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Ainara y sus amigos ya se han recuperado de la aventura que vivieron hace unos meses cuando descubrieron un alucinante complot. Cuando piensan que su vida ya ha vuelto a la normalidad, una insistente pesadilla empieza a asaltar cada noche a Dafne. La joven amiga de Ainara vuelve a escuchar el sonido alto y profundo de la alarma de emergencia del instituto que desencadenó el Caos en el instituto. Aquí arranca Pesadilla nocturna, la segunda parte de Las extraordinarias aventuras de Ainara. Ainara y sus amigos volverán a investigar en su entorno para descubrir lo que está pasando y descubrirán lo que no esperaban.
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Seitenzahl: 117
Veröffentlichungsjahr: 2022
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En este segundo libro quiero agradecer a todos esos lectores que han sido sinceros con las opiniones del primero. También a quien "comparte" de cualquier forma “Las extraordinarias aventuras de Ainara”. Es una de las mejores maneras de marketing y de llegar a un número mayor de lectores. A la Editorial NE por apostar por nuevos escritores como yo y ayudarnos a cumplir nuestro sueño.
A mi ahijado Matías (Diseñador gráfico) que me ha vuelto a realizar nuevamente la portada perfecta de mi segundo libro. También quisiera volver a nombrar a esos pequeños, pero grandes héroes, que luchan por su salud en los hospitales o desde casa y a sus familiares. ¡Mucha fuerza!
Zaray Mulet Alonso
Hola, lectores. Ya estamos de vuelta con una nueva historia. Después de mi primer libro “Caos en el instituto”. Regresamos con el segundo libro: “Pesadilla nocturna”.
Ya no os voy a dar la lata con un muñeco de madera que le crece la nariz o la rubia de pelo trenzado sumamente largo… Solo espero que lo disfrutéis tanto o más como el primer libro. Comencemos…
CAPÍTULO 1 - UN AÑO DESPUÉS
CAPÍTULO 2 - PESADILLA NOCTURNA
CAPÍTULO 3 - SINCERIDAD
CAPÍTULO 4 - LA MEIGA
CAPÍTULO 5 - VISITA CARCELARIA
CAPÍTULO 6 - MADRE
CAPÍTULO 7 - FAMILIA
CAPÍTULO 8 - PAPELES
CAPÍTULO 9 - BÚSQUEDA
CAPÍTULO 10 - PILLADAS
CAPÍTULO 11 - CONFIDENCIAL
CAPÍTULO 12 - LA VERDAD
CAPÍTULO 13 - PATERNIDAD
CAPÍTULO 14 - CAMBIOS
CAPÍTULO 15 - ENCUENTRO
CAPÍTULO 16 - INFILTRADA
CAPÍTULO 17 - PRUEBAS
CAPÍTULO 18 - AL FIN
CAPÍTULO 19 - AINARA LO CONSIGUE
CAPÍTULO 20 - ¿SEGUIR INFILTRADA?
Había pasado algo más de un año desde el caos en el instituto. Ya se había hecho la justicia que tanto esperaban los supervivientes al gas tóxico. Todos los culpables estaban pagando con cárcel por lo sucedido.
Cada cual había vuelto a sus quehaceres, para darle la normalidad necesaria al pueblo. Aun añorando a los que se habían marchado por culpa del experimento secreto fallido organizado entre el gobierno y la NASA.
Ainara y Alice iban a visitar a sus padres a la cárcel de la ciudad más próxima entre una y cuatro veces al mes. Por suerte, consiguieron que trasladaran a Lucas a la cárcel más cercana, de lo único que verdaderamente le importaba, su hija Ainara y su hermano Tom.
Alice vivía con Thais en la casa del bunker, se llevaban bastante bien. Thais la consentía bastante en la mayoría de cosas. Aunque también tenían límites, que las dos siempre respetaban.
