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A todos nos encanta descubrir cosas nuevas sobre nosotros mismos. Por eso, Descubra sus dones espirituales es divertido y revelador. Don y Katie Fortune explican cómo los siete dones motivacionales, enumerados en Romanos 12:6-8, son en realidad la clave para comprender las fuerzas motivadoras de nuestra vida, las fuerzas que Dios creó dentro de nosotros para ayudarnos a servirle más plenamente. El grado de satisfacción o bien de frustración que usted siente en su vida diaria depende de cuánto ha usado o descuidado sus dones motivacionales. Por medio de gráficas, evaluaciones personales e información, Don y Katie Fortune lo ayudarán a reconocer sus dones. ¿Por qué se relaciona con la gente de la forma en que lo hace? ¿Cuáles son sus dones primarios y secundarios? ¿Qué carrera o ministerio le conviene más? ¿Cuáles son los rasgos de carácter asociados a sus dones? ¿Cuáles son los problemas típicos de cada don? El uso de sus dones le traerá la mayor alegría que jamás haya conocido. Tómese un tiempo ahora para descubrir los dones que Dios le ha dado.
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Seitenzahl: 434
Veröffentlichungsjahr: 2021
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Descubra sus dones espirituales: Cómo servir mejor al Cuerpo de Cristo
©2021 por Editorial Patmos
Publicado por Editorial Patmos,
Miami, FL 33166.
Todos los derechos reservados.
Originalmente publicado en inglés como Discoveryour God-given Gifts, por Chosen Books, una división de Baker Book House Company, Grand Rapids, MI. ©1987 Don y Katie Fortune.
El texto Bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas.
Utilizado con permiso. Reina-Valera 1960™ es una marca registrada de la American Bible Society, y puede ser usada solamente bajo licencia.
Las citas bíblicas marcadas como «NVI» son de la Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015 por Biblica, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo.
NOTA DEL EDITOR: Las citas bíblicas marcadas como «TAB» son traducidas de Amplified Bible, una versión amplificada de la Biblia en inglés.
e-ISBN: 978-1-64691-119-6
Diseño de portada por Adrián Romano
Categoría: Vida cristiana
Conversión a epub: Cumbuca Studio
Portada
Portadilla
Creditos
ÍNDICE
Introducción
PRIMERA PARTE: UNA PERSPECTIVA GENERAL DE LOS DONES
Tres categorías de dones
¡Todos tenemos un don!
Colocados en su cuerpo
Ministramos en todas las áreas
Si tengo un don, ¿por qué no lo sabía?
Cómo evaluarse
SEGUNDA PARTE: LOS SIETE DONES
Características del que percibe
Problemas del que percibe
Personajes bíblicos con el don de percepción
Características del servidor
Problemas del servidor
Personajes bíblicos con el don de servicio
Características del maestro
Problemas del maestro
Personajes bíblicos con el don de enseñanza
Características del exhortador
Problemas del exhortador
Personajes bíblicos con el don de exhortación
Características del dador
Problemas del dador
Personajes bíblicos con el don de dar
Características del administrador
Problemas del administrador
Personajes bíblicos con el don de administración
Características del que tiene compasión
Problemas del que tiene compasión
Personajes bíblicos con el don de compasión
Cómo evaluar su hoja de perfil
Las características de Jesús
TERCERA PARTE: APLICACIONES PRÁCTICAS
Poniendo en práctica su don
Cada cristiano es un “ministro”
Carreras y trabajos
Pensamientos finales
Notas
Epílogo
Portada
Portadilla
Creditos
Índice
Introducción
Epílogo
Fue en el año 1974 que nuestros amigos Lynn y Glenn Koontz, nos invitaron a su hogar para compartir con nosotros lo que habían aprendido sobre los dones motivacionales durante un seminario avanzado titulado “Conflictos Básicos de la Juventud”, enseñado por Bill Gothard. Nos emocionamos mientras Glenn leía sus notas. Enseguida entendimos por qué éramos tan diferentes el uno del otro. Eso nos ayudó a entender cosas sobre nosotros mismos que anteriormente no habíamos entendido.
– ¡Vaya! – me dijo Don, mi esposo -, Ahora entiendo por qué siempre estás tan ansiosa por organizar las cosas, ¡incluyéndome a mí y a los niños!
– ¡Sí! contesté -, y ahora entiendo por qué siempre dices a todos que deben ver el lado bueno de cada situación.
Pronto reconocí que la administración era mi don primario. Por primera vez en mi vida entendí la razón por la cual sentía tal pasión por cualquier cosa en la que me involucraba. Entendí que estaba bien que yo prefiriera delegar tareas en vez de hacerlas yo misma. Pude, entonces, liberarme de la culpa que sentía por no ser el “ama de casa ideal”. Sentí alivio al saber que mi interés por emprender proyectos fuera del hogar era un comportamiento normal y aceptable para personas con mi don. También reconocí que algunos de los problemas en mi vida eran típicos de la persona que tiene el don de administración. De ahí en adelante entendería mucho mejor estos aspectos de mi vida, lo cual me ayudaría a cambiarlos.
Mi esposo Don reconoció que su don primario era el de la exhortación. Entendió por qué siempre tenía tantos deseos de aconsejar a las personas...algunas veces sin que se lo pidieran. Se dio cuenta de que el Señor lo había equipado para ser un motivador, para fortalecer al Cuerpo de Cristo, y que tenía que seguir haciéndolo, incluso cuando no hubiera resultados visibles de inmediato.
A raíz de esta revelación, Don dijo: “Empecé a aceptar algunas de las ideas y de los comportamientos de Katie. Al saber que ella obraba según los dones motivacionales que Dios le había dado, dejé de tratar de hacer que ella pensara y actuara a mi manera.”
Por mi parte, yo me di cuenta de que necesitaba dejar que mi esposo fuera lo que Dios quería que fuera. Nuestras diferencias ya no nos intimidan. Por el contrario, hemos aprendido a deleitarnos en ellas, sabiendo que Dios nos ha unido en el matrimonio siendo personas con dones diferentes que nos enriquecerán a ambos, si permitimos que sea así.
De la misma manera, empezamos a reconocer los dones únicos en cada uno de nuestros tres hijos. Linda, nuestra hija, es un ejemplo típico de una persona con el don de compasión. David es una mezcla interesante de los dones de sus padres: tiene el don de administración, el de enseñanza y el de exhortación. Dan tiene el don de percepción modificado por el don de compasión. Fue una experiencia divertida ver cómo la personalidad de nuestros hijos se desarrollaba y florecía cuando les permitimos ser lo que Dios quería que fueran. Nos ayudó a comprender mejor cómo disciplinarlos y motivarlos.
