Bicicletas blancas - Marisa López Soria - E-Book

Bicicletas blancas E-Book

Marisa López Soria

0,0
4,99 €

oder
-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

Bicicletas blancas: Homenaje a Ana Frank y su "Diario" en una novela de formación cuyo protagonista recorre al mismo tiempo la ciudad de Amsterdam y los textos de la joven judía asesinada por el nazismo, entrando en una suerte de simbiosis a distancia, algo más de cincuenta año mediante. Una de esas novelas que confirman que la literatura para jóvenes es (bastante) más que faunos y tronos, vampiros y fantasy. Para lectores de 12/13 años en adelante.

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB

Veröffentlichungsjahr: 2016

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Bicicletas Blancas

© de esta edición Metaforic Club de Lectura, 2016www.metaforic.es

© Marisa López Soria

ISBN: 9788416873241

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la portada, puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, sin el previo permiso escrito del editor. Todos los derechos reservados.

Director editorial: Luis ArizaletaContacto:Metaforic Club de Lectura S.L C/ Monasterio de Irache 49, Bajo-Trasera. 31011 Pamplona (España) +34 644 34 66 [email protected] ¡Síguenos en las redes!  

INTRODUCCIÓN

Annelies Marie Frank, escritora de “El diario de Anna Frank” se convirtió en un símbolo del Holocausto y de su impacto en los seres humanos.

Y porque un libro nos conduce a otro libro, el verdadero personaje que nos lleva hasta Anna es Roberto, un joven que visita Holanda durante unas vacaciones de verano, <bastante insólitas> según opina el afectado, que tendrá que residir en Ámsterdam unos meses con sus padres. Pero Roberto pronto descubrirá la figura de Anna, primero por obligación y más tarde por curiosa devoción, lo que le hará replantearse junto a su recién descubierta nueva amiga una serie de cuestiones, cotidianas o humanistas, a propósito de ciertas acciones formales del ser humano relacionadas con el racismo, la xenofobia, o las guerras.

Sin perder el sentido del humor ni las ocurrencias propias de un chico de apenas catorce años, se producirán encuentros entre Roberto y una Anna vivaracha y juguetona donde hacer repaso de algunos comportamientos que no dejan de ser sorprendentes a toda lógica, vistos con la mirada franca de unos adolescentes incapaces de comprender los desmanes de sus referentes adultos. Porque como dijo Mandela: <hay creencias que se perpetúan pero son evidentemente falsas, y fueron y siempre serán desafiadas por los semejantes a Ana Frank>. O como dirían Anna y Roberto: “los prejuicios siempre están avocados al fracaso”. Para ello, para dar cabida a un mundo más adelantado, con todo tipo de formas de ser y pensar, Anna y Roberto resuelven el conflicto que se les plantea promoviendo un espacio mestizo y acogedor en ese país que les fascina: Holanda. Anna porque ahí piensa encontrar la libertad, su más preciada pérdida, y Roberto porque acaba de descubrir una hermosa tierra pletórica en redenciones.

Así da comienzo para Roberto el abandono de la parte de niñez que arrastra, al lado de una Anna, a la que cree conocer bien tras la lectura de su diario. Un día a día que abarca tantas etapas de la vida como las que él mismo está atravesando. De este modo iniciará su otro camino, el más interior cambio de mirada en un proceso misterioso que no siempre se produce viajando: el camino hacia una vida adulta plena y colmada.

MAPA HOLANDA

MAPA AMSTERDAM

I PARTE

Junio

Junio 12

Calma Roberto, calma.

Desde luego la sorpresa, no se puede negar, ha sido mayúscula. Son la pera, me regalan un veraniego viaje a Holanda, pero con perversas intenciones; el lazo rojo del paquete incluye a mis padres en la bonita excursión. ¡Un morrazo…!

Perplejo y parapléjico inquiero y me lo pregunto: ¿a quién se le ocurre llevar a un hijo, al quinto pepino de Holanda a estudiar inglés? Solo a estos dos que son tan originales, porque que yo sepa, mis amistades aprenden ese idioma en la academia de la esquina, o allá donde los Olímpicos, en la mismísima Gran Bretaña madre patria del idioma; pero qué va, quía, a mis propios lo que hace el resto de los mortales les importa un bledo. Ellos a rizar el rizo.

Feliz cumpleaños, han dicho, y como presente, me endilgan viaje a un peregrino país donde debo practicar y mejorar mi inglés. Papi y mami de carabina. ¿A Holanda de los Países Bajos? ¿Mandeeee? Me he quedado a cuadros. Que sí, mis padres es que son de llevar la contra y ponerse el mundo por montera… Heavy ¿no?

