El fin de la religión - Bruxy Cavey - E-Book

El fin de la religión E-Book

Bruxy Cavey

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Beschreibung

¿Harto/a de lo religioso? Jesús también. En El fin de la religión, Bruxy pregunta: ¿El cristianismo perdió el rumbo? ¿Jesús estaba instaurando una religión nueva o aboliendo la totalidad del concepto? ¿Los cristianos han entendido la fe en Jesús prácticamente bien, o han entendido todo mal? Únete a Bruxy Cavey en una investigación dinámica y sobrecogedora acerca de lo que se traía Jesús entre manos. Descubre como las personas del siglo XXI pueden vivir inmersas en la espiritualidad subversiva de Jesús. Jesús vivió una vida escandalosa ¿No deberíamos vivir así nosotros también?

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Copyright © by Bruxy Cavey, 2007-2020.

El Fin de la Religión

Un Encuentro con la Espiritualidad Subversiva de Jesús

de Bruxy Cavey. 2020, JUANUNO1 Ediciones.

Título de la publicación original: “The End of Religion”.

This work is published by agreement with the author Bruxy Cavey.

Esta obra se publica mediante acuerdo con el autor Bruxy Cavey.

Esta obra ha sido republicada en inglés en Noviembre 2020, y esta traducción es la versión en español que se acordó con el autor.

Spanish Language Translation copyright © 2020 by JuanUno1 Publishing House, LLC.

All Rights Reserved. | Todos los Derechos Reservados.

Published in the United States by JUANUNO1 Ediciones,

an imprint of the JuanUno1 Publishing House, LLC.

Publicado en los Estados Unidos por JUANUNO1 Ediciones,

un sello editorial de JuanUno1 Publishing House, LLC.

www.juanuno1.com

JUANUNO1 EDICIONES, logos and its open books colophon, are registered trademarks of JuanUno1 Publishing House, LLC.

JUANUNO1 EDICIONES, los logotipos y las terminaciones de los libros, son marcas registradas de JuanUno1 Publishing House, LLC.

Library of Congress Cataloging-in-Publication Data

Name: Cavey, Bruxy, author

El fin de la religión: un encuentro con la espiritualidad subversiva de Jesús / Bruxy Cavey

Published: Miami : JUANUNO1 Ediciones, 2020

Identifiers: LCCN 2020948962

LC record available at https://lccn.loc.gov/2020948962

REL062000 RELIGION / Spirituality

REL030000 RELIGION / Christian Ministry / Evangelism

REL023000 RELIGION / Christian Ministry / Discipleship

Paperback ISBN 978-1-951539-43-6

Ebook ISBN 978-1-951539-57-3

Traducción: Alvin Góngora

Corrector: Tomás Jara

Diagramación: María Gabriela Centurión

Portada: JuanUno1 Publishing House, LLC

Director de Publicaciones: Hernán Dalbes

First Edition | Primera Edición

Miami, FL. USA.

-Noviembre 2020-

Para mamá y papá

que una vez me estimularon en mis búsquedas,

luego celebraron los resultados,

y ahora creen que todo lo que escribo

tiene que ser maravilloso.

Contenido

Cover

Portadas

Legales

Dedicatoria

Prefacio: Un descanso de la religión

Introducción: Granada de fragmentación sagrada

Parte I: El principio del fin

1. Agua, vino y escándalo

2. Religión, espiritualidad y fe

3. Martes de rosas azules

4. La cámara de los horrores

5. Quitando lo “mental” de fundamentalismo

Parte II: Una vida escandalosa

6. Desafiando al poder establecido

7. Rompiendo las reglas: La Torá principal

8. Un cerco alrededor de la ley: Derrotando la tradición

9. Valores familiares: Deshaciendo el tribalismo

10. Venga tu reino: Trascendiendo el territorio

11. Espacio sagrado: Redefiniendo el Templo

12. Símbolos subversivos

13. El día que la religión murió

Parte III: Las implicaciones antirreligiosas

14. ¿Quién te crees que eres? ¿Dios?

15. ¿Dios o Hijo de Dios?

16. Palabra de Dios

17. Amor en lugar de ley

18. De regreso al jardín

19. Es hora de madurar

20. Religión vs. Relación

21. ¿Entonces qué?

Epílogo: La “religión” que le gusta a Dios

Apéndice A: Orígenes de la palabra religión

Apéndice B: El lenguaje de hoy

Apéndice C: Capturando el evangelio

Bibliografía

Sobre el autor

Prefacio

Un descanso de la religión

Aún no he encontrado lo que estoy buscando.

– U21

Nuestro mundo está repleto de personas que andan en búsqueda de la realidad última: buscadores de la verdad que se mueven hacia lo espiritual tan rápidamente como se escabullen de la religión.

Para esos buscadores, la religión parece ser muy estrecha, muy rígida como para contener toda la verdad que persiguen. Los buscadores son personas abiertas a aprender de todas las religiones, pero le rehuyen al compromiso con alguna de ellas. Con frecuencia, son personas que rechazan la religión por una razón simple: ya la han sufrido de primera mano. Muchas son personas que en el pasado han sido parte de una religión organizada y la experiencia ha sido más pesada y aburrida que liberadora y revitalizante. Ellas le hacen eco a las palabras de Lenny Bruce, quien dijo: “La gente está abandonando la iglesia y encontrando a Dios”.2

Quizás, algo de esto podría describirlos. Mi deseo es que este libro caiga en las manos de alguien que no sea tan solo un indagador escéptico, sino también un buscador espiritual. Escribo para la gente que ya está cansada de la religión, pero que aún no está preparada para arrojar por la borda la idea de conectarse con Dios.

