El camino del amor - Subhash Anand - E-Book

El camino del amor E-Book

Subhash Anand

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Beschreibung

El Srimad Bhagavatam es uno de los principales Libros Sagrados de India. En él se describen las vidas y las obras de los Avataras del Señor Vishnu, es decir, los descendimientos de Dios a la tierra, a través de los cuales, el Señor instruye a Sus devotos, les brinda Su protección y los guía en el Camino de regreso al Hogar Celestial. El Srimad Bhagavatam es un vasto océano de Sabiduría Divina expresada a través del más sublime de los senderos: el del Amor a Dios. Muchos santos y sabios han tenido al Srimad Bhagavatam como guía divina, como compañero espiritual, e incluso, como la misma manifestación de Dios entre los seres humanos. El Camino del Amor, escrito por Subhash Anand, es una maravillosa exposición de las principales enseñanzas devocionales del Srimad Bhagavatam. A su vez, esta traducción al castellano, realizada por la profesora Ada Albrecht, transmite en plenitud el espíritu divino de este bello, diáfano y profundo libro.

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Seitenzahl: 482

Veröffentlichungsjahr: 2024

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OM SRI GANESHAIA NAMAHA

Reverencia a Sri Ganesha

Deva de la Sabiduría Espiritual

en la Religión de la India y

Guía de los devotos de Dios

Ada Albrecht en el Templo del Bhagavad Gîtâ, India.

Subhash Anand

El camino del amorEnseñanzas del Srimad BhâgavatamSobre el amor a Dios

Traducción al castellano y adaptación pedagógica de Ada Albrecht

2024

EDITORIAL HASTINAPURA

BUENOS AIRES, ARGENTINA

Índice de contenido
Portadilla
Legales
PREFACIO
INTRODUCCIÓN
NOTA HISTÓRICA SOBRE LOS PURÂNAS
La naturaleza y el origen de los Purânas
Los Purânas en la historia del hinduismo
NOTA HISTÓRICA SOBRE EL BHÂGAVATA PURÂNA
El origen del Bhâgavata Purâna
El Bhâgavata en la historia del Hinduismo
EL BHÂGAVATA PURÂNACOMO UNA GUÍA ESPIRITUAL
El Mangalâcharana
Animisha Kshetra
A los pies de Sûta
La duda de Vyâsa
El Samâdhi Bhâshâ de Vyâsa
Las diez Lakshanas del Bhâgavata Purâna
Una instrucción sobre Siddhi: La Realización Espiritual
Conclusión
EL CAMINO DEL AMOR
CAPÍTULO I. EL PEREGRINO Y SU DESTINO
EL SER HUMANO: UN PEREGRINO DE POR VIDA
La criatura humana como un ser espiritual
Jîvâtman y Paramâtman
DIOS: LA META DEL PEREGRINO
DIOS: LA SUPREMA REALIDAD
Dios: El Supremo Misterio
EL MÂYÂ DEL SEÑOR
Mâyâ como Poder Creador
Mâyâ como Prakriti
Mâyâ como Avidyâ
SAGUNA O NIRGUNA
Términos que indican la Suprema Realidad
Parabrahman o Aparabrahman
Nirguna o Saguna Brahman
Personal o Impersonal
Conclusión
CAPÍTULO II. EL AMADO SUPREMO
EL DESCENSO DE DIOS
La Naturaleza del Avatâra
Los tipos de Avatâras
Krishna: El Amado de las Gopîs
LA GRACIA DIVINA
La Gracia como una realidad humana
La Gracia de un maestro
La Gracia como un regalo del Amor de Dios
La transformación del ser humano a través de la Gracia
Conclusión
CAPÍTULO III. BHAKTI: EL CAMINO HACIA DIOS
LA NATURALEZA DE BHAKTI
Bhakti en los textos de los Shrutis
Bhakti en el Bhagavad Gîtâ
Bhakti en el Bhâgavata Purâna
Bhakti emocional
Bhakti como servicio al Señor
LOS FUNDAMENTOS ESCRITURALES DEL BHAKTI
Bhakti como esencia del Shruti
La idea de Bhakti en el Rig Veda
Bhakti en el Svetâsvatara Upanishad
LOS GRADOS O NIVELES DE BHAKTI
Nirguna Bhakti
Características de Nirguna Bhakti
BHAKTI Y LA REALIZACIÓN DEL SER HUMANO
Bhakti como el más elevado de todos los fines o Arthas
Bhakti como el más elevado Dharma
Bhakti y Âtma Tushti
Conclusión
CAPÍTULO IV. BHAKTI: EL ÚNICO CAMINO PARA TODOS
BHAKTI: EL CAMINO UNIVERSAL HACIA DIOS
Ciertas limitaciones del Varna Ashrama Dharma
Bhakti: Un llamado a todos los hombres y mujeres
Bhakti y los compromisos temporales
Bhakti como Sâdhârana Dharma
BHAKTI: EL MEJOR CAMINO PARA LLEGAR A DIOS
La pregunta de Uddhava
Bhakti y el Karma Mârga
Bhakti y el Jñâna Mârga
Bhakti y Yoga
Bhakti como el mejor sendero
Mantra Shakti o Bhakti
Conclusión
CAPÍTULO V. OBSTÁCULOS PARA ALCANZAR BHAKTI
AVIDYÂ
La plegaria de Devahuti
Anâdi Avidyâ
Ceguera espiritual
Las consecuencias de Avidyâ
EL MAL OBRAR
La visión de Nârada
La naturaleza del pecado
Las consecuencias del pecado
La lucha contra el pecado
APEGO
La plegaria de Kunti
La naturaleza del apego
Las consecuencias del apego
OTROS OBSTÁCULOS PARA LA DEVOCIÓN
Los sentidos
El instinto sexual
Mala compañía
Conclusión
CAPÍTULO VI. DISCIPULADO ESPIRITUAL
EL GUÍA ESPIRITUAL COMPETENTE
La necesidad de un guía
Cualidades de un Guía Espiritual
Buscando un buen maestro
EL DISCÍPULO DIGNO Y CAPAZ
Los requisitos del discipulado
Jijñâsâ: El anhelo de aprender
Vairagya: Espíritu de desapego
Shraddhâ: Fe en el Maestro Espiritual
Shushrûsa: Servicio humilde
KATHÂ: EL MEDIO DE LA INSTRUCCIÓN
Maitreya instruye a Vidura
Kîrtana: La Narración del Kathâ
Shravana: Escuchar el Kathâ
Smarana: Recordando la enseñanza
El contenido del Kathâ
La historia de los santos
La historia del universo
Conclusión
CAPÍTULO VII. SATSANGA: LA COMPAÑÍA DE LOS SANTOS
EL SANTO: UNA ENCARNACIÓN DE LA VIRTUD
Elogiando a Prahlâda
Caridad universal
Desapego total
Unidad interna
Unidad cósmica
SATSANGA: EL CAMINO AL SEÑOR
Satsanga: La escuela para el Bhakti
La Gloria del Señor
La presencia del Señor
Las alabanzas al Señor
La Gracia del Señor
La transformación del ser humano a través de Satsanga
Sat Kathâ: Un sustituto de Satsanga
La disposición para Satsanga
LA MUERTE DE UN SANTO
La muerte de Bhîshma
La muerte: La decisión final
La muerte: La interiorización más profunda
La muerte: El total sometimiento al Señor
Conclusión
CAPÍTULO VIII. OTRAS AYUDAS PARA BHAKTI
TAPAS O AUSTERIDAD
Los cuatro pies del Dharma
El significado de la austeridad o ascetismo
Formas de austeridad o ascetismo
La vida espiritual y el ascetismo
La función cósmica de Tapas
YOGA
Los ocho pasos del Yoga
Yama y Niyama
Âsana
Prânâyâma
Dhâranâ, Dhyâna, Samâdhi
Rûpa Dhyâna
NÂMA JAPA
La plegaria: la coronación del discipulado espiritual
El Nârâyana de Ajâmila
El Nombre y su significado
La práctica de Nâma Japa
El significado del Nâma Japa
PEREGRINAJE
El peregrinaje de Vidura
El significado del peregrinaje
El santo y el Tîrtha
El espíritu del peregrinaje
CAPÍTULO IX. BHAKTI COMO LA REALIZACIÓN FINAL DEL SER HUMANO
MOKSHA Y PARA-BHAKTI
El supremo Para-Bhakti
Para-Bhakti se alcanza sólo luego de la muerte
Para-Bhakti: Más allá de Brahmabhûti
PARA-BHAKTI COMO MOKSHA
Moksha: El Satsanga Final
Para-Bhakti: La realización espiritual del ser humano
Moksha: Amorosa Unión por Amor
Conclusión
BREVE GLOSARIO DE TÉRMINOS SÁNSKRITOS

El Camino del Amor

Subhash Anand

Primera edición: 2024

Imagen de la portada: Sri Krishna

Todos aquellos que deseen profundizar sus estudios sobre los temas tratados en este libro pueden llamar o acercarse a cualquiera de las direcciones dadas al final del volumen.

