Tiempo de aventuras - Daniel Osuna - E-Book

Tiempo de aventuras E-Book

Daniel Osuna

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Beschreibung

Nicolás y Elena, dos hermanos mellizos, junto a sus amigos Mario y Alberto, descubren que su jeep restaurado oculta un secreto sorprendente: es una máquina del tiempo. Deciden embarcarse en un viaje sin precedentes, que los lleva desde los últimos días de los dinosaurios hasta la Segunda Guerra Mundial y épocas aún más lejanas. En cada salto temporal, se enfrentan a desafíos inesperados, desde dinosaurios gigantes hasta batallas históricas y realidades alternativas que ponen en peligro el curso de la historia. Mientras buscan la manera de regresar a su hogar sin causar una catástrofe, aprenden que el tiempo no es tan fácil de manipular como pensaban.  VALORES IMPLÍCITOS  Fomentar la importancia de la responsabilidad personal y colectiva, enseñando a los protagonistas que sus decisiones afectan no solo su presente, sino el futuro de la humanidad. A lo largo de su aventura, los amigos desarrollan lazos de amistad y confianza, mientras aprenden a valorar el poder del conocimiento, la ciencia y la historia. También subraya la importancia del respeto hacia la naturaleza y la vida en todas sus formas, destacando que el verdadero coraje reside en reconocer los errores y actuar para corregirlos antes de que sea demasiado tarde.

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Seitenzahl: 83

Veröffentlichungsjahr: 2025

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Tiempo de aventuras.¿Los últimos días de los dinosaurios?

© del texto: Daniel Osuna

© de las ilustraciones: Mai

© corrección del texto: Equipo BABIDI-BÚ

© de esta edición:

Editorial BABIDI-BÚ, 2025

Avda. San Francisco Javier, 9, 6ª, 23

Edificio Sevilla 2 - España

41018 - Sevilla

Tlfn: 912.665.684

[email protected]

www.babidibulibros.com

Primera edición: mayo, 2025

ISBN: 978-84-19904-55-3

Producción del ePub: booqlab

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra»

 

Este libro está dedicado a la profesora Remedios, a quien sus alumnos conocemos como señorita Reme, porque ella me enseñó a estudiar y me instó a leer.

También dedico este libro a mis abuelos maternos, Antonio y Lola, que me ayudaron mucho en mis estudios y que también me compraban muchos libros, inculcándome el placer de la lectura.

A todos, muchas gracias.

ÍNDICE

Agradecimientos

Prólogo

Capítulo 1. Línea de salida 2

Capítulo 2. Abrochaos los cinturones

Capítulo 3. Salida en 3, 2, 1

Capítulo 4. Vamos allá…

Capítulo 5. ¡Menuda metida de pata!

Capitulo 6. Hemos llegado a un nuevo mundo

Capítulo 7. Hay que arreglar este lío

Capítulo 8. Asientos en posición vertical, ¡vamos de nuevo!

Capítulo 9. ¿Podremos arreglarlo?

Capítulo 10. Otra vez en un lío

Capítulo 11. ¿Hemos llegado? Porque no huele muy bien

Capítulo 12. ¿Ya estamos en casa?

Capítulo 13. ¡Vaya! ¿Dónde estamos ahora?

Capítulo 14. En la boca del lobo

Capítulo 15. No dejamos de causar problemas

Capítulo 16. Golpeados por la historia

Capítulo 17. Regreso a casa. ¡De vuelta en 3, 2, 1...!

Epílogo

AGRADECIMIENTOS

Agradezco a mis padres, Juan Pedro y María Luisa, el ánimo que me han prestado al escribir este libro, así como sus recomendaciones durante el proceso. Pero debo agradecer en especial a mi sobrino Nicolás, por haberme inspirado con su nacimiento, ya que en origen este libro era un cuento para él.

