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Un libro escrito por una entusiasta de la vida y apasionada de la literatura. Se nota la simpleza y la frescura de la autora para escribir. Cada cuento te transporta a ese universo donde uno percibe lo que siente el protagonista y lo siente con él. Las palabras están prolijamente acomodadas para que te penetren y te dejes llevar hacia un mundo donde lo único importante es volar con la maginación. MARÍA PÍA HITCE FERREYRA
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Seitenzahl: 51
Veröffentlichungsjahr: 2022
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Ferreyra, María Paola Fabrizia
Con nombre propio / María Paola Fabrizia Ferreyra. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2022.
84 p. ; 21 x 15 cm.
ISBN 978-987-817-302-3
1. Literatura Argentina. 2. Cuentos. 3. Poesía. I. Título.
CDD A860
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Impreso en Argentina - Printed in Argentina
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© 2022. Ferreyra, María Paola Fabrizia
© 2022. Tinta Libre Ediciones
PRÓLOGO
Conocí a Paola Hitce mientras crecían sus cinco hijos y empezaban a llegar sus nietos. Desde ese entonces nos unió la escritura, la producción de libros artesanales, el amor por la palabra y la literatura. Siempre activa, con un libro o dos entre las manos, ocupada en su familia y en quienes podía dar una mano, nunca dejó de escribir, o en su interior fue hilvanando estas historias y poemas que hoy componen este libro y sigue gestando la prometida historia de sus mayores, en la que actualmente trabaja.
Estoy muy agradecida de escribir este prólogo, como lo estoy de haber podido acompañarla en la conclusión de este libro, que presento con orgullo y que descuento que será muy bien recibido por la crítica.
La palabra, en Paola Hitce, alcanza una voz narrativa dura, rigurosa y austera con la que enmarca la resonancia emocional que necesita y desea transmitir. Las escenas y los personajes son recortes de una sociedad en crisis, que el lector recibe a veces con humor, otras con sorpresa y siempre con avidez. Su lenguaje coloquial elige palabras concretas y frases cortas. Con su personal manera logra insinuar sin explicar y su espíritu no narra simplemente lo que ve, sino que cuenta desde sí misma el acto de ver. Así trasciende lo meramente descriptivo y sus personajes en su ideolecto avanzan desde lo concreto y particular hacia la emoción. La intención es escribir historias mínimas, narrando la experiencia, pero no su sentido. La estructura simple de las frases se intensifica con el medido uso de adjetivos y adverbios. También son contadas las metáforas y comparaciones, encuadrándose dentro de una literatura renovada y actual.
Finales inesperados, el exquisito uso de la ironía y el profundo conocimiento del alma humana intensifican la calidad de estos relatos, coronados con un boquete de poemas, escritos a flor de piel, que desnudan los secretos de un espíritu libre, sensible y comprometido.
Los invito a disfrutar el recorrido que Con nombre propio propone.
Elsa Calzetta
Con nombre propio
MARÍA
Esa mañana abrió la puerta como tantas veces, le costó porque el viento había filtrado arena por debajo; ¿un presagio tal vez?
Lo vio sentado en la orilla, mirando el horizonte. Se sentó a su lado, buscando hablar, pero el ruido del mar invadió la atmósfera y no hubo palabras. Esperó un rato, un rato largo. De pronto se decidió, con esfuerzo se irguió y caminó sobre sus huellas volviendo a la casa. Pensó tal vez, que la llamaría, que la seguiría, que enjuagaría sus lágrimas, fue solo su imaginación. Una sensación de vidrios rotos en el estómago, una herida, mil incógnitas, preguntas sin respuesta, respuestas cortas por sí o por no, quién o qué la ayudaría a atravesar ese dolor, ese vacío.
La oscuridad invadió la cotidianidad. Encerrada en el baño, sin mirar el espejo, los ojos hinchados de tanto llorar, asaltada por el vómito ácido, que pegaba su olor a los azulejos blancos, un vómito provocado para limpiarse de las múltiples pastillas que la hacían soñar, así pasaba las horas, infinitas, circulares.
El viento del sur empezó a soplar, los postigos golpearon furiosos, un silbido se coló por las aberturas. Inesperadamente una ventana se abrió, los papeles y los libros de la biblioteca volaron por la sala. Obligada a cerrarla rápidamente, recogió del suelo cuentas, cartas, hojas en blanco, flores secas y fotos. Se sentó en medio del desorden. Un yo confuso empezó a pelear con el atormentado que quería dormir, que quería despertar, que quería escapar, que quería recordar. Las cartas le traían caricias. Las fotos abrazos, los pétalos destrozados recordaban promesas fallidas, otras cumplidas. Las hojas en blanco le dictaban palabras, metáforas, rimas, comparaciones, nombres, títulos, un final. Mundos paralelos se entrecruzaban, podía quedarse quieta o moverse, las cosas iban a pasar igual. Podía intervenir, ser espectadora o actriz. Le sacó punta al lápiz y comenzó a escribir.
La escritura cura, había escuchado o leído alguna vez. Le costaba ser coherente, aunque las oraciones venían rápido a su mente, eran inconexas, eran largas, eran difíciles. Se mezclaba el odio, la ira, con la ternura. Los paisajes verdes, con los áridos. Mucho color con negro, una resolución macabra con perdices. Los narradores eran también los personajes; salían del papel y bailaban por delante. María sentía frío, sentía calor, no podía parar, le dolían las manos de apretar el lápiz, le dolía el cuerpo que estaba por exorcizar.
Corrió a la máquina de escribir, sopló el polvo, puso papel y violentamente trasladó todo lo que su mente desquiciada le dictaba. Pasaron varios días, hasta que el frenesí dio por terminada la tristeza y sobre el escritorio había quedado plasmada la historia de su vida.
Coordinó una reunión con el editor, café de por medio, le entregó su alma confundida ya impresa. No quedaba nada por sentir, nada por reparar, ni juzgar, ni lamentar. Ya estaba escrito.
MUZZI
La había pedido por teléfono. Se la habían mandado sin demora a su casa.