El tipeo, diseño y corrección del presente libro ha sido realizado íntegramente por Miembros de la Fundación Hastinapura.

Albrecht, Ada

El camino del amor : enseñanzas del Srimad Bhagavatam sobre el amor a Dios / Ada Albrecht. - 1a ed adaptada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Hastinapura, 2024.Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga Traducción de: Ada Albrecht. ISBN 978-987-4038-78-4

1. Espiritualidad. 2. Metafísica. I. Albrecht, Ada, trad. II. Título.

CDD 110

Hecho el depósito que marca la ley 11.723

© by Editorial Hastinapura

Riobamba 1018 (C1116ABF)

Buenos Aires, República Argentina

Tel/Fax (0054-1) 4811-9342

E-mail: [email protected]

Internet: www.hastinapuralibros.com

ISBN edición digital (ePub): 978-987-4038-78-4

Primera edición en formato digital: julio de 2024

Versión 1.0

Digitalización: Proyecto451

Sri Krishna

PREFACIO

DE TODOS LOS PURÂNAS, el Bhâgavata Purâna ha tenido la mayor de las influencias en la vida religiosa de India. Este libro, el BhâgavataPurâna, fue estudiado por devotos de las diferentes escuelas de Vedânta (Veda-Anta, o sea, el fin de todo conocimiento, esto es, la devoción a Dios). Si el culto de Krishna se ha arraigado poderosamente en el pensamiento popular de la India de hoy, se ha debido en gran parte al Bhâgavata Purâna.

El propósito de este estudio es el de describir el peregrinaje espiritual de la criatura humana que va en busca del Señor. Nuestro esfuerzo está justificado por el hecho de que en el Mangalâcharana, o sea, el verso de apertura del Bhâgavata Purâna, el modo como él describe su propio origen, los diez tópicos o Lakshanas que él analiza o estudia, todo ello va a mostrarnos que este libro se ofrece a sí mismo como una guía para quien anhela obtener la más alta santidad, y la más alta santidad es el Amor a Dios.

Dios, siendo la Suprema Realidad, es también la Meta Final del ser humano. La criatura humana es un ser espiritual, por lo tanto, esta búsqueda de Dios es posible y es muy significativa. De esto se habla en el capítulo primero.

Sin embargo, como Dios se halla más allá de Su creación, el ser humano puede llegar a Él solamente a través de Su auto-revelación. El Avatârana (descenso) de Dios es una forma muy especial de esa auto-revelación al ser humano. Y así, el Avatâra está en el centro de la espiritualidad del Bhâgavata Purâna. No sólo es necesaria esta auto-revelación de Dios, es decir, Su Gracia, sino que también el ser humano necesita tener dentro de sí mismo la experiencia del poder de dicha Gracia. Esto se trata en el capítulo segundo.

Entre todos los Avatâras, el Bhâgavata Purâna da la mayor importancia a Sri Krishna, quien se revela a Sí Mismo como el amador arquetípico. Por lo tanto, la mejor disposición interior del ser humano para llegar al Señor es la devoción o Bhakti, que no es simplemente una disposición intelectual, sino que hace emerger en el ser humano emociones tiernas y amorosas. El Bhâgavata Purâna afirma que a través de la devoción el ser humano obtiene la paz absoluta y así, la devoción a Dios, esto es, Bhakti, es el más elevado fin de la vida humana (Parama Purushârtha). Es también el supremo deber de la criatura humana (Para-Dharma). La más elevada forma de Bhakti es un absoluto amor inegoísta a Dios sobre todas las cosas. Un amor que puede resistir toda oposición. Esto es tratado en el capítulo tercero.

El camino del amor o Bhakti Mârga es superior a todos los otros caminos. Se halla también abierto para todos, más allá de las clases sociales, de la edad y del sexo, tal como es descripto en el capítulo cuarto.

El hecho de que el amor es el mejor camino para llegar a Dios, no significa que sea una tarea fácil. El peregrino espiritual debe superar muchos obstáculos. Debido a Anâdi Avidyâ, esto es, la ignorancia sin comienzo, el ser humano existe en el mundo a una cierta distancia de sí mismo, es decir, de su verdadero Ser o Âtman. Él puede aumentar su ­sufrimiento si permite ser cegado por los encantos de las cosas de esta Tierra. El apego a ellas puede llevar al ser humano al pecado, al deliberado rechazo al amor y servicio al Señor. Los sentidos, con sus poderosas inclinaciones, la sensualidad, que es la fuerza más ciega, la mala compañía, que es adversa al desarrollo de la devoción, agravan la desdichada situación actual del ser humano. Esto es tratado en el capítulo quinto.

El ser humano puede llegar a Dios tan sólo cuando es llamado por Dios. El maestro puede ser el mediador de esta llamada de Dios, quien es el Maestro Supremo. El maestro debe hallarse familiarizado con la herencia espiritual dejada por los santos en los tiempos pasados. Debe tener el discernimiento necesario para dar a cada uno de sus discípulos lo que le resulta más apropiado. Sobre todo, debe ser capaz de observar su propia experiencia para encontrar en ella la certeza que necesita para enseñar con autoridad. Por su parte, el discípulo debe mostrar un real deseo de aprender, una rapidez para ser transformado por todo lo que estudia, un espíritu de desapego de todas las cosas que podrían obstaculizar su progreso, una profunda Fe en su maestro y un espíritu de servicio hacia él. El maestro no imparte a su discípulo verdades abstractas de la vida espiritual, sino que le narra las historias del Señor y de Sus devotos. Estas historias mueven al discípulo hacia el camino de amor al Señor. Ellas también muestran las verdades que deben guiarlo en el sendero. Acerca de esto se habla en el capítulo sexto.

Nada puede inspirar al ser humano a luchar para alcanzar su meta como el encuentro con aquel que ha estado muy cerca de dicha meta. Esta es la razón por la que el Bhâgavata Purâna da tanta importancia al Satsanga o buena compañía. El santo es la revelación del poder transformador de la Gracia del Señor. Él hace que Dios se halle presente para sus devotos. Estando él lleno de amor por Dios, gusta de recordar y hablar siempre de las maravillosas virtudes y acciones divinas. Como el santo se halla caracterizado por la caridad universal y el total desapego, todos pueden llegar hasta él. Satsanga es, de este modo, un sacramento universal. Se dice que hallarse presente frente al lecho de muerte de un santo es un privilegio único, es una forma intensa de Satsanga porque en ese momento, la grandeza del santo puede ser visiblemente sentida. Esto se estudia en el capítulo séptimo.

Además del discipulado espiritual y de Satsanga o buena compañía, el Bhâgavata Purâna ofrece algunas otras ayudas para que nuestra devoción, es decir, nuestro Bhakti, crezca. Una de esas ayudas es Tapas, es decir, austeridades o penitencias, lo cual no es la supresión de la energía creativa (sexual) sino la concentración que se tiene dentro de sí mismo para lograr la máxima meta, o sea, el Amor Divino. De modo similar, el Ashtânga Yoga, es decir, los ocho pasos del Yoga, es dado como ayuda al ser humano para que éste pueda adquirir su paz interior y así focalizar totalmente su atención en el Señor. A través de la práctica de Nâma Japa o la repetición del Nombre de Dios, el devoto vive constantemente en la presencia del Señor. El Bhâgavata Purâna también indica la utilidad de visitar los Tîrthas o lugares sagrados, que entregan al devoto la oportunidad de encontrar santos y escuchar de ellos los Kathâs, es decir, las historias del Señor. Esto se trata en el capítulo octavo.

