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¿Cómo era la vida antes del Diluvio? ¿Fue un cataclismo de orden local o planetario? ¿Quienes eran los gigantes ?Nefilitas? y cómo llegaron a nuestro planeta Tierra? ¿A qué se dedicaron estos ?nefilitas? y qué relación mantuvieron con los seres humanos? ¿Qué fue lo que provocó tal desastre ecológico, medioambiental, y de vidas humanas? ¿Hay suficientes evidencias en la Biblia como para afirmar que fue provocado por la ira de Dios, para juzgar la corrupción de la humanidad en los tiempos antiguos? ¿Fue Noé un héroe legendario, o un ser real de carne y hueso, que Dios utilizó para salvaguardar la vida en la tierra? ¿Existen evidencias históricas, científicas y testimoniales de la existencia de un arca? ¿Entraron realmente todos los animales en el arca? ¿Los dinosaurios también? ¿Cuánto tiempo duró en realidad toda la ?Operación Arca de Noé?? ¿Qué garantías tenemos de que Dios no volverá a destruir este mundo con otro diluvio? ¿Existe alguna señal que dé crédito a tal afirmación? ¿Existe actualmente un ?arca de salvación? de algún tipo para los seres humanos, o algún pacto que lo confirme? ¿Qué tiene que ver lo que sucedió hace miles o millones de años, con una sociedad actual como la nuestra? Estas y muchas otras preguntas que algunos nos hemos hecho a lo largo de nuestra existencia, tienen respuesta en este libro, de manera directa o indirectamente, y se harán evidentes durante el 'viaje en crucero' que haremos juntos a lo largo de la travesía de esta gran aventura, cargada de ilusión, emociones, y desde luego, basada en la inspiración Divina de la Biblia, como indiscutible Palabra de Dios, que sigue siendo viva y eficaz para la salvación del ser humano en nuestros días. El propósito principal del libro no es otro que el de exponer simple y llanamente lo que las Sagradas Escrituras dicen sobre este asunto, y extraer algo de los grandes tesoros de la Sabiduría Divina que hay en sus páginas, descubrir las aplicaciones prácticas para un crecimiento armonioso, y finalmente, completar el desarrollo de nuestra vida espiritual, y la de aquellos que nos rodean. Entendemos que nuestro verdadero tesoro es la salvación, la cual se halla protegida por la persona y obra del Señor Jesucristo.
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Seitenzahl: 438
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Dios
desde el principio
¡Sólo Dios es Dios!
del presente volumen
Portada
Portada interior
Querido amigo
Acerca de esta obra
Introducción a ˝Las Historias del Génesis˝.
I. La vida del hombre después del Edén
II. El viejo hombre
III. El hombre nuevo
Un reto personal
Bosquejo general del libro
Otras obras del autor
Temas de los volúmenes siguientes
Créditos
del primer volumen
Querido Amigo
Prólogo
Introducción a ˝Las Historias del Génesis˝
Primera Historia: El Primer Relato de la Creación - 1:1 al 2:3
Segunda Historia: El Segundo Relato de la Creación - 2:4 al 4:26
Una Nota Personal
Bosquejo General del Primer Volumen
de los Siguientes volúmenes
Cuarta Historia: El Llamado desde los Gentiles - 10:1 al 25:11
Quinta Historia: La Génesis de un Pueblo - 25:12 al 35:29
Sexta Historia: El Principio de Una Nación - 36:1 al 50:26
El libro que tienes en tus manos corresponde al segundo volumen de una serie a la que llamamos ˝LAS MAYORES HISTORIAS DE LA HUMANIDAD JAMÁS CONTADAS˝. Es el resultado de una reflexión tranquila y pausada de la Palabra de Dios, comparada con evidencias científicas contrastadas, sobre un tema que ha marcado de forma muy transcendente la vida de todos los seres humanos que han existido, existen y existirán sobre la tierra. Se trata del mayor cataclismo que ha sufrido nuestro planeta, desde su origen hasta nuestros días. El Diluvio Universal, sus causas, los efectos devastadores que tal catástrofe ha producido sobre nuestro planeta, y las repercusiones sobre la vida en sus diferentes formas, que cómo consecuencia, han recaído sobre cada uno de los habitantes de este planeta llamado Tierra.
¿Cómo era la vida antes del Diluvio? ¿Fue un cataclismo de orden local o planetario? ¿Quienes eran los gigantes ˝Nefilitas˝ y cómo llegaron a nuestro planeta Tierra? ¿A qué se dedicaron estos ˝nefilitas˝ y qué relación mantuvieron con los seres humanos?¿Qué fue lo que provocó tal desastre ecológico, medioambiental, y de vidas humanas? ¿Hay suficientes evidencias en la Biblia como para afirmar que fue provocado por la ira de Dios, para juzgar la maldad y gran corrupción del ser humano en los tiempos antiguos? ¿Fue Noé un héroe legendario o un ser real de carne y hueso, que Dios utilizó para salvaguardar la vida del ser humano y el resto de las especies sobre la tierra? ¿Existen evidencias históricas, científicas y testimoniales de la existencia de un arca? ¿Entraron realmente todos los animales en el arca? ¿Los dinosaurios también? ¿Cuánto tiempo duró en realidad toda la ˝Operación Arca de Noé˝? ¿Qé garantías tenemos de que Dios no volverá a destruir este mundo con otro diluvio? ¿Existe alguna señal que dé crédito a tal afirmación? ¿Existe actualmente un ˝arca de salvación˝ de algún tipo para los seres humanos, o algún pacto que lo confirme?
Estas y algunas otras preguntas que muchos nos hemos hecho a lo largo de nuestra vida, son respondidas de forma directa o indirectamente, durante el ‘viaje en barco’ que haremos juntos a lo largo de la travesía de esta gran aventura, cargada de ilusión, emociones, y desde luego, basada en la inspiración Divina de la Biblia, como indiscutible Palabra de Dios, que sigue siendo viva y eficaz para la salvación del ser humano en nuestros días.
Esta obra es el resultado final de muchas reflexiones que mi esposa Elisabet y yo hemos ido debatiendo sobre el libro del Génesis, con los diferentes grupos de estudio bíblico o de conexión a lo largo de los años, mientras tomábamos una taza de café o cenábamos juntos después de una charla, bastante informal por cierto. Nos gusta debatir sobre la Palabra de Dios de manera abierta y sin complejos religiosos que nos aten a una única interpretación dogmática. Y eso es lo que hemos venido haciendo desde hace bastante tiempo un día a la semana, en la medida de lo posible, junto con los diferentes ˝grupos de conexión˝ o ˝células de crecimiento˝, además de interesarnos por las necesidades de cada uno y orar al Señor los unos por los otros.