Berrinche y mosqueo fuerza veintisiete.

Menos mal que alguien se acordó de mi Mp3. Eso, y la abuela que está muy pasadilla de onda me vino con un libro y este diario. Dice que así fue, leyendo y escribiendo como mejoró ella su lenguaje en tiempos, porque aunque el que suscribe haya superado ampliamente el curso a ella no le gusta ni pizca mi ramplón vocabulario…

-¡Qué maneras tan burdas de expresarse estos jóvenes!- protesta siempre-. Con la de palabras hermosas que existen en el mundo…

Peor, lo de soplar las catorce velas y el correspondiente canto coral.

Al hacerlo, me he prometido que este rollito familiar es el último año que consiento. Es inaudito y ridículo. Me siguen tratando como a un crío. ¿No se dan cuenta de que todos mis amigos lo celebran hace tiempo solos y en el centro comercial?

Después de la tarta, menos mal, he podido perderme hasta la diez con Isra, Alfonso y Jorge. El único rato guapo.

Junio 16

Que no era broma. Que no. Que me voy. Que nos vamos a Holanda en el mes de Julio mi madre y yo; mi padre se reunirá con nosotros en Agosto, cuando tome sus vacaciones. Pero qué hermosura, la familia feliz, todos juntos. Puffff.

Y el pasaporte. Las colas. Comprarme ropa. No sé si me voy un poco más al norte o al polo. Un ataque el de mi madre con lo de protegerse de la lluvia. No sé yo, pero me digo que también ahí será verano y escampará, ¿o es que hay pingüinos en ese país?

¡Ah! Al menos ya me he enterado del porqué de esa extraña casuística, (toma ya abuela), la misma que me tiene sobrecogido, me refiero al asunto de ese viaje raro que me han preparado.

La cosa es tan complicada como sigue: mi madre, que entre otros defectos es profesora, tiene una amiga, María, lectora de español en un instituto de Ámsterdam, la capital de Holanda para más señas. Y este hecho que para cualquier otra persona sería insignificante, en la vida de mi madre es trascendental porque gracias a su buena amiga María (así la tilda ella) ha conseguido alquilar casa en aquella ciudad ¡¡y encontrar profesora particular de inglés para el ignorante de su hijo Roberto!! A todo esto la tal María no es la que deja la casa, ella monta el follón y se las pira, o sea, cuando lleguemos a Holanda estará de vacaciones en España ni más contenta. Mira tú qué bonito.

Lo que está clarísimo es que yo aquí soy el último mono, no tengo arte ni parte, y encima osan y preguntan <¿estarás loco de contento, no?>. Por supuesto que estoy loco, pero loco de pensar la que me espera. Y además digo yo que vaya despilfarro, que si es que nos ha tocado la lotería o qué. ¿No hay crisis? Pues es que algunos no sé en qué piensan si no piensan en los demás, <así nos luce el pelo>, como dice mi abuela.

Ventaja: me están dejando salir y entrar con los amigos sin medida ni situación exacta en el plano. Esto me huele mal. Al reo se le concede antes de morir el último deseo. Deben dolerles las entrañas del remordimiento tan grande.

Verás abuela que es cierto que no he abierto el libro que me regalaste todavía, “El diario de Ana Frank”, aunque aquí me tienes, a toda pastilla el super MP3 e intentando domesticar mi impresentable lenguaje, mejor decir, no lo verás porque no voy a dejar a persona animal o cosa leer mi diario, eso que lo reconozco, a falta de otra forma de protesta digna estas páginas me sirven de descarga, desgarro, y lamento. Única manera de alzar la voz en esta casa sin que te castiguen ni te peguen un mamporro. ¿Qué? ¿Que no? Que sí. Más de uno llevo.

Mierda. Mierda y quilos de cagarrutas de vaca putrefacta.

“Para alguien como yo es una sensación muy extraña escribir en un diario. No sólo porque nunca he escrito, sino porque me da la impresión de que más tarde, ni a mí ni a ninguna otra persona le interesarán las confidencias de una colegiala de trece años. Pero eso en realidad da igual, tengo ganas de escribir y mucho más aún de desahogarme y sacarme de una vez unas cuantas espinas. “El papel es más paciente que los hombres”.

