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Milagro En Manhattan
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Veröffentlichungsjahr: 2017
Milagro en Manhattan
Dee Dawning
––––––––
Traducido por Eva Luz Carmona Pichardo
“Milagro en Manhattan”
Escrito por Dee Dawning
Copyright © 2017 Dee Dawning
Todos los derechos reservados
Distribuido por Babelcube, Inc.
www.babelcube.com
Traducido por Eva Luz Carmona Pichardo
Diseño de portada © 2017 Dee Dawning
“Babelcube Books” y “Babelcube” son marcas registradas de Babelcube Inc.
Feria Internacional del libro de New Dawning
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presenta
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Milagro en Manhattan
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Una novela Erótica Zany de Nuevos Comienzos
Por
Dee Dawning
Copyright © 2013 Dee Dawning
Página de Titulo
Página de Copyright
Página de Copyright
Prólogo
Capítulo Uno
Capítulo Dos
Capítulo Tres
Capítulo Cuatro
Capítulo Cinco
Capítulo Seis
Capítulo Siete
Capítulo Ocho
Capítulo Nueve – El Gran Día
Capítulo Diez
Capítulo Once
Capítulo Doce
Capítulo Trece
Capítulo Catorce – Lew & Amber
Capítulo Quince
Capítulo Dieciséis
Capítulo Diecisiete
Capítulo Dieciocho
Capítulo Diecinueve
Capítulo Veinte
Capítulo Veintiuno
Capítulo Veintidós
Capítulo Veintitrés
Capítulo Veinticuatro
Capítulo Veinticinco
Capítulo Veintiséis
Capítulo Veintisiete
Capítulo Veintiocho
Esperamos que haya desfrutado de Milagro en Manhattan.
Lista de Novelas y Novelas Cortas Publicadas
"¿Es usted Soriano?"
"Así es."
"Hola, soy Suzie Carpenter." La mujer levantó la mirada. "O, en realidad, yo era ella. Acabo de ganar mis alas."
"Que apropiado. Nuestro señor Jesús era un carpintero[1]." Soriano extendió la mano. "Bienvenida a mi nube. ¿Qué puedo hacer por ti?"
Carpenter tomó su mano. "El jefe me dijo que usted me enseñaría cómo funcionan las cosas por aquí."
"¿Dios?"
"¡Dios, no!" La mano de Carpenter rápidamente cubrió su boca. "Lo siento mucho. Me va a llevar un tiempo acostumbrarme a estar por aquí."
Soriano le rodeó los hombros con un brazo. "Ah, no te preocupes. Ahora que estás aquí arriba, ya nadie vigila esa clase de cosas. Si lo hicieran yo estaría abajo – muy abajo - nadando con los demonios en un tanque de lava ardiendo."
Carpenter se estremeció.
"Además, en vida debiste haber sido un gran modelo a seguir para haberte convertido en un ángel aquí. ¿Qué hiciste?"
"Yo desarmaba bombas para el Cuerpo de Marines."
"¿Eras una soldado?"
"Si señora."
"¿Gabe te mandó para acá?"
Ella asintió. "Si. Me imagino que hay un jefe aún más arriba que él."
Soriano sonrió. "El más grande. Te diré algo, estaba a punto de subirme en mi vehículo de dos plazas para volar a la Tierra. ¿Quieres venir conmigo?"
"Me encantaría, pero, ¿por qué no simplemente usamos nuestras alas?"
"Esto es mucho más rápido y menos cansado. A decir verdad, la tecnología ha hecho que nuestras alas salgan sobrando. Algunos ángeles, los que no están interesados en los símbolos de estatus, se las están quitando."
Los lindos ojos azules de Carpenter se abrieron como platos. "¡No!"
"Aja. Lo sé. Algunos de los otros dijeron lo mismo, pero la verdad es que las alas a veces estorban y... ¿Vas a venir?"
"Ya veo lo que decía de que las alas a veces estorbaban. ¿A dónde vamos?"
"A la ciudad de Nueva York. Ese es el sector principal donde trabajo."
"¿A qué se dedica?"
"Trato de asegurarme de que las personas van en la dirección correcta. Si empiezan a desviarse en la dirección equivocada, tomo acciones correctivas."
"¿Cómo cuáles?"
"Ya lo verás. También, como pasatiempo, hago de casamentera."
"¿De verdad? Eso puede ser divertido. ¿Qué vamos a hacer ahora?"