También llegamos a ser más sensibles a los dones de nuestros amigos y colegas. Pudimos entender mejor el motivo por el cual algunas de nuestras acciones causaban en los demás cierta reacción negativa en vez de una respuesta positiva, y también por qué algunas veces nos sentíamos intimidados por ciertas personas. Los conflictos personales con los demás disminuyeron, y en muchos casos hasta desaparecieron.
Pronto empezamos a usar los conocimientos que habíamos adquirido en todas nuestras relaciones interpersonales. Entendimos por qué los sermones de nuestro pastor tendían con mucha frecuencia a basarse en un tema determinado. Comprendimos por qué cierta persona a quien se le había dado un puesto de liderazgo en la iglesia, no podía con su cargo. Entendimos por qué nuestro hijo mayor cultivaba un grupo grande de amistades mientras que nuestro hijo mejor era feliz teniendo sólo uno o dos amigos íntimos. Percibimos por qué nuestra hija siempre se hacía amiga y protegía a los rechazados y marginados. ¡Todo empezaba a tener sentido!
INVESTIGACIÓN ADICIONAL
Nuestra perspectiva fue enriquecida aun más cuando recibimos una serie de casetes desarrollados por el Reverendo Don Pickerill, presidente de Life Bible College en California, que hablaba sobre los dones bíblicos. Mientras más examinábamos las Escrituras, más nos emocionábamos. Los personajes bíblicos empezaron a cobrar vida. Empezamos a ver cómo su ministerio, sus motivos y sus métodos encajaban en el propósito y el plan de Dios para su vida.
Al mismo tiempo, el Espíritu Santo empezó a confirmar que este era un tema acerca del cual Él quería que yo enseñara. (Me había dado cuenta de que mi don secundario es el de la enseñanza.) Entonces, tomando lo que otros habían descubierto y agregando lo que nosotros habíamos aprendido de las Escrituras y de la experiencia propia, comenzamos a enseñar sobre los dones en los grupos de mujeres, los estudios bíblicos y en cualquier lugar en que el Señor abriera las puertas de la oportunidad.
Y por supuesto, mientras más enseñábamos sobre este tema, más aprendíamos. La respuesta de los grupos era muy positiva. ¡Más discernimiento! Más indicaciones que estas enseñanzas eran indispensables y que cambiaban la vida de las personas. Yo, por mi parte, recopilaba datos de cada grupo al que enseñaba y desarrollé un método de evaluación (mi don de administración puesto en acción), que permitía que las personas identificaran sus dones.
Varias mujeres de nuestra zona comenzaron a enseñar sobre el tema y decidimos reunirnos cada mes para compartir nuestras ideas y lo que habíamos aprendido. Les comenté a Margaret Ann Hardwick, Judy Walker, Bobbie Elmore y Barbara Walsh que estaba preparando un libro sobre el tema y les pedí a todas ellas que me dieran sus sugerencias. Pasamos juntas momentos muy agradables, mientras investigábamos, revisábamos y agregábamos datos.
Quiero agradecer de manera especial a aquellos que ayudaron posteriormente con la recopilación de la investigación: Collen McGowan, Lydia Mathre y Carol Miller. Quiero agradecer grandemente a Helen Bishop, quien me ayudó al pasar infinidad de horas frente a la computadora. También quiero agradecer a Elizabeth Sherrill por la delicadeza y la meticulosidad de su revisión.
EXPOSICIÓN GENERAL DE LA ENSEÑANZA
Durante los últimos doce años, Don y yo hemos enseñado nuestro seminario sobre los dones motivacionales alrededor del país, desde Washington hasta la Florida, y desde California hasta Nueva York. También lo hemos enseñado en Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Inglaterra, Escocia, Alemania, Panamá, India, Singapur, Hong Kong, Corea, Japón, América Central y las Filipinas.
Hemos tenido el privilegio de trabajar con intérpretes excelentes. En Panamá, cualquiera hubiera pensado que Karen Hines (esposa del evangelista Mike Hines) había enseñado sobre el tema durante años. En Alemania, Waltraud Keil (un maestro en la Escuela de Idiomas Berlitz) adquirió hasta nuestros gestos y nuestro tono de voz. En Japón el joven pastor Kai se relacionó con nosotros de una forma que sólo pudo haber sido obra del Espíritu Santo.
En Corea, Archer Torrey, teólogo y además nieto del escritor teológico R. A. Torrey, nos sirvió de intérprete en Jesus Abbey. Cuando le preguntamos por qué su traducción generalmente era más larga que el original, nos explicó que estaba recibiendo revelaciones tan claras del Espíritu Santo que las estaba agregando a lo que nosotros decíamos.
También nos han sucedido cosas graciosas, como aquella vez que Don dijo: “El que tiene el don de percepción ayunará y orará a menudo.” Nuestro amigo misionero, Ron Sisco, inmediatamente interrumpió para corregir al intérprete cuando este dijo: “El que tiene el don de percepción a menudo orará apresuradamente.” (En inglés, la palabra fast se puede traducir “ayunar” o bien “apresuradamente”.)
Hemos descubierto que estas enseñanzas atraen y se aplican no solamente a las personas de cada país y cada cultura, sino también a las personas de cada tipo de iglesia, denominación y organización. Asimismo, recibimos respuestas entusiastas de jóvenes, grupos universitarios, adultos y ancianos. Todos ellos dicen lo mismo: “¡Este seminario ha cambiado mi vida!”
1
UNA PERSPECTIVA GENERAL DE LOS DONES
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Si usted tiene una canasta de manzanas, naranjas y bananos, ¿qué tiene en realidad? ¿Una canasta de manzanas? No. ¡Tiene una canasta de frutas! Lo mismo sucede con las tres categorías de dones que se mencionan en el Nuevo Testamento. Los tres grupos están compuestos de dones; sin embargo, al igual que las frutas en la canasta, cada grupo es único y distinto de los demás.
Uno de estos grupos de dones dados por Dios contiene la clave para entender muchas cosas sobre nosotros mismos: por qué pensamos y obramos de cierta forma, qué nos lleva a relacionarnos con otras personas y con las circunstancias que nos rodean de la manera en que lo hacemos, y qué hace que seamos los individuos especiales que somos. Este grupo de dones será el enfoque de este libro. La Biblia habla de estos dones en 1 Pedro:
Cada uno, según el don que ha recibido (un talento espiritual en particular, un legado divino), minístrelo a los demás, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios, [mayordomos fieles de las muy diversas capacidades y dones que Dios ha dado a los creyentes mediante su favor desmerecido.]
