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En el día de su noveno cumpleaños, una niña muy curiosa recibe un regalo mágico… Junto a un gato muy especial, vivirá grandes aventuras y viajará a través del tiempo y el espacio para conocer y jugar con otras niñas curiosas de su edad, que se convertirán en célebres científicas, ingenieras, matemáticas, astronautas… VALORES IMPLÍCITOS Aprender es divertido, la curiosidad, no tener miedo a ser diferente o a tener otros intereses, confianza en uno mismo, esfuerzo, luchar por lo que consideras importante, conocer referentes femeninos en las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), respeto, amor a los animales, la importancia de jugar y dejar volar la imaginación para el correcto desarrollo de los niños.
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Seitenzahl: 51
Veröffentlichungsjahr: 2024
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Niñas curiosas
© del texto: María Núñez Gualda
© ilustraciones de: Cocijo W
© corrección del texto: Equipo BABIDI-BÚ
© de esta edición:
Editorial BABIDI-BÚ, 2024
Avda. San Francisco Javier, 9, 6ª, 23
Edificio Sevilla 2 - España
41018 - Sevilla
Tlfn: 912.665.684
www.babidibulibros.com
Primera edición: agosto, 2024
ISBN: 979-13-87663-28-5
Producción del ePub: booqlab
«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra»
Cuando hace casi 30 años me decidí a estudiar Ingeniería, el comentario generalizado fue que porque no hacía mejor una carrera más de mujeres; como si una profesión tuviera género. Afortunadamente eso va cambiando, aunque muy despacio.
La ONU declaró en el año 2015, el 11 de febrero como Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, para animar a las niñas a elegir carreras profesionales relacionadas con las disciplinas STEM.
La mejor manera de involucrar e interesar a una niña en temas científicos es haciéndola partícipe, jugando y dejándola descubrir por sí misma; por eso, este cuento lo he escrito de la mano de mi hija Belén que va a cumplir nueve años. Ha sido muy divertido para las dos y he descubierto más sobre las cosas que le interesan, le intrigan y emocionan. Es muy importante tener referentes y gente que te apoye cuando afloran las dudas y las inseguridades. Todas somos capaces de conseguir lo que nos propongamos con esfuerzo e ilusión.
Para Belén, mi niña curiosa favorita, quede mayor quiere ser ninja y científica.
Niñas curiosas
Capítulo 1. El portal de la ciencia
Capítulo 2. Niña curiosa: Marie Curie
Capítulo 3. Niña curiosa: Rachel Carson
Capítulo 4. Niña curiosa: Hipatia de Alejandría
Capítulo 5. Niña curiosa: María Telkes
Capítulo 6. Niña curiosa: Jane Goodall
Capítulo 7. Niña curiosa: Margarita Salas
Capítulo 8. Niña curiosa: Sara García Alonso
Capítulo 9. Niña curiosa: Hedy Lamarr
Capítulo 10. Todo tiene un porqué…
—¿La curiosidad mató al gato? —exclamó Belén—- No entiendo nada, mamá, mi gatito es muy curioso; pero ¿eso es malo?, ¿qué quiere decir?
—Jajaja, para nada es malo, tener interés y curiosidad por las cosas es muy bueno, eso te lleva a descubrir el mundo, a pensar y a aprender…
—Pues yo sigo sin entender lo del gato… —dijo frunciendo el ceño.
—No te preocupes por Leo. —El susodicho al oír su nombre levantó una oreja; pero enseguida siguió dormitando, nada iba a distraerlo de su momento favorito: la siesta—. No le va a pasar nada, es una expresión, una frase hecha, se usa para advertir a alguien de que algo no es de su incumbencia…
—¡Pues no me gusta nada! ¡Leoooo… gatitoooo… despierta!, ¿tú qué opinas?
Consciente de que no le iban a dejar dormir, Leo se estiró lentamente, bostezó y con sus elegantes andares, decidió que aquello no le interesaba lo más mínimo y se dirigió a la cocina.
Aquel domingo era su noveno cumpleaños y no había pedido regalos, porque cuando cumplió ocho años recibió lo que más deseaba en el mundo: poder adoptar un gatito. En aquella ocasión sus tíos llamaron al timbre con Leo en brazos, y desde entonces eran inseparables: inventaban juegos, exploraban el jardín buscando insectos, hacían carreras, Belén le leía historias, le tiraba la pelota…; mientras respetase las horas de sueño del minino, él estaba siempre listo para jugar.
Ese día Belén se disponía a desayunar cuando llamaron a la puerta.
—¡Qué sorpresa! Ven, Belén, ha llegado un paquete para ti —le dijo su papá.
—¿Qué es? ¿Qué es? —exclamó nerviosa—. ¡Oh! ¡Es un juego de experimentos! ¡Vamos a hacer uno ya! ¡Leo! ¡Al desván! ¡A experimentar!
—Ten cuidado, por favor, lee bien las instrucciones…
En cuanto llegaron al desván, cerró la puerta y a toda velocidad abrió la caja. Contenía los objetos más variopintos; algunos de ellos tuvo que buscarlos en el manual de instrucciones. Allí habían: pipetas, probetas, una lupa, gafas protectoras, pinzas, jeringuillas, vasos y cucharas medidoras, bicarbonato, vinagre…
—Leo, aquí dice que, si ponemos agua en un tubo de ensayo, incorporamos cuatro cucharas medidoras de bicarbonato, mezclamos y añadimos con fuerza una jeringuilla con kétchup, ¡la mezcla se desbordará del tubo de ensayo como si fuese lava de un volcán! —explicaba mientras se ponía las gafas protectoras—. Aléjate un poquito, que no hay gafas gatunas. ¡Allá vamos! Volcán en erupción…
El gato observaba sin perder detalle moviendo la cola alegremente.
—¡Qué divertido! ¡Vamos a buscar otro experimento! —dijo mientras rebuscaba en la caja—. Un momento, ¿esto qué es?
Al fondo de esta había una bolsita transparente con estrellas de purpurina en su interior y también con una pequeña nota de papel: «LA CURIOSIDAD ES PARA LOS VALIENTES, ¿TE ATREVES?».
Miró con detenimiento la nota y revisó el sobre con su lupa, cogió las pinzas y cuando se disponía a abrirlo para inspeccionar más esas estrellas de colores pasó algo asombroso… ¡Salieron disparadas por la habitación! Quedaron suspendidas en el aire durante unos segundos; y de repente, empezaron a girar a toda velocidad, cada vez más y más deprisa. Belén miraba boquiabierta y Leo, paralizado, tenía todo el pelo erizado. Entonces se detuvieron y se convirtieron en polvo dorado, cayendo con suavidad sobre los muebles y el suelo.
—Atchís, pero… ¿qué ha sido eso? Bueno, a ver…, parece que estamos bien y que aparte de que todo está cubierto de polvos dorados no parece que haya grandes destrozos —dijo Belén aliviada—. Leo, ¿dónde estás?
—Estoy aquí, miauuu…
Belén no podía ni parpadear, no creía lo que acababa de escuchar; se frotó los ojos y los oídos, tenían que ser imaginaciones suyas.
—Ni que nunca hubieses escuchado hablar a un gato —dijo atusándose los bigotes—. No me he presentado formalmente, soy Leonardo, el gato del Renacimiento, un gato ilustrado y apasionado de la ciencia y de la vida, va todo unido… —dicho esto, decidió que era más interesante seguir lamiendo el polvo dorado de su pelito blanco y naranja.
—¡No me lo puedo creer! ¡Un gato parlante!