Soriano rio. "Lo es. Es muy gratificante ayudar a dos personas a encontrarse. En este momento quiero ver cómo está un hombre llamado Brad Fairchild."
"¿Quién es él?"
"Uno de mis niños problema que está teniendo una crisis de identidad. Él está a punto de obtener un ascenso en el trabajo y un buen aumento, así que quiero ver cómo lo maneja. Para cuando lleguemos a la Gran Manzana, él debería estar en su bar preferido celebrando."
Miré mi reloj. Dios, que lento pasa el tiempo. No puedo esperar. En veinte minutos estaré bebiendo unas cervezas y admirando el montón de mujeres hermosas que frecuentan “The Libation Station.”
Una luz y un timbre indicaron una llamada en el intercomunicador. "¿Quién podrá ser?"
Levanté el teléfono. "Hola."
"Brad, es Wally."
Un escalofrío me recorrió el cuerpo. "No puedo quedarme hasta tarde hoy, jefe. Tengo planes."
Él rio. "Tranquilo, chico. ¿Quién dijo algo sobre trabajar? Acabo de recibir una llamada del Señor Grimes. A él le gustaría verte en su oficina a las dos de la tarde mañana."
Tragué. "¿El Presidente? ¿Qué es lo que quiere?"
"Estoy seguro de que lo averiguarás mañana a las dos de la tarde."
"Vamos Wally. Debes tener alguna idea."
"Si la tengo, pero si te digo algo puedo meterme en problemas. El Señor Grimes te estará esperando, así que no llegues tarde."
Suspiré. "Sí señor."
¿Ahora qué? Degradación, finiquito... Espero que no. Las cosas están difíciles allá afuera.
Mi amigo Lew entró en mi cubículo y se sentó en la orilla de mi escritorio. "¿Quién murió?"
Después de apretar mis labios, arrugué la nariz. "Nadie. El Señor Grimes quiere verme mañana por la tarde."
"Si, me enteré. Felicidades."
Ladeé la cabeza y entrecerré los ojos.
Lew debió darse cuenta porque se rio. "¿No te has enterado? El rumor ha sonado por toda la oficina. Schnedley se va a un nuevo y cómo trabajo en DC y tú te vas a encargar de sus cuentas y..." Lew levantó las cejas, "su oficina con vista panorámica."
"¿Me van a ascender?"
Lew asintió. "Sip. Si no puedes ser bueno, ¿ten suerte?"
"Muchas gracias."
Él rio. "Jimbo y yo vamos a llevar a Schnedley al Station por unos tragos. ¿Qué dices amigo? Yo invito la primera ronda."
Pasé mi mano por mi cabello y por la parte de atrás de mi cuello. En lugar de despedirme, me estaban ascendiendo. Miré mi reloj. Súbitamente, me había convertido en un hombre de la compañía. "Aun no son las cinco."
Él sonrió. "Faltan cinco malditos minutos, eso nunca antes te había preocupado."
"Adelántate. Yo bajo en cuanto apague mi computadora."
"No vas ahora a creerte mucho, ¿o sí? "
"Claro que no. Tu y yo seguiremos siendo tan unidos como el papel tapiz y la pared."
"Está bien. Te veo en unos minutos." Lew se alejó sacudiendo la cabeza.
~ * * ~
Me mire en el espejo del tocador mientras me ponía sobra de ojos de Max Factor, mientras que Amber me miraba y se quejaba. "Apúrate querida. No quiero perderme mi cita de jueves por la noche."
"Amber, ¿tenemos que ir a The Libation Station otra vez? No es más que un mercado de carne barata."
"Cariño, sabes que los mercados de carnes son buenos para nuestro negocio."
"Ahí no. Todos allí están buscando algo es cierto, pero todos son tacaños. Todos quieren que sea gratis, y yo no lo he hecho de forma gratuita desde mi primer año en la universidad."
"Bueno, ahí es donde a mi cliente habitual de los jueves le gusta que nos veamos. Mira, cariño, te he estado observando. Pierdes mucho tiempo con vagos, siendo amigable, y el tiempo es dinero. En este negocio, lo mejor es ser directa. Necesitamos separar el grano de la paja."
Miré su reflejo. "¿A qué te refieres?"
"En el momento en que un hombre se te acerque, diles la verdad. Diles a lo que te dedicas y cuánto cobras. Si están interesados se quedarán. Si no, te agradecerán tu sinceridad, ya que, francamente, mientras que ellos te hacen perder el tiempo, tú los estás haciendo perder el suyo."
