Legendman - Guido Santiago Salguero - E-Book

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Guido Santiago Salguero

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"Un verdadero gobernante es bondadoso, generoso, amable y siempre escucha a los demás, porque juntos somos más que fuertes: somos invencibles, somos la luz".

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Seitenzahl: 52

Veröffentlichungsjahr: 2021

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LEGENDMAN

Guido Santiago Salguero

No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor.

ISBN 978-987-8492-03-2

Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723.

Salguero, Guido Santiago

Legendman / Guido Santiago Salguero. - 1a ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Tercero en Discordia, 2021.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga

ISBN 978-987-8492-03-2

1. Narrativa Argentina. 2. Literatura Juvenil. I. Título.

CDD A863.9283

Todos conocemos la historia de Dios: él reencarnó en Jesús para saber lo que se siente ser humano. Él cargó la cruz por nosotros, usó la corona de espinas por nosotros, sufrió por nosotros, fue crucificado por nosotros y, finalmente, murió por nosotros.

¿Alguna vez se peguntaron qué pasaría si Dios decidiera reencarnar otra vez en nuestro tiempo actual? Pero, esta vez, como algo impensable, algo imposible... un superhéroe.

En un hospital cualquiera de Buenos Aires, Argentina, una bella pareja observó a su hijo recién nacido, un bebé con la cara de un ángel. Por eso, decidieron llamarlo Benjamín Bruno Justice.

En el mismo hospital, pero en diferente habitación, una pareja de mafiosos también celebró la llegada de su hijo recién nacido, un bebé que, a pesar de verse inocente y bueno, era un demonio en su interior. Sus padres decidieron llamarlo Malcolm Macrovio Injustice.

Ambos crecieron en el mismo barrio, fueron a la misma escuela y a la misma universidad. En todo ese tiempo, nunca se llevaron bien. Ben (como le decían sus amigos y padres) era bondadoso, generoso, gracioso, honesto, leal, amistoso, valiente, compasivo y confiable. Pero Mal (como le decían sus seguidores) era grosero, avaro, lunático, mentiroso, traicionero, manipulador, cobarde, cruel y pervertido.

En la universidad, Ben y Mal cumplieron los veinticinco años, y todos les prepararon grandes regalos.

En la fiesta de Ben, estaban todos sus amigos, sus padres y la chica de sus sueños, Bianca. Ella tenía cabello negro largo, ojos azules y lucía un vestido azul celeste. Ambos bailaban como una pareja de cuento de hadas, y Ben comprendió que era hora de decirle lo que sentía.

—Atención, por favor. Quiero agradecer a todos por haber venido, son los mejores amigos que un chico podría pedir. —Todos quedaron conmovidos por sus palabras—. Pero eso no es todo —dijo mientras se ponía de rodillas y agarraba la mano de Bianca con suavidad y ternura. Esto la sorprendió y conmovió al punto de ruborizarse—. Bianca, nos conocemos desde que éramos pequeños y fuimos a las mismas escuela y universidad, y en todo ese tiempo te he considerado una amiga. Pero luego empecé a mirarte de una forma diferente, hasta el punto de que, cuando te veía, mi corazón latía a mil por hora. Bianca Gómez, ¿querés ser mi novia? —preguntó con una honestidad y una ternura incomparables y una mirada tan tierna que tocó el corazón de Bianca, la conmovió y la hizo lagrimear.

—¡Sí, sí, sí! ¡Acepto! —dijo Bianca entre lágrimas de felicidad.

Ben también lloraba, aunque no debía, pues era un hombre. Todos aplaudían felices, y algunos entre lágrimas, en especial los padres.

Ben se levantó del suelo, tomó a Bianca de la cintura y ambos se besaron por primera vez.

Al mismo tiempo, en la mansión del malvado Mal, se encontraban todos sus seguidores y la única chica que le interesó, Mallory, con su cabello rubio, sus ojos marrones y su vestido rojo.

—¡Atención, banda de idiotas! —gritó burlándose de todos, quienes lo escucharon y miraron con sonrisas malvadas—. Quiero agradecerles, boludos de mierda, por organizar esta fiesta de cumpleaños mierdera para mí. ¡Son, sin lugar a dudas, los mejores seguidores y secuaces que un mafioso pudiera pedir! —dijo mientras alzaba una botella de cerveza con energía. Todos los invitados gritaron con fuerza por las jodas de su líder—. Y, ahora, el momento que tanto he esperado. —Se hizo silencio cuando se agachó y tomó las manos de Mallory con cuidado. Eso la sonrojó—. Mallory, sé que solo nos conocemos desde hace unas semanas, pero, nena, sos la bruja más sexy que he conocido en mi vida —declaró con tono pervertido y lascivo. Pero a ella le encantaba, pues era una prostituta—. Mallory Delgado, ¿querés ser mi novia y gobernar este mierdero mundo junto a mí? —le preguntó con una mirada llena de lujuria, la cual a ella le encantaba.

—Sí, mi dulce diablillo del amor —le respondió mientras él se levantaba, para luego besarse como dos personas en celo.

Al día siguiente, y con veinticinco años recién cumplidos, ambos escucharon una voz en su cabeza; claro que las voces eran de diferentes personas.

Ben, mentalmente, se sintió en lo más alto del cielo, y ahí vio al Todopoderoso.

—¿Quién sos vos? —preguntó asustado.

—Tranquilo, Ben, no te haré daño —respondió Dios con una voz que hacía eco en todas partes, mientras destellaba una luz celestial detrás de él.

—¿Cómo sabés mi nombre? —cuestionó sorprendido.

—Siempre te he visto, Ben, como a todos los que viven en la tierra, y he escuchado sus plegarias —dijo tranquilo y de forma paternal.

—Sos... Dios —dijo maravillado de conocer en persona al creador de todo lo bueno en el universo.

—Exacto.

—Pero ¿qué quiere el todopoderoso y benevolente Dios de un simple mortal como yo? —preguntó haciendo una reverencia de respeto hacia él.

—Vos conocés mi historia, de cómo reencarné en Jesús, sufrí y morí por ustedes.

—Sí —respondió, entendiendo dónde iba todo esto.

—Pues se me ocurrió reencarnar en la actualidad, pero como un superhéroe, y elegí al indicado para eso: a vos, Ben —reveló Dios con un aire de seguridad.

—¿A mí? —murmuró Ben ilusionado.

—Sí. De todas las personas que viven en la tierra, vos sos el más benevolente; te preocupás por otros antes que por vos mismo, ya sea rico o pobre, viva en la calle o en la prisión; incluso de los animales… te preocupás por todos —dijo con un tono tan paternal que evidenciaba que no quería obligarlo a tomar la decisión.

—Exacto, yo solo quiero un mundo donde todos podamos vivir en paz —manifestó Ben con decisión en sus palabras.

—Pues la elección está hecha, te transferiré mis poderes a vos, podrás hacer lo que sea, siempre y cuando jures que jamás los usarás para el mal —expresó Dios acercando su mano a Ben.

—Lo juro —afirmó Ben tomando la mano de Dios.