Arte de las putas - Nicolás Fernández de Moratín - E-Book

Arte de las putas E-Book

Nicolás Fernández de Moratín

0,0

Beschreibung

La mayor parte de la obra lírica de Nicolás Fernández de Moratín es de carácter tradicional y festivo. Escribió romances sobre el mundo islámico, y poemas eróticos como el Arte de las putas, censurado por la Inquisición. Esta lo incluyó como libro prohibido en la edición de 1790 del Index Librorum Prohibitorum. Arte de las putas circuló exclusivamente en forma clandestina durante más de un siglo después de ser escrito. La obra consta de cuatro cantos con 475 versos. Por su tema ha sido relacionada con otros textos del mismo género entre los que descuella El jardín de Venus, de Félix María Samaniego (editado también en Linkgua ediciones). Arte de las putas es un anecdotario o una guía de la noche madrileña del siglo XVIII. Los apodos de las prostitutas y la mayoría de las historias son reales. Son parte de la vida del autor y de sus contemporáneos. Moratín describe sus personajes con el propósito de darlos a conocer entre los madrileños de su época, amantes de la noche. El lector encontrará aquí otra visión del erotismo. El autor ofrece una imagen tal vez más mundana, ajena a la de otros clásicos del tema. Los «consejos» y la ironía son los principales ingredientes del poema que se presenta como una apología elegante y sarcástica del más antiguo de los oficios.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 69

Veröffentlichungsjahr: 2010

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Nicolás Fernández de Moratín

Arte de las putas

Barcelona 2024

Linkgua-edición.com

Créditos

Título original: Arte de las putas.

© 2024, Red ediciones S.L.

e-mail: [email protected]

Diseño de cubierta: Michel Mallard

ISBN CM: 978-84-9816-986-7.

ISBN tapa dura: 978-84-1126-003-9.

ISBN ebook: 978-84-9897-018-0.

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar, escanear o hacer copias digitales de algún fragmento de esta obra.

Sumario

Créditos 4

Brevísima presentación 7

La vida 7

El poema 7

Arte de las putas 9

I 11

II 31

III 45

IV 61

Libros a la carta 77

Brevísima presentación

La vida

Nicolás Fernández de Moratín (Madrid, 1737-1780). España.

Hijo del guardajoyas de Isabel de Farnesio, estudió leyes en Valladolid y ocupó la cátedra de poética en el antiguo Colegio Imperial de Madrid. Tuvo un puesto en la corte y allí conoció a Tomás Iriarte.

El poema

La mayor parte de la obra lírica de Moratín es de carácter tradicional y festivo, con romances sobre el mundo islámico, y poemas eróticos como el Arte de las putas, prohibido por la Inquisición.

Este libro es un anecdotario o una guía de la noche madrileña del siglo XVII. Los apodos de las prostitutas y la mayoría de las historias son reales. El lector encontrará aquí otra visión del erotismo, una imagen tal vez más mundana, ajena a la de otros clásicos del tema; los «consejos» y la ironía son los principales ingredientes del poema que se presenta como una apología elegante y sarcástica del más antiguo de los oficios:

El arte de verter la sangre humana

con la espada fatal es aprendido

de príncipes y grandes, y es leído 205

el libro de políticas aleves

para oprimir la libertad del pueblo

sin que él lo advierta. Son mucho más leves

mis delitos: no incito asolamientos,

destrucciones ni muertes horrorosas: 210

solo facilitar las deleitosas

complacencias de amor inexcusables

por modos a ninguno imaginables

solicito, y del arte meretricio

pretendo por mi astucia y mi desvelo 215

ser nuevo Tiphis y otro Maquiavelo.

Arte de las putasI

HERMOSA Venus que el amor presides,

y sus deleites y contentos mides,

dando a tus hijos con abiertas manos

en este mundo bienes soberanos:

pues ves lo justo de mi noble intento 5

déle a mi canto tu favor aliento,

para que sepa el orbe con cuál arte

las gentes deberán solicitarte,

cuando entiendan que enseña la voz mía

tan gran ciencia como es la putería. 10

Y tú, Dorisa, que mi amor constante

te dignaste escuchar, tal vez amante,

atiende ahora en versos atrevidos

cómo instruyo a los jóvenes perdidos,

y escucha las lecciones muy galanas 15

que doy a las famosas cortesanas.

Mas ya advertido mi temor predice

que al escuchar propuestas semejantes

tu modesto candor se escandalice;

pues no, Dorisa bella, no te espantes 20

que no es como en el título parece,

en la sustancia esta obra abominable.

Por mí la serie de los tiempos hable;

pues siguieron las mismas opiniones

todos los siglos, todas las naciones, 25

y hallarán en el mundo practicados

mis dogmas por las gentes más ilustres

de entrambos sexos; no permita el hado

que la obscena maldad ninguno aprenda

siendo yo su maestro; el que aún no entienda 30

del rígido apetito, no me lea

a no ser que advertencias pretendiese

del mal para evitarlo, pues cogido

puede un incauto ser muy fácilmente,

del contrario que no es bien conocido. 35

Así como se informan los pedantes

de Galego y de Lárraga, estudiantes

del homicidio, estupro y adulterio,

de plétora, aneurisma y esquinencia

para ahuyentarlo, como dicen ellos, 40

con rosario y con pócimas amargas,

yo no pretendo con arengas largas

disuadir el amor puro y constante

de solo a solo, ni romper deseo

la coyunda que enlaza el Himeneo. 45

Sufra el cuello magnánimo y robusto

su yugo tan pesado como justo,

y evitará el horror de mis lecciones;

mas ¡qué de estorbos, oh Fortuna, pones

para lograrlo! El áspero dinero 50

le falta al uno, al otro la licencia

del superior o el padre muy severo.