Si tal es tu caso, permíteme sugerir un punto focal para tu búsqueda, un punto de referencia que te ayude a navegar por las muchas alternativas espirituales disponibles en la actualidad. Considera la posibilidad de que Jesucristo esté en una posición incomparable para ofrecerles a todos su ayuda espiritual, sin importar sus trasfondos religiosos. Piensa en esto: un rabí para los judíos, un profeta para los musulmanes, un avatar para los hindúes, un iluminado para los budistas, el Hijo de Dios para los cristianos, un maestro sabio para los seculares, un “amigo de pecadores” para el resto de nosotros. ¿Será coincidencia? A diferencia de cualquier otro líder religioso, profeta, filósofo o gurú espiritual, Jesús, solo él, tiene la capacidad de entregarle un mensaje a la gente de todas las religiones y a quienes no siguen religión alguna. Esto significa que, sin importar la cosmovisión que actualmente tengas, Jesús puede ser el lugar perfecto para empezar tu búsqueda.

Para ser claro: no estoy hablando de la religión cristiana vs. todas las demás. Asómate nada más a la historia de la iglesia para percatarte de que el cristianismo necesita oír el mensaje de Jesús tanto como —o quizás más que— la mayoría de las otras religiones. Por el contrario, yo estoy hablando de la persona de Jesús que trasciende a cualquier religión y que las ilumina a todas. Si estás indagando la verdad espiritual, creo que Jesús puede ofrecerte la guía que buscas.

Me fascina observar que no importa qué tan hostil es la gente cuando la religión organizada entra en escena, especialmente la religión cristiana: esas mismas personas tienden a conservar un lugar especial en sus corazones para el Jesús histórico. Por supuesto, ellas pueden reconfigurar a Jesús a su imagen tal como suelen hacerlo quienes sostienen sus propios conceptos acerca de Dios, sin embargo, eso muestra con mayor claridad su deseo de adoptar a Jesús y llevarlo a sus vidas. Ellas quieren que Jesús esté de su lado. Aunque la religión cristiana les pueda repeler, entienden que no pueden acusar a Jesús como la causa de tanta repulsión. Es como si algo relativo a esa figura histórica hiciera eco en sus corazones. ¿Por qué hay tantos libros publicados y vendidos acerca de Jesús? ¿Por qué estás leyendo este libro? ¿Qué hay en Jesús que lo hace tan extrañamente atractivo?

Uno de mis pensadores contemporáneos favoritos, John Stott, confirma este aprecio inusual por Jesús en el mundo de hoy: “En verdad, son muchos los que tienen una postura crítica frente a la iglesia, y, sin embargo, al mismo tiempo, conservan una admiración secreta por Jesús. De hecho, no he encontrado todavía, ni creo que llegue a encontrar, a alguien que no tenga un alto concepto de Jesucristo”.3

Brian McLaren detalla esta idea un poco más en su profundo libro The Secret Message of Jesus [El mensaje secreto de Jesús]:

Piensen en las personas que, con todo y haber renunciado a la “religión organizada” debido a experiencias malas o inútiles, aún sostienen una opinión positiva de Jesús. O quizás “opinión” no es la palabra acertada: lo que ellas mantienen es un cierto sentido de posibilidad en relación con Jesús, un sentido de que tiene que haber algo más en él, más de lo que la mayoría de la gente se da cuenta, incluso más de lo que muchos que se autodenominan cristianos perciben.4

¿No será que Dios todavía tiene algo que decirnos a través de Jesús para lo cual aún no tenemos espacio disponible? ¿No será que no va a dejar que marginemos a Jesús, no importa cuán perturbadora o irrelevante nos parezca la religión cristiana?

La religión puede ser agotadora: una rutina de actuaciones prefijadas que se mueve por el combustible de la culpa y el temor. Al mismo tiempo, la espiritualidad genérica puede también constituirse en una empresa agotadora debido a su falta de un punto focal. Muchos de los que han rechazado la religión se han ido hacia una especie de espiritualidad para todos los gustos que les permite a sus comensales comparar y seleccionar su sistema de creencias preferido mientras se mueven a lo largo de la fila. No me malinterpretes. Me fascina un buen buffet (¡y tengo la contextura física para demostrarlo!), pero lo que funciona en la comida no necesariamente funciona en la fe. Muchos de esos catadores espirituales también están cansados de una búsqueda que carece de enfoque y fundamentación. Se sienten indigestos y malnutridos, hastiados de calorías espirituales vacías.

Las siguientes palabras de Jesús fueron dichas por y para nosotros, los que estamos cansados de la religión y, sin duda, cansados también de nuestros propios esfuerzos por encontrarle alguna alternativa: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana” (Mateo. 11: 28-30).

Observa que Jesús no plantea una religión diferente ni mejor. Antes bien, él nos invita a él mismo como una alternativa a las formas extenuantes de la religión. Este es un tema prominente en su enseñanza. Un tema que examinaremos en mayor detalle más adelante. Por ahora, bástenos con preguntar: si Jesús es de alguna manera Dios con una piel encima, Dios mismo que viene a nosotros en persona, ¿cuáles pueden ser las implicaciones radicales? ¿No se altera completamente y por esa razón la dirección de las búsquedas espirituales humanas? Nuestros intentos por alcanzar a Dios desenmascaran la religión, y la cuesta empinada es agotadora. Sin embargo, si Jesús es Dios que viene a nosotros y se vuelve uno de nosotros, la religión se vuelve redundante.

La religión apela a reglas que fuerzan nuestros pasos, a la culpa que nos mantiene en formación, a los rituales que traen a la memoria nuestros fracasos e incapacidad para satisfacer dichas reglas. De esa manera, le añade más carga a los que ya llevan a cuestas el fardo pesado de la vida. Jesús, por el contrario, nos ofrece el descanso que estamos buscando.