Un estudio cuidadoso del Bhâgavata Purâna nos revela que la doctrina de la devoción (Bhakti) otorga unidad no sólo en la Sâdhana (disciplina espiritual) propuesta por este libro, sino también a la totalidad del Bhâgavata Purâna mismo. Ciertos episodios que a primera vista parecieran negar la primacía y el carácter central de la devoción (Bhakti), después de posteriores análisis, se encuentra que si bien en forma indirecta, pero no menos vigorosa, son indicadores de la grandeza de Bhakti. La devoción no es una mera preparación para alcanzar Moksha, la Liberación Espiritual, sino que ella, en sí misma, ya es Moksha. Cuando el ser humano obtiene Moksha, él se halla totalmente unido con el Señor (Sa Prema Bhakti Yoga). Así, Bhakti o devoción no es sólo la mejor Sâdhana (disciplina espiritual), sino también el más elevado Sâdhya (Meta Suprema). Esto apunta implícitamente a una comprensión personal de la Naturaleza del Señor, comprensión también contenida en conceptos tales como: Shravana (la apertura del ser humano para la auto-revelación de Dios), Shraddhâ (la entrega de la criatura humana a un Dios amoroso), Anugraha (el afectuoso gesto de Dios hacia el ser humano, gesto que es absolutamente desinteresado), Pâpa (el olvido de Dios) y Satsanga (la compañía de los santos como una reunión anticipada del ser humano con Dios, que es el Supremo Satya, es decir, la Suprema Verdad). Dios es Amor, y por lo tanto, solamente en el Amor el ser humano encuentra su realización y su meta final. De esto se habla en el noveno y último capítulo.

Subhash Anand

Vedavyâsa, el gran sabio compilador de los Vedas y autor del Mahâbhârata y el Bhâgavata ­Purâna.

INTRODUCCIÓN

LOS ANTIGUOS LIBROS DE SABIDURÍA ESPIRITUAL conocidos como Purânas han sido llamados “las Sagradas Escrituras de todos los seres humanos”, es decir, se hallan dirigidos a todas las personas, sin excepción y sin distinción alguna. Esta amplitud los diferencia, por ejemplo, de los Vedas, los cuales tradicionalmente podían ser estudiados sólo por aquellos que pertenecían a las clases superiores dentro de la sociedad hindú.

NOTA HISTÓRICA SOBRE LOS PURÂNAS

La naturaleza y el origen de los Purânas

La referencia más antigua que encontramos sobre los Purânas se halla en el AtharvaVeda. Algunos pensadores opinan que el Purâna original era una crónica o historia de la tradición de los Kshatryas o casta guerrera, diferente de los Vedas, que eran la encarnación de la tradición de los Brahmines o casta sacerdotal. La clase sacerdotal no se hallaba interesada en la historia, sino tan sólo en las ceremonias sagradas y todo lo concerniente a ellas. Del mismo modo en que estos últimos preservaron el ritual y los himnos usados en él, así también la clase guerrera atesoró la crónica o archivo de reyes, de guerras, etc. Algunos estudiosos creen que los Purânas tienen un origen en las ceremonias védicas, si bien indirectamente. Ellos piensan que los himnos y los panegíricos hallados en el RigVeda, los himnos del AtharvaVeda y las leyendas de reyes y héroes recitadas durante los rituales conforman la etapa más antigua de la literatura puránica. Es interesante notar que todos los Purânas están escritos en forma dialogada, siendo que algunos de ellos forman parte de ceremonias sagradas prolongadas, o bien, están indirectamente relacionados con ellas.

Tradicionalmente los Purânas son agrupados con los Itihâsas(1) o “historias”. Así, podemos afirmar que ellos tratan del pasado y esto nace de la misma palabra Purâna que significa “antiguo”, “viejo”. Para los hindúes el pasado no representa meramente una realidad secular. Por el contrario, el pasado tiene un significado religioso y se proyecta hacia el futuro, del mismo modo en que una semilla se proyecta hacia el futuro como un árbol. Por lo tanto, los Purânas son, sin duda alguna, libros religiosos. Aun cuando ellos describen el origen del universo, o la división de la Tierra en diferentes regiones, aun así, hay en ellos un sentido religioso en todo cuanto dicen.­

Nosotros no tenemos ninguna prueba —de acuerdo a los Purânas existentes en nuestros días—, de que ellos estuvieron antes del período Gupta, es decir, antes de la primera mitad del S. IV dC. Se dice que el canon puránico se halla constituido por dieciocho textos (Ashta Dasha Purâna), si bien, en realidad, hay muchos más de dieciocho libros considerados Purânas(2). Entre ellos, los más importantes son el ­BhâgavataPurâna, el VishnuPurâna y el ShivaPurâna. La mayoría de los Purânas existentes eran ya conocidos antes del año 1030 de nuestra era, puesto que el diario escrito ese año por el peregrino árabe Alberuni, nos da dos listas de dieciocho Purânas.

Los Purânas en la historia del hinduismo

El hinduismo, como lo conocemos hoy día, no es el que existía tres mil años atrás. Por ejemplo, la ceremonia ritual (Yajña), que fue el centro de la temprana religión aria, en la actualidad es practicado en muy pocas ocasiones. Por otro lado, Templos e Imágenes, de los cuales no existe ninguna indicación en los textos antiguos del hinduismo, son, en el momento actual, el centro principal de la religión hindú. Así pues, mientras en un aspecto existe una cierta continuidad, en otro hay un gran cambio. Los Purânas son una crónica de este cambio, de una cierta variación en los énfasis. En parte, ellos son los depositarios de todo lo antiguo, y al mismo tiempo tienen algo nuevo.

La creencia tradicional de los hindúes es que el mismo ­Vyâsa —que compiló los Vedas—, fue quien compuso los dieciocho Purânas. Una crítica intelectual cuestionaría esta aseveración. Sin embargo, lo que yace detrás de esa creencia tradicional es el hecho de que los Purânas representan una cierta continuidad del pasado védico. Un buen número de Devas (Dioses) védicos, por ejemplo, el Señor Agni, el divino Indra, el sagrado Yama, los poderosos Maruts, el misericordioso Señor Vishnu, poseen un papel superior en las narraciones puránicas. La ancestral guerra entre los Devas (Dioses) y los Asuras (Demonios) forma parte de innumerables historias puránicas. Algunos de los mejores himnos de la literatura védica, como ser el GâyatrîMantra y el PurushaSûkta, son comentados o ampliados por los Purânas. Algunas de las más importantes historias, como por ejemplo la que narra cómo el divino Señor Vishnu —por amor a la justicia—, se transforma en un sabio de baja estatura (3), tienen un origen védico.

Alrededor del comienzo de la era cristiana, muchos libros fueron compuestos a fin de codificar las leyes sociales hindúes (Dharma Shâstras). Estos libros enseñan qué deben hacer los hindúes, ya sea como miembros de uno de los grupos sociales particulares, o sea, miembros de una casta o Varna, o bien como pertenecientes a un estado particular de la vida o Âshrama(4). Gradualmente, la producción de tales libros devino cada vez menor y así se dice que los Purânas tomaron el lugar de los primeros. Así, en los Purânas nos encontramos con una gran cantidad de material que trata acerca de la vida social y de las prácticas religiosas del hinduismo popular, por ejemplo, baños rituales, peregrinajes, ayunos, votos, etc. También hay textos antiguos e inscripciones que citan a los Purânas como libros de gran autoridad. Es por ello que la educación tradicional es absolutamente incompleta sin el estudio de los Purânas.