I Pedro 4:10, TAB
En este pasaje indudablemente encontramos una clara declaración de que Dios ha dado un don a cada cristiano. Aquí también encontramos un mandato para que utilicemos estos dones para el beneficio de otras personas. Podemos tener la plena seguridad de que Dios no nos mandará a utilizar algo que no poseemos. Sin embargo, ¿cómo obtenemos estos dones?
La palabra griega para “don” en este versículo es carisma, la cual mi diccionario griego define como “algo que Dios da gratuitamente... un presente espiritual... un regalo gratuito.” De modo que esto no es algo que podamos ganarnos; de hecho, la Biblia no dice que tratemos de merecer nuestro don, sino de utilizarlo. Este tipo de don es algo que ya poseemos, algo que Dios nos dio a cada uno de nosotros cuando Él nos creó.
Como ya mencioné, esto no se aplica sino a uno de los tres grupos de dones que se encuentran en el Nuevo Testamento. Examinemos brevemente cada lista de dones para observar cuál de ellas entra en esta categoría de dones especiales que revelan tanto acerca de la manera en que Dios nos creó.
LOS DONES DE MANIFESTACION
El primer grupo de dones lo encontramos en 1 Corintios 12
Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu (Santo), es decir, la evidencia, la iluminación espiritual del Espíritu, para provecho. Porque a éste es dado por el Espíritu (Santo) [el poder para hablar] palabra de sabiduría; a otro, [el poder para expresar] palabra de conocimiento (“ciencia”, RV) según el mismo Espíritu (Santo); a otro, fe (que hace maravillas) por el mismo Espíritu (Santo); y a otro, dones (extraordinarios) de sanidades por el Espíritu; a otro, el hacer milagros; a otro profecía, es decir, el don de interpretar la voluntad y el propósito divinos; a otro, la habilidad de discernir y distinguir entre [la palabra de] los espíritus de verdad [y los falsos]; a otro, diversas lenguas [desconocidas]; y a otro, la interpretación de [tales] lenguas.
Versículos 7-10, TAB
Hay nueve dones registrados en el versículo anterior:
1 – Palabra de sabiduría, una revelación de sabiduría que va más allá de la sabiduría natural humana, que le permite a la persona saber qué hacer o decir.
2 – Palabra de conocimiento, (“ciencia”, RV), una revelación de información para una persona, grupo o situación que no puede conocerse por ningún medio natural.
3 – Fe, el tipo de fe en acción que mueve montañas y espera confiadamente los resultados.
4 – Dones de sanidad, las muchas maneras y la variedad de grados en los cuales Dios manifiesta la sanidad.
5 – Hacer’ milagros, la demostración del poder de Dios en acción que va más allá de las leyes naturales.
6 – Profecía, una proclamación ungida de Dios a través de un individuo para animar, exhortar y confrontar.
7 – Discernimiento de espíritus, la habilidad de una persona para percibir qué tipo de espíritu está operando en cierta situación.
8 – Diversas lenguas, las lenguas dadas a los cristianos por el Espíritu Santo que no son lenguas aprendidas o entendidas por los hablantes.
9 – Interpretación de lenguas, la habilidad sobrenatural de expresar el contenido de lo que se ha hablado en lenguas.
Algunos llaman estos dones los dones de manifestación, puesto que Pablo utilizó la palabra griega phanerosis, la cual significa “una exhibición, expresión o manifestación”. En otras palabras, Pablo define estos dones como manifestaciones sobrenaturales del Espíritu Santo que obran a través de los cristianos.
Esta lista de dones no es el objetivo principal de nuestro estudio. La primera razón es porque la Biblia nos muestra que es la persona a quien se le ministra quien realmente recibe los dones (como cuando Jesús sanó al ciego o al paralítico). La segunda razón es porque nadie puede dictar cuándo será utilizado el don; el Espíritu Santo es el encargado de que los dones trabajen a través de vasos disponibles y dispuestos.
LOS DONES MINISTERIALES
La segunda lista de dones la encontramos en Efesios 4. En este texto, la palabra para don que se utiliza en el versículo 8 cuando dice: “... Subiendo a lo alto... y dio dones [doma] a los hombres” significa literalmente “un presente”. Si examinamos este versículo en su contexto, vemos que después que Jesús ascendió al Padre, Él dio dones a las personas a quienes había llamado y dotado para dirigir y capacitar al resto del Cuerpo de Cristo.
Aunque muchas versiones no repiten la palabra “don”, en el versículo 11, the Amplified Bible (versión amplificada de la Biblia en inglés, también conocida como la TAB) sí lo hace:
Y sus dones fueron [variedad; Él mismo constituyó y nos dio hombres,] algunos para ser apóstoles (mensajeros especiales), otros profetas (predicadores y expositores inspirados), otros evangelistas (predicadores del evangelio, misioneros itinerantes), otros pastores (los que pastorean su rebaño) y maestros.
Efesios 4:11, TAB
Es importante notar que en este versículo las palabras “hombres” y “algunos” se utilizan en el sentido de la “humanidad”, es decir, hombres y mujeres. Por lo tanto, ambos sexos pueden ser domas para ministrar al Cuerpo de Cristo.
En este pasaje vemos que se registran cinco dones:
1 – El apóstol, aquel que establece y fortalece las iglesias.
2 – El profeta, aquel que pronuncia el mensaje de Dios.
3 – El evangelista, aquel que es llamado a predicar el evangelio.
4 – El pastor, aquel que alimenta y pastorea a los cristianos.
5 – El maestro, aquel que instruye a los cristianos en la Palabra de Dios.
Hemos escrito los cinco dones en letra minúscula a propósito, para hacer hincapié en el hecho de que estos no son títulos, sino funciones. Una persona no llega a ser profeta porque alguien le dé el nombre de profeta; más bien, se hace profeta cuando desarrolla la habilidad que Dios le ha dado de obrar como profeta y responde al llamado específico de Dios con un corazón dispuesto.
El propósito de estos dones ministeriales es muy claro. The New American Standard Bible lo dice de esta forma:
Y Él puso a unos como apóstoles, a otros como profetas, a otros como evangelistas, y a otros como pastores y maestros, para equipar a los santos para la obra de servicio, para el fortalecimiento del Cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, y al conocimiento del Hijo de Dios...