Puesto que estas palabras de Jesús capturan la invitación que nos hace a todos y todas, me gustaría volver a citarlas, pero esta vez tal como aparecen en una versión diferente titulada The Message [El mensaje], de Eugene H. Peterson. Aquí tienes la oportunidad para ir más allá de la lectura y saborear las palabras que van al centro de nuestros anhelos humanos más profundos. Lee esas palabras de Jesús lenta y concienzudamente para ver si toca alguna fibra profunda en ti:

¿Están cansados? ¿Totalmente agotados? ¿La religión los ha dejado exhaustos? Vengan a mí. Escápense conmigo y recobrarán la vida que han perdido. Les voy a mostrar cómo se toma un descanso real. Caminen y trabajen conmigo: miren cómo lo hago. Aprendan de los ritmos sueltos de la gracia. Yo no voy a descargar sobre ustedes nada que sea oneroso ni que les cause estorbo. Manténganse en mi compañía y aprenderán a vivir con libertad, con una carga ligera. (Mateo 11: 28-30)

Yo quiero el “descanso” que Jesús ofrece aquí. Quiero aprender “los ritmos sueltos de la gracia”.

Aunque Jesús nos ofrece descanso, observa que dice “carguen con mi yugo”. No dice “recuéstense en mi sofá”. Sí, nos ofrece descanso, pero es un descanso activo, constructivo, creativo. Los yugos son herramientas para el trabajo agrícola que se ponen en el cuello de los animales para que jalen una carreta o los implementos para el arado. Un yugo es, por lo tanto, un símbolo de un trabajo con propósito, de una labor que se hace en cooperación. Digo “en cooperación” porque un yugo une a dos animales que trabajan uno al lado del otro en un esfuerzo rítmico, en equipo. Es posible que Jesús quiera que nos lo imaginemos a nuestro lado en el yugo, o quizás él apunta al hecho de que crecemos mucho mejor espiritualmente cuando avanzamos en relaciones de hermandad con los demás. De cualquier manera, nos promete que va a haber un trabajo involucrado si es que queremos aprender de él, pero que va a ser una labor creativa, con sentido y en colaboración, esto es, un trabajo que es más un alivio que una responsabilidad, algo así como debió haber sido la vida en el jardín del Edén (Génesis 2: 15).

Me entusiasma verme como parte de ese movimiento creciente de personas que están descubriendo este descanso de las demandas legalistas de la religión. Puesto que la espiritualidad de Jesús trasciende cualquier institución o tradición religiosas, mucha gente en todo el mundo, proveniente de los más diversos trasfondos religiosos o, incluso, sin ningún historial religioso en absoluto, se está juntando para aprender de esa figura única y singular de la historia; y ahora, la invitación a unirte al diálogo se extiende también a ti.

1But I still haven’t found what I’m looking for, éxito musical de U2 (Nota del traductor)

2“A Rest From Religion”, prefacio de How to Talk Dirty and Influence People, por Lenny Bruce, citado en Darren John Main, Spiritual Journeys Along the Yellow Brick Road, p. 39.

3Stott, Por qué soy cristiano, p. 35.

4McLaren, The Secret Message of Jesus, xi.

Introducción

Granada de fragmentación sagrada

¡1... 2... 5!

—Monty Python

Hay, básicamente, dos clases de personas en este mundo. Están los que les gusta Monty Python1 y los que no pueden concebir que se haga tanta bulla con todo eso. Yo estoy en el primer grupo y considero que la película de Monty Python sobre el Santo Grial, Los caballeros de la mesa cuadrada, es la más divertida que haya visto. (Si también amas a Monty Python, estoy seguro de que justo ahora acabamos de experimentar una conexión profunda. Gracias por atraerme con esos lazos. Si no es así, estoy seguro que me estarás lanzando la mirada “de-qué-diablos-estás-hablando” que los que no son fanáticos de Monty Python reservan para los que sí lo somos… pero ¡en fin! Te pido un poco de paciencia).

Una de mis escenas favoritas en la película del Santo Grial es cuando el rey Arturo y sus caballeros usan “la granada sagrada” para volar en pedazos al desagradable conejo de enormes dientes (no tan aterrador como Frank, el demoníaco conejo de Donnie Darko,2 otra de mis películas favoritas; pero ya me estoy yendo por las ramas).

Curiosamente, creo que la expresión “granada sagrada” puede aplicarse a la Biblia, un documento designado para hacer saltar desde adentro, “en átomos volando”, a la religión. Las enseñanzas de Jesús serían como el detonador. Así que, cada vez que tomen una Biblia, sepan que lo que tienen en sus manos es un artefacto explosivo.

Desde luego, no estoy hablando de una explosión física ni de un libro que avale el terrorismo religioso. Me refiero a que es un libro que contiene un mensaje con el suficiente poder para desmantelar el control que la religión tiene sobre nuestro mundo. Soy consciente de que esta perspectiva puede contradecir todo lo que has creído sobre la Biblia y que me corresponde ofrecer alguna explicación seria al respecto. Por lo tanto, es mejor que lo haga.

La Biblia es mucho más que el sacro libro religioso para dos religiones importantes: el judaísmo y el cristianismo. La Biblia es, más bien, una biblioteca de documentos antiguos que apuntan a una sorprendente espiritualidad no religiosa que culmina con el mensaje y la misión subversivos de Jesús. Aunque muchas instituciones religiosas la asumen como su Escritura fundacional, las páginas de la Biblia revelan una agenda irreligiosa diseñada para hacer explotar la religión desde adentro. Estoy convencido de que la Biblia esconde las claves que nos permiten abrirnos el camino de salida de los sistemas esclavizantes de adicción religiosa y que, al mismo tiempo, nos invitan a establecer una conexión directa con lo divino.

