículos o reseñas.

A menos que se indique lo contrario, las citas son tomadas de la Santa Biblia,

versión Reina-Valera © 1960, propiedad de las Sociedades Bíblicas Unidas.

Traducción: equipo de traducción de Honduras

Segunda Edición: equipo de trabajo IBJ - Guatemala

Segunda edición, enero 2009.

.

Publicado en formato e-book en agosto 2014

En los Estados Unidos de América.

ISBN versión electrónica (E-book)  1-59665-563-1

DEDICATORIA

Este libro está dedicado con reverencia a la Santa Trinidad, confiando de que en alguna manera describa fielmente la vida, obra y ministerio del bendito Espíritu Santo.

Al hacer esto, es mi oración que el Padre, el Hijo, nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y el Espíritu Santo, nuestro Consolador, reciban la gloria.

AGRADECIMIENTOS

Al equipo de traducción de Honduras, que realizó la traducción, corrección de pruebas y detalles tipográficos de la primera edición de esta obra.

Al equipo equipo de trabajo IBJ - Guatemala, por su exelente trabajo en la revisión de la segunda edición.

PREFACIO

Cuando el Señor Jesús realizó Su último recorrido sobre la tierra, desde el Aposento Alto hasta el Getsemaní, Él dijo a Sus discípulos: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Jn. 16:7).

Este amado Consolador siempre está con nosotros para animarnos y fortalecernos en nuestro viaje por la vida desde la tierra hasta el cielo. Él nos guiará a toda verdad y nos mostrará lo que ha de suceder en nuestra vida, así como también lo que ha de ocurrir en las naciones y la Iglesia.

Este libro es presentado con la esperanza de que usted experimente y conozca al Espíritu Santo como Aquel que le hace nacer de nuevo; Aquel que lo inviste con poder de lo alto al bautizarlo con Su Espíritu y el que lo unge para servirle.

Brian J. Bailey

I PARTE

LA PERSONA DEL ESPÍRITU SANTO

LA TRINIDAD

 

A. Siete aspectos de la persona del Espíritu Santo.

B. El Espíritu como miembro de la Deidad.

C. Los símbolos del Espíritu Santo.

D. Los nombres del Espíritu Santo.

LA TRINIDAD

El Dios de todo el universo, el único y verdadero Dios a quien servimos, está constituido por tres personas distintas e inconfundibles. Estas tres personas son Dios Padre, Dios Hijo (el Señor Jesucristo) y Dios Espíritu Santo. Aunque son tres personas, debemos comprender que ellos son un solo Dios, y no tres dioses en una persona. La Deidad nos es revelada en forma plural en Génesis 1:26, donde el Señor dice: “Hagamosal hombre anuestraimagen”. Desde el principio de la Palabra de Dios, comenzando con el primer capítulo de la Biblia, el Señor aclara que hay tres personas en la Deidad.

Dios Padre es llamado el Anciano de días (Dn. 7:9,13) y la Majestad en las alturas (He. 1:3). En las Escrituras, Él generalmente es visto sentado en el trono (Dn. 7:9; Ap. 5:6-7). Él es la fuente y origen de todo. De Él salieron las otras dos personas de la Deidad que siempre habían existido en él. El Padre tiene la forma y figura del Hijo, sin embargo, él es un espíritu (vea Jn. 5:37; 4:24). Dios Hijo, el Señor Jesucristo, es el Jehová del Antiguo Testamento. Fue Jesús y no el Padre quien se les apareció a Abraham, Moisés y a otros profetas. Él se ve como el Padre, sólo que más joven.

El Señor Jesús le dijo a Felipe en Juan 14:9: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. El Padre y el Hijo son idénticos. El Hijo es la “imagen misma de su sustancia” (He. 1:3), pero el Padre se ve mayor. El Hijo tiene un cuerpo humano tangible, pues Él es la expresión física de la Deidad. Él gobierna y administra el reino de Su Padre.