"Si, creo que tienes razón."
~ * * ~
Cuando llegué al Station, Lew, Jimbo y Schnedley estaban sentados en un reservado circular. Para mi sorpresa, nuestro jefe, Wally, se había unido a ellos. Mientras me acercaba a ellos, Lew, que estaba sentado en una orilla del reservado se puso de pie, para hacer espacio para que yo pudiera sentarme. El reservado parecía estar bastante lleno. Ya que Wally, quien pesaba trescientas veinte libras, ocupaba el espacio de dos o tres personas, jalé una silla vacía de una mesa que estaba a un lado del reservado.
Lew me pasó una cerveza. "Aquí tienes compañero, Corona light."
Me la bebí rápidamente y ordené otra ronda. Aparentemente, solamente estábamos celebrando el cambio de trabajo de Schnedley, ya que nadie mencionó mi ascenso. Me pregunto si Lew habrá dicho la verdad.
Sentí un suave roce en mi cabello, acompañado de la agradable fragancia floral de un perfume de mujer. Volví la cabeza para seguir el sonido de tacones altos que se alejaban y fui premiado con una visión placentera. Largo cabello rubio y una figura clásica semejante a la de una botella de refresco de cola sobre un par de piernas perfectamente formadas. Era como si la muñeca Barbie estuviera viva.
Cuando ella se dio la vuelta y entró en el baño de las mujeres, le di un codazo a Lew. "¿Viste eso?"
Él enarcó las cejas y asintió lenta y precisamente. "¿La rubia?"
Asentí.
"¡Sí! ¡Linda!"
"¿Viste su rostro?"
"Aja. Es hermosa. Vi cuando ella y su igualmente hermosa amiga llegaron. Deben ser modelos o algo así."
"¿Dónde? ¿Dónde está su amiga?"
Observé el salón.
"Está sentada en la barra. Alta, cabello cobrizo, trae puesto un vestido corto color verde azulado, las piernas le llegan a la cintura."
Me volví para mirarla y suspiré. "Es hermosa. ¿Puedes imaginar lo que sería verse así? Ser así de deseado. Si yo fuera mujer y me viera así, me temo que sería una verdadera mujerzuela."
Lew rio. "Por lo que sé, ya eres bastante mujeriego."
Reí. "Me gustaría ser un mujeriego, pero no tengo el atractivo sexual necesario para serlo. Los hombres estamos tan restringidos, trajes o sacos sport y corbatas; mientras que mujeres como ellas, emanan su sexualidad a través de su ropa, cabello y maquillaje, manicuras y pedicuras. No es justo."
"Suena como si quisieras ser una mujer."
"No, soy feliz siendo hombre. Solamente pienso que debe ser divertido ser una mujer sexy y moderna - el vestirse de acuerdo a tu personalidad - el que los hombres te busquen en lugar de tener que buscar a las mujeres."
Lew empezó a responderme, pero lo callé con una mano mientras la rubia salía del baño y caminaba hacia nosotros. Lew tenía razón, ella era hermosa. La mire y ella sonrió. Ella pasó y mi volví mi cabeza para seguirla con la mirada mientras ella se alejaba hacia la barra, acercándose a su amiga.
"Bueno, ¿qué opinas?" Jimbo preguntó, obviamente había estado escuchando nuestra conversación.
"Extraordinaria."
"Ya sé. Si no estuviera casado... Pero lo estoy. Así que... ¿Qué hay de ti Brad? Tú no estás casado y, hasta donde sé, tampoco estás involucrado con nadie."
Lew interrumpió. "No, Brad no está involucrado con nadie. Eres un mujeriego, ¿o no?"
Eso quisiera. "He salido con mujeres ocasionalmente, pero últimamente he pasado por un periodo de sequía."
Lew frunció el ceño. "Un hombre de la ciudad debe crear sus propias oportunidades. Vas a recibir un gran ascenso mañana y tienes muchas razones para celebrar." Señaló con la cabeza a las bellas damas. "Y, si fuera tú, yo empezaría por ahí. Inténtalo."
~ * * ~
Le sonreí a Amber y me senté. "Así que, ¿cuándo es que tu cita de jueves... ¿Cómo es que se llama?"
"Fritz."
