Providencia zombi - Ignacio Fritz - E-Book

Providencia zombi E-Book

Ignacio Fritz

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Beschreibung

El juicio final comienza con el estallido social. Una mujer madura, de clase alta, es mordida por un primera línea infectado con un misterioso patógeno que se propaga rampante desde plaza Italia, infectando a los habitantes de Providencia, que rápidamente es puesta en cuarentena. Pronto nos enteramos que tras la pandemia están las Nixon Industries, de propiedad del magnate Walt Demian Oberton y los miembros de la Hermandad Halloween, quienes, con el fin de iniciar una guerra biológica en contra de la humanidad, desatan el infierno en el corazón de la revolución en ciernes. El virus Crichton no solo convierte a sus víctimas en no muertos, también conecta y somete a sus conciencias a una mente colmena, cuya voz fragmentada y cambiante nos revelará la verdadera naturaleza de una comuna que vive -o muere- de las apariencias. Entre tus manos tienen una novela coral facetada y afilada como un diamante, irónica y estrambótica, que supura humor negro y crítica social. Bienvenido a Providencia Zombi.

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Seitenzahl: 288

Veröffentlichungsjahr: 2023

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© Providencia Zombi.

Colección: Zombis Chilenos

Sello: Abysal

Primera edición: Febrero 2023

© Ignacio Fritz

Edición general: Martin Muñoz

Ilustración de portada: José Canales

Corrección de textos y estilo: Scarlet Meza

Diagramación: Martín Muñoz Kaiser

© Mantícora Ediciones

www.manticora.cl

@manticoraediciones

@manticoraED

Esmeralda 973 Of 502, Valparaíso, Chile.

ISBN: 978-956-6228-02-8

ISBN digital: 978-956-6228-03-5

Registro de Propiedad Intelectual N°: 2023-A-227

Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin el previo permiso escrito del editor.

Todos los derechos reservados.

Diagramación digital: ebooks Patagonia

www.ebookspatagonia.com

[email protected]

Advertencia

Las conciencias narradas en esta novela no necesariamente están bien escritas porque el pensamiento usurpado, el momento vívido posee errores, ciertos lapsus cálami que otorgan naturalidad a lo expresado por cada personaje. De manera que si hay faltas, son con expresa intención de quien escribió la novela.

Mapa de la comuna Provi-X1

Capítulo 1Lo acontecido

«Ya, pero entretenerse con cadáveres… Eso es una cosa rara. Es de enfermos. ¿Les saca la sangre? ¿Qué hace con la sangre después de sacársela?».

CHARLES BUKOWSKI, Pulp.

Hubo un primer brote epidémico del virus Crichton en la Región Metropolitana de Santiago de Chile el 19 de junio de 2024, poco después de que otro microorganismo patógeno, el Cobid-50, este último a escala mundial, con cepas diversas, hiciera de las suyas y pasáramos las de Caín.

Lo ocurrido desde esa fecha correspondió a una infección masiva que provocó el automatismo de seres humanos contagiados y en estado de cese de sus funciones vitales; es decir, muertos.

Las funciones motoras continuaban, de manera que se lo relacionó con la «zombificación» ―nosotros lo llamamos «xombificación»―, no como la entendida en los casos de Haití con la religión del vudú y la tetrodotoxina del pez globo, sino como lo acaecido en las ficciones «absurdas» comenzadas con el cineasta George A. Romero (1940-2017) a fines de la década de los años 60; incluso antes con Richard Matheson (1926-2013) y su famosa novela Soy leyenda.

Las autoridades pertinentes recurrieron a la milicia a cargo del coronel Máximo Guile Dalton O’Leary: la epidemia comenzó en plaza Esperanza ―ex plaza Italia― e involucró a un manifestante de extracto social humilde, proletario, y a una señora pudiente del sector oriente de la capital, aunados allí por la Revuelta social.

Hay que destacar que este virus fue creado en los laboratorios de las Nixon Industries en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, de acuerdo a lo solicitado por el magnate Walt Demián Oberton, asunto que está en proceso de investigación: se cree que este potentado reside en ciudad Nacimiento, al Sur de Chile, cerca de La Imperial.

Es posible que el virus Crichton fuese inventado para comenzar una guerra bactereológica a escala mundial; eso es parte de los informes «Top Secret»a nuestra disposición.

Aunque hubo muchas personas contagiadas en la comuna de Providencia ―se estima que 40.000 personas en una superficie de 14 km² con una población de 120.874 habitantes―, los límites fueron cerrados para un confinamiento de cuarentena por un lapso de tiempo indeterminado e indicado por el gobierno de Chile.

Los testimonios abordados en este informe son verídicos, y dan cuenta de diferentes casos humanos antes del contagio, antes de la muerte inminente y el posible complot de la llamada Hermandad Halloween.