Tiene un estilo desenfadado al que ya nos hemos acostumbrado, sin ninguna pretensión más que la de recibir juntos la guía del Espíritu tan necesaria en nuestro caminar diario. Existen algunos comentarios de exégesis bíblica sobre el primer libro de Moisés —de los cuales estoy realmente enamorado—, escritos por verdaderos maestros de las Escrituras con un gran reconocimiento internacional, así como obras especializadas en el clima y las condiciones de la tierra antes del Diluvio, o investigaciones sobre el arca ˝perdida˝de Noé. Esta obra no va en esa dirección, sino que trata de exponer simple y llanamente lo que las Sagradas Escrituras dicen sobre este asunto, y extraer de los grandes tesoros de la Sabiduría Divina que hay en sus páginas, las aplicaciones prácticas para el crecimiento y desarrollo de nuestra vida espiritual, nuestro verdadero tesoro que se halla protegido por la persona y obra del Señor Jesucristo. Muchas de las reflexiones que aparecen aquí, ya han sido compartidas con otras personas en forma de pequeñas porciones diarias, las cuales sirvieron de inspiración y ayuda en nuestro caminar diario como discípulos de Cristo. Por lo que pensamos, ˝si fue bueno para algunos, también sería bueno para muchos.˝
Deseo expresar un reconocimiento especial a mi esposa Elisabet por su ayuda idónea e incondicional en todo momento, sin la cual no hubiera sido posible que esta obra saliese a la luz.
Todos los seres humanos tenemos la necesidad de conocer nuestras raíces, de donde provenimos. He conocido personas que no conocieron a sus padres y han estado toda su vida buscando su proceder. Hoy día, en el mundo post moderno que vivimos, los hijos que nacieron de probeta buscan su identidad. El ˝niño o niña probeta˝ es un término que se sueleutilizar coloquialmente para designar a los pequeños que no han venido de forma natura al mundo, sino que han sido empujados por un laboratorio y el ímpetu de sus padres. Ellos tienen la necesidad urgente de conocer sus raíces; ahora mismo existen disputas judiciales en referencia a ese tema. Ante nuestra necesidad, el Dr. Francisco nos transporta a conocer nuestras raíces. “Todas las cosas por El fueron hechas, y sin El nada de lo que ha sido hecho fue hecho...” (Juan 1:3).
A través de este libro, el autor hace un minucioso y preciso análisis de uno de los temas más controversiales: “el origen de todas las cosas”. La palabra original significa que no es copia ni imitación de otros, sino que es fruto de una creación auténtica y que se distingue por su novedad.
Me cautiva pensar que Dios, con su infinita autoridad y arte, ideó el principio de todo, Él nos dio un propósito original, una relación original. Sí, Dios puso eternidad en nuestro corazón. El problema a lo largo de la vida siempre fue el mismo; descartar esta gran verdad, y este rechazo a su vez condujo a la humanidad a lamentables callejones sin salida, causando atrocidades e injusticias a su alrededor. Y lo que es aún peor, dejando al hombre con un síntoma muy notorio; la pérdida de su identidad o con problemas para reconocer su identidad original, y gratitud por lo creado.
Génesis engloba tantas respuestas concretas, como interrogantes a los mismos problemas de ayer y de hoy. Aún así, la humanidad, ya sea por ignorancia o rebeldía, persiste que es una alegoría o fábula, y se siente mejor creyendo en una teoría aleatoria que no le ofrece ninguna esperanza.
Gracias a esta excelente obra y estudio de Francisco López Taboada, su desarrollo y preguntas reflexivas, nos llevan a meditar en la Palabra de Dios, en las riquezas expresadas en Génesis, un libro que trasciende el tiempo pasado, presente y futuro; así como la filosofía y la ciencia.
Me apasiona tener la plena certeza y seguridad en el Señor, de que somos hechura suya, seres con identidad y propósito, creados para buenas obras; que tenemos una familia eterna, una herencia, una promesa, una esperanza... «y la esperanza no nos defrauda porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado…»
Este conocimiento nos revela no solo identidad, sino libertad en nuestra identidad. Libertad en quienes somos; ya no somos esclavos, sino Hijos de Dios, celestialmente posicionados. Reconocemos a nuestro Padre y el anhelo de su corazón. Mi anhelo es que todos los pueblos lo conozcan y regresen a la Casa del Padre.
José O. Grau (CEO Puente Hispano)
Paola Silvero (discípula)
a las historias del Génesis
El GÉNESIS es un libro tan excepcional como singular. Es el primer libro de la Biblia, el primero también del Pentateuco, nombre que deriva del griego, llamado así por formar parte de los 5 (‘pénte’) y libros o rollos (‘téukhos’), escritos por Moisés en el siglo décimo quinto (XV) antes de Cristo. En realidad, el título del libro en el original hebreo es ˝Be-reshith˝, que corresponden a las primeras palabras de la ˝Torá˝ y del propio libro, que significan «En (el) principio».
Pero esta anotación va más allá de lo obvio, ya que no sólo es el principio del libro y de la Torá, sino que marca el principio para todo: es el principio de la creación, el principio de la humanidad, relata la primera caída del hombre y sus consecuencias, el principio de los oficios, de la construcción de las primeras ciudades, de la sociedad organizada que hoy llamamos ‘urbanita’, del mayor cataclismo de la historia de nuestro planeta, el origen de las lenguas y las naciones, del origen de la migración de personas y animales a todos los continentes; del origen de la total corrupción del género humano, pero también del principio del plan de la Redención y de la Gracia por parte de Dios.
El Génesis es el principio de todas las cosas que conocemos y vemos a nuestro alrededor. Es el origen de todo lo creado, pero no del Creador. En Juan 1: 1 y 2 el autor del Evangelio nos dice que “en el principio (sin principio) ya existía el Verbo (Jesucristo), que el Verbo estaba con Dios (el Padre), y que el Verbo era Dios”. Y continúa diciendo que “Dios creó todas las cosas por medio de Él, y nada fue creado sin Él.” Y finalmente en el segundo versículo de la Biblia (Génesis 1:2) también aparece la acción del Espíritu Santo en el orden de la creación: “Y el Espíritu de Dios se movía en el aire sobre la superficie de las aguas” (Versión NTV).
