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Presentación Es éste el diario de un párroco del interior del Maranhão, en la periferia del mundo. Un víacrucis que se vuelve a vivir. En él, Fausto Marinetti se retrata como hombre del mundo desarrollado y como sacerdote que ejerce sus funciones en medio de una comunidad de desposeídos, descarnados, sin ciudadanía y sin protección de nadie. Una comunidad-sanatorio. Es la marca de la trayectoria de la violencia, de la opresión y de la destrucción de un pueblo. Marinetti delata la tragedia de los colonos y de los trabajadores rurales del Maranhão. La tragedia social como ampliación de la tragedia humana. El desamparo de Francisca muestra la extensión de este cuadro: «El pobre no vive, carga con la vida». No esperes de este libro una descripción aséptica sobre la extrema pobreza. Habla de la crueldad de la miseria flagelando las conciencias. No verás aquí ninguna apelación al socorro mítico: «Padre, aparta de mí este cáliz». Oirás el clamor del que se enfrenta con las diversas formas de opresión y de desigualdades sociales. San Luís, 13 de agosto de 1985 José Carlos de Sabóia
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Veröffentlichungsjahr: 2018
El holocausto de los empobrecidos
Fausto Marinetti
El holocausto de los empobrecidos
Cartas desde Brasil (1983-1985)
Presentación
Es éste el diario de un párroco del interior del Maranhão, en la periferia del mundo. Un víacrucis que se vuelve a vivir. En él, Fausto Marinetti se retrata como hombre del mundo desarrollado y como sacerdote que ejerce sus funciones en medio de una comunidad de desposeídos, descarnados, sin ciudadanía y sin protección de nadie. Una comunidad-sanatorio. Es la marca de la trayectoria de la violencia, de la opresión y de la destrucción de un pueblo.
Marinetti delata la tragedia de los colonos y de los trabajadores rurales del Maranhão. La tragedia social como ampliación de la tragedia humana. El desamparo de Francisca muestra la extensión de este cuadro: «El pobre no vive, carga con la vida».
No esperes de este libro una descripción aséptica sobre la extrema pobreza. Habla de la crueldad de la miseria flagelando las conciencias. No verás aquí ninguna apelación al socorro mítico: «Padre, aparta de mí este cáliz». Oirás el clamor del que se enfrenta con las diversas formas de opresión y de desigualdades sociales.
San Luís, 13 de agosto de 1985
José Carlos de Sabóia
1 - «... pero nosotros tenemos a Cristo»
Casa parroquial, 22-1-1983
Amigo:
Hoy he tomado posesión de la parroquia. Tengo la sensación de una especie de injerto: me han plantado el pueblo en el corazón. Ayer por la noche, después de veinte días de ayuno, volví en medio del pueblo y celebré la misa en el barrio de Jacu. La escena de siempre: una tarima, un grupo de gente, una mesa cualquiera, algunas velas. Se leía la pobreza en el rostro de todos, y yo me sentí plenamente en casa: en su corazón.