El Espíritu Santo también es una persona. Él es la tercera persona de la Trinidad. Es un ser que provino de Dios, siendo sin embargo, igual a Dios (vea Jn. 15:26). Él es un espíritu, pero también se asemeja al Padre y al Hijo. Las Escrituras siempre se refieren al Espíritu Santo como “Él” y no como “eso”. Él no solamente es una influencia, es una persona. Él lleva a cabo las órdenes del Padre y del Hijo, y Su principal objetivo es exaltar al Hijo.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son iguales. Ellos tienen un mismo carácter y están unidos en una misma visión, pensamiento y objetivo. Describiendo a Jesús, Filipenses 2:6 dice: “…el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios”. En Juan 5:17 Jesús dice: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”.

El resultado de esta afirmación se encuentra en el versículo 18: “Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre,haciéndose igual a Dios”. Por lo tanto, el Padre y el Hijo son claramente iguales.

Justo antes de que el Señor Jesús fuera a la cruz, prometió que enviaría a otro Consolador en Su lugar, el cual sabemos, es el bendito Espíritu Santo (Jn. 14:16; 16:7). (La palabra griega traducida otro significa “otro del mismo tipo”). Sólo uno de iguales cualidades puede ser enviado en lugar de alguien. Por tanto, basados en las Escrituras, podemos decir claramente que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son iguales.

Sin embargo, existen diferentes grados de autoridad en la Deidad. El Padre es supremo. Él es el mayor en posición y autoridad. El Hijo dejó esto muy claro en Juan 14:28, donde dijo: “porque el Padre mayor es [en autoridad y posición] que yo”. El Hijo y el Espíritu Santo son sumisos a la voluntad del Padre. Jesús le dijo a Su Padre: “Hágase tu voluntad, no la mía”. El Hijo es el heredero de todos los dominios de Su Padre y el Padre le ha entregado todas las cosas en Sus manos (vea He. 1:2; Jn. 3:35; 13:3). Su deseo es hacernos coherederos con Él.

El Señor Jesús va a heredar todos los reinos de este mundo (Ap. 11:15). Él gobierna sobre el reino de Su Padre con la ayuda del Espíritu Santo. En el Milenio, el Hijo reinará en persona sobre la tierra. Sin embargo, Él aún estará en sumisión a Su Padre. 1 Corintios 15:28 aclara esta verdad: “Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos”. Asimismo, el Espíritu Santo solamente hace lo que el Padre le dice que haga (Jn. 16:13). La Trinidad obra en perfecta unidad y armonía al gobernar el universo.

LA TRINIDAD REVELADA EN LA ESCRITURA

La Trinidad puede ser vista en muchos pasajes de la Escritura. Veamos ahora algunos de ellos. En la Creación, Dios Padre dio la orden de que la tierra fuese creada y tomara su forma. Él hizo todo esto a través del Hijo, quien proclamó las palabras de Su Padre (He. 1:2; Ef. 3:9; Col. 1:16). Sin embargo, fue el Espíritu Santo quien se movió sobre la faz de la tierra e hizo que todo existiera en el orden determinado (Gn. 1:2-3).

Estos tres miembros de la Deidad también pueden ser vistos en la encarnación de Cristo. Por medio del Espíritu Santo, el Padre preparó un cuerpo humano en el vientre de María para Su hijo Jesús (vea He. 10:5). Lucas 1:32-35 dice: “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre... Respondiendo el ángel [a María], le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”.

En este pasaje el Padre es llamado el Altísimo y el Señor Dios. Jesús es llamado Hijo del Altísimo y el Espíritu de Dios es llamado Espíritu Santo. Por lo tanto, podemos ver claramente la evidencia irrefutable de los tres miembros de la Deidad en las santas Escrituras.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son vistos de nuevo en el bautismo de Jesús, en el río Jordán: “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre Él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mt. 3:16-17). Mientras el Hijo estaba siendo bautizado en el río, el Espíritu Santo vino sobre Él como paloma, y el Padre habló desde los cielos diciendo que estaba complacido con Su Hijo.

La Trinidad también fue descrita en la fórmula del bautismo en agua dada por el Señor Jesús en Mateo 28:19: “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Pablo dejó esto muy claro cuando retóricamente les preguntó a los corintios si él había bautizado a alguno de ellos en su propio nombre (Vea 1 Co. 1:12-15). ¡Por supuesto, Pablo no bautizó a ninguno en su propio nombre! Todos ellos fueron bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Asimismo, la Trinidad es revelada a través de la crucifixión. Pablo dijo en Hebreos 9:14: “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” El Hijo de Dios fue a la cruz por medio del poder capacitador del Espíritu Santo que estaba con Él, ofreciéndose a Sí mismo sin mancha a Su Padre.

