Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Esta obra pretende abrir una puerta que nos descubra el camino hacia una verdadera intimidad con Dios, la misma que tenían Adán y Eva en los primeros días de la creación. Esa vía hacia la intimidad con Dios no la recorremos solos, sino de la mano de Cristo Jesús, que en total obediencia y humildad recorrió ese mismo camino, pero a la inversa, en descenso, para que nosotros podamos transitarlo siguiendo sus pasos. El libro resalta que 'Cristo camino' nos ha mostrado el rostro de un Dios que, en su plenitud, necesita de nosotros para vivir en intimidad con Él, y que para acercarnos a Él pondrá todos los medios que el Amor sabe buscar. A nosotros nos toca dejarnos llevar. ¿Cómo? La lectura del libro nos va a ayudar a saberlo. En este camino hacia la intimidad con Dios, un Dios inmensamente generoso, la dicha que se recibe es de un gozo inefable.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 106
Veröffentlichungsjahr: 2019
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Enrique Vilar
Dios te necesita
para vivir en intimidad contigo
NARCEA, S.A. DE EDICIONES
Otros libros de Enrique Vilar:
• La oración de contemplación en la vida normal de un cristiano
• La misericordia de Dios sana
Índice
Enrique Vilar
Dios te necesita
Otros libros de Enrique Vilar
Presentación
Prólogo
Introducción
El amor creador
La creación del mundo
Creación del hombre
El hombre rompe el plan de Dios
La misericordia de Dios sale a su paso
La solución para el hombre
El camino de regreso
Vivir en intimidad con Dios
Un corazón de carne
Oír su voz
Abrir la puerta
Cenar con Él
Señor, no se haga mi voluntad sino la tuya
La libertad del hombre
Testimonios
Práctica diaria de la obediencia
Jesús nos ofrece una vida más perfecta
La dirección espiritual
María, ejemplo y modelo
Humildad
Obediencia
Contemplación
Pidámosle a María…
La contemplación de Jesús Eucaristía
Contemplar a Jesús Eucaristía
Qué es la contemplación
Jesús Eucaristía, nuestra contemplación
La Eucaristía nos introduce
en los sentimientos de Jesús
La Eucaristía me lleva al hermano
Contemplar la Palabra de Dios
Constitución dogmática Dei Verbum
La Palabra, camino seguro de nuestro día a día
La Palabra me arrebató
Práctica de contemplación de la Palabra
Vive la Palabra
El mejor camino
La vida del contemplativo: todo es gracia, todo es regalo
La experiencia diaria: fidelidad e intimidad
La vida del contemplativo
Dios está enamorado de ti
La transfiguración de Jesús
Colección espiritualidad
Créditos
Presentación
Toda presentación o preámbulo de un libro pretende, aunque no siempre lo consiga, estimular la atención y preparar el ánimo del lector para lo que viene después.
Sin embargo, en su prólogo y esbozo introductorio, el autor de este libro renuncia adrede a comenzar su contenido con argumentos y artificios del lenguaje que distraigan el interés genuino que persigue.
Este nuevo libro de Enrique Vilar sigue por tanto una línea de concordancia, la cual también se encuentra expresada en sus anteriores escritos, muy acorde con sus convicciones y como fruto de sus vivencias en la Comunidad Siervos de Cristo Vivo.
Con estilo claro y directo, a través de las páginas de esta obra, el pensamiento del autor va aflorando como corrientes de aguas de un manantial, dejando claramente evidenciada la coherencia de quien vive lo que escribe.
Cada uno de los siete capítulos que componen este libro va conduciendo a los lectores por un camino de mayor acercamiento a Dios; sin miedos, sin barreras y sin prejuicios.
Un camino salpicado de sinceras revelaciones íntimas del autor, de citas bíblicas y oraciones que nos ayudan a comprender aún más, cuán grande es el Amor que Dios nos tiene, y Su llamada constante a tener una vida de mayor perfección e intimidad con Él.
El mismo título de la obra: Dios te necesita para vivir en intimidad contigo, es un desafío a cada lector. Nos impulsa a una profunda interiorización de nuestro origen, valor y destino como seres humanos, creados a imagen y semejanza de un Dios todopoderoso, que muestra su debilidad precisamente, encarnándose y anonadándose para devolvernos esa relación de intimidad con Él, que habíamos perdido.
Enrique Vilar nos invita también en su nueva obra a desprogramarnos de nuestros propios planes y deseos, dejándonos amar por Dios; a seguir a Jesús humilde y obediente; y a descubrir la maravilla de una vida contemplativa, tesoro que el autor encontró en su llamada a la Comunidad Siervos de Cristo Vivo.