Sin embargo, ¿no es la Biblia, acaso, un libro lleno de reglas, regulaciones, rituales y rutinas, esto es, el material del que está hecha la religión? A decir verdad, muchos textos de la Biblia, especialmente los del Antiguo Testamento (la parte que fue escrita antes de Jesús), contienen leyes y rituales, sistemas e instituciones. No obstante, esas ideas religiosas no constituyen el punto de partida ni tampoco son su punto de llegada. La Biblia empieza ofreciéndonos un cuadro del mundo ideal, un mundo sin religión, un jardín donde Dios y la gente vivían en desnuda intimidad. Esa fue la intención original de Dios para la humanidad. En la Biblia, no es sino después que la gente le vuelve la espalda a ese ideal de confianza mutua e intimidad que Dios empieza a darles reglas y a señalarles rutinas, tradiciones y enseñanzas; pero ese no es el final del cuento. Las reglas y los rituales de la Biblia son como un mapa para descubrir un gran tesoro, pero no son el tesoro en sí. Yo creo que fue eso lo que el muy venerado poeta y filósofo judío Abraham Joshua Heschel quiso resaltar cuando dijo: “La religión como institución, el Templo como fin último o, en otras palabras, la religión por amor a la religión es idolatría”.3

La gente religiosa suele confundir el mapa del tesoro con el tesoro en sí.

Los capítulos finales de la Biblia describen hacia dónde es que Dios dirige al mundo: de regreso al jardín, un mundo en el que los rituales religiosos y sus instituciones brillan por su ausencia.4 Entre los capítulos iniciales y los capítulos finales de la Biblia se desarrolla una trama secundaria de las respuestas precarias de la gente a las reglas y las rutinas de la religión. Sin embargo, al final del cuento, cada una de las páginas de la Biblia apunta hacia, o refleja, la venida de Jesús, aquel que se empeña en ponerle un punto final a la religión y en señalarnos el camino de regreso al ideal del jardín. En síntesis, he ahí por qué veo la Biblia como una Granada Sagrada, pues nos invita a un estilo de vida que hace superflua la religión y vuela en pedazos su monopolio de acceso a Dios.

El Jesús que la Biblia describe es escandaloso. No se lo presenta como el fundador de una religión mundial, sino como el que desafía todas las religiones. Es un revolucionario subversivo, antinstitucional. Cuando digo “antinstitucional” no quiero decir que Jesús se opone a toda forma de organización, sino que se enfrenta a la dependencia que la gente desarrolla en relación con las instituciones para estar en contacto con Dios. No arribé a esta conclusión porque haya recogido evidencias puntuales y detalladas de fuentes marginales. Tampoco es que haya tenido alguna experiencia mística a través de la cual se me comunicó alguna verdad eterna. Dejemos que esos abordajes los asuman libros escritos por otros autores. Yo escribo a partir del cuadro cautivante acerca de Jesús que encontramos en la Biblia.

Tal como discutiremos en los capítulos que siguen, la misión primordial de Jesús fue derribar la religión en tanto fundamento de la conexión entre Dios y los seres humanos, y reemplazarla por él mismo, lo divino que llegó a nosotros en nuestro propio contexto y en nuestra propia forma. A eso, Jesús lo llamó “el reino de Dios”: Dios y su pueblo viven juntos, tal como lo pretendió desde el principio. Por esa razón, buena parte de lo que Jesús hizo y enseñó tiene sentido solo cuando nos damos cuenta de que la meta que se planteó de ofrecerle salvación al mundo (ver Lucas 19: 10) incluyó la abolición de la religión como un sistema rival a su reino. Cuando entendemos eso, los textos del Nuevo Testamento cobran nueva vida con una energía renovada. Los relatos que Jesús narró, los argumentos que blandió, incluso las sanidades que operó, todo ello contribuyó a demoler las presunciones arrogantes de los religiosos de su época y a desestabilizar su dependencia del sistema.5

Tal como lo indica el subtítulo de este libro, Encontrando la espiritualidad subversiva de Jesús, quiero enfocarme en el papel que Jesús jugó en relación con la religión y la espiritualidad, en un esfuerzo por desafiarnos a salir de una y orientarnos hacia la otra. Espero que este libro sea un primer paso para aquellos que quieren indagar acerca de Jesús, y que les permita a aquellos que ya se consideran cristianos recalibrar su entendimiento del Jesús bíblico. El libro secuela de este que tienes en tus manos, The Irreligious Life [La vida no religiosa], ofrece un cuadro de cómo luciría tu vida si abrazaras sin rodeos esta espiritualidad subversiva como si te fuera propia y la vivieras en plenitud.

Contamos con una diversidad de abordajes disponibles que nos ayudan a regresar a las enseñanzas originales del Jesús histórico que vivió hace 2000 años.6 Para los propósitos de este libro, he sido intencional al usar la Biblia como mi fuente primaria. Y es por dos razones importantes. He aquí la primera: las cuatro biografías grecorromanas diferentes de Jesús que encontramos en la Biblia (llamadas Evangelios) son históricamente más válidas de lo que se nos ha dicho. Los académicos debaten en torno a qué tan cerca podríamos fijar las fechas de los Evangelios a los eventos que narran, pero todos miden la distancia en décadas, no en siglos. Para ponerlo en perspectiva, los escritos más antiguos que conocemos acerca de Buda datan aproximadamente de cinco siglos después de su paso por la tierra.7

La otra razón por la cual uso la Biblia como mi fuente primaria para este libro se trata del hecho de que la gente religiosa, al menos los de tradición cristiana, tienen que tomar seriamente el mensaje bíblico. La Biblia es la Escritura de autoridad para los judíos y los cristianos, y es un libro respetado por los musulmanes y otros más. Sí, es cierto que los Evangelios Gnósticos extrabíblicos han capturado el interés del público en general en la actualidad, pero mi propósito en este libro es señalar la naturaleza radical del mensaje de Jesús que ha estado a nuestro alcance, debajo de nuestras propias narices religiosas todo este tiempo. Está ahí, en los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Antes de invitar a la gente a que considere textos más nuevos o a que escojan entre un abanico de teorías complicadas y, con frecuencia, sin corroboración acerca de Jesús (y de ellas hay un montón), yo aspiro a mostrar que la Biblia misma apunta a la naturaleza irreligiosa del mensaje de Jesús y de su misión. Quiero hacer explotar el mito popular según el cual la Biblia presenta un Jesús conservador que respalda (y es un producto de) la institución, y que los Evangelios Gnósticos y otros textos antiguos nos llevan a un Jesús más radical que desafía la institución.8

