Al Muwatta - Imam Malik - E-Book

Al Muwatta E-Book

Imam Malik

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Beschreibung

Al Muwatta (El camino fácil) es la compilación más antigua de hadices en la historia del Islam. Contiene las referencias imprescindibles para conocer el funcionamiento a nivel social, legal, político, económico y de las prácticas de adoración, de la primera comunidad de Medina. Obra de consulta imprescindible para la cimentación de una comunidad islámica.

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Seitenzahl: 1228

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Tabla de Contenido

Al Muwatta: El Camino Fácil

EL LIBRO DE LOS TIEMPOS DE LA ORACION

LIBRO DE LA PURIFICACION

LIBRO DE LA ORACION

LIBRO DE OLVIDOEN LA ORACION

LIBRO DE LA ORACION EN RAMADÁN

LIBRO DEL TAHYYUD

LIBRO DE LA ORACION EN CONGREGACION

LIBRO DEL ACORTAR LA ORACION

LIBRO DE LOS DOSIDS

LIBRO DE LA ORACION DE TEMOR

LIBRO DE LA ORACION DEL ECLIPSE

LIBRO DE LA PETICION DE LLUVIA

LIBRO DE LOS ENTIERROS

LIBRO DEL AYUNO

LIBRO DE LAS PROMESAS Y JURAMENTOS

LIBRO DE LOS ANIMALES DE SACRIFICIO

LIBRO DEL SACRIFICIO DE ANIMALES

LIBRO DE LA CAZA

LIBRO DEL MATRIMONIO

LIBRO DEL DIVORCIO

LIBRO DEL AMAMANTAMIENTO

LIBRO DE LAS TRANSACCIONES COMERCIALES

LIBRO DE LA APARCERÍA

LIBRO DEL ARRENDAMIENTO DE TIERRAS

LIBRO DEL DERECHO DE PREFERENCIA EN LA COMPRA DE PROPIEDADES

LIBRO DE LOS JUICIOS

LIBRO DE LAS HERENCIAS Y TESTAMENTOS

LIBRO DE LA LIBERACION Y ELWALA

LIBRO DE LOS HUHUD

LIBRO DE LAS BEBIDAS

LIBRO DEL DINERO DE SANGRE

LIBRO DE MEDINA

LIBRO DEL DECRETO

LIBRO DEL BUEN CARACTER

LIBRO DEL VESTIDO

LIBRO DE LA DESCRIPCION DEL PROFETA

LIBRO DEL MAL DE OJO

EL LIBRO DEL CABELLO

EL LIBRO DE LAS VISIONES

LIBRO DE LOS SALUDOS

LIBRO GENERAL

LIBRO DEL JURAMENTO DE ALIANZA

LIBRO DEL HABLA

LIBRO DEL CONOCIMIENTO

LIBRO DE LA SUPLICA DE LOS PERJUDICADOS INJUSTAMENTE

LIBRO DE LOS NOMBRES DEL PROFETA,  QUE ALLAH LE BENDIGA Y LE CONCEDA PAZ

AL-MUWATTA

––––––––

EL CAMINO FÁCIL

––––––––

IMAM MALIK

Traducción

Abdurrasak Pérez

Iman Puch

Índice de Contenidos

EL LIBRO DE LOS TIEMPOS DE LA ORACION

LIBRO DE LA PURIFICACION

LIBRO DE LA ORACION

LIBRO DE OLVIDOEN LA ORACION

LIBRO DE LA ORACION EN RAMADÁN

LIBRO DEL TAHYYUD

LIBRO DE LA ORACION EN CONGREGACION

LIBRO DEL ACORTAR LA ORACION

LIBRO DE LOS DOSIDS

LIBRO DE LA ORACION DE TEMOR

LIBRO DE LA ORACION DEL ECLIPSE

LIBRO DE LA PETICION DE LLUVIA

LIBRO DE LOS ENTIERROS

LIBRO DEL AYUNO

LIBRO DE LAS PROMESAS Y JURAMENTOS

LIBRO DE LOS ANIMALES DE SACRIFICIO

LIBRO DEL SACRIFICIO DE ANIMALES

LIBRO DE LA CAZA

LIBRO DEL MATRIMONIO

LIBRO DEL DIVORCIO

LIBRO DEL AMAMANTAMIENTO

LIBRO DE LAS TRANSACCIONES COMERCIALES

LIBRO DE LA APARCERÍA

LIBRO DEL ARRENDAMIENTO DE TIERRAS

LIBRO DEL DERECHO DE PREFERENCIA EN LA COMPRA DE PROPIEDADES

LIBRO DE LOS JUICIOS

LIBRO DE LAS HERENCIAS Y TESTAMENTOS

LIBRO DE LA LIBERACION Y ELWALA

LIBRO DE LOS HUHUD

LIBRO DE LAS BEBIDAS

LIBRO DEL DINERO DE SANGRE

LIBRO DE MEDINA

LIBRO DEL DECRETO

LIBRO DEL BUEN CARACTER

LIBRO DEL VESTIDO

LIBRO DE LA DESCRIPCION DEL PROFETA

LIBRO DEL MAL DE OJO

EL LIBRO DEL CABELLO

EL LIBRO DE LAS VISIONES

LIBRO DE LOS SALUDOS

LIBRO GENERAL

LIBRO DEL JURAMENTO DE ALIANZA

LIBRO DEL HABLA

LIBRO DEL CONOCIMIENTO

LIBRO DE LA SUPLICA DE LOS PERJUDICADOS INJUSTAMENTE

LIBRO DE LOS NOMBRES DEL PROFETA,  QUE ALLAH LE BENDIGA Y LE CONCEDA PAZ

Glosario

INTRODUCCIÓN

Esta recopilación de hadices realizada durante el reinado de Mansur, el segundo califa abasida, está considerada como la más acreditada colectión de hadices relacionados con veredictos jurídicos, pues se basa en las narraciones recogidas de los sucesores de los compañeros del profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean sobre él, y en las sentencias jurídicas que dictaron y que reflejan la práctica medinense y el consenso de sus sabios.

Imam Malik nació y vivió toda su vida en Medina, donde pudo recoger información de primera mano de las autoridades más fiables en esta ciencia del hadiz, de entre los seguidores de los compañeros que vivieron y murieron también en esa ciudad, en la que solían narrar las tradiciones recogidas del desarrollo de la vida de los primeros musulmanes.

Tras la muerte del profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sobre él, muchos de sus compañeros se instalaron en las provincias conquistadas. Algunos de sus sucesores recogieron sus dichos y sus hechos en colecciones. Por ejemplo Ibn Jarib en Meca, Hammad en Basora, Ma´mar en el Yemen, etc. aunque ninguna de estas recopìlaciones puede compararse con el Muwatta de Imam Malik, que pasó toda su vida en Medina contactando con las autoridades en la materia, pues la mayoría de los seguidores de los compañeros vivieron con quienes escucharon y refirieron tradiciones.

La palabra Muwatta significa "camino transitado" lo que quiere decir que este camino lo siguen los estudiosos más eminentes y los musulmanes de a pie. En otras palabras, refiere los veredictos que fueron analizados por los expertos y sobre los que no hay discusión sino un acuerdo generalizado, de manera que es camino transitado bajo esta luz y una práctica establecida por los compañeros del profeta del Islam, la paz sea con él.

Antes de que Imam Malik concluyera su libro, tenía recogidos 10.000 hadices, pero como su sistema de selección era sumamente riguroso acabó desechando 8.000 de ellos, porque su fiabilidad no estaba garantizada al 100%. Así, en su forma definitiva, el Muwatta contiene aproximadamente 2.000 tradiciones. Puesto que sólo recoge las que tienen un sustrato jurídico, omite muchos capítulos que se pueden encontrar en las colecciones de Bujari, Muslim y otros. El Muwatta lo narró Imam Malik de treinta formas diferentes, dieciseis de las cuales son renombradas. Cuatro de ellas son las que se citan con más autoridad y en particular la de Yahia sobrepasa a todas en popularidad.

