Amanecer con Jesús - Saily Guarado - E-Book

Amanecer con Jesús E-Book

Saily Guarado

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Beschreibung

La autora presenta 365 reflexiones, cada una de las cuales es como un rayo de luz matutina que les recuerda a las damas que no están solas en sus luchas, alegrías y desafíos, sino que en Jesús encuentran consuelo, fortaleza y dirección.

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Seitenzahl: 774

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Amanecer con Jesús

Sayli Guardado

Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires, Rep. Argentina.

Tabla de contenidos
Tapa
Dedicatoria
Agradecimientos
Prefacio
1º de enero
2 de enero
3 de enero
4 de enero
5 de enero
6 de enero
7 de enero
8 de enero
9 de enero
10 de enero
11 de enero
12 de enero
13 de enero
14 de enero
15 de enero
16 de enero
17 de enero
18 de enero
19 de enero
20 de enero
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23 de enero
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26 de enero
27 de enero
28 de enero
29 de enero
30 de enero
31 de enero
1º de febrero
2 de febrero
3 de febrero
4 de febrero
5 de febrero
6 de febrero
7 de febrero
8 de febrero
9 de febrero
10 de febrero
11 de febrero
12 de febrero
13 de febrero
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23 de febrero
24 de febrero
25 de febrero
26 de febrero
27 de febrero
28 de febrero
1º de marzo
2 de marzo
3 de marzo
4 de marzo
5 de marzo
6 de marzo
7 de marzo
8 de marzo
9 de marzo
10 de marzo
11 de marzo
12 de marzo
13 de marzo
14 de marzo
15 de marzo
16 de marzo
17 de marzo
18 de marzo
19 de marzo
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21 de marzo
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24 de marzo
25 de marzo
26 de marzo
27 de marzo
28 de marzo
29 de marzo
30 de marzo
31 de marzo
1º de abril
2 de abril
3 de abril
4 de abril
5 de abril
6 de abril
7 de abril
8 de abril
9 de abril
10 de abril
11 de abril
12 de abril
13 de abril
14 de abril
15 de abril
16 de abril
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30 de abril
1º de mayo
2 de mayo
3 de mayo
4 de mayo
5 de mayo
6 de mayo
7 de mayo
8 de mayo
9 de mayo
10 de mayo
11 de mayo
12 de mayo
13 de mayo
14 de mayo
15 de mayo
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30 de mayo
31 de mayo
1º de junio
2 de junio
3 de junio
4 de junio
5 de junio
6 de junio
7 de junio
8 de junio
9 de junio
10 de junio
11 de junio
12 de junio
13 de junio
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26 de junio
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29 de junio
30 de junio
1º de julio
2 de julio
3 de julio
4 de julio
5 de julio
6 de julio
7 de julio
8 de julio
9 de julio
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2 de septiembre
3 de septiembre
4 de septiembre
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2 de octubre
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2 de diciembre
3 de diciembre
4 de diciembre
5 de diciembre
6 de diciembre
7 de diciembre
8 de diciembre
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28 de diciembre
29 de diciembre
30 de diciembre
31 de diciembre
Referencias

Amanecer con Jesús

Sayli Guardado

Dirección: Eric Richter

Diseño de tapa: Nelson Espinoza

Diseño del interior: Ivonne Leichner

IMPRESO EN LA ARGENTINA

Printed in Argentina

Primera edición - e-book

MMXXIV

Es propiedad. © Gema Editores, 2024. © Asociación Casa Editora Sudamericana, 2024.

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.

ISBN 978-631-305-137-3

Guardado, Sayli

Amanecer con Jesús: Lecturas devocionales para damas / Sayli Guardado. - 1ª ed. - Florida: Asociación Casa Editora Sudamericana, 2024.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: online

ISBN 978-631-305-137-3

1. Devocionario. I. Título.

CDD 242.643

Publicado el 29 de noviembre de 2024 por la Asociación Casa Editora Sudamericana (Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires).

Tel. (54-11) 5544-4848 (Opción 1) / Fax (54) 0800-122-ACES (2237)

E-mail: [email protected]

Web site: editorialaces.com

Prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación (texto, imágenes y diseño), su manipulación informática y transmisión ya sea electrónica, mecánica, por fotocopia u otros medios, sin permiso previo del editor.

Dedicatoria

Dedicado a ti, valiente guerrera, que al mismo tiempo eres una hermosa princesa y, día a día, luchas con entereza ante los desafíos de la vida. Deseo que cada mañana puedas encontrar en estas páginas, como parte complementaria de la lectura de tu Biblia, un mensaje especial que te ayude a seguir firme en la batalla.

Con amor,Sayli Guardado

Agradecimientos

Mi gratitud infinita al Dador de mi vida por confiarme esta obra para compartir su mensaje por 365 días.

Mi gratitud amorosa a mi esposo por haber sembrado en mi mente la semilla de este libro que hoy ha nacido. Sin duda fue la voz de Dios a través de él.

Gracias a ti, querida lectora, que me has dejado entrar a tu hogar por medio de estas páginas.

Prefacio

¡Ya estás aquí! Con mucha ilusión estuve esperando que llegara el día en que abrieras la tapa de este libro y pudiéramos encontrarnos. Durante poco más de diez años estuve orando y trabajando en este proyecto que hoy finalmente tienes en tus manos para que, juntas, podamos encontrarnos con Jesús al amanecer.

En medio de las malas noticias que a diario llegan a nuestros oídos, es mi anhelo que antes de salir a enfrentar las batallas del día, hayas reforzado tu fe con las buenas noticias que encontrarás en cada lectura. Ningún guerrero sale al campo de pelea sin su armadura; y tú y yo somos guerreras hermosas y valientes que, continuamente, estamos librando una batalla espiritual. Esa es la razón por la que debemos vestirnos de la armadura de Dios antes de empezar el día, escudriñando la Biblia, reflexionando en las lecturas de este ejemplar y orando en nuestro corazón todo el día.

Es posible que en la lectura de un día no encuentres un mensaje directo para ti, pero estarás preparada para compartir esa buena noticia con las personas que sí lo necesiten. Las experiencias de otros personajes, tanto bíblicos como históricos o contemporáneos, así como las lecciones de la naturaleza, con certeza nos ayudarán a reflexionar acerca de las virtudes que debemos reforzar y los defectos que debemos corregir si anhelamos un encuentro real con Jesús.

Es mi deseo que lleguemos juntas a la meta del último día del año, pero más grande que ese deseo, es mi anhelo de cruzar juntas la puerta de entrada a la Patria celestial. Ese día Jesús te dirá: “¡Ya estás aquí! Con mucha ilusión te estuve esperando para poder encontrarnos”. Y entonces tú podrás responder: “Querido Jesús, disfruté nuestros encuentros al amanecer, pero hoy mi corazón rebosa de alegría por encontrarnos cara a cara”.

