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Comprendiendo las parábolas de Jesús ofrece a pastores y estudiantes una guía completa a todas las parábolas de Jesús. Klyne Snodgrass explora el contexto en el que Jesús enseñó estas historias, el propósito que tenían, y la forma en que han sido interpretadas por la iglesia y la erudición moderna. El Dr. Snodgrass realiza un estudio a los principales problemas de interpretación con las parábolas. Presenta un nuevo sistema de clasificación más funcional para las parábolas, y parámetros para la interpretación de las parábolas. Además ofrece un panorama general de otras parábolas, a menudo olvidadas en las discusiones del Antiguo Testamento, el judaísmo primitivo, el mundo greco-romano, y más tarde el judaísmo. Los capítulos restantes agrupan las parábolas más largas e importantes de Jesús de manera temática y trata integralmente con cada una, incluyendo los antecedentes y la importancia para el pensamiento moderno. Comprendiendo las parábolas de Jesús es un recurso invaluable para aquellos que deseen profundizar el estudio de las parábolas de Cristo.
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Seitenzahl: 1343
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Comprendiendo las Parábolas de Jesús
© 2014 Klyne Snodgrass
Publicado por Editorial Patmos, Miami, FL EUA 33169
Todos los derechos reservados.
Publicado originalmente en inglés por Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 2140 Oak Industrial Drive N.E., Grand Rapids, Michigan 49505 con el título Stories With Intent: A Comprehensive Guide to the Parables of Jesus.
A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas se toman de la Nueva Versión Internacional.
© 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional.
Traducido por Abigail Bogarín
Diseño de portada por Leonardo Francia
Conversión a libro electrónico: Cumbuca Studio
e-ISBN: 978-1-64691-197-4
Categoría: Estudio bíblico
PREFACIO
ABREVIATURAS
Introducción a las parábolas de Jesús
Historia necesaria
¿Qué es una parábola?
¿Cómo se deben clasificar las parábolas?
Referente a las alegorías
Características de las parábolas de Jesús
Distribución de las parábolas
¿Cómo se deben interpretar las parábolas?
Crítica del NT: Suposiciones, dudas, métodos y procedimientos
Parábolas en el mundo antiguo
El Antiguo Testamento
Escritos judíos tempranos
Escritos greco – romanos
La iglesia primitiva
Escritos judíos tardíos
Gracia y responsabilidad
Los dos deudores (Mt 18.23-35)
El prestamista (Lc 7.41-43)
Parábola de perdidos
La organización de Lucas 15
La oveja perdida (Mt 18.12-14/Lc 15.4-7)
La moneda perdida (Lc 15.8-10)
El hijo pródigo (Lc 15.11-32)
La parábola del sembrador y el propósito de las parábolas (Mt 13.3-23; Mr 4.3-20; Lc 8.5-15)
Parábolas del reino presente en Mateo 13, Marcos 4, y Lucas 13
El crecimiento de la semilla (Mr 4.26-29)
La cizaña (Mt 13.24-30, 36-43)
El grano de mostaza (Mt 13.31-32; Mr 4.30-32; Lc 13.18-19)
La levadura (Mt 13.33; Lc 13.20-21)
El tesoro escondido (Mt 13.44)
La perla de gran precio (Mt 13.45-46)
Parábolas especificas acerca de Israel
La higuera sin fruto (Lc 13.6-9)
Los dos hijos (Mt 21.28-32)
Los labradores malvados (Mt 21.33-46; Mr 12.1-12; Lc 20.9-19; Evangelio de Tomás 65-66)
La fiesta de bodas y la gran cena (Mt 22.1-14; Lc 14.15-24; Evangelio de Tomás 64)
Parábolas acerca del discipulado
El prudente y el insensato (Mt 7.24-27/Lc 6.47-49)
El buen samaritano (Lc 10.25-37)
Los obreros de la viña (Mt 20.1-16)
El precio del discipulado (Lc 14.28-33)
Parábolas acerca del dinero
El rico insensato (Lc 12.16-21)
El mayordomo infiel (Lc 16.1-13)
El rico y Lázaro (Lc 16.19-31)
Parábolas referentes a Dios y la oración
El amigo necesitado (Lc 11.5-8)
La viuda y el juez injusto (Lc 18.1-8)
El fariseo y el publicano (Lc 18.9-14)
Parábolas de escatología futura
La red (Mt 13.47-50)
El discurso escatológico
Las diez vírgenes (Mt 25.1-13)
Los talentos (Mt 25.14-30; Lc 19.11-27)
Las ovejas y los cabritos (Mt 25.31-46)
EPÍLOGO
Para el apéndice, notas, bibliografía, índice de autores e índice de obras antiguas de este libro visite el sitio: http://issuu.com/patmos08/docs/parabolas. También puede solicitar escribiendo a [email protected].
Este es un libro motivado por el egoísmo sin disculpas y muy consciente. Esto deseo cuando me preparo para enseñar o predicar sobre las parábolas. Espero que otros aprecien útil el material que he recopilado. Este no es un libro devocional, ni debe leerse en una sola sesión. Es el recurso para entender las parábolas.
¿Son las parábolas tan complicadas que requieran una guía general? Creo que un lector promedio puede entender las parábolas de Jesús sin necesidad de ayuda ni instrucciones especiales. Las parábolas no son rompecabezas. Algunas son enigmáticas como la del Mayordomo infiel, pero muchas son claras y persuasivas; de no ser así, no serían tan amadas. Al mismo tiempo, las parábolas fueron pronunciadas en un contexto complejo, enriquecido por muchos textos paralelos, y suponen que el lector está familiarizado con una cultura antigua. Tratan de cuestiones relacionadas a diferentes temas, como: antiguas suposiciones sobre la agricultura, costumbres nupciales, relaciones entre amos y esclavos, y el judaísmo en general y su historia, sólo para nombrar los más obvios. Los especialistas han colocado las parábolas en un contexto de escrutinio, que envuelve de nuevo una variedad de temas. Cualquiera que desea captar la luz que ofrece el contexto del primer siglo y seguir las discusiones especializadas, necesita una guía como ésta. Cualquier persona que predicará o enseñará sobre las parábolas debe estar bien informada sobre el mundo de las parábolas, del propósito del relator, y las discusiones sobre las parábolas en la literatura moderna. He tratado de transmitir la complejidad de las discusiones que sostienen los eruditos del NT porque creo que las personas deben estar bien informadas y porque tales discusiones se convierten en plataformas para la reflexión. Estoy consciente de cuán fácil es malentender a alguien y, si lo he hecho, pido disculpas por adelantado.
En la época que vivimos se puede producir las bibliografías electrónicamente y actualizarlas con facilidad, por tanto decidí citar una lista de recursos en las notas e incluir una bibliografía completa para todo el libro, en vez de una bibliografía exhaustiva para cada parábola. En la sección “lecturas recomendadas” de cada parábola no incluyo obras obvias sobre las parábolas ni los comentarios, a menos que sean de gran ayuda. No escogí las contribuciones por creer que sean las más correctas, sino aquellas que son de mayor ayuda para entender los temas y la discusión de cada parábola.
El periodo de gestación de este libro ha sido bastante largo, y he recibido un apoyo extraordinario. Doy gracias por la donación otorgada por el programa Pew Evangelical Scholars. Estoy sumamente agradecido por el apoyo inigualable que me ha brindado la institución donde sirvo, el Seminario Teológico North Park. En todo momento, el rector, Jay Phelan, el decano de la facultad, Stephen Graham, y mis colegas de la facultad han respaldado mi trabajo. Sus joviales conversaciones han sido de gran ayuda. He tenido varios colaboradores, algunos por más de un año, que no solo han contribuido grandemente sino que también se convirtieron en buenos amigos. Todos ellos son sal para las personas en la tierra: Nathan Pawl, Cindy Reinhart, John Madvig, Sarah Frisk Eix, Rebekah Ecklund, James Amadon, Lars Stromber, Chris Nelson y Nathanael Putnam. Además, Chris Nelson hizo una gran contribución al preparar los índices. El personal de la biblioteca de la Universidad North Park fue muy solícito y de gran ayuda. Otros buenos amigos han leído y comentado uno o más capítulos: Bruce Chilton, Jan DuRand, John Painter, Roger Aus, Stephen Chester, Glenn Palmberg y Mark Fitzgerald. La contribución de cada uno es de gran valor, pero cualquier falta en el libro es, por supuesto, mía.