Sin ningún ánimo de pretensión, queremos presentar la misma Palabra de Dios, de una manera fresca y renovadora para todos nosotros, con una nueva visión y una nueva perspectiva para el hombre de hoy, siguiendo las recomendaciones del Apóstol Pablo en Romanos 12: 2 de no conformarnos a este mundo, mas bien, transformar nuestra manera de pensar mediante la renovación de nuestro entendimiento, y comprobar cómo la voluntad de Dios hacia nosotros es buena, agradable y perfecta.
En el Génesis podemos apreciar principalmente seis relatos o “historias del Génesis” que sobresalen sobre todas las demás, de las cuales se puede decir que las tres primeras corresponden a relatos sobre la creación desde diferentes perspectivas, y las otras tres al llamamiento y desarrollo de los pueblos semitas hasta convertirse en la nación de Israel, llamada a ser luz y piedra angular como testimonio a las naciones.
Creemos que toda la Biblia, incluido el Génesis, no es un libro de fábulas alegóricas más o menos inventadas, sino más bien se trata de un libro en el que se narra la historia de nuestro mundo, inspirado enteramente por Dios, en el que se cuenta la historia de una “cosmovisión” que incluye la tierra y a la humanidad. En esa cosmovisión aparecen 7 etapas o eventos fundamentales para la Humanidad:
La creación; La caída; El diluvio universal; Babel, la gran confusión; El nacimiento del Mesías; La muerte y resurrección de Cristo; y La Segunda Venida y redención final del creyente, con cielos nuevos y tierra nueva.En la primera historia se nos aparece el Creador como el Ser eterno e inmutable, creador y creativo, como dador y fuente de vida, existiendo ya en el principio y actuando desde el principio, poniendo su sello de identidad en todo lo creado y aportando al hombre de su propia esencia constitutiva.
En el relato de la creación destacan con diáfana claridad el orden, organización y sinergia perfecta, lógica e inteligencia supremas en el desarrollo de construcción cosmogónica del universo.
Desde el desarrollo del espacio y la materia donde no existían, la energía que permitirá poner en funcionamiento las creaciones posteriores, así como el orden y el inicio del tiempo. Un entorno agradable y perfecto para la vida como fue la atmósfera primigenia, organización sinérgica y el inicio de la vida con toda su diversidad. Para recrear nuestra vista, como si de un mirador se tratara, creó los cuerpos celestes y la medida del tiempo, las estaciones, los días y años.
Ya estaba preparado el universo para poblar la tierra de vida animal con gran movilidad como los animales marinos, toda variedad de aves, los gigantes terrestres como dinosaurios y los mamuts, los reptiles y sin olvidar el resto de animales terrestres, incluido el ganado, según diferentes géneros y especies. Finalmente Dios reposó de sus obras y santificó el reposo como ejemplo para nosotros.
El hombre aparece como fruto del amor de Dios hacia sus criaturas, como pináculo de la creación, hecho a imagen de Dios le dio de su propia esencia de vida, le hizo virrey de lo creado y le dio potestad para gestionar y administrar su creación; y finalmente lo bendijo con una bendición especial, la cual le permitió participar y compartir el mismo reposo del Creador: utilizando el tiempo y la vida que recibió, gozando de la vida en comunión con El, investigando y descubriendo su creación, ínter-actuando y aprendiendo a través de sus experiencias y manteniendo una relación personal y natural con el Creador.
En el 2º relato sobre la historia de la Creación en el Génesis, Dios, como arquitecto, nos sigue revelando el gran proyecto de su creación y en especial su gran obra: “el hombre”. Dios responde aquí a nuestras típicas preguntas existenciales:
¿De dónde venimos?; ¿cuál es nuestro origen?; ¿qué propósito y razón de ser tiene el hombre?; ¿y la mía en particular?; ¿qué es la vida?; ¿qué es la muerte, por qué y para qué?; ¿Cuál es nuestro destino después de la muerte?
En los Capítulos 2:4 al 4:26 Dios como Padre nos habla y contesta a través de su relato en lo que llamamos la 2ª historia de la Creación: de la razón de ser, de la definición de su vida y del propósito original del hombre:
Que somos fruto de su amor. Para el gozo de Él. Para disfrutar y compartir los dones que Él nos ha dado. Para mantener una relación estrecha, íntima y personal con Dios.Sólo si volvemos a nuestro Padre, podremos tener un reencuentro real con la vida y la plenitud de ella, con su verdadero significado. Dios nos proveyó de un entorno extraordinario: De la vida, de la fuente de la vida, de una ayuda idónea... y a pesar de nuestra transgresión ante la Ley del Señor, nos provee una restauración con Él por medio de un Nuevo Pacto: EL GRAN PACTO DE DIOS.
En el presente volumen sólo trataremos sobre el tercer relato del libro de Génesis.
En el 3er relato sobre la historia de la Creación, capítulos 5:1 al 9:29, los grandes patriarcas son un ejemplo de prudencia y piedad para sus contemporáneos, y de bendición, con sus vidas prolongadas para testimonio en todos los tiempos: “Enoc caminó con Dios”, Matusalen – su hijo – convivió, durante la construcción del Arca, junto con su hijo Lamec, su nieto Noé y sus biznietos Sem, Cam y Jafet. ¡¡Todo un ejemplo para nuestra generación!!
La gran destrucción del diluvio nos muestra el juicio de Dios, pero nos provee de una salvación: “Su arca”, donde somos rescatados y preservados del juicio. Se inicia aquí un nuevo pacto que Dios establece con Noé y sus descendientes. Dios pone su sello del pacto establecido con Noé en el arco iris. Cuando lo veamos en el cielo, recordemos que Dios permanece fiel a sus promesas. De la misma manera, en el Nuevo Pacto la sangre de Jesucristo, que “nos limpia de todo pecado”, es tipo del Arca de Noé.
Si el arco iris es el sello y señal del pacto de Dios con Noé, la Santa Cena es el sello del Nuevo Pacto que el Señor Jesucristo estableció con sus discípulos, para recordar su muerte a cambio de nuestra vida.
En los siguientes volúmenes de esta obra seguiremos con las tres grandes historias restantes del Génesis:
La 4ª gran historia del Génesis que encontramos en el 10:1 al 25:11, nos relata el llamamiento que Dios hace de los hebreos desde las naciones gentiles. Nos encontramos con las generaciones de los hijos de Noé y de Sem, así como las generaciones de los hijos de Taré: Abraham, Isaac y su descendencia. La enseñanza principal que la Escritura nos enseña aquí es el auténtico fundamento de la vida.
La 5ª historia la encontramos en Génesis 25:12 al 35:29, y nos describe el mantenimiento de la visión hebraica y su posterior desarrollo hasta llegar a ser el pueblo de Israel. Conoceremos las generaciones de Ismael y de Isaac y su historia y aprenderemos sobre la naturaleza y las condiciones para obtener la bendición de Dios.