Los que han sufrido la «xombificación» fueron seres humanos con una historia particular no necesariamente atribuible a lo que se podría calificar como un Juicio final producto de un virus ―posterior al Cobid-50―, sino como un conjunto de diversos monólogos interiores en una historia coral que apela a los contrapuntos y diversos puntos de vista de lo que sucedió en la realidad.

De manera que cuando el tiempo transcurrió sanando los arañazos de cada pérdida humana devenida en xombi, no hubo más remedio que hablar de aquella época no tan lejana como «El efecto Lázaro» en Provi-X o Providencia.

Lázaro ―según la Santa Biblia― se levantó de su tumba cuatro días después de haber fallecido gracias a la intervención de Jesús de Nazaret. Resucitado, volvió de entre los muertos, lo mismo que sucede a través de la «xombificación».

Cada 29 de julio suele celebrarse la santidad de Lázaro, un mes y diez días después de este Apocalipsis que asoló a la comuna ya mencionada. El siguiente texto puede ejemplificar qué diantres aconteció al respecto.

Atte., CENTRAL DE INTELIGENCIA NACIONAL CÓNDOR.

Capítulo 2@ines_tabuccoseñora

«Entonces la mujer tomó conciencia de su situación, y el comienzo de un sollozo incontrolable la contrajo. Tendría que pasar tres días encerrada ahí. Sola, asustada, hambrienta».

ELENA ALDUNATE, Juana y la cibernética.

I

A pesar del ridículo Juicio final y mi subsiguiente muerte que originó el pandemonio ¿y pandemia? xombi, sigo siendo una señora madre, mujer que no gasta el tiempo buscando calificativos inoficiosos para anunciarse, menos para desdecirme o desmentirme, ¿me explico?

Acaso soy como soy, y lo sucedido puede que me haya calado en lo profundo, ya que fallecí ipso facto en plaza Esperanza, producto de una mordida alevosa de un Primera línea malacatoso, un petimetre del pueblo que vio en mí a una emperejilada lady de edad, con una tez blanca, higiénica y semiperfecta.

Me encontraba en el lugar menos indicado, como si mis alevosas pesadillas nocturnas se hicieran realidad en 3D.

O que me atragante con un cuesco de damasco el día menos pensado.

II

Cada década es un paso en falso, una caminata hacia atrás, un castigo adrede de la vida acibarada. Según mi humilde opinión, claro. Me ves junto a mis nietos chicos, los peques, y crees que la vida se trata de eso, de haber dejado descendencia y esperar a que tus hijos tengan a sus propios hijos, mis adorables nietos.

Seres amorosos, rosaditos, esponjosos, angelicales.

Nada que ver con estos xombis de pacotilla.

III

Retoños que observas crecer y luego madurar, con sus diabluras; jugar en el antejardín, comer y llorar. Aprender a hablar, correr, tener amigos, asistir al colegio.

Vi garabateado una vez: «Vive de tus padres hasta que tus hijos te alimenten».

Me reí.

IV

Para mí los hijos son lo más preciado. Lo más importante. Así ha sido desde siempre, de aquí a la quebrada del ají, desde que el mundo es mundo.

Una está con los suyos, la familia y los amigos. En segundo plano está el ganapán. En tercero están los conocidos, que apenas ves. El mundo es lo suficientemente acibarado para que una tenga una vida personal triste, creo. De modo que los nietos, los hijos, endulzan la vida, como dicta el lugar común.

Creo que yo misma soy una cajita de bombones rellenos de clichés.

V

Aunque un «amigo del alma» me habló de «algo» que calificaba como «el Antimundo de la Hermandad Halloween»:

―Existe un mundo donde la anomalía es el patrón común, lo extraño y tenebroso ―me explicó―. Lo bizarro. Bizarre. Es el «Antimundo», que es como un cementerio abandonado, con las criptas y los huesos, tus muertos, a la vista. ―Pausa―. Aquí, en este Antimundo, el bien no es tal. El Mundo que conocemos recibe su némesis. La Naturaleza humana necesita un escarmiento por su misma forma de ser, su naturaleza. El hombre es malo por antonomasia. Por eso está la Hermandad Halloween, que en realidad nadie sabe muy bien de qué va.

Así lo supe cuando me mordieron en plaza Esperanza con resultado de muerte.

Mi muerte.

VI

Al respecto con la maldad, imposible no traer a colación la fábula ―de Esopo, si mal no recuerdo― sobre el escorpión y la rana. El escorpión le pide a esta que lo cargue para cruzar un río, creo, y la rana le dice que cómo sabe si no le picará, y el escorpión le dice que si lo hace los dos se ahogan, de manera que la rana lo acarrea nadando y en mitad del río el escorpión le pica y la rana le pregunta el porqué, y el escorpión le dice que no pudo renunciar a su naturaleza.