Sofija Burton, una buena amiga, ayudó significativamente en la lectura del alemán. Bernice Brandel ha sido de gran apoyo y una buena amiga por muchos años; su mente investigadora y su compromiso con la vida de la iglesia son un aliento siempre. El personal de Eerdmans ha sido muy útil y paciente; y mi agradecimiento especial a Jon Pott, John Simpson y Reinder Van Til. Ha sido un placer trabajar con amigos en la preparación de este libro. El apoyo más importante ha sido el de mi esposa, Phyllis, cuya paciencia, tolerancia, y asistencia son un don divino.
Semana Santa, 2007
AB
Anchor Bible
ABD
D.N. Freedman, ed., Anchor Bible Dictionary (6 vols.; New York: Doubleday, 1992)
AFLNW
Arbeitsgemeinschaft fur Forschung des LandesNordRhein-Westfalen
AGJU
Arbeiten Zur Geschichte des Judentums und des Urchris tentums
AJT
American Journal of Theology
AnBib
Analecta biblica
ANET
J.B. Pritchard, ed., Ancient Near Eastern Texts Relatingto the Old Testament (3d ed.; Princeton: Princeton University Press, 1969)
ANF
Ante-Nicene Fathers
ANRW
Aufstieg und Niedergang der römischen Welt
Ant
Josefo, Jewish Antiquities
Ant. Rom.
Dionysius of Halicarnassus, Antiquitates Romanae
Apoc. Jas.
Apocryphon of James
Apoc. Zeph.
Apocalypse of Zephaniah
As. Mos.
Assumption of Moses
ASCE
The Annual of the Society of Christian Ethics
ASTI
Annual of the Swedish Theological Institute
AThRSS
Anglican Theological Review Supplementary Series
ATR
Australian Theological Review
AusBR
Australian Biblical Review
AUSS
Andrews University Seminary Studies
b.
Babylonian Talmud
BAR
Biblical Archaeology Review
2-3 Bar.
2-3 Baruch
Barn.
Epistle of Barnabas
BBB
Bonner biblische Beiträge
BBR
Bulletin for Biblical Research
BDAG
W. F. Bauer, F. W. Danker, W. F. Arndt, y F. W. Gin grich, Greek-English Lexicon of the New Testament andother Early Christian Literature (3rd ed.; Chicago: University of Chicago Press, 1999)
BETL
Biblioteca ephemeridum theologicarum lovaniensium
BEvT
Beiträge zur evangelischen Theologie
BGU
Aegyptische Urkunden aus den Königlichen StaatlichenMuseen zu Berlin. Griechische Urkunden (Berlin: 1895-1983)
Bib
Biblica
BibInt
Biblical Interpretation
Bibleb
Bibel und Leben
BiblScRel
Biblioteca di scienze religiose
BJRL
Bulletin of the John Rylands University Library ofManchester
BL
Bibel und Liturgie
BN
Biblische Notizen
BNTC
Black’s New Testament Commentaries
BO
Bibliotheca orientalis
BR
Biblical Research
BSac
Bibliotheca Sacra
BT
The Bible Translator
BTB
Biblical Theology Bulletin
BVB
Beiträge zum Verstehen der Bibel
BZ
Biblische Zeitschrift
BZNW
Beihefte zur Zeitschrift für die neutestamentlicheWissenschaft
CahRB
Cahiers de la Revue biblique
CBQ
Catholic Biblical Quarterly
CBQMS
Catholic Biblical Quarterly Monograph Series
Cher.
Philo, De Cherubim
1-2 Clem
1 Clement
ConBNT
Coniectanea neotestamentica/Coniectanea biblica: New Testament Series
Conf.
Philo, De Confusione Linguarum
Congr.
Philo, De Congressu Eruditionis Gratia
CRINT
Compendia rerum iudaicarum ad Novum Testamentum
CSR
Christian Scholar’s Review
CTQ
Concordia Theological Quarterly
Det.
Philo, Quod Deterius Potiori Insidiari Soleat
Diatr.
Epictetus, Diatribai (Dissertationes)
DJD
Discoveries in the Judaean Desert
DSD
Dead Sea Discoveries
EgT
Église et théologie
EKKNT
Evangelisch-katholischer Kommentar zum Neuen Testament
1-2 En.
1-2 Enoch
Enc
Encounter
Ench.
Epictetus, Enchiridion
ETL
Ephemerides theologicae lovanienses
ETR
Études théologiques et religieuses
EvQ
Evangelical Quarterly
EvT
Evangelische Theologie
ExpTim
Expository Times
FB
Forschung zur Bibel
FFF
Foundations and Facets Forum
FRLANT
Forschungen zur Religion und Literatur desAlten und Neuen Testaments
Fug.
Philo, De Fuga et Inventione
Gos. Thom.
Gospel of Thomas
Haer.
Irenaeus, Adversus Haereses
HBT
Horizons in Biblical Theology
HeyJ
Heytyhrop Journal
HibJ
Hibbert Journal
HTKNT
Herders theologischer Kommentar zum Neuen Testament
HTR
Harvard Theological Review
IBS
Irish Biblical Studies
ICC
International Critical Commentary
Inst.
Quintilian, Institutio Oratoria
Int
Interpretation
ITQ
Irish Theological Quarterly
J.W.
Josephus, Jewish War
JAAR
Journal of the American Academy of Religion
JBL
Journal of Biblical Literature
JBLMS
Journal of Biblical Literature Monograph Series
JCS
Journal of Cuneiform Studies
JES
Journal of Ecumenical Studies
JETS
Journal of the Evangelical Theological Society
JJS
Journal of Jewish Studies
Jos. Asen.
Joseph and Aseneth
JPFC
S. Safrai and M. Stern, eds., The Jewish People in the First Century: Historical Geography, Political History,Social, Cultural and Religious Life and Institutions (2 vols.; CRINT 1; Philadelphia: Fortress, 1974, 1976)
JQR
Jewish Quarterly Review
JSJ
Journal for the Study of Judaism in the Persian,Hellenistic, and Roman Periods
JSNT
Journal for the Study of the New Testament
JSNTSup
Journal for the Study of the New TestamentSupplement Series
JSOT
Journal for the Study of the Old Testament
JSOTSup
Journal for the Study of the Old TestamentSupplement Series
JSP
Journal for the Study of the Pseudepigrapha
JTS
Journal of Theological Studies
JTSA
Journal of Theology for Southern Africa
J.W.
Josephus, Jewish War
Jub.
Jubilees
KEK
Kritisch-exegetischer Kommentar über das Neue Testament
KJV
King James Version
L.A.B.
Pseudo-Philo, Liber Antiquitatum Biblicarum
L.A.E.
Life of Adam and Eve
LB
Lingüística Bíblica
LCL
Loeb Classical Library
Leg
Philo, Legum Allegoriae
LSJ
H. G. Liddell, R. Scott and H. S. Jones, A Greek-English Lexicon (9th ed.; Oxford: Oxford University Press, 1996)
LTPM
Louvain Theological and Pastoral Monographs
LUÅ
Lunds universitets årsskrift
m.
Mishnah
4 Macc.
4 Maccabees
Mand.
Hermas, Mandates
Midr.
Midrash
Mor.
Plutarch, Moralia
MTZ
Münchener Theologische Zeitschrift
Mut.
Philo, De Mutatione Nominum
NAC
New American Commentary
NEB
New English Bible
Neot
Neotestamentica
NewDocs
G. H. R. Horsley and S. Llewelyn, eds.,NewDocuments Illustrating Early Christianity (Grand Rapids: Eardmans, 1981-)
NICNT
New International Commentary on the New Testament
NIGTC
New International Greek Testament Commentary
NIV
New International Version
NLT
New Living Translation
NovT
Novum Testamentum
NovTSup
Novum Testamentum Supplements
NPNF1
Nicene and Post-Nicene Fathers, Series 1
NRSV
New Revised Standard Version
NRTh
La nouvelle revue théologique
NSBT
New Studies in Biblical Theology
NTAbh
Neutestamentliche Abhandlungen
NTL
New Testament Library
NTOA
Novum Testamentum et Orbis Antiquus
NTS
New Testament Studies
Opif.
Philo, De Opificio Mundi
OTP
J. H. Charlesworth, ed.,Old Testament Pseudepigrapha (2 vols.; New York: Doubleday, 1983)
P. Cair. Zenon
Zenon Papyri
P. Flor
Papiri Florentini
P. Mich.
Michigan Papyri
P. Oxy.
Oxyrhynchus Papyri
PL
Patrologia Latina
Plant.