¡Vamos a encontrarnos con Jesús al amanecer!

Con todo mi cariño,

Sayli Guardado

1º de enero

Año nuevo

“Hay alegría en presencia de los ángeles de Dios cuando un solo pecador se arrepiente” (Lucas 15:10).

El 1° de enero, o también llamado año nuevo, es una fecha con carácter universal. En algunos países como China, el año nuevo se celebra en el primer día del primer mes lunar. Lo destacado de esta celebración es la fiesta que realizan desde los hogares más encumbrados hasta los más humildes. Las calles están llenas de bullicio y luces, las cocinas despiden aromas irresistibles al olfato y sabores al paladar. Los regalos entre amigos y familiares aguardan para ser abiertos. Las llamadas van y vienen entre familiares y amigos. Mensajes instantáneos entran y salen. Fotos y transmisiones inundan las redes sociales deseando felicidades.

En Sídney, Australia, se presenta uno de los espectáculos de año nuevo más grandes del planeta. La pirotecnia de fuegos artificiales es realmente una fiesta que miles de espectadores acuden a observar y otros tantos lo siguen por televisión. El año nuevo representa el inicio de nuevas oportunidades. El año nuevo cierra un ciclo dejando atrás un calendario obsoleto, y el gozo en la Tierra es manifestado a través de las celebraciones. El año nuevo es el fin de un año viejo que no volverá.

Cierto día, el fin de una mujer había llegado. Los fariseos eran celosos en hacer cumplir las leyes de Moisés y tenían en sus manos piedras que acabarían con la vida de una pecadora, título que la mujer había llevado a cuestas por mucho tiempo. Lo que ella no sabía era que lo que se había planeado como su último día, sería en realidad el comienzo de una nueva vida, el inicio de oportunidades, la enmienda de un pasado oscuro. Ese día para ella fue su “año nuevo”. Ese día hubo gozo en el Cielo por una pecadora arrepentida. Puedo imaginar a los ángeles tocando jubilosos sus arpas por la alegría producida por un corazón transformado y una fiesta aún más grande que la de Sídney.

La buena noticia hoy es que no tenemos que esperar al 1° de enero de cada año para enmendar nuestros errores y entregarnos a Jesús. Él nos da cada mañana la oportunidad de ser mejores hijas del Padre celestial. Si ayer cometiste un error, no dudes en acudir a él. Acepta el perdón de Jesús y sigue el consejo que le dio a la mujer pecadora: “Vete y no peques más”.

Hoy es un buen día para celebrar el año nuevo de tu vida espiritual. Te aseguro que habrá fiesta en el cielo. ¿Qué harás con tu nuevo día?

2 de enero

¿Tienes basura que tirar esta noche?

“En paz me acostaré y dormiré, porque solo tú, oh Señor, me mantendrás a salvo” (Salmos 4:8).

El mercado al aire libre más grande de Europa es el Porta Palazzo y se encuentra en una plaza de Turín, Italia. Ahí se vende una gran variedad de frutas, verduras, especias, granos, carnes, quesos, etc. que son adquiridos por personas de diversas partes del mundo. Al final de una jornada, el mercado se convierte en una enorme montaña de basura: desperdicios de alimentos, cartones y maderas. Durante seis horas, una decena de hombres, con potentes máquinas, se encargan de limpiar la plaza para que comerciantes y compradores puedan hacer uso de ella al día siguiente.

Nuestra vida es igual a un mercado. Diariamente convivimos con diferentes tipos de problemas y preocupaciones que dejan basura en nuestro espacio. Es importante reconocer que, en ocasiones, nosotras mismas producimos esa basura. ¿Qué pasaría si las personas que limpian la plaza del mercado dijeran: “Hoy no limpiaremos porque mañana estará repleta de basura nuevamente”? Imposible ¿verdad? O, ¿podrías caminar en un mercado que abastece de alimentos a tu familia en medio de desperdicios, moscas contaminándolo todo y pestilencia? Imagino que no.

Lo mismo ocurre con nuestra mente cuando no limpiamos la basura acumulada. Nadie en su sano juicio podría dormir en paz en medio de desperdicios malolientes y nadie quiere caminar en medio de la basura. “En paz me acostaré” significa ir a dormir sin remordimientos, sin rencores, sin pensamientos que apestan y pudren nuestro corazón. Las malas relaciones interpersonales pueden convertirse en vidas acumuladoras de basura emocional que son potenciales focos de infección de enfermedades como el odio, la traición, las burlas, las mentiras, la falta de cortesía y un sinfín de daños mortales. La basura no huele bien; los desperdicios producen gusanos y quien duerme entre la basura no puede dormir en paz.

Querida amiga, la buena noticia es que no necesitas seis horas, ni potentes máquinas para dejar limpia tu mente. Un momento de oración y estudio de tu salmo preferido antes de dormir, con una confesión sincera, dará lugar a que Jesús haga el proceso de limpieza en tu corazón. Entonces podrás decir: “En paz me acostaré y dormiré, porque solo tú, oh Señor, me mantendrás a salvo”. Deshacernos de la basura emocional es un gran objetivo para este año.

3 de enero

La decisión de Ishshá

“¡Ahora escucha! En este día, te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre la prosperidad y la calamidad. Pues hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios y cumplas sus mandatos, decretos y ordenanzas andando en sus caminos. Si lo haces, vivirás” (Deuteronomio 30:15-16).

Me atrevo a pensar que no era la primera vez que andaba cerca de aquel peligroso lugar. Su enemigo la había observado y sabía cómo hacerla caer. Finalmente, la trampa estaba lista y ella pasó demasiado cerca. Mirándolo con curiosidad y admiración, se preguntaba por qué Dios les había prohibido comer el fruto de aquel árbol. Conocía la voz de Dios, pero esta voz que pronunciaba su nombre era distinta y, cual canto de las sirenas, atrajo cada vez más su atención. “Sí, dime”, puedo oírla contestar tímidamente, mientras busca entre las ramas de dónde proviene la voz. Con un movimiento, la serpiente está frente a ella y ha iniciado un peligroso diálogo. ¿Cómo podía ser posible?

Una vez consciente del peligro, tenía dos opciones: Huir de aquel lugar o seguir hablando con la serpiente. En un principio, trató de defender a Dios con sus pobres argumentos, pero desconocía que Dios no necesita que seamos sus abogados; él solo pide que le obedezcamos por amor. Nuestras decisiones siempre tendrán un impacto en las personas que nos rodean. Muchos piensan: “Yo soy así y a nadie le afecta”. Pero sí afecta. Lo positivo o negativo de cada acción tiene un impacto en nuestros familiares, amigos, vecinos y compañeros de escuela o trabajo.