El Padre levantó a Cristo de entre los muertos por medio de la acción del Espíritu Santo. Romanos 8:11 nos da evidencia bíblica de este hecho: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. Pablo repite esta verdad en Romanos 6:4: “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”. Es este mismo Espíritu el que levantará a los santos en el día de la resurrección.

Un precioso retrato de la Trinidad es visto en el martirio de Esteban. Hechos 7:55-56 dice acerca de Esteban: “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios”. Los ojos de Esteban, quien estaba lleno del Espíritu Santo, fueron abiertos para ver al Hijo de pie a la diestra del Padre. Jesús lo estaba esperando para darle la bienvenida al cielo. Normalmente, Cristo está sentado a la diestra de Dios, pero en esta ocasión Él está de pie para darle la bienvenida a uno de Sus santos escogidos.

Los tres miembros de la Deidad también son vistos en el cielo: “Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono” (Ap. 5:6-7).

Cuando Juan, el discípulo amado, vio un libro en el cielo que estaba sellado, lloró, porque ningún hombre había sido hallado digno de abrir el libro. Sin embargo, el Cordero de Dios, el Señor Jesús, prevaleció para abrir el libro y lo tomó de la mano derecha de Dios el Padre, que estaba sentado en Su trono. Este pasaje dice que el Cordero tiene siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios. Este es el Espíritu Santo que reposaba sobre Cristo. De esta manera, la Trinidad es revelada claramente en las Escrituras.

LA TRINIDAD REVELADA EN LA ESCRITURA

1. En la Creación.

2. En la encarnación de Cristo.

3. En el bautismo de Jesús.

4. En la fórmula bautismal.

5. En la crucifixión.

6. En la resurrección de Jesús y todo creyente.

7. En el martirio de Esteban.

8. En el cielo.

En 2 Corintios 13:14, encontramos una bendición apostólica dada por el Apóstol Pablo que nos ayuda a visualizar la Trinidad: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión [o compañerismo] del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”.

Pablo habla de la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo. ¿Cómo podemos tener comunión o compañerismo con una influencia? Obviamente, no podemos. Por ende, el Espíritu Santo es una persona que anhela tener comunión con aquellos con quienes pueda compartir Sus más íntimos sentimientos y deseos.

Como ya dijimos anteriormente, el Hijo es idéntico al Padre. La única diferencia es que la apariencia del Padre es de mayor edad. De la misma manera, el Espíritu Santo también tiene una forma. Sin embargo, sería poco común que una persona tuviera una visión del Espíritu Santo o lo viera con sus propios ojos. No obstante, podemos tener comunión con Él, pues nosotros fuimos hechos a Su imagen y Él es Dios. El Salmo 103:13 dice que el Padre se compadece de nosotros (acariciándonos y mimándonos), como un padre lo hace con sus hijos.

Hace muchos años, tuve una visión en la que vi la espalda de Dios Padre. En esa visión, Él acariciaba tiernamente a los niños en el cielo. Algunas veces, podemos incluso sentir la mano del Señor Jesucristo sobre nosotros. Yo he sentido la mano del Señor sobre mí en varias ocasiones. De la misma manera, también podemos sentir al Espíritu Santo cubriéndonos y ungiéndonos. El tener comunión con Él es un gran privilegio y honor que no debemos tomar a la ligera.

Debemos orar al Espíritu Santo así como oramos al Padre y al Señor Jesús. ¿Por qué? Porque Él es la tercera persona de la Deidad. El Espíritu Santo debe convertirse en una realidad para nosotros. Necesitamos depender de Él y estar conscientes de Su presencia en todo momento. Todo creyente nacido de nuevo y lleno del Espíritu, debe sentir la necesidad de acercarse al Espíritu Santo. Despertar ese deseo en usted es el propósito de este libro.

A. SIETE ASPECTOS DE LA PERSONA DEL ESPIRITU SANTO

El Espíritu Santo no es simplemente una fuerza o influencia, sino más bien un individuo que tiene todos los atributos y cualidades asociadas con un personaje en particular. Si hemos de comprender la importancia del tercer miembro de la Deidad, debemos examinar estos atributos. Vamos ahora a considerar siete aspectos de la persona del Espíritu Santo.