La jurisprudencia de Imam Malik tuvo efectos prolongados en todo el mundo musulmán. Sus discípulos se diseminaron por todas las provincias del imperio musulmán y llevaron consigo las enseñanzas jurídicas por todos sus rincones.

En el año 136 después de la Hégira, después de situarse como califa, Mansur hizo su primera peregrinación a la Meca y visitó también Medina, donde saludó a Imam Malik al que declaró sentirse disgustado por las diferencias entre los juristas en diferentes lugares del Imperio, de tal modo que había decidido colocar el Muwatta en un lugar visible en la Kaaba, para que todo el mundo se remitiera a él en asuntos de jurisprudencia. Además quería que el Muwatta circulara por todo el imperio para que los veredictos se atuvieran a él. Imam Malik no compartía la opinión de Mansur. Dijo:"Los compañeros del profeta, la paz sea sobre él, se establecieron en todas las provincias del imperio. Sus veredictos y sentencias deben ser seguidos y respetados por los juristas de las diferentes regiones. No creo que se deba obligar a la gente a seguir las opiniones de un simple jurista que no es infalible y que puede cometer errores."

Hay un hecho que demuestra su independencia de criterio y su negativa a someterse a los deseos de la autoridad política. Aunque Mansur se mostró amable con Imam Malik , éste nunca aceptó la legitimidad de su gobierno. En una ocasión emitió un fatwa declarando que el califato pertenecía a Nafs Zakiyya, un descendiente del Profeta, paz sobre él. La gente le objetó que éste había jurado fidelidad a Mansur, pero Imam Malik dijo: "Mansur le ha coaccionado para ello y la sharia no considera válido un acto hecho bajo coacción. Hay una tradición que refiere que si un hombre se ve obligado a divorciar a su mujer el divorcio no es válido. Al escuhar estas palabras Jafar, gobernador de Medina, pidió a la gente que renovara su fidelidad a Mansur y ordenó a Imam Malik que no insistiera en declarar que un divorcio hecho bajo coacción invalida el divorcio. Imam Malik se negó a esta componenda y siguió dando su veredicto a este respecto. Por semejante acto de desobediencia fue castigado a recibir latigazos públicamente, pero jamás se plegó a los deseos de los dirigentes.

El Muwatta es el relato fidedigno de la práctica de la incipiente sociedad islámica en Medina durante el tiempo de los cuatro califas justos, con la perspectiva de Aisha  acerca  de  la   sharia. Se mantuvo firme frente a la tiranía del imperio y se  desarrolló por todo el norte de África, desde donde iluminó el Islam español y sigue siendo la tradición dominante del Islam en África.

Libro de consulta indispensable para los musulmanes después de la lectura del Corán, se convirtió en referencia de la escuela islámica de jurisprudencia más preeminente. Y continua en nuestros días inspirando la práctica de millones de musulmanes en todo el mundo.

Quiera Allah que ello sirva para incrementar a todos en conocimiento útil y en el florecimiento de comunidades que remeden en armonía y justicia el ejemplo de Medina al-Munawara –la Ciudad Iluminada.

Sabora Uribe

Córdoba, 20 de Octubre de 1998

EL LIBRO DE LOS TIEMPOS DE LA ORACION

L

OS

T

IEMPOS DE LA

O

RACIÓN

.

1

Él dijo: “Yahya Ibn Yahya al-Laizi me relató, de Malik Ibn Anas de Ibn Shihab, que un día Umar Ibn Abd al-Aziz retrasó la oración. Urwa Ibn az-Zubayr vino y le dijo que al- Murgira Ibn Shu’ba había retrasado la oración, un día que se encontraba en Kufa, y Abu Mas’ud al-Ansari había venido a él y le había dicho: '¿Qué ocurre Murgira? ¿No sabes que el ángel Yibril descendió y rezó, y el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le dé paz, rezó. Después volvió a rezar, y el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le dé paz, rezó. Después volvió a rezar y el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le dé paz, rezó. Después volvió a rezar, y el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le con- ceda paz, rezó. Después volvió a rezar, y el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le dé paz, rezó. Después Yibril dijo: 'Esto es lo que se te ha ordenado hacer'." Umar Ibn Abd al-Aziz dijo: “Asegúrate de lo que relatas, Urwa. ¿Fue con certeza Yibril quien esta- bleció el tiempo de la oración al Mensajero de Allah?”

Urwa dijo: “Así es como le fue relatado a Bashir Ibn Abu Mas’ud al-Ansari por su padre

2

Urwa dijo que Aisha, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, solía rezar Asr cuando la luz del sol daba dentro de su habitación, antes de que el sol fuera vi- sible (porque aún estaba en lo alto del cielo).

3

Yahya me relató de Malik, de Zayd Ibn Aslam, que Ata Ibn Yasar dijo: “Un hombre vi- no al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y le preguntó acerca del tiempo de la oración de Subh. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, no le respondió, pero por la mañana rezó Subh con la primera luz. A la mañana si- guiente rezó Subh cuando estaba mucho más claro, y después dijo: “¿Dónde está el hombre que había preguntado por el tiempo de la oración?” El hombre respondió: “Aquí estoy, Mensajero de Allah.” Él dijo: “Su tiempo es entre estos dos.”

4

Yahya me relató de Malik, de Yahya Ibn Sa’id, de Amra bint Abdurrahmán, que Aisha, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, solía rezar Subh, y las mujeres salían envuel- tas en sus mantos, y aún no se las podía reconocer en la oscuridad.”

5

Yahya me relató de Malik, de Zayd Ibn Aslam, de Ata Ibn Yasar y de Busr Ibn Sa’id y de al-A’ray -y todos ellos lo relataron de Abu Huraira - que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Quien consigue hacer un rak'a de Subh antes de que el sol haya salido ha hecho Subh en su tiempo, y quien consigue hacer un rak'a de Asr antes de que el sol se haya puesto, ha hecho Asr en su tiempo.”

6

Yahya me relató de Malik, de Nafi del mawla de Abdallah Ibn Umar que Umar Ibn al- Jattab escribió a sus gobernadores, diciéndoles: “El más importante de vuestros asuntos, en mi opinión, es la oración. Quien la protege y la observa cuidadosamente está prote- giendo su din, mientras que quien es negligente con respecto a ella, será aún más negl i- gente con respecto a otras cosas.” Después añadió: “Rezad Dhuhr en cualquier momen- to, a partir de que la sombra de la tarde tenga la longitud de tu antebrazo hasta que la longitud de tu sombra sea igual a tu altura. Rezad Asr cuando el sol sea aún de un blanco puro. Rezad Magrib cuando el sol se haya puesto. Rezad Isha en cualquier momento des- de que el color rojo haya desaparecido del cielo por el occidente, hasta que haya pasado un tercio de la noche. Y aquel que duerme, ¡que no pueda descansar!, y aquel que duer- me, ¡que no pueda descansar! Y rezad Subh cuando todas las estrellas sean visibles y se asemejen a una neblina en el cielo.”

7

Yahya me relató de Malik, de su tío Abu Suhayl, de su padre, que Umar Ibn al-Jattab es- cribió a Abu Musa diciéndole que debía rezar Dhuhr cuando el sol había empezado a de- clinar, Asr cuando el sol seguía siendo de un blanco puro, antes de que tuviera ningún tono amarillo, Magrib cuando el sol se pusiera, retrasar Isha mientras no se durmiera, y rezar Subh cuando las estrellas fueran todas visibles y semejantes a una neblina en el cie- lo, y recitar en ella dos Suras largos de los mufassal.