"Así es. Me recuerda a unas papas fritas o a una bebida." bromeé. "Tomaré un vino ‘fritzer’." Recargué mi codo en la barra y mi barbilla en la palma de mi mano. "¿A qué hora se supone que va a llegar?"
Amber sacudió la cabeza. "Solamente tú. Fritz llegará en cualquier momento. ¿Cómo te fue en tu paseo al baño? ¿Creaste algo de interés?"
"No lo sé. Más que nada recibí las típicas frases para ligar. Pero tengo un buen presentimiento con respecto a un hombre. Sus ojos me desvestían mientras yo pasaba caminando."
"Lo sé. ¿No pe siente increíble cuando hacen eso? ¿Cuál de todos?"
"El de cabello castaño, está bloqueando parcialmente el pasillo hacia el baño de mujeres con su silla."
"Ah, sí. También me checó, mientras estabas en el baño. Por lo que pude ver, no está nada mal." Amber enarcó las cejas y puso su mano sobre la mía. "No mires, querida, pero viene para acá."
Obviamente, comencé a voltear, pero me detuve cuando ella apretó mi mano y dijo entre dientes, “No, no te muevas."
"Buenas noches, señoritas. Mi nombre es Brad Fairchild, y esta noche estoy celebrando que por fin la diosa fortuna me ha sonreído."
Yo reconocí su presencia y me volví. Su rostro era delgado, de nariz aquilina, cabello castaño que comenzaba a presentar algunas canas y ojos cafés, el Señor Fairchild proyectaba una apariencia misteriosa. No era que fuera atractivo. Más bien, que su apariencia era sexy – lo suficiente para tener sexo sin tener que pagar por él. "Buenas noches, Brad. Yo me llamo Ginger y esta es mi amiga, Amber."
Estrechó nuestras manos suavemente y respiró profundamente.
"¿Puedo invitarles un trago, señoritas?"
Amber le sonrió ampliamente. "Me encantaría, sin embargo, me temo que tendré que declinar la invitación ya que mi cita acaba de llegar." Ella se deslizó del banco donde estaba sentada. "¿Le gustaría sentarse en este banco... Señor?"
"Fairchild, Brad Fairchild. Y si, si a Ginger no le molesta, me gustaría sentarme junto a ella."
"Eso me gustaría. Tomaré un Brandy Alexander."
"Muy bien, está decidido." Amber tomó su bolsa y estrechó la mano de Brad. "Ha sido un placer conocerlo." Después me besó en la mejilla. "Te veré después." Y fue a alcanzar a su cita, que estaba mirando el bar buscándola.
Brad se sentó en el banco y levantó la mano. "¿Cantinero?"
Cuando el cantinero se acercó, Brad dijo, "La señorita va a tomar un Brandy Alexander y yo una Corona."
El cantinero asintió, y palmeó la barra. "En un momento."
Brad me miró. "Me pregunto... ¿Eres una supermodelo?"
Debí haberme sentido alagada, pero tantos hombres me habían preguntado eso a través de los años que ya me había acostumbrado. "He modelado un poco, pero no soy modelo de tiempo completo." Era necesario cambiar de tema. "Mencionaste una celebración. ¿Qué estás celebrando?"
Pasó un dedo por el tazón de los pretzels y comenzó a mordisquear uno. "Un ascenso. Tengo una reunión con el presidente de nuestra compañía mañana por la tarde y, se supone que no debo saber esto, pero él me va a ofrecer un buen ascenso y un aumento."
Yo estaba a punto de hablar, cuando el camarero regresó con nuestras bebidas. "Aquí tienen. Serían once sesenta."
Después de recibir su cambio de un billete de cincuenta, Brad se volvió para mirarme. "Estabas a punto de preguntarme algo."
Después de tomar un sorbo de mi bebida, pregunté, "Si, ¿dónde trabajas?"
"Un banco de inversiones llamado Bayside Securities. ¿Has escuchado hablar de él?"
Sacudí la cabeza. "Hay demasiados. Yo quería hacer eso cuando salí de la universidad, pero el estado de la economía no me lo permitió."
En lugar de preguntarme a que me dedicaba yo, que era lo que yo esperaba, Brad me sorprendió. "Que mal." Su rostro se iluminó como si estuviera teniendo una epifanía. "Oye, tengo una idea. Voy a necesitar una secretaria. Podría ayudarte a entrar en el negocio."