Efesios 4:11-13
Estos cinco dones ministeriales también se pueden llamar los dones de “equipamiento”, los cuales permiten a los santos (los creyentes) hacer la obra del ministerio, para que el Cuerpo de Cristo en la tierra (la Iglesia) pueda funcionar como el verdadero representante de Dios.
Por lo tanto, estos dones tampoco son los dones que nos pertenecen, de los cuales se habla en 1 Pedro 4:10. Más bien, aquí el texto se refiere a son personas que han sido dotadas para equipar al resto del Cuerpo de Cristo.
LOS DONES MOTIVACIONALES
Ahora veamos la tercera lista de dones en el Nuevo Testamento. Esta la encontramos en el libro de Romanos.
De manera que, teniendo diferentes dones (facultades, talentos, cualidades), según la gracia que nos es dada, usémoslos: [El que tiene el don de] profecía, [que profetice], conforme a la medida de su fe; [El que tiene el don de] servicio, que se dedique a servir, el que enseña, que se dedique a la enseñanza; el que exhorta (anima) que se dedique a la exhortación; el que reparte, que lo haga con sencillez de corazón y liberalidad; el que preside, que presida con solicitud, de todo corazón; el que hace misericordia, que lo haga con verdadera alegría y entusiasmo.
Romanos 12:6-8, TAB
La palabra griega que se usa aquí es carisma, la misma palabra que encontramos en 1 Pedro 4:10. Creemos que esta es la categoría de dones a la cual se refería Pedro cuando dijo que debíamos emplear los dones para beneficio de otras personas. Nótese que este pasaje en Romanos nos anima a utilizarlos. Este versículo es como una repetición, un eco de lo que Pedro declara.
Esta sí es la lista de dones en la que nos enfocaremos en este libro. Estos son los dones que nosotros poseemos, los que Dios ha creado en nosotros y hecho parte de nosotros, para ser utilizados para el beneficio de los demás y para su gloria. Al igual que todos los demás dones, Dios nos los da por gracia. Nosotros no los merecemos. Sin embargo, Dios nos los da porque nos ama tanto. Estos son dones que moldean nuestra personalidad.
Debido a que Dios nos ha creado con libre albedrío, podemos escoger usar los dones motivacionales apropiadamente, o bien ser negligentes con ellos y abusar de ellos. Para poder “escoger” utilizar estos dones de acuerdo a la voluntad de Dios, es importante tener un entendimiento claro de lo que son y de cómo funcionan. Esa será nuestra meta en las siguientes páginas. A continuación hablaremos resumidamente de los siete dones, presentando las siete expresiones clave que hemos escogido para identificar a las personas que tienen los diferentes dones.
1 – Don de percepción (“profecía”, RV60; “profecía”, NVI). Lo tiene el que percibe claramente la voluntad de Dios. Hemos utilizado la palabra “percepción” en lugar de la palabra “profecía” para evitar confusión, debido a que la raíz de esta última palabra también se utiliza en las otras dos categorías de dones.
2 – Don de servicio. Lo tiene el servidor, aquel que disfruta de servir a los demás. A esta persona le gusta hacer cosas prácticas por los demás.
3 – Don de enseñanza. Lo tiene el maestro, aquel que disfruta de investigar y comunicar la verdad. Estuvimos a punto de seleccionar la palabra “investigador” debido a que esa motivación es tan fuerte en las personas que tienen este don.
4 – Don de exhortación (“animar”, NVI). Lo tiene el exhortador, aquel que disfruta de animar y motivar a las personas para que vivan una vida cristiana victoriosa. Estas son personas extremadamente positivas que igualmente pueden ser llamadas “motivadores”.
5 – Don de dar (“repartir”, RV60). Lo tiene el dador, aquel que disfruta de dar tiempo, talento, energía y recursos para beneficiar a otras personas y para el avance del evangelio. Otra palabra para identificar a estas personas podría ser “contribuidor”.
6 – Don de administración (“presidir”, RV60; “dirigir”, NVI). Lo tiene eladministrador, aquel que disfruta de organizar, dirigir o liderar. A la persona con este don también se le puede llamar “facilitador” o “líder”.
7Don de compasión (“misericordia”, RV60). Lo tiene el que tiene compasión, quien se preocupa por los necesitados y les muestra compasión y amor. Hemos utilizado la palabra “compasión” en lugar de “misericordia” puesto que esta palabra es más comprensible en el vocabulario usado hoy día.
LOS DONES EN SU CONTEXTO
Es muy importante que siempre que estudiemos cualquier versículo lo miremos en el contexto del pasaje completo. En este caso, debemos enfocarnos brevemente en los primeros cinco versículos del capítulo doce de Romanos, los versículos que preceden la lista de los dones.
Así que, hermanos, os ruego por [todas] las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos – presentando todos sus miembros y facultades – en sacrificio vivo, santo (devoto, consagrado), agradable a Dios, que es vuestro culto racional (inteligente).
No os conforméis a este siglo – es decir, a esta era, no siendo moldeados ni adaptándoos a sus costumbres externas y superficiales – sino transformaos (seáis cambiados) por medio de la [completa] renovación de vuestro entendimiento – por sus nuevos ideales y sus nuevas actitudes – para que experimentéis [por vosotros mismos] cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta [para vosotros, a los ojos de Dios].
Digo, pues, por la gracia (el favor inmerecido de Dios) que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener – no teniendo una opinión exagerada de su propia importancia – sino que piense de sí con condura, conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno.
Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función; así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
Romanos 12:1-5, TAB
En el primer versículo, escribiendo a los cristianos en Roma, Pablo declara que todos los cristianos deben presentarse ante Dios como sacrificio vivo. Es sólo mediante esta dedicación incondicional y sin reservas que nuestros dones motivacionales pueden ser utilizados de la forma en que Dios los diseñó.
El versículo siguiente nos dice que tenemos que renovar nuestra mente. ¿Cómo hacemos esto? Por la Palabra de Dios. Conforme oramos, leemos y estudiamos la Biblia, esta se convierte en una revelación viva y personalizada de Dios para cada creyente, y nuestra mente es limpiada y renovada.