En simples palabras, mi meta no es inventar una nueva espiritualidad en el nombre de Jesús, sino llevarlos a que desentierren ustedes mismos un tesoro escondido, una perspectiva que viene directamente de la Biblia. Aunque el paso de los siglos la haya recubierto de una gruesa capa de maleza, quiero que todos juntos despejemos una senda de regreso a la intención original de las palabras y las obras de Jesús. Ciertamente, no somos los primeros en intentarlo, pero tristemente somos parte de una minoría en la historia de la fe cristiana.

Puedes creer que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios, que es una colección de documentos históricamente válidos o tan solo uno de los muchos textos antiguos que nos aportan alguna comprensión del Jesús histórico. Con todo, la Biblia puede ser el punto de partida perfecto para investigar sobre Jesús, especialmente porque las instituciones religiosas —que son las que necesitan con más urgencia escuchar su mensaje explosivo— son las que ya lo han abrazado. Los líderes religiosos olvidaron desde hace mucho tiempo las implicaciones peligrosas de la Biblia y la colocaron en el estante de los artefactos inocuos desde el que la exhiben en el edificio eclesial más cercano a sus casas.

Sí, yo creo que esta Granada de Fragmentación Sagrada ha estado durmiendo por dos milenios, y ya es hora de que le quitemos el seguro.9 Por lo tanto, me propongo como meta sostener mi línea de argumentación desde la Biblia misma, antes que presentar una teoría que, para sostener mi perspectiva, desacredite la Biblia.

Con eso en mente, a medida que avances a lo largo del libro, podrás observar que este texto está salpicado de referencias a pasajes relevantes de la Biblia (que, en algunos casos, están seguidos de letras que indican la traducción que estoy citando —en los pocos casos en los que me aparto de la Nueva Versión Internacional, el texto base para este escrito).10 Si estás interesado en cavar más profundo en esos temas, puedes revisar las referencias, leer el contexto y seguir tu propia investigación. El libro que está en tus manos puede ser una lectura rápida mientras esperas el bus o puede ser una plataforma de lanzamiento a una indagación más profunda, dependiendo de lo que quieras llevarte contigo. Con ese fin en mente, cada capítulo concluye con una sección de ¿Eh? y R (preguntas y respuestas. Vamos, soy canadiense) para contribuir a la generación de pensamientos propios, conversaciones con algún amigo o discusiones en grupo. Yo abogo especialmente por las discusiones en grupo porque mi convicción es que la espiritualidad personal crece mejor en el terreno de una comunidad auténtica.

Este libro está planteado en tres secciones. La segunda sección (así como el capítulo 1) es el corazón de la obra. Esos capítulos constituyen un examen de las enseñanzas y las acciones irreligiosas de Jesús. Si la paciencia no es tu fuerte, salta a la hoguera con toda confianza. La Parte I plantea el escenario y bosqueja los asuntos que nos ocupan. La Parte III abre con la pelea por aplicar todo eso en nuestras vidas.

Aprovecho esta oportunidad para mencionar que me refiero a Dios en la categoría gramatical masculina tanto con remordimiento como con convicción. La Biblia no enseña en absoluto que Dios sea masculino. Dios es un Espíritu en el que tanto lo masculino como lo femenino pueden hallar sus orígenes e identidad (ver Genésis 1: 26-27; Juan 4: 24). Y aquí nos encontramos con las limitaciones del lenguaje. El español, así como los idiomas originales de la Biblia (hebreo y griego), no nos aporta un pronombre singular que sea inclusivo en términos de género. Pero no quiero referirme a Dios en términos impersonales (porque no es una cosa). Entonces, uso pronombres masculinos porque mi convicción es que Dios es personal, no porque crea que Dios es masculino. Además, quiero estar en consonancia con la sintaxis de los idiomas antiguos.11

El filósofo y activista social Jean Vanier afirma: “He aprendido que el proceso de enseñanza y aprendizaje, de la comunicación, va siempre en dos sentidos”.12 Mis años de enseñanza sobre el asunto central de este libro y de vivir sus implicaciones en comunidad espiritual me han enseñado esa misma lección. Ahora que pongo mis pensamientos por escrito para que sean leídos por gente a la que nunca voy a ver, confío en que el diálogo no se detenga. Te ruego que te sientas en libertad de escribirme y contarme tus reacciones, críticas, preguntas, historias y sí, por qué no, incluso tus ratificaciones. En caso de que haya muerto para cuando leas este libro —un pensamiento morboso, pero honesto— quiero que sepas que espero el momento en que pueda conocerte allá, del otro lado.

¿Eh? y R

1. Yo sostengo que podemos ver que la Biblia es un documento irreligioso por su comienzo, su final y su personaje central. ¿Qué piensas al respecto?

2. ¿Qué valor hay en basar el mensaje irreligioso de Jesús en lo que dice la Biblia, antes que fundamentarlo en revelaciones personales, conversaciones con Dios o literatura antigua no bíblica?

3. Muchos líderes religiosos en los tiempos de Jesús no se percataron del punto central de sus enseñanzas debido a que sus nociones preconcebidas y sus sesgos institucionales interferían con su capacidad para ver y oír la verdad espiritual. De igual manera, la historia revela que muchos líderes de la religión cristiana han impuesto sus propias agendas sobre las enseñanzas de Jesús antes que someter sus vidas a ese mensaje subversivo.