Cierto día mi esposo llegó del trabajo y estacionó el auto frente a la casa. Repentinamente, un mango cayó sobre el parabrisas. Al ver el lugar del impacto, noté que del centro a unos cincuenta centímetros de donde el mango había chocado, el cristal estaba cuarteado en diferentes direcciones. Al pasar los días, las grietas se expandieron más.

A casi seis mil años de aquella decisión de Eva, la Tierra sigue agrandando las grietas de maldad, de odio, de valores degradados y de leyes divinas violentadas. Las decisiones que tomes hoy esparcirán vida o muerte. Ishshá, quien después del pecado recibiera su nombre Eva, vio tangible y espantosamente los resultados de su decisión. “Cuando vieron en la caída de las flores y las hojas los primeros signos de la decadencia, Adán y su compañera se apenaron más profundamente de lo que hoy se apenan los hombres que lloran a sus muertos”.1

Querida amiga, pidamos a Dios sabiduría para que nuestras decisiones tengan resultados para vida.

4 de enero

Sigue el manual

“Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Ver morir la naturaleza fue solo el principio de las consecuencias que había acarreado el pecado. El no poder hablar cara a cara con su Creador fue aún más doloroso. El plan de salvación se había puesto en marcha. No se cambiaría la ley de Dios, la paga del pecado es la muerte y alguien debía morir. Los corazones de Adán y Eva se conmovieron cuando supieron que su Creador daría la vida por ellos. Los había perdonado, pero las consecuencias no se podían evitar.

La tarde del 25 de mayo de 1979, el vuelo 191 de American Airlines estaba listo para despegar en la pista 32 a las 15:04 horas. El avión tenía un elemento nuevo: una cámara que transmitía en vivo durante el despegue y aterrizaje. Unos segundos después de despegar, el motor izquierdo se desprendió y quedó en la pista. A una altura de cien metros, el avión comenzó a caer y los intentos del piloto por mantenerse en el aire fueron en vano. El resultado fue la muerte de 273 personas que vieron, a través de la cámara, el fin de su trágico destino. No hubo ningún sobreviviente.

Las investigaciones revelaron un hallazgo sorprendente. Ocho semanas antes de ese vuelo, el motor había sido retirado para mantenimiento. Cuando el personal de mantenimiento hizo el mismo procedimiento delante de los investigadores, la causa del accidente salió a la luz. Los empleados pensaron que el manual del fabricante era muy largo, innecesario y muy difícil de seguir al pie de la letra. Así que buscaron una forma más rápida y más barata para anclar el motor al ala del avión. Durante aquel tramposo procedimiento, causaron una grieta en el anclaje del motor. Por haber inventado su propio “manual”, los encargados de mantenimiento habían condenado a muerte a todos los tripulantes.

Al momento de comer el fruto prohibido, ignorando el manual de Dios, la grieta del pecado condenó a la humanidad a una caída en picada directa a la destrucción, pero, por la gracia y misericordia de Dios, fuimos rescatados.

Es posible que, al día de hoy, hayas sufrido las consecuencias de una decisión equivocada. La buena noticia es que hay esperanza. Además de perdonar nuestros errores, Dios ha prometido una completa restauración. Eva fue restaurada y se convirtió en madre de todos los vivientes.

5 de enero

Una esposa a la medida

“Después, el Señor Dios dijo: ‘No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda ideal para él’ ” (Génesis 2:18).

El día para abordar el crucero se acercaba, los últimos preparativos se hacían con diligencia, aunque en realidad, ella nunca había subido a un barco. No sé si estaba emocionada o sentía miedo por la aventura. Lo cierto es que estaba firme en su decisión de seguir a su esposo y al Dios verdadero. Vivía en una tierra donde las mujeres habían corrompido el corazón de sus esposos y familias enteras habían construido dioses de diversos materiales.

Muy poco se habla de ella. La tradición judía le da el nombre de Naama y, aunque este nombre no se menciona en la Biblia, ella fue la esposa de Noé. Su sabia decisión, como esposa y madre, merece nuestra reflexión hoy. Ella tuvo que educar a sus hijos en medio de corrientes contrarias, trampas mundanales y bajas pasiones. ¿Te suena familiar? ¿Puedes imaginar lo que ella sentía cuando la gente le decía que su esposo estaba loco y que era un fanático? Y, a pesar de todo, puedo verla apoyándolo, alentándolo y ayudando en el proyecto.

No es un secreto que el papel de la mujer es de vital importancia en un hogar y ella tenía dos opciones: seguir su lógica de que era improbable que cayera agua del cielo o creerle a Dios. Se decidió por lo segundo, pero nada de su heroico y silencioso trabajo hubiera sido posible si no hubiera ejercido una gran fe.

Se puede ver el papel de una mujer que se sabía creada para ser ayuda idónea de su esposo. No tenía idea de lo que significaba un diluvio, pero creyó, sin ver, y su pago fue la preservación de su vida e hijos. La mejor obra misionera que hizo esta mujer fue en su propia familia.

Vivimos en un mundo no muy distinto al de los antediluvianos, pues el corazón de los hombres es de continuo solamente el mal. La decadencia de la Tierra y el alejamiento del ser creado de su Creador es cada vez más palpable. Dios nos creó a su imagen para reflejar su amor y su carácter, pero la humanidad está lejos de reflejar esas virtudes. Ahora no predicamos de un diluvio, pero sí de la segunda venida de Jesús. Muchos se burlan, otros no creen que sea posible. ¿Cuál es tu postura ante la promesa hecha por Dios? ¿Le crees? ¿Estás preparando a tu familia para ese viaje maravilloso que ya no será por aguas, sino por el aire, rumbo a la Canaán celestial? Querida amiga, oremos hoy para ser fuertes, sabias y mantener firme a nuestra familia.

6 de enero

Una enfermera muy amada

“Y el Rey dirá: ‘Les digo la verdad, cuando hicieron alguna de estas cosas al más insignificante de estos, mis hermanos, ¡me lo hicieron a mí!’ ” (Mateo 25:40).

Su nombre significa “abeja” y hacía honor al mismo con su diligente trabajo. Ella fue Débora y según lo registra Génesis 35:8 y 24:59 era la nodriza o enfermera de Rebeca.

Este personaje, que solo se menciona dos veces en la Biblia, nos enseña con su vida de servicio abnegado cuál es nuestra misión en el mundo. Cuando Jacob, hijo de Rebeca, llegó de nuevo a Canaán, ella iba con él. Murió muy anciana, al llegar a Betel, y Jacob la enterró debajo de un árbol muy grande llamado Encina. Tanto era el dolor de Jacob por la muerte de Débora que llamó a aquel lugar “Alón Bacut” cuyo significado es “árbol de llanto muy fuerte”. Quizás Jacob hizo alusión a él mismo como un hombre fuerte que ahora lloraba la muerte de la persona que lo vio nacer y cuidó de él en su niñez, su juventud y parte de su vida adulta.