Cualquier exageración o fallo, ya sea por una licencia literaria o por una mala documentación, es solo culpa mía, y por ello pido disculpas a todo aquel que se haya podido sentir ofendido de alguna manera. Sin embargo, quiero recordar a los lectores que este libro es una novela de ficción con moraleja, para que los niños y niñas, además de divertirse, aprendan a comportarse a lo largo de su vida y con sus semejantes.

Gracias por leer antes de criticar.

PRÓLOGO

Sé que las notas de autor se suelen poner a pie de página, pero es importante colocar esta aquí, en el prólogo, pues no es más que una aclaración sobre el libro. Bueno, más bien, sobre su temática. Es importante decir que esta nota no es mía; pertenece a Homero, quien fue el creador de los mitos griegos hace miles de años. Os quería hablar de Cronos, el más pequeño de los Titanes, pero no por ello el más débil. Es el señor del tiempo, algo de lo que trata mucho este libro. Recordad una frase que después aparecerá en el libro: «Antes de hacer o decir algo, piénsalo bien, y si no estás seguro de hacer o decir lo correcto, ni lo hagas ni lo digas». Aparecerá más o menos así en el libro, y si leéis bien, sabréis por qué. Buen viaje, y abrochaos los cinturones.

Capítulo 1

LÍNEA DE SALIDA 2

—Ya sé que estáis deseando que toque el timbre para poder empezar vuestras vacaciones de verano, pero antes vamos a hablar de un tema muy interesante. ¿Sabéis hace cuánto se extinguieron los dinosaurios? —dijo don Manuel, tutor del último curso de primaria del colegio donde estudian nuestros cuatro protagonistas.

Al igual que el resto de los días del año, a don Manuel le gustaba vestirse de sport, con un conjunto de vaqueros, camisa a cuadros y mocasines. Llevaba una negra barba recortada y muy arreglada, formando una curva en su rostro.

Se encontraban en un colegio de primaria en un pueblo de Sevilla, en una clase de paredes blancas, en la planta baja, con dos ventanales y persianas de un blanco sucio, que estaban medio bajadas para proteger a los alumnos del sol. La temperatura era bastante elevada, el calor era seco y ya superaba los 40 ºC, aunque todavía no era agosto. En las paredes había pósteres del cuerpo humano y un mapa geográfico del planeta Tierra. En una de las paredes, había dos largas estanterías llenas de libros de varios tamaños y temas, que iban desde los aptos para edades de 3 años hasta otros menos aptos, como El Señor de los Anillos, correspondientes a edades más avanzadas, como los 14 años. Al frente, se encontraba una gran pizarra rectangular de color verde, enmarcada en metal pintado de marrón, aunque estaba desconchado en algunas partes. A sus pies, se encontraba la mesa del profesor, de color marrón, con un armazón de metal verde y una tabla de aglomerado, bastante resistente, a pesar de no ser de buena madera. Esto se comprobaba porque una de las profesoras tenía una larga regla de madera que usaba para imponer orden cuando la clase se descontrolaba, golpeando la mesa con ella. Delante de esta mesa, había cinco filas de seis pupitres, cada uno con su correspondiente silla, todas de metal verde y madera blanca, lo suficientemente altas para evitar que a los alumnos les doliera la espalda y para que todos pudieran ver la pizarra sin problemas. En la pared de la derecha, había un aparato de aire acondicionado de color blanco, encendido, por supuesto, ya que la temperatura era de 41 ºC y solo eran las 13:55 del mediodía.

—Entre 65 y 66 millones de años —dijo Nicolás.

Don Manuel, profesor de ciencias del último curso de primaria, que cursaban Nicolás y sus compañeros antes de entrar en el instituto para estudiar secundaria, respondió:

—Correcto.

—¿Sabéis qué hizo que se extinguieran? Nicolás, ¿vamos a dejar que otros contesten? —dijo don Manuel cuando vio la mano alzada de este.