En el tercer versículo, aprendemos primeramente que debemos tener una actitud correcta acerca de nosotros mismos. Debemos ser agradecidos y humildes y no engreídos, pero al mismo tiempo, saber que somos valiosos a los ojos de Dios en vez de rebajarnos indebidamente. Luego aprendemos que a cada uno de nosotros se nos ha dado un grado de fe que nos permitirá usar efectivamente nuestros dones motivacionales. El que percibe tiene fe que Dios responderá a sus peticiones; el servidor tiene una fe que le permite terminar cualquier tarea que ha iniciado; el maestro tiene la fe necesaria para investigar y descubrir la verdad sobre cualquier tema; el dador tiene fe que Dios suplirá todas sus necesidades; el administrador tiene fe que cualquier proyecto puede llevarse a cabo si las personas adecuadas se unen para hacerlo; y la persona compasiva tiene fe que podrá ayudar a las personas a trabajar juntos en amor.
En los versículos cuatro y cinco aprendemos que debemos discernir los diferentes dones que hay en el Cuerpo de Cristo y trabajar juntos, dependiendo los unos de los otros.
En este contexto podemos ver la importancia de utilizar nuestros dones motivacionales para la gloria de Dios, puesto que esta es la única forma en que encontraremos satisfacción. Estos dones – cuya existencia hemos ignorado en gran parte – son lo que motivan nuestra vida, y si no son canalizados debidamente, indudablemente nos sentiremos frustrados. Pero al descubrirlos, descubrimos un gran potencial para ser felices.
Este libro le mostrará no solamente cómo identificar sus dones, sino también cómo usar estos dones de manera eficaz. Notará cómo sus dones particulares han sido evidentes en sus acciones, inclusive desde la niñez. Entenderá que sus dones son lo que motivan todas sus acciones, y que también afectan la manera en que las lleva a cabo. También descubrirá que cuando utiliza sus dones especiales únicamente para sus propios fines egoístas, estos tenderán a contaminarse. Pero cuando utiliza sus dones para beneficiar a otras personas, cooperando con el plan de Dios para su vida, estos producirán el gozo más grande de su vida.
Existe también otra lista de dones en la Biblia. No es una lista nueva, sino una compuesta de las tres listas que ya hemos mencionado. La encontramos en 1 Corintios 12:28-30 (NVI):
En la iglesia Dios ha puesto, en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego los que hacen milagros; después los que tienen dones para sanar enfermos, los que ayudan a otros, los que administran y los que hablan en diversas lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones para sanar enfermos? ¿Hablan todos en lenguas? ¿Acaso interpretan todos?
Aquí Pablo utiliza como ejemplo dones de cada una de las tres categorías:
MOTIVACIONALES
MINISTERIALES
DE MANIFESTACIÓN
Ayuda (servicio)
Apóstoles
Milagros
Administración
Profetas
Sanidades
Lenguas
Interpretación
El famoso “capítulo del amor”, 1 Corintios 13, le sigue directamente a este pasaje. Aquí Pablo señala un punto importante: ya sea que estemos usando los dones motivacionales, ministeriales o los de manifestación, si no lo hacemos en amor – el amor ágape de Dios – no estamos haciendo nada. Es una advertencia apropiada que siempre debemos recordar.
2
Buenas noticias: ¡Todos tenemos un don motivacional! Dios no ha excluido a nadie. Con mi esposo hemos evaluado a miles de personas y cada uno ha descubierto su don específico; a veces las personas tienen uno de los siete dones, y a veces descubren que tienen más de uno. (Nunca hemos encontrado a nadie que tenga un don “octavo”, es decir, otro don que no sea uno de los siete que se mencionan en la Biblia. De hecho, no existe un don octavo.) Pero que no sea nuestra palabra la que valga. Veamos mejor la Palabra de Dios:
Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
1 Pedro 4:10
De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
Romanos 12:6-8
¿Lo ve? Hay siete dones motivacionales (es decir, dones motivadores). Y cada uno de nosotros recibe uno (o más de uno). Entonces, ¿qué hacemos con ellos?
SE NOS MANDA A UTILIZAR NUESTROS DONES EN BENEFICIO DE OTROS
Las Escrituras destacan que nuestros dones motivacionales se nos han dado para beneficiar a otros. No se deben utilizar para fines egoístas. En primer lugar, es únicamente por la gracia de Dios que los tenemos; por lo tanto, debemos utilizar nuestros dones para ayudar y bendecir a los demás.
El ejemplo de los dos mares en Israel nos muestra que para que haya vida, es indispensable que haya una corriente de agua que fluya hacia fuera. El Mar de Galilea tiene corrientes de agua que llegan a él y otras que salen de él. Por lo tanto, el agua del lago se mantiene fresca y útil; sustenta la vida. Pero el Mar Muerto no tiene salidas de agua. Este retiene toda el agua que recibe. Debido a la evaporación, este lago se ha convertido en el lago más salado del mundo: en él no existe vida de ningún tipo.
Así pasa con los dones motivacionales: fueron diseñados por el Creador para que salieran de nosotros hacia aquellos que están a nuestro alrededor.
DIOS PUSO EN NOSOTROS NUESTROS DONES CUANDO NOS FORMÓ
Nuestros dones no fueron una idea de último momento. Dios nos creó con nuestros dones particulares para que pudiéramos desempeñar nuestro papel en la edificación de su Reino.
Uno de los pasajes más hermosos sobre la creación lo encontramos en el Antiguo Testamento, específicamente en el Salmo 139:13-16:
Porque usted formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido [como si hubiera sido bordado de varios colores] en lo más profundo de la tierra [una región de oscuridad y misterio]. Mi embrión vieron tus ojos, y en su libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.
TAB
¡Qué magnífica declaración del diseño y del desarrollo de una criatura en el vientre de su madre! En ese proceso Dios utiliza lo que los científicos ahora llaman el ADN. Cuando un niño es concebido, la mitad de su ADN lo hereda de su padre y la otra mitad de su madre. En ese microscópico huevo fertilizado, el ADN se une formando una escalera genética con forma de espiral que literalmente mide seis pies (1.75 metros) de largo. Sin embargo, se compacta maravillosamente dentro de un diminuto huevo. ¡Qué increíble!
Cada detalle de nuestro cuerpo está programado por el ADN. El funcionamiento de nuestro cuerpo es mucho más complejo y minucioso que la computadora más sofisticada que exista hoy día. El color de su cabello estaba preprogramado por su ADN. La forma de su nariz, su peso, la forma de su cuerpo, todas sus características físicas fueron determinadas en el momento de su concepción.
Si Dios ha planificado tan cuidadosamente el desarrollo de nuestro cuerpo físico, el cual se va desgastando y finalmente muere, cuánto más cuidado habrá tenido al planificar nuestros dones. Nosotros creemos que nuestros dones motivacionales nos son dados en el momento de la concepción. De la misma forma que el ADN produce con el tiempo nuestras características físicas, así nuestros dones motivacionales van produciendo nuestras habilidades, y crean interés y entusiasmo en nosotros por hacer ciertas cosas. Esto a su vez nos lleva a desempeñar ciertas acciones, y así llegamos a ser miembros útiles del Cuerpo de Cristo.