Philo, De Plantatione
Praem.
Philo, De Praemiis et Poenis
Prov.
Philo, De Providentia
PRSt
Perspectives in Religious Studies
Pss. Sol.
Psalms of Solomon
PW
A. F. Pauly and G. Wissowa, eds.,PaulysRealencyclopädie der classischen Altertumswissenschaft (new ed.; 49 vols.; Munich, 1980)
Q.E.
Philo, Quaestiones et Solutiones in Exodum
QG
Philo, Quaestiones et Solutiones in Genesin
Quaest. Ev.
Augustine, Quaestiones Evangelicarum
Rab.
Rabbah
RB
Revue Biblique
ResQ
Restoration Quarterly
RevExp
Review and Expositor
RevQ
Revue de Qumran
Rhet.
Aristotle, Rhetorica
Rhet.Her.
Rhetorica ad Herennium
RHPR
Revue d’histoire et de philosophie religieuses
RSR
Recherches de science religieuse
RSV
Revised Standard Version
Sacr.
Philo, De Sacrificiis Abelis et Caini
SANT
Studien zum Alten und Neuen Testaments
SBET
Scottish Bulletin of Evangelical Theology
SBLDS
Society of Biblical Literature Dissertation Series
SBT
Studies in Biblical Theology
ScEccl
Sciences Ecclésiastiques
SE
Studia evangelica
SEÅ
Svensk exegetisk årsbok
SecCent
Second Century
Sib. Or.
Sibylline Oracles
Sim.
Hermas, Similitudes
SJT
Scottish Journal of Theology
SNTSMS
Society for New Testament Studies Monograph Series
SO
Symbolae osloenses
Spec. Leg.
Philo, De Specialibus Legibus
ST
Studia theologica
Str-B
H. L. Strack and P. Billerbeck, Kommentar zumNeuen Testament aus Talmud und Midrasch (6 vols.; Munich, 1922-61)
SUNT
Studien zur Umwelt des Neuen Testaments
SwJT
Southwestern Journal of Theology
t.
Tosefta
T. Ab
Testamento de Abraham
T. Benj.
Testamento de Benjamin
T. Dan
Testamento de Dan
T. Gad
Testamento de Gad
T. iss.
Testamento de Isacar
T. Job
Testamento de Job
T. Jos.
Testamento de José
T. Levi
Testamento de Leví
T. sal.
Testamento de Salomón
T. Zab.
Testamento de Zabulón
T. Bei
Theologische Beiträge
TD
Theology Digest
TDNT
G. Kittel and G. Friedrich, Theological Dictionary of the New Testament (trans. G. W. Bromiley; 10 vols.; Grand Rapids: Eerdmans, 1964-76)
TGW
Theologie der Gegenwart
TJ
Trinity Journal
TJT
Toronto Journal of Theology
TLG
Thesaurus Linguae Graecae
TLZ
Theologische Literaturzeitung
TS
Theological Studies
TU
Texte und Untersuchungen
TynBul
Tyndale Bulletin
TZ
Theologische Zeitschrift
USAR
Union Seminary Quarterly Review
VC
Vigiliae christianae
Vis.
Hermas, Visions
WBC
Word Biblical Commentary
WD
Wort und Dienst
WTJ
Westminster Theological Journal
WUNT
Wissenschaftliche Untersuchungen zumNeuen Testament
y.
Jerusalem Talmud
ZDPV
Zeitschrift für die neutestamentlicheWissenschaft und die Kunde der älteren Kirche
ZTK
Zwitschrift für Theologie und Kirche
Informacion online para notas
A mis estudiantes
del Seminario Teológico North Park,
del pasado, presente, y futuro
y
a Gabriel y Caeden,
que son prodigios para admirar
Introducción a las parábolas de Jesús
Las parábolas de Jesús están entre las historias mejor conocidas y de mayor influencia en el mundo. Aún si las personas nada conocen sobre Jesús, al menos conocen de sus historias o han sentido su impacto en expresiones como “pródigo” o “buen samaritano”. La importancia de las parábolas de Jesús no se puede subestimar. La vitalidad, importancia y utilidad de la enseñanza de Jesús se destacan de manera especial en sus parábolas. Jesús era el maestro creador de historias, y nada atrae más ni es tan persuasivo como un buen relato. Los niños (y los adultos) no dicen: “Cuéntame los hechos”; ellos quieren un relato. Los relatos son inherentemente interesantes. Toleramos los discursos, pero prestamos atención a los relatos. Los relatos entretienen, informan, incluyen, motivan, autentican, y reflejan existencia. Al crear un mundo narrativo, los relatos crean un universículo irreal y controlado. El autor nos cautiva, y, casi como un dios, nos traslada a su mundo y cuenta la realidad que existe en este mundo narrativo, y qué y por qué sucede.
Los relatos nos permiten ver la realidad, por lo menos la que el autor crea. Allí, en un grado que no podemos imitar en la vida real, podemos discernir motivos, anotar resultados, saber quién ganó y comprender qué es la victoria y el fracaso. La vida fuera de ese mundo prácticamente se detiene; la historia nos cautiva. El relator está en control, de modo que necesariamente hace que consideremos las cosas desde nuevos ángulos, a fin de que no se pueda evadir el mensaje fácilmente. Los oyentes se vuelven cómplices voluntarios, aun si el mensaje es hostil. Desde este “otro mundo” se nos invita a entender, evaluar y, posiblemente, a redirigir nuestra vida. Aparte de la experiencia personal, los relatos son la forma más rápida para aprender. Aprendemos mejor en lo concreto pero, como no podemos recordar fácilmente cientos de hechos concretos, nuestra mente almacena fácilmente lo abstracto. El método al enseñar y predicar está en la repetición de la idea abstracta que ya sabemos, olvidando que otros todavía necesitan aprender lo concreto. Haríamos las cosas mejor, al menos frecuentemente, si vistiéramos lo abstracto con historia y experiencia concretas, como lo hizo Jesús.
El relato nos atrae hacia el mundo narrativo donde hay desarrollo, trama y resolución. Sin la resolución (que con frecuencia es cómo la erudición del NT trata de interpretar las parábolas) nos frustramos y preguntamos: “¿Por qué existe esta historia?” Esperamos algo interesante y perspicaz, quizá único, y por cierto, que valga el tiempo que nos pide el relator. Este tiene una agenda, una intención, y piensa que su relato es importante. De no ser así, nunca se contaría la historia. La intención puede que sea sencillamente el entretenimiento o, enseñar con propósito una verdad, convencer y motivar. Las parábolas no son inherentemente cristianas y no transmiten automáticamente una verdad. Se las puede usar para comunicar una religión, ideología y aun una mentira. Desafortunadamente, aun las buenas historias pueden ser, y son, utilizadas para promover el mal. Entender la verdad en una parábola depende de la verdad propia al contexto que refiere y el grado en que ella se relacione con la verdad y la revele creativamente.
Sin embargo, una parábola no es simplemente una historia. “Parábola”, en su más amplio sentido, refiere una analogía ampliada.1 Por ejemplo, Dios perdona y recibe a los pecadores como un padre amoroso perdona y recibe a un hijo descarriado. Tales analogías, más que nada, son comparaciones o contrastes usados para explicar o convencer. Las parábolas, por su naturaleza, buscan hacer un punto retórico.2 Más aún, algunas parábolas no son del todo historias. Mientras que en castellano “parábola” por lo general es una referencia a una narración corta con dos niveles de significado, las palabras griega y hebrea para “parábola”, como veremos, tienen un significado más amplio y cubren una variedad de formas o géneros literarios.
Las parábolas de Jesús presuponen el reino que buscan revelar.3 Imagine que tengamos solamente los relatos de Jesús, pero ningún sentido de qué refieren. La parábola del pródigo y su hermano mayor nos mueve solo porque sabemos que la narrativa refleja la aceptación divina de los pecadores, y contrasta este recibimiento divino con el frecuente desdén que algunos manifiestan contra los pecadores.
