Si la cama está lista, aprovéchala - Relato erótico - Alexandra Södergran - E-Book

Si la cama está lista, aprovéchala - Relato erótico E-Book

Alexandra Södergran

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Beschreibung

Nadia es una joven hermosa. Y lo sabe. Es un espíritu libre que casi siempre usa su cuerpo para obtener lo que quiere. Cuando ve a un obrero de la construcción en un andamio frente a su ventana del tercer piso, comienza a jugar un juego de seducción y deseo que los lleva a lugares que nunca habían imaginado.

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Seitenzahl: 25

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Alexandra Södergran

Si la cama está lista, aprovéchala

LUST

Si la cama está lista, aprovéchala

Original title: Som man bäddar får man ligga

Translated by: LUST Copyright © 2015, 2020 Alexandra Södergran and LUST, an imprint of SAGA, Copenhagen All rights reserved ISBN: 9788726322361

E-book edition, 2019 Format: EPUB 2.0

All rights reserved. No part of this publication may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted, in any form or by any means without the prior written permission of the publisher, nor, be otherwise circulated in any form of binding or cover other than in which it is published and without a similar condition being imposed on the subsequent purchaser.

Si la cama está lista, aprovéchala

El sol todavía no había aparecido en el horizonte, pero el día ya estaba aclarando. Los primeros fríos de agosto habían llegado y Greg se abotonó su chaqueta ligera del trabajo. El uniforme de la empresa era azul y todavía tenía olor a nuevo. Nervioso, revisó los bolsillos en busca de sus herramientas, las cuales había comprado él mismo.

Tomó un atajo por el estacionamiento desierto. Un auto circulaba por la calle y se podían oír los graznidos de las gaviotas. Pensó que se sentía increíble caminar hacia su primer día de trabajo.

—Cállate un segundo, Paul —dijo uno de los tres hombres mayores del área de construcción—. Parece que viene uno nuevo.

Dejaron de hablar y se giraron para observarle. Todos vestían un mameluco azul y tenía una taza de café en sus manos. De las tazas, salía vapor como una fina columna de humo que molestaba al aire tranquilo.

—¿Qué piensas? ¿Lo logrará?

—Parece fuerte, pero quizás sea solo uno de esos musculitos sin cerebro.

—Veremos.

—Seguro que le va a encantar ver a la señorita ligera de ropas del tercer piso.

Los tres se rieron. Greg caminó hacia ellos. La barraca color gris estaba ubicada sobre gravilla frente a los departamentos. Había un gran elevador junto a la pared, y sobre el neumático gigante del elevador había césped y barro; el jardín había sido levantado con raíces y todo. Las ventanas estaban tapadas por tablones y la fachada del edificio, cubierta con plástico.

—Hola —dijo Greg y estrechó la mano a los tres.

—Así que eres el nuevo —dijo el más grande de los hombres, el cual se había presentado como Ronny. Notó el saludo firme de Greg con respeto y estudió su cara meticulosamente. Intentó clasificarlo.

—Sí, este va a ser mi primer día. Tuve la entrevista el viernes —dijo Greg.

—Entonces sabes lo que estamos haciendo aquí —dijo Ronny.

—Sí, estamos cambiando las ventanas y limpiando las paredes, pero no hice nada de eso antes.

—Ah, ¿entonces nunca trabajaste en la construcción?

—No, es mi primer trabajo.

—Ajá, ¿pero te capacitaste?

—Sí, estudié construcción en Södervärns.

—Bien, eres fuerte, eso es lo más importante. Las ventanas pesan cincuenta y cinco kilos cada una y no las puedes llevar tú solo. Ve a por un café a la barraca si quieres, la cafetera está sobre la mesa de la cocina. Empezamos en quince minutos.