Ainara seguía viviendo con Lucia, su madre. Desde el suceso, todo cambió absolutamente entre ellas. Compartían el hogar, pero mantenían las distancias. Discutían bastante. Cuanta más relación querían tener más discutían. Para Ainara el hecho de ver a su padre entre rejas le superaba. Siempre estaba a la que saltaba con su madre. Toda su rabia e impotencia la pagaba con ella.
Con Rubio y sus padres se sentía en paz. Ir a visitarlos, le recordaba que a pesar de todo, su padre no era tan malo. Merecía la pena seguir manteniendo el contacto con la familia, a la cual ella sentía un aprecio enorme. El sueño de pareja perfecta entre Ainara y Rubio se hizo realidad.
Zoe y Fran siempre estaban juntos, eran inseparables. La vivencia que tuvieron que pasar durante el caos les había unido mucho más. Habían abandonado un poco las gamberradas. Aunque siempre que alguien en el instituto realizaba alguna de ellas, ellos andaban cerca. Puliendo las ideas, sin participar físicamente, aunque sí intelectualmente.
Sam también había vuelto a la normalidad. Se había unido al grupo de Ainara y le acogieron con mucho aprecio. Seguía enamorado de Dafne, pero sabía que era un amor imposible que nunca podría hacerse realidad.
Dafne seguía viviendo con sus padres. Desde que sucedió el caos no podía evitar tener siempre la misma pesadilla nocturna. Cada noche se le repetía el mismo sueño con el inicio de la alarma de emergencia en el instituto.
Dani ya no vivía en casa de Dafne. Había abandonado el hogar, que le acogió todo ese tiempo. Llevaba una vida bastante normal. Consiguió un trabajo de camarero gracias a un primo suyo que tenía un restaurante en el pueblo. Se había emancipado nada más cumplir los dieciséis años. Compaginaba los estudios con el trabajo siempre que podía. Quería sacarse una carrera y ser el mejor mecánico de la historia.
Entre todos habían hecho un vínculo indestructible. Los ocho amigos, siempre realizaban la mayoría de los planes juntos. Los chicos habían convertido el descubrimiento del abuelo de Ainara y Alice en su lugar de encuentro. Les encantaba pasar el rato en la zona de lujo y descubrir cada rincón aún sin descubrir para ellos.
Dafne cada noche tenía la misma pesadilla. Siempre se iniciaban con el sonido alto y profundo de la alarma de emergencia del instituto y los ocho amigos situados en la parte inferior de la escalera, al final del largo pasillo.
Sam en aquel suceso realmente no estuvo, pero en el sueño de Dafne siempre estaba presente. Parecía bastante ilógico. Pero los sueños, sueños son, aún sin sentido real.
Los chicos cada mañana le preguntaban si había vuelto a tener el mismo sueño. Ella siempre asentía, exactamente igual o muy parecido. Nadie sabía qué hacer para evitar esa situación y que Dafne por fin pudiera descansar tranquilamente. Ainara decidió pedir ayuda a través del móvil en sus redes personales.
—Queridos seguidores ¿alguien sabe interpretar los sueños? Contactadme por privado y os explico. Cuando lo tenga claro, os lo explicaré al resto con lujo de detalles. Por ahora no sabría cómo explicarlo —dijo Ainara mientras grababa.
Ainara ya había conseguido hacer sus primeros vídeos como youtuber y tenía unos cinco mil seguidores aproximadamente desde su primer video “Caos en el instituto”. Le iba bastante mejor, de lo que la mayoría de sus amigos imaginaba.
Al finalizar la grabación, fue a abrazar y apoyar a su mejor amiga.
—Gracias Ainara, esto me está superando. No puedo descansar tranquila absolutamente ninguna noche desde que volvió todo a la normalidad. A ver si alguien te contesta y al menos consigo dormir como antes —dijo Dafne.
Todos estaban preocupados por Dafne. Estaban valorando comentárselo a sus padres, ellos no sabían absolutamente nada. Así podrían acudir a algún tipo de especialista que le ayudará a solventar dicha situación y así poder descansar mejor y darle fin a la pesadilla nocturna repetitiva. Pero no querían traicionar a su amiga en ese sentido, mientras no fuera extremadamente necesario.