La 6ª y última gran historia del Génesis la encontramos en los capítulos 36:1 al 50:26. Recordaremos la historia de los primeros israelitas en Egipto, el imperio donde entraron como un minúsculo pueblo y saliendo de allí como principio de una gran nación. Veremos las generaciones de Esau, y la vida y las generaciones de Jacob.
Viviremos sus luchas y sus éxitos, pero también sus frustraciones y fracasos; y comprobaremos que eran muy semejantes a los nuestros. Veremos el encuentro de Jacob con el que hasta ese momento era el Dios de sus padres, y cómo a partir de un momento, llega a ser su Dios, y su Señor y compañero de viaje. El tópico principal que veremos aquí es el sendero de Israel hacia el gobierno y administración mundiales, con el fin de llegar a ser guía, sal y luz a las naciones. Pero esto ya lo iremos viendo a medida que vayamos caminando juntos.
El Tercer Gran Relato del Génesis Génesis 5: 1 - 32
Introducción al Tercer Relato - 5: 1 y 2La Carta Magna de la Humanidad - 5: 1 - 5Los Grandes Patriarcas de la Antigüedad y su Legado - 5: 1 - 20Hechos Notables de los Grandes Hombres de Fe - 5: 21 - 32CAPÍTULO 1
Génesis 5: 1 - 2
“Este es el relato escrito de los descendientes de Adán. Cuando Dios creó a los seres humanos, los hizo para que fueran semejantes a Él mismo. Los creó hombre y mujer, y los bendijo y los llamó «‘Haadam’ (seres humanos)».’’ (Gén. 5: 1-2 / NTV)
En el capítulo 5 de Génesis empezamos con “LA TERCERA GRAN HISTORIA DEL GÉNESIS”, que se extiende desde el primer versículo del capítulo 5, hasta el verso 29 del capítulo 9 (5:1 al 9:29). Algunos comentaristas bíblicos lo describen igualmente como el ‘tercer relato de la creación’, dado que los primeros versículos comienzan recordando nuevamente la creación de adán y Eva y las bendiciones con las que el Señor les colmó, así como la destrucción de la vida en la tierra por un diluvio de carácter universal y su restauración a través de Noé y su familia.
En todo caso, esta tercera historia del Génesis tiene una entidad propia bien diferenciada respecto a las otras dos historias anteriores del Génesis, que son a su vez relatos sobre la obra de creación especial del Universo de parte del único Creador y Dios, YAWEH, ELOHIM (Jehová, el Señor).
Recordemos que en el primer relato (1:1 al 2:4), además de una descripción relativamente detallada sobre la obra creada, el tópico principal era el hombre como pináculo de la creación, creado a imagen de Dios, según su semejanza.
En el segundo relato (2:4 al 4:29) pudimos apreciar que el tópico principal es el hombre, pero esta vez desde la perspectiva de su razón de ser o existir, la definición de su vida, y la definición de su muerte.
Aquí, en el tercer relato (5:1 al 9:29), conoceremos más descendientes de Adán, así como las generaciones de Noé; y de todas ellas, obtendremos grandes lecciones prácticas para aplicarlas a nuestras vidas. El tópico principal en este tercer relato continúa siendo el hombre (el ser humano), pero esta vez siguiendo tres apartados principales:
Su Constitución (5:1-5) desde la perspectiva Divina, porque, ¡no lo olvides!, al final el tema principal que trata la Biblia, Palabra de Dios, no es sobre ti ni de mí, sino de Él. Su Palabra nos ha sido dada para que fijemos nuestros ojos en su Hijo Jesucristo, quien es fuente de vida y salvación, y el Creador y Perfeccionador de la fe. El Hombre Viejo (caps. 6 al 8), donde hallaremos el relato del deterioro ocasionado por la maldad del mundo antiguo, el alto nivel de contaminación de la tierra y degradación de todas las especies, en especial del género humano. El Hombre Nuevo (9:1-29), donde apreciaremos el establecimiento del «Nuevo Pacto» de Dios con la humanidad. La bendición de Dios a Noé y a sus descendientes. A pesar de nuestra naturaleza caída, existe una bendición de Dios para todas las generaciones, desde Noé hasta nuestros días. Se puede decir que esta tercera historia es un relato apasionante de amor, luz, verdad y vida de parte de Dios en favor de sus criaturas.A continuación nos acercaremos de manera esquemática a los contenidos principales de la tercera historia del génesis:
1. Las Generaciones de adán
a. Los grandes Patriarcas antes del Diluvio: (5: 1-20)
b. Hechos notables de los hombres de fe en la primera era de la Humanidad: (5: 21-32)
2. Las generaciones de Noé: (10: 1-32)
a. Jafet
b. Cam
c. Sem
3. El tópico principal: El Hombre
a. Su Constitución: (5: 1-5)
• Tercer relato de la creación del hombre
• Dios los creó
• A imagen y semejanza de Dios
• Varón y mujer los creó
• Nacimiento de Set, a imagen y semejanza de Adán
b. El Hombre Viejo: (Caps. 6 al 8)
• Consecuencias de la maldad en el mundo antiguo
• La gran corrupción en el mundo antiguo
• El desagrado de Dios
• La Gracia de Dios sobre Noé
• El arca de Noé para la salvación de todo aquel que creyó
• El juicio de Dios
• La salvación de Dios para todo aquel que cree
c. El Hombre Nuevo: (9: 1-29)
• El Pacto de Dios con Noé es ‘tipo’ del Nuevo Pacto
• La bendición de Dios a Noé y sus descendientes
• Nuevas normas, nuevo menú, nuevas costumbres
• En el Nuevo Pacto no existe acepción de personas ni animales.
• Finalidad del Nuevo Pacto
• La señal del Pacto
• La “Santa Cena” como señal y sello del Nuevo Pacto, ahora y por la Eternidad
Momento de Reflexión:
¿No crees que el tercer relato del Génesis no es otra cosa que una nueva historia de amor y compasión de Dios hacia el hombre?
CAPÍTULO 2
Génesis 5: 1 - 5
“Éste es el libro de los descendientes de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo. Hombre y mujer los creó; y los bendijo, y les puso por nombre Adán el día en que fueron creados. Vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y le puso por nombre Set…˝ (Gén. 5: 1-5)
Podríamos decir que todo el libro del Génesis se trata en realidad de la ˝Carta Magna˝ escrita por Dios y dirigida al ser humano. Trata esencialmente de nuestra constitución, la cual, del mismo modo que todos los países que poseen una fue elaborada por un grupo de expertos llamados ˝padres de la constitución˝, en este caso el oráculo experto que la redactó fue el mismo Creador.