En la actualidad, las enfermeras siguen desempeñando la misma labor de Débora, a quien bien podríamos bautizar con el título de “Madre de la profesión de enfermería”. Cual abejas, se las ve por los pasillos de clínicas y hospitales, caminando con diligencia, entrando y saliendo de un cuarto a otro para cambiar ropas de cama, aplicar medicamentos, brindar una sonrisa, aliviar el dolor y dar esperanza a los familiares. No les importa si sus pies están cansados, sus zapatos desgastados, sus cabellos apretados por una coleta. Aún con todas sus cargas personales, en su intachable uniforme, llevan la consigna de servir y cuidar. Se emocionan cuando el diagnóstico mejora y han llorado cuando la sombra de muerte llega a un cuarto de hospital.

¿Conoces una enfermera o enfermero de profesión? Toma un tiempo para enviarle un mensaje y decirle que agradeces por su vida de servicio a los demás. Si no tienes la profesión de enfermería, igual estás llamada a ser una abeja diligente, una Débora dispuesta a servir a la humanidad con amor, recordando que todo lo que hagas con tu prójimo, lo estarás haciendo a Dios mismo.

7 de enero

Brilla donde estés

“Alimenten a los hambrientos y ayuden a los que están en apuros. Entonces su luz resplandecerá desde la oscuridad, y la oscuridad que los rodea será tan radiante como el mediodía” (Isaías 58:10).

Si te sabes este himno, cántalo esta mañana conmigo. ¡Vamos!

Nunca esperes el momento de una grande acción ni que pueda lejos ir tu luz.

Dale vida a los pequeños actos de atención, brilla en el sitio donde estés.

Brilla en el sitio donde estés (2x)

Puedes con tu luz algún perdido rescatar. Brilla en el sitio donde estés.

Puedes en tu cielo alguna nube disipar, haz a un lado tu egoísmo cruel.

Aunque solo un corazón pudieres consolar, brilla en el sitio donde estés.

Este canto fue uno de los primeros que aprendí en mi niñez. Un día, leí la historia de cómo fue escrito y quedé maravillada. Ina Duley era una joven muy activa y eficiente, tanto en la iglesia como en la escuela, y, a menudo, viajaba para llevar la luz del evangelio. Inesperadamente, su padre enfermó, lo que impidió que Ina pudiera salir de su hogar, pues debía hacerse cargo de la familia. Todo indicaba que el sueño de concluir sus estudios y seguir compartiendo el amor de Cristo se vería frustrado, pero no fue así. En medio de aquella situación, Dios la inspiró para escribir la alentadora letra de este canto.

No tenemos que realizar grandes actos para sentir que brillamos por Jesús; no tenemos que esperar ir a lugares lejanos para llevar su palabra. Tampoco podemos esperar que las condiciones de vida sean libres de enfermedad o problemas para brillar para el mundo. Son las vidas que han pasado por tribulaciones y han vencido las que más impacto tienen sobre la vida de los demás.

¿En qué sitio te encuentras? ¿Estás brillando en ese lugar por Jesús? Hoy es un buen día para hacerlo. El mundo se envuelve cada día más en las tinieblas del error. La gente muere por falta de amor y hay una gran necesidad de hombres y mujeres que estén dispuestos a alumbrar con sus actos de bondad. Hoy puedes brillar en la oscuridad de algún hogar, en la penumbra de la vida de un compañero de trabajo, en la lobreguez de tu comunidad y en la nebulosa sociedad que se destroza. Son los pequeños actos hechos con amor los que dan grandes resultados de vida. Reflejemos hoy al Sol de justicia que es Cristo Jesús.

8 de enero

Una mujer de armas tomar

“Si te niegas a servir al Señor, elige hoy mismo a quién servirás. [...] Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor” (Josué 24:15).

El significado de Jael es “cabra montés” y al mencionarla, solo se le atribuye el engaño y el homicidio de Sísara, capitán del ejército de Jabín, rey de los cananeos. Y, aunque no nos toca juzgar estas acciones, sí es importante obtener de ellas una lección de vida. Jael vivía con su esposo, Heber, en territorio israelita, en la tierra de Canaán, ya que su tribu, los ceneos, habían seguido al pueblo escogido cuando pasaron por el desierto. Cuando Dios derrotó al ejército de Sísara, este huyó hasta el territorio de los ceneos quienes estaban políticamente en paz con los cananeos, adoradores de dioses paganos. Sísara corrió alrededor de sesenta kilómetros, lo cual quiere decir que posiblemente tardó más en llegar.

Era costumbre que, cuando un visitante llegaba, el dueño de la casa se volvía casi un sirviente del huésped, le ofrecía agua y de esta manera demostraba que había paz para él en aquel hogar, que allí estaría seguro. Aunque el general sabía que los ceneos eran neutrales en la pelea, sintió temor y pidió un vaso de agua para asegurar que no se le haría daño. Después de tomar leche, como estaba exhausto del viaje, se durmió. Durante el sueño profundo, Jael empuñó una estaca, (recordemos que eran de fácil acceso, ya que habitaban en tiendas) y tomó un mazo. No es de extrañar que supiera usar los instrumentos de trabajo y tuviera la fuerza para hacerlo, ya que los ceneos eran personas muy hábiles en trabajos de herrería. El final ya lo sabemos, sangriento y hasta inconcebible. ¿Pero, qué lección podemos aprender de esta sanguinaria mujer?

Es posible que hasta hoy hayas vivido políticamente unida a las costumbres del mundo, con tal de tener aceptación social. ¿Estás viviendo con el pueblo escogido por Dios, pero tienes ideas y formas de vida que te amarran al enemigo, y lo prefieres con tal de no ser señalada?

La experiencia de Jael nos invita a decidir de parte de quién estaremos hoy. No podemos seguir en medio de la guerra espiritual sin tomar partido. Dejar vivo al capitán hubiera significado su completa lealtad al rey cananeo. Desde antes de la batalla, Dios había dado la victoria a una mujer. Hoy tú eres esa mujer. Toma el valor y acaba con todo lo que esté estorbando tu decisión de ser leal al Rey de reyes y Señor de señores en este día. La buena noticia es que Dios ya te ha dado la victoria.

9 de enero

Una chica cautivante

“Da con generosidad y serás más rico; sé tacaño y lo perderás todo”(Proverbios 11:24).

Proveniente de una familia bien acomodada que habitaba en Harán de Mesopotamia, había aprendido a adorar al Dios verdadero en lugar de figuras, como era la costumbre de los ciudadanos de aquel país; el mismo del que Abraham había salido hacía 65 años.

Rebeca, cuyo significado en hebreo es “cautivante”, hacía honor a su nombre, no solo por su belleza física, sino por los atributos de su sencillez, pureza y personalidad que la hacían una mujer aún más hermosa. A pesar de tener a su disposición personas que le servían, como buena hija que honraba a sus padres, salía todas las tardes fuera de la ciudad al pozo donde llenando su cántaro proveía de agua para su familia. Pero aquella tarde todo cambiaría. Diez camellos y un forastero fueron abastecidos de agua en un gran acto de servicio.