El cambio del cual nosotros hemos hablado en la histo­ria del hinduismo se explica en parte por la llegada de los pueblos arios —que se encontraron con los habitantes originarios de India—, como así también por las diversas invasiones que India sufrió mucho antes de la llegada de los musulmanes y los ingleses. Todos estos invasores tuvieron que ser, de alguna manera, acogidos o acomodados dentro de India. Los habitantes originarios tenían también sus creencias religiosas propias, así como también sus prácticas. El jainismo y el budhismo también hicieron peligrar al hinduismo, ya que los movimientos citados rechazaban el sistema de castas, así como también los elaborados y costosos rituales brahmánicos. Así pues, los cambios registrados por los Purânas son el resultado de una síntesis cultural que trajo como consecuencia una apertura de la mentalidad hindú. No fue sin razón que las diferentes oleadas de incursiones humanas dentro del suelo de la India, abrazaron a los Purânas como si ellos fueran su propio ­Veda. El hinduismo parece tener una inagotable capacidad de absorción de toda cultura que llegue a su suelo, una inagotable capacidad de re-crear, y así, bien podemos decir que ninguna religión en el mundo ha demostrado semejante persistencia a través de una historia que cubre más de tres milenios.

Decir que el hinduismo puede absorber y acomodar toda fuente llegada a él, no significa que no haya habido divisiones y tensiones entre sus adherentes. Los Purânas, además de ser documentos de síntesis religiosa, han sido también los textos religiosos específicos pertenecientes a las diferentes ramas del hinduismo. En los Vedas, ningún Deva posee una suprema posición. Sin embargo, en los Purânas, uno de esos ­Devas es considerado como el Supremo, y la síntesis de la cual se habla arriba no constituye una nivelación de las diferencias, sino la su­bordinación de todas las cosas al pensamiento principal de una rama en particular, sea ella el Vishnuísmo, el Shivaísmo o el Shaktismo(5). A veces, por tratar de demostrar la supremacía de un ­Deva en particular, el texto de algún Purâna puede, incluso, denigrar a los otros Devas.

Los grandes filósofos hindúes extrajeron constantemente su inspiración de los Upanishads y se expresaron a sí mismos en sus comentarios sobre los Brahma Sûtras.

El gran historiador de la filosofía hindú Surendranath Dasgupta (6) sostiene que los Purânas también preservaron una importante escuela de ideas con respeto a la filosofía de los Upanishads y la de los Brahma Sûtras. Aun cuando acepta su autoridad, Sankara mismo no utiliza a los Purânas en sus escritos filosóficos. En cambio, los otros grandes Vedântinos —Râmânuja, Madhava, Vallabha, etc.—, sustentan sus puntos de vista con copiosas referencias de los Purânas. Así, debemos resumir nuestro breve estudio sobre el significado de los Purânas en el hinduismo diciendo que “ellos nos entregan con profunda claridad todos los aspectos y fases del hinduismo, sus historias, la adoración de las imágenes, su teísmo, su Amor a Dios, su filosofía, sus festivales, sus ceremonias y su moral, mucho más que ninguna otra obra” (7).

NOTA HISTÓRICA SOBRE EL BHÂGAVATA PURÂNA

El origen del Bhâgavata Purâna

En el prefacio de la traducción inglesa del VishnuPurâna, Horace H. Wilson (8) sostiene que “el Bhâgavata ­Purâna ha ejercido una mayor y más poderosa influencia sobre las opiniones y sentimientos de la gente que cualquier otro Purâna”.

Esta opinión de un erudito occidental, expresada hace cien años, continúa teniendo resonancia aun ahora, tanto para los pensadores orientales como para los de occidente. Puede ser fácilmente entendido lo que decimos si se acepta lo que el mismo BhâgavataPurâna reclama para sí: El BhâgavataPurâna en verdad es la esencia misma de los Vedas y de los Upanishads.

El BhâgavataPurâna afirma que en el KaliYuga va a haber muchos devotos del Señor Nârâyana, pero que ese número va a ser muy superior en las tierras dravídicas, o sea, en el sur de India. En la enumeración de montañas y de ríos, el texto del Bhâgavata Purâna comienza con aquellos del sur. Los Gopurams(9), de los cuales frecuentemente nos habla el BhâgavataPurâna, son más comunes en el sur. Existe además una muy cercana afinidad entre la teología de los vishnuítas de Tamil, de sus poetas santos —llamados los Alvars— y aquellos mencionados en el Bhâgavata Purâna. Ambos insisten en la primacía de la devoción (Bhakti), en la grandeza del Nombre del Señor, en la actitud de sometimiento a Él, en la importancia de la guía espiritual, en la grandeza de la compañía de los santos y en la profunda necesidad del desapego. Así, si realmente el Bhâgavata Purâna no fue compuesto en la tierra de Tamil (Madrás) como J. N. Farquhar (10) sugiere, entonces, ciertamente, el Bhâgavata Purâna es el trabajo de ciertas personas que se hallaban muy familiarizadas con el país Tamil y con la tradición de los vishnuítas.

El peregrino árabe Alberuni nos da dos listas de dieciocho Purânas en su diario. El Bhâgavata Purâna es mencionado tan sólo en una de ellas, el que está tomado del Vishnu Purâna. Puesto que Alberuni ha escrito su diario en el año 1030 dC, el Bhâgavata Purâna ya se encontraba en existencia entonces. Como el Bhâgavata Purâna no está en ambas listas, es posible que todavía no fuese conocido o aceptado universalmente. Así, es razonable decir que el Bhâgavata Purâna fue compuesto más o menos por el año 900 dC. Este pensamiento nos sugiere también el hecho de que el Bhâgavata Purâna parece depender mucho de la teología de los santos ­Alvars de Tamil Nadú.

Hablando del Bhâgavata Purâna, Winternitz dice que “este es uno de los Purânas donde se remarca mucho más que en otros el sello de una composición unívoca o unificada. El texto parece haber sido cuidadosamente preservado y no hay divergencias o interpolaciones, a no ser cuestiones insignificantes. La persona que fue responsable de la redacción final del Bhâgavata Purâna hizo un deliberado esfuerzo para que quede profundamente marcada su unidad”.

El Purâna comienza y concluye con las mismas palabras: Satyam Param Dhîmahi(11). La totalidad del Bhâgavata Purâna parece ser una exposición de la más elevada Verdad. Ello se encuentra mencionado explícitamente en el mismo Bhâgavata Purâna. Él trata de diez tópicos. Los primeros nueve parecieran querer elucidar el décimo, es decir Âshraya(12), lo cual es explicado como la más elevada Realidad (­Parabrahma, Paramâtman). Esto no quiere decir que el Bhâgavata Purâna se incline a una especulación vacía. Mas bien, él tiene un propósito bien definido. No es una simple teoría, sino que llama o clama por una respuesta o una reacción.

El Bhâgavata Purâna no sólo expone la más Alta Realidad, sino que trata de guiar al lector para que éste desarrolle en sí mismo la más elevada devoción hacia el Ser Eterno o Dios Nuestro Señor. Así pues, el tema del Bhâgavata Purâna no es simplemente un evento o un acontecimiento, sino una actitud: Dios es la Meta Final hacia la cual se direcciona el ser humano. Él es nuestro Gran Amado. El ser humano puede conquistar al Señor tan sólo a través del Amor, el cual se expresa cantando alabanzas, pero esto no es simplemente un ejercicio de nuestros labios, sino una completa transformación del ser humano.

Hallamos muchas secciones en el Bhâgavata Purâna que, a primera vista, nos parecieran no tener relación con el tema central, por ejemplo, el origen del mundo, la división de la Tierra, etc. Pero no olvidemos que todo esto es también el trabajo del Señor, es también la revelación de Su grandeza. Así, el Bhâgavata Purâna deriva su unidad, no de una exposición lógicamente coherente, sino de una meta definida y remarcada a través de los doce libros que lo conforman.