Desde ese momento, Nicolás empezó a aburrirse y, resignado, apoyó los codos sobre la mesa y la cabeza en las palmas de las manos, pensando que ya iba a empezar a aburrirse y diciéndose a sí mismo: «¿Por qué no me dejarán decirlo y así acabar de una vez?». Ignoraba que aún quedaban cinco minutos para que sonara la alarma que indicaba el final de las clases, del curso y el principio de las vacaciones de verano.

—¿Algún otro voluntario? —dijo don Manuel.

Entonces Mario levantó la mano.

—Sí, Mario.

—Porque cayó un pedrusco —dijo este.

La clase rompió en risas y don Manuel dio la respuesta por buena, pero la mejoró. Mario pensaba en hacer una gracia, pero le salió mal; siempre intentaba que la gente se riera con él, pero nunca lo conseguía, ya que acababan riéndose de él.

—Ese «pedrusco» fue un asteroide de al menos 10 km de diámetro. Según estudios actuales, se cree que la fauna y la flora de aquella época, llamada Cretácico tardío o Cretácico superior, ya estaban en proceso de extinción debido a sucesivas erupciones volcánicas y terremotos, que, junto con la elevación de nuevas tierras, llevaron a la migración de los dinosaurios del norte al sur y viceversa. Esto condujo a que estos animales enfermaran: los del norte, por las enfermedades del sur, y los del sur, por las enfermedades del norte. Estas causas, junto con los volcanes y terremotos, llevaron a la extinción a casi todas las especies de animales y plantas. Si, en el raro caso, hubiera quedado alguno con vida, el asteroide se habría encargado de extinguirlo por completo.

Con esto, don Manuel consiguió que toda la clase, excepto Nicolás, se quedara con la boca abierta.

Nicolás pensaba: «Eso ya lo sé».

—Ahora decidme, ¿dónde cayó el asteroide? —preguntó don Manuel—. Tú no, Nicolás, dejemos que alguno de tus compañeros responda.

—En México —respondió Elena.

Elena miró a su hermano y le sonrió, a lo que Nicolás le devolvió una sonrisa de suficiencia y le indicó con el dedo que venía otra pregunta. Así fue. Después de un breve comentario aclaratorio de don Manuel, que confirmó que la respuesta de Elena era correcta, este añadió que, más concretamente, cayó en la península de Yucatán. La siguiente pregunta fue evidente:

—¿Cómo se llama el famoso cráter?

—Tú no, Nicolás.

Don Manuel tuvo que conformarse con la mano levantada de su alumno más inteligente, quien respondió con confianza que el cráter se llama Chicxulub.

—Bien respondido, Nicolás —dijo don Manuel.

Nicolás se dijo a sí mismo: «¡Toma ya!», con el mismo aire de suficiencia y confianza en sí mismo por el que era conocido entre sus compañeros y que lo caracterizaba.

—Una última pregunta antes de que os deje salir. Cuanto antes se responda, antes podréis ir. —En ese instante, todas las miradas de los alumnos, incluida la de su hermana, se dirigieron hacia Nicolás, pero él no se sintió en absoluto cohibido; al contrario, estaba ansioso por responder a la pregunta.

—¿Cómo se llama el límite que separa la era de los dinosaurios de una nueva, sin ellos?

Rápidamente, Nicolás levantó la mano y respondió:

—Es el límite K/T (Cretácico/Terciario). El Cretácico hacía referencia a la era Secundaria, y Terciario, a la siguiente era, aunque esa denominación es antigua. Ahora se llama límite K/Pg (Cretácico/Paleógeno).

—Muy bien, Nicolás, veo que has leído el artículo.

—Así es, don Manuel —dijo Nicolás.

—Siempre está leyendo —añadió su hermana.

Ellos eran mellizos, casi como dos gotas de agua. Bueno, casi.

Nicolás le lanzó una mirada a su hermana, que lo miraba de forma burlona, en la que se podía leer, con mucha suficiencia por parte de Nicolás: «Supéralo, hermanita».

Después de esta última explicación, salieron todos en desbandada, corriendo por el pasillo hasta llegar a la salida del colegio, con el permiso de don Manuel, por supuesto.