El desprogramarnos significa que muchas veces en mi vida he de soltar cosas que nunca pensé debía soltar.
Personalmente a lo largo de mi vida he soltado muchas cosas a las que estaba aferrado, y seguro tendré que soltar otras en el futuro. He soltado grupos sociales, reputación y amistades apreciables. He soltado en ocasiones una vida cómoda y estable económicamente por la incertidumbre de vivir el día a día.
Todo ello por una mezcla de fe, idealismo y de entrega a la llamada de Dios, sin condiciones. Pero como nos dice la Escritura: Lo que era para mí ganancia, lo he estimado como pérdida por amor a Cristo (Flp 3,7).
Del mismo modo han sido muchos los que han soltado muchas cosas por amor al Evangelio. Sin embargo, lo mejor para el cristiano está por delante: la esperanza de gloria. La cruz seguirá siendo y conteniendo una parte de oprobio y tropiezo, así como de glorias y triunfos. Es la locura de la cruz.
¿Qué motivos pueden entonces impulsar a Enrique a escribir un libro de estas características? Se me antojan varios y de diversa naturaleza. El primero de ellos sea acaso la escasez de textos similares, lo que ha servido al autor para expresar libremente sus pensamientos y experiencias.
Y en segundo lugar y no menos importante, es que quien aborda este tema, está preparado para hacerlo, pues en él confluyen los conocimientos teológicos suficientes y su amplia experiencia vivida durante tantos años en movimientos apostólicos.
Finalmente, la pregunta que se debe estar haciendo todo el que se ha detenido en el título de esta obra es: ¿Nos necesita realmente Dios? Dios es santo, eterno, todopoderoso y completamente autosuficiente. Toda la creación depende de la vida que solo Dios sustenta.
Sorprendentemente, parte de esa respuesta se encuentra en que Él nos ama apasionadamente y en su bondad quiere que vivamos con Él para siempre.
Dios ha puesto eternidad en el corazón del hombre. Le ama. Le busca. Se revela a él. Envía a su Hijo para rescatarlo y devolverle la vida que perdió en los orígenes de su existencia.
Sin embargo, a menudo vivimos tan atrapados en el tiempo, las necesidades del día a día con sus temores, incertidumbres, ansiedades y preocupaciones innatas al ser humano, que perdemos la perspectiva de eternidad, por lo que necesitamos orar como el salmista: Señor, hazme saber mi fin, y cuál es la medida de mis días, para que yo sepa cuán efímero soy (Sal 39,5).
Por eso, los diversos capítulos que componen esta obra se encuentran llenos de riquezas y en ellas observamos un amplio abanico de vivencias sobre la vida espiritual con características propias y bien definidas.
Motivos por los cuales exhortamos a degustar esta obra, confiando en que su lectura reposada y tranquila ayude a alcanzar los objetivos propuestos en ella, no sin antes agradecer a Enrique Vilar su gentileza al solicitarnos realizar la presentación de su libro.
Freddy Contín Ramírez
Director General
Comunidad Siervos de Cristo Vivo
Prólogo
Cuando deseamos echar una mirada atrás, a toda nuestra vida, nos encontramos con alegrías y lágrimas, éxitos y fracasos, aciertos y errores, salud y enfermedad; pero sobre todo, encontramos que, en medio de tanto desbarajuste, ha habido una mano que nos ha llevado y conducido hasta lo que hoy somos, a pesar de nuestras infidelidades. El Espíritu de Dios nunca nos ha dejado y, con dulzura y suavidad, hasta sin darnos cuenta, nos ha ido moldeando a su voluntad. Incluso las lágrimas, las desgracias y las enfermedades fueron eslabones dolorosos que el Espíritu supo aprovechar para nuestro bien.
¡Cuántas gracias tendríamos que dar al Espíritu Santo por la obra que ha realizado en nosotros! Todo lo que tenemos, todo lo que somos, se lo debemos al Espíritu Santo.
Por más sermones que oigamos, por más libros que leamos, sin la fuerza del Espíritu de la verdad, nada entenderemos. Por eso, con razón Jesús decía: Sin mí nada podéis hacer (Jn 15,5).
Con humildad, con la buena disposición del corazón, tenemos que dejar que el Espíritu Santo actúe en nuestra vida. Toda ella ha seguido un proceso del amor de Dios que, etapa tras etapa, nos ha ido y nos sigue moldeando.
Es posible que hayamos vivido etapas muy duras que ahora, desde lejos, vemos que fueron necesarias para destruir nuestras murallas.