Básico: puede interpretarse de que la gente no cambia, o que es «mala de adentro». (El ser humano es manipulador, hará lo que se le venga en gana para su propio beneficio.)

Supe que el hombre es un lobo para el hombre cuando me desangré en los alrededores de plaza Esperanza y nadie se figuraba por qué ese paleto me había atacado de forma gratuita, sin sentido.

VII

―¿Su naturaleza es mala, la del hombre…? ―pregunté, incrédula, sobre el Homo sapiens, a mi amigo ese, después de su superficial explicación del Antimundo.

―Por supuesto ―respondió―, el hombre y la mujer son malos del alma. La moral es solo un invento para aplacar la barbarie, la destrucción, el hueveo, la idiotez, como postulan los integrantes de la Hermandad Halloween.

Cada vez que mencionaba a esa hermandad, me imaginaba una calabaza.

Jack O’Lantern.

VIII

No, este «amigo del alma» ―por lo demás misterioso― no era como mi difunto marido, que en paz descansa en el Parque del Recuerdo. Mi marido fue como la horma de mi zapato y no aludía a cuentos raros ―ni de hadas― y lo extraño harto.

Este «amigo del alma» hablaba puras pestes de la raza humana, el Homo sapiens, y solo me servía para echar una cana al aire de vez en cuando.

Era alto, enjuto, con una espesa mata de cabello blanco y el rostro, surcado de arrugas verticales, era muy moreno, como si acabase de volver del trópico.

Soy ―o fui― una señora madre, pero humana ―con necesidades― al final del día.

Sí, lo veía tarde, mal y nunca, solo para distraerme un rato, ir a un motel y hacer el amor, aunque esto último no se me da tan fácil.

Soy pudorosa.

IX

Ese hombre tenía una expresión desencantada que me atraía mucho, tal vez porque yo me creo iluminadora, radiante, vivaz, y lo veía a él como un desafío para salvarlo. ¿De qué? Ni idea. Tal vez de esa rara Hermandad Halloween de la que tanto hablaba con su papa en la boca. ¿Quién habla así ahora?

Nadie.

Aunque a veces esa misma luz me enceguece, como ahora, que estamos tendidos en la cama del motel Dulce Jueves de la grotesca calle Libertad, antes de que me ataquen en plaza Esperanza y me convierta en una xombi descerebrada.

X

Sin embargo, hasta ahora no he contado que, mágica, me puedo convertir en una chica de veinticinco años cada vez que me encamo con él.

XI

La juventud y sus libertades convergen con el tiempo en un comportamiento equilibrado, de mesura, de manera que no puedo echar canas al aire si soy una señora, ¿me explico?

Solo Elizabeth Taylor (1932-2011) puede verse muy bien en la Tercera edad, y yo no. De ahí que rejuvenezca como cambiante para mi «amigo del alma».

Una shapeshifter como en La epopeya de Gilgamesh.

XII

A pesar de haber muerto en plaza Esperanza, tuve la facultad inherente de cambiar mi edad y mi fisonomía cuando me encontré con él en el Dulce Jueves.

Los cambiantes somos seres con la capacidad de transformarnos en lo que estimemos conveniente, sobre todo en otras personas. Pero, claro, como cambiante procuro volver al cuerpo que tuve a determinada edad, esos lejanos veinticincos años, porque no puedo involucrarme sexualmente con mi amigo si mi «envase» es la de un viejo carcamal, ¿me explico?

No exagero.

XIII

Ser cambiante es un secreto bien guardado en lo que fue mi vida, desde luego. No deseo espantar a mi familia con un atributo que me venía como anillo al dedo para tener aventuras de alcoba, clandestinas, secretas.

Al final mi «amigo del alma» me descubrió y tuvo la oportunidad de mencionar a la Hermandad Halloween y el Antimundo, ya que ellos son lo que yo represento: seres de «Otra dimensión».

Aunque nunca me he sentido de «Otra dimensión».

XIV

―¿Y por qué me hablas del Antimundo?

―¿No lo sabes siendo una cambiante…? ¿Nunca escuchaste hablar de eso como un Mito urbano…? ―Lanzó una argolla de humo de un cigarrillo Blackheat, logré ver.

―No…

―Eres una señora de setenta años con unos hijos que ya salieron del nido y tienes nietos y tu marido está muerto hace años y te sientes sola y, lo más importante, puedes cambiar tu aspecto de acuerdo a la edad que tuviste en alguna época, o adquirir la forma de otro ser, incluso de un animal.

―¡Sí, excelente! ¡Bravo! ¡Lo sabes!