Las parábolas de Jesús se describen como obras de arte y armas en conflictos contra los opositores. Son ambas cosas, y aún más. Desde el día de su relato y hasta el presente, ellas han deleitado e instruido muchas personas, igualmente otras las han considerado un insulto. Con mucha frecuencia, Jesús empleabaparábolas para explicar el reino de Dios, mostrar el carácter divino y señalar las expectativas de Dios respecto de los seres humanos. Con frecuencia, se ha rebatido este mensaje. Se abusaron las parábolas de Jesús y se emplearon con propósitos diversículos (propósitos teológicos antiguos, ideológicos modernos y pastorales). Algunos intérpretes tratan las parábolas como barro que moldean a su antojo. Otros intentan domesticar las parábolas para que siempre sigan reglas prescritas y den significados que podamos tolerar. Ambos métodos están destinados al fracaso. La intención del relator, Jesús mismo, con todo el poder y la creatividad de su enseñanza, debe ser la meta de nuestro trabajo de interpretación. Estas son historias con propósito; el propósito comunicativo de Jesús.4 Hacer algo diferente equivale a reescribir las parábolas de Jesús. La iglesia antigua y moderna con frecuencia vuelve a escribirlas, tratando de crear un nuevo propósito. No trato de encontrar el propósito eclesiástico, psicológico, sociológico, feminista o de cualquier otro tipo de reescritura, sin importar cuán común sea. Mi intención es percibir el propósito de Jesús con sus contemporáneos: sus discípulos y sus asociados judíos.
Sin embargo, estas “simples” narrativas de Jesús, estas gemas de expresión sobre la vida y Dios, han mostrado ser cualquier cosa menos simple, y su propósito no puede percibirse limitadamente. El trabajo de descifrar el propósito de Jesús es a veces difícil. Tenemos las parábolas de Jesús sólo como la iglesia primitiva las recuerda y conforme las comunicaron los evangelistas. Por otro lado, la labor no es tan imposible como algunos sugieren y, a veces, nada difícil. Las parábolas no se deben reducir, reescribir, domesticar, psicoanalizar, hacer teología con contribuciones de cristología o de expiación, descontextualizar o controlar. Hay que dejarlas hablar, y se las debe oír. Algunas parábolas son tan claras como campanas y, aunque podamos discutir matices y trasfondos en largos ensayos, ellas no necesitan tanta explicación sino que se las ponga en práctica. En efecto, ellas dicen: “Deja de resistir y hazlo”, o “créelo”. No necesitamos mucha aclaración para entender el propósito de la parábola del Buen Samaritano. A pesar de numerosos estudios sobre esta parábola, que trataremos en este libro, la parábola llama a vivir el mensaje, no a resistirlo.
Por buscar el propósito comunicativo, o sea, la función de la parábola, no sugiero que podemos hacer un sicoanálisis de Jesús. De hecho, la teoría del acto de hablar es parte de las suposiciones de mi método. La comunicación no tiene solo un sentido abstracto, sino que actúa y busca cambiar las cosas. La pregunta para cada parábola es: “¿Cómo trató Jesús de cambiar las actitudes y los comportamientos mediante esta parábola?”5
Las parábolas de Jesús merecen una nueva audiencia de parte de personas que están listas para aprender y seguir su instrucción. Hay muchos estudios sobre las parábolas, como evidencian aquí las notas y la bibliografía. Pero si hay un área en los estudios del Nuevo Testamento que necesita mayor publicación, aunque sea sorprendente, ésa es las parábolas de Jesús. A pesar de la voluminosa cantidad de material escrito sobre las parábolas, poco hay que relativamente ofrezca a pastores y maestros ayuda buena y comprensiva.6 Muchos solo estudian parábolas escogidas relativas con sus propias necesidades. Considerable cantidad de los estudios disponibles son tan esotéricos o tergiversados por suposiciones de metodología y filosofía que su empleo resulta difícil para los que tratan de encontrar el sentido a las enseñanzas de Jesús. Se ha dado mucha información útil y hay mucho entendimiento pero, al final de cuentas, el juicio respecto de la interpretación moderna de las parábolas de Jesús lo encuentra deficiente. Veremos cada vez más que este es el caso con el análisis de las distintas parábolas.
Conocer la historia de la interpretación implícitamente es un requisito previo para estudiar las parábolas de Jesús. Esa historia se ha contado muchas veces y no necesita que se repita aquí.7 Sin embargo, debemos mencionar dos partes esenciales de la historia, pues ellas determinan de una forma u otra casi toda la interpretación moderna de las parábolas. Primero, la tendencia casi universal de los intérpretes hasta finales del siglo diecinueve era alegorizar las parábolas.8 Alegorizar es la práctica interpretativa de hacer una alegoría lo que no es alegoría. O sea, las personas han leído en las parábolas elementos de la teología eclesiástica que tienen poco que ver con las intenciones de Jesús. Un ejemplo revelador, y citado muchas veces, de alegorización es la interpretación de Agustín de la parábola del Buen samaritano (Lc 10.30-37), en la cual da una interpretación teológica casi a cada elemento de la parábola: el hombre es Adán; Jerusalén es la ciudad celestial; Jericó es la luna, que representa nuestra mortalidad; los ladrones son el diablo y sus ángeles que despojan al hombre de su inmortalidad y lo hieren persuadiéndolo a pecar; el sacerdote y el levita son el sacerdocio y el ministerio del Antiguo Testamento; el buen samaritano es Cristo; la curación de las heridas es la restricción del pecado; el aceite y el vino son el consuelo de la esperanza y el ánimo a trabajar; el burro es la encarnación; la posada es la iglesia; el día siguiente es la resurrección de Cristo; el dueño de la posada es el apóstol Pablo; y los dos denarios son los dos mandamientos de amor o la promesade esta vida y en el mundo venidero.9 ¡Con esta interpretación muy poco reflejamos el propósito de Jesús al contar esta parábola! Otro ejemplo es la interpretación de Gregorio el Grande de la parábola de la higuera estéril (Lc ١٣.٦-٩): las tres veces que el dueño viene a buscar fruto en la higuera se interpreta como la venida de Dios al mundo antes de la ley, su venida al escribirse la ley, y su venida en gracia y misericordia en Cristo. El viñador representa a los que gobiernan la iglesia, mientras que cavar y abonar refieren la reprensión de los infieles y la memoria del pecado.١٠
La práctica de alegorizar no empezó con la iglesia; aparece en algunos escritos de Qumrán, como 1QpHab 12.2-20 (interpretando Hab 2.17), su uso es frecuente en los escritos de Filón y por los intérpretes helénicos de Homero y Platón. La alegorización posterior de la iglesia se basó en la hipótesis que la Escritura podría tener cuatro niveles de significado: el sentido literal, el sentido alegórico-teológico, el sentido ético y el sentido celestial que refleja la bienaventuranza del futuro.11 Era aceptable tener varias interpretaciones alegóricas de un mismo texto. Las quejas contra las alegorizaciones,12 aun de personas que la practicaban, surgieron a principios en la historia de la iglesia pero, conforme notaremos implícitamente en todas las parábolas, se suponía que la alegorización era la clave para la interpretación de las parábolas.
Alegorizar es más una meditación del texto que su interpretación, por tanto se debe tener cuidado al evaluar a los que alegorizan. Personas como Agustín no son ignorantes, y quienes alegorizaban disfrutaban una relación viva con el texto y estaban convencidos que el texto tenía poder para dirigir sus vidas. Es más, ellos no basaban su doctrina en la exégesis alegórica, sino que establecieron controles para prevenir excesos como limitar a los que puedan participar de ese método interpretativo y términos dentro de los cuales debían trabajar.13 Además, alegorizar no es una forma legítima de interpretación. Confunde el mensaje de Jesús, reemplazándolo con la enseñanza de la iglesia o de alguna ideología. Tal procedimiento interpretativo supone que uno conoce la verdad antes de leer el texto y encuentra la verdad en paralelo con el texto que se lee, aún si el texto tratara otro tema. No es necesario ser genio para percatarse que los eruditos actuales rechazarían la alegoría con venganza; sin embargo, aun con tal oposición, la alegoría siempre encuentra su camino de vuelta en la interpretación.