1. POSEE UNA MENTE

El apóstol Pablo dijo en Romanos 8:27 que el que “escudriña los corazones sabe cuál es laintención [mente] del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”. A la luz de esta escritura entendemos que el Espíritu Santo tiene una mente, y por supuesto, una influencia no posee una mente. La mente es uno de los atributos claves de una persona.

Los apóstoles declararon en Hechos 15:28: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias”. En esta situación en Hechos 15, el Espíritu Santo les reveló a los apóstoles sus pensamientos con relación a las ordenanzas que los gentiles debían obedecer. Este es un muy buen ejemplo de la mente del Espíritu.

2. TIENE UNA VOLUNTAD

Al referirse a la repartición de los nueve dones del Espíritu Santo en 1 Corintios 12:11, el apóstol Pablo dice: “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como élquiere”. Por lo tanto, el Espíritu Santo también tiene una voluntad. Es el Espíritu Santo quien decide qué dones debemos tener y el que reparte varios dones a cada creyente, como Él desea.

3. TIENE SENTIMIENTOS

El Espíritu Santo también tiene emociones y sentimientos. Pablo escribió a los creyentes de Éfeso: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Ef. 4:30). En Isaías 63:10 se habla de los israelitas rebeldes que enojaron al Espíritu Santo. Si nosotros desobedecemos al Señor y hacemos cosas que no le agradan, entonces contristamos al Espíritu Santo.

Algunas veces podemos sentir la tristeza que Le hemos causado, pues el Espíritu Santo tiene la habilidad de comunicar Sus sentimientos a nuestro corazón. También, el Espíritu Santo tiene mucha compasión, pues Él desea producir amor y todos Sus otros frutos en nuestra vida (vea Gá. 5:22-23).

4. SE LE PUEDE MENTIR

Como a una persona, también se le puede mentir al Espíritu Santo. En Hechos 5:3, Pedro dijo a Ananías: “¿por qué llenó Satanás tu corazónpara que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?” No podemos mentirle a una influencia; sólo podemos mentirle a una persona. En Juan 16:7-15, cuando se habla del Espíritu Santo se dice “Él” o “Lo” varias veces. En las Escrituras originales, nunca se habla de Él como “ese” o “eso”.

5. PUEDE SER BLASFEMADO

El Señor Jesús declara en Mateo 12:31-32: “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado: pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”.

En este pasaje, Cristo colocó al Espíritu Santo al mismo nivel que Él. Él dijo que aquellos que blasfemaran al Espíritu Santo no serían perdonados. Vemos, que el Espíritu Santo, como persona, puede ser blasfemado de la misma manera que el Hijo de Dios también puede ser blasfemado. La blasfemia al Espíritu Santo ocurre cuando atribuimos las obras del Espíritu Santo al diablo, sabiendo en el corazón de uno que estas obras son, en verdad, del Espíritu Santo.

6. PUEDE HABLAR

El Espíritu Santo tiene la habilidad de hablar; una fuerza o influencia no la tiene. Como está registrado en Hechos capítulo 10, Pedro recibió una visión que le revelaba claramente que los gentiles eran aceptados por Dios. Mientras meditaba sobre esta visión, escuchó que alguien le hablaba: “le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende, y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado” (Hch. 10:19-20). Hablar es la acción de una persona. El Espíritu Santo no es “eso” sino “Él”.

Esta verdad respecto a la habilidad de hablar del Espíritu Santo también es revelada en el libro de Apocalipsis. Juan concluye su mensaje a las siete iglesias de Asia con esta frase: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (ver Ap. 2:7, 11, 17, 29; 3:6, 13, 22). Podemos oír al Espíritu Santo hablándonos, si tenemos oídos que oyen y si tenemos oídos atentos a Él. Por esto, necesitamos que nuestros oídos espirituales sean abiertos más y más.

7. PUEDE SER INSULTADO Y APAGADO

El Espíritu Santo puede ser insultado, como también el Señor Jesús puede ser insultado. En Hebreos 10:29 leemos: “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta [insulto] al Espíritu de gracia?”