Una de las cosas que nos ha convencido de que los dones motivacionales son parte de nuestra creación inicial es nuestro estudio de los gemelos.
La primera vez que evalué a hermanos gemelos fue hace varios años atrás en Montana. Judy, una joven madre que tenía unos treinta y pico años de edad, comentó en aquella ocasión que lamentaba que su hermana gemela Jane viviera tan lejos que no podría asistir a nuestro seminario. El resultado de la evaluación de Judy mostró que ella tenía muy marcadamente el don de exhortación. Pero otra mujer que estaba en el grupo dijo que conocía a ambas gemelas e insistió que la evaluación de Jane probablemente daría el mismo resultado.
Un año después, fui invitada a enseñar sobre los dones motivacionales en otro pueblo de Montana y sucedió que era el pueblo donde vivía Jane. Aunque ella había escuchado a su hermana Judy hablar sobre el seminario, no había visto la hoja de evaluación ni el perfil de su hermana. “Pensé que sería mejor no ver los resultados de la evaluación de mi hermana Judy hasta después de yo tener la oportunidad de hacerme la evaluación,” explicó Jane.
Después del seminario, Jane me trajo la hoja con su perfil. ¡El don primario de ella también era el de exhortación! Pero lo que más me sorprendió fue que su don secundario y su tercer don eran exactamente los mismos que los de su hermana Judy.
Desde entonces, nos hemos dado cuenta de que el resultado siempre es el mismo para todos los gemelos que toman la evaluación: su don primario es idéntico. Por ejemplo, la esposa de un pastor tenía el don de servicio. Lo que más le gustaba de su ministerio era la hospitalidad; le encantaba tener invitados y hospedar a las personas en su casa.
Por otra parte, su hermana gemela se había casado con un hombre de negocios muy adinerado. Ella podía darse el lujo de tener servidumbre que le ayudara en los quehaceres de la casa; sin embargo, prefería encargarse de la casa ella misma. Le encantaba invitar a las personas a su casa y servir a los colegas de negocios de su esposo. Ella también tenía el don de servicio.
En otra oportunidad, una mujer llamada Deanne fue evaluada en el estado de Washington y su hermana Dianne, su gemela idéntica, también fue evaluada al mismo tiempo en la Costa del Este. Según las evaluaciones, ambas tenían el don de percepción.
El periódico The Reader’s Digest publicó un artículo sobre gemelos que presentaba aun mayores pruebas de que los dones motivacionales nacen en nosotros y no nos son añadidos con el tiempo. Veamos a continuación un párrafo revelador:
Hace aproximadamente 40 años en el estado de Ohio nacieron gemelos idénticos; eran dos varoncitos. Días después de su nacimiento, ambos fueron adoptados por una familia diferente. Pero hace un año, después de estar separados durante aproximadamente 39 años, estos gemelos se reencontraron. En ese momento se descubrió que ambos se llamaban James; ambos habían estudiado leyes, a ambos les gustaban la mecánica y la carpintería. Cada uno se había casado con – una mujer llamada Linda, cada uno había tenido un hijo uno llamado James Alan y el otro James Allan – ambos se habían divorciado y se habían vuelto a casar con una mujer llamada Betty. Ambos tenían un perro llamado Toy. Además, ambos preferían ir de vacaciones a la misma playa de St. Petersburg, Florida. 1
Para fines de nuestro estudio, es importante notar que estos gemelos fueron criados por separado, en diferentes hogares. Por esta razón, ni sus familiares ni su escuela podían haber influido en el hecho que escogieran un trabajo, pasatiempos y diversiones idénticos. Obviamente, algo mucho más fundamental estaba involucrado, algo que, a nuestro parecer, fue creado en ellos el momento de la concepción.
NUESTRO DON PUEDE OBSERVARSE EN LA NIÑEZ
Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Proverbios 22:6
Cuando empezamos a criar a nuestros hijos, tomamos esta escritura muy en serio, y nos esforzamos por criar a nuestros hijos según los principios morales y bíblicos.
Luego, cuando los muchachos tenían ocho y diez años de edad, descubrimos los dones motivacionales y nos dimos cuenta de que Proverbios 22:6 encerraba mucho más que una simple enseñanza sobre disciplina e instrucción. La TAB (The AmplifiedBiblé) nos da una nueva visión de esta escritura: “Instruye al niño en su camino [tomando en cuenta sus dones individuales o inclinaciones], y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”
El hebreo original encierra la idea de que cada niño tiene un don (un don motivacional) y una inclinación (una tendencia que se llevará a cabo a medida que él utilice sus dones motivacionales.) De modo que nosotros, como padres, tenemos la responsabilidad de descubrir el don de nuestros hijos e “instruirlos” en estos, para fortalecer el desarrollo de estos dones, de manera que cuando nuestros hijos lleguen a ser mayores de edad, ya estén utilizando sus dones para la gloria de Dios y para su propia satisfacción.
Mi esposo y yo estamos muy agradecidos de haber descubierto esto antes de que nuestros hijos varones hubieran crecido completamente. Pudimos ver fácilmente que Dave tenía el don de administración (con un don secundario de exhortación) y pudimos motivar su liderazgo en la escuela. Dan era completamente diferente a su hermano mayor: él tiene el don de percepción, modificado por el don de compasión. Sabiendo esto, pudimos animarlo a adoptar una postura firme en cuanto a temas de trascendencia e ideales.
Nuestros hijos varones nos han agradecido por haberles animado en sus dones, y además, a través de los años, han traído a sus amigos y compañeros de la escuela a la casa para que ellos también tomen la evaluación sobre los dones motivacionales.
Linda, nuestra hija, ya era adulta, y además estaba casada cuando nosotros aprendimos acerca de los dones motivacionales. Sin embargo, pudimos descubrir que ella tenía un fuerte don de compasión. De niña, ella siempre se apegaba a las personas que estaban heridas o que no tenían amigos. Su amor por los animales era excepcional. Ella quería ser veterinaria para poder trabajar con animales, pero cuando se enteró que los veterinarios también hacían cirugías, le pareció insoportable la idea de hacerle una operación a un animal.
NO DEBEMOS DESCUIDAR NUESTRO DON
No descuides el don [carismd] que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.