Un camello cansado puede beber aproximadamente 95 litros de agua y, si multiplicamos esto por la cantidad de ejemplares, da un total de 950 litros. ¡Es mucho! ¿Verdad? Si has tenido que acarrear agua para llenar tu lavadora u otro recipiente grande, sin la ayuda de una manguera, podrás entenderlo mejor; imagínate ahora lo que fue para Rebeca saciar la sed de todos los camellos.

En relación a este acto, podemos afirmar que, en la actualidad, la humanidad está poco dispuesta a ayudar al prójimo. ¿Estamos dispuestos en la medida que no requiera mayor esfuerzo, y de ser así, delegamos a otros las responsabilidades? Rebeca bien pudo darle de beber únicamente al forastero, después de todo, él era fuerte y podía sacar agua para sus camellos. Y al ir a la segunda, tercera y cuarta milla, ella recibió muchos regalos, más de los que podía esperar.

El mundo hoy está sediento de amor. Sal y cautiva a la humanidad no solo con tu belleza, no solo con un atuendo cautivante, sino con un fortalecido espíritu de servicio. Quizás a un compañero de trabajo, de escuela, un vecino o un extraño en la calle. Siempre habrá personas necesitadas que Dios permite que crucen nuestro camino solo para darnos la oportunidad de saciar sus corazones. Dios saciará también la sed de tu alma, sin olvidar que está preparando regalos inimaginables para ti en las mansiones celestiales.

10 de enero

Si él cuida de las aves…

“Así que no tengan miedo; para Dios ustedes son más valiosos que toda una bandada de gorriones” (Mateo 10:31).

La mañana que escribo esta meditación, me acompañan unos amigos en el exterior de la casa, como si se hubiesen puesto de acuerdo para complementar el escrito. Los trinos que salen de sus picos forman hermosas melodías y, aunque no estoy segura del motivo de sus cantos, bien podríamos atribuirlo a un agradecimiento por el sol naciente. Lo que sí sé, es que es un deleite escuchar tan dulce sonido.

Este día es denominado “Día mundial de las aves” y nos invita a tomar conciencia respecto a los hábitats de estos ejemplares. Es posible que tengas alguno en casa, o quizás no, pero cualquiera que sea el caso, estoy segura de que alguna vez has admirado la belleza de las aves.

En cierta ocasión, me detuve a observar a una guacamaya; su porte, su plumaje y sus colores la hacían realmente hermosa. De pronto vi en un recuadro de no más de 6 centímetros su precio: ¡2.500 dólares! “Vaya”, pensé, “¿Habrá alguien que pague este precio?” Los hombres comercian y ponen precios elevados a ciertas especies de aves.

La noticia hoy es que tú vales mucho más que cualquiera de ellas. “No teman”, fueron las palabras de Jesús a sus discípulos en un momento muy importante para ellos. Era el comienzo de su discipulado y el Maestro les dio indicaciones acerca de los peligros que enfrentarían en el camino. No sería fácil y Jesús lo sabía, por eso los alentó al decirles que el hombre vende dos gorriones por unas cuantas monedas, pero ninguna de ellas cae al suelo sin que el Padre lo permita. Y añadió, así que no teman porque ustedes valen más que muchos gorriones. Cuánto alivio debieron sentir los discípulos al saber que nada ocurre en la vida sin que nuestro Padre celestial lo permita. ¡Qué promesa tan maravillosa y alentadora!

Con la certeza de que nuestro precio fue pagado en la cruz del calvario, podemos fortalecer nuestra confianza en Dios y no temer. No temas, cuando la enfermedad se asome en tu hogar sin ser invitada. No temas cuando los recursos parezcan agotarse. No temas cuando la tragedia invada sin piedad. No temas cuando parezca que el enemigo ha robado la paz de tu hogar. No temas, porque tu vida costó más que muchos gorriones y si Dios cuida de las aves, cuidará también de ti.

11 de enero

Por partida doble, ¡sí!

“Dios no es un hombre; por lo tanto, no miente.Él no es humano; por lo tanto, no cambia de parecer.Acaso alguna vez habló sin actuar?¿Alguna vez prometió sin cumplir?”(Números 23:19).

Con seguridad, ella suplicaba al Dios eterno por un hijo y parecía que sus oraciones se esfumaban en la atmósfera antes de tocar el trono de Dios. ¿Te has sentido así en alguna ocasión? Tras veinte años de matrimonio, Rebeca aún no veía la promesa cumplida. Dios había prometido a Abraham que sería el padre de multitudes y su descendencia no se podría contar, pero, a sus 160 años, era un anciano sin nietos que perpetuaran su nombre.

Cuán a menudo somos llevados por razonamientos infundados acerca de que Dios no nos escucha o no cumple sus promesas. Hay multitud de corazones llenos de desesperanza por los deseos no cumplidos. Es en medio de esos pensamientos más oscuros cuando debemos clamar a Dios y entregarnos por completo a su voluntad, la cual siempre tiene como fin nuestro bienestar. Dios no se equivoca y el ser humano debe aceptar esto, aún cuando no obtengamos el resultado inmediato de lo que pedimos.

Un día, Isaac oró intercediendo por su esposa y el Señor lo aceptó. Ahora era el tiempo, no antes. En el plan inequívoco de Dios estaba escrito que había llegado el momento de continuar con los hijos de la promesa. Puedo imaginar la alegría de Rebeca al descubrirse embarazada. Los síntomas propios del embarazo se presentaron junto con dolores extraños. En aquel tiempo no existían los ultrasonidos, así que no podían saber de qué se trataba. Tan mal debió sentirse Rebeca, que deseaba la muerte, y entonces fue a consultar al Señor, quien le hizo saber que en su vientre no había tan solo uno, sino dos bebés. ¡Vaya, qué gran noticia!, es el primer registro en la historia acerca de un embarazo gemelar. Nuevamente, Dios cumplió su promesa y, antes de morir, Abraham pudo disfrutar, por 15 años, a sus dos nietos.

En toda la historia de la humanidad Dios nunca se ha equivocado y nunca lo hará. No sé cuánto llevas pidiendo por tu milagro, quizás estás al borde de desistir, quizás tu fe está a punto de desvanecerse. Decide confiar en Dios a pesar de cualquier circunstancia. La buena noticia es que él no llega tarde, llega en el tiempo correcto y todo lo que dice se lleva a cabo.

12 de enero

Serás lo que debes ser, o si no, no serás nada

“Anhelo y hasta desfallezco de deseo por entrar en los atrios del Señor.Con todo mi ser, mi cuerpo y mi alma, gritaré con alegría al Dios viviente” (Salmos 84:2).