Mi exclamación me resultó actuada; no me salía de las entrañas ni de mi carácter, acaso pusilánime.

―Sí, ahora estás muy jovencita y con las gracias de esa edad…

―…contigo no soy una diva como lo fue la Elizabeth Taylor…

―Si eres como eres, ya perteneces a la Hermandad Halloween. ―Pausa―. ¿No eres Yonquigirl cuando te conviertes en una veinteañera…? ¿O solo te llamas Inés Tabucco y tuviste un marido e hijos que ahora viven en el extranjero…?

―Lo soy…, o fui. Siempre he sido Inés Tabucco. Si no lo fuera, nunca hubiera tenido la familia que tengo. Yonquigirl era otra, una chica con problemas psiquiátricos que estuvo involucrada con la secta de la Hermandad Halloween. ―La verdad, bellacos, siempre supe lo de la Hermandad Halloween. Guarden mi secreto―. Soy Inés Tabuco, puedo retroceder mi fisonomía a antiguas edades que tuve, pero también me puedo conectar con la esencia de Yonquigirl y adquirir su almibarado cuerpo del que ahora gozas… ―Le guiñé un ojo, cómplice.

Sí, Yonquigirl, de melena rubia con un cuerpo tipo Barbie Malibú.

―¿Ves…? Eres parte de los «elegidos». Pronto, muy pronto estarán los «durmientes», los «xombis». Ya lo verás. Será en pocas horas.

Lo predijo al estilo Nostradamus (1503-1566).

XV

Después no sé de qué más hablamos. Small talk, seguro. Hubo un silencio denso, espeso, casi concreto, después, cuando me iba a plaza Esperanza. Seguro tenía conciencia de que no me vería más. Nunca más. Tal vez por eso fornicamos como conejos en celo: yo como una diva de veintitantos y él como el mensajero de la Hermandad Halloween.

XVI

Pudorosa y reservada, luego de haber copulado, volví a convertirme en la viuda que siempre he sido, la señora madre. Me dolían los huesos, escuetos como concreciones calcáreas.

En la práctica no soy una septuagenaria ni un vejestorio. Pero como tengo dotes actorales de acuerdo a la edad en la que me trasmuto, me puse a reflexionar sobre lo que he hecho de mi vida, bastante obvia para todos a pesar de mi facultad de cambiante.

a)¿Qué he postergado por mi familia…? ¿Estoy de acuerdo con esas «postergaciones»?

b)¿Quiero cambios reales como los manifestantes de plaza Esperanza…?

XVII

Sí, obvio: quiero cambios.

Right now.

De ahí que fuera a dar una vuelta a plaza Esperanza.

XVIII

Leí que el promedio de entrada a la Tercera edad es sesenta y ocho años, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo fijó a los sesenta. Sin duda, he frisado en la Tercera edad.

XIX

Di todo por mi familia, me saqué la cresta trabajando en la empresa de un conocido para pagarles el colegio privado y darles buen alimento y buen vestuario, aunque suene banal y de mal gusto.

XX

Soy una cambiante repleta de lugares comunes que será mordida en plaza Esperanza y muerta por… ¿desangramiento? ¿Fiebre? ¿Asfixia?

XXI

Años ha, adquirimos una casa en Piedra Grande ―sector oriente de la capital―, con un patio discreto y con las ganas de poner su piscinita de juguete para el verano sofocante.

XXII

Nuestros hijos estaban felices y fuimos una familia tradicional.

XXIII

En mi existencia siempre hubo un equilibrio del que no fui consciente, se me daba natural. Mis hijos llevan ya más de tres décadas de vida, cada uno con su trabajo respectivo y familia en ciernes. Pagamos la Universidad y cada uno estudió lo que más le gustaba aunque no sacaron tan buen puntaje en la Prueba de Aptitud Académica (PAA).

XXIV

En su momento, postularon a universidades privadas. Abelardo estudió Comunicación Digital: Diseño y Desarrollo de Videojuegos. Federica terminó titulándose de arquitecta.

XXV

Abelardo se nos fue a los Estados Unidos, a Silicon Valley.

XXVI

Tanto Federica como Abelardo ―desde niños― tuvieron inclinación por el arte: Abelardo leía como poseso libros que le comprábamos siempre y cuando los leyera. Coleccionaba, por ejemplo, la Biblioteca Universal de Misterio y Terror; libritos de culto, sugestivos.

Federica ―en vez de juguetear con muñecas― iba conmigo mucho al cine, o al teatro, aunque este último no le gustaba en demasía. Claro, no le agradaba porque su quinestesia no es tan buena, me explicó una vez; ella, competitiva, sabía que los actores manejan muy bien el tema del movimiento corporal; por tanto, no podía dedicarse a un trabajo que le era poco natural, como esa comunicación no-verbal, emotiva, talentuda; por ese mismo motivo ―carecer de quinestesia―, el teatro no le interesó jamás. De ahí su competitividad inherente; de ahí que quisiera algo que incluso nunca iba a necesitar, ya que ella nunca-nunca sería actriz y lo de la quinestesia era una pavada de excentricidad mal disimulada.