El Espíritu Santo puede ser insultado por nuestras acciones y palabras. Si nosotros nos volvemos a nuestra antigua forma de vida, después de haber conocido al Señor como nuestro Salvador, insultamos al Espíritu Santo. Aun más, Pablo nos dice en 1 Tesalonicenses 5:19: “No apaguéis al Espíritu”. Estos siete puntos acerca de la persona del Espíritu Santo ofrecen evidencias y pruebas abrumadoras de que el Espíritu Santo es en verdad una persona y no simplemente una influencia.

SIETE ASPECTOS DE LA PERSONA DEL ESPÍRITU SANTO

1. Posee una mente.

2. Tiene una voluntad.

3. Tiene sentimientos.

4. A Él se le puede mentir.

5. Puede ser blasfemado.

6. Puede hablar.

7. Puede ser insultado y apagado.

B. EL ESPÍRITU SANTO ES UN MIEMBRO DE LA DEIDAD

Como dijimos anteriormente, el Espíritu Santo es un miembro de la Deidad. Como tal, tiene todas las cualidades y características de los otros dos miembros de la Trinidad: el Padre y el Hijo. Existen muchas pruebas en la Santa Escritura acerca de que el Espíritu Santo es un miembro de la Deidad, pero sólo vamos a ver seis de ellas.

1. ES ETERNO

Una de las características de la Deidad es que Ellos son eternos (vea Sal. 90:2; 2 Ti. 1:17). Ellos no tuvieron principio y no tienen fin. Jesús era, y es, y ha de venir (Ap. 1:4). En Hebreos 9:14, el apóstol Pablo escribe: “¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante elEspíritu eternose ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” De esta manera, la Escritura establece claramente que el Espíritu Santo es eterno. También es claro que tiene las mismas características que los otros dos miembros de la Deidad.

2. ES OMNIPRESENTE

Otro atributo de la Deidad es que son omnipresentes. Ellos pueden estar en todo lugar al mismo tiempo. En Jeremías 23:24, el Señor pregunta: “¿Se ocultará alguno, dice Jehová en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?” Dios llena el cielo y la tierra. Jesús será visto por toda criatura alrededor del mundo en Su Segunda Venida (Ap. 1:7; Mt. 24:30). El Espíritu Santo también es omnipresente. Él tiene la habilidad de estar en todo lugar al mismo tiempo.

En el Salmo 139:7, el rey David hace esta pregunta: “¿adónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?” Luego, continúa: “Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra” (Sal. 139:8-10).

Dios dirige los asuntos del infierno, al igual que los asuntos del cielo. Las personas que han tenido visiones del infierno confirman esto. El rey David estaba consciente que no importaba a dónde él fuera, pues sabía que el Espíritu Santo está en todas partes. Podía sentir la presencia del Espíritu Santo con él en todo momento. De esta manera, si nosotros caminamos en la luz, podemos estar seguros que el Espíritu Santo siempre va a estar con nosotros sin importar a dónde vayamos.

3. ES OMNIPOTENTE

Al igual que los otros dos miembros de la Deidad, el Espíritu Santo es omnipotente o todopoderoso. En Lucas 1:35, el ángel del Señor le dijo a María: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. El Espíritu Santo es llamado “poder del Altísimo”, pues posee todo el poder.

En Mateo 28:18, el Señor Jesús declaró, justo antes de ascender al cielo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. De estas escrituras vemos que durante los tres años y medio de Su ministerio en la tierra, Cristo tuvo la unción, el poder y la energía del Espíritu Santo. Todo el poder le fue dado por el Padre, a través de la operación del Espíritu Santo. Debido a que el Espíritu Santo es omnipotente como Cristo, es claramente un miembro de la Deidad. En Zacarías 4:6-7, el Señor habló a Zorobabel diciéndole que no sería por medio de la fuerza, o del poder del hombre que el templo sería terminado y que prevalecería sobre el imperio Persa, el cual le impedía poder terminar esa obra. En lugar de esto, el trabajo de construir el templo sería completado por medio del tremendo poder del Espíritu Santo. ¡El Espíritu Santo es omnipotente! Él es capaz de vencer los estorbos y obstáculos de todas las naciones de la tierra.