8

Yahya me relató de Malik, de Hisham Ibn Urwa, de su padre, que Umar Ibn al-Jattab es- cribió a Abu Musa al-Ash’ari diciéndole que debía rezar Asr cuando el sol era aún de un blanco puro, pudiendo un hombre cabalgar la distancia de tres farsajs (antes de Magrib), y que debía rezar Isha durante el primer tercio de la noche, o, si la retrasaba, hasta la mitad de la noche, y le advirtió de no ser negligente.

9

Yahya me relató de Malik, de Yazid Ibn Ziyad, que Abdallah Ibn Rafi, mawla de Umm Salama, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, le preguntó a Abu Huraira acerca del tiempo de la oración. Abu Huraira dijo: “Permíteme que te lo diga: Reza Dhuhr cuando la longitud de tu sombra sea igual a tu altura, Asr cuando tu sombra sea dos veces tu altura, Magrib cuando el sol se haya puesto, Isha en el primer tercio de la noche, y Subh en la primera luz del amanecer”, es decir, cuando el amanecer haya llegado con certeza.

10

Yahya me relató de Malik, de Ishaq Ibn Abdallah Ibn Abu Talha, que Anas Ibn Malik dijo: “Si después de rezar Asr, alguno de nosotros iba a los Bani Amr Ibn Awf los en- contraba rezando Asr.”

11

Yahya me relató de Malik de Ibn Shihab, que Anas Ibn Malik dijo: “Solíamos rezar Asr, y cualquiera que después fuera a Quba, llegaba allí cuando el sol aún estaba alto.”

12

Yahya me relató de Malik, de Rabi’a Ibn Abu Abdurrahmán, que al-Qasim Ibn Muhammad dijo: “Ninguno de los compañeros a los que yo conocí rezaba Dhuhr hasta que el mediodía había pasado”, (es decir, hasta que el sol había perdido su ardor).

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IEMPO DE LA

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RACIÓN DEL

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A

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13

Yahya me relató de Malik, de su tío Abu Suhayl Ibn Malik, que su padre dijo: “Yo solía ver una alfombra, que pertenencia a Aqil Ibn Abu Talib, extendida en el día del Yumu’a junto a la pared occidental de la mezquita. Cuando la sombra de la pared cubría la al- fombra entera, Umar Ibn al-Jattab salía y rezaba la oración del Yumu’a.”

Malik, el padre de Abu Suhayl, añadió: “Después de la oración del  Yumu’a regresá- bamos y nos echábamos la siesta.”

14

Yahya me relató de Malik, de Amr Ibn Yahya Ibn Yahya al-Mazini, de Ibn Abi Salit, que Uzmán Ibn Affan rezaba Yumu’a en Medina y Asr en Malal (un lugar a unos veinticuatro kilómetros de Medina).

Malik comentó: “Esto era rezando el Yumu’a inmediatamente después de mediodía y después viajando de prisa.”

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LEGAR A UN

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O

RACIÓN

.

15

Yahya me relató de Malik, de Ibn Shihab, de Abu Salama Ibn Abdurrahmán, de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Quien llegue a un rak'a de la oración ha llegado a la oración.”

16

Yahya me relató de Malik, de Nafi, que Abdallah Ibn Umar Ibn al-Jattab solía decir: “Si has perdido el ruku, también has perdido la sayda.”

17

Yahya me relató de Malik, que él había oído que Abdallah Ibn Umar y Zayd Ibn Zabit solían decir: “Quien llegue al ruku ha llegado a la sayda.”

18

Yahya me relató de Malik que él había oído que Abu Huraira solía decir: “Quien llegue al ruku ha llegado a la sayda, y quien pierde la recitación de la umm al-Qur'an ha perdido un gran bien.”

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ULUK ASH

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ASAQ AL

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AYL

.

19

Yahya me relató de Malik, de Nafi que Abdallah Ibn Umar solía decir: “Duluk ash Shams

comienza a partir de que el sol pasa el meridiano.”

20

Yahya me relató de Malik que Da’ud Ibn al-Husein dijo que alguien le había dicho que Abdallah Ibn Abbás solía decir: “Duluk ash-Shams comienza a partir de que el sol pasa el meridiano. Gasaq al-Layl es la reunión de la noche y su oscuridad.”

L

OS

T

IEMPOS DE LA

O

RACIÓN EN

G

ENERAL

.

21

Yahya me relató de Malik, de Nafi, de Abdallah Ibn Umar, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Si alguien pierde la oración de Asr es como si hubiera sufrido una gran desgracia en su familia y en su riqueza.”

22

Yahya me relató de Malik, de Yahya Ibn Sa’id, que una vez Umar Ibn al-Jattab se mar- chó, después de haber hecho la oración de Asr, y se encontró con un hombre que no había estado allí. Umar le preguntó qué le había impedido acudir a la oración, y, aún cuando el hombre dio una buena razón, Umar dijo: “Te has dado a tí mismo una medi- da corta.”

Yahya añadió que Malik comentó: “Se dice que todas  las cosas tienen una medida corta y una medida completa.”

23

Yahya me relató de Malik, que Yahya Ibn Sa’id solía decir: “Aún cuando alguien consiga rezar antes de que el tiempo de la oración haya pasado, el tiempo que se le ha pasado es más importante, o mejor, que su familia y su riqueza.”

Yahya dijo que Malik dijo: “Si el tiempo de una oración llega y un viajero retrasa una oración, por negligencia o por olvido, hasta que ha llegado a su familia, debe hacer esa oración completa, si llega dentro de su tiempo. Pero si llega cuando el tiempo ha pasado, debe hacer la oración de viaje. De este modo simplemente recupera lo que debe.”

Malik dijo: “Esto es lo que yo he visto hacer a la gente y a los hombres de conoci- miento de nuestra comunidad.”

Malik explicó que shafaq era el tono rojo en el cielo, después de la puesta del sol, y di- jo: “Cuando el tono rojizo se ha ido, entonces el tiempo de la oración de isha ha co- menzado y ha quedado atrás el tiempo de Magrib.”

24

Yahya me relató de Malik, de Nafi, que Abdallah Ibn Umar se desmayó y perdió el co- nocimiento, y no recuperó la oración.

Malik comentó: “Consideramos que esto era, y Allah lo sabe mejor, porque el tiem- po había pasado. Alguien que se recobre dentro del tiempo debe rezar.”

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ORMIR

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IEMPO DE LA

O

RACIÓN

.

25

Yahya me relató de Malik, de Ibn Shihab, de Sa’id Ibn al-Musayyab que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, viajó durante la noche, a su regreso de Jay- bar. Hacia el final de la noche, paró para descansar y le dijo a Bilal que permaneciera despierto para vigilar la llegada de la oración de Subh. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y sus compañeros se durmieron. Bilal hizo guardia tanto tiem- po como le había sido decretado, y después se apoyó en su camello mirando en la dire c- ción del amanecer, y el sueño se apoderó de él, y ni él, ni el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, ni ninguno de la expedición, se despertaron hasta que los rayos del sol les alcanzaron. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, estaba alarmado. Bilal se disculpó diciendo: “Mensajero de Allah. El que tomó tu ser fue el Mismo que tomó mi ser.” El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, ordenó a la expedición avanzar y entonces subieron a sus monturas y ca- balgaron una corta distancia. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, ordenó a Bilal dar el iqama y después les dirigió en la oración de Subh. Cuando hubo terminado dijo: “Cualquiera que olvide una oración debe rezarla cuando recuerde. Allah, el Bendito y el Exaltado, dice en Su Libro: “Estableced la oración para recorda rme.”

