Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Hacia la mitad de la actuación final, muchas personas de entre el público ya se habían deshecho de sus ropas mientras seguían allí de pie, apretujadas firmemente contra el resto de la multitud. Todo ocurría en la oscuridad y, la mayoría de las veces, en un silencio autocontrolado. Nadie se tenía por qué enterar, a excepción de las pocas personas que estuvieran muy cerca, claro. En un mundo decadente, Zakorov y Fiona son los protagonistas del circo. Diferentes al resto de los humanos, su pasión atrae a miles de espectadores a la carpa del circo en un número único en lo que queda del planeta. Pero la actuación de esta noche cambiará el curso de sus vidas.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 28
Veröffentlichungsjahr: 2020
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Alexandra Södergran
LUST
El gran espectáculo
Original title:
Det stora cirkusnumret
Translated by Aunia Toledo
Copyright © 2018 Alexandra Södergran, 2020 LUST, Copenhagen.
All rights reserved ISBN 9788726322255
1st ebook edition, 2020. Format: Epub 2.0
No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.
El circo estaba viajando por la región que antaño era conocida como Europa. Ese verano, la gira se dirigía hacia la costa occidental en busca de un clima más cálido. Allí es donde se encontraba la mayoría de estadounidenses. Era gente pobre que no pagaba unos precios muy elevados por las entradas, pero también era el tipo de público que le encantaba al maestro de ceremonias, de manera que siempre lo recibía. Todos los asientos en los palcos estaban ocupados. Justo en lo más alto, donde no había bancos en los que sentarse, la gente se apretujaba contra la colorida, aunque raída, lona de la carpa. Algunos ojos curiosos trataban de ver a través de los extraños desgarros del material. La iluminación al fondo era bastante tenue y nadie podía saber con certeza a quién tenía al lado. No era más que una muchedumbre indistinguible de personas; gente exhausta, hambrienta y, a menudo, melancólica que había acabado pasando la noche de aquella manera para olvidar su vida mundana y dejar que su mente vagara sin rumbo mientras observaba el espectáculo con un respeto reverencial.
Al maestro de ceremonias le encantaban los refugiados estadounidenses por su desmesurado amor por el circo. Con sus gritos, chillidos, risas campechanas y suspiros de admiración, se entregaban por completo en beneficio del espectáculo.
Los refugiados estadounidenses eran la raza de la antigua Europa que más historias podía contar sobre aquel país que había existido al otro lado del Atlántico. Había historias distintivamente republicanas e historias distintivamente demócratas, y lo único que ambas tenían en común era la convicción de que todo lo que había ocurrido no era, con toda seguridad, culpa suya, sino de los otros.
El maestro de ceremonias se había tomado en serio muchas de estas historias y después las había utilizado para crear varios números de payasos. Estos actos gustaban mucho a los estadounidenses, y por eso permitía la mayor parte del espectáculo de esa noche corría a cuenta de los payasos. Había, sin embargo, un número que era verdaderamente único, el cual se utilizaba como broche final en todas las funciones. Este acto hacía que toda la muchedumbre de la carpa abarrotada se quedara callada y se avivara. Algunos de los espectadores empezaban a masturbarse. Los cuerpos empezaban a moverse y el aire se llenaba de gemidos de placer.
Al propio maestro de ceremonias le gustaba versus noches como un acto de seducción, un romance o una especie de ritual de apareamiento en el que el público y sus actores finalmente se unían en una conciencia colectiva al participar en el actomás sagrado de todos.