Habla de nuestros orígenes, los atributos y dones principales que nos caracterizan como seres humanos, dotados de bendiciones especiales totalmente diferentes al resto de los seres creados; del por qué, el fin y el propósito de nuestra existencia; la extensión de nuestros dominios, sobre nuestros privilegios, deberes, obligaciones y limitaciones, etc.
Es en estos primeros versículos del capítulo 5 podemos apreciar de forma resumida las líneas principales de dicha constitución universal del ser humano. En este tercer relato el tópico principal sigue siendo el hombre, pero esta vez haciendo una descripción muy concreta de las lineas maestras de nuestra constitución, así como la definición del ˝Hombre Viejo˝ y la definición y desarrollo del ˝Hombre Nuevo˝, tema que iremos abordando más adelante.
Los rasgos principales de dicha carta magna nos recuerdan que los seres humanos hemos recibido por parte de Dios una bendición especial que nos hace diferentes a todo lo demás creado, convirtiéndonos en el principal objeto de la Creación de Dios. Adán y Eva, como hijos de Dios, fueron creados a su imagen, a semejanza suya; el varón y la mujer Dios los hizo diferentes pero con la capacidad de complementarse. Así mismo, el Señor nos recuerda aquí que sólo hizo dos géneros: el masculino y el femenino, sin la existencia de un tercero ni la posibilidad de cambio. A partir de Set, el principio universal que cuenta es que los hijos son la viva imagen de sus padres y podrán llegar a ser hijos de Dios por una decisión personal propia, pero no lo son de forma natural, aunque sus padres sí que lo sean.
¿Te imaginas ser un político o un jurista y tener que establecer normativas de jurisprudencia o de derecho civil y desconocer la esencia de la carta magna del país donde ejerces tu actividad principal? Pues esa es exactamente la situación que se da en la mayoría de las personas cuando nos referimos a la constitución que Dios estableció para la humanidad.
No sólo no se le da valor, sino que se la desprecia y margina por considerar que no tiene ninguna repercusión en las decisiones que debemos tomar cada día en nuestra vida. Pero eso es tan necio como obviar las leyes naturales de la física, pensando que si te tiras de cabeza desde un tercer piso no te vas a hacer ningún daño. Dichas leyes de la física no cambiarán por mucho que tu intentes prescindir de ellas, y además tendrás que hacer frente a las consecuencias adversas por no haberlas tenido en cuanta.
Toda vez que nuestra vida y actividad se desarrolle dentro del marco de dicha constitución, la misma carta magna nos ampara y nos protege de no pocos conflictos. Si por el contrario decidimos salirnos por la tangente y pretender estar al margen de los principios básicos establecidos, nos veremos abocados a una serie de conflictos que tendremos que asumir, y que no son necesariamente un castigo Divino, sino la consecuencia de nuestros propios actos por no haber tenido en cuenta uno o varios de los artículos principales establecidos en la constitución universal. De ahí la importancia de conocerla y respetarla. En los 5 primeros versículos del capitulo 5 de Génesis vemos reflejadas las líneas principales de la constitución de manera sintética.
LA AUTÉNTICA ˝CARTA MAGNA˝ DE LA HUMANIDAD
En el primer versículo del capítulo 5 del Génesis, Moisés como autor material del libro, insiste que el libro que tienes en tus manos no es el resultado de una tradición oral que ha pasado de padres a hijos, sino más bien el relato escrito de su puño y letra; e inspirado por la acción del Espíritu de Dios, la comunión con Él y las vivencias personales que como líder y libertador de su pueblo Israel, le tocó vivir en primera persona.
Se trata nada más ni nada menos que de nuestra ˝Constitución˝, nuestra auténtica ˝Carta Magna˝, elaborada por Dios y dirigida a todos los ˝descendientes de Adán˝; es decir, a ti y a mí. Sí, querido amigo, mi querido hermano, si hasta ahora no lo tenías muy claro porque alguien te sugirió que el relato del Génesis sólo se trataba de una ˝alegoría piadosa˝ para calmar la conciencia de la humanidad, transmitida de forma oral, y escrita con mucha posterioridad; ahora tienes la oportunidad de comprobar que no sólo fue escrita por Moisés bajo la total inspiración Divina, sino que también fue dictada para nosotros y trata enteramente de nuestra identidad como seres humanos.
Nos habla de nuestros orígenes, de donde venimos, que somos el producto de una creación especial y no el resultado de una evolución sin control; que somos el principal objeto de esa creación especial; los dones y atributos que nos diferencian del resto de los seres creados y que nos definen como seres humanos. La razón de nuestra existencia; el fin y propósito de nuestra vida, sin el cual el ser humano pierde la verdadera razón de ser y entra en una espiral existencial negativa de autodestrucción personal. Establece igualmente la extensión de nuestros dominios, proclama nuestros privilegios, y declara nuestros deberes y obligaciones inherentes al dominio sobre el territorio que se nos ha dado. Finalmente marca nuestras limitaciones y nuestro destino final aquí en la tierra, pero con una proyección de restauración futura, superando el diseño original que el Señor estableció para nosotros para morar aquí en la tierra.
SOMOS EL PRINCIPAL OBJETO DE LA CREACIÓN DE DIOS
Las Escrituras afirman que no sólo somos parte de una Creación especial, sino que somos el principal objeto de esa Creación. El v 2 proclama de una forma diáfana tres aspectos fundamentales sobre nuestra identidad personal como seres humanos.