El general San Martín dijo: “Serás lo que debes ser, o si no, no serás nada”. Una corta, pero poderosa frase que envía un mensaje profundo y tajante a quienes están recorriendo su camino en la vida. No podemos darnos a medias. Si tal fuera el caso, no somos nada.

Cuenta la escritora Emilia Pardo Bazán (1851-1921) que un conde soñó que se veía paseando en un frondoso bosque, cuando una paloma cayó malherida en las manos del príncipe Shakyamuni.2 De pronto, apareció el cazador para reclamar a su presa con el alegato de que le pertenecía por haberla cazado. El príncipe le rogó que le dejara rescatar al ave; el cazador accedió con la condición de que le diera una porción de su propia carne igual al peso de la paloma.

El conde observaba atónito la escena. El cazador quitó un pedazo del hombro derecho del príncipe y lo puso en la balanza, no obstante esta no se movió ni un centímetro. La paloma pesaba más. El cazador cortó otro pedazo de carne del hombro izquierdo y lo puso en la balanza; sin embargo, siguió sin moverse. Así fue cortando por partes al príncipe, pero aquellos pedazos de muslos y hombros no lograban mover la balanza ni pesar más que la paloma. Entonces el príncipe dijo: ponme completo. Cuando todo su cuerpo desangrado fue puesto sobre la balanza, esta se inclinó hacia el lado opuesto de la paloma. Ahora, el príncipe pesaba más que ella y se pudo efectuar el rescate. Emilia escribe al final del relato “hay que darse todo, o no aspirar a redimir”.

Ese también fue el lema del cielo. Juan 3:16 lo afirma. El cielo dio todo; Jesús dio su cuerpo entero para que nuestra redención fuera válida. Él nos rescató de manos del cazador. ¿Habremos de entregarnos a su servicio a medias? ¿Así le pagaremos su rescate?

Querida amiga, hoy te invito a cantar: “Mi espíritu, alma y cuerpo, mi ser, mi vida entera, cual viva santa ofrenda, la entrego a ti, mi Dios”. Seamos fieles y enteramente dedicadas a la obra que Jesús nos ha encomendado, o no seremos nada.

13 de enero

No te quedes sin frenos

“Delante de cada persona hay un camino que parece correcto,pero termina en muerte” (Proverbios 14:12).

Imagina que vas en tu auto bajando una carretera con curvas. Todo va bien hasta que descubres que el pedal de los frenos no funciona. ¿Qué sientes? Quizás, miedo, desesperación, incertidumbre o quizás tienes la esperanza que los frenos vuelvan a funcionar. En la vida real, los autos que se quedan sin frenos terminan en tragedias verdaderamente lamentables, ya que no solo sufre quien va manejando la unidad, sino que, en la mayoría de los casos, hay daños a terceros.

Una de las historias más contadas acerca del dolor y muerte, causada porque sus protagonistas se quedaron sin frenos, es la de Betsabé y el rey David. Siendo ella una mujer casada, no estaba obligada a acudir a la cita del rey. No obstante, su curiosidad fue más grande y pensó que no había nada de malo en hacer ese viaje. El resultado fue un esposo engañado y asesinado. Un rey vestido de saco y silicio y una madre reina que llora a su hijo muerto. Parecía que todo saldría bien y nadie se daría cuenta, pensaron que el final podía ser favorable y no habría daños colaterales, pero vivieron en carne propia que, quien juega con el pecado, siempre resulta perdedor.

Pensar que podemos coquetear con el enemigo y retirarnos en el momento que decidamos es una utopía. Desde el momento que dejamos de oír la voz de Dios para charlar con el enemigo, nuestra naturaleza pecaminosa se va alimentando de tal modo que es fortalecida y preparada para la caída. Es entonces cuando el ser humano se queda sin frenos, es decir, sin la voz suplicante del Espíritu Santo. Es ahí cuando, a merced del enemigo de Dios, vamos directo a la desgracia de nuestra vida.

Los resultados palpables en el mundo son hijos sin padres, bebés abortados, hogares deshechos, jóvenes destruidos por las drogas y el alcohol, y todo porque el ser humano se queda sin frenos. La buena noticia es que hoy puedes llamar al mecánico de tu vida, que es Dios, él enviará al experto, que es el Espíritu Santo, a auxiliarte. Jesús ya pagó la reparación; solo tienes que clamar al cielo por la ayuda. Es probable que en algún aspecto de tu vida hayas tomado el camino equivocado y no sepas cómo regresar. Dale a Jesús tu voluntad y serás restaurada.

14 de enero

¡Tiburón a la vista!

“Así que manténganse en guardia, no dormidos como los demás. Estén alerta y lúcidos” (1 Tesalonicenses 5:6).

¿Puedes imaginar que un animal pueda dormir solo con la mitad de su cerebro mientras la otra mitad está despierta? Aunque parezca increíble, existe un mamífero marino que tiene la capacidad de hacerlo. Es el delfín, y se le puede encontrar flotando en alta mar mientras duerme con un hemisferio, en tanto el otro está despierto y alerta para no ser arrastrado por la marea o atacado por un tiburón. Cuando se cansa, simplemente cambia de hemisferio para dormir. La cuestión es que siempre se mantiene alerta, de no estarlo, su perdición, o su muerte, están aseguradas.

En la Biblia encontramos un grupo de diez mujeres que serían parte de una celebración matrimonial. En la actualidad, es el novio quien espera impaciente en la iglesia a que aparezca su esplendoroso amor, vestido de blanco, y la emoción lo invade cuando alguien dice: “¡Ahí viene la novia!”. Sin embargo, en la antigüedad el enlace era un tanto diferente. La fiesta comenzaba en la casa de la novia, con los amigos e invitados, todos gozaban mientras esperaban al novio quien llegaba media hora antes de la media noche.

Cuando la Biblia dice que el novio se demoraba, podemos intuir que por alguna razón ya había pasado la media noche y no aparecía. Cansadas, las damas se recostaron y se durmieron. De pronto, la voz esperada se escuchó en el silencio de la noche: “¡Ahí viene el novio!”. Todas las mujeres se levantaron y buscaron sus lámparas para encenderlas, pero la mitad de ellas no había hecho provisión de aceite en caso de una demora. El fin de la celebración llegó para ellas, mientras que las que llevaban aceite extra entraron a gozar de las bodas.

¿En qué grupo estarías si hoy se escuchara el anuncio de la llegada de Jesús? El mundo en el que vivimos no nos permite darnos el lujo de dormir cuando de nuestra vida espiritual se trata. Estar en alerta mientras esperamos al novio no es una opción, es un estilo de vida. Son hábitos espirituales que debemos desarrollar de manera que nunca estemos completamente dormidas, sino que una parte esté despierta, como los delfines. De esta manera, ninguna corriente podrá movernos de nuestra fe, el enemigo no podrá devorarnos y estaremos despiertas y listas para celebrar con el novio las bodas del Cordero. El enemigo está a la vista, pero si gozamos de la presencia del Espíritu Santo, saldremos vencedoras.