- Al comenzar este peregrinaje, ¿cuáles crees que son algunos de tus sesgos y agendas escondidas cuando te acercas al tema de Jesús en la Biblia?

- ¿Cómo podrían esos sesgos y agendas oscurecer tu perspectiva acerca de la fe?

4. ¿Qué es lo que más y lo que menos esperas en el proceso de trabajar a lo largo de este libro?

No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo.

–Apocalipsis 21: 22

1 Grupo de humoristas británicos que se hicieron célebres luego de una serie de televisión para la BBC, en 1969 (N. del T).

2Donnie Darko (2001) es una película estadounidense de ciencia ficción en la que Dark, un adolescente perturbado, tiene un amigo imaginario, Frank, un conejo gigantesco de rostro aterrador (N. del T).

3Heschel, I Asked for Wonder, p. 40.

4 Los capítulos 21 y 22 del libro de Apocalipsis describen el estado final de la humanidad como un regreso al mundo tal cual Dios lo había concebido. El autor destaca el hecho de que no hay “templo” en ese “nuevo mundo feliz” (ver Apocalipsis 21:22, parodiando la novela de Aldous Huxley –nota del traductor). El templo era la institución que conectaba a la gente con Dios en el Israel del siglo I, el foco de los rituales de sacrificio y limpieza, pero en este estado final, dice el Apcalipsis, Dios mismo va actuar como templo. Ya no habrá formalismos ni estructuras; tampoco rituales que nos conecten con Dios ni con las muchas formas en las que Dios nos ayudó a lo largo del camino. Al final, es el relato de Dios que no solamente nos revela una solución sino que se convierte en solución; no solamente nos señala una senda, sino que se convierte en la senda de regreso al jardín. Ese es el significado de Jesús.

5 El apóstol Pablo recoge en sus escritos ese imaginario al decir que los actuales seguidores de Cristo deben involucrarse activamente, llevando a cabo esa misma misión (ver 2 Corintios 10: 3-5).

6 Yo he investigado y enseñado la teoría del Jesús que nunca existió. Aunque es una propuesta fascinante en algunos aspectos, observo que muchos de sus exponentes tienden a poner una agenda antes de los hechos. Concuerdo con el historiador Paul L. Meier, profesor de Historia Antigua de Western Michigan University, quien en la introducción de su libro In The Fullness of Time (Grand Rapids: Kregel, 1998) sostiene: “Entre todas las creencias religiosas en el mundo pasado o presente, ninguna se ha basado más exhaustivamente en la historia que el judaísmo y el cristianismo. El encuentro entre lo divino y lo humano en las confesiones bíblicas siempre involucra presupuestos en torno a gente real, que vive en lugares reales, que actuaron en eventos reales en el pasado, muchos de los cuales son mencionados en la historia secular Antigua” (xv). En el fondo, para mí, si el Jesús histórico no fue el origen de las acciones, historias y enseñanzas radicales del Nuevo Testamento, me gustaría saber entonces quién fue el que se inventó todo eso, ¡y seguir a esa persona! Por ahora, me contento con llamar a esa persona “Jesús”.

7 Para conocer más acerca de los cuatro Evangelios como biografías grecorromanas, ver Richard Burridge, What Are the Gospels?

8 Sin duda, has oído acerca de las teorías que afirman que la iglesia institucional seleccionó para que formaran parte de la Biblia únicamente aquellos textos del evangelio que que parecían respaldar la autoridad de la iglesia y que rechazó otros evangelios que parecían más subversivos, más amenazantes a su posición de poder (los Evangelios de Tomás, María, Pedro, Judas, etc.). Acerca de esto, me gustaría hacer dos precisiones que suelen pasarse por alto en el ruido de estas teorías más sensacionales: la primera, debemos recordar que los Evangelios Gnósticos tienen una fecha tardía de los siglos II y III (mucho más tardíos que los Evangelios canónicos). Así que, los Evangelios bíblicos son una mejor opción para llegar al Jesús de la historia. La segunda, el Jesús de los Evangelios bíblicos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan no es alguien que respalde ningún sistema de poder religioso, tal como lo discutiremos en el capítulo 2 de este libro. Si la iglesia institucional intentaba salirse con la suya y de ahogar cualquier sentido de radicalidad, subversión e irreligiosidad en las enseñanzas de Jesús, hizo un trabajo pésimo. Entonces, me he comprometido a invertir mis energías en la exploración de los Evangelios bíblicos a fin de extraerles lo que tienen, antes que a evaporarlas en los textos Gnósticos más recientes.

9 Lamento el imaginario violento que estoy utilizando, pero tiene un propósito. No estoy hablando de que volemos personas, edificaciones ni estructuras, sino la dependencia humana hacia esas personas, edificios y estructuras como sistemas de salvación codependientes. Es una metáfora. A mí me funciona. Una amiga me dijo que, para ella, el momento de hacer explotar la granada comenzó cuando empezó a meditar en Juan 1, un capítulo de la Biblia que incluye pensamientos que, si permites que crezcan como la levadura en tu mente, la “harán explotar” de la mejor manera posible.

10 La referencia a la Nueva Versión Internacional en el paréntesis es nota del traductor. No aparece en el original.

11 Aunque en la Biblia Dios claramente desempeña roles de Padre y Madre en relación con su pueblo, a él nunca se le llama directamente “Madre”. La deidad bíblica es un Dios Padre con un corazón de Madre. (Para un imaginario femenino de Dios en la Biblia, ver Deuteronomio 32: 18; Salmo 90: 2; Isaías 42: 14; 45: 9-10; 49: 15; 66: 12-13; Mateo 23: 37; Juan 3: 56; Santiago 1: 18; 1 Pedro 2: 23.)

12 Vanier, Becoming Human.

Parte I

El principio del fin

Bienaventurada la persona que no se escandalice por causa mía.

