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Poemas II ofrece una nueva selección de la poesía de Edgar Allan Poe, mostrando la riqueza emocional, la musicalidad y la visión inquietante que lo convirtieron en una de las voces más influyentes del Romanticismo. Este volumen complementa y amplía la experiencia iniciada en el primer tomo, permitiendo explorar otras facetas de su sensibilidad poética. En estos versos, Poe continúa reflexionando sobre el amor idealizado, la pérdida, el paso del tiempo y los misterios que habitan la mente humana. Sus imágenes delicadas pero intensas, junto con su ritmo calculado y su inclinación hacia lo simbólico, ofrecen una atmósfera única donde lo bello y lo inquietante conviven con naturalidad. Esta edición, clara y cuidadosamente preparada, es perfecta para lectores que desean profundizar en su obra lírica, descubrir nuevas piezas de su repertorio poético o completar una colección dedicada a la faceta más íntima del autor. Es una lectura indispensable para amantes de la poesía clásica, estudiantes de literatura y quienes buscan una expresión artística que combina emoción, técnica y misterio en cada verso. Añade Poemas II a tu biblioteca y continúa el viaje a través de la voz poética, melancólica y eternamente sugestiva de Edgar Allan Poe.
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Seitenzahl: 29
Veröffentlichungsjahr: 2025
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La pura imaginación deriva tanto de la belleza como de fealdad, únicamente las cosas mas combinables y que no han sido combinadas hasta el momento; por regla general, el compuesto resultante participa de la belleza o de la sublimidad en razón de la respectiva belleza o sublimidad de las cosas combinadas, que todavía se consideran como atómicas, es decir, como combinaciones previas.
Pero lo que con frecuencia sucede análogamente en la química física se da con la misma facilidad en la química inteligente, y as¡ mezcla de dos elementos da como resultado algo que no posee las cualidades de ellos, o incluso nada de las cualidades de ambos.
Así, la gama de la imaginación resulta ilimitada. Sus materiales se extienden por todo el universo. Incluso de la deformidad consigue esa belleza que es al mismo tiempo su único objeto y su inevitable prueba.
Pero, en general, la riqueza, la fuerza de los materiales combinados, la facilidad de describir novedades que valgan la pena combinarse, y en especial “la absoluta combinación química” de la masa absoluta, son los detalles que debemos considerar en nuestra estima de la imaginación.
La completa armonía de una obra imaginativa con frecuencia es la causa de que los irreflexivos la supervaloren, dado el carácter obvio que se sobreañade a ella. Somos muy dueños de preguntarnos por que semejantes combinaciones no habían sido imaginadas antes.
Una ola insondable de invencible orgullo,
un misterio y un sueño, tal debió parecer mi
primera edad. Yo añado que ese sueño estaba
atravesado por un pensamiento huraño, siempre
despierto, de seres que han existido, y que mi
espíritu no hubiera apercibido jamás si los
hubiera dejado pasar cerca de mi, bajo mi ensoñadora
pupila. Que ningún otro, acá abajo,
herede esta visión de mi espíritu, de esos pensamientos
que a cada instante quisiera dominar
y que se extienden como un hechizo sobre mi
alma. Porque, al fin, esa brillante esperanza
y ese tiempo liviano se han ido, y mi reposo
terrestre, me ha dejado, él también, con un
suspiro, al pasar. Entre tanto, no me preocupo
de que él perezca con un pensamiento que
entonces amaba….!
En el Cielo mora un espíritu,
cuyas cuerdas del corazón son un laúd;
ninguno canta mejor, ni con tal frenesí
como el ángel Israfel,
y las estrellas vertiginosas,
así lo afirma la leyenda,
deteniendo sus himnos,
escuchan el encantamiento de su voz,
todas en silencio.
Dudando en lo alto de su meridiano,
la luna apasionada se sonroja de amor,
mientras, para oírle, el mismo rayo
(y con él las veloces Pléyades)
se detienen en el cielo.
Y dicen que el fervor de Israfel
se debe al sortilegio de su lira,
al trémulo alambre vivo de sus cuerdas;
donde los pensamientos profundos son un deber,
donde el Amor es un Dios ya anciano,
donde los ojos de las huríes
brillan con la adorada belleza de los astros.
Tienes razón, Israfel,
en despreciar todo canto que no sea apasionado.
¡A ti los laureles, bardo el mejor
y el más sabio!
¡Larga y gozosa vida para ti!
Los altos éxtasis caen con las ardientes notas,