El Bhâgavata en la historia del Hinduismo

Se ha sugerido que la aparición del Bhâgavata Purâna puede considerarse una “maravilla divina” en la historia de la literatura de la India. Esto puede parecernos excesivo, pero comprenderemos con facilidad el impacto que el ­Bhâgavata Purâna tuvo sobre los pensadores a partir del hecho de que desde tiempos antiguos el Bhâgavata Purâna ha sido traducido, total o parcialmente, a las diferentes lenguas habladas en India. Fue traducido al Telugu (en 1455), al Gujarati (en 1484), al Kannada (en el S. XV), al Malayalam (en el S. XVII), al Bengalí (por Maladhara Vasu entre 1473-1480), al Braj (por Surdas en el S. XVI, si bien ésta no es exactamente una traducción) y al Marathi (por Ekanâth en 1580).

Una gran parte de la comunidad hindú es devota del Señor Vishnu. Entre sus muchos Avatâras, Krishna probablemente sea el más popular. En la versión del Mahâbhârata disponible hoy en día, la identificación del Señor Vishnu con Krishna es completa. Y en el BhagavadGîtâ Krishna aparece como el Supremo Señor que ha descendido a la Tierra para enseñarnos el Dharma.

Por lo tanto, el concepto de Avatâra no es nuevo en el Bhâgavata Purâna. Además, los datos biográficos del Señor Krishna hallados en el Harivamsa, en el Brahma Purâna, en el Vishnu Purâna, en el Padma Purâna y también en el Brahma Vaivarta Purâna, son los mismos que se hallan en el Bhâgavata Purâna.

Pero lo que hace que el Bhâgavata Purâna sea más popular no son los eventos narrados en él, sino el tono emocional con el cual son descriptos. En esto es único. En el Bhâgavata Purâna, el Señor Krishna no es tanto un Maestro como un Amado, el adorado de las pastoras (­Gopîs), el hermoso y caprichoso niño pastor que encantaba a las almas con los sonidos dulcísimos de su flauta. En el Mahâbhârata la historia de las Gopîs no es mencionada. Ella se desarrolla más bien en el Harivamsa y en el VishnuPurâna, pero se torna esplendorosa y florecida en el Bhâgavata Purâna, cuyo más alto propósito parece ser la glorificación de Bhakti y del ­Krishna Lîlâ.

El énfasis del Bhâgavata Purâna sobre Bhakti es de una naturaleza profundamente emocional, por lo cual ha ejercido una gran influencia en el desarrollo de las ideas devocionales en los tiempos de la India medieval.

Mencionemos también que el mal comprendido y a veces difamado Râsa Lîlâ, o sea, la danza del Señor Krishna con las jóvenes pastoras, descripta en el libro décimo del ­Bhâgavata Purâna, es una presentación alegórica de la doctrina del Bhakti o doctrina devocional. Sin esta doctrina del Bhakti, la idea de un Avatâra carecería totalmente de vida.

El Bhâgavata Purâna ha sido una fuente inagotable para muchos pensadores y filósofos hindúes. Madhava (1199-1294 o 1238-1317), fue el primer gran Âchârya(13) que escribiera un comentario sobre el Bhâgavata Purâna. Su libro Bhâgavata Tataria Mirnaya no es un comentario de todo el texto, sino tan sólo de 1600 versos que él consideraba los más importantes. Es en este Bhâgavata Purâna que nosotros encontramos un claro sustento para su famosa diferenciación entre ­Svatantra y Paratantra. Todas las cosas, incluyendo al alma humana, dependen del Señor (Paratantra), pero Él, en Sí Mismo, no depende de nada (Svatantra) (14). El comentario de Madhava fue, a su vez, comentado por algunos de sus seguidores.

Los Vedântinos que llegaron luego de Vallabha ­(1473-1531), consideraban a los Upanishads, el BhagavadGîtâ y los BrahmaSûtras como las tres fuentes de autoridad para sus enseñanzas. Ellos se referían también a otros textos, pero no les otorgaban tanta importancia.

Por otra parte, para Vallabha, el Bhâgavata Purâna era la más alta autoridad, la suprema palabra del Señor, la escritura que no solamente contiene la esencia de los Vedas, los Upanishads, el BhagavadGîtâ y los BrahmaSûtras, sino que también los completa. Para Vallabha, el Bhâgavata Purâna es el fruto de las plegarias del sabio Vyâsa, su Samâdhi ­Bhâshâ(15). Su escuela de pensamiento es llamada el Pushti Mârga, porque de acuerdo al Bhâgavata Purâna, la Gracia de Dios es Poshana(16).

Además, dando al Bhâgavata Purâna una importancia doctrinal, Vallabha lo usa extensamente en su trabajo de misionero. Donde él iba, organizaba el Bhâgavata Saptaja, o sea, la lectura y exposición pública del Bhâgavata Purâna durante siete días (17).

El emocionalismo del Bhâgavata Purâna encuentra su más vívida expresión en la vida y las enseñanzas del santo Chaitanya (1485-1533). Para él, las Gopîs encarnaban el ideal de la devoción.

Hay cinco tipos de Bhaktis: Shânta (amor sereno), ­Dâsya (servicio), Sakhya (camarada, amigos), Vâtsalya (amor de padres) y Mâdhurya (actitud del amado y la amada). Este último tipo es la forma más elevada de Amor y las ­Gopîs son las más altas representantes del mismo. Es por esta razón que Chaitanya da gran importancia a los cinco capítulos del Bhâgavata Purâna que describen el Râsa Lîlâ.

Siguiendo el texto del Bhâgavata Purâna, él nos enseña también la importancia de la recitación del Nombre del Señor y aboga por su realización colectiva.

Chaitanya no escribió prácticamente nada, pero sus seguidores continuaron proponiendo su sello de vishnuísmo y dieron así una formulación sistemática. Jîva Gosvâmî escribió un comentario acerca del Bhâgavata Purâna llamado Bhâgavata Samdarbha. Y Vidyâhûshana fue el primero entre los seguidores de Chaitanya en escribir un comentario sobre los BrahmaSûtras, que es conocido como GovindaBhasya.

Jîva Gosvâmî explica por qué los discípulos primeros de Chaitanya no hicieron esto: ellos pensaban que el Bhâgavata Purâna en sí mismo era el comentario de autoridad de Vyâsa.

Sankaradeva (1449-1569), figura central de la historia religiosa del medioevo de Assam, tomó mucho de su inspiración del Bhâgavata Purâna. Fue él quien lo tradujo al idioma ­Assamese. Él también enfatizó la importancia de la repetición del Nombre Divino, considerándola como “la Suprema Religión del KaliYuga”.

EL BHÂGAVATA PURÂNA COMO UNA GUÍA ESPIRITUAL

Antes de comenzar nuestro estudio sobre la vida espiritual tal como se encuentra explicada en el Bhâgavata Purâna, necesitamos preguntarnos: ¿Poseemos suficientes razones para pensar que el Bhâgavata Purâna se presta a sí mismo para semejante estudio? ¿Existe alguna indicación en el mismo Bhâgavata Purâna en la cual el libro se presenta a sí mismo como una guía para el peregrino espiritual?

Si existen elementos en el Bhâgavata Purâna que justifican nuestro estudio, la pregunta es: ¿Esos elementos son superficiales o esenciales? Esto necesita ser cuidadosamente estudiado, porque de otra manera existe una posibilidad de que nosotros leamos el texto para satisfacer nuestras necesidades, y en el proceso, distorsionar sus propósitos.

El Mangalâcharana(18)

Un cuidadoso estudio de los versos de apertura del Bhâgavata Purâna nos da ciertas indicaciones auspiciosas.

El Bhâgavata Purâna comienza por declarar su contenido: Dharma Parâma Satam. ¿Cómo debemos entender la palabra Sat? ¿Podemos traducirla simplemente como “una persona buena”, para diferenciarla de “una persona mala”? ¿O debemos entender esta palabra como si su significado fuera “un santo”?

Podemos contestar mejor esta pregunta estudiando cómo la palabra “Sat” es usada en el Bhâgavata Purâna. Examinemos, entonces, algunos sucesos pertinentes.

El sabio Kashyapa consuela a su preocupada esposa Diti (19), asegurándole que uno de sus nietos, Prahlâda, sería muy estimado por los Sat.

Maitreya narra a Vidura la historia de Dhruva (20), la cual es muy querida por los Sat.

Ajâmila se quejaba por el hecho de que él había abandonado a su recta esposa y en su lugar vivía con una concubina (21); él se dio cuenta de que su comportamiento se hallaba censurado por los Sat.