15 de enero

Repobladoras del mundo

“De estos tres hijos de Noé provienen todas las personas que ahora pueblan la tierra” (Génesis 9:19).

En el diluvio universal, las generaciones que Adán y Eva habían procreado cientos de años atrás, quedaron sepultadas bajo las aguas. Solo un grupo de ocho personas sobrevivió gracias a su fe y obediencia. Figuran en el estudio de hoy, tres mujeres de las cuales poco se menciona y, sin embargo, merecen el título de “repobladoras del mundo”, lo que significa que de alguna de ellas provenimos tú y yo. Debido a la buena influencia y testimonio de su suegra, estas mujeres, de quienes no se menciona el nombre, tomaron la decisión de dejar a sus familias para adentrarse al arca de madera junto con tantos animales, en medio del abucheo y las burlas de un público que aseguraba la locura de Noé. Quiero resaltar dos lecciones importantes:

1. No estaríamos erradas al imaginar que, antes de subir a bordo, estas chicas visitaron a sus familiares y trataron de persuadirlos para que las acompañaran en el viaje, solo para recibir un “no” como dura respuesta. La despedida debió ser muy triste y, sin embargo, sabían de qué lado estaba puesta su fe. ¿Puedes sentir algo de la angustia al oír caer las aguas torrenciales y los gritos desesperados de la gente pidiendo, horrorizados, que alguien les abriera la puerta y saber que tu familia está entre ellos? Sé que sí. Y lo sé porque, al igual que tú, también tengo familiares que en este tiempo de gracia no han querido aceptar la invitación de entrar en el arca. Y otros que han estado adentro y, al ver que el tiempo demora, han decidido salir. Es nuestro deber trabajar con ahínco y fervientes oraciones a favor de nuestra familia. Y, después de cumplida nuestra parte, llegará el día en que habremos de elegir entre la familia o la salvación.

2. Las nueras de Noé no lo sabían, pero se estaban convirtiendo en el medio que Dios usaría para volver a poblar la Tierra. ¡Qué misión tan importante reposaba sobre sus hombros! Hoy tú y yo tenemos la misma misión. Es nuestro deber preservar y multiplicar los valores que día a día se ahogan en medio de un mundo tan cambiante y alejado de las leyes divinas. Debemos levantar nuestra bandera y decir al mundo que preferimos a Cristo, que somos las mujeres que Dios eligió para la conservación de su legado, para fructificar y multiplicar las buenas obras en su servicio y para que el amor no se extinga entre la humanidad.

16 de enero

El puesto más alto es para servir

“Aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan a sí mismos serán exaltados” (Mateo 23:12).

Con mucha probabilidad podemos afirmar que Agar fue uno de los regalos que Faraón le dio a Sarai cuando la llevó a su casa en Egipto. Diez años fueron suficientes para que la lealtad y servicio abnegado de Agar hicieran que Sarai pusiera en ella su mayor anhelo de ver cumplida la promesa de tener un hijo. Según las leyes del país, el hijo concebido por su criada y nacido en su casa era un hijo legítimo de Abram y Sarai. El trato estaba hecho y el arreglo para el matrimonio estaba listo. Ahora, Agar no era solo una sierva más, sino el medio por el cual, según Sarai, nacería el hijo de la promesa.

No sabemos cuánto tiempo pasó hasta que Agar descubrió que estaba embarazada y, entonces, comenzó la tragedia. Aquella mujer sumisa, trabajadora y respetuosa con su señora, se enalteció desde su posición de futura madre del hijo del patriarca. Agar dejó de tener los pies en la tierra al recibir el honor que le fue otorgado, ya que al tener una responsabilidad mayor y verse en una posición privilegiada, comenzó a sublevarse y a mirar con desprecio a Sarai. Su papel era el mismo, servir, pero se había desviado del camino de la humildad. Olvidó que, a pesar de ser esposa, seguía siendo sierva.

En la actualidad seguimos encontrando mujeres y hombres que, al ser colocados en puestos de mayor responsabilidad y verse en tales condiciones, en lugar de servir y cumplir fielmente con su misión, buscan solo su propio beneficio a costa de humillar a los que, a su propio juicio, son menos que ellos.

Como hijas de Dios debemos mantener siempre los pies en la tierra y no mirar con desprecio a nadie, porque a los ojos de Dios todos tenemos el mismo valor, pues lo mismo pagó por unos que por otros. Los títulos y cargos que podamos lograr aquí en la Tierra, solo deben significar una cosa: Que estamos más preparados y en mejor posición para servir a nuestros hermanos. La verdadera grandeza de una persona radica en lo grande de su humildad. Tengamos siempre presente el ejemplo del Rey del universo, quien teniendo el más alto puesto, estuvo dispuesto a servir. “El que no vive para servir, no sirve para vivir”.

17 de enero

Vamos a festejar

“Todo lo que hagas, hazlo bien, pues cuando vayas a la tumba no habrá trabajo ni proyectos ni conocimiento ni sabiduría” (Eclesiastés 9:10).

Era ya muy tarde y mi esposo, que había salido temprano, aún no regresaba a casa. No respondía los mensajes ni atendía las llamadas. Mi corazón comenzó a angustiarse, pero traté de mantener la calma. La cena estaba lista, pero no había hecho la bebida. De pronto, recordé que debajo de la alacena había unas botellas de jugo de manzana que guardábamos para los cumpleaños y aniversarios, es decir, ocasiones especiales. Esa noche pensé: ¿Por qué esperar hasta una ocasión conmemorativa para hacer algo especial? Cuando mi esposo estuvo en casa le pedí que abriera una botella del jugo y asombrado preguntó: ¿Qué festejamos? Y yo respondí: “Que estamos vivos, que nos amamos”.

¿Cuántas veces hemos perdido valiosos momentos con nuestros hijos, padres, esposos, solo por estar muy afanados con la escuela, el trabajo, la tecnología y hasta la iglesia? Siempre hemos aplicado el texto de hoy al trabajo, proyectos y empresas que requieren un gran compromiso. Hoy quiero que lo enfoquemos a la mayor empresa que Dios nos dio: Nuestra familia. Si te viene a la mano abrazar a tu esposo sin motivo aparente, abrázalo con todas tus fuerzas. Si te vino a la mente enviar un mensaje a uno o varios de tus familiares, deja la escoba a un lado, deja los trastos, seca tus manos y escribe. Si te vino a la mente escribirle una carta a tu hijo, aprovecha el momento cuando está en la escuela y déjale saber lo valioso que es para ti. Si sientes el deseo de besar a tu madre o decirle a tu padre cuanto lo amas, no lo postergues, el mañana puede no llegar.