Nadie ha rechazado la alegoría y la alegorización tanto como Adolf Jülicher, erudito alemán del NT, cuya influencia es la segunda pieza elemental para entender la historia de la interpretación de las parábolas. La obra de dos volúmenes de Jülicher sobre las parábolas a fines del siglo diecinueve, ha dominado el estudio de las parábolas aunque no haya sido traducida.14 En su guerra contra la alegorización, Jülicher rechazó completamente la alegorización y la alegoría como género literario. Negaba que Jesús empleara la alegoría, la cual él definía como una serie de metáforas relacionadas, o características alegóricas, donde un punto de una historia “significa” en realidad algo diferente. Aunque él sabía que el AT tenía alegorías, argüía que la alegoría era muy compleja para Jesús, un predicador galileo simple. Al contrario, Jülicher decía que las parábolas de Jesús eran comparaciones simples y evidentes, sin necesidad de interpretación. Por tanto, rechazó completamente las interpretaciones de sentido alegórico que hacía la iglesia. Más aún, donde aparecen alegorías o rasgos alegóricos, como la parábola del Sembrador y la de los Labradores malvados, se debe culpar a los evangelistas. Debido a la influencia de las perspectivas de judíos helenistas de las parábolas, los evangelistas, según la opinión de Jülicher, malinterpretaron las parábolas de Jesús y supusieron que éstas tenían una función encubierta (Mr 4.10-12), y las cambiaron en dichos oscuros y misteriosos.15 Jülicher consideró que las parábolas eran símiles extensos, mientras que las alegorías eran metáforas extendidas. Consideraba el símil y la parábola como un discurso literal fácil de entender, mientras que la metáfora y la alegoría eran discursos inexactos,16 que expresan una cosa y significan otra. Además, opinaba que la metáfora y la alegoría era discurso indirecto, oculto, que necesita ser decodificado, y él no permitía la combinación entre parábola y alegoría, rechazaba las “formas mezcladas”. No podía haber duda sobre algunos puntos de contacto entre la imagen (Bild, en alemán) y el objeto (Sache) reflejados, como sucede con la alegoría, ya que las parábolas de Jesús podían tener solo un punto de contacto (un tertium comparationis) entre la imagen y el objeto. Ese único punto normalmente es una máxima religiosa general. El propósito de Jesús no era ocultar y, por lo tanto, sus parábolas no se pueden considerar como alegorías. Conforme este método, se reduce la enseñanza de Jesús a un moralismo piadoso concerniente a Dios y el mundo. Además, mediante el argumento de que los evangelistas habían alterado las parábolas de Jesús, Jülicher abrió la puerta a los intentos de reconstruir la versión original de las parábolas.17
Los ataques al enfoque de Jülicher empezaron poco después de la publicación de su obra, y han seguido hasta hoy. Por décadas se rechazaron argumentos válidos contra Jülicher, pero eso fue como disminuir el agua de un barco en naufragio. En la actualidad, se han desechado la mayoría de los argumentos de Jülicher. Casi nadie sigue hoy a Jülicher, aunque afirmen o parezcan afirmar sus esfuerzos. Desde el principio, Paul Fiebig razonó que Jülicher obtuvo su entendimiento de las parábolas de la retórica griega en vez del mundo hebreo, donde las parábolas alegóricas y las “formas mezcladas” eran comunes.18 Mientras más atención se preste a las parábolas judías, uno menos se impresionacon las explicaciones de Jülicher. Las parábolas no necesariamente son sencillas y ninguna literatura se explica por sí misma. Muchos eruditos reconocen que Jülicher había rechazado la alegoría, un género literario, mientras que el problema radicaba en la alegorización, el método interpretativo para comprender de las parábolas una teología que Jesús no proponía.19 Algunos arguyen que la alegoría no es un género literario sino una forma de pensar que se encuentra en varios géneros literarios.20 Otros arguyen abiertamente a favor de la alegoría, y algunos son culpables de su propia alegorización y, como veremos, aun Jülicher no pudo evitar encontrar múltiples correspondencias en algunas parábolas.21 Pocos aceptarían hoy la definición de metáfora que ofrece Jülicher, pues la mayoría considera las parábolas como una expansión de las metáforas, no de los símiles.22 Prácticamente nadie acepta el argumento de Jülicher que las parábolas dan máximas religiosas generales.
A pesar de que los argumentos de Jülicher son inadecuados, el marco de referencia para la interpretación de las parábolas surgió por el conflicto entre la alegorización por parte de la iglesia y el rechazo de Jülicher tanto de la alegorización como de la alegoría. Este marco de referencia se utiliza aún hoy, a pesar de que muchos nunca han oído de Adolf Jülicher. La pregunta clave es, y siempre ha sido, cuánto se necesita para entender una parábola. “¿Representan” todos los elementos de la parábola algo en la realidad? Si hubiera alguna “correspondencia” entre la imagen y la realidad, ¿se debería asignar esa correspondencia a los evangelistas? El temor de caer en la alegoría muchas veces a llevado a que se reescriban las parábolas, que con frecuencia resulta en la eliminación de las introducciones y las conclusiones de la parábola. Tal reconstrucción de parte de los eruditos es común en la actualidad, aún cuando los que la realizan se quejan de su naturaleza hipotética.23
El análisis de cada parábola en los próximos capítulos mostrará partes de esta historia de la interpretación de la parábola pero, sin que importe el método que uno tome, las parábolas se encuentran entre las historias de más abuso y maltrato que se hayan relatado. Por siglos, tanto pastores como eruditos las han tergiversado, abreviado, alterado, reformado y analizado psicológicamente. Si es cierto que Jesús es la fuente en el cual cada teólogo vierte sus ideas, entonces las parábolas son el recipiente que éste usa con frecuencia para exponer esas ideas. La iglesia hizo que ellas reflejen teologías que no eran el propósito de Jesús. Los eruditos las han reescrito para obtener supuestamente un original, una forma más compatible y comprensible de las comunidades evangélicas. Eruditos y pastores las apartaron de su propósito original para promover agendas de sociología u homilías. Las parábolas son, si no frágiles, por los menos vulnerables y han sido manipuladas por todo tipo de propósitos teológicos, políticos, sociales y personales. Pero las parábolas de Jesús no desaparecen calladamente en la noche; son poderosas y tercamente demandan nueva atención en la expresión de su mensaje. En última instancia son resistentes, y dicen: “Vuélveme a leer.”
Cualquier cosa que se diga sobre las parábolas, ya sea por definir o explicar sus características, es cierto. Por esta razón, se debe tratar cada parábola individualmente, conforme a su propia función, y no suponer que se parece o funciona como otras. Con frecuencia se define a la parábola como una ilustración, debido a una “falacia etimológica” que obtiene el significado de la raíz griega paraballō, que literalmente significa “arrojar al lado” o “arrojar juntamente con”. Por esto las personas consideran las parábolas comohistorias terrenales con mensajes celestiales. Aunque hay cierta verdad en esta afirmación, esta no es una buena forma de entender las parábolas del NT. Las parábolas son más que ilustraciones y, aunque algunas de ellas aluden a la escatología futura, no se refieren al cielo. Ellas enfocan a la vida terrenal.
Por cierto, es posible que ninguna definición de parábola sea suficiente, porque cualquier definición que por ser tan amplia cubre todas las formas de las parábolas, no será precisa y por ende tampoco útil. Debemos mencionar algunas definiciones famosas. En el libro The Teaching of Jesus, T. W. Manson dijo que “Una parábola es una creación literaria en forma de narrativa diseñada para describir un tipo de carácter a modo de advertencia o ejemplo, o para encarnar un principio del gobierno de Dios en el mundo y sobre los hombres [sic]”.24 Las parábolas disertan de Dios y el mundo, pero no todas son narrativas. C. H. Dodd afirma que las parábolas “son la expresión natural de la mente que considera la verdad en ilustraciones concretas en vez de concebirlas como abstractas”,25 y su definición se repite con frecuencia. “En su forma más simple, la parábola es una metáfora o símil que se obtiene de la naturaleza o de la vida cotidiana, que capta la atención del oyente por su vivacidad o su peculiaridad, y deja suficiente duda sobre su aplicación precisa para provocar el pensamiento activo.”26 En sentidotécnico, una parábola es mucho más que una metáfora o un símil y, aunque esta definición es útil para entender muchas de éstas, para otras no funciona. Algunas parábolas no son ni vívidas ni raras (Mc 13.28). Otras son claras de cómo aplicarlas. Paul Ricoeur describió las parábolas como “la unión de una forma narrativa con un proceso metafórico”.27 Esta es una definición útil, pero algunas parábolas, debido a la forma que el NT emplea la palabra parabolē, no son narrativas, y algunas no son metafóricas o, por lo menos, se debate si lo son o no. La definición de fábula (mythos), el género al que pertenece la parábola, de Zeno (primer siglo d.C.), es mucho mejor, y dice: “un dicho ficticio que describe una verdad.”28 O, mejor aún, según las palabras de un poeta moderno, las parábolas son jardines imaginarios con sapos de verdad.29 Ellas crean un mundo imaginario que reflejan la realidad. Se ha dicho que las fábulas son maniobras tácticas para incitar una nueva forma de pensar y que su autor las usa para manipular.30 Este es el caso con las parábolas. Relativo es la definición de mashal (palabra hebrea que corresponde al griego parabolē) como “un relato sugerente con un propósito ulterior”.31 Las parábolas son una forma de comunicación indirecta con la intención de “engañar al oyente hacia la verdad”.32 Los rabinos afirmaban que las parábolas eran como muletas para entender la Torá; antes de las parábolas, nadie entendía la Torá, pero cuando Salomón y otros inventaron las parábolas, la gente comprendió.33 Así también, podemos decir que las parábolas de Jesús sirven para entender sus enseñanzas sobre el Reino.