26

Yahya me relató de Malik, que Zayd Ibn Aslam dijo: “El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, paró una noche para descansar, cuando regresaba a Meca, y encargó a Bilal que les despertara para la oración. Bilal se durmió, y todos los demás se durmieron y ninguno de ellos despertó hasta que el sol había salido. Cuando se desperta- ron estaban todos alarmados. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, les ordenó montar y salir del valle, diciendo que había un shaitán en él. De modo que salieron montados del valle y el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, les ordenó después que desmontaran e hicieran wudu y le dijo a Bilal que llamara a la oración, o que diera el iqama. A continuación el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, les dirigió en la oración. Dándose cuenta de su preocupación, se dirigió a ellos y les dijo: “¡Oh gente!, Allah se apoderó de nuestros espíritus (Arwah), y si Él hu- biera querido nos los hubiera devuelto en un momento que no fuera este. Por tanto, si dormís durante el tiempo de una oración o la olvidáis, y después os sentís preocupados por ello, rezadla como si la estuvierais rezando en su tiempo.”

El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, se volvió a Abu Bakr y di- jo: “Shaitán vino a Bilal cuando estaba de pie en oración y le hizo tumbarse y le arrulló hasta dejarle dormido, como a un niño pequeño.” El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, llamó después a Bilal y le dijo lo mismo que le había dicho a Abu Bakr. Abu Bakr declaró: “Doy testimonio de que tú eres el Mensajero de Allah.”

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27

Yahya me relató de Malik, de Zayd Ibn Aslam, de Ata Ibn Yasar, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “El calor abrasador es una parte de la ráfaga de Yahannam. Por tanto, cuando el calor sea intenso, retrasad la oración hasta que refresque.”

Y añadió, a modo de explicación: “El Fuego se quejó a su Señor diciendo: 'Señor mío, una parte de mí se ha comido a otra parte'. Entonces Él le permitió dos respiros cada año, un respiro en invierno y un respiro en verano.”

28

Malik nos relató, de Abdallah Ibn Yazid, el mawla de al-Aswad Ibn Sufián, de Abu Sala- ma Ibn Abdurrahmán, de Muhammad Ibn Abdurrahmán Ibn Zawban, de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Cuando el calor sea intenso retrasad la oración hasta que refresque, porque el calor abrasador es parte de la ráfaga de Yahannam.”

Y añadió: “El Fuego se quejó a su Señor y entonces Él le permitió dos respiros cada año, un respiro en invierno y un respiro en verano.”

29

Yahya me relató de Malik, de Abu’z-Zinad, de al-Aray, de Abu Huraira, que el Mensaje- ro de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Cuando el calor sea intenso, esperad a que refresque para hacer la oración, porque el calor abrasador procede de la rá- faga de Yahannam.”

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CUBRIRSE LA BOCA EN LA ORACIÓN.

30

Yahya me relató de Malik, de Ibn Shihab, de Sa’id Ibn al-Musayyab que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Cualquiera que coma esta planta no debe acercarse a nuestras mezquitas. El olor del ajo nos ofenderá.”

31

Yahya me relató de Malik, de Abdurrahmán Ibn al-Muyabbar, que él solía ver a Salim Ibn Abdallah quitar violentamente la tela de la boca, cuando veía a un hombre que la tu- viera cubierta cuando rezaba.

LIBRO DE LA PURIFICACION

C

OMO

H

ACER

W

UDU

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1

Yahya me relató de Malik, de Amr Ibn Yahya al-Mazini, que su padre una vez le pregun- tó a Abdallah Ibn Zayd Ibn Asim, que era el abuelo de Amr Ibn Yahya al-Mazini, y uno de los compañeros del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, si po- día enseñarle cómo hacía wudu el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz. Abdallah Ibn Zayd Ibn Asim accedió y le pidió agua para hacer wudu. Derramó una poca en su mano y se lavó cada mano dos veces, después se enjuagó la boca y absorbió agua por las narices y la expulsó tres veces. Después se lavó la cara tres veces, y los dos brazos, hasta los codos, dos veces. Después se pasó las dos manos mojadas por la cabe- za, llevándolas desde la frente hasta el cuello y volviendo a llevarlas de nuevo hasta la frente. Después se lavó los pies.

2

Yahya me relató de Malik, de Abu’z Zinad, de al-A’ray, de Abu Huraira, que el Mensaje- ro de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Cuando hagáis wudu absorbed agua por la nariz y expulsadla; y, si usáis piedras para limpiar vuestras partes privadas, usad un número impar.”

3

Yahya me relató de Ibn Shihab, de Abu Idris al-Jawlani, de Abu Huraira, que el Mensaje- ro de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Quien haga wudu debe absorber agua por la nariz y después expulsarla de nuevo.”

4

Yahya dijo que él había oído a Malik decir que no había inconveniente en lavarse la boca y limpiarse la nariz sólamente con el agua que cabe en el cuenco de la mano.

5

Yahya me relató de Malik, que él había oído que Abdurrahmán Ibn Abu Bakr había ido a visitar a Aisha, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, el día en que Sa’id Ibn Abu Waqqas murió, y pidió un poco de agua para hacer wudu. Aisha le dijo: “¡Abdurrahmán! Haz tu wudu completo, porque yo oí al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, decir: '¡Ay de los talones en el fuego!'.”

6

Yahya me relató de Malik, de Yahya Ibn Muhammad Ibn Talha, de Uzmán Ibn Abdu- rrahmán, que su padre le relató que había oído que Umar Ibn al-Jattab solía lavarse lo que había bajo el ceñidor de su cintura con agua.

7

Yahya dijo que a Malik le preguntaron qué debía de hacer un hombre si, al hacer wudu, por olvido se lavaba la cara antes de haberse enjuagado la boca, o se lavaba los antebra- zos antes de haberse lavado la cara. Él dijo: “Si alguien se lava la cara antes de haberse enjuagado la boca, debe enjuagarse la boca y no lavar la cara otra vez. Sin embargo, si a l- guien se lava los antebrazos antes que la cara, debe volver a lavarse los antebrazos, de modo que los haya lavado después de la cara. Esto si aún se encuentra cerca del lugar (del wudu).”

8

Yahya dijo que a Malik le preguntaron acerca de lo que debía hacer un hombre si se ha- bía olvidado de enjuagarse la boca y la nariz y no lo recordaba hasta que ya había rezado, y él dijo: “No tiene que repetir la oración, pero tiene que enjuagarse la boca y la nariz, si desea hacer más oraciones después de esa.”

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9

Yahya me relató de Malik, de Abu’z Zinad, de al-A’ray, de Abu Huraira, que el Mensaje- ro de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Cuando despertéis del sueño para rezar, laváos las manos antes de meterlas en el agua del wudu, porque no sabéis donde han pasado la noche vuestras manos.”

10

Yahya me relató de Malik, de Zyad Ibn Aslam que Umar Ibn al-Jattab dijo: “Si te quedas dormido tumbado tienes que hacer wudu (antes de rezar).”

Yahya me relató de Malik, de Zyad Ibn Aslam, que la aleya: ”¡Oh los que creéis! Cuando os levantéis para la oración laváos la cara, y los brazos hasta los codos, y pa- sáos las manos (mojadas) por la cabeza y por los pies hasta los tobillos,” se refiere a levantarse de la cama, es decir del sueño.

11

Yahya dijo que Malik dijo: “La práctica entre nosotros es que uno no tiene que hacer wu- du por una hemorragia nasal, o por sangre, o por pus que salga del cuerpo. Uno sólo tie- ne que hacer wudu por las impurezas que salen de los genitales o del ano, o por el sue- ño.”

Yahya me relató de Malik, de Nafi, que Ibn Umar solía dormirse sentado y después rezar sin hacer wudu.

