Metamorpheros - Relato erótico - Alexandra Södergran - E-Book

Metamorpheros - Relato erótico E-Book

Alexandra Södergran

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Beschreibung

La universidad abrirá un nuevo departamento; el departamento de Erótica. El profesor encargado es Clas von Eros, un catedrático sin límites. Someterá a sus estudiantes a toda clase de desafíos. En esta clase, Emma conoce a Rebecka, que es un alma libre, salvaje y artística. Clas von Eros y su materia fuera de lo común les presentan conceptos completamente nuevos y las dos jóvenes exploran este nuevo mundo de arte y sexualidad.

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Seitenzahl: 35

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Alexandra Södergran

Metamorpheros

LUST

Metamorpheros

Original title: Metamorferos

Translated by: LUST Copyright © 2017, 2020 Alexandra Södergran and LUST, an imprint of SAGA, Copenhagen All rights reserved ISBN: 9788726322354

E-book edition, 2019 Format: EPUB 2.0

All rights reserved. No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.

Metamorpheros

Los rumores se extendieron por el campus universitario como fuego, todos hablaban sobre ello en los salones de clase y en los pasillos. Era natural bromear al respecto cada vez que el tema salía a colación, alumnos y profesores reaccionaban más o menos igual. Algunos se ruborizaban y se reían con incomodidad, otros abrían los ojos y carcajeaban al borde de la histeria, y otros se tornaban pensativos mientras sonreían con un halo de misterio o se mordían el labio. Algo era seguro, esas noticias no eran de las que pasaban desapercibidas. Dos semanas antes de empezar el semestre de otoño, todos lo sabían. La universidad abriría un nuevo departamento; el departamento de Erótica.

Emma estaba sentada en el cafetín, libreta de notas y lapicero en mano, y una taza de café sobre la mesa. Con esas tres cosas estaba en su elemento, cuál mariposa que emerge del capullo. El toque final lo aportaban los audífonos de su reproductor MP3, que le permitían bloquear cualquier distracción.

Un grupo de estudiantes pasó corriendo por una cuesta cercana. Aún era temprano, los rayos de sol se colaban entre los edificios de ladrillo e imprimían destellos dorados sobre la grama. Era el mejor momento del día. Emma se sentía especialmente inspirada esa mañana, pero solo había logrado escribir un par de líneas en su libreta cuando la música de su reproductor se detuvo. Se había quedado sin batería. En un arrebato de rabia, pateó la pata de la mesa y el café caliente salpicó por todos lados. Algunas gotas cayeron en la libreta y formaron pequeños charcos marrones. Ahora escuchaba los cubiertos contra los platos de porcelana y todo el alboroto del cafetín. Justo detrás de su mesa, dos chicas mantenían una conversación muy animada y hablaban en voz alta.

—Pero tienes que inscribirte, no es demasiado tarde.

—Ay, ya basta. Solo hay 20 cupos disponibles y... ¿sabes el interés que ha despertado? Ya debe haber trescientas o cuatrocientas personas inscritas.

—Pero la inscripción no es oficial hasta la etapa de la entrevista.

—¿Y qué les voy a decir? Ni siquiera sé de qué se trata.

—Creo que abarcará todo, desde el Kama Sutra hasta la pornografía. Género, historia, la perspectiva femenina y, con algo de suerte, ejercicios prácticos.

Las chicas soltaron una risita. Emma se había quitado los audífonos con mucho cuidado y los había dejado sobre la mesa. Por primera vez desde el inicio de semestre, se sintió genuinamente interesada en un evento de la universidad, así que se dio la vuelta para hablar con las chicas. Media hora más tarde, se había anotado en la lista de espera para inscribirse en las clases de Erótica. Sentía mariposas en el estómago de la emoción.

Ante tantas expectativas, la primera clase fue una decepción. Tomó asiento en una esquina de la parte de atrás de un gran estudio de arte. El resto de la clase consistía en otras nueve chicas y diez chicos. Muchos de ellos tomaban notas y frente a la clase había un hombre alto y delgado que parecía ser una forma primitiva de ser humano. Parecía recién llegado a la ciudad después de pasar diez años en Siberia, viajando como mochilero. A pesar todo, era bastante apuesto. Por la chispa en su mirada, Emma imaginó que había luchado miles de osos pardos, matándolos con sus propias manos hasta que se volvió cosa de rutina.