Para realzar todavía más en mi fantasía la idea de la amiga tan anhelada, no quisiera apuntar en este diario los hechos sin más, como hace todo el mundo, sino que haré que el propio diario sea esa amiga, y esa amiga se llamará Kitty.     Anna”

Junio 22

La moda es ésta: hay que aprender inglés por lo que valga.

Parece que es imposible vivir en este planeta sin saber ese idioma.

Aunque para mi coleto queda que la culpa la tuvo Merche.

Fue su inocente padre el que se gastó la pasta gansa en llevarla el verano pasado a estudiar inglés. Dos mesecillos estuvo la nenica en aquella bonita ciudad de playa, Brighton, con sus correspondientes excursiones a Londres. El caso es que volvió la criatura de Inglaterra con el idioma como un tesoro oculto dentro de su cerebro, y al llegar nadie preguntó ni le dijeron: <apoquina y escríbete una redacción tan correcta como le corresponde a tamaña inversión>. Nada de eso. La besaron, la agasajaron y todos tan contentos. Los de la urba tuvimos que sufrir a Merche. Qué humos se daba de estancia en el extranjero, total para que después todas las madres anduvieran conspirando a ver quién mandaba más lejos a su hijo en las próximas vacaciones. Y yo estoy en que la culpa de mi desgracia seguramente la tuvo ella, Merche, que no controló cuando hablaba por teléfono con su Yolanda del alma, que el portazo que su madre había pegado al salir era más falso que Judas, y aquel simulacro con estrépito le permitió a la autora de los días de Merche enterarse con pelos, señales y subrepticiamente de la auténtica y aterradora verdad del viaje de su hija a Inglaterra. Un fraude. Que Merche recién llegada había hecho conocimiento de Xavi, un tío catalán más bueno que el pan con tumaca, y que ya no se habían separado; que las clases de inglés ni pisarlas porque había muchísima marcha, que Brigthon, Londres y toda la Gran Bretaña estaban llenos de tíos buenísimos llegados de todas las partes del mundo que van también a aprender inglés y que se pasa de muerte.

Parece que la impactante noticia cundió entre las madres como reguero de pólvora, y aunque desde entonces Merche está recibiendo pescozones día sí día también, al resto de la humanidad se nos han jorobado las vacaciones para siempre, y todos los hombres y mujeres de mi entorno, a partir de ese momento irán a aprender idiomas con sus padres. No te fastidia…

O que si yo en vez del maldito inglés hubiera elegido francés… mersi, quesquesé, quilosá. Nada, qué va, es inútil, mi propia le diría a la buena de su amiga María que me buscara en Holanda una nativa francesa. Te lo digo yo que me conozco el paño, abuela, esto no tiene solución. Me veo recitando verbos y contándole las aspas a los molinos en británico, porque es allí donde hay molinos ¿o no? Ni flowers.

Junio 28

Nos hemos ido al cine. Alfonso no ha podido. Isra, Jorge y yo nos hemos reído como posesos y hemos hecho el animal como si fuera la última vez.

Como que me voy mañana. Menudo cachondeo se llevan estos con mi viaje.

-     Aprenda inglés en Holanda con sus parientes más queridos, ja,ja, ja…

-     Molan los regalos de tu casa, eh, Rober…

Solo Israel se ha puesto como una moto. Dice que se ha enterado que Amsterdam es muy famosa por unas señoras de vida alegre, (traducción libre, abuela) que trabajan en un barrio pintado todo de rojo, y que si a él se lo llevaran sus padres a un sitio así lo fliparía mucho.

-     Tú no sé de que te quejas- ha dicho.

Y también:

-     Y a ver si te acuerdas de los amigos y nos traes algo.

Bueno, yo lo que le he dicho es que si quiere un pito que suelte la pasta y pitará. Que no soy rico.

Luego, de vuelta a casa, me ha dado por pensar que si se entera el Isra, abuela, que tu nieto escribe su diario se me desternilla. Querido diario. No. No quiero ni imaginármelo. Alto secreto abuela, al fin y al cabo no es más que un cacho bestia. ¿Passsa si uno escribe sus asuntos, eh, eh…?

Al salir del cine he visto a Irene. Iba con sus amigas.

Nota del autor: La pela en Holanda se llama forint. Y dice mi padre que, maldición, son carísimos para los españoles.

“Querida Kitty:

Mal tiempo, o bad weather from one at a stretch to the thirty June*. ¡¿Qué te parece? Ya ves como domino el inglés, y para demostrarlo estoy leyendo “Un marido ideal en inglés” (¡con diccionario!)”

* Racha ininterrumpida de mal tiempo del 1 al 30 de Junio.