—Si necesitas cambiar de aires ya sabes que puedes hablar con tus padres y venirte a mi casa una temporada, si lo crees necesario — dijo Dani.
—Sí, lo sé. Pero no creo que esa sea la solución. Gracias de todos modos — dijo Dafne.
Los chicos se dirigían al colegio para el inicio de clases como en cualquier otro día. Sonó la sirena de inicio de clase, se despidieron y cada cual se fue a su materia.
Al finalizar las clases habían quedado en la zona de lujo para pasar la tarde. Pero a Dafne le surgió un gran imprevisto durante la clase de Ciencias y le sería imposible quedarse.
—Chicos bajo a deciros que tiene que venir mi madre ahora a hablar con el director. Me he dormido y he vuelto a tener la misma pesadilla, mientras gritaba en voz alta en pleno examen. Así que no podré quedarme — dijo Dafne.
—¿Pero cómo? ¿Qué has gritado? ¿Quieres que vayamos contigo y nos esperamos en la puerta del despacho del director? — dijo Ainara.
—No se que he gritado. A ver si me entero ahora en la reunión con mi madre. Y a ver como salgo de esta… No hace falta que vengáis. Ya cuando acabe regreso si mi madre no me pone impedimentos — dijo Dafne.
Dafne se despidió. Dani insistió en acompañarla antes de irse al trabajo. No quería dejarla sola en un momento así. Sabía que si era necesario, él podía tranquilizar a la madre. La conocía bastante bien, del tiempo que estuvo viviendo en el hogar de Dafne.
Estaban los tres esperando delante de la puerta del director sin mediar palabra. La madre de Dafne tenía una cara de bastante preocupación. Nunca había tenido la necesidad de presentarse allí, bajo ninguna circunstancia. Estaba bastante extrañada. Sobre todo de que Dafne no se excusara ni mediara palabra para contarle lo sucedido. El director primeramente le dijo a Dafne que entrara para hablar a solas. Dafne negó con la cabeza. Estaba muy nerviosa. Dani le cogió suavemente de la mano para apoyarla.
—Entra tranquila. No tienes por qué hablar, solo escucha lo que te tenga que decir el director. Yo me encargo de tu madre mientras — le dijo Dani al oído.
Dafne se dispuso a levantarse y accedió al despacho del director. La puerta se cerró y era imposible escuchar absolutamente nada desde el exterior.
Mientras tanto en el exterior del despacho del director. La madre de Dafne comenzó a realizar mil preguntas.
—¿Dani, qué ha ocurrido?...Se que mi hija no me va a decir nada. Me gustaría estar informada, antes de entrar yo al despacho. Así saber a qué nos enfrentamos — dijo la madre de Dafne.
Dani, enfrente de la preocupación de la madre, ya no pudo conservar el silencio. Hubiese sido muy cruel seguir conservando silencio ante la situación que Dafne estaba viviendo desde hacía más de un año.
—Dafne es la persona indicada para contarte lo que le está ocurriendo. Te pido que no seas dura con ella. Te diga, el director lo que te diga. Es muy importante para ella, para que tenga la valentía de explicarte. Después de trabajar me acerco a vuestra casa y entramos en detalles con Dafne presente e involucrada, en la conversación que debe de tener hoy con vosotros —dijo Dani.
La madre no entendía absolutamente nada, pero asintió. Esperaría el momento adecuado sin agobiarla. La puerta del despacho del director seguía sin abrirse. Dani tuvo que marcharse, le era imposible seguir esperando: sino llegaría tarde a su puesto laboral. Se despidió de la madre de Dafne y le recordó que pasara lo que pasara allí dentro, no la pusiera en duda ni la castigara ni nada similar. De camino al trabajo le mando un mensaje a Dafne. Para tranquilizarla y diciéndole que en cuanto finalizara el trabajo iría directamente a casa de ella para ver cómo estaba y hablar del tema. Apoyarla en todo lo necesario para sincerarse y pedir ayuda.