El primero, y para que no quepa ningún resquicio de duda en nosotros, nos dice que Él nos creó partiendo de algo que no existía. Y nos creó desde un principio como varón y mujer de forma totalmente diferenciada, para que no pensemos que alguno de nosotros pueda ser un tipo de subproducto del anterior. Nos creó en igualdad, pero siendo diferentes entre sí. En Segundo lugar, la Escritura vuelve a insistir aquí que «nos bendijo», que nos dio una bendición especial diferente al resto de su creación, lo cual nos indica que fuimos dotados de unos atributos o dones que nos hacen no sólo diferentes, sino superiores al resto de los seres con vida aquí en la tierra, tanto del reino vegetal como del reino animal. Y en Tercer lugar, que nos puso nombre y nos llamó «Haadám» (Adán en nuestro idioma), lo cual traducimos como «hombre» o «humanidad». Recordemos que los nombres de los animales fueron puestos por Adán, pero el nombre que determina nuestra identidad como seres humanos nos ha sido dado por el propio Creador. Esto significa entre otras cosas que el Señor desea que recordemos siempre nuestro origen e identidad y que no nos pongamos nunca a la altura del resto de la creación, que aunque hermosa, no tiene a sus ojos la misma consideración. Somos el principal objeto de su obra creativa, lo mejor de su creación aquí en la tierra, y a pesar de nuestra caída, Dios pone un interés especial y todos los medios para nuestra restauración. Por eso como muestra de amor hacia nosotros puso lo mejor y más sublime que tenía a fin de restaurarnos y darnos vida. A su propio Hijo Jesucristo, quien nació para morir en nuestro lugar a fin de llegar a ser hechos hijos de Dios, justificados por su sacrificio en la cruz, mediante la fe y la esperanza de nuestra restauración, por el poder de su resurrección.ADÁN Y EVA CREADOS A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS
Esto nos recuerda que Adán y Eva son hijos de Dios por cuanto fueron formados por el mismo Señor mediante una creación especial, según su imagen y conforme a su semejanza. Sobre esto ya hemos hablado largo y tendido en el primer volumen de esta serie (˝En el Principio Dios˝), pero lo que me gustaría destacar aquí es que, como consecuencia de ello, nosotros siendo hijos y descendencia de Adán y Eva, hemos sido engendrados también a imagen de Dios, siendo semejantes a Él en cuanto a su esencia fundamental.
Si como criaturas de Dios eso es así, cuánto más debería ser en aquellos que por Gracia hemos sido re-nacidos en Cristo y se nos ha dado el derecho de llegar a ser hijos de Dios, tal como lo expresa Juan en el primer capítulo de su Evangelio. La Escritura nos dice que hemos sido re-nacidos para una nueva vida habiendo sido formados semejantes a Él para buenas obras.
¿Estamos realmente reflejando la imagen de Cristo en nuestra vidas? Desde luego, sólo en la medida que hacemos crecer el fruto del Espíritu, podremos reflejar fielmente la imagen de Dios en nosotros, aprendiendo a ser semejantes a Él, en la medida que somos imitadores suyos.
AL VARÓN Y A LA MUJER DIOS LOS HIZO IGUALES… PERO DIFERENTES
Este cuarto aspecto de nuestra constitución no es nada baladí. Una vez que hemos entendido que hemos sido creados mediante una creación especial de Dios siguiendo la semejanza de su propia esencia (que no es otra que su Espíritu), la Biblia enseña que Dios es espíritu y Padre de todos los espíritus, y añade que fuimos creados diferentes desde el principio como varón y mujer.
Ninguno de los dos somos el resultado final de un largo proceso evolutivo. Ambos hemos sido creados iguales en cuanto a nuestro vínculo con el Creador, siendo hechos ambos a su imagen y semejanza. Por tanto iguales en derechos, prerrogativas y responsabilidades. El hombre y la mujer somos entidades complejas y completas en sí mismas, de modo que ninguno es una ˝media naranja˝ que se completa cuando se une en matrimonio al otro cónyuge. Esta es una imagen comúnmente empleada que dista mucho de la realidad.
Tampoco es superior un sexo al otro por haber sido creado poco tiempo antes, ni por ser más guapos o más buenos unos que otros. Aquí los ˝ismos˝ tampoco caben. Es indeseable y alejado del diseño original de Dios tanto el ˝machismo˝ como el ˝feminismo˝; o lo que es lo mismo, los hombres mal, las mujeres bien, o todo lo contrario, en función de la época y la sociedad que te haya tocado vivir. Recuerda que ya seas varón o mujer, Dios te ha hecho igual en valor, derechos y obligaciones. Ambos hemos sido creados según la misma imagen y semejanza Divinas.
Ahora bien, partiendo de esa igualdad es cuando podemos reconocer nuestras diferencias que no son superiores ni inferiores unas que las otras. Las diferencias entre las dos realidades sexuales las ha hecho el mismo Señor y las ha dado por buenas en grado sumo. Por lo tanto a eso tampoco tendremos nada que argumentar, ni si un sexo es superior al otro. Eso no merece la pena ni mencionarlo. Por el contrario, esas diferencias el Señor las utilizó para poder ser complementarios el hombre y la mujer, para llegar a convertirse en una «ayuda idónea» cada uno de nosotros en el matrimonio.
Pero sólo llegaremos a ello respetando la primera prerrogativa de igualdad y respeto mutuo entre ambos. ¡No pocos conflictos matrimoniales se disiparían si partiéramos del principio que mi cónyuge ante el Señor es igual a mí en derechos y dignidad! El hecho de que no tengamos los mismos criterios en todo, no significa que mi criterio debe prevalecer siempre sobre el otro por ser yo el más fuerte, el más inteligente o el más guapo. Simplemente esas diferencias de pensamiento son las que forman parte del proceso que ambos tenemos que seguir hasta lograr una completa unión, a fin de llegar a ser «una sola carne».
Una sola carne en cuanto a emociones, sentimientos, pensamientos y deseos. Acabar teniendo ambos una misma linea vital y que las diferencias que aún tengamos, por ser entidades completas cada uno de nosotros, las podamos tratar de manera racional sin apasionamientos, desde el amor y respeto mutuos. El amor por nuestro cónyuge será más diáfano y completo en la medida que nos acerquemos a la relación de Jesús y su iglesia, quien se entregó y dio su vida por ella.
DIOS SÓLO HIZO DOS GÉNEROS, EL MASCULINO Y EL FEMENINO
Las Escrituras nos dicen taxativamente que Dios creó sólo una y única diferencia entre sexos, más concretamente nos dice que «creó al hombre (el varón) y a la mujer (como parte femenina)». De hecho el Señor marcó una diferencia sustancial entre el ser humano y el resto de la creación, sean animales, plantas u objetos inanimados. Lo que nos mueve a pensar que cuando nos referimos a las personas, deberíamos hablar de diferencia de sexos o sexualidad y no de género.
Pienso que el concepto de género deberíamos dejarlo para los animales, las plantas y los elementos u objetos inanimados; en cuyo caso hablamos de género masculino, femenino o neutro (este último es un invento del hombre). Pero hablar de género o ˝ideología de género˝ es lo mismo que entrar en terreno de ˝arenas movedizas˝. Para intentar abarcar a todas las acepciones en cuanto a la filosofía actual sobre la ideología de género, el gigante informático ˝Google˝ enumera más de 90 opciones sexuales respecto a dicha ideología.