Uddhava pregunta a Krishna acerca de la devoción que es muy anhelada por los Sat.

Así, vemos que el Sat es una especie de punto de referencia o de medida para los valores humanos. ¿Y por qué esto es así?

El Sat es realmente un verdadero cofre de virtudes. Viendo a todo dentro de sí mismo, él va más allá de los pensamientos de “lo mío” y “lo no mío”. Por lo tanto, él se encuentra liberado de toda envidia. Más aún, tiene perdón, compasión, amistad, absoluta ecuanimidad hacia todos. Él se halla preparado para ser la morada estable del Dharma(22). El Sat, entonces, aparece como siendo lo que llamamos “el ser humano perfecto”.

El Sat es un devoto. Incluso se sugiere que tan sólo un ser humano así es capaz de alcanzar la más alta devoción, no por cierto, sin dificultades. Él es un seguidor de Nuestro Señor, goza de la bienaventurada contemplación de Sus pies. Ciertamente, este es su único deber. Él se encuentra feliz sirviendo al Señor y buscándolo siempre. Él se halla tan cerca de Dios que se considera a sí mismo como Su Cuerpo.

Incluso se insinúa que la vida del Sat es igual a la vida del Avatâra. Cierta vez los sabios del bosque Naimishâranya querían conocer acerca de cómo Parîkshit (23) derrotó a Kali. ­Habiendo interrogado al Sabio Sûta para que les enseñe acerca de ello, éste les indicó que la misma está ligada a la historia de Krishna o la de Sat. Por otra parte, Krishna es el amigo, el Amado, la Meta, el Señor, el Protector de Sat.

La compañía del ser humano Sat es prescripta por los sabios porque ello guía a la Liberación. El Sat enseña la más elevada meta. En la compañía del ser humano Sat se conquista la oportunidad de escuchar las historias del Señor. Así como el ser humano joven busca oír acerca de la mujer de quien se encuentra enamorado, así el ser humano Sat instintivamente anhela escuchar las historias del Señor. El Sat es una poderosa persona que incluso otorga el don de tornar sagrados los lugares de peregrinación.

Del análisis hecho arriba podemos concluir que al menos en algunos casos la palabra Sat puede ser traducida no meramente como “una persona buena” sino como “un ­santo”.

Así pues, cuando el BhâgavataPurâna dice “Dharma Parâma Satam”, podemos con toda razón decir que su propósito es explicar el camino de los santos. Esto es indicado indirectamente por Srîdhara en su comentario sobre estos versos, porque él comprende a Sat como el que posee una profunda compasión por los otros (Satam Bhutanu Kampinam(24)). De acuerdo al BhâgavataPurâna, la compasión es una de las más elevadas características del santo. Por lo tanto, el traducir “Dharma Parâma Satam” como “el deber más elevado de los seres humanos buenos” sería redundante, ya que no se puede hablar de los deberes del ser humano malo. Así, nosotros podemos decir que el BhâgavataPurâna apunta a explicar el camino que nos lleva hacia la santidad.

La narración o exposición de la ciencia de los santos tiene un propósito definido, que es el guiar o conducir al ser humano hacia la Unión con Dios. Más adelante, vamos a estudiar que el más elevado Dharma es aquel que nos guía hacia el inegoísmo y hacia el firme Amor por Dios. Así, el BhâgavataPurâna intenta guiar al ser humano hacia el más elevado Amor por Dios. Un Amor que envuelve la totalidad del ser humano y que demanda una total transformación. Por lo tanto, no cualquiera puede tomar el camino que guía hacia esa meta, sino tan sólo aquel que se halla preparado para pagar su costo. Se espera que el discípulo sea una criatura atenta, anhelosa de aprender y pura, porque como Srîdhara dice claramente, sin una vida piadosa y devota, no se puede tener realmente el deseo de aprender.

Por todo lo que hemos dicho en los párrafos anteriores, podemos concluir que el Mangalâcharana del BhâgavataPurâna nos indica que la ciencia de los santos es su objeto ­(Vishaya), que la obtención de Dios es su meta (Prajoyana), que el devoto es la persona calificada (Adhikâri) y que escuchar atentamente es el medio (Sâdhana). En otras palabras, el BhâgavataPurâna se presenta a sí mismo como una guía para aquellos que intentan llegar a la perfección y a la santidad.

Animisha Kshetra

El autor del BhagavadGîtâ deja muy en claro desde su mismo comienzo que sus enseñanzas poseen un significado más universal que el de la guerra del Mahâbhârata. La instrucción que Krishna le da a Arjuna no significa tan sólo una ayuda para que éste resuelva el dilema de esa guerra que estaba por comenzar en Kurukshêtra, sino que es mucho más que eso, ya que revela cuál es el Dharma de todos los seres humanos (Dharma Kshetra). La larga tradición que tiene el BhâgavataPurâna se halla hondamente inspirada en las enseñanzas del BhagavadGîtâ, y el redactor final del BhâgavataPurâna pareciera que en la última parte imitó incluso su estilo literario.

Las palabras “Naimishe Nimishakshêtre” del ­BhâgavataPurâna harán que incluso el más ocasional de los lectores tenga una reminiscencia de las palabras “Dharmakshêtre Kurukshêtre” del Bhagavad Gîtâ.

Naimishâranya es el mundo de aquellos cuya existencia es momentánea (Nimisha). Él es sagrado para A-nimisha, para Aquel que no es efímero, cuya existencia no es momentánea, que es el Señor Eterno. Así, podemos leer “Naimishe­Nimishakshêtre” como “NaimishakshêtreNimishakshêtre” y entonces el eco del BhagavadGîtâ se torna indudablemente claro.

De este modo, existe una sutil indicación de que el BhâgavataPurâna —que ha sido narrado en la asamblea de los sabios en Naimishâranya (25)—, es para todos los seres humanos (Naimisha) y en todos los tiempos. Esta es la instrucción dada a aquellos que se encuentran anhelosos de llegar a la morada de A-nimisha, la morada de Aquel cuyas alabanzas son cantadas en el Cielo, instrucción que es dada por un Guía elegido por el Señor mismo.

A los pies de Sûta

La reunión de Naimishâranya y el diálogo introductorio entre Sûta y los otros sabios allí reunidos no es algo peculiar del BhâgavataPurâna. También lo encontramos en el Mahâbhârata y en numerosos Purânas(26). Pero, existe una gran diferencia: en ningún otro Purâna la introducción posee tanta magnitud y solemnidad como en el BhâgavataPurâna. El BrahmavaivartaPurâna parece ser la única excepción.

Puesto que el resto del BhâgavataPurâna trata sobre las respuestas de Sûta a las preguntas iniciales, podremos comprender mejor el carácter del primero si analizamos cuidadosamente el diálogo introductorio.

Los sabios de Naimishâranya comienzan alabando el extenso discurso de Sûta:

“Oh inmaculado Sûta, tú que has estudiado y también expuesto todos los Purânas, junto con los Itihâsas y también los Dharma Shâstras, a los cuales bendijo Bâdarâyana, el más grande sabio védico, y otros sabios, quienes han comprendido este mundo y lo que está más allá de él”.

Los sabios enumeran sólo los textos Smriti, y el BhâgavataPurâna dice claramente que Sûta no había estudiado los Shrutis(27). Sin embargo, él conocía no sólo de oído, sino también por experiencia, todo aquello que era conocido por los más grandes sabios védicos, y aun lo que era conocido por el mismo Sabio Vyâsa. Ellos también le recuerdan que fue como consecuencia del amor que por él sentía su maestro, que éste le reveló sus más preciados secretos. Así, ellos no solamente lo honran, sino que además gentilmente le ruegan que los reciba a todos ellos con íntima confianza.

Seguidamente, él habla de la triste condición de la criatura humana, y consecuentemente, de la necesidad que ella tiene de ser guiada:

“Oh amable hermano, en este Kali Yuga, los seres humanos tienen vida muy corta. Ellos son letárgicos y muy perezosos. No se hallan favorecidos por la fortuna y siempre están preocupados por muchas cosas. Existe también para ellos una gran cantidad de ramas del conocimiento. Ellos hacen infinitas preguntas y pueden aprender tan sólo gradualmente”.

