Los nombres de Dios - Dr. Brian J. Bailey - E-Book

Los nombres de Dios E-Book

Dr. Brian J. Bailey

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Beschreibung

Dios se ha revelado al hombre en las Sagradas Escrituras a través de diversos nombres.  Al estudiar los nombres de Dios, obtenemos un mejor entendimiento de Su carácter y naturaleza.  El Dr. Bailey considerará muchos de los nombres de Dios encontrados en las Escrituras, para que usted pueda conocer a Dios y desarrolle progresivamente su relación con el Nombre sobre todo nombre. “…lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre” (Sal. 91:14).

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Veröffentlichungsjahr: 2020

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Los Nombres de Dios

Versión 1.1

Dr. Brian J. Bailey

Título original: “The Names of God”

© 2001 Dr. Brian. J. Bailey y S.M. Erb, BTh.

Versión 1.1 en inglés revisada en 2004

Título en Español: “Los Nombres de Dios”

Versión 1.1 en español revisada en 2016

© 2005 Dr. Brian. J. Bailey y S.M. Erb, Bth.

Publicado por Zion Christian Publishers.

Libro de texto de Zion Christian University.

Usado con permiso. Todos los derechos reservados.

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico o mecánico, sin permiso por escrito del editor, excepto en el caso de citas breves en artículos o reseñas.

A menos que se indique lo contrario, las citas son tomadas de la Santa Biblia, versión Reina-Valera © 1960, propiedad de las Sociedades Bíblicas Unidas.

Traducido por: Marian Belmonte, España.

Revisión y edición: Elsie de Chacón, Jimena Paredes en abril 2005. Carla Borges, febrero 2016.

Publicado en formato e-book en junio 2020

En los Estados Unidos de América.

ISBN versión electrónica (E-book)  1-59665-633-6

Para obtener más información comuníquese a:

Zion Christian Publishers

Un ministerio de Zion Fellowship, Inc

P.O. Box 70

Waverly, NY 14892

Tel: (607) 565-2801

Llamada sin costo: 1-877-768-7466

Fax: (607) 565-3329

www.zcpublishers.com

www.zionfellowship.org

Reconocimientos

Nos gustaría reconocer con gratitud los trabajos de tres eruditos sobre los que nos hemos apoyado con respecto a las definiciones de estos nombres hebreos de Dios. Ellos son los maestros de generaciones pasadas, cuyos nombres son: Dr. Nathaniel Stone, Dr. Herbert Lockyer, y el Rev. Andrew Jukes. En algunos casos hemos citado palabra por palabra pasajes cortos de sus obras; sin embargo, asumimos toda la responsabilidad del contenido de este libro, confiando que dará toda la gloria a la bendita Trinidad.

A Belmonte Traductores, Marian Belmonte, quien realizó la traducción de este libro.

A Elsie de Chacón por su ayuda en la revisión de pruebas de la edición en español.

Al equipo de Traducción del IBJ (Guatemala)y a Carla Borges – Por su colaboración en la revisión, corrección y edición de este libro en español

A Ministerio Para la edificación-El Salvador por el diseño de la portada.

Deseamos extender nuestro agradecimiento a todas esas personas queridas, pues sin sus muchas horas de inestimable ayuda este libro no hubiera sido posible. Estamos verdaderamente agradecidos por su diligencia, creatividad y excelencia en la compilación de este libro para la gloria de Dios.

Prefacio

Presentamos este libro con el propósito de desarrollar en el lector, a través de una experiencia y entendimiento personal de los nombres de Dios, un conocimiento más íntimo de las personas de la Divinidad. Está escrito en formato de devocional para que, por Su gracia, podamos conocerlo y apreciarlo de una manera mucho más profunda y completa.

Quisiéramos mostrar no sólo el significado de los nombres de Dios en el Antiguo Testamento, sino su cumplimiento en la persona y obra del Señor Jesucristo en el Nuevo Testamento; que podamos experimentar plenamente cada uno de estos nombres a través de la persona de Jesucristo nuestro Señor.

Este estudio está acompañado de una oración para que podamos conocer mejor a Aquel cuyo nombre está por encima de todo nombre y de la esperanza de que alguien pueda encontrar la salvación a través del nombre de Jesús, fuera del cual “no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hch. 4:12). La importancia del nombre de Dios es enfatizada por el Señor Jesús en Juan 17:6, 26: “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra...Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos”.

Aunque, Shakespeare preguntó en “Romeo y Julieta”: “¿Qué hay en un nombre? Aquello que nosotros llamamos rosa, si tuviera cualquier otro nombre seguiría oliendo muy dulce”. En un claro contraste con lo que Shakespeareescribió, las Santas Escrituras nos muestran que hay gran contenido en un nombre, ya que estos, a menudo, son expresiones del carácter.  Siendo así, antes de entrar en nuestro estudio de los Nombres de Dios, consideremos el cuidado con el que los nombres les fueron dados a algunos personajes bíblicos.

En algunos casos, sus nombres fueron cambiados para denotar el crecimiento espiritual y las nuevas alturas que habían alcanzado en Dios. Muchas veces estos hombres y mujeres de Dios recibieron sus nombres proféticamente o por mandato directo de Dios mismo. Los siguientes son algunos ejemplos de esto:

Matusalén - “en su muerte, comenzará el agua”. Así, los patriarcas sabían que el tiempo del Diluvio sería cuando muriera Matusalén.