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URO PARA EL

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UDU

.

12

Yahya me relató de Malik, de Safwan Ibn Sulayman, de Sa’id Ibn Salama, de los Bani Azraq, de al-Mugira Ibn Abu Burda, de la tribu de Bani Abd ad-Dar, que él había oído a Abu Huraira hablar acerca de un hombre que había venido al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y dijo: “¡Mensajero de Allah! Viajamos por mar y no llevamos mucha agua fresca con nosotros, si la usamos para hacer wudu con ella queda- mos sedientos. ¿Podemos hacer wudu con agua de mar?” El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, respondió: “Su agua es pura, y sus criaturas muertas son halal.”

13

Yahya me relató de Malik, de Ishaq Ibn Abdallah Ibn Abu Talha, de Humayda bint Abu Ubaida Ibn Farwa, que su tía materna, Kabsha bint Ka’b Ibn Malik, que era la esposa del hijo de Abu Qatada al-Ansari, le dijo que una vez Abu Qatada estada visitándola y ella le sirvió un poco de agua para que hiciera wudu. En ese mismo momento vino un gato y bebió de ella, y él inclinó el recipiente hacia el gato para permitirle beber. Kabsha conti- nuó: “Él vio como le miraba y dijo: “¿Te sorprendes, hija de mi hermano?” Yo dije: “Sí”. Él respondió que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, di- jo: “Los gatos no son impuros. Se entremezclan con vosotros.”

Yahya dijo que Malik dijo: “No hay mal en eso, a menos que uno vea impurezas en la boca del gato.”

14

Yahya me relató de Malik, de Yahya Ibn Sa’id, de Muhammad Ibn Ibrahim Ibn al-Hariz at-Taymi, de Yahya Ibn Abdurrahmán Ibn Hatib que Umar Ibn al-Jattab emprendió la marcha en cierta ocasión con un grupo de jinetes, uno de los cuales era Amr Ibn al-As. Llegaron a un abrevadero, y Amr Ibn al-As le preguntó al propietario del mismo si bebí- an de él los animales salvajes. Umar Ibn al-Jattab le dijo al propietario del abrevadero que no respondiera, puesto que la gente bebía después de los animales salvajes y los animales salvajes después de ellos.

15

Yahya me relató de Malik, de Nafi, que Abdallah Ibn Umar solía decir que los hombres y sus esposas acostumbraban a hacer wudu juntos, en el tiempo del Mensajero de Allah.

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UDU

.

16

Yahya me relató de Malik, de Muhammad Ibn Umara, de Muhammad Ibn Ibrahim, que la madre del hijo de Ibrahim Ibn Abdurrahmán Ibn Awf interrogó a Umm Salama, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, diciendo: “Yo soy una mujer que llevo una falda larga y (a veces) camino por lugares sucios.” Umm Salama le respon- dió: “El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Lo que viene después (es decir, lugares limpios) lo purifica.”

17

Yahya me relató de Malik, que él vio que Rabi’a Ibn Abdurrahmán vomitó varias veces cuando estaba en la mezquita y no se marchó ni hizo wudu antes de rezar.

Yahya dijo que a Malik le preguntaron si un hombre que había vomitado comida te- nía que hacer wudu, y dijo: “No tiene que hacer wudu, pero debe enjuagarse el interior de la boca y lavársela por fuera.”

18

Yahya me relató de Malik, de Nafi, que Abdallah Ibn Umar preparó el cuerpo de uno de los hijos de Sa’id Ibn Zayd para enterrarlo y lo transportó, y después entró a la mezquita y rezó sin hacer wudu.

Yahya dijo que a Malik le preguntaron si era necesario hacer wudu a causa de haber regurgitado comida sin digerir y él dijo: “No, no es necesario hacer wudu, pero debe enjuagarse la boca.”

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.

19

Yahya me relató de Malik, de Zayd Ibn Aslam, de Ata Ibn Yasar, de Abdallah Ibn Ab- bás, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, comió una paleti- lla de cordero y después rezó sin hacer wudu.

20

Yahya me relató de Malik, de Yahya Ibn Sa’id, de Busayr Ibn Yasar, mawla de los Bani Hariza, que Suwayd Ibn an-Nu’man le dijo que él iba con el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, en la expedición a Jaybar. Cuando llegaron a as-Suhba, que estaba cerca de Jaybar, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, paró y rezó Asr. Pidió provisiones y solo le trajeron cebada tostada, de modo que pidió que la humedecieran. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, co- mió y la gente comió con él. Después se levantó para hacer Magrib y se enjuagó la boca, y ellos se enjuagaron la boca. Después rezó sin hacer wudu.

21

Yahya me relató de Malik, que tanto Muhammad Ibn al-Munkadir como Safwan Ibn Su- laym le transmitieron de Muhammad Ibn Ibrahim Ibn al-Hariz at-Taymi, de Rabi’a Ibn Abdallah Ibn al-Hudayr, que él había cenado una noche con Umar Ibn al-Jattab, el cual, a continuación, rezó sin hacer wudu.

22

Yahya me relató de Malik, de Damra Ibn Sa’id al-Mazini, de Aban Ibn Uzmán, que Uz- mán Ibn Affan comió pan y carne, se enjuagó la boca, se lavó las manos y se las pasó mojadas por la cara, y después rezó sin hacer wudu.

23

Yahya me relató de Malik que él había oído que Ali Ibn Abu Talib y Abdallah Ibn Abbás no hacían wudu después de comer alimentos cocinados.

24

Yahya me relató de Malik, de Yahya Ibn Sa’id, que él le preguntó a Abdallah Ibn Amir Ibn Rabi’a si un hombre que hacía wudu para la oración y después comía alimentos coci- nados tenía que hacer wudu otra vez. Él dijo: “Yo vi a mi padre hacerlo sin hacer wudu.”

25

Yahya me relató de Malik, de Abu Nu’aym Wahb Ibn Kaysan, que él había oído a Yabir Ibn Abdallah al-Ansari decir: “Yo vi a Abu Bakr as-Siddiq comer carne y después rezar sin hacer wudu.”

26

Yahya me relató de Malik, de Muhammad Ibn al-Munkadir, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y conceda paz, fue invitado a comer, y un poco de pan y carne le fueron servidos. El comió parte de ello, y después hizo wudu y rezó. Después le trajeron más de la misma comida, y el comió un poco más y después rezó sin hacer wudu.

27

Me fue relatado de Malik, de Musa Ibn Uqba, de Abdurrahmán Ibn Yazid al-Ansari, que cuando Anas Ibn Malik regresó de Iraq, Abu Talha y Ubayy Ibn Ka’b le visitaron. Él les sirvió algo de comida cocinada y ellos comieron, y después Anas se levantó e hizo wudu. Abu Talha y Ubayy Ibn Ka’b preguntaron: “¿Qué es esto, Anas? ¿Es una costumbre ira- quí?” y Anas dijo: “Ojalá no lo hubiera hecho.” (es decir, wudu). Tanto Abu Talha como Ubayy Ibn Ka’b se levantaron y rezaron sin hacer wudu.

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CERCA DE

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UDU

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G

ENERAL

.

28

Yahya me relató de Malik, de Hisham Ibn Urwa, de su padre, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, le preguntaron acerca de la limpieza después de excretar. Él respondió: “¿No sois capaces de encontrar tres piedras?”