¿Quién bastará a adornar de resistencia

para que el otro sufra eternamente

a una mujer fantástica, insolente, 55

que fiada en el lazo indisoluble

tiranamente usurpa el despotismo

del hombre, su prudencia despreciando?

¡De cuántos infortunios libertada

fuera la humanidad si este contrato 60

lo anularan violadas condiciones!

Aunque no permitido, practicado

vicio que aun hoy ya no es disimulado;

¡cuántos suspiros, cuántas aflicciones

ocultas se acallaran si el recelo 65

turbara las seguras posesiones!

Diera yo entonces inútiles lecciones;

mas pues el mundo sigue este sistema,

no hay alguna razón para que tema

el mío establecer. Sin duda alguna 70

fuera mejor que el mundo me creyese

y su amor cada cual diese a la amada

para siempre en coyunda muy sagrada,

o en castidad purísima viviese.

¡Castidad! gran virtud que el cielo adora, 75

virtud de toda especie destructora,

y si los brutos y aves la observaran

comiéramos de viernes todo el año:

pero, ¿por qué abrazar el Himeneo?

Muchos en los demás escarmentados 80

le aborrecen tenaces, pues templados

no son los hombres, ni templarse pueden

si no quebrantan la naturaleza

con muy duro y con áspero castigo,

que es inhumanidad si no es fiereza, 85

de la ley natural dogma enemigo

y no puede haber hombre si es humano

que lo deje de ser. Con modos feos

y horrendos, sacia el uno con vil mano

el brutal apetito a sus deseos; 90

no es falso por no público este crimen,

ningunos aunque callan de él se eximen.

Otro incauto en nocturna complacencia

sin que al sueño hacer pueda resistencia

despierta humedecido, la blancura 95

de la ropa interior contaminada,

sin propio vaso, en fin, desperdiciada

la sustancia vital capaz de vida:

y no siendo posible que se impida

lo que la naturaleza a voces clama 100

ya justa o injustamente, inevitable

es de amor apagar la ardiente llama.

Tanto cristiano Demóstenes hablaba

fulminando del púlpito amenazas

al lascivo; mas ¿qué han adelantado? 105

El mundo aún hoy se está como se estaba;

prueba es que sus razones no han bastado.

Pues, ¿qué delito mi inocente musa

comete, cuando a un mal inevitable

no pudiendo extinguirle, le modera 110

la malicia fatal? Ya que haya mal,

el modo por lo menos bueno sea

y hágase bien el mal. Si yo evitara

tanto dispendio en jóvenes perdidos,

¡qué felices mis versos contemplara! 115

¡cuántos enajenados, mal vendidos,

cuantiosos patrimonios mendigando

se miran por las putas insaciables!

Si fuera la dulzura de mi canto

capaz de impresionar el horroroso 120

gálico inmundo y su extinción lograse,

ésta sí fuera de mi canto hazaña.

La primer flota que nos trajo a España

Colón desde las Indias, a quien dieron

en Nápoles su nombre los franceses, 125

si a lo menos ¡oh musa! consiguieses

evitar los escándalos!... Si acaso

facilitando hacia el burdel el paso

cerraras las alcobas conyugales

y las castas purezas virginales 130

aseguraras, ¡qué feliz serías!

Hubiera quien mis dulces poesías

notara de impiedad viendo que en ellas

se asegura el honor de las doncellas.

Si moderan los gastos excesivos 135

que pierden a los jóvenes lascivos,

y el contagio venéreo se destierra

de las ardientes ingles y, seguros

los tálamos nupciales, los futuros

frutos de bendición esperan ciertos; 140

y el infame adulterio aniquilado

llega en España a ser desconocido,

y el escándalo siempre aborrecido

del cielo, no da ya en los ojos castos

pésimo ejemplo, el daño menor debe 145

sufrirse por obviar mayores daños.

Así el profano Coliseo, el fuerte

circo para lidiar los bravos toros

por solo entretener tantos ociosos,

con mil casas de juego se consienten. 150

Las leyes, la política indulgente

a los concubinarios dio licencia

por salvar al consorte el nupcial lecho.

Ciudades cultas dan con alto techo

al público burdel magnificencia 155

y las vírgenes castas y matronas

con no invadido honor cruzan las calles,

y así ¡oh! cualquiera que el perderte abona,

la sacra inmensidad de la nobleza

no profanes sacrílego, atrevido, 160

vuelve a mi verso el lujurioso oído,

que en él se encuentra el lupanar inmundo

que por escrito a tu lascivia fundo.

Y no pienses que invento estas maldades:

de ti son aprendidas; no que lo hagas 165

te mando, sino escribo lo que haces

y acaso encontrará la incontinencia

de ambos sexos remedio al informarse