—Jesús (PAR)

Capítulo 1

Agua, vino y escándalo

Actúa solo una vez de tal manera que tu acción exprese que temes tan solo a Dios y nunca al hombre e inmediatamente, en cierta medida, provocarás un escándalo.

—Søren Kierkegaard

Vamos a jugar un juego de asociación de palabras. Yo digo “Jesús” y tú dices...

Si tuvieras que sacar un pedazo de papel y anotar cada palabra que se te viniera a la mente cuando digo “Jesús”, mi sospecha es que irreligioso podría no ser la primera en tu lista. Hubo un tiempo en el que no hubiera aparecido en la mía. Pero eso cambió.

Cuando comencé a darme cuenta de que el Jesús descrito en la Biblia era mucho más atractivo, emocionante y escandaloso que el Jesús manso y suave que proclamaban muchas iglesias, se abrió una nueva temporada de mi vida. Yo era joven y estaba empezando a estudiar la Biblia por mí mismo y, en el proceso, llegué a creer que tenía en mis manos un documento volátil, uno que tenía el potencial de destruir toda la religión desde adentro. Dorothy Sayers escribió una vez: “Para ser justos con las personas que colgaron a Cristo, hemos de admitir que ellos nunca lo acusaron de ser aburrido; por el contrario, pensaban que era demasiado dinámico como para garantizar seguridad. Fueron las generaciones posteriores las que se han encargado de amortiguar esa personalidad devastadora, rodeándola con una atmósfera de aburrimiento”.1

Recuerdo haber leído la historia de mi milagro favorito en el que Jesús convirtió el agua en vino (lo sé, también es tu favorito). Estaba pensando en cómo Jesús usó su poder no solo para sanar, sino también para alentar la celebración de la vida. Sin embargo, cuando leí con más atención, noté algo que inicialmente me desconcertó y finalmente me obligó a comenzar a repensar la religión, la espiritualidad y todo aquello de lo que se trata Jesús.

Me sentí como si hubiera entrado en el estudio de grabación de El Código Da Vinci. Al igual que los personajes que observan el cuadro de Leonardo, “La última cena”, para encontrar las pistas de un misterio antiguo, yo observaba un pasaje del evangelio de Juan para encontrar el significado de algo que nunca antes había notado. Lo que finalmente encontré fue solo una breve frase que revelaba un pequeño detalle de la historia, pero que se convirtió en el ojo de la cerradura a través del cual pude ver una realidad más grande.

Sé que estoy parloteando demasiado sin decir lo que quiero decir. Eso es porque no quiero estropear la diversión. Pon atención a la historia para saber si notas lo mismo. Observa más allá del vino para descubrir el escándalo. Y aquí hay una pista: recuerda que Jesús hizo cosas con las que se ganó el favor de la gente común, mientras que, al mismo tiempo, enfureció a los líderes de la organización religiosa.

Al tercer día se celebró una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús se encontraba allí. También habían sido invitados a la boda Jesús y sus discípulos. Cuando el vino se acabó, la madre de Jesús le dijo:

—Ya no tienen vino.
—Mujer, ¿eso qué tiene que ver conmigo? —respondió Jesús— Todavía no ha llegado mi hora.
Su madre dijo a los sirvientes:
—Hagan lo que él les ordene.
Había allí seis tinajas de piedra, de las que usan los judíos en sus ceremonias de purificación. En cada una cabía unos cien litros.
Jesús dijo a los sirvientes:
—Llenen las tinajas.
Y los sirvientes las llenaron hasta el borde.
—Ahora saquen un poco y llévenlo al encargado del banquete —les dijo Jesús.
Así lo hicieron. El encargado del banquete probó el agua convertida en vino sin saber de dónde había salido, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Entonces llamó aparte al novio y le dijo:
—Todos sirven primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido mucho, entonces sirven el más barato; pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora.
Esta, la primera de sus señales, la hizo Jesús en Caná de Galilea. Así reveló su gloria y sus discípulos creyeron en él (Juan 2: 1-11).

¿Qué te parece ese regalo de bodas? ¡Ahí van seis tinajas enormes llenas del mejor vino! Juan aclara que esos recipientes de agua tallados en piedra pueden contener 100 litros, entre 20 y 30 galones. Esto representa un gran total de entre 120 y 180 galones de vino, que llenarían más de 2000 vasos de cuatro onzas. ¡Demasiado combustible para una fiesta!2 Es una buena forma de ingresar al nicho de mercado milagroso, ¿no crees? Pero esto es solo el principio.

El Nuevo Testamento (aquella parte de la Biblia escrita después de la venida de Jesús) fue escrito en griego. Algunas versiones bíblicas diferentes a la que uso traducen como milagro, en el versículo 11, la palabra que aquí se traduce como señal, algo que apunta hacia la verdadera naturaleza del mensaje y la misión de Jesús. Este milagro no se trata solo de proporcionar un refrigerio a los huéspedes sedientos. Aquí hay más cosas en juego.