Noé - “descanso o consuelo”. Este nombre manifestaba que las generaciones anteriores habían comprendido que todas sus esperanzas de salvación eterna dependían del cumplimiento de la voluntad de Dios en la vida de Noé, ya que Cristo descendía de Adán y de todos los patriarcas antediluvianos enumerados en Génesis capítulo 5 y Lucas capítulo 3.

Abram - “padre enaltecido”. Sin embargo, se le dio el  nombre de Abraham “padre de una gran multitud” porque él agradó a Dios. Esto confirma la promesa de Dios desde Génesis 17:5-6: “... porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti”.

Sarai (la esposa de Abram) - “dominante”. Sin embargo, su nombre cambió a Sara, la princesa sumisa que se convirtió en la madre de naciones. Sólo después que Abraham y Sara recibieron su nuevo nombre, Dios puso nombre al hijo prometido, incluso aún antes de que naciera.

Isaac - “risa” o como algunos teólogos interpretan esto: “la risa de fe”. Abraham rió la risa de fe, creyendo que Dios haría lo que dijo. Tengamos la misma actitud gozosa que tuvo el padre Abraham. ¡Gloria a Dios!

Juan el Bautista - “Jehová ha tenido misericordia” o “gracia”. En el Nuevo Testamento, Juan el Bautista fue usado para ser puente sobre la brecha que había entre la dureza de la ley y la gracia y la verdad que nuestro Salvador introduciría.

Jesús - “Salvador”. Salvará a Su pueblo de sus pecados (Mt. 1:21)

José (por sobrenombre Bernabé) - “Hijo de consolación”. Esto fue debido a su amable compasión y cuidado por sus hermanos cristianos. Esto se puede ver, literalmente cuando tomó al apóstol Pablo bajo su cuidado inmediatamente después de su conversión. (Hch. 9:27 y Hch. 11:24-25).

Saulo (de la tribu de Benjamín) - Alguien que había sido un lobo arrebatador (Gn. 49:27 y Hch. 9:1), le fue cambiado su nombre a Pablo, el obrero  que trabajó más que todos los demás apóstoles.

Gloria al bendito nombre del Señor, porque los que queremos    ser vencedores recibimos la promesa de Apocalipsis 2:17: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”.

Es evidente que Dios mismo concede gran importancia a su nombre en el tercer mandamiento dado en Éxodo 20:7: “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano”. Por tanto, intentemos con reverencia y agradecimiento puro, sumergirnos en el estudio de Sus benditos nombres para que podamos ser más como nuestro maravilloso Señor y que podamos conocerle como Él quiere ser conocido.

Introducción

Como los nombres de Dios hablan de Su naturaleza, nadie puede entender correctamente su significado excepto los que participan de Su naturaleza. El mero intelecto nunca descubre las verdades secretas intrínsecas en estos nombres. Esto es claro en los escritos del apóstol Pablo en 1 Corintios 2:11: “Porque, ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios”. Es por gracia, y sólo por gracia, que estas verdades nos son reveladas. Recibimos esta  revelación a medida que caminamos en humildad con nuestro Señor.

El deseo del Padre es que todos los verdaderos creyentes puedan conocerle. La oración del Señor Jesús para sus discípulos la tenemos escrita en Juan 17:3: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Hablando de esto, Pablo escribe en Filipenses 3:10: “A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte...”. Toda la Escritura es útil para enseñar y edificar, sin embargo, mucha gente conoce muy poco acerca de la persona de Dios a través de la revelación que hay en Sus nombres.

Leemos en Éxodo 3:13: “Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?”. Dios contestó declarando: “YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros” (Ex. 3:14). La palabra “Dios” tiene la connotación de “Ser supremo” y “Soberano del universo”, pero dice poco de Su carácter y forma de actuar. A veces, un nombre revela la naturaleza, carácter y misión de una persona, ¡pero cómo puede un nombre describir a Aquel a quien los cielos no pueden contener (1 R. 8:27)!

Por ejemplo, difícilmente podemos entender o apreciar a Moisés a menos que le veamos en su carácter polifacético. La Biblia habla de Moisés como un príncipe egipcio, un hombre de fe que huyó de Faraón, un pastor del desierto, un líder de hombres y el gran dador de la Ley, un santo a quien el Señor se le apareció cara a cara, un profeta tipo del Señor mismo, un hombre lleno de ira santa, pero a la vez llamado el más manso de todos los hombres.

También podemos conocer a David no sólo como el rey pastor, sino como un profeta y sacerdote, cumpliendo los tres ministerios del Señor. También fue llamado el dulce cantor de Israel, y fue tan estimado por su pueblo que llegó a ser comparado, en sus días, con un ángel de Dios. Para apreciar totalmente a estos dos grandes hombres de Dios, tendríamos que verlos en todas sus facetas antes mencionadas y otras más. Por tanto, para ayudarnos a llegar a un conocimiento más profundo de Dios y de quién es Él, estudiaremos unos cuantos nombres y nombres compuestos de Dios encontrados en el Antiguo Testamento. Estos nombres revelan diversas facetas de Su carácter y Sus tratos con la raza humana.