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Este auto sacramental recrea el banquete bíblico donde una mano misteriosa escribe el destino trágico de un rey soberbio en medio de su opulencia. La obra es una poderosa alegoría sobre la fugacidad del poder mundano y la inminencia del juicio divino ante los excesos del ego. Un espectáculo de gran carga simbólica que utiliza la poesía para transmitir una lección moral sobre la humildad y la justicia suprema.
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Veröffentlichungsjahr: 2026
El Rey Baltasar.
Idolatría, dama.
Vanidad, dama.
Daniel, viejo.
Pensamiento.
Muerte.
Una Estatua, á caballo.
Músicos.
Jardin magnífico del palacio de Baltasar, con un cenador y un muro al fondo.
Sale EL PENSAMIENTO, vestido de loco, de muchos colores, y DANIEL, tras él, deteniéndole.
Daniel.
Espera.
Pensam.
¿Qué he de esperar?
Daniel.
Advierte.
Pensam.
¿Qué he de advertir?
Daniel.
Óyeme.
Pensam.
No quiero oir.
Daniel.
Mira.
Pensam.
No quiero mirar.
Daniel.
¿Quién respondió dese modo
Nunca á quien le preguntó?
Pensam.
Yo, que sólo tengo yo
Desvergüenza para todo.
Daniel.
¿Quién eres?
Pensam.
Cuando esto ignores,
Vengo á ser yo el ofendido.
¿No te lo dice el vestido
Ajironado á colores,
Que, como el camaleon,
No se conoce cuál es
La principal causa? Pues
Oye mi difinicion.
Yo, de solos atributos
Que mi sér inmortal pide,
Soy una luz que divide
A los hombres de los brutos.
Soy el primero crisol
En que toca la fortuna,
Más mudable que la luna
Y más ligero que el sol.
No tengo fijo lugar
Donde morir y nacer,
Y ando siempre, sin saber
Dónde tengo de parar.
La adversa suerte ó la altiva
Siempre á su lado me ve;
No hay hombre en quien yo no esté,
Ni mujer en quien no viva.
Soy en el rey el desvelo
De su reino y de su estado;
Soy en el que es su privado
La vigilancia y el celo;
Soy en el reo la justicia,
La culpa en el delincuente,
Virtud en el pretendiente,
Y en el próvido malicia;
En la dama la hermosura,
En el galan el favor,
En el soldado el valor,
En el tahur la ventura,
En el avaro riqueza,
En el mísero agonía,
En el alegre alegría,
Y en el triste soy tristeza;
Y, en fin, inquieto y violento,
Por donde quiera que voy
Soy todo y nada, pues soy
El humano Pensamiento.
Mira si bien me describe
Variedad tan singular,
Pues quien vive sin pensar
No puede decir que vive.
Esto es si en comun me fundo;
Mas hoy en particular
Soy el del rey Baltasar,
Que no cabe en todo el mundo.
Andar de loco vestido
No es porque á solas lo soy,
Sino que en público estoy
A la prudencia rendido;
Pues ningun loco se hallara
Que más incurable fuera,
Si ejecutara y dijera
Un hombre cuanto pensara;
Y así lo parecen pocos,
Siéndolo cuantos encuentro,
Porque, vistos hácia dentro,
Todos somos locos,
Los unos y los otros.
Y en fin, siendo loco yo,
No me he querido parar
A hablarte á tí, por mirar
Que no es compatible, no,
Que estemos juntos los dos;
Que será una lid cruel,
Porque, si tú eres Daniel
(Que es decir Juicio de Dios),
Mal ajustarse procura
Hoy nuestra conversacion,
Si somos, en conclusion,
Tú juicio, y yo locura.
Daniel.
Bien podemos hoy un poco
Hablar los dos con acuerdo,
Tú subiéndote á ser cuerdo,
Sin bajarme yo á ser loco;
Que aunque es tanta la distancia
De acciones locas y cuerdas,
Tomando el punto á dos cuerdas,
Hacen una consonancia.