Debemos reflexionar con diligencia el trato de Søren Kierkegaard sobre la comunicación indirecta.34 Kierkegaard nos ayuda a entender que la comunicación directa es importante para transmitir la información, pero el aprendizaje es más que la información, en particular cuando la gente piensa que ya han entendido. Las personas levantan sus defensas contra la comunicación directa y aprenden a conformar el mensaje a los canales de la realidad de su entendimiento. La comunicación indirecta es como abrir camino a través de una ventana en la parte posterior de la casa y confronta lo que pensamos con la realidad. Las parábolas son comunicación indirecta.
Si el significado es el valor que se asigna a un conjunto de relaciones, entonces las parábolas proveen un nuevo conjunto de relaciones que nos permite (o fuerza a) entender de forma fresca. Las parábolas funcionan como un lente que nos permite ver la verdad y corregir la visión distorsionada. Nos permiten ver lo que de otra forma no veríamos, y suponen que deberíamos observar, y ver una realidad específica. No son pruebas de Rorschach; son narrativas que tienen intención, analogías que nos capacita para percibir la verdad. Excepto cinco parábolas de Jesús… ellas son historias con dos niveles de significado: el nivel de la narrativa, mediante la cual percibimos y el nivel de la verdad, que muestra la realidad que representa.35
La meta inmediata de una parábola es cautivar el interés y, por ser interesante, cautiva la atención y desarma al oyente. El objetivo primordial de una parábola es despertar el entendimiento, estimular la conciencia y mover a la acción. La razón fundamental que las parábolas de Jesús son narrativas con intención, como veremos, se debe a que son instrumentos proféticos, especialmente para aquellos que tienen un mensaje de Dios. No aparecen en secciones de la Biblia centradas en la Torá, la historia o en los escritos de la iglesia primitiva.36 Las emplean aquellos que tratan que el pueblo de Dios se detenga, reconsidere sus caminos y cambie su comportamiento. Las parábolas de la Biblia revelan qué tipo de Dios es Dios y cómo obra, muestran qué es la humanidad, y qué ella puede y debe ser.37 Las parábolas no son meramente informativas. Al igual que los profetas antes de él, Jesús empleó las parábolas para provocar el pensamiento y estimular una respuesta en relación con Dios.38 Por lo general, las parábolas incluyen los oyentes, llevan a la reflexión y promueven la acción.Ellas son argumentos decisivos dirigidos a un auditorio lento o testarudo.39 Ellas tratan de impulsar a la acción que el Evangelio merece y que el Reino demanda. Uno de los mayores problemas de las iglesias cristianas, y del cristianismo occidental en particular, es nuestra inflexible pasividad. ¡Las parábolas nos constriñen, literalmente por amor de Cristo, a hacer algo! Las parábolas no buscan la “moralidad fácil” por la que Kierkegaard lamenta, más bien que seamos cargadores radicales de la cruz, una respuesta que imita a Dios digna de llamarse “conversión”.
Entonces, en la mayoría de los casos, una parábola es una analogía ampliada que se emplea para convencer y persuadir. Como veremos, esta es la forma que antiguamente los griegos también emplearon el término, y es bastante amplia para cubrir la mayoría de las formas que los evangelistas aplicaron la palabra. La lógica de las parábolas de Jesús es analogía proporcional.40 En relación con los vocablos alemanes Sache y Bild, en castellano usamos los términos tenor y vehículo para explicar cómo funciona una analogía. Tenor refiere al tema que se compara, el asunto que se trata de entender; vehículo refiere a la imagen gráfica, la parábola, el instrumento por el cual se comprende la idea. Una analogía explícitamente o implícitamente busca uno o más puntos de semejanza. Por ejemplo, un discípulo es para Dios (tenor) como un esclavo es para su maestro (vehículo) con respecto a una obligación insuperable (punto de semejanza).41 Según John Sider, cada parábola conocida como tal en los Evangelios tiene más de un punto de semejanza, exactamente lo opuesto de Jülicher.42 La analogía, por su misma naturaleza, fácilmente se puede convertir en “alegórica”.
No todas las parábolas son iguales. El ordenamiento de las parábolas en diferentes categorías no es un ejercicio vano,43 ni una imposición de formas helenísticas en las parábolas judías si se reconoce que hay distintos tipos de parábolas. Las clasificaciones pueden meternos en problemas, puesto que las parábolas no necesitan conformarse a nuestra clasificación; aun dentro de una misma categoría, las parábolas son tan variadas como el lenguaje mismo. Por otro lado, el ordenamiento provee entendimiento conforme encontramos las pistas de parábolas relacionadas, para saber qué cambios interpretativos deberíamos hacer. El ordenamiento es nuestro, y no de Jesúsni de los evangelistas. Sin embargo, cuanto más comprendamos las similitudes o las disparidades que hay entre parábolas,mejor entenderemos su funcionamiento y mayor percepción tendremos de sus características. Ningún esquema de ordenamiento es perfecto y otras descripciones se pueden usar además de la mía.44 Lamentablemente, aún cuando las personas emplean las mismas palabras, ellas no siempre indican lo mismo.
Antes de describir el ordenamiento de las parábolas, necesitamos comprender que la palabra griega parabolē tiene un significado más amplio que la palabra castellana “parábola”. Consecuentemente, en los estudios bíblicos la palabra “parábola” tiene, por lo menos, tres significados diferentes. Primero, parabolēs se puede usar para casi cualquier dicho comparativo que intenta provocar reflexión. Se emplea para describir un proverbio como: “Médico, cúrate a ti mismo” (Lc 4.23);45 un acertijo: “¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás?” (Mc 3.23); una comparación (Mt 13.33), un contraste (Lc 18.1-8), e historias simples (Lc 13.6-9) y complejas (Mt 22.1-14). Si “alegoría” es un género, entonces parabolē está también llena de alegorías completas (Mr 4.3-9). (Para una lista de las cincuenta veces que el NT usa la palabra parabolē, véase el Apéndice 1.) Todos estos significados derivan del sustantivo hebreo mashal, que generalmente se traduce parabolēen la LXX (veintiocho de las cuarenta veces) y es aún más amplio que parabolē. Además, mashal puede referir una burla, un oráculo profético o un sobrenombre. Cualquier dicho oscuro que provoque la reflexión es un mashal. (Véase el Apéndice 2, respecto del empleo del sustantivo y las formas verbales de mashal en el AT, y el Apéndice 3, sobre el uso de parabolē en la LXX.) En efecto, G. Gerhardsson clasifica casi todos los dichos de Jesús como meshalim (plural de mashal) y los divide en meshalim aforísticos y meshalim narrativos.46 Pero, como el mismo Gerhardsson admite, necesitaremos mayor precisión que ésta.
Segundo, también se puede emplear “parábola” en un sentido más restringido para aludir a cualquier analogía (ya sea una historia con doble significado o no), una definición que puede prescindir proverbios, acertijos y formas no narrativas. Tercero, un significado de “parábola” incluso más restringido proviene de la obra de Adolf Jülicher que distingue las parábolas (Gleichniserzählungen,en alemán) de las similitudes (Gleichnisse), narrativas de ejemplo (Beispielerzählungen), y alegorías (Allegorien), estas últimas, por supuesto, fueron rechazadas por Jülicher. De modo que, las similitudes, las narrativas de ejemplo y las alegorías son todas parábolas bajo la definición mencionada, técnicamente y bajo esta definición más restringida, hay una diferencia. Estas cuatro categorías todavía se utilizan, pero hay bastante confusión. Hay debate considerable sobre si la alegoría y las narrativas de ejemplo son categorías legítimas, respecto a qué califica como una similitud y si se puede o no distinguir siempre las similitudes y las parábolas.
