Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Para el cumpleaños de María, mamá ha preparado una fiesta sorpresa: todos sus amigos han sido invitados, incluso Samuel, de quien María está enamorada, pero nadie lo sabe. Sólo que ésta no es la fiesta que María hubiera deseado. A las cinco de la tarde, todos los invitados están ahí, divirtiéndose. Todos, menos Samuel.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 23
Veröffentlichungsjahr: 2019
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Primera edición en francés, 1992Primera edición en español, 2000Séptima reimpresión, 2016Primera edición electrónica, 2016
© 1992, l’école des loisirs, París Título original: Marie est amoureuse
D. R. © 2000, Fondo de Cultura Económica Carretera Picacho-Ajusco, 227; 14738 México, D. F. Empresa certificada ISO 9001:2008
Comentarios:
VIVIAN MANSOUR
ilustrado por
JOTAVÉ
traducción
LUCÍA SEGOVIA
Para Fraçoise y para mí
—María, mi vida, te estoy preparando una sorpresa maravillosa para tu cumpleaños.
María deja su mochila sobre la mesa de la cocina sin fijarse en el paquete de azúcar que se derrama sobre sus cosas.
—No fuiste por mí.
—Pero te dije que no podía. ¿Me estuviste esperando?
—Sí, te estuve esperando.
—Te dije que volvieras sola.
—Te esperé de todos modos.
Durante unos momentos mamá deja de jugar con la masa que se ha convertido en una enorme bola olorosa a flor de azahar.
A María le gusta el aroma del azahar. Los vendedores de flores no venden flor de azahar. Parece que sólo se encuentra en las bodas. Magda se lo dijo.
—Creo que te va a encantar tu sorpresa.
—Si lo dices ya no es sorpresa.
Mamá empieza a quitarse la masa pegada en los dedos. Tiene harina por todas partes, también en la mejilla derecha.
—¿Por qué dices eso, si trato de darte gusto?
María no responde.
Se sienta en un taburete de madera después de cerciorarse de que está bien limpio.
Por la mañana, en clase, sintió que algo se le pegaba al trasero: una bolota de chicle rosa y gris. De seguro una broma de Jonás o de Carlos. ¡Qué tontos son los niños! El chicle no se quita. Mamá se pondrá furiosa. María los pateó en las espinillas y le dijeron que estaba loca.
El cielo está blanco, hace mucho frío para ser noviembre. Tal vez nieve. Estaría bien si nevara. La primera y última vez que vio nevar, papá todavía estaba aquí, aún no se había marchado a Canadá. Fue hace mucho, por lo menos dos años. Había nieve en todas partes y los copos se le colaban por el cuello. Estaban fríos y hacían cosquillas.
Qué lástima que la nieve no sea rosa, piensa María. Sería helado de fresa. Copos de helado de fresa caerían del cielo. Bastaría con abrir la boca para tragárselos.
—¿En qué piensas, María bonita?
—En nada.
Es la respuesta que suele dar cuando está pensando en algo y no tiene gana alguna de que sepan en qué.
—Sé en qué estás pensando.
María suspira.
Cuando era pequeña, tenía miedo de que mamá y papá pudieran leer su mente.