Por un lado, la vida de los seres humanos es breve y su intelecto es tosco debido a que se dedican a los cuidados del cuerpo. Por otro lado, los Textos Sagrados son voluminosos y poseen muchas reglas sobre el deber. Es por ello que el ser humano necesita un maestro que, además de alentarlo, le enseñe únicamente lo esencial, para que de este modo pueda aprender. Los sabios sienten que Sûta posee el discernimiento necesario para extraer y otorgar a esas pobres criaturas humanas, la más profunda esencia de los Libros Sagrados.

Los sabios creían que para un ser humano deseoso de romper las cadenas de muertes y renacimientos, el mejor remedio era invocar el Nombre del Señor; el Señor, cuyo Avatâra ha encarnado para el bienestar espiritual de los seres humanos. Ellos también sabían que Sûta podía ayudarlos a crecer en Amor por el Señor, porque conocía el corazón mismo de Krishna, conocía Sus deseos más íntimos; conocía no sólo Sus obras, sino también las razones que se hallaban detrás de ellas y que lo impulsaban a actuar.

No sin razón los sabios alababan el conocimiento, el discernimiento y la devoción de Sûta. En realidad, en ningún lugar del BhâgavataPurâna los sabios se dirigen a Sûta como Guru, pero, sus súplicas iniciales, insistentemente repetidas en cinco ocasiones desde el primer capítulo del BhâgavataPurâna, tornan más que claro que ellos lo aceptaron como su Guía espiritual. También tratan de probarle que eran sabios capacitados para ser aceptados como sus discípulos. En dos oportunidades hacen una profesión de Fe; también hablan de su amor por él; se muestran anhelosos de aprender; sentían que nunca podrían aprender todo lo suficiente; intentaban llegar a Moksha, y por lo tanto, anhelaban aprender de Sûta aquello que era más beneficioso para el ser humano. Finalmente, consideraban esa reunión con Sûta no simplemente casual, sino ordenada por la Divinidad. Y ellos incluso parecían decir que ante la ausencia de Krishna, el único que podía enseñarles sobre el Dharma era precisamente Sûta.

Del análisis que hemos hecho arriba, es evidente que desde el mismo comienzo, el BhâgavataPurâna deja claro que él contiene las instrucciones dadas por un Guía competente a discípulos capacitados que se hallaban anhelosos de aprender el camino para llegar a Moksha.

La reunión entre un maestro y un discípulo nunca es accidental, sino que es el resultado de la Gracia de Dios, como Supremo Maestro, quien llama a todos los seres humanos para que se reúnan a Sus pies.

La duda de Vyâsa

De acuerdo a la tradición de la India, el sabio Vyâsa fue el compilador de todos los Vedas y el autor del Mahâbhârata, así como de muchos otros libros. El Bhâgavata Purâna repite esta tradición, pero también nos dice que ese sabio glorioso se hallaba un tanto inquieto a pesar de todo cuanto había hecho. Él se preguntaba por qué le sucedía esto, y sintió entonces que quizá no había expuesto suficientemente el BhâgavataDharma, que es tan amado por los Paramahamsas. El sabio Nârada, quien vino a reconfortarlo, confirmó lo que Vyâsa suponía y le dio instrucciones para que narrara la historia de Krishna. Vyâsa hizo lo que se le aconsejaba y lo que él mismo sentía, y así fue cómo nació el Bhâgavata Purâna, en el cual el inmaculado y único conocimiento es el conocimiento del Paramahamsa.

El Bhâgavata Purâna explica aquello que es comprensible para un Paramahamsa. Este es el último estado del peregrinaje espiritual humano, regulado por dos leyes: la no-violencia y el control de los sentidos; solamente aquel que se halla preparado para abandonar todo apego y es firme en su resolución y devoción, es apto para ingresar en este elevado camino de la vida.

Más adelante se amplía esta explicación, en un capítulo donde se describe a Rishabha, el hijo de Nâbhi. Allí se nos dice que el Paramahamsa tiene la mente serena y equilibrada, que lleva una vida sencilla y pacífica, que practica incesantemente la meditación.

Además de las cualidades que acabamos de mencionar, es puro de corazón, es célibe, libre de envidia y amigo de todas las criaturas. No es una sinrazón que en el SatyaYuga todos los seres humanos sean llamados Hamsas. Es una Edad donde el Dharma es practicado sin excepción por todos los seres humanos. Por lo tanto, no estaríamos en absoluto equivocados si dijéramos que el Paramahamsa es aquel que vive el Dharma en su totalidad (28).

El estado de Paramahamsa parece ser idéntico con el cuarto Ashrama(29), es decir,Sannyâsa. Brahmâ, el Deva creador, creó cuatro tipos de Sannyâsines y el Hamsa es uno de los cuatro. De todas maneras, nosotros no estamos seguros de esta identificación, porque a pesar de que en un texto el Paramahamsa es considerado un Parivrajaka(30), en otros es calificado como Aranyavasa, es decir, el residente del bosque, y este es el tercer Ashrama(31).

Uno no podría ser un Paramahamsa sin un profundo amor a Dios. Por otro lado, el Paramahamsa Dharma, es decir, el modo de vida del Paramahamsa, profundizado a través del esfuerzo espiritual, es lo que puede ayudar al ser humano a llegar a los pies del Señor.

El Paramahamsa anhela profundamente escuchar las historias del Señor y encuentra regocijo en narrarlas luego a otros devotos. Su mente se halla fija en los pies de loto del Señor. El Paramahamsa, pues, tiene las más elevadas características del devoto. El Paramahamsa es muy querido por Krishna. El propósito de los Avatâras es enseñar a los Paramahamsas el camino de la devoción. Es tan sólo el Señor quien puede dar a los Paramahamsas aquello que están buscando. Él revela el Dharma de los Paramahamsas. El Señor es el Amado de los Paramahamsas; es el Supremo Maestro y la Suprema Meta de dichos Paramahamsas.

Por todo lo que decimos, nos parece que el BhâgavataPurâna, cuando usa las palabras Sat y Paramahamsa, indica la misma Realidad. Por lo tanto, no estaremos equivocados al decir, como una conclusión final, que el ­Paramahamsa ­Jñâna es el mismo que el Dharma Parâma Satam, y que el BhâgavataPurâna puede correctamente ser llamado el Paramahamsa Samhita, es decir, “el manual del Paramahamsa”.

El Samâdhi Bhâshâ de Vyâsa

Para comprender el significado completo de un libro debemos conocer no tan sólo la meta que se propuso el autor, sino también su actitud mental con respecto la totalidad del tema tratado. Alguien puede discutir un tema de un modo académico con una lógica fría, o bien, puede acercarse al mismo comprometido personalmente. Los resultados de estas dos aproximaciones necesariamente deben ser diferentes. Así también, para apreciar el BhâgavataPurâna de modo total, haríamos bien en ver la atmósfera en la cual él fue escrito. ¿Quién era Vyâsa? ¿Cómo lo compuso?

Vyâsa es un gran sabio, un aspecto manifiesto del Señor. Él conocía perfectamente el Dharma y había cumplido todos Sus mandamientos. Siendo poseedor de gran erudición, tanto en los temas más elevados como en los inferiores, él es una persona de visión infalible. Como el Sat Purusha(32) y como el Paramahamsa, él es un ser humano de profunda compasión. Y es precisamente por tener su corazón totalmente embebido en las sagradas mieles de la compasión que pudo componer el Mahâbhârata.