Si dejamos de lado por el momento los debates de las categorías de narrativas de ejemplo y alegorías, solo queda las similitudes y las parábolas narrativas, y algunos se contentan en emplear solamente estas dos categorías.47 La sencillez es atractiva, pero no hace justicia a la variedad de formas. Incluso con la palabra “similitud” hay confusión. Jülicher usó el alemán Gleichnis que, por lo general, se traduce “similitud”, para cubrir dichos parabólicos (como, ciegos guía de ciegos en Mt 15.14 / Lc 6.39),48 el proverbio: “Médico, cúrate a ti mismo” (Lc 4.23) y las parábolas del constructor de la torre y el rey que va a la guerra (Lc 14.28-32).49 La mayoría hoy emplea correctamente el término “similitud” con un sentido mucho más limitado, y refieren a los dichos parabólicos o aforísticos como una categoría separada.50 Estos dichos aforísticos breves son generalmente comparaciones simples, como: “Ninguno puede servir a dos señores” (Mt 6.24 / Lc 16.13), y no trataremos en este libro.
Según argüía Kierkegaard, si las parábolas son medios indirectos de comunicación,51 entonces la mayoría de las parábolas de Jesús son comunicación indirecta doble, ya sean similitudes o parábolas narrativas. La comunicación directa se dirige al oyente sobre el tema a disposición. Por ejemplo, la comunicación directa sobre el Reino puede decir: “El reino es de valor supremo y vale todo lo que tú puedas dar.” La parábola del tesoro en el campo es comunicación indirecta doble porque no habla al oyente/lector sobre el tema a mano. Ella usa otra persona (la que halla) y otro tema (el tesoro) para dirigirse indirectamente al oyente. La parábola del hijo pródigo y el hermano mayor es comunicación indirecta doble. Esta trata sobre un hombre y sus hijos, no los oyentes/lectores, pero emplea otras personas y otro tema (sus relaciones) para hablar de Dios, de la relación con Dios y la de seres humanos entre sí. Una y otra vez notaremos esta doble falta de dirección.
Sugiero la siguiente clasificación, que es menos confusa y de mayor ayuda, para tratar las parábolas:
• dichos aforísticos
• similitudes (doble indirecta)
• parábolas interrogativas (doble indirecta)
• parábolas narrativas, de las cuales hay tres distinciones adicionales:
• parábolas narrativas de doble indirecta
• parábolas jurídicas, un tipo particular de parábola narrativa de doble indirecta
• parábolas narrativas de indirecta simple
• parábolas “cuánto más”
Debido a que no trataremos los dichos aforísticos, por razones prácticas emplearemos seis designaciones para las parábolas: similitudes, parábolas interrogativas, parábolas narrativas de doble indirecta, parábolas jurídicas, parábolas indirectas simples y parábolas “cuánto más”. Estas categorías se han determinado tanto por su forma como por su función. Con excepción de las parábolas “cuánto más” y las jurídicas, las categorías son mutuamente exclusivas. Las parábolas jurídicas son un tipo de parábolas de doble indirecta, y la lógica de “cuánto más” se puede usar con otras categorías. Estos seis tipos de parábolas merecen ser distinguidas, y ahora explicaremos sus características.
1. Similitudes. Si un símil es una comparación explícita que usa el comparativo “como” (en “Son como ovejas sin pastor”), las similitudes son símiles extensos. Con frecuencia se dice que ellas relatan un evento típico o recurrente o un proceso en la vida real, y que se expresan en el tiempo presente, pero ni lo uno ni lo otro es cierto. El tiempo no es un factor válido para distinguir formas. Algunos textos tienen dos o más tiempos verbales, y algunos usan el aoristo (como la parábola de la levadura en Mt 13.33).52 La similitud tampoco es necesariamente un evento típico o recurrente. ¿Encontrar un tesoro es algo típico o recurrente? La pauta de qué es una similitud se observa en la extensión de una analogía que carece de desarrollo de la trama. Es más que una comparación simple y puede incluir varias acciones o un período de tiempo. Por ejemplo, el Reino es como una mujer que tomó levadura y la escondió en tres medidas de harina hasta que todo fue leudado. Hay acción pero no trama, no se observa un problema que necesite solución o desarrollo de una situación de modo que haya una historia.53 Las similitudes, en ocasiones llamadas parábolas en sentido estricto, por lo general son más directas, menos afrentadoras y representativas que otras formas más desarrolladas. O sea, no dependen de las correspondencias entre las características individuales y la realidad para determinar el punto. (P.ej., el hombre en la parábola del crecimiento de la semilla, que duerme y se levanta y no entiende cómo crece, no corresponde a Dios ni a otra persona específica.)
2. Parábolas interrogativas.54 Su forma es diferente, incluso cuando estas parábolas son como las similitudes, pues no tienen desarrollo de una trama y muchas funcionan lógicamente como las similitudes. Las interrogaciones son una de las principales formas que las parábolas provocan interés y cautivan. Algunas comienzan con interrogantes, como: “Mas ¿a qué compararé esta generación?” (Mt 11.16 / Lc 7.31) o “Pero ¿qué os parece?” (Mt 21.28). Algunas incluyen interrogantes dentro de su narrativa, y otras concluyen con preguntas, en particular las parábolas jurídicas. Sin embargo, la categoría de las parábolas interrogativas concierne más que solamente preguntas de introducción e internas; más bien, agrupa todas las parábolas que se presentan enteramente como interrogantes. Un número de estas parábolas son: “¿Quién de vosotros?” (tis ex hymōn), la forma es muy común y diferente y merece que se la reconozca.Ejemplos obvios son las parábolas de la Oveja perdida y El amigo necesitado. Con frecuencia, la pregunta “¿quién de vosotros?” se pierde en la traducción. En otras versiones como la NVI, y la RV95 leen así: “Supongamos que uno de ustedes”, lo cual es lamentable (véase Lc 11.5). Las parábolas interrogativas no difieren mucho de las judiciales, porque ambas establecen situaciones hipotéticas, apremian al lector/oyente que responda a la interrogante y le obliga a que transfiera esa respuesta a otra situación. (Además, las parábolas judiciales tienen un elemento de acusación.) La pregunta: “¿Quién de vosotros?” siempre espera una respuesta negativa: nadie actuaría como la persona que describe la parábola.55
3. Parábolas narrativas de doble directa. Las parábolas narrativas, en sentido restringido, son metáforas (contra Jülicher) extendidas en analogías con tramas. Si una metáfora es una comparación implícita que no emplea “semejante a” o “como” (p.ej., “Vosotros sois la sal de la tierra”), una parábola es una historia ficticia que narra un evento particular, que por lo general se emplea en tiempo pasado, con la intención de comunicar una verdad moral o espiritual (p.ej., el hijo pródigo). Los tres tipos de parábolas narrativas tienen desarrollo de la trama.56 Algo sucede en la narrativa que crea un problema o una posibilidad, y entonces otros hechos suceden que pueden, o al menos potencialmente, manifestar el propósito o la conclusión. La parábola de la gran cena (Lc 14.15-24) es un ejemplo obvio. Si hay propósito, a menudo el diálogo en la parábola indica dónde empieza la solución. Algunas parábolas son intencionalmente abiertas (o sea, no terminan), y obligan a los oyentes o lectores a pensar qué debería suceder, como en el caso de la parábola de la higuera estéril (Lc 13.6-9). Algunas personas piensan que la distinción entre similitudes y parábolas no es muy clara,57 pero la presencia o ausencia del desarrollo de la trama es base fiable para la distinción. Sin embargo, la distancia entre la parábola y la realidad varía drásticamente de una parábola y otra.