Muchas veces en la Escritura, el Señor amonesta a Su pueblo por no buscarlo a Él para ser librados de ejércitos enemigos que venían en contra de ellos. Él reprende a Ezequías por enviar a Egipto un embajador para pedir ayuda en contra del ejército asirio que estaba avanzando en contra de Jerusalén (vea Is. 31:1-5; 36:6). ¡Es en el poder del Espíritu Santo, omnipotente, en el que se debe confiar en todo momento!

4. ES OMNISCIENTE

Otro de los atributos divinos del Espíritu Santo es que Él es omnisciente, en otras palabras, el Espíritu Santo posee todo conocimiento y sabiduría. El apóstol Pablo dice en 1 Corintios 2:9-11: “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios”.

El hombre es un espíritu. Es un espíritu viviendo en un cuerpo físico. Nosotros podemos conocer verdaderamente a una persona, cuando realmente conocemos su espíritu. Por gracia, nosotros somos capaces de comprender el espíritu de otros, porque nosotros también somos un espíritu. De la misma manera, el Espíritu Santo entiende al Padre porque también es divino. El Espíritu Santo comprende todas las cosas que se relacionan con Dios y con el hombre. Por esto, siempre que necesitemos saber algo, debemos pedirle al Espíritu Santo que nos lo revele. Uno de Sus ministerios es el de revelarnos las cosas del Padre y del Hijo.

5. EL ESPÍRITU SANTO ES LLAMADO DIOS Y SEÑOR

A través de las Escrituras podemos ver que el Espíritu Santo es llamado Dios. Cuando Ananías miente al Espíritu Santo, Pedro dice en Hechos 5:3-4: “¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo… No has mentido a los hombres, sino a Dios”. En este pasaje vemos que el Espíritu Santo es claramente llamado Dios.

El Espíritu Santo también es llamado Señor en 2 Corintios 3:16-18: “Pero cuando [Israel] se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.  Señor es el título que se le da a Jesucristo. Por esto, el Espíritu Santo es claramente un miembro de la Deidad, porque es llamado con el mismo título, al igual que el Hijo.

6. ES MENCIONADO POR CRISTO COMO UN MIEMBRO DE LA DEIDAD

En Juan 15:26, el Señor Jesucristo claramente menciona al Espíritu Santo como un miembro de la Deidad: “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, Él dará testimonio acerca de mí”. Cristo dijo que Él enviaría a alguien más para tomar Su lugar después de Su partida. Ese reemplazo fue el Espíritu Santo, la tercera Persona de la Trinidad (Jn. 16:7). El Espíritu Santo procede del Padre al igual que el Hijo.

SEIS ASPECTOS DEL ESPÍRITU SANTO COMO UN MIEMBRO DE LA DEIDAD

1. Es Eterno.

2. Es Omnipresente.

3. Es Omnipotente.

4. Es Omnisciente.

5. Es Llamado Dios y Señor.

6. Es mencionado por Cristo como un miembro de la Deidad.

C. LOS SÍMBOLOS DEL ESPIRITU SANTO

El Espíritu Santo está representado en la Escritura por diversas formas y símbolos. Él es revelado en la Palabra de Dios de diferentes maneras y yo quisiera que consideráramos algunas de estas.

1. LA PALOMA

El símbolo más común y familiar del Espíritu Santo es la paloma. En todo el mundo, la paloma es considerada un símbolo de paz y del Espíritu Santo. Cuando Jesús fue bautizado, subió del agua y “los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él” (Mt. 3:16). Juan el Bautista testificó: “Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él” (Jn. 1:32). La paloma revela muchas de las características del Espíritu Santo. Por ejemplo, una paloma no tiene vesícula biliar. La bilis, que habla de amargura, no reside dentro de una paloma. De la misma manera, no existe amargura en el Espíritu Santo.

2. EL ACEITE

El aceite es otro símbolo del Espíritu Santo. El Señor Jesús fue ungido por el Espíritu Santo y como la unción en el Nuevo Testamento es por aceite, el símbolo del Espíritu Santo también es el aceite. En el sermón a la casa de Cornelio, Pedro declaró que: “como Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret” (Hch. 10:38). Cristo fue ungido por el Espíritu Santo.