Para una mayor desorientación si cabe de nuestros jóvenes, quienes enseñan semejante ideología, sostienen que en ese libertinaje sexual cada uno puede cambiar su sexualidad y sentirse hombre o mujer cada vez que se desee, en función de las circunstancias, las apetencias o la emoción del momento; independientemente de las estructuras sexuales con que Dios y sus padres le haya traído al mundo.
Y eso es sólo es la punta del iceberg. No significa que quien piense de ese modo debamos rechazarlo, todo lo contrario, debemos aceptarlo como persona igual a ti o a mí, y en todo caso encaminarnos juntos a lo que el Señor expresa en su Palabra al respecto. Esto representa hoy un verdadero reto para las familias cristianas que desean permanecer fieles a la Palabra, en un mundo tan trastornado y alejado de la verdad como el que nos toca vivir en nuestros días. Forma parte del plan de Satanás cuya misión principal es la de engañar, cambiar la verdad del Evangelio por la mentira, crear confusión, aún a aquellos que han conocido la verdad, y todo finalmente para matar y destruir.
Entiendo que la verdad de Dios es muy clara al respecto. Él nos ha hecho hombres y mujeres desde el principio, y como padres cristianos tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestros hijos a desarrollar su sexualidad de la manera más armoniosa posible, sin avergonzarse de ella por ser un don de Dios, ni tampoco que derive en desviaciones que se alejen del proyecto original de Dios para la humanidad. Las chicas sintiéndose orgullosas como mujeres, desarrollando su feminidad sin caer en el el extremo del feminismo; y los chicos creciendo en su virilidad como hombres maduros y responsables, sin derivar en el machismo, con conductas irresponsables más propias de la brutalidad animal que de un ser racional hecho a la imagen de Dios.
Referente a este asunto me remito exclusivamente a lo que el Señor dice en su Palabra, pero dado lo delicado del tema y la polémica que parece suscitar en determinados ámbitos sociales, y sin ánimo de polemizar, como creyentes en Cristo, diremos que si alguien entiende algo diferente a esto, que investigue en las Escrituras y que el Señor se lo confirme.
En todo caso cuando surjan conflictos al respecto, y más en el seno de la familia cristiana, entendemos que es fundamental mantener una comunicación eficaz y fluida a fin de ejercitar juntos nuestra fe para aceptar los principios de Dios y la Gracia para guardarlos. La esperanza para mirar más allá del sufrimiento presente, y ver la gloria futura. El amor para cuidarnos y apoyarnos los unos a los otros. Sin olvidar que el mayor de los dones del Espíritu es el amor (1ª Cor. 13:13).
SET NACIÓ A IMAGEN Y SEMEJANZA DE ADÁN
Entre el versículo 1 y el 3 de este pasaje, encontramos una diferencia notable en lo que a la genética y al ADN se refiere. Adán y Eva fueron creados directamente por Dios como creación especial de Él, eran hijos de Dios y fueron hechos a imagen y semejanza suya. Pero en el v 3 se nos dice que Set era la viva imagen de su padre Adán, tal como sucede con nuestros hijos que, en mayor o menor medida, se parecen a sus padres.
Eso no significa que tanto Set como nosotros, que somos hijos de nuestros primeros padres Adán y Eva, hayamos perdido la prerrogativa de ser concebidos a imagen y semejanza del Creador. Seguimos siendo seres creados a su semejanza, con un espíritu, una energía vital que procede de Dios mismo. Pero teniendo en cuenta todo el contexto bíblico, el texto nos recuerda que nacemos como hijos de nuestros padres, semejantes a ellos, con su misma carga genética, pero de forma natural no nacemos como hijos de Dios.
Somos criaturas suyas, amadas y deseadas por Él, pero sólo son estrictamente hijos aquellos que han sido concebidos directamente por Él, como lo fueron Adán y Eva y las miríadas de ángeles, incluyendo los que desobedecieron rebelándose contra el Señor. Sin embargo y a su vez, a causa del gran desastre que supuso la caída, en su gran amor, Dios dispuso que pudiéramos llegar a ser hijos directos suyos. Pero esta vez no como en nuestro caso por la vía consanguínea ni genética humanas, sino que nos dio la oportunidad y el derecho de llegar a ser sus hijos mediante un nuevo nacimiento.
Pero no a través de nuestros padres, de carne o de sangre ni de voluntad o pasión humanas, sino mediante la obra y voluntad Divinas. A través del poder de la Palabra (Cristo es la Palabra viviente) siendo lavados por ella y habiendo sido re-nacidos por el propio Espíritu de Dios, el cual nos ha dado un nuevo ADN espiritual, una nueva vida y un nuevo entendimiento (leed Juan 1:12-14; Juan 3:3-5 y 14-16). Es mediante la fe que Dios nos da la potestad de ser hechos hijos suyos y formar parte de su propia familia.
LA PAGA DEL PECADO ES LA MUERTE
En el v 5 leemos que Adán, a pesar de haber vivido muchos años (nada menos que 930), aparentemente su final fue la muerte: «Adán vivió novecientos treinta años y después murió». Y esta frase de que ˝Fulanito vivió tantos años y murió˝ se repite a lo largo de todo el capítulo 5 para todos los personajes que aparecen en él, excepto Enoc, lo cual indica el destino general de toda la humanidad después de esta vida. La Escritura se reafirma en esto diciendo: «está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio» (Hebreos 9:27). Pero esto conlleva una serie de connotaciones, algunas de las cuales mencionaremos a continuación:
– La primera es que está claro que la consecuencia de la caída produjo unos efectos devastadores por la desobediencia a la Ley de Dios que acaban en la muerte física para todos, tal como desarrollamos en el Segundo Gran Relato del Génesis, que aparece en el primer volumen de esta obra: ˝EN EL PRINCIPIO DIOS˝.
– La segunda es que la Palabra aclara igualmente que la muerte física no es el final para la humanidad, sino que Dios ha establecido que después de ella todos seamos llamados a juicio ante Él.
– La tercera consecuencia es que Dios ha establecido que el ser humano pueda morir una sola vez en su vida. Únicamente aquellos que vivamos para cuando el Señor vuelva no conoceremos la muerte, aunque nuestra transformación en un cuerpo de gloria no precederá a los que durmieron en la fe de Jesucristo. Eso significa que ningún ser humano puede llegar a morir dos veces y por tanto volver a tener más de una vida aquí en la tierra, lo cual descarta todas las filosofías humanas e inventos de las religiones que sostienen filosofías basadas en la reencarnación de un ser humano en otro cuerpo, sea persona o animal. Sólo nos ha sido dada una vida aquí en la tierra y debemos saber aprovecharla antes de dar cuenta de ella a nuestro Hacedor en el día del juicio.