29

Yahya me relató de Malik, de al-Ala Ibn Abdurrahmán, de su padre, de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y conceda paz, fue al cementerio y dijo: “La paz sea con vosotros, moradas de una gente que cree. Estaremos entre vosotros, si Allah lo quiere. ¡Quisiera haber visto a nuestros hermanos!” La gente que estaba con él le dijo: “¡Mensajero de Allah! ¿Acaso no somos nosotros tus hermanos?” “No,” dijo él, “vosotros sois mis compañeros. Nuestros hermanos son aquéllos que todavía no han venido. Y yo les precederé en el Hawd, (el Hawd: el estanque del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, del cual él dará a beber a la gente de su comunidad en el Día del Levantamiento).” Ellos le preguntaron: “¡Mensajero de Allah! ¿Cómo reconocerás a aquéllos de tu comunidad que vengan después de ti?”

Él dijo: “¿Acaso no reconoce un hombre que tiene caballos con las patas blancas y con una mancha blanca en la frente, entre caballos totalmente negros como los suyos?” Ellos dijeron, “Por supuesto, Mensajero de Allah.” Él prosiguió: “Asimismo vendrán en el Día del Levantamiento, con marcas blancas en sus frentes, en sus manos y en sus pies, a causa del wudu, y yo les precederé al Hawd. Algunos hombres serán apartados del Hawd como si fueran camellos descarriados, y yo les gritaré: “Por qué no venís? ¿Por qué no venís? ¿Por qué no venís?” y alguien dirá: “Ellos cambiaron las cosas después de ti”, en- tonces yo diré: “¡Entonces que se vayan, que se vayan, que se vayan!”

30

Yahya me relató de Malik, de Hisham Ibn Urwa, de su padre, de Humran, mawla de Uzmán Ibn Affan, que Uzmán Ibn Affan estaba una vez sentado en el Maqa’id (los bancos que rodeaban la mezquita de Medina, o bien una piedra, cerca de la casa de Uzmán Ibn Affan, en la que él se sentaba para discutir con la gente), cuando el muadhdhin vino y le dijo que era el tiempo de la oración de Asr. Él pidió agua e hizo wudu. Después dijo: “Por Allah, os diré algo que no os diría si no estuviera en el Libro de Allah. Yo oí al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, decir: “Si un hombre hace wudu, y se asegura de hacerlo correctamente, y después hace la oración, le será perdona- do todo lo que haga desde entonces hasta el momento en que rece la siguiente oración.”

Yahya dijo que Malik dijo: “Yo creo que se refería a esta aleya: ”Establece la oración en los dos extremos del día y en algunos momentos de vigilia por la noche. Las bue- nas acciones se llevan a las malas acciones. Esto es un recordatorio para aquellos que recuerdan.” (Azora 11, aleya 114).

31

Yahya me relató de Malik, de Zayd Ibn Aslam, de Ata Ibn Yasar, de Abdallah as- Sanabihi, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Un es- clavo creyente hace wudu, y al enjuagarse la boca las acciones equivocadas la abandonan. Al lavarse la nariz las acciones equivocadas la abandonan. Al lavarse la cara las acciones equivocadas se marchan de ella, incluso de debajo de sus pestañas. Al lavarse las manos, las acciones equivocadas se marchan de ellas, incluso de debajo de sus uñas. Al pasarse las manos mojadas por la cabeza las acciones equivocadas se marchan de ella, incluso de sus orejas. Y al lavarse los pies las acciones equivocadas se marchan de ellos, incluso de debajo de las uñas de ambos pies.” Y añadió: “Después, su caminar hacia la mezquita y su oración son una recompensa adicional para él.”

32

Yahya me relató de Malik, de Suhayl Ibn Abu Salih, de su padre, de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Un esclavo musulmán (o un esclavo creyente) hace wudu y, al lavarse la cara, todas las acciones equivocadas que ha visto con sus ojos se marchan con el agua (o con la última gota de agua). Al lavarse las manos todas las acciones equivocadas que haya hecho con ellas se marchan con el agua (o con la última gota de agua). Y al lavarse los pies, todas las acciones equivocadas a las que sus pies han caminado se marchan con el agua (o con la última gota de agua), de modo que al terminar está totalmente purificado de acciones equivocadas.”

33

Yahya me relató de Malik, de Ishaq Ibn Abdallah Ibn Abu Talha, que Anas Ibn Malik dijo: “Yo vi al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, en una oca- sión, cuando la oración de Asr estaba próxima. Todo el mundo estaba buscando agua para el wudu pero nadie podía encontrar ninguna. Entonces el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, trajo un poco de agua en un recipiente. Metió la mano en el recipiente y les dijo a todos que hicieran wudu de éste.” Anas añadió: “Yo vi brotar el agua de sus dedos. Y todos ellos, hasta el último hombre, hicieron wudu.”

34

Yahya me relató de Malik, de Nu’aym Ibn Abdallah al-Madani al-Muymir, que él oyó a Abu Huraira decir: “Si alguien hace wudu, y lo hace correctamente y después se marcha con la intención de hacer la oración, entonces se halla en oración mientras tenga la in- tención de hacer la oración. Por cada paso alterno que da se le escribe una buena acción, y por el siguiente se le borra una acción equivocada. Cuando oigáis el iqama no alarguéis el paso, y el que tiene la mayor recompensa es aquél cuya casa está más lejos.” Dijeron: “¿Por qué, Abu Huraira?” Él respondió: “A causa del mayor número de pasos.”

35

Yahya me relató de Malik, de Yahya Ibn Sa’id, que él oyó a alguien preguntar a Sa’id Ibn al-Musayyab acerca de limpiar los excrementos con agua. Sa’id dijo: “Ese es el modo en que se limpian las mujeres.”

36

Yahya me relató de Malik, de Abu’z Zinad, de al-A’ray, de Abu Huraira, que el Mensaje- ro de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Si un perro bebe de tu vasija, lávala siete veces.”

37

Yahya me relató de Malik, que él había oído que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Intentad ser rectos, aunque no lo conseguiréis. Actuad, y la mejor de vuestras acciones es la oración. Y solo un mumin es constante en su wudu.”

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.

38

Yahya me relató de Malik, de Nafi, que Abdallah Ibn Umar utilizaba dos dedos para lle- varse agua a las orejas.

39

Yahya me relató de Malik que él había oído que a Tabir Ibn Abdallah al-Ansari le pre- guntaron acerca de pasarse las manos mojadas por encima del turbante. Él dijo: “No, a no ser que ya hayas pasado las manos mojadas por el pelo.”

40

Yahya me relató de Malik, de Hisham Ibn Urwa, que Abu Urwa Ibn az-Zubayr solía quitarse el turbante y pasarse las manos mojadas por la cabeza.

41

Yahya me relató de Malik, de Nafi, que él vio a Safiyya bint Abu Ubaid, la esposa de Abdallah Ibn Umar, quitarse el pañuelo de la cabeza y pasarse las manos con agua por la cabeza. Nafi era un niño en aquel tiempo.

A Malik le preguntaron acerca de un hombre que había hecho wudu pero había olvi- dado pasarse las manos mojadas por la cabeza, hasta que el agua se había secado. Él dijo: “Considero que debe pasar las manos mojadas por la cabeza y después repetir la oración, si ya la ha hecho.”

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ASARSE LAS

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ALCETINES DE

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.

42

Yahya me relató de Malik, de Ibn Shihab, de Abbad Ibn Ziyad, un descendiente de al- Mugira Ibn Shu’ba, de su padre, de al-Mugira Ibn Shu’ba, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, fue a hacer sus necesidades durante la expedición de Tabuk. Mugira dijo: “Yo fui con él, llevando agua. Después el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, regresó y yo le derramaba el agua. Se lavó las manos y, después, intentó sacarlas de las mangas de su túnica, pero no consiguió hacer- lo, debido a su estrechez. De modo que las sacó por debajo de su túnica. Entonces se lavó los brazos, se pasó las manos mojadas por la cabeza, y las pasó también por enci- ma de los calcetines de cuero. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, regresó y Abdurrahmán Ibn Awf estaba dirigiendo a la gente en la oración, y ya había terminado con ellos un rak'a. Entonces el Mensajero de Allah, que Allah le ben- diga y le conceda paz, rezó con ellos el rak'a restante, lo cual les inquietó a todos. Cuando el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, terminó, dijo: “Habéis actuado corre ctamente.”

