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Edición de lujo de Coplas por la muerte de su padre con un maravilloso trabajo gráfico de Antonio Santos y con diseño del estudio de Pep Carrió. "Las Coplas hablan al corazón y lo hacen sobre la muerte, desde luego, que es precisamente el momento más pleno y decisivo, el compendio y clímax de toda vida: la mía, la tuya, la suya, la de todos y cada uno de nosotros, de vosotros y de ellos y ellas. Y las Coplas contienen un recorrido moral pero también histórico, plástico y hasta costumbrista por el humano devenir." Cuando un pintor e ilustrador del nivel, originalidad y creatividad de Antonio Santos acomete el reto de ilustrar las Coplas po la muerte de su padre, comprendo que el manantial de Manrique sigue siendo feraz e inagotable. Por eso, como un soplo de aire fresco, se acoge este nuevo enfoque y tratamiento que Antonio Santos ha sabido dar al tema: color, hierática frescura en el deliberado límite de lo naif, hondura sin afectación, emoción no sobreactuada. Del prólogo de José Manuel Ortega
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Seitenzahl: 19
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Jorge Manrique
COPLAS POR LA MUERTE DE SU PADRE
LAS COPLAS DE JORGE MANRIQUE
EN LA MIRADA CONTEMPORÁNEA
DE ANTONIO SANTOS
José Manuel Ortega Cézar[1]
Los clásicos lo son precisamente porque suscitan miradas renovadas en cada latitud, en cada generación. De algún modo, la garantía de ser clásico es tener una modernidad permanente, no pasar nunca de moda. El día que un clásico deja de conectar con el presente, ya no merece ese nombre (por más que bibliotecas y repertorios académicos lo sigan perpetuando como tal). Personalmente, la imperecedera vigencia y modernidad de Jorge Manrique la veo asegurada cuando en una feria del libro o en un tenderete de paseo marítimo veo que la gente puede comprar ediciones populares no solo de sus afamadas Coplas sino también de su poesía cancioneril, amatoria o burlesca. O cuando, a veces de un modo no enteramente consciente, se reproducen en el hablar cotidiano o en los medios expresiones lexicalizadas de validez general sacadas de las Coplas: cualquier tiempo pasado fue mejor, este mundo traidor, amigo de sus amigos, la vida como río y el mar como morir, etc.
Cuando un pintor e ilustrador del nivel, originalidad y creatividad de Antonio Santos acomete el reto de ilustrar las Coplas a la muerte de su padre, comprendo que el manantial de Manrique sigue siendo feraz e inagotable. La gráfica asociada desde sus orígenes a las Coplas y a sus innumerables glosas tiende a la gravedad catedralicia, a la solemnidad, a una (sin duda, apropiada al tema) seriedad funeral. Por eso, como un soplo de aire fresco, se acoge este nuevo enfoque y tratamiento que Antonio Santos ha sabido dar al tema: color, hierática frescura en el deliberado límite de lo naif, hondura sin afectación, emoción no sobreactuada.
Porque las Coplas hablan al corazón y lo hacen sobre la muerte, desde luego, que es precisamente el momento más pleno y decisivo, el compendio y clímax de toda vida: la mía, la tuya, la suya, la de todos y cada uno de nosotros, de vosotros y de ellos y ellas. Y las Coplas contienen un recorrido moral pero también histórico, plástico y hasta costumbrista por el humano devenir. Las Coplas, guía hacia el gran tránsito final, son una galería quintaesenciada de vida, no exenta de color como traducen las láminas de su actual ilustrador.