– La cuarta consideración es que las Escrituras aclaran que existen dos tipos de muerte:
a. La muerte primera, o muerte física, que corresponde a la separación entre lo espiritual (alma y espíritu) y la parte material (nuestro cuerpo), tal como lo explica el apóstol Pablo en Romanos: «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» (Rom. 5:12).
b. La muerte segunda corresponde a la muerte espiritual. Esta es la auténtica muerte porque mantiene alejado al ser humano de su Creador y Señor, ya que sin Él, carece de sentido su existencia y propósito para su vida. La Biblia aclara que quien no conoce a Dios, sus delitos y transgresiones le hacen estar muerto para Él. En la Biblia hay 5 textos que hablan explícitamente sobre la muerte segunda: Apocalipsis 20:14; 21:8; 2:11; 20:6 y Judas 1:12. Jesús y sus apóstoles se refirieron a ella en multitud de ocasiones. En 1ª Juan 5:4 Jesús promete a los creyentes, como a vencedores, que no experimentarán el lago de fuego. La segunda muerte es exclusivamente para quienes han rechazado a Cristo. No es un lugar al que los creyentes en Cristo deben temer. A esa muerte se refiere Pablo en Romanos 6:23a: «porque la paga del pecado es muerte», a la muerte segunda, la muerte espiritual, la ruptura de la ˝relación˝ con Dios.
– La quinta y última consideración que mencionaremos aquí respecto a la muerte está relacionada con el texto completo de Romanos 6:23: «porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro». Si bien la consecuencia de la rebeldía y la desobediencia contra Dios produjo la muerte de manera fulminante, la Ley dada a Moisés nos permitió conocer el alcance del desastre universal provocado por el pecado; pero por el amor del Padre y a través de la obra de Cristo en la cruz, Dios nos ha preparado el mayor regalo que nadie jamás ni siquiera pudo haber imaginado: La vida eterna para todo aquel que en Él cree.
El don de Dios de la vida eterna y el juicio venidero debería desafiarnos a los creyentes a compartir nuestra fe con otros. Hay una enorme diferencia entre el destino final de quienes conocen a Cristo y de aquellos que aún no han tomado esa decisión.
Momento de Reflexión:
¿Qué implicaciones crees que puede tener para tu vida diaria pensar que eres el motivo principal de la creación de Dios?
¿Qué relación encuentras entre la Carta Magna y la obra de Cristo en la cruz del Calvario?
¿Qué representa para ti convertirte en un hijo de Dios y llegar a formar parte de su familia?
¿El miedo a la muerte primera te nubla aún la vista y te impide gozar del gran regalo de la vida eterna que Dios ha preparado en exclusiva para ti?
CAPÍTULO 3
Génesis 5: 1 - 20
“Cuando Adán tenía ciento treinta años, fue padre de un hijo que era igual a él, su viva imagen, y lo llamó Set. Después del nacimiento de Set, Adán vivió ochocientos años más y tuvo otros hijos e hijas. Adán vivió novecientos treinta años y después murió. Cuando Set tenía ciento cinco años, fue padre de Enós. Después del nacimiento de Enós, Set vivió ochocientos siete años más y tuvo otros hijos e hijas. Set vivió novecientos doce años y después murió.’’ (Gén. 5: 3-8 / NTV)
Desde el principio de esta tercera historia nos encontramos con una nueva genealogía de la que podremos aprender muchas y grandes cosas para nuestra edificación espiritual. El Evangelista Lucas retoma precisamente esta genealogía para investigar el árbol genealógico de Jesús, partiendo de Adán hasta llegar a su padre adoptivo José, esposo de María (Lucas 3:23-38). Solo que en la del capítulo 5 del Génesis el autor se queda en las generaciones “pre diluvianas”, hasta Noé y sus tres hijos.
Son muchas las cosas que nos llaman la atención de los primeros versículos. Una de ellas es la insistencia con la que el Espíritu Santo nos recuerda por tercera vez (por si a alguien le quedaba alguna duda aún), que fue Dios nuestro Señor quien creó al ser humano y todo lo que nos rodea en este mundo, y que fue sólo Él quien diseñó su constitución (o construcción) tal como la conocemos hoy. De ello hablaremos más adelante.
Igualmente, que el presente relato no es el resultado de leyendas de hombres, pasadas de ‘boca a oreja’ durante generaciones y escrito en tiempos muy posteriores o modernos, como algunas personas necias afirman para su propia desorientación. En el preámbulo del capítulo 5, el Génesis cuenta que se trata de un relato escrito, es decir, de un libro. Este fue escrito de puño y letra por Moisés (junto a los otros cuatro libros), mediante manifestación ‘presencial’ del Todopoderoso, e inspirado y corregido por el propio Espíritu Santo. Así mismo, a lo largo de todo el capítulo 5, el autor nos describe a los grandes patriarcas de la antigüedad y nos deja algunos detalles de sus vidas como un gran legado para la humanidad.
Esto nos permite entrever algunos hechos notables de los grandes hombre de fe que vivieron antes del Diluvio. Sí de la línea genealógica de Caín aprendimos algo de lo que debemos evitar, de la línea genealógica de Set, el Espíritu nos enseña las buenas cosas que debemos imitar.
A partir de Adán y siguiendo la línea genealógica de Su hijo Set, el capítulo 5 menciona el nombre de 10 varones (incluido el de Adán), que son considerados los 10 grandes patriarcas de la humanidad, en los tiempos anteriores a la gran devastación universal del diluvio. Todos ellos han sido considerados grandes hombres de fe, temerosos de Dios y sabios, por su prudencia y piedad durante el tiempo que les tocó vivir, el cual no fue poco. Por eso todos ellos se ganaron un lugar preeminente en las Escrituras, ocupando ellos solos los 32 versículos que componen el capítulo 5 del primer libro de Moisés.
Sobre la persona de Adán y sus hechos ya hemos hablado en meditaciones pasadas, como padre de la humanidad (en el capítulo anterior hablamos así mismo sobre el título de ‘hijo de Dios’ que la Escritura le otorga). El segundo gran patriarca que aparece en los versículos del 1 al 20 es Set, tercer hijo de Adán y Eva que se menciona en la Palabra, el cual es considerado en las Escrituras como un un gran patriarca de la antigüedad sustituyendo a su hermano Abel, quien aparece como primero de la lista de los héroes de la fe de todos los tiempos en Hebreos 11.
El tercero es Enós, hijo de Set y por tanto, uno de los muchos nietos que tuvieron Adá