43

Yahya me relató de Malik que Nafi y Abdallah Ibn Dinar le dijeron que Abdallah Ibn Umar llegó a Kufa y fue a Sa’d Ibn Abu Waqqas, que era el Amir de Kufa en aquel tiempo. Abdallah Ibn Umar le vio pasarse las manos mojadas por encima de los calceti- nes y no le gustó. De modo que Sa’id le dijo: “Pregúntale a tu padre cuando regreses.” Abdallah regresó, pero se olvidó de preguntar a Umar acerca del asunto hasta que Sa’d llegó y dijo: “¿Le has preguntado a tu padre!” y él dijo: “No.”

Abdallah entonces le preguntó a Umar, y Umar respondió: “Si tus pies están ritualmente puros cuando los metes en los calcetines de cuero, entonces puedes pasar las manos mo- jadas por encima de los calcetines.” Abdallah dijo: “¿También en el caso de que acabe- mos de hacer nuestras necesidades?” Umar dijo: “Sí, incluso cuando acabas de venir de hacer tus necesidades.”

44

Yahya me relató de Malik, de Nafi, que Abdallah Ibn Umar orinó en el mercado y des- pués hizo wudu, lavándose la cara y las manos y pasándose las manos mojadas por la ca- beza. Después, nada más entrar a la mezquita, le llamaron para que rezara por una perso- na muerta, de modo que se pasó las manos mojadas por los calcetines de cuero y rezó.

45

Yahya me relató de Malik, que Sa’id Ibn Abdurrahmán Ibn Ruqash dijo: “Yo vi a Anas Ibn Malik llegar, agacharse y orinar. Después le trajeron agua e hizo wudu. Se lavó la cara, después los brazos hasta los codos, después se pasó las manos mojadas por la cabeza y se pasó las manos mojadas por encima de los calcetines de cuero. Después vino a la mezquita y rezó.”

Yahya dijo que a Malik le preguntaron si un hombre que había hecho wudu para la oración y después se había puesto los calcetines de cuero, después había orinado y se los había quitado y se los había vuelto a poner, debía de hacer el wudu de nuevo.

Malik respondió: “Debe quitarse los calcetines de cuero y lavarse los pies. Sólamente a l- guien que se pone los calcetines de cuero, cuando sus pies (ya) están purificados ritual- mente por el wudu, puede pasarse las manos mojadas por encima de ellos. Alguien que se ha puesto los calcetines de cuero cuando sus pies no estaban purificados ritualmente por el wudu, no debe pasarse las manos mojadas por encima de ellos.”

Yahya dijo que a Malik le preguntaron acerca de un hombre que había hecho wudu con los calcetines de cuero puestos y se había olvidado de pasarse las manos mojadas por encima de ellos hasta que el agua se había secado y había rezado, y él dijo: “Debe pasarse las manos mojadas por encima de los calcetines y repetir la oración, pero no repetir el wudu.”

A Malik le preguntaron acerca de un hombre que se había lavado los pies y se había puesto los calcetines de cuero y después había empezado a hacer wudu, y él dijo: “Debe quitarse los calcetines y hacer wudu y lavarse los pies.”

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ÓMO

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ASARSE LAS

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ANOS

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OJADAS POR

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NCIMADELOS

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ALCETINES DE

C

UERO

.

46

Yahya me relató de Malik, de Hisham Ibn Urwa, que él vio a su padre pasarse las manos mojadas por encima de los calcetines de cuero. Él dijo: “Cuando pasaba las manos mo- jadas por encima de sus calcetines, nunca hacía más que pasarlas por la parte de arriba y no las pasaba por debajo.”

47

Yahya me relató que Malik le había preguntado a Ibn Shihab cómo pasar las manos mo- jadas por encima de los calcetines de cuero. Ibn Shihab había puesto una mano por de- bajo del calcetín y la otra mano por encima y entonces las pasó por el calcetín.

Yahya dijo que Malik dijo: “De todo cuanto yo he oído acerca del asunto, prefiero lo que Ibn Shihab dijo.”

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EMORRAGIAS

N

ASALES

.

48

Yahya me relató de Malik, de Nafi, que Abdallah Ibn Umar se marchaba y hacía wudu, si tenía una hemorragia nasal, y después regresaba y completaba su oración, sin decir nada.

49

Yahya me relató de Malik, de Nafi, que Abdallah Ibn Abbás solía tener hemorragias na- sales y se marchaba a limpiarse la sangre. Después regresaba y completabasu oración.

50

Yahya me relató de Malik, de Yazid Ibn Abdallah Qusayt al-Layzi que el vio como Sa’id Ibn al-Musayyab sangraba por la nariz cuando hacía la oración. Salió a la habitación de Umm Salama, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, y le trajeron agua e hizo wudu. Entonces regresó y completó su oración.

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ACER CUANDO SE

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RODUCE UNA

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EMORRAGIA

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ASAL

.

51

Yahya me relató que Abdurrahmán Ibn Harmala al-Aslami dijo: “Yo vi a Sa’id Ibn al- Musayyab sangrando por la nariz, y la sangre le salía de tal modo que tenía todos los de- dos rojos por la sangre que salía de su nariz, y rezó sin hacer wudu.”

52

Yahya me relató de Malik, de Abdurrahmán Ibn al-Muyabbar que el vio a Salim Ibn Abdallah con sangre manando de su nariz de tal modo que sus dedos estaban comple- tamente teñidos de rojo. Entonces la limpió y rezó sin hacer wudu.

Q

H

ACER CUANDO SE

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RODUCE UNA

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EMORRAGIA

N

ASAL O POR

H

ERIDA

.

53

Yahya me relató de Hisham Ibn Urwa de su padre que al-Miswar Ibn Majrama le dijo que él había visitado a Umar Ibn al-Jattab la noche que fue apuñalado, y le despertó para la oración de Subh, y Umar había dicho: “Sí. Quien deje de hacer la oración no obtendrá nada del Islam,” e hizo la oración con sangre manándole de la herida.

54

Yahya me relató de Yahya Ibn Sa’id Ibn al-Musayyab le preguntaron: “¿Qué dices de a l- guien que sufre de una hemorragia nasal que no cesa?” Malik dijo que Yahya Ibn Sa’id dijo que Sa’id Ibn al-Musayyab dijo: “Digo que debe hacer una señal con la cabeza.” (es decir, en lugar de hacer sayda o ruku).

Yahya dijo que Malik dijo: “Esto es lo que yo prefiero de cuanto he oído acerca del asunto.”

W

UDU

A

C

AUSA DE

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LUÍDO

P

ROSTÁTICO

.

55

Yahya me relató de Malik de Abu’n Nadr, mawla de Abdallah Ibn Ubaydullah, de Sulay- man Ibn Yasar de al-Miqdad Ibn al-Aswad, que Ali Ibn Abu Talib le dijo que le pregun- tara al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, qué debe hacer un hombre cuando, estando cerca de su esposa, había tenido una emisión de fluido prostá- tico. Ali explicó que la hija del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, vivía con él en aquel tiempo y él se sentía demasiado vergonzoso para preguntar por sí mismo. Al-Miqdad dijo: “Yo le pregunté al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, acerca de esto y él dijo: “Cuando te ocurra esto lávate los genitales con agua y haz wudu como para la oración.”

56

Yahya me relató de Zayd Ibn Aslam de su padre que Umar Ibn al-Jattab dijo: “Yo en- cuentro que a veces manan de mí como unas gotitas. Cuando os ocurra esto, laváos el pene y haced wudu como para la oración.”