Ya la imagino como actriz. Sería irrisorio.

XXVII

Los dramaturgos chilenos contemporáneos no le gustaban, tampoco. A Federica, el Teatro Ictus de Merced 349 le parecía burgués en el buen sentido. Lo curioso es que Teatro La Feria, iniciado con los actores Jaime Vadell y José Manuel Salcedo, que venían del Ictus, le parecía ordinario, también en el buen sentido ―siendo que tenían casi los mismos actores del Ictus―; sobre todo con esa propuesta-tan-cuma-del-«mundo-popular»-de-la-Violeta-Parra-y-el-Nicanor… «Pero con respeto», como diría el periodista Julio César Matas… Lo comento porque Federica tenía cierta conciencia social allendista, de izquierdas, algo de lo que nunca estuve de acuerdo. Incluso quiso militar en la Juventud Socialista de Chile (JS), pero no la dejamos: reconozco que prefiero mantenerme alejadas de esas vainas… Hasta hoy… ¿Burgués y allendista? ¿Agua y aceite?

Me dirijo hacia plaza Esperanza para entrometerme quizá influida por lo que me dijo mi «amigo del alma» sobre la Hermandad Halloween y el Antimundo. Todo relacionado por mi condición de cambiante, shapeshifter.

XXVIII

Septiembre de 1973 fue aceite hirviendo tragado así no más con un dolor achicharrante hasta 1988, y ahora la olla se destapó con la Revuelta social de octubre 2019. ¿Quién pondrá freno a esto?

Ampollas y laceraciones en un montón de peticiones para el pueblo de Chile.

XIX

Para que sepan, he leído el Manual de Carreño sobre urbanidad y buenas maneras, de cabo a rabo. Me lo sé de memoria y lo aplico a como dé lugar.

El petimetre ―como ese Primera línea de pueblo que me mordió, Byron Muñoz― no sabe comportarse, siempre le ve el ángulo sexual a todo; y claro, el «Roto chileno» ―con su popularidad, que algunos han explotado a su favor― se reivindica con la Revuelta social arrancada en plaza Esperanza como una santabárbara para una posible Justicia social.

XXX

Hablando de popularidad, Harold Bloom (1930-2019) ―crítico y teórico literario estadounidense― ha calificado a Nicanor Parra (1914-2018) como uno de los mejores poetas a nivel mundial. ¡Hay que explotar las raíces…! Toda esa vaina logró que la Revuelta social lo trasvista todo y que terminen matándome.

¿Quién pondrá freno a esto?

XXXI

Creo que Nicanor Parra empezó con esa tonterita de lo popular.

XXXII

O quizá yo soy la que está mal y está equivocada y es ignorantona y tontorrona: igual no soy experta en literatura. Últimamente solo he leído a Poncho Ortiga y Giancarlo Pimponetti.

XXXIII

Volviendo al teatro, Federica siempre ha estado en contra de las raíces, por eso tenía ciertos problemas ideológicos con sus compañeros de universidad, y eso que ella deseaba militar en la JS.

En Federica las incongruencias van y vienen.

Un doble estándar acomodaticio, como la idiosincrasia chilena.

XXXIV

Teatro a Mil no era su taza de té.

XXXV

A Federica le gustaba lo relativoa:

1-. Arquitectura;

2-. Escultura;

3-. Danza;

4-. Música;

5-. Pintura:

6-. Literatura;

7-. Cine.

Y yo agregaría los velocísimos videojuegos.

XXXVI

El talento de Abelardo lo ha llevado a los Estados Unidos y es claro que su afición a los zombis ―desde temprana edad― es a propósito de que mi marido, Elizardo, tuvo la idea idiota ―o genial, dependiendo de la perspectiva― de ver con él un VHS de El día de los muertos (1985) de un tal George A. Romero (1940-2017). «Una tragedia sobre cómo la falta de comunicación entre las personas siembra el caos y el colapso incluso en grupos pequeños» la definen los críticos de Hollywoodland.

Críticos que no están a la altura de Harold Bloom.

XXXVII

La chaladura por los zombis imbricó un regalo de cumpleaños: llevarlo a Comic-Con de San Diego, versión 1997. Malo igual porque también le entró el gustito por los Estados Unidos, esa tierra tan árida y de una libertad con color verde de dólar.

Pasamos por Nueva York y turisteamos en las Torres Gemelas del World Trade Center.