El apóstol Santiago exhorta a los ancianos de las iglesias a orar por cualquiera que este enfermo, “ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor” (Stg. 5:14). El aceite de unción fue usado por primera vez por Jacob cuando él derramó aceite en el altar que había edificado para el Señor en Betel (Gn. 28:18-19). Como vemos en Éxodo 30:23-31, el aceite de la unción fue derramado sobre el mobiliario del tabernáculo y también sobre los sacerdotes para consagrarlos para el servicio del tabernáculo. El Espíritu Santo es quien nos unge al recibir nuestra salvación.

3. EL FUEGO

Otro símbolo familiar del Espíritu Santo es el fuego. Hebreos 12:29 dice: “porque nuestro Dios es fuego consumidor”. Como vemos en Hechos 2:3, el primer derramamiento registrado del Espíritu, en el día de Pentecostés, resultó en lenguas de fuego repartidas sobre los ciento veinte que estaban reunidos en el aposento alto. “Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos”.

Los discípulos fueron bautizados con el Espíritu Santo y con fuego. Esto es exactamente lo que Juan profetizó que el Señor haría: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mt. 3:11). El bautismo del Espíritu Santo está asociado no solamente con la llenura del Espíritu Santo, sino también con fuego.

Recuerdo mi encuentro con Dios, cuando fui bautizado en el Espíritu Santo, en las montañas de Inglaterra. Yo había estado pidiéndole desde hacia algún tiempo al Señor que me bautizara en el Espíritu Santo, pero aún no lo había recibido. Pero luego, para unas vacaciones, yo me fui a un lugar a orillas del mar, en Inglaterra, para encontrarme con el Señor. Después de haber estado allí por unos días, el Señor me dijo que tomara un autobús para ir a Dartmoor. Así que tomé mi pequeña Biblia de bolsillo y viajé por autobús hasta las bellas montañas de Dartmoor.

Cuando el autobús llegó, yo esperé en la estación de autobuses para ver hacia donde se dirigían todos los demás. Luego caminé en dirección opuesta para poder estar a solas con el Señor. Cuando encontré un lugar agradable, alejado y silencioso, comencé otra vez a rogarle al Señor que me bautizara en el Espíritu Santo. Mientras oraba, oí claramente una voz que me decía: “Juan, Juan”.

No sabía que hacer, así que busqué en mi Biblia el evangelio de Juan. Mi dedo se detuvo en Juan 20:22, donde dice que el Señor Jesús sopló sobre Sus discípulos y dijo: “Recibid el Espíritu Santo”. En ese momento, algo comenzó a moverse dentro de mí y comencé a hablar en otras lenguas. Luego de algunos días de haber sido bautizado en el Espíritu Santo, no podía tocar mi cuerpo, pues, éste estaba extremadamente caliente. Sentía como que si literalmente estuviera en llamas. El bautismo en el Espíritu Santo incluye fuego espiritual, el cual es un símbolo del Espíritu Santo.

4. EL VIENTO

El Espíritu Santo también está representado en la Escritura por el viento. En el día de Pentecostés, el Espíritu Santo llenó el lugar donde los apóstoles estaban reunidos en forma de un viento recio. Hechos 2:2 registra esta tremenda manifestación del Espíritu Santo: “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados”. En Ezequiel capítulo 37, al profeta le fue ordenado profetizar al viento, un viento que soplaría sobre la multitud de muertos. Mientras él profetizaba, los vientos del Espíritu vinieron sobre ellos y todo el ejército resucitó.

5. EL AGUA

El agua también es asociada con el Espíritu Santo. Durante la primera Fiesta de los Tabernáculos, en Juan 7:37-38, Cristo se paró en medio del templo y declaró: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”.

Muchos años después de esta admirable prédica de Cristo, Juan, el Amado, escribió las palabras de Jesús en su evangelio bajo la unción del Espíritu Santo, y las interpretó acertadamente: “Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado” (Jn. 7:39).

El agua es un símbolo del Espíritu Santo, en el sentido que, ríos de vida deben fluir de nosotros después de ser bautizados en el Espíritu Santo. A través de todo el canon de la Escritura, la lluvia es un tipo continuo del derramamiento del Espíritu Santo.