Nârada no sólo pide a Vyâsa que cante las Glorias del Señor, sino que también le enseña el BhâgavataPurâna, el cual lo capacita a hacerlo. Vyâsa lo escucha reverentemente con un espíritu de plegaria y de amor. Cuando Nârada se hubo ido, Vyâsa continuó meditando sobre sus enseñanzas, tratando de comprender al máximo las lecciones que había recibido. Es durante esta meditación, con su mente purificada por el Amor, que él tuvo una visión del Señor y de Su Gloria. El BhâgavataPurâna es el fruto de esta visión. Es la plegaria de un santo hablando elocuentemente. Es tan sólo el devoto inegoísta, el santo, que vive plenamente sumergido en el Señor, quien puede ver el misterio de su Gran Amado de tal manera que pueda narrarlo con unción. Así, él se torna una fuerza activa, un remedio para todo lo malo y una fuente maravillosa para la devoción (Bhakti). El más alto Dharma de los santos es aquel que los direcciona hacia una devoción inegoísta. El BhâgavataPurâna se presenta a sí mismo como el mejor medio para realizar este Dharma.

Las diez Lakshanas del Bhâgavata Purâna

Se dice tradicionalmente que los Purânas son Pañcha Lakshanas, es decir, que tratan de cinco temas principales. Ellos son: (1) Sarga o la primera creación del mundo; (2) Pratisarga o las manifestaciones del mundo luego de cada disolución; (3) Vamsas o la genealogía de los diferentes Rajârishis, Devas y Rishis; (4) Manvantaras o los períodos de los diversos regentes del mundo; y (5) Vamsânucharitam o la vida y hechos de los Reyes.

El BhâgavataPurâna, sin embargo, se caracteriza por ser un Dasha Lakshana, esto es, trata acerca de diez Lakshanas o tópicos (33). Estos diez temas no sólo se hallan enlazados entre sí, sino que todos ellos tienen una misma orientación. Es decir, los nueve primeros temas están elaborados y presentados para comprender el décimo. Para comprender esta unidad y la naturaleza de la orientación mencionada debemos estudiar estos temas.

El BhâgavataPurâna explica la creación densa como una manifestación del Purusha Primordial, mientras que el mantenimiento del orden cósmico es visto como la victoria del Señor Vishnu, una manifestación de Su Poder. ­El cuarto tema es explicado como la protectora Gracia del Señor. Las historias de la vida de los diferentes Avatâras y de los seres humanos religiosos forman el séptimo tema. Por todo esto, pareciera que el décimo y último tema debe ser comprendido como una obra que trata totalmente sobre la devoción. Los nueve primeros temas están hechos para revelar la Gloria del Señor y Su Gracia a todos Sus devotos y así guiar a todos los aspirantes al Amor a Él.

Una instrucción sobre Siddhi: La Realización Espiritual(34)

Habiendo sido interrogado por los sabios de Naimishâranya a fin de que les enseñara qué es lo más beneficioso para el ser humano, Sûta propuso exponer ante ellos el BhâgavataPurâna, que él había escuchado cuando Suka lo narró al Rey Parîkshit. Naturalmente, los sabios se hallaban anhelosos de conocer lo que Suka le había enseñado a Parîkshit.

Parîkshit no es tan sólo un Rey, sino también un gran sabio. Él es uno de los más grandes devotos del Señor, una persona con un alma gigantesca. Cuando nació, los Brahmines dijeron que él estaría adornado con todas las virtudes e igualaría a los más grandes gigantes espirituales que habían vivido antes que él. Incluso en su niñez, mostró signos de su futura grandeza.

Cierto día, durante un viaje de caza, atormentado por una extrema sed, y en un momento de gran debilidad, insultó a un asceta inmerso en profunda meditación. Lo que ocurrió fue que el Rey creyó erradamente que el asceta no deseaba darle hospitalidad, y entonces, sintiéndose despreciado, colocó una serpiente muerta en torno a su cuello.

El santo no tomó esto como una ofensa, sino como la conducta errada del Rey debido a su sufrimiento y cansancio, pero su joven hijo no pudo entender ni perdonar el insulto hecho a su padre, y así maldijo a Parîkshit. El Rey, debido a la maldición, quedó condenado a morir a causa de una mordedura de la serpiente Takshaka, la reina de las serpientes Nâgas(35).

Parîkshit, tomando consciencia de su error, aceptó el castigo con serenidad. A fin de prepararse a sí mismo para la muerte, fue a las orillas del sagrado río Ganges, resolviendo ayunar hasta que llegase el momento de la muerte.

Si el nacimiento de un santo se considera un acontecimiento gigantesco, la muerte de ese santo es todavía mayor. Santos y sabios llegaron para hacerle compañía a Parîkshit en su último momento.

Alguien enfrentado a la muerte inminente no puede a menos que preguntarse a sí mismo qué es lo que debe hacer en tal ocasión. Y puesto que el ser humano muere de la misma manera en que vive, esta pregunta naturalmente hace que se eleve otra: ¿Cómo debe vivir un ser humano? Estas son, precisamente, las dos preguntas que Parîkshit hizo a sus distinguidos visitantes. De todos modos, antes de que los sabios pudieran contestar, apareció en la escena otra maravillosa figura: Suka, el hijo de Vedavyâsa.

Suka era un gran asceta, o mejor dicho, el supremo maestro de todos los ascetas. El más erudito entre todos los grandes conocedores de los Vedas, el mejor entre todos los sabios y el más plenamente dedicado a la devoción a Krishna. Por lo tanto, es natural que cuando un sabio semejante llega, opaque a los otros, del mismo modo en que la Luna opaca a los otros planetas y estrellas en el momento de otorgarnos su luz. Así pues, los demás sabios se levantaron de sus asientos para honrar su visita y darle una sincera bienvenida.

Parîkshit, entonces, expuso ante Suka las dos preguntas que anteriormente hiciera a los sabios. En esta ocasión las preguntas fueron más específicas que las primeras, así dijo:

“Yo te pregunto a ti, el más grande entre todos los maestros de los ascetas, acerca de la Suprema Realización. ¿Cuál es el deber del ser humano en este mundo, y particularmente, en el momento de su muerte?”

Parîkshit se hallaba muy interesado en la naturaleza de la más alta Realización. Así, él hizo esta pregunta a alguien que había obtenido por sí mismo dicha Realización o Siddhi(36). Suka le dijo a Parîkshit que el ser humano debe buscar a Dios con todo su ser, y sintió que la mejor forma en que podría ayudar a Parîkshit era recitándole el Bhâgavata Purâna, que había aprendido de su padre Vyâsa, pese al hecho de que él mismo ya había trascendido todo contacto con este mundo.

Conclusión

En el Bhâgavata Purâna, Vyâsa comparte con nosotros sus experiencias espirituales, por lo cual podemos llamar al BhâgavataPurâna su Samâdhi Bhâshâ, es decir, su Tratado sobre el Samâdhi. Su hijo Suka, pese a encontrarse más allá de todo contacto con las realidades terrenales, se sentía supremamente atraído por el BhâgavataPurâna, y así lo aprendió de su propio padre. Él, a su vez, lo narró a Parîkshit, quien se hallaba anheloso de aprender sobre la realización final del ser humano. Sûta, quien había escuchado a Suka, repitió estas enseñanzas a los sabios de ­Naimishâranya, deseosos de obtener Moksha, y les pidió que lo enseñaran a su vez, puesto que era lo más beneficioso que existía para el ser humano. Sûta, de todas maneras, se hallaba solamente meditando en la acción de Dios, el más alto Maestro que llama a todos los mortales a Su lado. Por lo tanto, el BhâgavataPurâna, anhela darnos a nosotros el “Paramah ­Dharma ­Satam”, lo cual es también el Paramahamsa Jñâna, que puede conducirnos al Señor, el Âshraya (el Ser Interno o Âtman) de todos nosotros. En resumen, el BhâgavataPurâna se presenta ante el peregrino espiritual como una guía segura para su perfección.

1- La misma palabra Itihâsa se halla conformada por las tres sílabas Iti Ha Asa que significan: “esto sucedió realmente”.

2- Debemos notar que el número 18 es más simbólico que descriptivo. Se lo puede ver como una combinación de las 8 direcciones de la totalidad espacial (los cuatro puntos cardinales y sus intermedios) y el número 10 (que es el número perfecto de la totalidad temporal) y de ese modo el número 18 como un símbolo apunta a la completura. Así, nosotros tenemos los 18 días de la guerra del Mahâbhârata, los 18 libros del Mahâbhârata, los 18 Capítulos del BhagavadGîtâ, etc.

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