Piensa en el simbolismo radical involucrado en este evento. La idea de convertir milagrosamente el agua en un líquido completamente diferente no debió haber sido novedosa para los invitados de la fiesta. Como judíos, deberían estar íntimamente familiarizados con la historia de Moisés, el legislador, a quien se le otorgó el poder de convertir el agua en sangre (ver Éxodo 4: 9), un símbolo del juicio de Dios. Ahora, Jesús viene con el poder de convertir el agua en vino, un símbolo de la bendición y la alegría de Dios (ver Salmo 104: 14-15). Algo estaba cambiando. En las Escrituras hebreas, escritas mucho antes del tiempo de Jesús en la tierra, Dios había profetizado que un día levantaría a un profeta “como” Moisés (Deuteronomio 18: 18).3“Como”, esto es, que se asemejaría en algunos aspectos, pero que sería obviamente diferente. Moisés y Jesús le ofrecieron a la gente la libertad de todo lo que los esclavizaba, ya fuera Egipto, por un lado, o el pecado y el egoísmo, por el otro. Moisés logró esa libertad para el pueblo de Dios a través de demostraciones de ira y juicio de parte de Dios. Jesús la ofreció al mostrar la gracia y la misericordia de Dios. Esto no quiere decir que el Dios del Antiguo Testamento y el revelado a través de Jesús estén en desacuerdo o sean contradictorios. Solo significa que respondió de manera diferente a la humanidad en dos momentos diferentes de nuestro desarrollo y en dos contextos diferentes. Examina la relación de cualquier padre con sus hijos a lo largo de los años y verás cuán radical es el cambio en el estilo de crianza a medida que los niños maduran y las circunstancias se desarrollan.

Por supuesto, no es extraño reconocer que el mensaje de Jesús fue de bendición y alegría. Pero, mientras continuaba contemplando esa “señal”, me di cuenta de que, a través de su milagro, Jesús no solo estaba,agregándole contenidos a la tradición religiosa establecida. La estaba subvirtiendo. ¿Notas, entonces, el escándalo?

Echa un vistazo al versículo 6. Juan nos dice que Jesús no hizo que el vino se sirviera de los recipientes ordinarios reservados para el vino. Al contrario, les dijo a los sirvientes que usaran los recipientes sagrados reservados para un ritual religioso. Cuando investigué este detalle más a fondo, descubrí que una de las tradiciones de algunos grupos religiosos de ese tiempo (especialmente las de un grupo influyente llamado los fariseos) era la habitual limpieza ritual de las manos. Ellos sumergirían sus manos en agua sagrada como una forma de simbolizar un deseo de permanecer puros del pecado del mundo (ver Marcos 7: 1-4).

¿Por qué, entonces, usaría Jesús estos frascos de piedra sagrada para que contuvieran el agua convertida en vino? Con toda seguridad, había otros recipientes disponibles que podían haber contenido el néctar de la alegría. Si se habían quedado sin vino, obviamente debía haber por ahí un montón de vasijas “vacías” dispuestas a recibir el líquido milagroso. Los frascos, las jarras, las botellas, los barriles y los odres de vino (lo que fuera que estuvieran usando) estaban ahí, vacíos, a la espera de ser llenados. Entonces, ¿por qué las vasijas de piedra? ¿Por qué los iconos sagrados de la tradición religiosa? ¿Por qué hacer intencionalmente algo tan ofensivo?

Tenía ante mí un hecho inesperado, pero innegable: a través de su primer milagro, Jesús profana intencionalmente un ícono religioso. Elige deliberadamente esos recipientes sagrados para desafiar al sistema religioso, convirtiéndolos de iconos de purificación personal en símbolos de celebración relacional. Jesús nos lleva del agua bendita al vino de bodas. Del legalismo a la vida. De la religión a la relación.

Jesús parece estar diciendo que su mensaje de amor —un amor de aceptación radical— es demasiado grande para ser contenido en las viejas formas de la tradición religiosa.4 Su vino nuevo exige odres nuevos (ver Mateo 9: 17).

Yo sabía que frente a eso tenía que hacer a un lado mis presupuestos religiosos y dejar que el Jesús de las Escrituras fuera quien la Biblia dice que es, y no aquel que dos mil años de historia y tradición de la iglesia dicen que debería ser. Así comenzó mi búsqueda intencional de un Jesús tridimensional, más allá de las vidrieras de la religión que lleva su nombre.5 Quería aprender más sobre —y más de— el Jesús que cree que nuestro mundo necesita más vino y menos religión. Ahora sé que esta historia milagrosa y singular es simplemente la punta de un témpano de hielo irreligioso que se esconde en la Biblia.

Los escritores de los evangelios, los cuatro libros bíblicos que registran la vida de Cristo, usan una palabra griega fascinante para describir el efecto que Jesús suele producir en su auditorio religioso. Ellos describen a Jesús como un skandalon, es decir, un escollo, una ofensa, un escándalo. Su énfasis parece ser que Jesús es una roca sobre la cual puedes construir tu vida tanto como tropezar con ella. Cualquiera que se aferre demasiado a sus preconceptos religiosos, tarde o temprano se ofenderá con Jesús. A menos que, por supuesto, haga lo que innumerables cristianos han hecho y domestique al Jesús histórico a través de años de tradición conservadora.

Afortunadamente, el registro bíblico no permitirá que la agenda no religiosa de Jesús sea tan fácilmente descartada. Su espiritualidad subversiva fue un estilo de vida por el que estuvo dispuesto a morir y, como veremos más adelante, fue a través de su muerte que finalmente declaró el fin de la religión.

En la segunda parte, exploraremos más ejemplos del comportamiento y la enseñanza de Jesús que son escandalosos para los conservadores religiosos de cada generación. Pero antes de eso, hay algunas cosas que deben decirse, incluida la importante tarea de aclarar nuestros términos, como lo haremos en el próximo capítulo.

Eh? y R

1. Volvamos al juego de asociación de palabras.

- Si yo digo “Jesús”, ustedes dicen…

- ¿Por qué vienen a tu mente estas palabras en particular?

2. Jesús hizo una audaz declaración simbólica en la boda en Caná cuando profanó las tinajas de agua bendita con el vino de la fiesta, reemplazando así la ceremonia con la celebración. Si Jesús viniera hoy, ¿qué tradiciones sagradas o creencias de larga data crees que necesitaría desafiar para poder expresar su opinión?

3. Observa que Jesús y sus discípulos estaban en la fiesta de bodas porque fueron “invitados”. Si estuvieras en una fiesta, ¿querrías que Jesús estuviera allí? ¿Por qué sí? ¿Por qué no?