6. LA LUZ

Otro símbolo del Espíritu Santo es la luz. En el lugar santo del Tabernáculo de Moisés, había un candelabro que tenía siete velas. Esto representaba los siete Espíritus del Señor. Era el candelabro que daba luz al lugar santo. Por esta razón, la luz, también, es un tipo del Espíritu Santo. Cuando nacemos de nuevo, luz entra a nuestro hombre interior, debido a la entrada del Espíritu Santo (2 Co. 4:6). Esta luz debe incrementar a medida que continuamos caminando con Cristo. Sin embargo, algunas veces la luz es extinguida cuando el hombre se aleja de Dios (Ro. 1:21; Mt. 6:22-23).

7. PRONOMBRES MASCULINOS

A través de la Escritura, tanto en el Antiguo, como en el Nuevo Testamento, al Espíritu Santo se le refiere como una persona. Isaías 40:13 dice: “¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?” En este versículo el Espíritu Divino es claramente llamado con el pronombre “le”. El Nuevo Testamento fue escrito en griego, porque en el Imperio Romano, en esa época, el griego era el lenguaje universal. Era el lenguaje oficial y el lenguaje de la gente común. La Escritura, del griego original nos ayuda a comprender la persona del Espíritu Santo. Cuando el Señor Jesucristo habló del Espíritu Santo en Juan 16:7-8, 13-14, Él usó la palabra griega “ekeinos” que es un pronombre masculino que significa “él”. De esta manera, el Espíritu Santo es como el Padre y el Señor Jesucristo: todos poseen atributos masculinos.

En el Antiguo Testamento, encontramos una bella representación de la Trinidad a través de Abraham, su hijo Isaac y su sirviente Eliezer. Abraham (un tipo del Padre) tuvo un hijo de la promesa, Isaac (un tipo de Cristo), quien era el heredero de todas sus posesiones. En busca de una esposa para su hijo Isaac, Abraham envió a Eliezer (un tipo del Espíritu Santo), a la tierra de Mesopotamia para que le escogiera esposa a Isaac de entre su parentela. De la misma manera, el Padre está seleccionando a la esposa de su Hijo, el Señor Jesucristo. La novia de Cristo es, por supuesto, el cuerpo de creyentes fieles.

Existen ciertos requisitos para ser parte de la novia de Cristo. Al igual que Eliezer no podía escoger a cualquiera para ser la esposa de Isaac, así también el Espíritu Santo sólo elige a aquellos que han desarrollado las cualidades necesarias para convertirse en la esposa del Señor Jesús. Eliezer eligió a Rebeca porque ella era trabajadora y tenía un corazón de sierva. Ella no sólo estuvo dispuesta a sacar agua del pozo para Eliezer, sino también para sus camellos, lo cual tomó mucho tiempo. De la misma manera, el Espíritu Santo está buscando hoy a aquellos que serán la esposa de Cristo. A través de este excelente ejemplo de la Escritura, podemos ver que estos tres hombres piadosos (Abraham, Isaac y Eliezer), revelan claramente que la Trinidad es masculina.

LOS SÍMBOLOS DEL ESPÍRITU SANTO

1. La paloma.

2. El aceite.

3. El fuego.

4. El viento.

5. El agua.

6. La luz.

7. Pronombres masculinos.

D. LOS NOMBRES DEL ESPÍRITU SANTO

Una de las principales características de una persona es que tiene un nombre. Esto es algo que todas las personas en el mundo tenemos en común. El Espíritu Santo tiene muchos nombres. Estos nombres revelan Su carácter, naturaleza y ministerio. En esta sección vamos a considerar algunos de Sus principales nombres que son revelados en la Escritura.

1. EL ESPÍRITU DE DIOS

Uno de los nombres del Espíritu Santo usado más frecuentemente en la Escritura es el de, Espíritu de Dios. En el segundo versículo de la Biblia, Génesis 1:2, el Espíritu Santo es llamado así: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y elEspíritu de Diosse movía sobre la faz de las aguas”. También en el Nuevo Testamento se le llama de esta manera, Pablo dijo a los creyentes de Corinto: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Co. 3:16).

2. EL ESPÍRITU DE JUICIO

Otro nombre del Espíritu Santo es, Espíritu de Juicio. El profeta Isaías declaró: “cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella, conespíritu de juicioy con espíritu de devastación” (Is. 4:4).

Como el Espíritu de Juicio, el Espíritu Santo determina el juicio que cada uno recibe como castigo por sus pecados. El Espíritu de Juicio trae convicción de pecado y convence a los hombres de su necesidad, pero también abre una puerta de esperanza.