En mi caso, he vivido un encuentro personal con el Señor y una primera etapa de entrega a su servicio. Después pude estar muchas horas ante Jesús sacramentado en la Comunidad Siervos de Cristo Vivo, donde Él me llamó. Al pasar los años, sin buscarlo y súbitamente, descubrí el tesoro de la contemplación y pude ponerlo en práctica; con ello mi vida dio un completo vuelco. De la contemplación el Señor me ha llevado, en los últimos tiempos, a tener una intimidad más sincera y amorosa con Él. Este libro es fruto de esta última etapa.
Todo, absolutamente todo, ha sido obra del Espíritu Santo; yo no lo he buscado e incluso muchas veces no he respondido a su invitación. El Divino Espíritu me ha ayudado a mantenerme unido a Él y a seguir sus mociones. También el Espíritu de Dios me ha descubierto mi fragilidad y mi pobreza y la necesidad que tenemos de confiar solo en Él.
El Espíritu me ha dado a conocer y sentir el amor del Padre y su gran Misericordia; el Espíritu me ha heho conocer y vivir la Palabra por quien se hicieron todas las cosas y cómo esta Palabra, hecha hombre, Jesús, se humilló por nosotros y obedeció hasta la muerte y muerte de cruz. Es el Espíritu Santo quien nos hace experimentar que somos templos de la Trinidad Santa viva.
Gloria a Dios Padre, gloria a Dios Hijo y gloria a Dios Espíritu Santo por todos estos años que han sido un caminar bajo la moción del Espíritu Santo y por todo lo que quiera seguir regalando.
Debido a la experiencia que el Señor me ha regalado, solo quisiera pedirte, a ti que tienes en tus manos este libro que, con fe, con verdadera confianza, pidas al Espíritu Santo que te acompañe todos los días de tu vida; pídele que te ayude a abrir tu corazón a su moción para dejarte llevar por Él.
La Palabra nos dice: Cuando venga el Espíritu de la verdad, os iluminará para que podáis entender la verdad completa (Jn 16,13).
El Espíritu Santo es como fuego. El fuego ilumina nuestros pasos; el fuego quema toda impureza; el fuego nos purifica de nuestros pecados; el fuego calienta nuestros corazones.
El Espíritu Santo es como viento. Es viento huracanado, fuerza y poder de Dios; es viento suave, es brisa que consuela y da paz.
El Espíritu Santo es como agua viva. El agua es fuente de vida, es fecunda que nos hace crecer.
Dejemos que el Espíritu Santo nos inunde, nos conduzca, y nos haga descubrir los misterios de Dios para poder saborear su dulce intimidad.
A través de la secuencia de Pentecostés, invoquemos diariamente al Espíritu Santo con toda sinceridad:
Ven, Espíritu divino,manda tu luz desde el cielo,padre amoroso del pobre,don, en tus dones espléndido,luz que penetra las almas,fuente del mayor consuelo.Ven, Espíritu divino, ven.
Benicasim
Festividad de la Transfiguración del Señor
Introducción
En la vida cristiana es bueno conocer dónde nos encontramos y qué es lo que nos puede mejorar. Jesús nos presenta, en el evangelio de san Mateo, un camino para conseguir la vida eterna y para llevar una vida en intimidad con Él. Veamos el texto evangélico.
Se le acercó un hombre y le preguntó: «Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la vida eterna?». Jesús le dijo: «¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el bueno. Si quieres entrar en la vida eterna, cumple los mandamientos». «¿Cuáles?», preguntó el hombre. Jesús le respondió: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padrey a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo». El joven dijo: «Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?». «Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme». Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes (Mt 19,19-22).
El cristiano, por el bautismo, está llamado a la santidad, a conseguir la vida eterna; para ello tendrá siempre toda la ayuda necesaria a través de la gracia mediante los sacramentos y la oración. Con la gracia de Dios el cristiano podrá estar unido a Cristo cumpliendo sus mandamientos.
Pero para aquellos que, como el joven del evangelio, dicen: Todo esto lo he cumplido, ¿qué me queda por hacer?, Jesús nos presenta unas herramientas para conseguir mayor perfección: Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres. Después, ven y sígueme.
Si en nuestro corazón sentimos esa llamada a una mayor perfección en nuestra vida cristiana, sepamos que es una llamada de benevolencia del Señor. El evangelio de Marcos nos detalla que Jesús miró al joven con cariño. Con cariño nos mira el Señor y nos llama a estar con Él. Somos libres de responder a esta llamada; respuesta que siempre va unida a una renuncia. Porque