No pienses que tu familia debe dar por hecho que les amas, estos pequeños detalles, hechos con todas tus fuerzas, harán de tu hogar una empresa tan sólida que nada podrá derrumbarla. Un jueves por la noche hablé por teléfono con mi padre y, antes de colgar, quise decirle que lo amaba, pero la seguridad de que al día siguiente lo vería me detuvo. “Mañana cuando lo vea se lo diré”, pensé. El viernes, muy de mañana, murió en un accidente de carretera. Y en el sepulcro adonde fue, no volverá jamás a saber que lo amo, por mucho que lo grite a los vientos. La buena noticia es que hoy aún tienes a tus amados a tu lado, hoy es un buen día para festejar.

18 de enero

Fue la mano de Dios, ¿estás segura?

“Que ninguno engañe a su prójimo; antes bien, respeten a su Dios. Yo soy el Señor, su Dios” (Levítico 25:17, BLPH).

El estadio Azteca fue testigo de la coronación de Argentina, quien se proclamaba campeón de la copa mundial de futbol en 1986. Casi al concluir el tiempo del partido, Diego Armando Maradona saltó para alcanzar la pelota con la cabeza, al tiempo que se impulsaba con su brazo izquierdo, que tocó la pelota antes que su cabeza. La pelota fue a dar al fondo de la red y los argentinos gritaron su gol. ¿Era de verdad un triunfo merecido? Durante muchos años, el futbolista calló la verdad. Sin embargo, llegó el día de revelar su tramposo gol. Dijo a la prensa que el gol había sido parte por su cabeza y parte por “la mano de Dios”. Desde entonces, el gol fue bautizado bajo el título “la mano de Dios”. Pero no hay nada más alejado de la verdad, pues Dios no intervino en esa tramposa jugada.

Algo similar hizo Atalía, quien estaba resuelta a ser coronada reina, aunque esto implicara hacer trampa y matar a toda la descendencia real. Durante seis años ocupó el trono, lugar que no le correspondía, pero que había conseguido por medio de artimañas. No había sido la mano de Dios quien la puso en el trono, pero sí fue la mano de Dios quien la quitó del mismo.

Por mucho tiempo que una persona tenga en sus manos un triunfo que no le corresponde, llegará el día en que todo saldrá a la luz. Hacer trampa para saborear una victoria no nos hace mejor que el rival. Sé que nunca has hecho una acción tan irracional como al de Atalía para obtener un triunfo, pero es posible que, en algún momento, hayas llevado un acordeón con las respuestas al examen y obtuviste una buena nota. O, quizás, has dicho mentiras respecto a tu historial educativo con tal de obtener un empleo. Algunos hacen trampa en las carreras, cortando vueltas o tomando sustancias de alto rendimiento, otros compran credenciales para aumentar sus votos, entre otros. Se nos presentan muchas oportunidades en las que obtendríamos mayor beneficio pasajero si hiciéramos trampa.

Como hijas de Dios, sabemos que en cada situación de la vida debiéramos actuar con rectitud y franqueza, aunque esto signifique no obtener siempre los primeros lugares. Nuestra carrera cristiana debe estar libre de trampas, pues al cielo no llegará ningún tramposo. La corona será puesta al limpio de manos y puro de corazón.

19 de enero

Guerra cibernética

“Al que le gusta pelear, le gusta pecar” (Proverbios 17:19).

En la actualidad no necesitamos de armas blancas, ni de fuego, ni de ninguna otra clase para comenzar una guerra; es más, ni siquiera tenemos que estar presentes físicamente para participar de ella. Basta con tener un teclado, una pantalla y estar conectados a internet para iniciar una guerra de escritos, ¡y vaya que he visto muchas!

Las personas se ofenden con palabras humillantes, hirientes y hasta letales en una guerra cibernética. Todo comienza con la publicación de una frase con referencia política, deportiva o religiosa y termina con enemigos fanáticos que no son capaces de aceptar que las otras personas tienen sus propios problemas, sus propias ideas y sus puntos de vista.

Tristemente, he visto cristianos tratando de defender su creencia, su religión y a su Dios, pero olvidan que Dios no necesita abogados. Cuando una persona comienza a exponer sus argumentos con tal de hacer entrar en razón a la otra persona, todo resulta en el inicio de una guerra sin sentido. Cada vez se añaden más participantes en ambos bandos con opiniones carentes de cualidades de un verdadero cristiano. Muchas veces, el silencio en redes es mejor que expresar tu acertada opinión.

En el sermón del monte, Jesús dio una bendición para un grupo especial: los “pacificadores”, ellos serán llamados hijos de Dios. Mucho tardaron los discípulos en entender el significado de “pacificadores”, pues cuando los samaritanos no los recibieron, sugirieron a Jesús hacer descender fuego del cielo para que los consumiera. Menos mal que Jesús pensó de otra manera.

Un pacificador es aquel que concilia una situación; por el contrario, un beligerante es aquel que siempre contribuye para iniciar una guerra. ¿A qué grupo perteneces? Las redes sociales han invadido los hogares del planeta, eso no lo podemos evitar ni revertir, pero lo que sí podemos hacer, como hijas de Dios, es ser portadoras de paz y esperanza.

¿Qué publicas en tus redes? ¿Qué manifiestan tus fotografías? ¿Dan evidencia tus escritos de que eres una princesa del Señor? ¿Cómo respondes ante una agresión cuando alguien no está de acuerdo con tus ideas escritas? Si alguien va a iniciar una guerra, no seas tú. Si alguien quiere pelear, no seas tú, porque a quien le gusta pelear, le gusta pecar. Recuerda que somos cartas leídas, abiertas para el mundo, de las cuales muchos podrían obtener valiosas y esperanzadoras lecciones de vida. Decide hoy ser una pacificadora hija de Dios incluso en las redes sociales.

20 de enero

En casa de reyes

“¿Has visto a alguien realmente hábil en su trabajo?Servirá a los reyes en lugar de trabajar para la gente común” (Proverbios 22:29).

Después de una selección minuciosa, el señor Benítez tenía tres jóvenes candidatos al empleo para su ferretería. Para obtener el puesto, Pablo, Juan y Diego debían hacer una prueba final que consistía en entregar un destornillador al señor Enríquez, en la calle los Aromos 314. Al cabo de unas horas, Pablo regresó con el destornillador en la mano y con la noticia que en esa dirección no había ninguna vivienda. Más tarde llegó Juan con el destornillador en la mochila y con el informe de que en ese domicilio había una funeraria, que el señor Enríquez había vivido en la segunda planta del edificio, pero ya no vivía más allí. Después de unas horas llegó Diego sin el destornillador. Dijo que, efectivamente, el señor Enríquez había cambiado de domicilio, lo buscó y, aunque el señor no había ordenado ningún destornillador, al explicarle su función y su precio, este lo había comprado gustoso. ¿A quién crees que le dio el empleo el señor Benítez? ¡Exacto! A Diego.