Luna Negra - Rebecca A. Rogers - E-Book

Luna Negra E-Book

Rebecca A. Rogers

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Beschreibung

Luna Negra

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EPUB

Veröffentlichungsjahr: 2017

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Luna Negra

Rebecca A. Rogers

––––––––

Traducido por Alexandra García Galván 

“Luna Negra”

Escrito por Rebecca A. Rogers

Copyright © 2017 Rebecca A. Rogers

Todos los derechos reservados

Distribuido por Babelcube, Inc.

www.babelcube.com

Traducido por Alexandra García Galván

Diseño de portada © 2017 Rebecca A. Rogers

“Babelcube Books” y “Babelcube” son marcas registradas de Babelcube Inc.

Tabla de Contenidos

Página de Titulo

Página de Copyright

Índice

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

Capítulo 7

Capítulo 8

Capítulo 9

Capítulo 10

Capítulo 11

Capítulo 12

Capítulo 13

Capítulo 14

Capítulo 15

Capítulo 16

Capítulo 17

Índice

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

Capítulo 7

Capítulo 8

Capítulo 9

Capítulo 10

Capítulo 11

Capítulo 12

Capítulo 13

Capítulo 14

Capítulo 15

Capítulo 16

Capítulo 17

SOBRE LA AUTORA

AGRADECIMIENTOS

Krista, Ashley y Jamie. Gracias por su lealtad.

“La fuerza de la manada es el lobo, y la fuerza del lobo es la manada”.

— Rudyard Kipling

Capítulo 1

––––––––

Siempre he peleado después de recibir un golpe en el rostro. En cuarto año, cuando Darcy Miller decidió que era su tobogán y que era la reina del patio de juegos, mi arrogancia triunfó y desafié su posición. Hubo un golpe limpio, la niña se lo merecía. Ultimadamente gané, pero las amigas de Darcy no querían tener nada que ver conmigo. Ella era su reina, así que perdí en realidad.

Y es lo que está pasando ahora exactamente.

—¡Candra, detente! —los gritos apasionados de Jana se agotan. Está de pie en la banda, mirando cada nuevo giro, patada y derramamiento de sangre tan pronto llegan. Por supuesto, ella no se va a interponer, sus dos mejores amigas están peleando, lo que significa que no puede ponerse de lado de nadie. 

Levanto mi cabeza en señal de desaprobación.

—Lo siento, Jana. Hoy no —además, Ali se lo había buscado.

La perra había corrido la voz de que yo había dormido con Ben y que lo había contagiado de una ETS terminal. Cualquiera que sea cercano a mí sabe que no es el caso; nunca dormimos juntos.

Bueno, no así, de todas maneras.

Esquivo un golpe dirigido a mi mejilla. ¿Quién diría que Barbie sí sabe tirar golpes, e incluso pegarle a alguien? Ahora es una oponente fiera, ha evitado casi toda oportunidad que he tenido para dejarla tirada. Casi.

—Vamos, Candra. Déjame mostrarte cómo se hace —dice Ali, burlándose.

Sonrío, segura de que mis dientes están cubiertos con sangre, siento como si estuviera chupando monedas de cobre.

—Eres buena. Incluso mejor que cualquiera de mis rivales en casa.

—Lástima que nosotros somos peores, ¿eh? —sus labios se transforman en un puchero burlón. Por nosotros se refiere a los Conway. Lo último que escuché es que ellos la tratan como de la familia.

—Sí —digo, jadeando un poco—, qué mal.

Y justo así, me noquea. No me refiero a un golpe que termine con un moretón, sino a un golpe de esos que terminan con un moretón y con la mandíbula rota al mismo tiempo. Manchas de colores deslumbran momentáneamente en la oscuridad, luego escupo sangre. Bueno, he estado haciendo eso en los últimos diez, o a lo mejor quince minutos, sólo que esta vez rebosa por mis labios cual pegajoso desastre, de los que se quedan en todo: en mi blusa, mis pantalones, el suelo. Esta podría ser una escena del crimen, después de todo.

—¡Detente! —Jana está en algún lugar entre la neblina negra y de las pequeñas manchas de luz. No puedo verla—. Está bien, ya ganaste. ¡Ahora vete! —acuna mi cabeza. La única manera en que sé que es ella es porque es la única a la que le importa un carajo.

Lesen Sie weiter in der vollständigen Ausgabe!

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