57

Yahya me relató de Malik de Zayd Ibn Aslam de su padre que Yundub, mawla de Abda- llah Ibn Ayyash dijo: “Yo le pregunté a Abdallah Ibn Umar acerca del fluido prostático y él dijo: “Cuando te ocurra esto, lávate los genitales y haz wudu como para la oración.”

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ONSENTIMIENTO PARA

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UDU

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LUÍDO

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ROSTÁTICO

.

58

Yahya me relató de Malik, de Yahya Ibn Sa’id que él estaba oyendo a Sa’id Ibn al- Musayyab y un hombre le hizo esta pregunta: “Si descubro un líquido cuando estoy ha- ciendo a la oración, ¿debo abandonarla?”

Sa’id Ibn al-Musayyab le dijo: “Aún cuando corriera por mi pierna yo no abandonaría la oración hasta no haberla terminado.”

59

Yahya me relató de Malik que as-Salt Ibn Zuyayd dijo: “Le pregunté a Sulayman Ibn Ya- sar acerca de un líquido que descubrí. Él me dijo: “Lava lo que hay debajo de tus ropas con agua y olvídate de ello.”

W

UDU

A

C

AUSA DE

T

OCAR LOS

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ENITALES

.

60

Yahya me relató de Malik que Abdallah Ibn Abu Bakr Ibn Muhammad Ibn Amr Ibn Hazim oyó a Urwa Ibn az-Zubayr decir: “Yo fui a ver a Marwan Ibn al-Hakam y ha- blamos acerca a las cosas por las que tienes que hacer wudu, y Marwan dijo: “Tienes que hacer wudu si te tocas el pene.” Urwa dijo: “No lo sabía.” Marwan Ibn al-Hakam dijo que Busra bint Safwan le había oído el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y con- ceda paz, decir: “Si alguno de vosotros se toca el pene, debe hacer wudu.”

61

Yahya me relató de Malik de Isma’il Ibn Muhammad Ibn Sa’d Ibn Abu Waqqas que Mus’ab Ibn Sa’d Ibn Abu Waqqas dijo: “Estaba sujetándole a Sa’d Ibn Abu Waqqas el Libro y me froté. Sa’d dijo: “¿Te has tocado el pene?” Yo respondí: “Sí”, y él dijo “Le- vántate y haz wudu.” De modo que me levanté, hice wudu y después regresé.”

62

Yahya me relató de Malik de Nafi que Abdallah Ibn Umar solía decir: “Si te tocas el pe- ne tienes que hacer wudu.”

63

Yahya me relató de Malik de Hisham Ibn Urwa, que su padre solía decir: “Si alguno de vosotros se toca el pene tiene que hacer wudu.”

64

Yahya me relató de Malik de Ibn Shihab que Salim Ibn Abdallah dijo: Yo vi a mi padre, Abdallah Ibn Umar, hacer gusl y después hacer wudu. Le dije: “Padre, ¿no te basta con el gusl?” Él dijo: “Por supuesto, pero a veces me toco el pene, y entonces hago wudu.”

65

Yahya me relató de Malik, de Nafi, que Salim Ibn Abdallah dijo: Yo iba con Abdallah Ibn Umar en un viaje y después de que el sol había salido le vi hacer wudu y después re- zar. Entonces yo le dije: “Esta no es una oración que hagas normalmente.” Él dijo: “Después de haber hecho wudu para la oración de Subh, me toqué los genitales. Después me olvidé de hacer wudu. Por tanto volví a hacer wudu y repetí la oración.”

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UDU

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SPOSA

.

66

Yahya me relató de Malik de Ibn Shihab de Salim Ibn Abdallah, que su padre, Abdallah Ibn Umar, solía decir: “El que un hombre bese a su esposa y la acaricie con sus manos es parte de la relación sexual. Alguien que besa a su esposa o la estrecha con su mano debe hacer wudu.”

67

Yahya me relató de Malik que él había oído que Abdallah Ibn Mas’ud solía decir: “El wu- du se hace necesario si un hombre besa a su esposa.”

68

Yahya me relató de Malik que Ibn Shihab solía decir: “El wudu se hace necesario si un hombre besa a su esposa.”

Nafi dijo que Malik dijo: “Esto es lo que a mí me satisface más de cuanto he oído.”

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.

69

Yahya me relató de Malik de Hisham Ibn Urwa, de su padre, de Aisha, umm al-muminin, que siempre que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, hacía gusl por una impureza ritual mayor, empezaba por lavarse las manos, y después hacía wudu como para la oración. Después metía los dedos en el agua y se frotaba las raíces del ca- bello con ellos. Después vertía sobre su cabeza tanta agua como sus dos manos podían contener, tres veces, y sobre toda la superficie de su piel.

70

Yahya me relató de Malik, de Ibn Shihab, de Urwa Ibn az-Zubayr, de Aisha, umm al- muminin, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, solía hacer gusl por impureza ritual mayor con el agua de un recipiente que contenía un faraq.

71

Yahya me relató de Malik, de Nafi, que cuando Abdallah Ibn Umar solía hacer gusl por impureza ritual mayor empezaba por verter agua en su mano derecha y lavarla. Después, en orden, se lavaba los genitales, se enjuagaba la boca, absorbía agua por la nariz y la ex- pulsaba, se lavaba la cara y se salpicaba los ojos con agua. A continuación se lavaba el brazo derecho y después el izquierdo, y después de esto se lavaba la cabeza. Terminaba con un lavado completo y derramando agua por encima de todo el cuerpo.

72

Yahya me relató de Malik que él había oído que a Aisha le preguntaron acerca de cómo debía hacer una mujer gusl por impureza ritual mayor. Ella dijo: “Debe echarse agua por encima de la cabeza con ambas manos tres veces y frotarse las raíces del cabello con las manos.”

2.18 OBLIGACIÓN DE HACER GUSL CUANDO LAS DOS PARTES CIRCUNCISAS SE ENCUEN- TRAN.

73

Yahya me relató de Malik de Ibn Shihab, de Sa’id Ibn al-Musayyab, que Umar Ibn al- Jattab y Uzmán Ibn Affan y Aisha, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le con- ceda paz, solían decir: “Cuando la parte circuncisa toca a la parte circuncisa, el gusl se ha- ce obligatorio.”

74

Yahya me relató de Malik de Abu’n Nadr, mawla de Umar Ibn Abdallah que Abu Salama Ibn Abdurrahmán Ibn Awf relató que él le había preguntado a Aisha, la esposa del Pro- feta, que Allah le bendiga y le conceda paz, qué cosas hacían obligatorio el gusl. Ella dijo: “¿Sabes a qué te pareces, Abu Salama? Te pareces a un polluelo cuando oye cacarear a los gallos y entonces cacarea con ellos. Cuando la parte circuncisa penetra la parte cir- cuncisa, el gusl se hace obligatorio.”

75

Yahya me relató de Malik, de Yahya Ibn Sa’id, de Sa’id Ibn al-Musayyab, que Abu Musa al-Ash’ari fue a Aisha, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, y le dijo: “El desacuerdo entre los compañeros acerca de un asunto que detesto traer ante tí me tiene angustiado.” Ella dijo: “¿De qué se trata? No le has preguntado a tu madre acerca de ello, de modo que pregúntame a mí.” Él dijo: “Un hombre penetra a su espo- sa, pero pierde el interés y no eyacula.” Ella dijo: “Cuando la parte circuncisa penetra la parte circuncisa el gusl es obligatorio.” Abu Musa añadió: “Nunca le preguntaré a nadie acerca de esto después de tí.”

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Yahya me relató de Malik de Yahya Ibn Sa’id, de Abdallah Ibn Ka’b, el mawla