1 Timoteo 4:14
De las quince veces que se usa la palabra carisma en el Nuevo Testamento, podemos ver que no es raro que se refiera a más de una categoría de dones al mismo tiempo. (Este término, como cualquier otro, debe entenderse de acuerdo al contexto en el que se utiliza.) En esta referencia, por ejemplo, vemos expresados los tres tipos de dones: los dones sobrenaturales posiblemente se manifestaron más libremente después que el presbiterio le impuso manos a Timoteo; el don de manifestación de profecía fluyó a través de un anciano que tenía el don ministerial de profeta; y el don motivacional con el que Timoteo había sido dotado, fue identificado y liberado en este momento especial en que fue ordenado. Cuando examinamos a fondo este versículo, como lo hace la versión en inglés del Nuevo Testamento The Interlinear Greek-English New Testament2, vemos algo interesante. Esta versión dice: “No seas descuidado con el don que se encuentra en ti, el cual te fue dado a través de profecía con la imposición de las manos de los ancianos.”
Antes que nada, nótese que el griego original se refiere al “don que se encuentra en ti”, indicando que el don ya estaba en Timoteo cuando los ancianos oraron por él. La palabra “dado” en el griego es didomi que según la concordancia en inglés StrongsExhaustive Concordance of the Bible 3 puede tener diferentes significados, entre ellos “suscitado, mostrado, y expresado.” Es probable que Timoteo, siendo una persona joven, todavía no había identificado su don motivacional primario. De manera que cuando los ancianos lo estaban ordenando (utilizando los dones de manifestación de profecía y palabra de ciencia), el don que ya estaba “en él” fue identificado verbalmente. (Al parecer, su don motivacional primario era el de la enseñanza, lo cual vemos en muchas escrituras que hablan de Timoteo y su ministerio de enseñanza. (Véanse 1 Timoteo 4:6, 11, 13-16; 2 Timoteo 2:2, 15; 4:2.)
Vemos que Pablo probablemente fue una de las personas que profetizó a Timoteo por lo que él dice en 1 Timoteo 1:18: “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que anteriormente recibí acerca de ti, siendo ayudado e inspirado por ellas, milites la buena milicia” (TAB).
Pero hay algo aun más importante que el momento en que recibimos el don: si descuidamos nuestro don, estamos descuidando el propósito y el plan de Dios para nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene un don “en nosotros” y, como Timoteo, necesitamos utilizarlo para la gloria de Dios y para el beneficio de otros.
NUESTRO DON AFECTA LA MANERA EN QUE PERCIBIMOS LA VIDA
Si una persona se pone unos lentes de sol, todo lo que ve será del color del cristal de los lentes. Igual sucede con nuestro don motivacional. El que tiene el don de percepción verá la vida a través de los ojos de alguien que percibe. Todo será bueno o malo, correcto o incorrecto, según la voluntad de Dios o fuera de la voluntad de Dios. Para el que tiene el don de percepción, es imposible ver la vida de cualquier otra manera.
Por otra parte, el que tiene el don de servicio abordará la vida haciéndose la siguiente pregunta: “¿Qué puedo hacer para ayudar en esta situación?” Esta persona constantemente ve oportunidades para hacer cosas por los demás.
El que tiene el don de enseñanza buscará la verdad en todo lo que se le aparezca. Así como lo hizo el persistente Diógenes de la literatura griega, el cual buscaba con una linterna un hombre honrado, así el maestro investigará, buscará e indagará.
El que tiene el don de exhortación buscará oportunidades para animar y motivar a las personas en cualquier cosa que ellos hagan.
El que tiene el don de dar buscará la manera de invertir su tiempo, talentos y dinero en proveer las necesidades de otras personas.
El que tiene el don de administración, con su extensa visión, advertirá todas las dimensiones de una situación.
El que tiene el don de compasión percibirá heridas y dolencias que necesitan ser sanadas y verá un sinfín de oportunidades para expresar amor.
Y cada uno puede pensar: ¿Por qué los demás no ven las cosas como las veo yo?
NUESTRO DON SOLAMENTE NOS MUESTRA UN PUNTO DE VISTA
Dios ha limitado y enfocado nuestros dones a propósito, de manera que tengamos que trabajar juntos y depender unos de otros para comprender la verdad en su totalidad.
¿Recuerdan los cinco hombres ciegos que fueron a “ver” un elefante? Uno de ellos tocó el costado del elefante y dijo que un elefante era como una pared. El otro tocó su colmillo y dijo que un elefante era como una lanza. El tercer hombre tocó su trompa y dijo que un elefante era como una serpiente. El cuarto hombre tocó su pierna y dijo que un elefante era como un árbol. El quinto tocó su oreja y declaró que un elefante es como un abanico. El sexto tocó su cola e insistió que un elefante es como una cuerda. Ninguno de ellos acertó completamente; sin embargo, ninguno de ellos se equivocó completamente. Fue cuando ellos unieron todas las conclusiones que habían sacado que pudieron “ver” el elefante en su totalidad.
Lo mismo sucede con nuestros dones motivacionales. Cada uno de nosotros está ciego de cierta manera ya que no vemos la perspectiva de los demás. Nos equivocamos si decimos que nuestra forma de ver las cosas es la única forma correcta. Todos tenemos parcialmente la razón. Pero no tenemos TODA la razón. Necesitamos el punto de vista unos de otros para poder ver el panorama completo.
En nuestra presentación de los dones motivacionales no solamente queremos ayudarle a descubrir sus dones, sino que también queremos que se familiarice con los dones de otras personas para que comprenda cómo piensan las personas con diferentes dones, cómo obran y cómo benefician a todo el Cuerpo de Cristo. Creemos que será enriquecido tanto personalmente como en su relación con otros al obtener estas perspectivas.
CADA DON TIENE IGUAL VALOR
Dibuje un círculo en el espacio
a la derecha.
Supongamos que el círculo representa un pastel. Obviamente es mucho más fácil cortar el pastel en seis u ocho trozos, pero nosotros queremos que hoy corte el pastel que dibujó arriba en siete partes iguales. ¿Es un reto? Trate de hacerlo lo mejor que pueda.
Ahora, en caso de que los trozos no hayan salido todos iguales, escriba “Estos son trozos iguales” al lado del pastel. Luego, escriba en cada trozo un don motivacional: percepción, servicio, enseñanza, exhortación, dar, administración y compasión.