4. Parábolas jurídicas. Como un compartimiento de las parábolas narrativas de doble directa,58 éstas se encuentran entre las más conocidas y eficaces. Por esconder su referente, las parábolas jurídicas producen la autocondenación del oyente o auditorio mediante la ayuda de una imagen. Impone al oyente a juzgar las circunstancias de la parábola, y corrido el velo, el oyente percibe que ha juzgado a sí mismo.59 Kierkegaard describió la comunicación indirecta como “pensamientos que hieren por la espalda”,60 que es una descripción especialmente apta para las parábolas jurídicas. La parábola jurídica más conocida trata de la corderita, que el profeta Natán relató al rey David (2 S 12.1-14).61Además, argüiré que son jurídicas las parábolas de Jesús sobre los dos hijos (Mt 21.28-32), los labradores malvados (Mt 21.33-45 / Mc 12.1-12 / Lc 20.9-19) y el prestamista (Lc 7.40-47). Este tipo de parábola casi siempre y por necesidad requiere explicaciones de cierre, algo que apunte el dedo acusador hacia el oyente y que explícitamente indique el error de la persona. La parábola del buen samaritano es sencilla e indirecta, pero está muy cerca de ser una parábola jurídica. La interrogante final de Jesús al escriba requiere una respuesta que resulta en una autocondenación.62 Lo mismo podemos decir de la parábola del fariseo y el publicano (Lc 18.9-14).
5. Parábolas indirectas simples. La mayoría de estas parábolas tradicionalmente se han llamado historias ejemplo. La explicación usual es que el propósito primordial de estas parábolas es presentar un personaje positivo o negativo (o ambos) que sirva como ejemplo para imitar o cuyas características y acciones se deban evitar. Ya sea explícitamente o de forma implícita, la historia dice: “Ve, y haz tú (o no hagas) lo mismo” (cf. Lc 10.37). Particularmente sólo cuatro parábolas, todas en el Evangelio de Lucas, se identifican como historias ejemplos: el buen samaritano, el rico insensato, el rico y Lázaro, y el fariseo y el publicano.63 Varios eruditos rechazan esta categoría y no les impresiona porque consideran que es una enseñanza moralista, porque otras parábolas también dan ejemplos que imitar o evitar, y especialmente porque suponen que todas las parábolas deben ser metafóricas. Ellos consideran que estos cuatro relatos fueron también metafóricos en un principio, o de lo contrario no son parábolas, y si fueron originalmente historias metafóricas, entonces los evangelistas las transformaron en relatos moralistas. D. Via excluye estas cuatro narrativas de la categoría de parábolas.64 J. D. Crossan piensa que las cuatro fueron originalmente parábolas de reposición enfatizando que evidentemente el Reino produce un cambio, pero la tradición las ha transformado en mandatos morales.65 Por ejemplo, Crossan opina que el Buen samaritano, a nivel literal, causa un desorden en el mundo de los oyentes, y que el tema metafórico es el Reino que irrumpe repentinamente en la conscienciay demanda que se revierta el orden común de las cosas.
Confieso que, por un tiempo, traté de mantener la categoría de historias ejemplo, pero al final este título es tan inadecuado como inapropiado. Otras parábolas claramente dan ejemplos de los comportamientos que se deben imitar o evitar. Inmediatamente pensamos en la parábola de los dos deudores, el prudente y el insensato, y el siervo fiel y el siervo malo, el tesoro escondido, los dos hijos, los labradores malvados. Ninguna característica de su forma o contenido distingue las así llamadas historias ejemplo de otras parábolas.66
Aun así, no es suficiente el intento por demostrar que ellas eran originalmente imágenes metafóricas del restablecimiento del Reino. Obviamente, esta explicación no es específica ni convincente. ¿Podrían acaso los oyentes percibir verdaderamente en el samaritano una reposición de valores y llegar a la conclusión implícita de que el Reino debe tener esa reversión, y especialmente cuando la parábola no menciona el Reino? La reversión de valores puede entrar en vigor fácilmente con una historia indirecta simple al igual que con una parábola de doble indirecta o metafórica.
Estas cuatro parábolas funcionan en forma diferente; yo agregaría una quinta parábola, la del mayordomo infiel. Estas historias tienen argumentos desarrollados, pero no son metafóricas en la misma forma que son otras parábolas. Otras parábolas son analogías que tratan con dos ámbitos diferentes y con dos niveles de significado: son historias de doble indirecta. A través de ellas percibimos un tema diferente del que está en la narrativa; o sea, en realidad no se trata de semillas, tesoros, señores y siervos, sino de Dios, el Reino, y el pueblo de Dios. La interpretación de otras parábolas incluye una transferencia del tema de la narrativa a algún otro tema. Estas cinco historias no asocian ámbitos diferentes; ellas tratan los temas que narran: la ayuda del samaritano, la riqueza de un rico insensato, y otros. No se requiere una transferencia a otro ámbito y, por lo tanto, nos justificamos al hablar de “peculiaridad relativa”.67 Ellas se dirigen al lector indirectamente al hablar de otra persona, pero también directamente, al tratar el tema en cuestión. La parábola del rico insensato se dirige indirectamente al lector a través del rico, pero refiere directamente el tema de la riqueza. Son ilustraciones de la realidad misma.68 Estas cinco parábolas necesitan un título diferente, y la mejor alternativa es llamarlas por lo que son: parábolas narrativas indirectas simples.69 Hay más detalles respecto del debate de las “historias ejemplo” en conexión con la discusión sobre la parábola del buen samaritano,70 pero el título“historia ejemplo” es tanto inadecuado como inapropiado.
6. Parábolas “cuánto más”.71 Esta categoría no se determina por la forma sino por la función, y las parábolas “cuánto más”, por carecer de un término mejor, pertenecen también a otras clasificaciones. Algunas son parábolas interrogativas sin desarrollo de trama, mientras que otras son narrativas con desarrollo de trama. La mayoría de ellas ya sea tácita o explícita contrastan la acción humana con la de Dios. La lógica, bien conocida en los escritos rabínicos,72 es la que se encuentra en Mt 7.11 / Lc 11.13: si un padre humano sabe dar buenas cosas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre que está en los cielos dará buenas cosas? El contraste entre dos personas o entidades es una característica de muchas parábolas,73 pero la función de la parábolas “cuánto más” es resaltar que la acción de Dios excede mucho más o que en nada se compara con la persona que ilustra la parábola.74 Quizá no haya señales explícitas que adviertan al lector que la parábola funciona para contrastar la conducta humana con la divina, pero el contexto, la conclusión, o la naturaleza de la parábola por lo general dejan poca duda. Un ejemplo obvio es la parábola de la viuda y el juez injusto, este magistrado no se parece en nada a Dios. También es posible que el contraste sea entre la acción humana y la que se espera del pueblo de Dios.
No he incluido la cuarta categoría de Jülicher, la alegoría, como un tipo de parábola distinto. Este es el término que ha causado tremendo debate. Típicamente, se define una alegoría como una serie de metáforas relacionadas,75 y la parábola del Sembrador sería un ejemplo obvio.Sin embargo, el asunto no es tan simple y Jülicher pensó, además, que las alegorías son obscuras y necesitan descodificación. Supuestamente ellas confunden más de lo que revelan. Consecuentemente, en los estudios bíblicos (pero también en los estudios literarios de los siglos dieciocho y diecinueve) frecuentemente se consideraba la alegoría con desdén y sospecha. La alegación era que la alegoría dice algo más de lo que significa el texto mediante el empleo de figuras frente a la realidad, pero la parábola hace lo mismo. Ambas tienen su marco en la realidad que representan. Es absurda la afirmación de que otras formas realzan el entendimiento mientras que la alegoría supone el entendimiento. Cuando la gente habla de alegoría, con frecuencia se refieren a ejemplos extremos como El progreso del Peregrino por Juan Bunyan, pero las alegorías pueden ser tan variadas como las parábolas. Pocos están conscientes que El Mago de Oz es una alegoría política sobre las condiciones en los Estados Unidos a principios del siglo veinte, donde “Oz” (abreviatura de “onza”) y el camino de ladrillo amarillo se refieren al modelo de oro (debatido en aquella época), el espantapájaros que representa los granjeros, el hombre de hojalata a los trabajadores industriales, y el león cobarde a los reformadores, en particular a William Jennings Bryan. Es una historia comprensible por sí misma, pero también placentera y poderosa cuando el objetivo de su intención está en lugar.
Se ha puesto mucho empeño en distinguir entre parábola y alegoría, pero debemos reconocer que los esfuerzos han sido un completo fracaso, a pesar de los galones de tinta que se han gastado. Entre las distinciones que se repiten con más frecuencia está la afirmación de Paul Ricoeur, que la alegoría es un procedimiento retórico que se puede eliminar después de haber logrado su propósito, mientras que la metáfora (y la parábola) no se pueden reducir a un lenguaje abstracto.76
