Conductor de hidrometeoros - Eduardo Toral Calvo - E-Book

Conductor de hidrometeoros E-Book

Eduardo Toral Calvo

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Beschreibung

Estos folios dedicados a Delfín Corroto (personaje de mi imaginario de bolsillo) no sé realmente si son apuntes o músicas para los desencuentros de un perdedor radical desnudo y enfadado con la vida. Si se consideran como apuntes poéticos para una trama inconclusa devendrán en una invitación al esfuerzo del lector. Si por el contrario son músicas, habrá que configurar un nuevo método de solfeo escrito para silbar.

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Seitenzahl: 22

Veröffentlichungsjahr: 2017

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AUTOR: Eduardo Toral Calvo.

EDITORIAL: El Angel.

CONDUCTOR DE HIDROMETEOROS

Eduardo Toral Calvo

______ Fragmento de carta apócrifa de Delfín Corroto

Lo que realmente os importa es que yo no sea yo. que le cambie la piel a la nostalgia por otra más transparente, con menos grietas y sin cicatrices. que me enfunde una epidermis de incierto futuro sin remangos ni aristas. que cubra de silencio lo que pienso incluso cuando tenga palabras para agitar el aire. que desande mis pasos a ninguna parte para llegar a esa desgarrada nada de la que partí en la proverbial solitaria compañía. a cambio, llegar a desnacerme de un respiro amenazado por esa profunda negación que os estorba en la boca cuando me sospecháis contrario. y me pregunto, si os hiciera caso y consiguiera no ser yo, ¿sería de vuestro agrado ese otro que ya malicio muerto?.¿no vais a descubrir nunca que nadie es el que es?. ¿no puedo perdonarme no ser el que no seré nunca?.

Un mar de dudas

La noche lleva de su mano el miedo a la soledady da la bienvenida a todas las victorias perdidasen el oscuro y silencioso piélago de la concienciauna ardorosa borrasca arruga las velas de un navíoespejo de sombras sin rumbo ni timonelcamino al fracaso infinito de las olas del tiempoen el desvío al sur, un sol inconmovible y terminantebosteza perezoso ante el previsible aburrido infortunio.

Líquido aerolito

Aquel que nació en un despiste de dios y resultó sonriente

es ahora un niño grandesolo le cambia el aceitado gesto

cuando los ángeles hacen pis en cualquier esquinaentonces se enfurece , blasfema, resbalay se hace más cero a la izquierday más inútil desde esa jovial mueca parday mas absurdamente ingenuono sabe que todos los días la muertese lleva esos celestes orines de los ángelesen un cárdeno cáliz de platapara agotar la sed de los impacientesen su lánguido trago final.

Aguardiente blanco

Una colección de silencios congeladosen el zarpazo de un juezsilbantes sinfonías de un tatuajeen la tensa pleura de los pulmones de un fumadorasí son tus bocados cenicientos a la rima del loco empedernido¿quién podría esculpir en acero fundido o en paja de avenael fluido volar de un humilde gorrión molinero?¿quién se atrevería a mirar sin el vehemente asombro necesarioen las curvas entrañas de la primera letra del alfabeto?¿quién se merecería un profundo beso de húmeda sirena ?¿quién solo teme al miedo?.

La otoñada tardía

La pavorosa sima que separa la risa del llanto-húmedo delirio de una tempestad-traspasando las cancelas de un jaulón de remediossecuestrando las romas aristas de un padecerpudriendo todos y cada uno de los pesaresuna legión de insultos clavados en el airecaen sobre el suelo de un barbechoy las malolientes abubillas los cagan sin piedadasí es la ruina de este sórdido otoño ciego de luces malvasy así es la eterna alevosía de estos menoscabos

y así es el fondo de lo que habita el fondo