También le dio por leer a la «Generación X» y a su prócer, Bret Easton Ellis. Abelardo considera que él es el verdadero padre de los equis y no Douglas Coupland.

XXXVIII

Como lectora ―también lo soy, o si no mis hijos no me hubiesen imitado―, los narradores de antes ―de Estados Unidos― me gustan mucho: Faulkner, Steinbeck, Hemingway, Fitzgerald. Incluso Norman Mailer. Truman Capote, también. ¡Cómo no gozar con Plegarias atendidas, ese gemelo pervertido de Otras voces, otros ámbitos, su debut literario!

Abelardo también mola con estos escritores, incluyendo a David Foster Wallace (1962-2008), demasiado posterior y suicida, hombre capaz de escribir obras monumentales como La broma infinita.

XXXIX

Ese día final decidí caminar hasta mi domicilio en Los Leones desde el motel Dulce Jueves de calle Libertad, ese con aroma a pino y sábanas pringadas y espejos y automóviles estacionados afuera.

Pero también quería pasar, fisgonear por plaza Esperanza. «La curiosidad mató al gato».

XL

Sí, tuve la mala idea de cruzar por plaza Esperanza, caminando.

XLI

En plaza Esperanza ―no sé por qué, cariacontecida― grito a todo pulmón:

«¡¡¡¡CAMBIO, CAMBIO, CAMBIO, CAMBIO, CAMBIO!!!!».

De tanto gritar, tengo la cara sin color alguno, pero las rayas que la surcan se ofrecen firmes y animadas; y mis ojos, aunque muestran venillas rojas, están despejados.

XLII

Mi mente vuela hacia mi propia cocina, con mis estofados domingueros y la visita de mis hijos y nietos para Navidad y otras celebraciones ad hoc.

Esa era mi verdadera Libertad: No una casta de pelotudos inconformes con el System chilensis que veían en mí ―en ese momento― a una vieja desubicada, ridícula, cuica.

XLIII

Quiero estar de vuelta en mi departamento de Los Leones.

Lo que hice hoy fue un error mayúsculo con resultado de muerte y la llegada del Ángel Negro y mi cambio hacia el estado xombi es el producto de mi desubicación.

Además, estoy allí porque mi amante me dijo que plaza Esperanza era de la Hermandad Halloween: «Allí está el cambio, la libertad que buscas» señaló.

El cambio y la libertad es la muerte.

XLIV

Mis cuerdas vocales quedan resentidas de tanto chillar. El gentío, la chusma, pasa entre un rumor confuso de música, cornetazos, bocinas, gritos, exclamaciones y conversaciones fragmentadas.

Me siento feliz…,

libre…

…el paleto se abalanza sobre mí…

…me muerde…

…me saca un pedazo de carne del pescuezo…

…a borbotones, expelo sangre de color burdeo…

…tratan de ayudarme…

…no sirve…

…fallezco…

…vuelvo a la vida...

…me reducen...

XLV

El sol grande y anaranjado se disolvía contra la Avenida Providencia como una pastilla efervescente.

Muerta, alma que baja, oigo, luciferina, «Time of the Season», de The Zombies: «It’s the time of the season / When love runs high / In this time, give it to me easy / And let me try with pleasured hands / To take you in the sun / To promised lands / To show you every one / It’s the time of the season for loving / What’s your name? (What’s your name?) / Who’s your daddy? (Who’s your daddy?) / (He rich) is he rich like me? / Has he taken (has he taken) / Any time (any time) / (To show) to show you what you need to live? / Tell it to me slowly / Tell you what / I really wanna know / It’s the time of the season for loving / What’s your name? (What’s your name?) / Who’s your daddy? (Who’s your daddy?) / (He rich) is he rich like me? / Has he taken (has he taken) / Any time (any time) / (To show) to show you what you need to live? / Tell it to me slowly / Tell you what / I really wanna know / It’s the time of the season for loving».

Junto con:

Capítulo 3Negro matapacos

«La revolución es la lucha entre el pasado y el futuro. Y el futuro acaba de empezar».

El quinto poder, dirigida por Bill Condon.

I

Se levanta, larga dos o tres ladridos cortos, gruñe, levanta una patita trasera y se echa flor de meada al monumento al General Baquedano del escultor local Virginio Arias, allí en plaza Esperanza.

Aun no extraen la estatua por la insurrección. ¡Guau, guau, guau!

