La Cena Del Rey Baltasar - Pedro Calderón De La Barca - E-Book

La Cena Del Rey Baltasar E-Book

Pedro Calderón de la Barca

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Beschreibung

Este auto sacramental recrea el banquete bíblico donde una mano misteriosa escribe el destino trágico de un rey soberbio en medio de su opulencia. La obra es una poderosa alegoría sobre la fugacidad del poder mundano y la inminencia del juicio divino ante los excesos del ego. Un espectáculo de gran carga simbólica que utiliza la poesía para transmitir una lección moral sobre la humildad y la justicia suprema.

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Veröffentlichungsjahr: 2026

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LA CENA DEL REY BALTASAR.

PERSONAS.

El Rey Baltasar.

Idolatría, dama.

Vanidad, dama.

Daniel, viejo.

Pensamiento.

Muerte.

Una Estatua, á caballo.

Músicos.

 

Jardin magnífico del palacio de Baltasar, con un cenador y un muro al fondo.

ESCENA PRIMERA.

Sale EL PENSAMIENTO, vestido de loco, de muchos colores, y DANIEL, tras él, deteniéndole.

Daniel.

Espera.

Pensam.

¿Qué he de esperar?

Daniel.

Advierte.

Pensam.

¿Qué he de advertir?

Daniel.

Óyeme.

Pensam.

No quiero oir.

Daniel.

Mira.

Pensam.

No quiero mirar.

Daniel.

¿Quién respondió dese modo

Nunca á quien le preguntó?

Pensam.

Yo, que sólo tengo yo

Desvergüenza para todo.

Daniel.

¿Quién eres?

Pensam.

Cuando esto ignores,

Vengo á ser yo el ofendido.

¿No te lo dice el vestido

Ajironado á colores,

Que, como el camaleon,

No se conoce cuál es

La principal causa? Pues

Oye mi difinicion.

Yo, de solos atributos

Que mi sér inmortal pide,

Soy una luz que divide

A los hombres de los brutos.

Soy el primero crisol

En que toca la fortuna,

Más mudable que la luna

Y más ligero que el sol.

No tengo fijo lugar

Donde morir y nacer,

Y ando siempre, sin saber

Dónde tengo de parar.

La adversa suerte ó la altiva

Siempre á su lado me ve;

No hay hombre en quien yo no esté,

Ni mujer en quien no viva.

Soy en el rey el desvelo

De su reino y de su estado;

Soy en el que es su privado

La vigilancia y el celo;

Soy en el reo la justicia,

La culpa en el delincuente,

Virtud en el pretendiente,

Y en el próvido malicia;

En la dama la hermosura,

En el galan el favor,

En el soldado el valor,

En el tahur la ventura,

En el avaro riqueza,

En el mísero agonía,

En el alegre alegría,

Y en el triste soy tristeza;

Y, en fin, inquieto y violento,

Por donde quiera que voy

Soy todo y nada, pues soy

El humano Pensamiento.

Mira si bien me describe

Variedad tan singular,

Pues quien vive sin pensar

No puede decir que vive.

Esto es si en comun me fundo;

Mas hoy en particular

Soy el del rey Baltasar,

Que no cabe en todo el mundo.

Andar de loco vestido

No es porque á solas lo soy,

Sino que en público estoy

A la prudencia rendido;

Pues ningun loco se hallara

Que más incurable fuera,

Si ejecutara y dijera

Un hombre cuanto pensara;

Y así lo parecen pocos,

Siéndolo cuantos encuentro,

Porque, vistos hácia dentro,

Todos somos locos,

Los unos y los otros.

Y en fin, siendo loco yo,

No me he querido parar

A hablarte á tí, por mirar

Que no es compatible, no,

Que estemos juntos los dos;

Que será una lid cruel,

Porque, si tú eres Daniel

(Que es decir Juicio de Dios),

Mal ajustarse procura

Hoy nuestra conversacion,

Si somos, en conclusion,

Tú juicio, y yo locura.

Daniel.

Bien podemos hoy un poco

Hablar los dos con acuerdo,

Tú subiéndote á ser cuerdo,

Sin bajarme yo á ser loco;

Que aunque es tanta la distancia

De acciones locas y cuerdas,

Tomando el punto á dos cuerdas,

Hacen una consonancia.