Queremos que usted comprenda el concepto de este diagrama: todos los dones son iguales. Son iguales ante los ojos de Dios. Todos tienen el mismo valor en el Cuerpo de Cristo. Ningún don vale más o es mejor que otro don. Cada uno contribuye inestimablemente al funcionamiento colectivo del Cuerpo de Cristo. Si un don no está funcionando, entonces existe una carencia, una insuficiencia.
El don motivacional que Dios le dio a usted es el mejor don que Él le pudo haber dado para llevar a cabo el propósito de Él en su vida y para el beneficio de otras personas. ¡Regocíjese en su don! ¡Utilice sus dones! ¡Desarrolle sus dones! Nos gusta mucho un dicho que dice:
“Nuestra vida es un regalo de Dios;
lo que hagamos con ella es nuestro regalo a Él.”
Es cierto que Dios da ciertos dones más frecuentemente que otros. Esto se debe a que se necesitan más personas en ciertas funciones. Por ejemplo, es necesario que haya más seguidores que líderes. A continuación veamos el porcentaje de personas que tienen cada don, según los datos que hemos recopilado:1
Percepción
12%
Dar
6%
Servicio
17%
Administración
13%
Enseñanza
6%
Compasión
30%
Exhortación
16%
El don que más prevalece es el de compasión, tal vez porque existe tanta necesitad de amor y compasión en el mundo.
Los dones de servicio y exhortación van casi empatados en segundo lugar. Se necesitan muchos servidores para llevar a cabo la obra de Dios, y todos necesitamos ser animados y motivados a diario.
Pero el simple hecho de que existan más personas con cierto don no significa que ese don sea más importante. Tampoco significa que el don que tiene menor porcentaje es más especial. Todos los dones tienen igual importancia. Todos son necesarios. Cuando se usan apropiadamente, todos los dones son una bendición.
A continuación hagamos un pequeño repaso de los dones motivacionales y las necesidades que ellos tienden a suplir:
DON
DEFINICION
NECESIDADES
QUE SUPLE
LO QUE HACE
PERCEPCIÓN
Declara la voluntad de Dios
Espirituales
Mantiene nuestro enfoque en fundamentos espirituales
SERVICIO
Realiza servicio práctico
Prácticas
Mantiene la obra del ministerio en movimiento
ENSEÑANZA
Investiga y enseña la Biblia
Mentales
Nos mantiene estudiando y aprendiendo
EXHORTACIÓN
Anima y motiva el crecimiento personal
Psicológicas
Nos ayuda a aplicar las verdades espirituales
DAR
Provee ayuda material
Materiales
Suple necesidades específicas
ADMINISTRACIÓN
Da liderazgo y dirección
Funcionales
Nos mantiene organizados y aumenta nuestra visión
COMPASIÓN
Provee apoyo personal y emocional
Emocionales
Nos ayuda a mantener actitudesy relaciones personales correctas
La gráfica anterior ofrece solamente una perspectiva general de cómo funcionan los dones motivacionales; existe, por supuesto, la posibilidad de que haya traslapo e interacción entre los dones. Además, los dones secundarios modifican e influyen en la ejecución de los dones primarios.
Estudiaremos esto en detalle en la segunda parte del libro; por ahora, sigamos poniendo los fundamentos al estudiar la manera en que Dios coloca cada don en el Cuerpo de Cristo.
1 Estos porcentajes se basan en hojas de respuesta detalladas que hemos obtenido de 1.000 personas durante un período de diez años. Están representados más de 100 grupos de diferentes estados, provincias y ciudades.
3
En los dos versículos bíblicos que preceden a su descripción de los dones motivacionales, Pablo usa el ejemplo del cuerpo humano:
Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros (órganos, partes), pero no todos los miembros tienen la misma función o uso, así nosotros, aunque somos muchos, somos un cuerpo en Cristo el Mesías, e individualmente somos miembros unos de otros y dependemos unos de otros.
Romanos 12: 4-5, TAB
En esta escritura vemos tres verdades que se aplican a nuestro estudio de los dones motivacionales.
Primero, el cuerpo representa una totalidad, algo completo y entero, pero es una totalidad compuesta de diferentes partes. De la misma manera, los que conformamos el Cuerpo de Cristo tenemos diferentes funciones. No todos somos iguales. Tenemos diferentes habilidades y dones. Así como un cuerpo físico necesita manos, pies, ojos y oídos para funcionar adecuadamente, de igual manera, el Cuerpo de Cristo necesita personas con diferentes dones motivacionales para que el Cuerpo pueda funcionar adecuadamente. Debemos estar unidos a pesar de nuestra diversidad.
Es bueno saber que no todos tenemos que comportarnos igual. Está bien que seamos diferentes.
En segundo lugar, podemos ver a través de esta analogía que no tenemos que hacer las cosas “por nosotros mismos”. Nosotros hacemos nuestra parte. Otros hacen su parte. Juntos llevamos a cabo la obra del ministerio de nuestro Señor.
Recuerdo que siendo adolescente, escuchaba un sermón diferente cada semana y me esforzaba por hacer lo que decía el predicador. Un domingo él predicaba sobre la importancia de la oración, y durante toda la semana siguiente yo oraba intensamente. La semana siguiente él predicaba sobre tener un corazón de siervo, y yo me esmeraba por servir a cualquier persona con la que me encontrara. El siguiente domingo tal vez predicaba sobre el diezmo, y yo resolvía aumentar mis ofrendas. O quizás se predicaba sobre el amor y yo, enjugándome la frente del cansancio y respirando hondo, salía de la iglesia decidida a amar, costara lo que costara.
Y me acerqué al colapso tratando de hacer todas aquellas cosas. Aspiraba a ser una “super-cristiana” y era imposible alcanzar esta meta. Estaba convencida de que tenía que sobresalir en todas estas áreas si quería agradar a Dios. Y al fallar, como lo hubiera hecho cualquier persona, me llené de culpabilidad y condenación.
Me sentí tan aliviada cuando descubrí los dones motivacionales, y me di cuenta de que no tenía que ser o hacer todo bien, sino que podía concentrarme en aquellas áreas en las que había sido dotada por Dios. También me ayudó a apreciar los diferentes dones que tenían los demás.
En tercer lugar, Pablo enfatiza nuestra dependencia mutua en el Cuerpo de Cristo. Realmente nos necesitamos unos a otros. Ningún miembro del Cuerpo de Cristo puede retirarse a una isla desierta y ser un cristiano victorioso por sí mismo. Dios nos ha hecho así a propósito, de manera que estemos incompletos sin la interacción y el ministerio de nuestros hermanos cristianos.