II

Pelaje negro garrapata pulga moviendo la cola rabo ayudando a los Primera línea combate ladrando a los polis a los camiones lanzaaguas y el gas tiran piedras pedrusco roca guijarro contra de los pacos polis culiaos giles repre represión asonada órdenes de arriba quieren statu quo no sé qué es eso huelo culo perros perra en celo huele me monto en ella le hago cachorros puppy bolas de cachorros combate dientes colmillos filosos muerdo muerdo plaza Esperanza explota cada día la Ripper presente absoluta Ángel Negro sobrevolando Providencia combate ladrido mordida cae paco poli pasma chúpalo Mimo Brazos Cortos soi un empresario negrero toos los empresarios son negreros manga de economistas culiaos tienen Chile pa’l pico pa’l loli chupa chups la vía no tiene sentío me llega agua la tienen con cloro pa’ que nos arda la piel mala cuea si te llega a los ojos arderán como ají cacho de cabra mujeres acá dando pelea país libre CAMBIOS amor libertad feminismo lesbi pasión lucha trabajo mi lucha organización destrucción virus nuevo orden mundial posesión de conciencia xombi anula vida cree que vives algo viñeta anécdota algo impreciso de tu vida mi viiiía son perros la sociedad nos trata como perros desánimo no era capitalismo era depresión endeudado sin contactos sin ropa solo comer charlar amor esquivo muevo la cola le muerdo a la vida viiiía Ripper Ángel Negro quieren que seamos esclavos controlados con la mente una orden todos iguales vasallos vasallos vasallos proletariado amo está parte arriba Mimo Brazos Cortos Walt Demián Oberton siento desazón comezón pico fecundando zorra experiencias narradas absurdo absurdo absurdo absurdo absurdo absurdo

absurdo, da

Del lat. absurdus.

1. adj. Contrario y opuesto a la razón, que no tiene sentido. U. t. c. s.

2. adj. Extravagante, irregular.

3. adj. Chocante, contradictorio.

4. m. Dicho o hecho irracional, arbitrario o disparatado.

Hablan de verosimilitud realismo superado llegar al next level.

Literatura para masas

Literatura pa’ la elite

Can Negro Matapaco jodienda plaza Esperanza plaza Italia plaza Baquedano placa (sic) Dignidad plaza de la Aviación donde estamos agrupados antes del fuego conectados a sistema meccano xombi matriz xombi afrodita Pierre Louÿs (1879-1925) simbolismo repulsa política aristo zoon politikón civilización franca decaída caerán caerán caerán «She’s A River» de Simple Minds qué mierda tiene que ver un perro negro quiltro muerde polis con la literatura «She’s A River» qué relación hay con el grupo enorme xombis en Provi-X «[…] So take me on that freedom ride / My heart is like a hunter’s in the silent moon / My nerves just feel electrified / Meet me on the staircase / Outside a darkened room / Light me like a naked flame / The voice of Mother Nature states / All things must pass / And nothing can remain / They say that every heaven’s got a thousand rooms / So take me on that freedom ride / You raise me like a building to the very top / Rush me to the end of time / You fill me full of danger […]» huelo hocicudo cabeza dura como Primera línea de combate doy la pelea antre la repre Policía Asesina a favor del Estado-chilensis capaz haya rabia rabia rabia rabia rabia

rabia

Del lat. rabies.

1. f. Enfermedad que se produce en algunos animales y se transmite por mordedura a otros o al hombre, al inocularse el virus por la saliva o baba del animal rabioso.

2. f. Roya que padecen los garbanzos y que suelen contraer cuando, después de una lluvia o rociada, calienta fuertemente el sol.

3. f. Ira, enojo, enfado grande.

con rabia

1. loc. adv. Dicho especialmente de cualidades negativas: Mucho, con exceso. Es feo con rabia.

de rabia mató a la perra

Basta abusos sociales basta escasas oportunidades pastel torta repartida desde once marzo 1990 mismos nombres mismas entrevistas mismo todo pitutazgo pobreza multidimensional nobastanobastanobasta proletariado Karl Marx (1818-1883) Friedrich Engels (1820-1895) manifiesto comunista individuo proletario clase obrera mayoritaria contra capitalismo burgués labor prole fábricas proletariado rural ganadería agricultura

¡Venga la Dictadura del Proletariado!

Junto con:

Capítulo 4@zaidborrachoperdido

«He besado más botellas que personas y, sinceramente, una resaca duele menos que un desamor».

CHARLES BUKOWSKI

I

La situación tiene algo funerario e incomprensible.

II

―Nadie sabe a dónde te largas cuando falleces. ―Pausa―. Solo que ahora se están levantando de sus tumbas ―expreso hecho un manojo de nervios ante la inusitada novedad: hay círculos infernales alrededor de mí como inverosímiles figuras simiescas, girando como el viento cortante de ciclones diminutos―. Están volviendo a la vida después de muertos, y todo comenzó en plaza Esperanza.

Frontera entre «Santiago oriente» y el «Santiago centro-poniente».

Plaza Esperanza se llamaba plaza Baquedano o plaza Italia.

III

Hay no-muertos a diestro y siniestro.