Tomé mi bebida. "Eso es muy dulce, pero—"
"No, no, no hay problema. Creo que la paga es buena para una secretaria y te daré tiempo libre para cualquier trabajo de modelo que obtengas. Ten..." Sacó una tarjeta del bolsillo de su chaleco y me la entregó. "Déjame darte mi tarjeta. Ha habido secretarias que han subido hasta ser agentes, incluso gerentes de ventas. Nunca sabes."
Y si las horas no me matan, aun podría seguir entreteniendo hombres por la noche. "Me encantaría ser una agente de inversiones. Tengo una cartera propia." Metí la tarjeta en mi billetera. "Gracias, lo tendré en mente."
Inclinando la cabeza, me observó detenidamente. "¿De verdad? ¿Quién es tu agente?"
Me encogí de hombros. "Nadie. Lo hago yo sola." Pude ver que él sentí curiosidad, así que continué. "No tengo acciones de renombre, más que nada compro acciones sobre las que la gente promedio no ha escuchado hablar."
Sus cejas se levantaron, arrugando su frente. "¿Y?"
Le ofrecí mi mejor sonrisa. "Afortunadamente, puedo reportar que, a pesar de que la economía actual es un asco, mi cartera incrementó su valor en un treinta y nueve por ciento el año pasado."
Brad estaba boquiabierto. "Eso es fantástico. ¿Cómo es que...? Olvídalo. ¿Tienes hambre? Me gustaría llevarte a cenar y poder conocerte mejor. Después podríamos ir a bailar, al cine o quien sabe—"
A esto se refería Amber. "Antes de ir más lejos, déjame explicarte a qué me dedico." Aun después de todos estos años, era vergonzoso decirles a los hombres qué era lo que hacía — lo que yo era. Bebí un largo sorbo de mi trago mientras él esperaba.
"¿Si?"
Después, respiré profundamente y lo dejé salir. "Yo me dedico a entretener a los hombres. Puedes tener mi compañía por un costo, pero si vamos a la cama, será por tiempo."
Su rostro mostraba sorpresa. "Eso significa que, si yo quisiera acostarme contigo, tendría que pagar."
Asentí. "Me temo que sí."
Su ceño fruncido me dijo que no estaba entusiasmado sobre mi profesión. "Pero si eres tan hermosa, ¿por qué?"
"¿Por qué qué?"
"No lo sé. Solamente me parece que una mujer tan hermosa como tu podría ganar dinero de otra forma." Él frunció el ceño y sacudió la cabeza. Poniendo los ojos en blanco, rio. "Escúchame. Acabo de decirle a mi amigo, que está allá, que, si yo fuera una mujer tan atractiva como tú, sería una mujerzuela. Hablando de hipocresías."
Reí. "¿Obsesionado con el sexo?"
Brad rio. Su trato era agradable y sencillo. "Me temo que sí."
Yo ladeé la cabeza y le sonreí. "Me temo que yo también."
Tomando mi mano, rio. "Vamos. Vamos a cenar. Hay mucho ruido aquí y tengo muchas preguntas que hacerte. ¿Qué te parece si vamos a Vinci's? La comida es excelente y no está lejos."
"Está bien." Bajé del banco y tomé mi billetera. Él puso su mano en mi cintura como para guiarme hacia la entrada y la dejó ahí mientras salíamos. Se sentía bien.
Mientras esperábamos un taxi, me preguntó, "Con respecto al – cómo es que – ni siquiera sé si puedo pagarte. ¿De cuánto estamos hablando?"
Ginger frunció los labios como si estuviera debatiendo algo en su mente. Su susurro en mi oído me dio escalofríos. "Mil por media hora o tres mil por toda la noche."
Yo le susurré, "Eso es más de lo que yo gano. ¿Ganas eso todas las noches?"
"Cuando encuentro una pareja, sí. Y son muy pocas las noches que no consigo pareja.”
Un taxi se detuvo frente a nosotros. Abrí la puerta y la ayudé a entrar. Después de sentarme junto a ella y de darle instrucciones al conductor, le dije en voz baja. "¿Y por una hora?"
"Lo siento, no puede ser por hora."
"Y Amber es una..."
"¿Cortesana? Si, Amber también lo es."
"¿Así es como se dicen entre ustedes?"
"Si, sabemos que somos prostitutas, pero somos tan vanidosas, nos gusta pensar que estamos en lo más alto de la escala."
"¡Humph! Con tu físico y la cantidad de dinero que ganas, yo diría que tú el escalón más alto."
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