A los quince minutos de marchar Dani salió el director a buscar a la madre de Dafne. Estaban los tres sentados en la mesa del despacho.
—He hablado con Dafne. Ella se niega a hablar por lo tanto seré yo quien explique la situación —dijo el director.
La madre seguía con cara de preocupación mirando a Dafne. Ella estaba con la cabeza gacha y la mirada perdida. Prestó nuevamente atención a las palabras del director, mientras seguía observando a Dafne.
—Hoy en pleno examen de ciencias su hija se ha hecho la dormida. Ha gritado en clase, interrumpiendo al resto de alumnos que sí que estaban realizando el examen. Y lo que más me preocupa es la palabra que ha gritado —dijo el director.
La madre se quedó mirando al director esperando a que prosiguiera la explicación. Dafne seguía sin levantar la cabeza del suelo.
—¿Qué palabra gritó, señor director? —preguntó la madre.
El director le volvió a dar la opción a Dafne de responder a la pregunta. Pero ella seguía conservando silencio. El director prosiguió la conversación:
—¡Ayuda! Ayuda dijo mientras se hacía la dormida. Interrumpiendo en pleno examen al resto de sus compañeros —explicó el director.
La madre le dio fuertemente la mano a Dafne. Se percató que las palabras que había tenido Dani con ella tenían un motivo de peso. Su hija verdaderamente necesitaba ayuda. La pedía a gritos mientras dormía. Por algún motivo, no se atrevía a extraerlo de su interior. Ella como madre, nunca se dio cuenta del problema de su hija.
Al salir del despacho la madre le dio un gran abrazo a Dafne, se notaba que lo necesitaba. Dafne se sintió desubicada. Ella quería regresar a la zona de lujo con sus amigos, pero no sabía cómo expresarlo. En ese momento seguían sin salirle las palabras.
—¿Están tus amigos abajo? —preguntó la madre.
Dafne solamente asintió.
—Pues ve, lo necesitas. Pero, solo te pido una cosa… Cuando Dani acabe de trabajar, hablaremos los tres con tu padre presente —comentó la madre.
A Dafne seguía sin salirle las palabras, pero se le notaba que se había quitado un peso de encima. Le dio un gran beso a su madre y regresó abajo. Necesitaba la cercanía y el desahogo entre su grupo de amigos.
Al ver entrar a Dafne a la zona de lujo, todos se quedaron tremendamente preocupados.
—Yo me encargo —dijo Ainara.
Mientras abandonaba a Rubio para ir con Dafne a la zona de la biblioteca para poder conversar ambas con más intimidad. Las dos se sentaron en silencio sobre la butaca más próxima a ellas, dándole a Dafne el tiempo necesario para poder iniciar la conversación.
Al cabo de un rato, bastante corto, Dafne pudo comenzar a gesticular palabras. Le contó a Ainara todo lo sucedido con lujo de detalles.
—Bueno, eso está bien. Tu madre no está enfadada. Solo espera tu explicación. Te está dando la oportunidad de contarla junto a Dani, para que tu estés más tranquila y que tengas su ayuda. Respecto a tu padre, es normal que quiera involucrarlo. Ya te hemos dicho que es bastante preocupante la situación. Que siempre se te repita la misma pesadilla y que lleves todo este tiempo sin poder descansar por completo —dijo Ainara.
—Sí, tienes razón. Ahora es el momento de pedir ayuda. Pero no sé ni cómo, ni por dónde empezar —dijo Dafne.
—Tranquila para eso estamos todos. Para apoyarte y ayudarte a buscar la solución necesaria —dijo Ainara.
Una vez más relajada Dafne, volvieron con el resto del grupo. Todos le decían que le apoyaban en absolutamente todo lo necesario.
—Si es necesario vamos todos esta noche a tu casa. Cuando Dani acabe de trabajar. Para estar contigo presencialmente apoyandote —dijo Sam.
Todos se echaron a reír. Sam había conseguido sacar una sonrisa a Dafne.