No hay palabras para describir el horror de saberse acechado por seres sin conciencia, con la faz poblada de llagas, los labios reventados de podredumbre y una malsana algarabía.

Imagino que mi cara está como una mascarilla funeraria.

IV

―Ahora ya lo sabes ―dice ella, enigmática, con sus aliños venéreos. Era eterna, experimentada, colosal. Observo con atención sus pechugas turgentes como de madraza bíblica y zapatea, coqueta, sus largas pestañas―. Ya sabes lo que pasa ahora con los no-muertos. ―Pausa breve―. Hay que honrar a los no-muertos. Hay que enterrar a los tuyos.

Sus ojos poseen luminosidad, como soles milenarios o fuegos fatuos. Me toma la mano, firme, envolvente, rotunda. Ella ―el femenino Ángel Negro― puede tener un millón de sabores, como un menjunje de placer bucal inopinado; el gustillo de una simple copa de helado que corona el barquillo; una delicatessen ―¿como las ingeridas por Raúl Ruiz (1941-2011)?― en cuerpo y alma que se derrite ―por así decir― in ictu oculi con la presencia del calor.

Aunque ―desde el golpe de 1973― en todo Santiago ―y Chile― se cernía un gélido paño mortuorio.

V

―Vida después de la vida ―dice jalándome, hundiéndome hacia lugares inexplorados bajo la tierra, con sus pezuñas esmaltadas de color yema de huevo. Ahora sus ojos son gloriosas cavernas azabaches―. La existencia es solo una exhalación de segundos. La nada.

Tal cual.

VI

…la nada…

Después de un zarandeado enfrentamiento con los carabineros, un famélico Primera línea mordió ―como el más tétrico de los dóberman― a una relamida señora que vivía en las cercanías del metro Los Leones, en la comuna de Providencia.

Ese Primera línea desapareció de plaza Esperanza en un abrir y cerrar de ojos ―como el mago David Copperfield― y muchos manifestantes atribuyeron dicha situación a los efectos de algún tipo de droga alucinatoria instalada en los disuasorios gases lacrimógenos. (¿O definitivamente el inicio de alguna incurable enfermedad mental?)

De nombre Inés Tabucco, caminaba plácida pero gritando por los alrededores de plaza Esperanza, eludiendo el contacto con los protestantes y los Primera línea ―siempre carne de cañón― hasta que tuvo la mala pata de toparse con el dóberman y mago Byron Muñoz.

Indiferente a la Revuelta social iniciada en octubre de 2019, Inés Tabucco, lastimada y sangrante, fue auxiliada por unos bienintencionados paramédicos que providencialmente estaban allí en una ambulancia de resguardo, con torreta iluminatoria de color rojo.

Minutos después, la señora ―de escuetos huesos y cutis rugoso― se hundió en un shock hemorrágico: el pavimento parecía una tela de Vincent Castiglia, ese artista que pintaba con su propia sangre.

Colapsó aunque se le realizó reanimación cardiovascular; la desastrosa pérdida de sangre fue más grave y, a la postre, expiró como un final que

YA

NO

LO

ERA

VII

…el absurdo…

―Es otro estado. Otro, sin conciencia. Sin inteligencia ―continúa el Ángel Negro, envuelta con un sicalíptico negligé―. Perderás tu voluntad. Perderás tu alma. Puedes estar vivo y muerto, a la vez.

Acto seguido, como si estuviera bajo el influjo de algún tipo de incontrolable rabia, Inés Tabucco comenzó a tarasquear a los paramédicos y a los sujetos que se le cruzaban, sonámbula. Ida, autómata, voraz.

Por sobre todo:muerta.

Comenzaba el Día Cero ―19 de junio de 2024― con un reguero de infectados en plaza Esperanza a través de biliosas dentelladas.

La infección se propagaría de manera perniciosa, post mortem, muy veloz, por la comuna de Providencia.

―Vivimos para la noche y para matar de manera eterna ―me comunica el Ángel Negro con un deje nasal.

VIII

Tanto Inés Tabucco como Byron Muñoz iniciaron el contagio, similar a una película de zombis del tata George A. Romero (1940-2017). ¿Trillado? ¿Visto hasta el paroxismo? ¿Cliché?

Podría ser, sí: lo visualizado en series de horror posapocalíptico como la soporífera The Walking Dead, o las novelas de zombis de la Línea Z de editorial Dolmen en España ―auténticos ladrillos adquiridos por eBay para algunos― golpeaban la nariz como un canon irrefutable.

Ídem con Stephen King y Cell.

Independiente de eso ―el gusto por los zombis―, era imposible evitar elucubrar sobre un comunicado de prensa lanzado por el impoluto y elocuente periodista José Alfredo Vodanovic días después de la debacle: